miércoles, abril 19, 2006

Commissionando personalmente II: Ed Hannigan (II)

Y aquí tenéis la commission que Ed Hannigan dibujó para mi. No me quejo, no me quejo, pero esa Supergirl es un moco machorra. Mmmmmmm...

martes, abril 18, 2006

Martes lunero

Qué bien me está sentando este periodo de asueto loco que me he tomado por Pascua, pero para mí que o dejo ya la vagancia o luego esto se me va a hacer muy cuesta arriba para levantarlo otra vez. Así que aprovechando que esta semanita solo trabajare en un sitio -el taller, por las tardes- se reactiva oficialmente el blog, bastante abandonado ultimamente. De todos modos, en los últimos dias llevaba un record de visitas acumuladas, de dos o tres diarias, vamos, un escandalo. Y para empezar esta nueva semanita, nada mejor que una canción de Aimee Mann sacada de la bso de Magnolia, definitivamente uno de los mejores films que servidor ha disfrutado -pese a que se padece viéndola-, aunque lamentablemente siempre en soporte domestico. Película coral que empieza con un parlamento sobre la casualidad y el azar ciego y que termina con una lluvia de ranas. ¿Porqué me ha rondado todo esto por la cabeza? Pues porque la vida da muchas vueltas, las casualidades más tontas existen, y a veces una conversación te lleva a que una noticia luctuosa te toque más de cerca de lo que debería hacerlo. En fin, si no han visto la película hagan por recuperarla en dvd, y si la han visto, escuchen la canción y tararéenla pensando que -como en el film- acaso otro lector de este blog a quien pueden conocer, o quizá no, esté silbándola en el mismo instante.


One
Aimee Mann


One is the loneliest number
That you'll ever do
Two can be as bad as one
It's the loneliest number since the number one
No is the saddest experience
You'll ever know
Yes, it's the saddest experience
You'll ever know
Because one is the loneliest number
That'll you'll ever do
One is the loneliest number
That you'll ever know


It's just no good anymore
Since you went away
Now I spend my time
Just making rhymes
Of Yesterday


Because one is the loneliest number
That you'll ever do
One is the loneliest number
That you'll ever know
One is the loneliest number
One is the loneliest number
One is the loneliest number
That you'll ever do
One is the loneliest number
Much much worse than two
One is a number divided by two

viernes, abril 14, 2006

Sketch-busters (XVIII): Eduardo Risso (I)

Perdonadme la perrería, fieles lectores, pero estos primeros días de vacaciones las neuronas me hacen xof -como si a mí me hicieran otro ruido, je- y la perrería me invade. Aun así y sacando fuerzas de flaqueza aquí os dejo hoy una maravilla de Risso, lo que para mí debiera hacer todo dibujante. Como mínimo un bustillo más o menos elaborado y en el que se reconozca el estilo del artista. Y si es con un personaje tan fuerte como esta Dizzy Cordoba, mejor. Y si le añadimos el detalle del encaje del sujetador, mejor que mejor. Espero sacar fuerzas de flaqueza y hacer algo más estos días. Abrazos a todos!

martes, abril 11, 2006

Poltergeist laboral

Tengo miedo, mucho miedo. Últimamente he venido notando en el curro que mis objetos personales se movían de un día para otro sin ton ni son. Al principio sospeché de las señoras de la limpieza, hartas de que les pisara el suelo húmedo; luego consideré seriamente que algunos de mis compañeros estaban boicoteandome con la intención de convertirme en un desequilibrado. El caso es que decidí llevarme la cámara para documentar cualquier cosa extraña que pasara. Y cuando volví del almuerzo... me encontré con esto. El horror, el horror...

lunes, abril 10, 2006

Lunes pre-Vacacional

Y debía haber una V en el adjetivo con el que comienza esta semana que laboralmente será muy corta, cortita, de apenas tres días por obra y gracia de la pasión del nazareno, los pasos, los caramelos de barra y todo el folclore que rodea a la llamada "Semana Santa". ¿Porqué debiera haber una V? Porque por una vez mis temores fueron infundados, y pese a que el loco barbudo de Alan no quiso bendecir con su nombre el proyecto, V de Vendetta acabó siendo V de Victoriosa adaptación, de valiente plasmación en imágenes de unas ideas y acciones un tanto arriesgadas hoy día y que van a contracorriente del seguidismo y comodidad en la que muchos -me incluyo el primero- nos hallamos parapetados. La disfruté como un bellaco, y para más adelante intentaré dejar aquí un post a modo de modesta reseña sobre el film. Para empezar la semana con ganas, marcha y un poco de espíritu combativo, nada mejor que la canción que cerraba los créditos del film en cuestión, todo un clásico ya de esos cantos rodantes que llevan dando tumbos por el mundo de la música casi cuarenta años y que han amasado una ingente fortuna con su don innato para componer himnos rock contestatarios y satánicos y a la vez guardar su ropa de marca en confortables mansiones o lujosos castillos. Con ustedes, sus satánicas majestades y su luchador callejero...



Street Fighting Man
Rolling Stones


Ev’rywhere I hear the sound of marching, charging feet, boy

’cause summer’s here and the time is right for fighting in the street,boy

But what can a poor boy do

Except to sing for a rock ’n’ roll band

’cause in sleepy london town

There’s just no place for a street fighting man

No



Hey! think the time is right for a palace revolution

But where I live the game to play is compromise solution

Well, then what can a poor boy do

Except to sing for a rock ’n’ roll band

’cause in sleepy london town

There’s no place for a street fighting man

No



Hey! said my name is called disturbance

I’ll shout and scream, I’ll kill the king, I’ll rail at all his servants

Well, what can a poor boy do

Except to sing for a rock ’n’ roll band

’cause in sleepy london town

There’s no place for a street fighting man

No

domingo, abril 09, 2006

Commissionando VI: Mariah Benes

Lo de hoy es un tanto masoquista, pero en fin. Navegando por la red he encontrado una paginilla que representa a varios artistas brasileños, entre ellos a la familia Benes al completo. A Ed ya lo conocemos todos, y estamos deseando ver cómo ilustra los guiones de esa fantabulosa JLA que está escribiendo Brad-soy-la-hostia-Meltzer. El caso es que el muchacho está muy ocupado para aceptar comisiones, pero ahí están su hermana Mariah y su hermano Fred para recoger el testigo. Como yo soy así de tontín, aquí dejo dos ilustraciones que son las que podría haber conseguido en lugar de las de Ed Hannigan, dos parejitas como la que colgué la semana pasada y la que colgaré la semana que viene-los mismos personajes, vamos-, aunque un poco más... ¿espectaculares? El caso está en que, claro, invertir 400 euros en estos dos pedazo de dibujos requeriría comer choppe marca DIA un par de meses. No lo quiero ni pensar. Por favor, que me toque la lotería yaaaaaaaaaaaa.

viernes, abril 07, 2006

Hostel: el paraiso de los pastosos bastardos

<>Cada año me obsesiono con una peli de terror que magnifico imaginándola mucho más terrorífica de lo que puede que finalmente acabe siendo. En algunos casos consigo superar mis reparos y verla y en otros soy incapaz. Dentro de la primera categoría incluiría La bruja de Blair (que a mí si me gustó) o The Ring (version usa). Entre mis "ausencias" consta casi todo el cine de fantasmas oriental; no puedo con esos pelos largos y esos ominosos silencios. Próximamente se estrenará Silent Hill, film basado en la terrorífica saga -y esto es una verdad como una casa, lo de terrorífico- de videojuegos de Konami, saga de la cual yo era un adicto jugón hasta que terminé con éxito la tercera parte y decidí por el bienestar de mis nervios y la placidez de mis sueños no volver a transitar por las calles de tan "tranquilo" pueblo.
<>
<>
<>Hostel tenía todos los números para pasar a engrosar la segunda parte de la lista. Y eso pese a que Cabin Fever, el debut en la dirección de Eric Roth, resultó una sorpresa en tanto que de una situación tópica (cinco idiotas en una casa rural con alcohol, drogas y hormonas desatadas) obtenía una gtrotesca y desesperada situación que no recurría ni al slasher con psicópata ominoso ni al monstruo convocado por accidente ni al espíritu en pena. El azar, la mala suerte, la idiotez, porqué no decirlo, llevaban a la tumba a estos chavales que no sabían cómo afrontar una enfermedad muy contagiosa contraida fortuitamente. Con algunas situaciones malsanas (depilación, perrito comiendo, ejem) y un final definitivamente grotesco repleto de humor negro, sin ser una maravilla te dejaba la sensación de haber visto algo, si no maravilloso, sí distinto.
Tarantino, que además de director en franca progresión es un tío con un olfato comercial que -a veces- funciona, decidió poner su nombre delante de la producción de este film de bajísimo presupuesto, avalando con su presencia el éxito del segundo film de Eric Roth. Porque todo estaba medido para que fuera un éxito. Presunción de estar basado en vagos rumores de hecho real, fotos estratégicamente repartidas con mucho rojo y mucho instrumento ominoso, pases previos donde los asistentes salían diciendo o maravillas o barbaridades... Y yo empapándome de todo. Dos meses antes del estreno español ya sabía quién moría y cómo lo hacía a qué altura de metraje, y qué tipo de ambientillo malsano se podía esperar de la película. Ya me iba yo haciendo una idea de horrores gráficos sin cuento y violencia psicológica insoportable con personas sollozando frente a torturas sin cuento y horrores sin fin. Y algo de eso hay, no se puede negar.
A partir de aquí, quien no la haya visto y quiera verla, que continue por propia voluntad, pienso revelar cosillas.


Nos situamos en Amsterdam, donde Paxton, Josh (yanquis ambos) y Oli (islandés) fuman buena hierba, beben como cosacos e intentan ligar en discos a adorables jovencitas. Como no lo consiguen, se van a un buen establecimiento del Barrio Rojo donde seguro que ligarán, previo pago, claro. Muchos han querido ver esta parte como una crítica de la autocomplacencia yanqui, de la mercantilización del sexo, de la banalización de la juventud y el hedonismo reinante en esa sociedad. Cierto. Ahora abramos el plano de la crítica y observemos a los jovencitos ingleses o alemanes que vienen a Barcelona. O a Mallorca. O a los italianitos o españoles que marchan al Caribe. Hostel devendría casi en una crítica de la juventud actual, a nivel global casi sin proponérselo. De un grupo amplio, que tampoco somos todos iguales. Siempre que voy a una ciudad nueva me preocupo de visitar sus tres centros culturales más importantes: los museos, las cervecerías, y las librerías especializadas.

Pero volvamos al asunto. En su búsqueda de sexo gratis, los tres mochileros oyen de boca de un simpático muchachote un cuento que suena a música celestial. Recuerda un poco al cuento que le colaban a DiCaprio sobre una playa. El sonriente Alex encamina a los tres amigotes a un hostal eslovaco ubicado en un pueblecito de postal donde se reunen preciosas hembras deseosas de sexo con extranjeros, ante la falta de población masculina ("debido a la guerra"¿?). Sexo gratis. Y fácil. No hace falta decir que los muchachos pierden el culo por dirigirse hacia ese paraíso, que resulta tal cual se lo han descrito. Apenas llegan unas hembras de infarto les invitan al spa donde se dan una sauna comunal en bolas, van a la disco, drogan a los muchachotes (cual si de Paris Hilton eslovacas se tratara) y de vuelta al hostal se los pasan por la piedra de buena manera. Algo debería oler a podrido en Eslovaquia pero estos tipos se pierden en la angelical superficie.


La desaparición de Oli y de una japonesita no les hace plantearse demasiadas preguntas, pero dando un paseo acaban en un Museo de la Tortura. Las piezas se van disponiendo, y esa noche en la disco uno de ellos se queda accidentalmente encerrado en un cuartucho mientras su compi retorna al Hostel de los huevos donde asistimos a la primera set piece de tortura del film, cuatro minutos intensos que acaban fatal para el protagonista. El compañero, al dia siguiente, ya francamente mosqueado, exige saber donde llevaron a su amigo. Y le llevan. Y el tío va. Como un cordero al matadero. Como uno de los seiscientos cabalgando hacia la boca del infierno. Sólo diré que quien se cruza con él en la entrada del edificio donde se hacen los "negocios" es el director japonés Takashi Miike (Audition, Ichi The Killer). "Podrías gastar todo tu dinero ahí dentro". A modo de curiosidad decir que el escenario de esa parte de la peli es el ala abandonada de un hospital psiquiatrico, en concreto donde recluían a los dementes peligrosos. Dale caña Eric Roth, dale más morbo a la cosa.


Lo que sigue es un paseo por el pasillo de la tortura infernal, y una segunda set piece de tortura intensa, una huida de infarto, tensa y rodada con mucha sobriedad, y la tercera escena de tortura, la peor y más explícita del film, que incluye un ojo y unas tijeritas, francamente insoportable. El asunto viene a ser que el Hostal es una tapadera para captar turistas y conducirles a una nave abandonada, donde pastosos hijos de mala madre aburridos de ganar dinero a paladas dan reinda suelta a sus más depravados instintos, previo pago. Las tarifas son, para los curiosones, de 10.000 $ por un europeo y 25.000 $ por un yanqui. A partir de ahí Roth casi repite el mismo esquema de Cabin Fever en cuanto que un azar con mala leche va disponiendo los hechos para que muera hasta el apuntador, de la forma más chunga posible, y para que al espectador no le quede una sensación demasiado nihilista al final del film, haciendo uso de una especie de justicia poética, que no se yo si no resulta una pirueta demasiado arriesgada que convierte a víctima en verdugo y a cordero en lobo.

En resumen, no tan explícita como habían querido vender, sí que es cierto que hay sangre y amputaciones, pero también una historia que habría funcionado mejor si los primeros 50 minutos no hubieran sido "Viaje Europeo de Pirados 2 -Despelote en Eslovaquia". El esquematismo de los personajes resulta quizá muy adecuado, ya que por un lado no vuelve insoportable la eliminación de los que caen -aunque se empatiza con ellos, no crean, en plan "ostras qué chungo si estuviera yo en esa sillita..."- y por otro convierte en imprevisibles alguna de sus reacciones, generando más tensión e incertidumbre conforme se acerca el climax del film. En resumen, me alegro de haber superado esta vez mis reparos, ya que sin ser de nuevo una gran película cumple con su cometido de sobra, que es el de incomodar a la audiencia y acongojar al respetable durante media horilla. Por cierto una curiosidad. Resulta que en los foros yanquis muchos espectadores estaban más molestos con las teticas gratuitas ( y digo yo, ¿existe eso de los desnudos gratuitos en el cine??) y con las drogas que con las decapitaciones, evisceraciones y demás sadismos extremos que ofrece Hostel.

miércoles, abril 05, 2006

Sin palabras

Mientras que mi señora se parte la cara en el curro en una reunión asamblearia a la que no he podido asistir por motivos médicos -y espero que lo de partir la cara sea figurado, porque me veo mañana en el curro invitando a unos cuantos a cócteles y a pelotas de tenis, yo me entiendo- he visto esto http://www.ficomic.com/ORIGINAL/saloncomic2006/autores.html y se me han caído los cojones al suelo. En fin. Habrá que ir buscando hotel. Vamos, digo yo.

martes, abril 04, 2006

Sketch-busters (XVII): Stuart Immonen (I)

Una obrita menor de Mr. Immonen es el guión del nº 226 de Flash. Afrontando la recta final de la colección aparentemente el editor necesitó un tie-in. Stuart escribió una intrascendente historia de rescates en alta montaña ilustrada por un irreconocible Steve Lightle. El caso es que esto me lo puso muy a huevo, ya que habiendo trabajado con el personaje, y teniendo el comic a mano como referencia, podía conseguir un dibujo del que, a día de hoy, está entre mis tres personajes favoritos. Por cierto, que acabé de leer ayer mismo el 230 de Flash con el que se ponía fin a... ¡19 años! de colección. Coño, cómo pasa el tiempo, si aún iba al colegio cuando leí aquel Legends especial de Baron y Guice que me enganchó de mala manera al personaje, no sólo al traje sino a Wally West. El villano que inició la colección, curiosamente fue también el que la cerró, el eterno Vandal Savage. "Vive como Flash, muere como Flash".

lunes, abril 03, 2006

Lunes incierto

Volvemos a principiar por el principio de otra semana, la previa a las vacaciones de Semana Santa, un paroncillo que se agradecerá y servirá para recargar baterías y ponernos al día en lecturas y visionados atrasados. En lista tengo como diez numeritos de Hawkman, JSA, Flash, la primera temporada de House, la segunda de Galáctica... Ya lo decía el Joker, tantas cosas que hacer y tan poco tiempo. Espero honestamente que la semana no ofrezca ningún sobresalto y que el tedio y el cansancio se apoderen de ella, aunque mucho me temo que en la previa de V de Vendetta -que llega el viernes- ocurran cosillas que lleven mi estado anímico al modo chuckpalaniesko. Para ir abriendo boca, todo un clásico.


Anarchy in the UK
Sex Pistols


Right! Now ha ha ha...

I am an antichrist
I am an anarchist
Don't know what I want
But I know how to get it
I wanna destroy the passerby

'Cause I wanna be Anarchy
Now don't worry

Anarchy for the UK
It's coming sometime and maybe
I give a wrong time stop a traffic line
Your future dream is a shopping scheme

'Cause I wanna be Anarchy
In the city

How many ways to get what you want
I use the best
I use the rest
I use the N.M.E
I use Anarchy

'Cause I wanna be Anarchy
It's the only way to be

Is this the M.P.L.A or
Is this the U.D.A or
Is this the I.R.A
I thought it was the UK
Or just another country
Another council tenancy

I wanna be Anarchy
And I wanna be Anarchy
(Oh what a name)

And I wanna be an anarchist
(I get pissed, destroy!)

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