La pasada semana, y con casi dos meses de retraso respecto de su estreno, por fin me animaba a ver Toy Story 3 (sin D) en el cine. Dado que había visto las dos primeras entregas en pantalla grande y que soy un gran seguidor de la saga fílmica -amén de devoto amante cinéfilo de prácticamente todas las propuestas de Pixar- no quise dejar pasar la oportunidad de cerrar el círculo. Muchos de ustedes la han visto, la han comentado, la han reseñado, pero lo que es más importante, la han SENTIDO. Digo esto porque la película, todo un prodigio de diversión, acción a raudales y glosa de los sentimientos más elevados (compañerismo, generosidad, devoción, respeto) y abyectos (miedo, resentimiento, odio) del juguete -que para este caso viene a ser lo mismo que el ser humano- es el canto definitivo a lo que tuvimos cuando eramos niños y que dejamos atrás en cierta medida merced a los procesos naturales de crecimiento y evolución. Pero dejar atrás no quiere decir olvidar o abandonar, y hay cosas que siempre nos acompañarán en nuestra vida adulta gracias a la importancia que tuvieron durante nuestra niñez como conformadoras de nuestro carácter y personalidad. Le estaba dando vueltas a esas cuestiones cuando recibí un correo de Bruce intentando animar al personal bloguero a dedicar este fin de semana a la inmortal creación de Charles Shulz, Peanuts. Además, lo hacía con estas palabras, que reproduzco:
Supongo que os gusta PEANUTS. Su sentido del humor, su patetismo, su poesía, y sobre todo porque es un retrato de la niñez, la mejor etapa de la vida -al menos debería serlo- .. esta tira es "bigger than life".. y ha sido fuente de inspiración para tantos otros, desde Mafalda a Calvin & Hobbes.En esta página web están todas las tiras diarias por orden de publicación (hay miles), y se puede buscar la tira del día, mes y año que se quiera.¿Qué os parece si este fin de semana cada uno publica la/s tira/s de PEANUTS que se publicó originalmente el día de nuestro nacimiento o de cualquier otra fecha relevante en nuestra vida?
Por un lado, la casualidad de recibir el correo justo después de haber visto TS 3 me pareció cuanto menos curiosa. Por otro, servidor necesita bien poco para acudir al llamamiento de un amigo bloguero. Bien es cierto que he leído cientos de tiras de mr. Schulz, pero también es cierto que soy más aficionado a la depuración de temas y a la comicidad más contemporánea propuesta por Watterson en Calvin & Hobbes, tira que me ha hecho reír a carcajadas, me ha puesto la carne de gallina en más de una ocasión y en otras ha estado a punto de arrancarme una lagrima de melancolía. También es cierto que el canon, la obra maestra, la inmortalidad de Peanuts, está fuera de toda duda. La elección de las fechas ha sido difícil, y tampoco es que tuviera muchas significativas en mi vida, pero ahí van unas cuantas, por orden: el día que nací, el cumpleaños en que terminé octavo, el día que miss Sparks y servidor comenzamos a salir, el día que me gradué en la universidad y el peor día de mi vida -o por lo menos uno de ellos-.





Dos apuntes finales. Si os gustan Snoopy, Charlie Brown, Linus, Sally, Lucy y demás componentes de la panda no dejéis de pasar por la web que recoge las tiras. Me juego lo que queráis a que antes de ver tres tiras ya habéis sonreído un par de veces. Y si estáis leyendo esto y no habéis recibido el mail no importa, daos por invitados y uníos a la celebración. Cuantos más recordemos a Peanuts más reiremos.





























Y sin entrar en detalles, tengo que decir que la labor de William Monahan adaptando al Boston de corazón irlandés el guión de Infernal affairs (obra de Siu Fai Mak) resulta modélica, en tanto que es el origen y la idiosincrasia irlandesa la que rige las aspiraciones, costumbres, y condicionamientos de muchos de los protagonistas. Hay unas cuantas invectivas lanzadas contra la corrupción institucionalizada de la iglesia, de la política... El plano de una rata (una "rata-infiltrada" como los dos protagonistas) deslizándose por una barandilla con la cúpula del ayuntamiento al fondo no puede ser más revelador. Decir que Scorsese disecciona el guión milimétricamente y dirige un film infernal es quedarse corto.

