lunes, enero 12, 2009

Lunes moscoso, frío y perezoso

Toma, toma, toma. Que por azares del destino servidor se ha encontrado con un par de días moscosos remanentes del año pasado con los que no contaba en absoluto y que le han servido para nada. O para mucho, según se mire. El tiempo, lluvioso y gélido invitó a poco el fin de semana salvo a visitar mi antro del vicio habitual -demonios, tengo que dedicarle un reportaje fotográfico y compartirlo con ustedes- en el que desempeñé mis funciones habituales de "librero de los Simpson" ocasional y poco más. No hubo escapada nocturna -si acaso, una incursión el viernes- ni visita a las salas de cine, aunque sí he avanzado un tanto en las lecturas caseras y revisionado alguna película a modo de calentamiento para mi reencuentro con el verdadero Guy Ritchie, no con la marioneta artística que dirigió a su churri en ese engendro que es Barridos por la marea.

Gracias a eso y a una maratoniana sesión de remodelación de mi galería de CAF, de la que he sacado todos los dibujos de miss Sparks y los he subido a su propia galeria, los contenidos de la próxima semana han venido rodados, y la verdad es que me apetece compartir con ustedes una galerçia de espectaculares dibujos y commissions, y un par de entradas relacionadas con Lo zombi, temática que me tiene francamente obsesionado desde hace años pero que últimamente ha llegado a provocarme hasta alguna noche en blanco, y que en los últimos tiempos goza de una popularidad inaudita en el género, recibiendo atención tanto en cine -eso no es tan raro-, como en televisión -con explícitos y elaborados productos-, literatura -dos de los fenómenos literarios de este año han llevado la Z de zombi en el título de forma muy destacada-, videojuegos -uno de los juegos más esperados de este 2009 es el Resident Evil 5, aunque me temo que han sustituido a los zombis por infectados- y comic -medio en el que a día de hoy disfrutamos de una de las mejores revisiones del género y de uno de los mejores tebeos que se editan actualmente, Los muertos vivientes. De entre toda esta abundante oferta voy a centrarme en mi última lectura comiquera y en mi último visionado Z. Avisados quedan, esta semana Plissken goes Zombi... ¡hasta en la sección de sketch-busters!


Como nunca he alardeado de originalidad, tampoco es que la canción de hoy sea algo novedoso. Rob Zombie canta las excelencias de una muerta viviente y lo plasma en un videoclip que homenajea a las películas mudas de terror expresionista y lo adorna con sus habituales sones de rock industrial. Ya de paso, si eso, les dejo con una imagen de una de las musas oficiales de este blog, Sheri Moon Zombie, actriz fetiche, musa y esposa de Rob, extraída de una curiosa web en la que vende su linea de ropa, lucida por ella misma y por su marido en fotos promocionales como la que les dejo. Ahí es nada. Por el momento, Plissken fuera.




Living Dead Girl
Rob Zombie

(Who is this irrestibles creature who has an insaciable love for the dead?)
Living Dead Girl!

Rage in the cage
And piss upon the stage
There's only one sure way
To bring the giant down
Defunct the strings
Of cemetary things
With one flat foot
On the devil's wing

Crawl on me
Sink into me
Die for me
Living Dead Girl

Crawl on me
Sink into me
Die for me
Living Dead Girl

Raping the geek
And hustling the freak
Like a hunchback juice
On a sentimental noose
Operation filth
They love to love the wealth
Of an SS Whore
Making scary sounds

Crawl on me
Sink into me
Die for me
Living Dead Girl

Crawl on me
Sink into me
Die for me
Living Dead Girl

Psyclone Jack
Hallucinating Hack
Thinks Donna Reed
Eats dollar bills
Goldfoot machine
Creates another fiend
So Beautiful,
They make you kill

Crawl on me
Sink into me
Die for me
Living Dead Girl

Crawl on me
Sink into me
Die for me
Living Dead Girl

Blood on her skin
Dripping with Sin
Do it again
Living Dead Girl

Blood on her skin
Dripping with Sin
Do it again
Living Dead Girl

domingo, enero 11, 2009

Sketch-busters XCIX: Andy Lanning (I)

Rompo momentaneamente la tranquilidad de una tarde dominical que no invita a otra cosa más que a estar en el sofá descansando plácidamente en compañía de un buen tebeo y de unos cuantos gatos que demandan su respectiva cuota de afecto humano, y recupero un dibujo del año 2006 conseguido en el transcurso de las Jornadas de Avilés. El sketch resulta apropiado por dos razones, por un lado para homenajear a una de las bestias pardas del pasado Expocomic, Andy Lanning, entintador y guionista que estuvo al pie del cañón prácticamente a todas horas realizando sesiones de firmas maratonianas. Y por otro, por tratarse de una legionaria que ya hemos visto recientemente en esta sección. En el año 2006 Andy Lanning llegó a Avilés acompañando a Phil Jiménez, y pronto se vio firmando junto a este en improvisadas sesiones de venta de originales dibujados y entintados por ambos. En aquella ocasión sus dibujos no resultaron tan sueltos como los que he podido ver este año en Expocomic, algunos de ellos auténticos regalos para los aficionados que visitaron el Salón de Madrid, pero no se puede negar la buena voluntad del dibujante en recuperar unos personajes con los que hacía años que no trabajaba y de los que desgraciadamente no guarda un buen recuerdo, dado que la compañçia borró del mapa la atapa de Abnett y Lannning y hasta el momento no se ha hecho ningún intento por reeditarla, provocando que saga como la Legión de los Condenados o Legión perdida estén agotadas y sean prácticamente difícil de encontrar como no sea en carísimos lotes puestos a la venta ocasionalmente en internet. Así que sin más dilación les dejo con el dibujo de Saturn Girl, la cual en este caso, y explícitamente, reprueba mis pensamientos. Si es que yo intento tener pensamientos limpios, ¡pero es que no hay manera!

jueves, enero 08, 2009

Él dijo, ella dijo...: Walker versus Dortmunder

Point blank/A quemarropa (1967), John Boorman


Brewster: Eres un hombre muy malo, Walker, ¡un tipo muy destructivo! ¿Porqué vas por ahí haciendo cosas como estas?
Walker: Quiero mi dinero. Quiero mis 93.000 dólares.
Brewster: ¿93.000? ¿Amenazas una estructura financiera como esta por 93.000 dólares? No, Walker, no te creo. ¿Qué quieres realmente?
Walker: Yo... realmente... quiero mi dinero.
Brewster: Bueno, no voy a darte ningún dinero ni nadie va hacerlo. ¿No lo comprendes?
Walker: ¿Quién dirige esto?
Brewster: Carter y yo dirijimos esto. Yo dirijo esto.
Walker: ¿Qué hay de Fairfax? ¿Me pagará él?
Brewster: Fairfax es el hombre que firma los cheques.
Walker: No, metálico.
Brewster: Fairfax no va a darte nada. Está acabado. Aunque no lo sabe todavía.
Walker: Alguien va a pagar.


Chris: ¿Cuál es mi apellido?
Walker: ¿Cuál es mi nombre de pila?


The Hot Rock/Un diamante al rojo vivo (1972), Peter Yates


Dortmunder: Es bueno y es malo. Hay una garantía de compra, y eso es bueno.Pero el garante es Amusa, y Amusa es un novato, y eso es malo. Pero es un objeto fácilmente transportable, y eso es bueno. Sólo que está en una condenada posición en el museo, a 30 pasos de la salida más cercana, y eso es malo. Y el cristal sobre la piedra, eso también es malo, porque es cristal mezclado con metal, a prueba de balas, irrompible. Pero las cerraduras no parecen imposibles, 3, quizá cinco cerrojos, pero no hay sistemas de circuito cerrado, y eso es lo peor, porque significa que nadie va a estar mirando perezosamente, sabiendo que la alarma cubrirá sus errores. Lo cual significa que todo el asunto tiene que ser un trabajo de diversión, y eso es bueno y es malo, porque si la diversión es demasiado grande, atraerá a los viandantes, y si la diversión no es suficientemente grande, no atraerá a los vigilantes.
Kelp: Dortmunder, no sé dónde demonios estás, o qué inifernos quieres decir. Sólo dime, ¿planearás el golpe?
Dortmunder: Es lo que estoy haciendo.


Dortmunder: No tengo elección. No soy supersticioso. Y no creo en maldiciones, pero esa piedra me ha maldecido y no la dejaré escapar. Casi he sido condenadamente mordido, disparado, engañado y robado. Y lo peor va a suceder antes de que esto se haya hecho. Así que voy a aguantar. Voy a continuar hasta el final. O la consigo, o me cazan.

miércoles, enero 07, 2009

Galería de originales XLII: Barry Kitson (I)

La Legión de Super-Héroes es un grupo que en los USA goza de una popularidad mucho mayor que en España, y sus andanzas con el paso de las décadas le han granjeado un sólido grupo de seguidores a los que sólo los reboots continuos y los bandazos editoriales han acabado por espantar. Esa popularidad se plasmó en un peculiar spin-off de la colección, surgido en el fragor de la batalla interestelar vivida en Invasión. Con el nombre de L.E.G.I.O.N. (Licensed Extra-Governmental Interstellar Operatives Network) se creaba un cuerpo de seguridad interplanetario que velaría por los intereses de sus clientes allá donde estos se encontrasen, ya fuese en la más lejana estrella o en la luna de la Tierra. Conectando este peculiar grupo con la Legion del siglo XXX está Vril Dox, heredero de Brainiac 5, un durlaniano, o el mismísimo Valor (Mon El). Las historias de L.E.G.I.O.N. se caracterizaron por un sentido del humor bastante afilado y por una acción desenfrenada. Además la colección servía para explorar el rico y variado universo de razas y planetas del Universo DC, tan a menudo olvidado en detrimento de los héroes de la Tierra. Para apoyar el éxito de la colección se recurriría a varios personajes secundarios de la talla de Lobo, Lady Quark o el Capitán Cometa.

El equipo creativo de la colección se mantuvo al frente de la misma durante bastante tiempo, lo que permitió una cohesión a la hora de contar las aventuras de Dox, Bek y los suyos muy de agradecer. Ilustrando los guiones de Giffen y Grant se encontraba Barry Kitson en el trabajo que le afianzó como uno de los dibujantes más cumplidores de la industria, buen narrador y sin hacer ascos a la espectacularidad. Este original era parte de un lote de dos páginas de la misma colección y dibujante. A modo de curiosidad decir que un coleccionista americano se puso en contacto conmigo para comprar una de las dos páginas, pero no quise desprenderme de ninguna de ellas.

lunes, enero 05, 2009

No hay lunes nuevo bajo el sol

Sino el mismo viejo perro de siempre -madrugón, viajecito hasta el curro, "apasionante" jornada laboral- con un nuevo collar -nuevo año fiscal, revisión de precios, de intereses, de salario...-, pero por lo menos, uno se lo toma con otra filosofía, en plan Volumen 35 de Las sosas y aburridas aventuras de Plissken y sus locos felinos. Por delante, tenemos otros 53 lunes como este de un año lleno de incertidumbres, siendo una de las más importantes para un servidor si finalmente podremos disfrutar de Watchmen en los cines o la Warner, encabronada con la Fox y ante una hipotética nueva versión dirigida por McG o por el monstruo de las galletas, decidirá distribuir SU película gratuitamente por internés, o algo. Como tantas cosas en esta vida seguramente todo lo arreglarán a golpe de talonario y nuestras ilusiones e incertidumbres serán moneda de cambio para tratos con siete ceros. Dejando de lado esta boutade cómica, ciertamente se avecina un año bastante delicado en muchos frentes, el cual intentaremos capear de la mejor manera posible y en la mejor compañía disponible.


Hay tantas cosas que me atraen de la película (fascinante plasmación visual, adaptación con cierta intención de fidelidad y respeto al original, poder disfrutar de los momentazos Rorschach en pantalla grande) como las que me repugnan de esta adaptación (mercantilismo, banalización, simplificación quizá excesiva). Esta parodia de los Simpson da en el clavo de uno de los aspectos que más reparo me da y que incide en la propia crítica al mercantilismo del medio que ya apareciera en el propio comic de Watchmen, y es que con motivo de la película, además de una linea de figuritas -¿tendrá Rorschach su gancho, como en los diseños del comic?- habrá juegos para móviles y decenas de licencias más.

Compruebo con cierta vergüenza que la semana pasada se me fue el santo al cielo entre fiestas locas, resacas de aúpa y visitas a mi tienda de comics habitual -en la que comprobé que la gente regala cada vez MÁS tebeos y que muchas veces si no se venden más es porque inexplicablemente hay articulos agotados o retirados de la circulación por las editoriales, como el Ultimate Watchmen-, con lo cual se quedó en el tintero la prometida página de la Legión y una ocurrencia de última hora del domingo, cuando me enteré del fallecimiento de Donald Westlake, uno de esos escritores del que todo el mundo ha leído un libro o visto una película aunque no lo sepa -¿les suena Payback? ¿les suena Two Much?-. Para no dejarme nada en el tintero esta semana ambas entradas acompañarán a un nuevo sketch de mi colección y espero ir escribiendo ratito a ratito la reseña del tercer volumen de la colección del Flash de Mark Waid, que he devorado con un nostálgico y furibundo apetito.

Como hoy no deja de ser otro de esos días repletos de ajetreo para todos, no me extiendo mucho más y les dejo con la canción del video conmemorativo con el que cerré el año pasado. Joe Henry nos recuerda que a la incertidumbre y el miedo hay muchas formas de hacerles frente. Si este va a ser un año difícil, pateemos su feo y apestoso trasero y devolvámoslo a la edad de piedra.

God only knows
Joe Henry

Darkness settles on the ground
Leaves the day stumbling blind
Coming to a quiet close
And maybe just in time
We almost lost the heart to know
How to keep our best in mind
We almost lost the heart to know
How to keep our best in mind

Time has turned an angry face
Throws a dark eye back to sea
What will pass for mercy now
We practice unforgivingly
As if might and will make right
Or either one will make us free
As if might and will make right
Or either one will make us free

Lovers laugh and cross this way
Weaving out and into the street
It seems we never were so young
Or it was never quite so sweet
But the world is always beautiful
When it’s seen in full retreat
The worst of life is beautiful
As it slips away in full retreat

God only knows that we can we do
No more or less than he’ll allow
God only knows that we mean well
God knows that we just don’t know how
But I’ll try to be your light in love
And pray that is enough for now
I’ll try to be your light in love
And pray that is enough for now
I’ll pray that is enough for now
I’ll pray that is enough for now
I’ll pray that is enough for now
I’ll pray that is enough for now

viernes, enero 02, 2009

Commissionando XCVII: Wellington Alves

De nuevo tiramos de la prolífica cantera de nuevos dibujantes brasileños que poco a poco van haciéndose un hueco dentro de la industria norteamericana y que se agrupan en su mayoría dentro de la página Comiconart, que los representa y vende sus dibujos y sus páginas originales. Hoy le toca el turno al dibujante Wellington Alves, que ha comenzado a recibir encargos en series como Nightwing, Lady Death y más recientemente en la serie Nova. En su galería de Comiconart se pueden ver muestras de ilustraciones profesionales, así como de commissions realizadas previamente por el caballero, de las que como es habitual en esta sección os dejo una cumplida muestra con algunas de las que más me han llamado la atención. Como sucede en esta página, los precios están dentro de lo normal en un autor que está a medio camino entre la profesionalización de un autor amateur y la consolidación dentro de la industria como autor con cierto caché. Tenemos desde los 80 dólares que costaría el dibujo a lápiz de un personaje sin fondo en A3 hasta los 180 de un personaje con fondo y entintado. Empezando por las ilustraciones a lápiz y siguiendo con las de tinta, queda claro que al muchacho le han pedido unos cuantos encargos con un montón de personajes ahora que sus precios son populares antes de que su cotización suba lo suficiente como para que esa doble página con ¿todos? los Vengadores rindiendo sus respetos al Capi o el ataque Ninja contra Lobezno y compañía resulten prohibitivas para el coleccionista. Como suele suceder últimamente este caballero es más un capricho en tiempos de vacas gordas antes que una prioridad ineludible, pero nunca está de más seguir a alguien que está comenzando a despuntar por su trabajo y que ofrece ilustraciones tan curradas como esa composición de Batman-Hush o el homenaje a Spawn.











miércoles, diciembre 31, 2008

¡¡Feliz año nuevo, blogosfera!!

Durante el pasado Expocomic tuvimos la suerte de pernoctar en un hostal con vistas de lujo, y pensamos que tendría coña hacer esta felicitación de fin de año con la puerta del sol a nuestras espaldas. Como Bor Harper, tercero en el brindis, no ha confeccionado la felicitación navideña que acordamos y en su lugar se ha marchado a Irlanda a hacer el golfo o a seguir los pasos de Joyce -lo que ustedes prefieran- pues me he visto en la tesitura de manejar chapuceramente el fotochó para confeccionar esta inquietante estampa de fin de año un mes antes de que este se produjera. Y con esto les dejo, que me voy a tomar las uvas.

Les quiero a TODOS de VUELTA el AÑO QUE VIENE. Plissken fuera.


Algunos adioses cinematográficos al 2008: TCM - God only knows

Como les comentaba no hace mucho, este año ha sido devastador para el mundo del cine, que ha perdido no sólo a grandes actores, directores o escritores que contaban con décadas de trabajo a sus espaldas y una larga trayectoria vital, sino también a jóvenes con una prometedora carrera como Brad Renfro o Heath Ledger, éste último tras brindar en apenas dos años dos interpretaciones antológicas y firmando el que quizá ya sea el Joker cinematográfico definitivo. Quiero compartir con ustedes este video elaborado por la cadena TCM en el que se da un repaso a las pérdidas del año 2008 y en el que se homenajea a estrellas como Charlton Heston, Richard Widmarck o Paul Newman, directores como Sidney Pollack o Robert Mulligan, productores, guionistas o técnicos en efectos especiales (inolvidable Stan Winston)... Entre la melancólica belleza de las imágenes y los sones tristes de una hermosa canción, God only knows de Joe Henry, que les dejo interpretada en directo en otro video, uno puede revivir brevemente la magia y los sentimientos que transmite el cine a todos aquellos que se dejan engañar cada vez que ven una película y por unos momentos comparten alegrías y miserias ajenas. Me ha llamado la atención comprobar que dos protagonistas secundarios en sendos clásicos y además intérpretes en escenas que me emocionaron profundamente también estaban entre los fallecidos este año. Me gustaría recordar a Joy Page y al emotivo momentazo de Casablanca en que la muchacha que pide ayuda económica a Rick para huir de la ciudad y recibe una negativa, gana en la ruleta tras un leve, imperceptible gesto del dueño del bar. Una de esas breves escenas que describen el carácter mejor que cien diálogos y que unen las miserias y las grandezas del ser humano en una misma persona y en un mismo instante. También he podido recordar a Robert J. Anderson, actor que interpretara al joven George Bailey Jr. en Qué bello es vivir y cuyo entusiasmo vital, generosidad y fragilidad prefiguran la personalidad de un personaje inmortal que navidad tras navidad llega a nuestros hogares y nuestros corazones. Cada uno de ustedes encontrará a buen seguro en este homenaje sus particulares recuerdos y reminiscencias, así que sin más dilación, les dejo en compañía del ayer que ya no será mañana...



lunes, diciembre 29, 2008

Lunes apretado

Hoy es uno de esos días en que uno se arrepiente de haberse levantado de la cama, independientemente del pie con que lo haya hecho, del humor que tuviese y del tiempo que hiciese fuera de casa. Uno de esos días en que falta tiempo por todas partes y se amontonan reincorporaciones laborales, encuentros y obligaciones diversas. Afortunadamente uno siempre saca tiempo para aquello que entra dentro de la devoción, como es el caso de este blog y escribe unas apresuradas líneas para celebrar el que está siendo el último lunes del año 2008.

Como comprobaron ustedes la semana pasada, cumplí con todos y cada uno de los propósitos editoriales que lancé el lunes, y en el caso de la entrada de los Gremlins me siento bastante orgulloso de haber mantenido viva una sección que si por mí fuera tendría una entrada semanal, pero cuya elaboración supone un tiempo bastante más elevado que la media del resto de entradas y reseñas, aunque el resultado lo compense con creces. Esta semana los contenidos volverán a una relativa normalidad, sin abandonar el especie de repaso a la Legión de Super-Héroes con un original relacionado indirectamente con la misma. Recuperaremos la sección de commissionando y con un poco de suerte y resaca de año nuevo mediante podré avanzar un poco con la reseña del tercer tomo de UDC: Flash que en este mismo momento estoy devorando/disfrutando/recordando con avidez.

Y ya que al hilo del post de ayer recordaba a una de mis musas de infancia y adolescencia, pues nada mejor que empezar la semana con un tema enérgico de la banda Fenix TX (antaño conocida como Riverfenix) cuya mitomanía les llevó a dedicar este tema a la actriz. Que ustedes lo pasen bien en las fechas que se avecinan y que vuelvan lo antes posible por esta su casa, o por lo menos cuando la resaca del champán y los oropeles del cotillón hayan dejado paso a la cruda y dura cotidianía delirante. Y como siempre les pido, tengan ustedes mucho cuidado ahí fuera.



Phoebe Cates
Fenix TX


Don't wanna hang around anyone today
I'm sick of playing the same old games
Cause I know I can't win them anyway
And I will dream a different lie
Stuck in between her thighs and wonder just when I will meet her
All I really need is someone like Phoebe
Someone to excite my fantasy
And every night I'll dream that she is here with me
And i will be the only one for her
And I'm wasting time going blind thinking she'll be mine tonight
Wasting time going blind thinking she'll be mine
I've been in love since the day I saw fast times
It's on a permanent rewind and can you guess my favorite part
I used to like tossing off to her pool scene
Now I'm kissing TV screens
She's the only star who's touched my heart on
All i really need is someone like Phoebe
Someone to excite my fantasy and every night I'll dream that she is here with me
And i will be the only one for her
And I'm looking for a fast time
Watching out for bright lights
Send me off to private school
When I'm with you it's paradise
Looking for a fast time
Watching out for bright lights
Send me off to private school
When I'm with you it's paradise
When I'm with you it's paradise
When I'm with you it's paradise
When I'm with you it's paradise
All I really need is someone like Phoebe
Someone to excite my fantasy and every night I'll dream that she is here with me
And I will be the only one for her
And I'm wasting time going blind thinking she'll be mine tonight
Wasting time going blind thinking she'll be mine
Wasting time going blind thinking she'll be mine tonight
Wasting time going blind thinking she'll be mine tonight
Wasting time going blind thinking she'll be mine tonight
Wasting time going blind thinking she'll be mine tonight

domingo, diciembre 28, 2008

Aquellos maravillosos años: Gremlins, los duendecillos que trajo la navidad:

Randy Peltzer (Hoyt Axton), estrafalario inventor de cachivaches de dudosa eficacia y cortísima vida que intenta colocar a diestro y siniestro, pasea en una noche brumosa por las atestadas calles de Chinatown, en busca de un regalo inusual que sorprenda a su hijo por Navidad. De la mano de un muchacho un tanto espabilado llega a una tienda repleta de antigüedades y curiosidades chinas regentada por un anciano. Allí le sorprenden los dulces cantos de una criatura, de nombre Gizmo y perteneciente a una especie conocida como mogwai. Peltzer intenta comprar a Gizmo ante las reticencias del anciano, que se niega en redondo a venderlo, pero el muchacho finalmente cerrará el trato a espaldas de su abuelo y entregará al adorable animal no sin antes revelar las tres reglas de oro que deben seguirse con los mogwai: nunca deben mojarse, nunca, nunca, les debe dar la luz del sol y bajo ninguna circunstancia deben comer después de medianoche. Con Randy Peltzer perdido de nuevo en la bruma, esta vez con Gizmo bajo el brazo, ya nos hacemos una idea de que vamos a vivir una navidad inusual, divertida y aterradora.

La pequeña localidad de Kingston Falls se prepara para una blanca navidad, aunque el peso de la recesión económica y del desempleo se ha cebado en muchos de sus vecinos. Billy Peltzer (Zach Galligan) lo ve todos los días en su casa, en la que su madre Lynn (Frances Lee McCain) hace milagros para llegar a fin de mes con las pocas ventas de los inventos Peltzer -un cenicero absorbe humos que parece una bomba de gas lacrimógeno, por ejemplo-, o en casa de sus vecinos, los Futterman, Sheila (Jackie Joseph) y Murray (Dick Miller, actor fetiche del director) pero más todavía en el banco en el que trabaja. Junto a él trabaja la adorable, amable, comprensiva Kate Beringer (Phoebe Cates) que además está pluriempleada en el bar local para poder sacar adelante a su familia. Por la mañana Billy y Kate ven como los más ricos del pueblo avasallan a los humildes y necesitados desempleados, cada vez más en el pequeño pueblo, y por la noche comprueban el desánimo y el pesimismo que aboca a muchos de ellos a la bebida.

Pero es navidad, la familia se reúne y los regalos se entregan, y así Billy abre un cofre en el que se encuentra el peluche vivo más adorable de la historia del cine, un menudo ser con ojos y orejas enormes y piel aterciopelada que canta como los ángeles y sabe pronunciar unas pocas palabras. La familia Peltzer está completamente enamorada de Gizmo, igual que Kate o que Pete (Corey Feldman), joven amigo de Billy con el que comparte la afición por los comics o las películas de terror.


Pero la mierda ocurre, y así un desafortunado accidente provoca que unas gotas de agua salpiquen la espalda de Gizmo y de ella surjan cinco pelotitas de ping pong peludas de las que nacerán otros tantos mogwai, tan parecidos en lo físico y tan diferentes en su comportamiento. Con un líder destacado, Spike (y su distintiva cresta blanca), estos bichos son cafres, gamberros y se dedican a hacer la vida de Gizmo imposible, además de no mostrar ningún respeto hacia los Peltzer. Es cuestiçon de tiempo que engañen a Billy desconectando el despertador y que unas sobras de pollo comidas después de medianoche desencadenen la tragedia...


Los cinco mogwai díscolos, tras su cena tardía, se encierran en unos capullos babosos y de aspecto verdoso de los que emergerán convertidos en unos bichos repugnantes, violentos y con tendencia a trastear con cualquier máquina o aparato eléctrico que se les ponga a tiro. Lynn Peltzer se las verá a solas con ellos y acabará con varios empleando los electrodomésticos de la cocina -haciendo batido de gremlin o asado de gremlin-. Spike aprovechará para huir y darse un bañito en una piscina. Si una gota genera un mogwai, una piscina generará cientos de traviesos gremlins que camparán por Kingston Falls a sus anchas provocando accidentes y desastres allá por donde pasen. Los cadáveres se amontonan, el caos se apodera de la ciudad y los gremlins van al bar a tomar unas copas y echar unas partiditas de cartas. Billy acude al rescate de Kate acompañado de Gizmo y en una extraña pausa dentro de la tempestad se revelan sentimientos y se cuentan traumas pasados. Entre tanta irrealidad y fantasía, dos actores y un peluche logran que la magia del cine y de la navidad vayan todavía más de la mano.


Pero los gremlins todavía quieren darse un último homenaje navideño antes de que acabe el día, y así acuden en masa a ver Blancanieves y los siete enanitos a un cine local, abarrotado de bestiecillas traviesas y destrozonas que en cuanto comienza la proyección se quedan embobadas ante las imágenes animadas. Cuando Kate, Billy y Gizmo llegan al cine no pueden creer lo que están viendo. Cientos de gremlins cantan al alimón el aihó aihó, a casa a descansar como si fueran niños. Eso no evita que Billy intente evitar a toda costa mayores males volando el cine por los aires ni que un Stripe con suerte haya sobrevivido a la explosión y huya en busca de agua con la que conseguir más hermanitos. En un centro comercial se librará la definitiva y última batalla que acabará con Stripe y que devolverá la paz a un devastado pueblo de Kingston Falls. Finalmente, Mr. Wing (Keye Luke) aparecerá para recuperar a Gizmo y devolverle a su verdadero hogar. Si a alguien no se le hace un nudo en la garganta tras escuchar ese Adios, Billy es que definitivamente ni tiene sentimientos ni los quiere tener.


Hasta aquí la película. Hincarle el diente a todo lo que se podría decir de la misma es verdaderamente complicado, asi que empezaremos por los impulsores del proyecto. Produciendo esta maravilla del cine de entretenimiento para todos los públicos encontramos a Steven Spielberg, el cual si no tuviese bastante con sus propias películas amparó en los años 80 a varios cineastas que ofrecieron verdaderos hitos del cine palomitero: Los goonies, Regreso al futuro, El secreto de la pirámide... En segundo lugar está el guionista de la película Chris Columbus, que con los años sería director pero que por aquel entonces firmó los guiones de dos de las tres películas anteriormente mencionadas y cuyo libreto original era mucho más aterrador y violento que el finalmente rodado. El planteamiento original incluía violencia mucho más gráfica, la decapitación de Lynn Peltzer, la muerte de forma grotesca de algún que otro secundario y el asalto por parte de los gremlins de un McDonald's en el que abrían dejado las hamburguesas intactas... ¡pero habrían devorado a todos los clientes! Además, Gizmo habría sido el villano de la función convirtiéndose él mismo en Spike, algo que podría resultar confuso para las audiencias más infantiles pero que habría permitido una serie de lecturas más que interesantes sobre el mal que todos llevamos dentro y sobre los factores que nos transforman. A pesar de los cambios de guión, la película ofrece los suficientes momentos violentos, grotescos y aterradores como para que se creara una nueva calificación específica que reconocia que entre las películas toleradas (PG) y las de adultos (R) se abría un campo demasiado amplio que se cubrió con el para mayores de 13 años (PG-13).


Al frente de este equipo de ensueño estaba Joe Dante, joven director que había mamado cine y frikerío desde su infancia colaborando con publicaciones especializadas (entre ellas Famous Monsters of Filmland) y que había dado sus primeros pasos en el cine de la mano de Roger Corman, aprendiendo a exprimir el presupuesto y a utilizar dosis elevadas de imaginación y de mala baba. Si a todos estos antecedentes sumamos su devoción por los cartoon clásicos de los años 40 y 50, entendemos a la perfección que un friki como Joe Dante acabase haciendo la clase de cine que tanto hemos disfrutado con los años. Tanto en Piraña (1978) como en Aullidos (1981) Dante crea películas de género, con dosis elevadas de violencia y manejando unos tópicos y unas convenciones con la suficiente poca vergüenza y convicción como para convertir una exploit de Tiburón en una genuina denuncia contra los vertidos incontrolados y la construcción en parajes naturales o como para darle la vuelta al concepto moderno de licántropo con elevadas dosis de sexo, sordidez y mala leche hacia los medios de comunicación. No es de extrañar que alguien tan implicado con el fantástico y con unas raíces en la cultura popular más clásica resultara del agrado de Spielberg para dirigir una película como Gremlins.


La cantidad de cameos y referencias friki son tan extenuantes que sólo voy a apuntar unas cuantas. Los homenajes a Spielberg son diversos, comenzando por un cameo del director en la convención de inventores a la que acude Randall Peltzer, siguiendo por las coñas que Stripe dedica a ET (contestando Telefono, casa, caca y camuflándose entre peluches... del mismo ET) y terminando con ese cartel gigante con un locutor radiofónico disfrazado de Indiana Jones. Los Futterman aparecen teletransportados del reparto de La pequeña tienda de los horrores, hay un gasolinero que luchó contra El enigma de otro mundo, y uno de los clientes del bar al que Billy enseña uno de sus dibujos es el maestro de la animación Chuck Jones. ¿Quieren más? En la convención de inventores vemos a Robby el robot remedando sus diálogos en Planeta Prohibido y una máquina del tiempo desaparece entre plano y plano dejando una estela de humo. Dante es un friki, uno de los nuestros, y lo demuestra en cada plano.


Pero estas son cosas que un adulto aprecia, conoce y disfruta. La película se estrenó entre nosotros en verano de 1984, con lo que un servidor tenía diez años. Recuerdo que fue un bombazo, porque cuando mi abuelo me llevó al cine -como tantas veces hizo en aquellos años, creando película a película y sin darse cuenta al monstruo cinéfago en el que me he convertido- las colas eran kilométricas, y uno veía algo que hoy ya no es tan usual, que ir al cine era algo especial, y que uno acudía ex profeso a un lugar en compañía de familia y amigos para ver una película concreta, no para entrar a la sala cuyo pase venga mejor entre sesión de compras y cena en restaurante de comida rápida. En una sala atestada de un cine que hoy día es un Zara -¿alguien dijo signo de los tiempos?- me vi inmerson en una historia que no puedo menos que recordar como especial, como magia en estado puro. Que una marioneta con cuatro movimientos faciales nos robara el corazón a fuerza de imaginación y de convicción es algo que hoy muy pocas películas consiguen con un batallón de animadores digitales a sus espaldas. Que un puñado de actores transmitan de forma tan genuina alegría por las fiestas navideñas, ternura por una mascota, tristeza e incertidumbre por su situación económica, terror ante unos monstruillos movidos como si fueran marionetas es casi un milagro hoy día en este tipo de cine creado para que toda la familia lo disfrute.


Y ya voy terminando esta diatriba que como siempre me devuelve a hace mucho tiempo y me hace recordar tiempos en que todo era nuevo, todo era una primera vez llena de fantasía y de magia. Lo he dicho muchas veces, pero estas películas son el equivalente a nuestra generación de la magdalena proustiana, son el recuerdo que nos transporta a otro tiempo en que éramos niños sin la carga de preocupaciones o de obligaciones que la vida adulta nos ha echado encima con el paso de los años. Y a la vez, entre tanta fantasía, estos señores nos metían unos cuantos goles hablando de temas adultos que hoy nos resultan familiares pero que entonces sólo resultaban convincentes si la actuación y el guión estaban a la altura. La tristeza de Murray Futterman ante la pérdida de su empleo y de la identidad propia frente a los productos llegados del extranjero, la sólida fortaleza del nucleo familiar de los Peltzer ante la adversidad real (economía familiar precaria, recesión en el pueblo) como fantástica (la familia que mata gremlins unida permanece unida), la defensa de las tradiciones ancestrales frente al poder futil y peligroso del dinero y del mercantilismo (en un momento dado Randall Peltzer se plantea comercializar a los mogwai como mascota), la perversión del mito del gremlin como causante de las averías de artefactos mecánicos de todo tipo y la deformación del cartoon clásico en un peligroso, mortal y psicótico monstruo son cosas que hoy podemos disfrutar más que hace 20 años. Pero, ah, señores, volver a desear con todas nuestras fuerzas ser amigos de Gizmo o enamorarnos como colegiales de Phoebe Cates son cosas que sólo se pueden hacer una vez en la vida, cuando teníamos diez años.

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