martes, octubre 31, 2006
Noche de...
Ratas en el laberinto
Cuando yo tenía tu edad solían decirme que podía convertirme en criminal o en policía. Lo que quiero decir es que... Cuando te enfrentas a un arma cargada, ¿cual es la diferencia?
Un travelling lateral al compás de los primeros acordes de Gimme Shelter sigue al mafioso irlandés Frank Costello (Nicholson) mientras desgrana en un par de minutos toda su filosofía de vida y muerte, una filosofía que se resume más o menos en esta máxima: Uno de nosotros tenía que morir. Tratándose de mí, normalmente es el otro el que palma.
Alrededor de este demiurgo de muerte y engaño, crimen y traición se moverá la trama de The Departed (Infiltrados). En montaje paralelo, y en los primeros minutos pre-créditos asistiremos a la evolución paralela en principio de Colin Sullivan (Matt Damon) y Billy Costigan (Leonardo Di Caprio). Sólo que mientras uno de ellos, obsesionado por el poder y el dinero, trabajará desde dentro del cuerpo para defender los intereses de Costello, otro sacrificará su carrera en la policía y su propia identidad para convertirse en hombre de confianza de Frank y desbaratar su organización desde dentro. Es inútil intentar desgranar el argumento más allá del planteamiento inicial, ya que el carrusel endiablado que Scorsese orquesta partiendo de esa premisa clásica no da tregua al espectador y merece sufrirse en carne propia.

Y sin entrar en detalles, tengo que decir que la labor de William Monahan adaptando al Boston de corazón irlandés el guión de Infernal affairs (obra de Siu Fai Mak) resulta modélica, en tanto que es el origen y la idiosincrasia irlandesa la que rige las aspiraciones, costumbres, y condicionamientos de muchos de los protagonistas. Hay unas cuantas invectivas lanzadas contra la corrupción institucionalizada de la iglesia, de la política... El plano de una rata (una "rata-infiltrada" como los dos protagonistas) deslizándose por una barandilla con la cúpula del ayuntamiento al fondo no puede ser más revelador. Decir que Scorsese disecciona el guión milimétricamente y dirige un film infernal es quedarse corto.Apoyado como siempre por una excelente banda sonora de Howard Shore y un puñado de temas reconocibles y ajustados a la acción (Gimme Shelter, Confortably Numb, Well Well Well o I’m Shipping Up to Boston) Scorsese nos ofrece otra obra maestra del cine negro más clásico, hermanada con Uno de los nuestros y Casino, tanto en su planteamiento como en su ejecución. Shakespeare no anda muy lejos de estos irlandeses, como tampoco anda lejos el fatum de la tragedia griega. Film seco como un disparo en la cabeza, cortante como una navaja, áspero como un trago de bourbon añejo que va directo a las tripas y que nos las deja ardiendo con el mismo calorcillo que dejaría una bala alojada en nuestro estómago. Cine en mayúsculas que no necesita de alardes manieristas para atrapar al espectador de principio a fin, que no busca hacer de la violencia algo atractivo, sino repulsivo e insoportable, difícil de ver no por lo explícito, sino por la intensidad emocional con que sus personajes la afrontan, la viven, la practican o la reciben. The Departed es una película muy física en ese aspecto, casi todos los personajes plasman sus emociones mediante acciones contundentes, enrabietadas, desesperadas, como los últimos coletazos de un pez atrapado en una red de la que no podrá escapar.

De veras que podría seguir y seguir, pero ustedes no necesitan leer esto. Ustedes necesitan ver una obra maestra -otra- de Martin Scorsese. Y lo tienen muy fácil.
lunes, octubre 30, 2006
Primer lunes de semana

Les recomiendo que no se pierdan Hijos de los hombres, de la que espero dejar una reseña más amplia en un plazo breve de tiempo, pero baste decir que es una de las películas que más he disfrutado/padecido este año. Y a la espera estoy de ver esa Infiltrados a la que tantas ganas le tenía y que espero que no me defraude. Y poco más que añadir. Sin novedad en el frente. Esta semana en commissionando habrá un ilustrador que les hará babear de lo lindo y procuraré subir un original. Creo que lo haré coincidir con la reseña del comic, publicado este mismo mes. Se aceptan apuestas.
Para comenzar la semana, un clasicazo de los Stones en una versión un tanto atípica, ya que en la banda sonora de Hijos de los hombres aparece dicho tema, pero cantado por Franco Battiatto. Como me encantó esa escena, una de las más hermosas y tristes de la película, pues aquí les dejo el temita.
Y recuerden… Vayan por ellos antes de que ellos vengan por ustedes.
Ruby Tuesday
Rolling Stones/Franco Battiatto
She would never say where she came from
Yesterday dont matter if its gone
While the sun is bright
Or in the darkest night
No one knows
She comes and goes
Goodbye, ruby tuesday
Who could hang a name on you?
When you change with every new day
Still Im gonna miss you...
Dont question why she needs to be so free
Shell tell you its the only way to be
She just cant be chained
To a life where nothings gained
And nothings lost
At such a cost
Theres no time to lose, I heard her say
Catch your dreams before they slip away
Dying all the time
Lose your dreams
And you will lose your mind.
Aint life unkind?
Goodbye, ruby tuesday
Who could hang a name on you?
When you change with every new day
Still Im gonna miss you...
jueves, octubre 26, 2006
Sketch-busters (XXXII): Jeff Smith (II)

miércoles, octubre 25, 2006
JLA: III Guerra Mundial
Los antecedentesEn mayo del 96 aparecía en las librerías americanas el número 1 de una colección muy especial: el relanzamiento por todo lo grande del supergrupo más famoso y destacado de la JLA. Tras unos años de "bache" comercial y artístico era necesario relanzar la cabecera de forma digna, y nada mejor para ello que recurrir al escocés loco, al guionista de las ideas inabarcables, al calvo amante de los gatos. Grant Morrison inició una andadura que duraría algo más de tres años (con algún fill-in de Mark Waid) y en la que le acompañaría el dibujante Howard Porter, cuyo estilo funcional no estaría a la altura de los guiones del maestro. Pese a ese handicap la serie consiguió colocarse meritoriamente entre los comics más vendidos, y motivos para ello no faltaban. Morrison estableció un equipo de lujo que asentaba sus bases sobre los iconos de la compañía: Superman, Batman, Wonder Woman, Detective Marciano, Aquaman, Flash y Green Lantern. A ellos hubo que añadir a Acero, Plastic Man, Oráculo, Zauriel, Green Arrow... Desde el comienzo hubo una serie de referencias artúricas: la mesa redonda, los "caballeros", la saga de la Roca de los Tiempos tenía algo de búsqueda del Grial y de transfiguración mística de aquellos inmersos en ella.
La maldición de Plissken
Pero si algo tenía claro Morrison desde el principio era que él acabaría su etapa con un Big Bang, y para ello fue dejando caer pistas desde el principio, en forma de premoniciones y sueños que vaticinaban la llegada de Magedón. La última saga de la serie, World War III, se publicó a mediados del 99, momento en el que yo me subí al carro del Previews, desesperado por estar perdiéndome la etapa de Morrison. Sólo llegué a leer los tres últimos números de la saga, pero el comienzo de la distribución de VID en España me hizo abrigar esperanzas de leer su etapa completa. Esperanzas truncadas. Otros dos añitos después llega Norma, y empieza por Waid y luego tímidamente reedita la JLA de Morrison, llegando un poco más allá de VID, pero dejando colgada de nuevo la última saga. Y llega Planeta (nótese el cachondeo editorial por el que han pasado los derechos de DC, y luego piensen en cambios de formato, precio, etc, etc...) y empiezan publicando la etapa Kelly/Mahnke. Dos añitos de Planeta han tenido que pasar para que la JLA de Morrison estuviese publicada íntegramente. Para nuestra desgracia.
III Guerra Mundial
Un artefacto primigenio llamado Magedón y conocido como "el portador de la guerra" se dirige a la tierra. Afectando a todo ser vivo, los efectos que produce Magedón son inmediatos: la hostilidad, el odio y la desconfianza exacerbados campan a sus anchas por el planeta, generando un conflicto bélico global. Por si fuera poco, la JLA sufre un nuevo ataque por parte de la nueva Liga de la Injusticia, con Luthor, Prometeo, Eiling y la Reina Abeja como formidables oponentes a batir. Ante esa doble amenaza las habilidades, poderes y resitencia de los heroes serán puestos a prueba y llevados al límite si quieren salir con vida y evitar que la humanidad se autoextermine en un genocidio/suicidio masivo.

Como en el resto de sagas de su etapa, Morrison plantea de inicio una amenaza imposible, bigger than universe, podríamos decir. Para resolver la situación los personajes se dividirán en grupos que actuarán sobre los diferentes aspectos de la amenaza. Cada uno de ellos suele disfrutar de grandes momentos épicos en la resolución de algunas de las situaciones, pero el cariño de Morrison por ciertos personajes se refleja en el diferente tratamiento dado a cada uno de ellos. En este tomo destacaría el "momento" Kyle Ryner ("por primera vez me siento de verdad Linterna Verde"), Batman luchando con Prometeo y usando la técnica Stephen Hawking (se me escapó una carcajada con esa doble splash, más espectacular imposible), la conveniente aparición de Buddy Baker, la intervención de Zauriel ante la corte celestial (años ha me emocionó especialmente este homenaje a Espartaco), o el sacrificio de Aztek. Si algo se puede achacar a este modo de plantear las cosas es un excesivo apelotonamiento de ideas y conceptos amontonados a lo largo de páginas muy sobrecargadas que luego se resuelven un un par de viñetas o en espectaculares -qué menos- splash pages (el mejor ejemplo serían las dos intervenciones de Aquaman, acabando primero con una guerra civil en Atlantis y luego marchando a pacificar la superficie).
Digno colofón para la etapa Morrison, que con otro dibujante se habría convertido en una obra maestra del género superheroico, que por fin hemos podido disfrutar -aunque no en condiciones, lamentablemente-. Sólo he tardado una década en poder leer la serie desde que se publicó. En un par de meses sabremos a qué nivel funcionan sus 7 Soldados de la Victoria.
Nota sobre la edición:
Planeta ofrece una traducción pésima y una nula corrección/revisión del texto que habría eliminado muchos de los errores, algunos de ellos garrafales (¡¡¡¡"Gonder Coman del World of man"!!!!), que sufre el lector a lo largo del tebeo. Además, se añade esto al hecho de que el último tomo de Norma -Justicia para todos- se publicó de forma igualmente lamentable en cuanto a traducción, con lo que fácilmente los últimos 12 números de Grant Morrison están masacrados editorialmente en su edición española. Y es que un tebeo no son sólo los dibujicos, sino algo más. Para que vean que hay de todo en la viña de Planeta: leídos de un tirón los 4 primeros tomos del Sandman Mystery Theatre, oigan, y ni una errata. Una edición casi perfecta.
martes, octubre 24, 2006
Commissionando personalmente VII: Bill Marimom

lunes, octubre 23, 2006
Lunes rosa
Y ante la tranquilidad absoluta de estas semanas, en las que he pegado un adelanto brutal al Sandman Mistery Theatre de Planeta devorando un tomo tras otro, poco más tengo que añadir a este habitual repaso/avance de programación. Abriendo musicalmente la nueva semana, la sintonía del Show de la Pantera Rosa que amenizaba las tardes de sábado de mi infancia –y de la de alguno de ustedes, a buen seguro- y que viene muy a cuento como homenaje del adorable felino, de sus dibujos animados, de sus películas… En fin, ya saben, tengan cuidado ahí fuera.

Pink Panther Show Theme
Think of all the animals you've ever heard about
like rhinoc'ruses and tigers cats and mink
There are lots of funny animals in all this world
But have you ever seen a panther that is pink?
Think!
A panther that is positively pink,
Well here he is, the pink panther,
The rinky-dink panther,
Isn't he a panther ever so pink?
He really is a groovy cat,
and what a gentleman, a scholar, what an acrobat !
He's in the pink - the pink panther
The rinky-dink panther,
and it's as plain as your nose,
that he's the one and only, truly original,
Panther-pink (panther) from head to toes !
sábado, octubre 21, 2006
Coming soon...
viernes, octubre 20, 2006
La vida y muerte de Peter Sellers
Bueno, más que ver diría que disfruté de una película que sigue la carrera y la vida del actor británico desde el momento en que, siendo una estrella radiofónica de la BBC, decidió dar sus primeros pasos como actor de los estudios Ealing y labrarse la reputación que le acabaría catapultando al estrellato internacional de la mano de Blake Edwards y de dos papeles: el del inspector Clouseau y el del actor hindú invitado al Guateque más famoso de la historia. Siguiendo una estructura lineal la película desgrana sus relaciones familiares con sus padres, con su primera esposa y los dos hijos que con ella tuvo, su tormentosa relación con la modelo Britt Ekland y su relación de amor odio con los directores americanos con los que trabajó (principalmente Blake Edwards y Stanley Kubrick). Lejos de la habitual complacencia de los típicos biopics hagiográficos, y siguiendo la biografía escrita por Roger Lewis, se nos muestra a Sellers de una forma bastante cruda. Como hijo, era un hombre inseguro que perseguía la quimera del éxito implantada durante años por su madre, la cual ejercía sobre él una poderosa influencia, al tiempo que su padre era una sombra sin peso alguno en la familia. Como actor, era un divo difícil y veleidoso, supersticioso (recurría a un adivino para obtener guía espiritual) que se exigía tanto a sí mismo que trabajar una y otra vez en un papel tan indigno a su nivel como –creía él- el de Closeau suponía una tortura, un papel de mercenario al servicio de un director mediocre como Edwards. Igualmente, llegó a incorporar tanto de su personalidad a sus papeles, que acabó vaciándola de contenido propio, de sentimientos o emociones. Como marido y padre de familia se mostraba caprichoso, voluble, colérico en ocasiones, celoso… Se llega incluso a mostrar una agresión a Britt Ekland. Y a pesar de todo, la imagen que va quedando es la de un hombre atormentado persiguiendo un sueño inalcanzable, insatisfecho casi siempre consigo mismo y con los demás, pero que siempre intentaba dar lo mejor de sí mismo como actor, ya fuera en los papeles cómicos en los que acabó encasillado por su innato talento para la comedia gestual y vocal (sus años radiofónicos le permitían mimetizar mil y una voces y acentos) o en los escasos papeles serios que tuvo posibilidad de encarnar.

Como he dicho la estructura del film es lineal, y cada una de las etapas de la vida de Sellers se cierra con un epílogo narrado desde el punto de vista del personaje más importante de dicha etapa. Si no me falla la memoria, son: su padre, su primera esposa, Kubrick, Ekland, su madre y Edwards. Encarnados por Geoffrey Rush todos ellos en ese momento (caracterizado para cada ocasión convenientemente), cada uno de esos retratos ofrece una visión enriquecedora del personaje a la par que metalingüística. A ver si me explico. Se pone en boca de las personas que conocieron a Sellers lo que el escritor/guionista cree que pensaban sobre Sellers y a la vez lo que el propio Sellers creía que los demás pensaban de él. Por eso, al final de la cinta, cuando Geoffrey Rush mira a cámara para intentar explicar lo que Peter pensaba sobre sí mismo, tan sólo menea la cabeza y se encierra en su camerino. Ni siquiera él mismo pudo entenderse satisfactoriamente.
Lo más destacado de la película sin duda es la caracterización de Rush, modélica en gestos y poses (a falta de haberla visto en versión original), y camaleónica en su tour de force recreando en un momento u otro a todos los personajes importantes en la vida del actor así como los principales papeles que interpretó. Igualmente fantásticos están Tucci como un Kubrick obsesionado por el control y Lithgow como un Edwards hastiado de pelear con su divo, Watson como la mujer de clase media británica harta de desmanes coléricos y caprichos de estrella de su marido… Theron, está estupenda, pero porque ella está estupenda, el papel no es que exigiera mucho más, la verdad. Un patetismo especial lo ofrece Miriam Margolyes como Peg, la madre de Meter, controladora, acaparadora, ambiciosa, culpable en gran parte de haber convertido a su hijo en el hombre que acabó llegando a ser.

Y por todo lo anteriormente dicho, ustedes pensarán, pues menudo tiparraco. Pues como todo hijo de vecino oigan, que en todas partes cardan lana. Y en conjunto, la película acaba siendo más un homenaje sentido a un hombre complejo y contradictorio que el despelleje de un miserable o la loa a un santo. Lo que siempre es de agradecer, por cierto.
miércoles, octubre 18, 2006
Sketch-busters (XXXI): Jeff Smith (I)



