jueves, agosto 19, 2010

Inkwell Awards: Elige al mejor entintador del año

Impulsado por el artista Bob Almond y con la intención de promover y educar sobre la labor de entintado de comic book y mostrar reconocimiento a los entintadores, se está celebrando la votación en la página web Inkwell Awards que decidirá cuales han sido los mejores profesionales del sector este año y al mismo tiempo se entregará un premio honorífico a toda una carrera dedicada a tan encomiable y muchas veces menospreciada o invisible labor artística. Es muy común que dentro de cada campo del entretenimiento se entreguen premios dentro de un determinado grupo concreto de artistas (ya sea guionistas, dibujantes o en este caso entintadores), algo que focaliza el objeto de cada premio en algo mucho más completo que simplemente determinar al mejor entintador de cada año en los premios generalistas de la industria. He llegado a saber de este premio y de sus votaciones por un mensaje de mi amigo al otro lado del charco Dan Parsons, un tipo estupendo y un artista competente que además de su labor como entintador en los comics de Star Wars a lo largo de los años ha desarrollado su propio comic book, The Savage Planet, en el que volcar todos sus gustos y obsesiones. Yo personalmente ya he votado por él, y ya de paso por Ernie Chan y Klaus Janson al premio de toda una carrera -aunque creo que gente como Al Williamson se lo merecería mucho más creo que ya basta de esperar a que desaparezcan para reconocer el mérito de gente que ha demostrado su buen hacer a lo largo de décadas de trabajo. Lo de Janson siempre ha sido una filia especial que me quedará para los restos-. Echadle un ojo a la página porque además de los embajadores del premio y de la labor de reconocimiento de los entintadores hay textos teóricos sobre el entintado y a modo de animación la presencia de la presentadora dela gala de entrega de premios, Ms. Inkwell, interpretada por la modelo Chrissy Cutler. Daos un paseo por la página y votad si os apetece. ¡Y si lo hacéis por Dan Parsons contaréis con mi más sincero y cálido agradecimiento!




lunes, agosto 16, 2010

Lunes prescindible

Se acabó lo bueno, lo descansado -o lo cansado según se mire-, el dolce far niente, y comienza lo que toca, esto es el curro por culante. La verdad es que el día de hoy ha acumulado el cansancio de las fiestas y de cierto viajecillo retrasado el pasado mayo, el desajuste horario de un cuerpo más acostumbrado al entorno vampírico que a los rayos del sol y el reencuentro con todos esos aparatos de tortura informática que también reciben el nombre de equipos de trabajo. Así, comprenderán ustedes que el día de hoy se me haya echado encima de mala manera y apenas haya tenido tiempo hasta ahora mismo para dejar unas apresuradas líneas antes de acudir a mi cita con Los mercenarios. Pasamos sin solución de continuidad del thriller de ciencia ficción con ínfulas intelectuales de la semana pasada al cine de acción palomitero y videoclubero con el que muchos crecimos en los años 80 y 90, y espero hacerlo sin despeinarme demasiado.

Les dejo con una canción del Rey, siempre presente en los corazones de muchos y más en un día como hoy, en el que se recuerda el aniversario de su fallecimiento, hace ya 33 años. Por lo menos le damos un poco de caña y energía a este lunes olvidable y prescindible y hacemos acopio del optimismo necesario para afrontar con garantías el resto de esta reentrada postvacacional. Permanezcan en sintonía...



Jailhouse Rock
Elvis Presley

The warden threw a party in the county jail.
The prison band was there and they began to wail.
The band was jumpin' and the joint began to swing.
You should've heard those knocked out jailbirds sing.
Let's rock, everybody, let's rock.
Everybody in the whole cell block
was dancin' to the Jailhouse Rock.

Spider Murphy played the tenor saxophone,
Little Joe was blowin' on the slide trombone.
The drummer boy from Illinois went crash, boom, bang,
the whole rhythm section was the Purple Gang.
Let's rock, everybody, let's rock.
Everybody in the whole cell block
was dancin' to the Jailhouse Rock.

Number forty-seven said to number three:
"You're the cutest jailbird I ever did see.
I sure would be delighted with your company,
come on and do the Jailhouse Rock with me."
Let's rock, everybody, let's rock.
Everybody in the whole cell block
was dancin' to the Jailhouse Rock.

The sad sack was a sittin' on a block of stone
way over in the corner weepin' all alone.
The warden said, "Hey, buddy, don't you be no square.
If you can't find a partner use a wooden chair."
Let's rock, everybody, let's rock.
Everybody in the whole cell block
was dancin' to the Jailhouse Rock.

Shifty Henry said to Bugs, "For Heaven's sake,
no one's lookin', now's our chance to make a break."
Bugsy turned to Shifty and he said, "Nix nix,
I wanna stick around a while and get my kicks."
Let's rock, everybody, let's rock.
Everybody in the whole cell block
was dancin' to the Jailhouse Rock.



viernes, agosto 13, 2010

El baúl de Plissken: Firefly/Serenity: Chaqueta Marrón hasta la muerte...

Nueva entrega de El baúl de Plissken en una semana en la que servidor ha hecho un poco de trampa, y es que he estado ausente desde el lunes, dejándoles programadas dos entradas y elaborando esta en plena vorágine de fiestas ilicitanas. Prosigo no sólo con la recuperación de entradas antiguas sino con la refundición y reelaboración de algunas de ellas, como es el caso de estas dos centradas en la serie de televisión Firefly y en la película Serenity que cerraba en la medida de lo posible la historia creada por Joss Whedon. Infausta suerte comercial que corrieron ambas dos propuestas, quizá las más frescas y divertidas de su momento que no cuajaron ni en audiencia ni en público y que entonces, hace ya cinco años (diossssssssssss), intenté difundir entre amigos y compañeros de trabajo para diseminar la palabra de Whedon. Serie de culto y película que volvimos a disfrutar en formato doméstico un par de veces, una de ellas, además, para estrenar aparato de cine en casa. Créanme, la escena de la Serenity apareciendo de entre las nubes siderales para afrontar ella sola a la flota galáctica de turno y la resolución de la extrema situación es uno de los momentos más acojonantemente épicos y dramáticos del fantástico del siglo XXI. A poco que Whedon tenga un poco de manga ancha para manejar a su antojo Los vengadores nos podemos encontrar con un verdadero festival cinéfago digno del tema tratado. Pero hasta entonces, aún le podemos dar una nueva vuelta a la saga completa de Mal y sus chicos.

La tripulación de la luciérnaga: Vaqueros del espacio

Yo no soy fan de Buffy. Nunca conseguí entrar en el juego de melodrama adolescente a lo Dawson crece mezclado con vampiros, andanzas sobrenaturales, profecías y puertas al infierno... Y no lo digo con orgullo, lo seguiré intentando. Ante el estreno americano de Serenity, escrita y dirigida por Joss Whedon, e influido por algunos comentarios positivos leídos en la red, decidí ver la serie de la que la película parte, Firefly, otra creación del demiurgo de la cazadora de vampiros más sexy de la televisión. Prendadísimo he quedado tras ver los 14 capítulos de que consta más un episodio piloto.

La serie se centra en las andanzas del capitán Malcolm “Mal” Reynolds (Nathan Fillion) y su tripulación de contrabandistas por una galaxia lejana pero muy reconocible. A bordo de la nave Serenity (de la clase firefly o luciérnaga, nombre que recibe por la peculiar forma del motor) se reúne una heterogénea tripulación. La segundo de a bordo, Zoe (Gina Torres) luchó junto al capitán en la llamada guerra de unificación, y mantiene hacia él una lealtad y respeto absolutos. De carácter fuerte y combativo, está casada con Hoban “Wash” Washburn (Alan Tudyk), el alegre piloto de la nave que adora a su mujer por encima de todo y no pierde la sonrisa en ningún momento. Kaylee Frye (Jewel Staite) es la mecánico de a bordo, un auténtico ángel que tiene una palabra tierna de apoyo para todo el mundo y una auténtica manitas con las herramientas y los recambios. Jayne Cobb (Adam Baldwin) es el mercenario de la nave, experto en armas y en el cuerpo a cuerpo supone la contrapartida de Zoe como guerrero. Al código de honor y lealtad que aquella posee, Jayne antepone el provecho personal y la propia seguridad, aunque no por ello deja de tener su corazoncillo y su fibra sensible. Por último tenemos a Inara Serra (Morena Baccarin), una acompañante que pertenece a una de las castas más elevadas de su categoría. Estas “acompañantes” escogen a sus propios clientes entre aquellos que solicitan sus servicios, y es por esa influencia y facilidad de movimientos que el capitán Reynolds permitió que Inara se incorporara con su propio transbordador a la Serenity manteniendo total independencia.


Estos son los tripulantes de una nave que en el primer capítulo de la serie está buscando pasajeros para costear gastos. Como si de un Halcón Milenario se tratara, son tres los recogidos. Los hermanos Tam, Simon (Sean Maher) y River (Summer Glau), huyen de la justicia y darán pie a la subtrama más importante de la serie, que quedará sin resolver al final de ésta. Shepherd Book (Ron Glass) –literalmente pastor del libro- pertenece a una casta de sacerdotes, aunque su identidad, habilidades y disposición parecen esconder algo más que lo que hay a simple vista.

Pese a que el protagonismo es todo lo coral que la duración de los capítulos –unos escasos 42 minutos- permite, es la personalidad de Mal Reynolds la que mejor define Firefly. Fue el último soldado del ejército rebelde en rendirse, en la cruenta batalla del valle Serenidad, junto a Zoe, y desde entonces mantiene su pedacito de libertad a bordo de su propia nave. En ella es el amo, y allí mantendrá una personal idiosincrasia a veces a costa de su propia seguridad o –las más de las veces- tranquilidad. De igual manera, a la hora de aceptar los “trabajos” y de llevarlos a cabo, su peculiar honradez y su sentido de la moral le meterán en más de un atolladero. Igualmente, el cariño que siente por su tripulación –el cual es más que recíproco- convierte a los moradores de Serenity en una suerte de “familia” de parias de la sociedad que solo cuentan los unos con los otros para sobrevivir en un universo hostil. En especial, su relación con Inara se desarrolla de una manera similar a las peleas provocadas por la mutua atracción de parejas tan ilustres como Spencer Tracy y Katherine Hepburn o más recientemente Bruce Willis y Cybill Shepherd.

Con estos personajes Whedon pergeña un excelente decorado en el que desarrollar las situaciones que tanto le gustan: atracción entre personajes, evolución en el carácter de estos, conflictos internos, traumas... Todo ello aderezado con las situaciones de riesgo que el trabajo de contrabandista conlleva habitualmente. Unas líneas argumentales que recorren la serie desde su comienzo y la aparición de los mismos personajes secundarios en varios capítulos contribuyen a crear una cohesión interna que apunta a lo que podría haber sido y no fue, ya que el escaso índice de audiencia de la serie motivó que fuera cancelada abruptamente, dejando sin emitir los tres últimos episodios filmados. Sólo el éxito de ventas de la recopilación de la serie en dvd hizo confiar en Whedon para rematar/continuar la historia en un largo cinematográfico.


Por aspecto y temática, la serie debería verse como una especie de western espacial. Reynolds pertenece al ejercito "sudista" confederado derrotado por la Unión, y prosigue, irreductible, con una labor de rebeldía u hostigamiento al orden establecido mediante su oficio de contrabandista. Un encargo consiste en trasladar ganado, otro en el asalto a un tren, otro más consistirá en defender a un grupo de prostitutas del cacique local (como si de Sin perdón estuviésemos hablando)... Casi todas estas situaciones acaban derivando en duelos al sol al más puro estilo John Wayne. La mayoría de los planetas tienen un aspecto desértico a lo Monumental Valley, mientras que en el vestuario abundan los guardapolvos, el cuero, los cinturones caídos de pistolero y las armas presentan un aspecto donde los colt de cañón largo y las escopetas de cañones recortados abundan en los planetas del borde exterior. En los centros administrativos de los planetas unidos, en las naves de la Alianza se busca un aspecto más sofisticado, limpio y moderno, logrando un acertado contraste entre ambos mundos, separados no sólo geográfica, sino social y económicamente. Si todo lo anterior no fuera suficiente, el score de Greg Edmonson recurre continuamente a guitarras, violines e instrumentos que recuerdan en más de una ocasión al folk más melancólico que podría componer un Carter Burwell inspirado, como el de Muerte entre las flores. En este apartado no podemos dejar de lado la canción que ilustra los títulos de crédito, "Ballad of Serenity", compuesta por el propio Whedon y que comienza así: “Quítame mi amor, quítame mi tierra, llévame donde no me pueda quedar, no me importa, todavía soy libre, no me puedes quitar el cielo”.


Vista la serie completa no entiendo el motivo del fracaso. Los personajes son atractivos, tienen carisma, y apuntaban a más que interesantes desarrollos de sus caracteres. La acción es trepidante cuando la historia lo requiere, o se centra en situaciones cómicas o de relciones interpersonales en capítulos donde lo importante es conocer mejor a los tripulantes de la Firefly. Tal vez haya sido por el carácter "marginal" o diferente de alguno de los personajes, como Zoe (guerrera, fuerte, lleva la voz cantante), Inara (prostituta de altísimo nivel) o Jayne (amoral, egoísta, cínico, y pese a ello, simpático)... al que el público yanqui no estaría acostumbrado. O por el peculiar uso de los efectos especiales, sin mostrar sonido alguno en el espacio de motores o explosiones (como las leyes de la física mandan). En su estreno este mismo fin de semana el film Serenity ha recaudado 10 millones de dolares, 2º en el ranking, frente a un presupuesto de 40 kilitos... Espero que la Firefly sepa remontar en su andadura internacional este traspiés y que un merecido éxito nos brinde la posibilidad de seguir disfrutando de las aventuras del amigo Mal y de su panda de outsiders a bordo de la nave más hermosa de la galaxia...



Desde que encontré Serenidad: Hacia el valle de los Reavers cabalgaban Mal Reynolds y los suyos

“-¿Cuánta munición nos queda?
-Tres cargadores y mis pelotas.”

Frase tan macarra dicha en el momento justo pertenece a la película Serenity, más que derivada, continuación directa de la serie Firefly, de la que tuve ocasión de hablaros hace un par de semanas. Muy buenas vibraciones tenía antes del estreno de la película, y debo decir que se vieron confirmadas apenas comenzada la proyección.


En cinco minutos introductorios, una profesora da una clase magistral de historia universal donde se nos cuenta el ascenso de la Alianza y su victoria sobre los Independentistas. Tras ello, el prólogo del film, que lo es también de la serie, nos cuenta como el doctor Tam rescató a su hermana del complejo médico en el que experimentaban con ella. Sin pausa, ya entramos de llenos en las andanzas de la tripulación de la Firefly casi al completo (Inara y el Pastor brillan por su ausencia). Un atraco complicado por una incursión Reaver (esos ominosos cavernícolas antropófagos y violadores de cadáveres que sólo aparecían mencionados en la serie de tv), la subsiguiente persecución por un desierto rocoso, peleas de bar, trampas urdidas por un misterioso y despiadado Operativo de la Alianza que no se detendrá ante nada para capturar a la fugada River Tam... El secreto que ésta oculta en lo más recóndito de su mente, capaz de hacer tambalear la estructura de la Alianza, será el motor que impulsará la trama, llevando a los personajes de un lado a otro de la galaxia en busca de unas respuestas que no serán nada fáciles de asimilar.


El ritmo de los acontecimientos no da tregua al espectador. Bien es cierto que sin el background de la serie Firefly, muchas de las referencias al pasado inmediato de los personajes (como la ausencia inicial de Inara o el reverendo), las pullas que se lanzan entre ellos (la rivalidad manifiesta entre Jayne y los Tam) o la evolución de algunos personajes, pueden resultar algo crípticas para el no conocedor del universo galáctico de Joss Whedon, pero la acción y el espectáculo inundan la pantalla tan a menudo que tampoco importa demasiado. Además, hasta cierto punto de la película, dichas escenas están rodadas con un tono festivo que remite directamente a las producciones clásicas de aventuras, esas donde Errol Flynn podía poner en peligro su vida con una sonrisa en la boca. Eso sí, llegados al tercio final del metraje el amigo Whedon deriva la trama hacia unos derroteros mucho más oscuros y peligrosos que lo que hacía suponer el tono general de la serie. Y es que los Reavers resultan un enemigo temible desde cualquier punto de vista: salvajes hasta lo indecible, imparables, su único impulso es la obtención de presas a cualquier coste para satisfacer sus muchos y brutales apetitos. Y la acción festiva se torna en huida desesperada, maniobras a vida a muerte y resistencia hasta el último aliento, estrechando en un pucho el corazón del espectador. Y no quiero desvelar nada más. La banda sonora de David Newman mantiene la ambientación de la serie, con guitarras folk y violines country. Los efectos CGI dan el pego bastante bien, y pese a contar con la tercera parte de presupuesto que Star Wars Episodio III los mundos que nos presenta y las batallas espaciales resultan de lo más conseguido. Eso sí, para lograr un mayor grado de espectacularidad, aquí las naves sí rugen y las explosiones espaciales retumban por doquier, alejándose de la sobriedad de sonido televisiva.
En el debe, que algo hay, como en todo, el hecho de que la película sólo será apreciada en su totalidad por los chaquetas marrones, aquellos que hayan tenido la suerte de ver Firefly antes, ya que los personajes y las situaciones se dan por conocidos de entrada, y las explicaciones son las mínimas. También se desaprovecha mucho a algunos personajes, caso de Inara (viendo la película nadie sabría que pertenece al ramo de señoras de compañía), el reverendo, Wash, el piloto, o Kaylee. El protagonismo se centra principalmente en Mal y en River y ello hace que el tono coral de la serie se diluya un tanto y haciendo que algunos elementos que habrían podido dar mucho juego pasen casi de refilón ante nuestros ojos.


En resumidas cuentas, no me lo pasaba tan bien en el cine desde hacía bastante tiempo. Divertida, emocionante, con momentos emotivos y emocionantes, Serenity ha resultado ser el estupendo broche final para Firefly. Y dado el relativo fracaso económico de la cinta, mucho me temo que hemos sido testigos del grandioso y último periplo de la luciérnaga Serenidad.

Como buenos "chaquetas marrones" -como se autodenominan los fans yanquis, que llegaron a protagonizar campañas de presión para impulsar el proyecto del film- solo queda esperar que todo se edite en España para que el común de los mortales pueda disfrutar de este pedacito de universo. Abajo, unos enlaces. Quizá alguien más quiera unirse a los browncoats...

http://www.serenitymovie.com/

http://www.fireflyfans.net/

http://www.scifispace.com/html/firefly.php

http://www.scifi.com/firefly/

martes, agosto 10, 2010

Sketch-busters CLII: Sean Phillips (I)

Al hilo del original que publiqué el pasado domingo me puse a repasar alguno de los inéditos en esta sección y me di cuenta no sin cierta sorpresa que Sean Phillips, uno de esos dibujantes que ha sido una constante a lo largo de estos casi diez años de coleccionismo de sketchs y uno de los tipos más agradables con los que he tenido la fortuna de coincidir, no había aparecido por aquí pese a contar con varios y buenos ejemplos de su arte. Dada la cercanía de unas Jornadas de Avilés a las cuales está más que difícil nuestra asistencia -sí, ya sé que todos los años digo lo mismo, pero a las fechas que estamos y sin nada montado la cosa va a estar más impracticable que de costumbre- me ha parecido oportuno comenzar esta recuperación de sketchs de Sean Phillips comenzando de forma cronológica y por el principio, a aquel inolvidable Avilés de 2001, nuestra segunda expedición a tierras asturianas en la que disfrutamos como siempre de unos días inolvidables, asistimos a prácticamente todas las charlas, vimos todas las exposiciones, y conseguimos tan sólo un puñado de sketches como recuerdo de la asistencia de autores como Craig Russell, Paul Jenkins -premio al mejor bebedor de mojito ajeno de un sorbo- o Sean Phillips. El dibujo, realizado a boli, es una deliciosa cabecita de Supergirl, personaje al que Phillips dibujó durante la etapa de Peter David. Por cierto, que esos números han dejado de estar inéditos en nuestro país gracias a la reciente edición de PdA de toda esa etapa.


lunes, agosto 09, 2010

Lunes, Origen

No es que pudiera hablarles de demasiadas cosas hoy, dado lo bien que se están desarrollando estas vacaciones -tranquilas, relajadas, con tiempo para todo, finalizado el Bayonetta y libre de sus preciosistas y alocados diseños y obsesivos combos, terminada la tercera temporada de Cómo conocí a vuestra madre y cada vez más enganchado a una panda de amigos que por ahora están volando igual de alto que los mejores tiempos de Friends-. Lo cierto es que hoy, y después de una nochecita de órdago a la grande, pesadillesca y pesada por lo poco y mal que he descansado, sólo puedo decirles esto. VAYAN AL CINE A VER ORIGEN. Perdonen que les haya gritado. VAYAN AL CINE A VER ORIGEN. Era por si no me habían oído. Si una idea es el parásito más poderoso, la percepción de los sueños y la estructura que propone la película de los mismos me han contagiado y me he pasado media noche repitiendo algunos de los esquemas vistos en la película de Cristopher Nolan, el espectáculo pirotécnico mejor urdido que he visto en cine en años y de una intensidad, complejidad y magnificencia que la han convertido desde ya en una de mis películas favoritas de todos los tiempos. La veré más veces y espero que no me haga pasar tan mala noche cuando repita, pero desde luego es un peaje que pagaré muy gustoso para poder disfrutar Origen de nuevo.


En lo relativo a este su blog amigo, pues qué podemos decir salvo que la pereza estival se está sobrellevando como se puede y que los contenidos van surgiendo perezosamente entre la modorra de una tarde de verano y los ratos muertos que dejan las veladas con los amigos y la deglución compulsiva de capítulos de CCAVM o Fringe. Si la semana pasada hacíamos una refundición de posts comiqueros para el baúl esta semana repasaremos una serie de TV -que en principio debería servirme para completar dicho post con un epílogo- y veremos un sketch relacionado con el original de ayer. De cara al fin de semana, y aunque estemos inmersos en plenas fiestas patronales y afronte la semana final de vacaciones a cara de perro, esto es, con ánimo de exprimir cada segundo, espero poder dejarles una sorpresilla, aunque no sé si la cosa dará para lo que quiero. En cualquier caso, permanezcan en sintonía.

La canción de este lunes no podía ser otra más que esta bella poesía interpretada por la inolvidable musa de la canción francesa Edith Piaf con todo el alma y el sentimiento que imprimió a todas y cada una de sus canciones. Leitmotiv de Origen y presente en toda la película, tampoco consigo quitármela de la cabeza. A modo de excepción, y dada la belleza del poema y lo poco que sé de francés, les dejo una traducción que he encontrado en este blog y que reproduzco. Sean ustedes buenos, sueñen mucho, VAYAN AL CINE A VER ORIGEN y recuerden, tengan mucho cuidado ahí fuera.

Non, Je ne regrette rien
Edith Piaf (1915-1963)

Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
C'est payé, balayé, oublié
Je me fous du passé

Avec mes souvenirs
J'ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n'ai plus besoin d'eux
Balayés mes amours
Avec leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro

Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
Tout ça m'est bien égal
Non, rien de rien
Non, je ne regrette rien
Car ma vie
Car mes joies
Aujourd'hui
Ça commence avec toi...


No, nada de nada

No, no me arrepiento de nada
Ni el bien que me han hecho, ni el mal
Todo eso me da lo mismo
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Está pagado, barrido, olvidado
Me da lo mismo el pasado

Con mis recuerdos
Yo prendí el fuego
Mis tristezas, mis placeres
Ya no tengo necesidad de ellos
Barridos mis amores
con sus trémolos
barridos para siempre
Vuevo a partir de cero

No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Ni el bien que me han hecho, ni el mal
Todo eso me da lo mismo
No, nada de nada
No, no me arrepiento de nada
Pues mi vida
mis alegrías
hoy
comienzan contigo...



jueves, agosto 05, 2010

El baúl de Plissken: Adam Strange. El mejor de dos mundos

Ahí queda eso. La refundición en uno de cuatro posts centrados en la figura de uno de mis personajes preferidos: Adam Strange. En los primeros se hace un repaso a su trayectoria editorial y a aquellas historias que cimentaron en mi la pasión por el personaje, mientras que los últimos -incluyendo la reseña de la Guerra Rann-Thanagar que perteneció al evento Cuenta Atrás a Crisis Infinita que algún día recuperaré apropiadamente- se centran en las ultimas series protagonizadas por el cuitado viajero interestelar, que desde entonces -hablo de febrero del 2007- tuvo importantes participaciones en las dos sagas anuales derivadas de Crisis, 52 y Countdown.

Origen. Edad de Plata

En los años 50 el género de ciencia ficción vivía su epoca dorada en cine, comics y televisión, esplendor que se mantendría vivo durante una década más para acabar asumiendo un cariz más cínico, a través de visiones desencantadas y pesimistas claramente distópicas. Lejos quedaban las sociedades idílicamente avanzadas y los seriales fantásticos con vocación pulp que se prodigaban en ese momento. Es es ese marco general dentro del cual nació el personaje de Adam Strange de la mano del guionista Gardner Fox y del dibujante Mike Sekowsky. El lugar elegido para publicar sus primeras aventuras fue en el número 17 de la cabecera genérica Showcase (con fecha de noviembre del 58), dentro de la cual aparecerían personajes como Flash II, Los Exploradores de lo Desconocido, el Ranger del Espacio, Linterna Verde II, Rip Hunter (el viajero del tiempo) o el Átomo. El hecho de que aparecieran todos estos personajes en el plazo de un par de años viene a reflejar el derroche de imaginación y talento que se produjo en aquellos momentos, en que se estaba dando forma tebeo a tebeo a lo que hoy conocemos como la Edad de Plata.

La mitología de Adam Strange se desarrolla en torno al planeta Rann, muy avanzado tecnológicamente pero necesitado de un defensor al carecer su pueblo del carácter guerrero o de la formación militar adecuada. Sardath, científico supremo de Rann desarrolló la tecnología del Rayo Zeta (en origen un rayo transmisor pero a la postre un potente radiotransportador) para transportar al planeta Rann a un campeón. El elegido fue Adam, arqueólogo de profesión y desde ese momento aventurero y explorador espacial de vocación. Los efectos del Rayo Zeta se fueron haciendo cada vez más temporales, y Adam Strange vivía a caballo entre los dos mundos, lo cual no fue obstáculo para que se enamorara de Alanna, la hija de Sardath y formara pareja estable con ella. La concepción y ambientación del personaje emparentarían a Adam Strange tanto argumental como estéticamente con héroes como Flash Gordon o John Carter de Marte.

Las aventuras de este personaje que se han visto en España han sido las más recientes (en cada momento, claro), salvo un par de aventuras recopiladas en aquellos tomos de Las mejores historias jamás contadas… que editara Zinco a finales de los ochenta. Aún así, y partiendo de su episódica intervención en Crisis en Tierras Infinitas junto a los Héroes Olvidados (donde también “fiché” a Buddy Baker, a.k.a. Animal Man), he disfrutado sobremanera con las historias en que este personaje ha intervenido o que ha protagonizado, y se ha convertido en uno de mis personajes favoritos. Comprenderán que esté disfrutando como un enano con sus últimas apariciones, y también que haya decidido sobre la marcha transformar esta semana en la semana Adam Strange.

Redefiniendo el clásico

La primera revisión significativa del personaje que conozco y que pude leer llegó de la mano del mago británico barbudo favorito de los aficionados. Así, en los números 57 y 58 (febrero y marzo de 1987) de Swamp Thing (números 6 y 7 del volumen 4 de La Cosa del Pantano de Ediciones Zinco), y dentro de la famosa saga del exilio espacial, Swampy se corporeizaba en Rann y conocía a la familia al completo. En esa saga Alan Moore aprovechó para dar un giro de 180º al entorno del personaje, presentando Rann como un lugar estéril y amenazado por sistemas vecinos. Además ofrecía una composición más compleja de Adam, a medio camino entre los aspectos épicos y patéticos del personaje: un hombre que no puede formar un hogar en ninguno de los dos mundos y que debe velar por un pueblo que hace escarnio de su figura mientras el que considera su amigo le manipula en función de los intereses de estado. Sólo el amor incondicional de Alanna le impulsa a seguir luchando. Por cierto, que en esos números también se nos presenta la secular enemistad entre Rann y Thanagar y… ¿Alguien dijo Crisis Infinita?

Tres años después, en 1990, llegaría Adam Strange, miniserie prestigio de tres números escrita por Richard Brunning y dibujada al alimón por los hermanos Adam y Andy kubert, con un estilo muy influido por el de su padre. La historia continúa explorando el Rann reescrito por Moore, con un Sardath absorto en sus investigaciones e incapaz de ver el descontento social creciente entre su pueblo ante la injerencia de lo que ellos consideran un alienígena. Alanna espera un hijo de Adam, el primero en décadas. Por su parte, atrapado en la tierra a Strange le plantea Sardath la posibilidad de emplear un Rayo Zeta mejorado que le permitiría permanecer en Rann indefinidamente junto a su familia. Al hacerlo, el viaje le trastorna y provoca una crisis de destrucción en Rann, malhiriendo a Sardath en el proceson de los intereses de estado amigo le manipula en funci. Enajenado y perseguido, Adam Strange llega hasta el vergel que La Cosa del Pantano creara en el planeta como regalo para los rannianos. Allí la esterilidad reinante en el resto del planeta no existe. Mientras cada vez se le hace más evidente que el motivo de que Sardath le eligiera no fue el de convertirse en campeón, sino su compatibilidad con Alanna, Adam debe afrontar la revuelta social que asola Rann y le culpa a él de todos sus males y la amenaza de una invasión de una flota enemiga. Al finalizar la miniserie Adam se queda definitivamente en el planeta aun cuando su situación diste mucho de la idílica estampa familiar que él había añorado durante años. Me descolocó mucho el final de la historia cuando lo leí hace una década, y aunque con mirada esperanzadora hacia el futuro, la tristeza y la melancolía se apoderaban de nuestro héroe.

Afortunadamente, llegaría Mark Waid para salvar los muebles y retroactivamente devolver la leyenda de Adam Strange a toda su grandeza en una historia cósmica y épica desarrollada a modo de fill-in de dos números en la colección de la JLA. Morrison y Porter necesitaron un descanso tras la colosal –y no menos épica- Roca de la Eternidad, y los encargados de cubrir el hueco en los números 20 y 21 (julio-agosto del 98) fueron el citado Waid y el dibujante Arnie Jorgensen. La Liga de la Justicia se ve transportada a Rann por un Rayo Zeta, donde un Adam Strange desencajado y enloquecido les aprisiona y les obliga a trabajar en unas obras faraónicas que preparan el advenimiento de una raza alienígena. Misteriosamente el Detective Marciano apoya a Strange en lo que sus compañeros aprecian como una traición. Afortunadamente todo tendrá una explicación lógica y plausible, y nuestros héroes deberán afrontar la amenaza empleando todos sus recursos y habilidades.


Waid, bendito Waid, se las arregla para reestablecer dentro de la continuidad el statu quo clásico del personaje mediante una historia espectacular y con algunos momentos inolvidables para el que suscribe -como el rescate de un Superman forzándose al límite o el reencuentro fugaz de los Strange-. Finalmente Adam es zeta-transportado una vez a la tierra, al haber eliminado de su cuerpo la energía Mega Zeta, a la espera del siguiente rayo que le devolverá a su hogar. Es la página final –además de dicho reencuentro, que aún hoy me pone la carne de gallina- la que me deja con un nudo en el estómago, donde Jonn y Adam miran a las estrellas en silencio compartiendo el dolor de la perdida y la sensación de darlo todo por un mundo que, en el fondo, no es el suyo.


Dado el esfuerzo que ha hecho Planeta este mes editando la miniserie de 1990 al tiempo que la del 2006, no habría estado mal recuperar esos dos números de la JLA, editados por Norma hace ya unos años (y por VID unos cuantos más), ya que sin ellos la situación del personaje da un salto mortal sin solución de continuidad.

Y ya sólo resta por reseñar las últimas andanzas del personaje previas a 52 –donde lo está pasando francamente mal, pero sigue al pie del cañón-, así que en breve, Planet Heist y Rann/Thannagar War.

Crisis de madurez

Adam Strange: Planeta Robado es el título que recibió la serie limitada de 8 números que apareció entre septiembre de 2004 y abril de 2005. Con el electrizante Andy Diggle a los guiones y un espectacular Pasqual Ferry experimentando con su estilo de dibujo, DC volvía a situar en órbita no sólo al protector de Rann sino al rico universo cósmico de la editorial, que había quedado algo olvidado después de gozar de cierta popularidad en los primeros 90 con la saga de Invasión y la posterior colección L.E.G.I.O.N.

La historia arranca con Adam siendo interrogado por la policía acusado de daños a la propiedad, provocados por el estado de ebriedad en el que se encontraba ante la ausencia de noticias de Rann y la no aparición del Razo Z que había de transportarle. Cuando es conducido a Arkham Strange es atacado por un par de cazarrecompensas alienígenas que buscan a toda costa saber el paradero de Rann, cosa que desconcierta y desquicia a Adam al no saber él mismo nada de su familia. Tras una persecución por media ciudad en la que debe emplear todos sus recursos para escapar a sus captores y tras hacerse con el transmisor Z que los cazarrecompensas han empleado para llegar hasta él, Strange regresa a Rann para averiguar qué demonios está pasando… sólo para materializarse cerca de una estrella que acaba de explosionar y sin hallar rastro alguno de su planeta-hogar ni señal de los suyos. Desde ese momento las aventuras de Strange le conducirán a Thanagar donde será condenado a muerte por los hostiles thanagarianos, será ayudado por una de ellos, la misteriosa Sy’r Valkyr. Siguiendo las escasas pistas disponibles llega hasta una base espacial abandonada con restos de energía Z donde se esconden los Omega Men (con un Tygorr tan majestuoso y noble como siempre). A partir de este momento se va desvelando la trama de la serie, entrando en juego el auténtico villano de la función, el Vampiro Cósmico Starbreaker y su misterioso aliado Durlano, el cuerpo de seguridad privada intergaláctico L.E.G.I.O.N, y su orgulloso líder Vril Dox o los restos de la fuerza galáctica Darkstar. Todos esos actores protagonizarán el último acto de esta space-pulp-opera sobre los rojizos cielos del nuevo emplazamiento de Rann, acto lleno de momentos épicos, de arrojo y generosidad suprema, de sacrificio total y de venganza irracional. Y sí, también en esta serie tenemos una de esas reuniones familiares à la Strange que tanto me emocionan.

La caracterización de los personajes, una de las facetas mejor explotadas por Diggle en sus trabajos previos (Los perdedores) tiene aquí una gran importancia, y es en los retratos del determinado Adam, de Tygorr (generoso y valiente, como buen felino) o del soberbio –pero a la postre noble- Dox donde la serie consigue enganchar con un lector que quizá carezca en general del background necesario que le permita emocionarse en su justa medida con algunos de los acontecimientos de la historia. Los finales de continuará de cada número por un lado, y por otro el dinamismo y la tensión de la trama son lo suficientemente atractivos como para que la lectura de esta miniserie sea altamente recomendable.

Punto y aparte para el arte de Pasqual Ferry, que firma aquí el que hasta ahora es para mí su mejor trabajo, con un dinamismo espectacular en las composiciones de página, un trazo muy simple –aparentemente- pero que dota de gran expresividad a los personajes y de espectacularidad a las escenas de acción, y sobre todo, con una narrativa clara, clarita, que facilita la lectura del tebeo evitando distracciones epatantes en las composiciones de página.

Aunque no se publicitara en su momento para evitar rumores, en esta miniserie se plantan todas las semillitas que fructifican en la guerra cósmica a mayor escala que ha conocido la galaxia DC (además de reintroducir personajes y conceptos que estaban un tanto olvidados por los lectores más jóvenes) y que implicará de una u otra forma a casi todas las razas alienígenas conocidas.

La Guerra de las Galaxias

Comienzo el repaso a las series que formaron parte de la Cuenta atrás a la Crisis Infinita con la Guerra Rann/Thanagar, mini-serie de seis números -como todas las demás- que continúa directamente los hechos narrados en Adam Strange: Planeta Robado, aunque las repercusiones del Rebirth de Green Lantern también influirán en la trama.


Recordemos que al final de Planeta Robado, Sy’r Valkyr había transportado Rann -mediante el rayo Mega-Z- al sistema de Thanagar, desestabilizando el equilibrio gravitatorio del sistema y condenando irremisiblemente a su ancestral enemigo a la extinción. En esa tesitura Adam Strange, Tigorr y sus Hombres Omega y Vril Dox y el cuerpo de seguridad galáctico L.E.G.I.O.N ayudaron a evacuar Thanagar, pero los refugiados thanagarianos reaccionan hostilmente ante el auxilio recibido y tratan a los rannianos como si la destrucción de su planeta hubiese sido fruto de una invasión. Adam viaja a la Tierra para recabar la ayuda de Hawkman y Hawkgirl y evitar el estallido de la violencia, pero llegan demasiado tarde y hay una guerra abierta en Rann provocada por los airados thanagarianos y alentada por los sacerdotes del culto de los Siete Demonios. Otros actores implicados en el conflicto serán Kilowogg y Kyle Rayner, enviados por los Guardianes para observar el conflicto sin intervenir en él, y el Capitán Cometa, héroe clásico de la casa, que ha decidido ayudar en lo posible.

Por si fuera poco se produce un estallido violento en otros sistemas cuando el delicado sistema de alianzas y pactos entra en juego, y los aliados de uno y otro bando participan activamente en las hostilidades, bien enviando tropas a la zona o bien invadiendo sistemas no amigos una vez roto el equilibrio de poder imperante entre ambos imperios. Así, Rann y sus aliados de Okara, el Dominion, Colu y Mundo-Trono se verán amenazados por los planes thanagarianos para fundar Nuevo-Thanagar sobre las cenizas de Rann. Para ello contaría con la ayuda de los supervivientes de Tamarán (extinto planeta natal de Starfire), Durla (habitado por multiformes), los Psiones y la Ciudadela (enemigos ancestrales de los Omega Men), añadiéndose a todos ellos los belicosos Khund como mercenarios.


(Más vale esta imagen que todo el post a modo de resumen de la miniserie. Y en primer término Tigorr, uno de mis felinos favoritos, todo él corazón, malas pulgas y buena puntería.)

Con el transcurrir de los acontecimientos se descubrirá una mano negra tras los continuos choques, enfrentamientos y traiciones en un desarrollo de la acción que no ofrece tregua a sus protagonistas ni respiro al lector. El máximo responsable de la irracional y suicida respuesta thanagariana es el culto dedicado a resucitar a Onimar Synn, demonio ancestral del planeta Thanagar que ya se enfrentó a la JSA en la saga que reintrodujera a Hawkman y diera un sentido unificador a su continuidad. Será necesario un esfuerzo titánico por parte de nuestros héroes para lograr derrotar al demoníaco ser. Cuando la crisis de Onimar Synn parece estar resuelta, el espacio se rompe y el continuo espacio tiempo se va al garete, como aconteciera veinte años atrás... Explota una nueva Crisis en el Universo DC.

(Si se rompe el Universo, nada mejor que lanzarse contra la fractura de cabeza, a ver qué pasa.)

La serie cuenta con guiones de un Dave Gibbons cada vez más cómodo en las labores de guionista, ofreciendo un entramado de personajes y sucesos muy bien documentado -aparecen de un modo u otro casi todas las grandes razas alienígenas de DC de un modo que no se había visto desde la saga Invasión- y con claras reminiscencias de la historia real reciente. El paralelismo con la I Guerra Mundial sería más que evidente en esa sucesión de pactos que van obligando a intervenir a un planeta tras otro ocupando territorios y atacando a terceros sistemas planetarios. Por su parte Iván Reis, dibujante brasileño con una gran progresión desde sus números de Superman -y una mejor proyección, pues habrá que ver cómo evoluciona y se consolida su estilo- nos narra a lo grande una historia repleta de acción y movimiento, con planificaciones dinámicas de página y una espectacularidad cósmica muy apropiada cuando se pasa de las escaramuzas bélicas a la acción superheroica contra Onimar Synn. Habría sido ideal que fuera Pasqual Ferry el encargado de rematar el excelente trabajo artístico iniciado en Planeta Robado, pero los lápices de Reis no se quedan atrás. Además, en este caso me gustaría señalar el entintado -y en algunos momentos quizá hasta algo más- de Joe Prado y Marc Campos, entintadores habituales de Ivan en otros proyectos.

Lo mejor de esta miniserie, que en algún momento puede agobiar por la cantidad de personajes poco conocidos para el lector y por la sucesión frenética de peleas, traiciones y viajes de un lado a otro de la galaxia, es la recuperación de una faceta del Universo DC que había estado abandonada durante los últimos años. Pese a los momentos de gloria que conocieron series como Omega Men, Green Lantern Corps o Atari Force en los 80, ha habido escasos intentos de recuperar y cohesionar esos mundos (mundos claramante definidos por ese futuro del Siglo XXX, de la Legión de Super Héroes y sus miles de razas y planetas), siendo los más destacados la saga del destierro de Swamp Thing por Alan Moore y la saga de Starman Llegar a las estrellas, y Las estrellas, mi destino. Es curioso que en ambas Adam Strange jugara un papel primordial, como ha sido también en este último caso. Se abre una nueva época en que los aficionados a la Space Opera y la Ciencia Ficción también podremos disfrutar de ella dentro del Universo DC.

lunes, agosto 02, 2010

Haraganeando otro lunes

Porque desde luego hacer, lo que se dice hacer, no estoy haciendo nada salvo santificar todos y cada uno de los días de vacaciones haciendo el sanguango todo lo posible. A este paso nos vamos a pulir un par de temporadas de CCAVM o Fringe en lo que yo tarde en incorporarme de nuevo al curro. Y con un poco de suerte me ventilo el Bayonetta en modo difícil. Como verán, todo muy provechoso de cara a mi futuro como friki.

Dado que ya tenemos aquí el mes de agosto, se impone volver a abrir la sección estival del baúl de Plissken que recopila entradas añejas de las que estoy particularmente orgulloso, ya sea por el esfuerzo empleado en redactarlas o por el recuerdo que me trae el contenido de los artículos. Junto a la primera entrega del baúl esta semana aparecerán los dos posts de arte original que les "debo", con lo cual espero satisfacer la cuota de pantalla semanal y dejarlo todo preparado para una semana venidera intensa por las fiestas locales y eventos varios que mucho me temo me tendrán especialmente ocupado y alejado de las teclas del ordenador.

Y tema temita tema veraniego, un clásico en su versión primigenia -aunque la de los Who también es una joya del rock- que nos recuerda algunas de las cosas que se pueden -demonios, y se deberían de- estar haciendo en estas fechas en las que el calor aprieta, la humedad es asfixiante y el cuerpo necesita un plus de energía para mantener el ritmo.



Summertime blues
Eddie Cochran

I'm gonna raise a fuss, I'm gonna raise a holler
About a workin' all summer just to try to earn a dollar
Every time I call my baby, and try to get a date
My boss says, "No dice son, you gotta work late"
Sometimes I wonder what I'm a gonna do
But there ain't no cure for the summertime blues

Well my mom and pop told me, "Son you gotta make some money,
If you want to use the car to go ridin' next Sunday"
Well I didn't go to work, told the boss I was sick
"Well you can't use the car 'cause you didn't work a lick"
Sometimes I wonder what I'm a gonna do
But there ain't no cure for the summertime blues

I'm gonna take two weeks, gonna have a fine vacation
I'm gonna take my problem to the United Nations
Well I called my congressman and he said Quote:
"I'd like to help you son but you're too young to vote"
Sometimes I wonder what I'm a gonna do
But there ain't no cure for the summertime blues



jueves, julio 29, 2010

Galería de portadas: Batman. Cacofonía.

Fiel a la costumbre consuetudinaria -que no rutinaria- del blog, aquí os dejo la galería con las portadas de Batman Cacofonía, con el arte de esos dos monstruos que son Adam Kubert y Bill Sienkiewicz. Al primero además le dedican la tercera y ultrarara portada variente dibujo (variant sketch cover, vamos), en la que se aprecia de forma mucho más clara su habitual estilo, casi irreconocible por los efectos de ruido (color, distorsión provocada por la lluvia o las lineas cinéticas) tan apropiados al título de la miniserie. De las portadas realizadas por Sienkiewicz poco malo se puede decir: espectaculares, con unos diseños abrumadores que maximizan el efecto de unos pocos elementos (el pórtico de Arkham, una onomatopeya, un chiste del Joker) y una rotundidad en el resultado final que ya me hubiese gustado encontrar en el interior. Que mantengan también al equipo de portadistas para la secuela y podremos encontrarnos con un nuevo duelo en la cumbre de la ilustración gráfica con Batman, Onomatopeya y el Joker como convidados de piedra, y nosotros, sufridos y devotos lectores como jueces absolutamente subjetivos y parciales. Que lo disfruten.

















martes, julio 27, 2010

Batman. Cacofonía: Los sonidos del silencio

Un intruso sortea la seguridad del asilo Arkham y alcanza la celda del Joker. Cara a cara con el payaso del crimen, el mercenario y asesino Deadshot le revela su objetivo: cumplir un contrato de asesinato contra él. El cliente pretende vengar la muerte por sobredosis muerte de su hijo, consumidor de una nueva y letal droga conocida en el mundo de la noche como "risas" y que está siendo sintetizada a partir de la formula del mortal gas de la risa del Joker. Deadshot no podrá llevar a cabo el contrato pues la irrupción de Onomatopeya en escena facilitará la huida del Joker. Batman, ocupado en su interminable lucha contra el crimen se encontrará envuelto en una guerra criminal a tres bandas entre el Joker, el capo que está distribuyendo en los bajos fondos de Gotham la droga "risas" y el misterioso y enmascarado asesino que sólo se comunica mediante onomatopeyas y cuyo interés en todo ese escenario permanecerá en el más absoluto de los secretos hasta el explosivo y dramático giro final de los acontecimientos.


Batman: Cacofonía es una serie limitada de tres números escrita por Kevin Smith con dibujos de Walter Flanagan y portadas de Adam Kubert y Bill Sienkiewicz. Kevin Smith, director y guionista, enfant terrible aficionado a los diálogos afilados y a las situaciones escatológicas vuelve al medio de la viñeta que ya tratara con bastante fortuna en sus trabajos previos como guionista (Daredevil, Green Arrow, Gata Negra) y lo hace según sus palabras impulsado por el tratamiento adulto y oscuro que recibiera el personaje en su última traslación cinematográfica, El Caballero Oscuro. La intención de crear su obra magna con el personaje queda, y de nuevo cito, en una prueba, en la escritura "de la segunda mejor historia de Batman" que Smith se ve capaz de escribir. La historia de Cacofonía, que bebe de La broma asesina como principal influencia, nos coloca en una trama de guerra de bandas vista mil veces, con la novedad de incluir un nuevo y desconocido elemento en la ecuación, Onomatopeya, que aporta un mínimo de incertidumbre a una historia que sabemos cómo se desarrollará prácticamente en todo momento.


Como suele ser habitual en el resto de trabajos de Smith, el diálogo resulta predominante en la mayor parte del tebeo, y si bien las caracterizaciones del Joker, Deadshot o Batman resultan adecuadas y dentro de la trayectoria del personaje, se nota una tendencia a esa escatología habitual y tan querida a Kevin Smith, haciendo que, por momentos, el Joker parezca una especia de Jay desatado mientras ofrece a su liberador una recompensa muy "especial" por su huida. Lejos han quedado los tiempos en que a Morrison le censuraran las famosas insinuaciones del Joker en Arkham Asylum. Tampoco podían faltar un par de referencias cinéfagas marca de la casa, que ni molestan ni agradan pero que se empeñan en resaltar la categoría de autor del polifacético escritor. El tramo final, el enésimo enfrentamiento entre las dos caras de la misma moneda que casi todos los guionistas han pretendido emular desde que leyeran La Broma Asesina, corre la misma suerte que la mayoría de homenajes, y se queda en una repetición de clichés morales y sentencias profundas para justificar el modo en que Joker y Batman afrontan su existencia y delimitan sus reglas de enfrentamiento. Resulta, eso sí, novedoso y de agradecer la declaración de intenciones del Joker: No te odio porque esté loco... Estoy loco porque te odio. Batman es el germen de su locura, el origen y razón de ser de la misma, y no desaparecerá hasta que el murciélago esté muerto y enterrado.


El encargado de ilustrar el explosivo enfrentamiento entre dos viejos enemigos y el que se adivina futura y formidable némesis del Hombre Murciélago es el relativamente desconocido dibujante Walter Flanagan, que además de darle al lápiz regenta una tienda de cómics y ha aparecido como actor en prácticamente todas las películas de Kevin Smith (el experto en huevos de Clerks o el Fanboy de Mallrats serían sus papeles más reconocibles). El trabajo de Flanagan en el mundo del comic ha podido verse en las series de IDW Kerney y War of the Undead, escritas ambas por el guionista Bryan Johnson, que también resulta ser amigo suyo. Lo mejor que se puede decir del dibujo de Flanagan es que pone mucha voluntad en ofrecer una historia funcional, con una narrativa clara y sin excesivas florituras, y ofreciendo un par de momentos realmente espectaculares en las páginas dobles o en las splash, pero no llega a la maestría y a la calidad de algunos de los maestros en los que parece inspirarse a la hora de plasmar su acercamiento a Batman, siendo quizá Paul Gulacy o Marshall Rogers los que a mí me han parecido más evidentes.


Dado que este es el segundo mejor tebeo de Batman que Smith puede escribir -ya está inmerso en el desarrollo de su continuación, una serie de seis números que también contará con Flanagan como dibujante- pues yo me sumo al carro y declaro este el segundo mejor post que me veo capaz de escribir sobre un tebeo de Kevin Smith. En unos meses esperemos que los gérmenes plantados en este Cacofonía, en tanto que ensayo y práctica de lo que guionista y dibujante son capaces de ofrecer, den su fruto en una historia que todos podamos disfrutar en mayor grado. No quiero terminar el post sin hacer mención a la edición de Planeta, en tapa dura y con 35 páginas de guión a modo de extras que encarecen sobremanera un producto que en tapa blanda y sin tantas páginas nos podrían haber ofrecido por poco más de diez euros. Pero claro, había que intentar captar a lectores incautos y casuales en base al nombre del guionista... Así no vamos...

lunes, julio 26, 2010

Ganduleando un lunes

Y ya era hora. Llegar hasta aquí ha sido algo especialmente difícil este año en el que el trabajo se ha convertido en un sitio gris, carente de alma en un alto porcentaje y en el que faltan muchos de los compañeros a los que aprendí a apreciar con el roce diario y los sinsabores de tener que luchar día a día por el puesto de trabajo. No les digo nada del hecho de que miss Sparks fuera despachada de forma traumática en febrero dejando allí dentro a "lo mejor de cada casa" -incluyéndome a mí, ojo-. Tras las primeras semanas en que acudir a trabajar era un verdadero infierno volví a levantar cabeza y a asumir la cotidianeidad con estoicismo, pero ha sido duro aguantar el tirón hasta llegar a estas tres semanitas estivales de asueto con las que espero desconectar, recargar las pilas y hacer acopio del ánimo suficiente que me permitirá afrontar con garantías, o al menos eso espero, los tiempos duros que se avecinan. Años atrás nos referíamos al Bosque Oscuro y a los Elfos Negros a nuestra posición dentro de la empresa. Hoy día somos más los galos de una pequeña aldea rodeada de romanos, aunque sin poción mágica que nos valga ni nos ampare. Por lo menos, tengo a mis compis de toda la vida, al Capitán Pescanova, a Hellboy y a mis amigos felinos para hacer más llevaderos los sinsabores de cada día. Ahora a descansar y a echarles un poco de menos hasta la reincorporación...

Hoy doy por cerrada la redacción del cuento del que les hablé la semana pasada, y lo cierto es que me ha picado el gusanillo lo suficiente como para buscar otra convocatoria a la que dedicarle unas horillas de estas tardes largas y calurosas en las que el sofá y el aire acondicionado invitan a holgazanear y a guarecerse de Lorenzo y sus maléficos rayos. Como también comenté, eso no es óbice para descuidar este humilde espacio, en el que espero dedicar unas líneas a Batman: Cacofonía -generosas pero no especialmente entusiastas-, escarbar entre la colección de arte original para compartir con ustedes alguna paginilla y sacar a la luz otro dibujo de convención.

La canción de cada lunes es un clásico moroso y sensual que invita a la contemplación y al dolce far niente y que supone el acompañamiento ideal para esos momentos de ganduleo que tanto espero practicar sin reparo alguno a lo largo de los próximos días, semanas... Sean ustedes buenos, tengan mucho cuidado ahí fuera y regresen cuando gusten a esta la que saben que es su casa virtual.


Sitting on the dock of the bay
Ottis Redding

Sitting in the morning sun
I'll be sitting when the evening comes
Watching the ships roll in
And I watch 'em roll away again

Sitting on the dock of the bay
Watching the tide roll away
I'm just sitting on the dock of the bay
Wasting time

I left my home in Georgia
Headed for the 'Frisco bay
'Cause I had nothin to live for
And look like nothing's gonna come my way

So I'm just...
Sitting on the dock of the bay
Watching the tide roll away
I'm just sitting on the dock of the bay
Wasting time


Look like nothing's gonna change
Everything still remains the same
I can't do what ten people tell me to do
So I guess I'll remain the same

Sittin here resting my bones
And this loneliness won't leave me alone
It's two thousand miles I roamed
Just to make this dock my home

Now, I'm just...
Sitting on the dock of the bay
Watching the tide roll away
I'm just sitting on the dock of the bay
Wasting time

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