jueves, agosto 04, 2011

El baúl de Plissken: Rant: El futuro que tendrás mañana no será el mismo futuro que tenías ayer

Empezamos la recuperación de entradas pretéritas de este año con la dedicada al libro Rant, de Chuck Palahniuk, entrada publicada en diciembre del 2007 para un libro que viajó a Londres un mes antes y que me acompañó en las horas muertas de aeropuertos y transportes varios. Dos libros después Rant sigue siendo una pequeña joya que mantiene todo lo que me enganchó de Palahniuk. El estilo hipnótico y musical, la imaginación desbordada y un sano y creativo subfondo de rabia contra la sociedad que ha creado a sus personajes bastante inspirador. Es uno de los pocos escritores vivos a los que he comenzado a releer de forma sistemática y metódica porque, bueno, es imposible que me canse de él. Aún no he cogido Pigmeo de la estantería, en detrimento de Fábulas, pero al ritmo que voy creo que antes de acabar las vacaciones habré dado buena cuenta de su último delirio. Cuatro añitos... Lo de siempre. Cómo pasa el puñetero tiempo...


Buster Landru "Rant" Casey ha tenido una vida corta pero sin duda bastante intensa, marcada por el dolor, el aislamiento, el inconformismo, la negación de cualquier tipo de tabú o de constricción social y una extraña habilidad para averiguar cosas sobre las mujeres en base al olor de su sexo y encontrar monedas antiguas de incalculable valor en los sitios más insospechados. Su infancia y juventud se desarrolan en la pequeña localidad de Middleton, donde dejará una madre cuyas dotes culinarias sólo pueden ser calificadas como de peculiares, un padre bonachón y a la vez misterioso que le conminará a encontrar a su verdadero progenitor en la ciudad y un único amigo con el que Rant compartía su pasatiempo favorito: introducir brazos y piernas en madrigueras y escondrijos de animales, alimañas o insectos y dejarse morder por bichos venenosos y mamíferos rabiosos.


La vida en la ciudad no será más normal para Rant Casey. Encuadrado en la casta de los nocturnos, despojos sociales desheredados que viven en el gueto horario delimitado por la puesta de sol y el amanecer -lo que comunmente llamamos noche, vamos- Rant pronto trabará amistad con un grupo de adictos a las Choquejuergas. Éstas son eventos muy ritualizados y codificados que se realizan a bordo de coches que enarbolan "banderas" temáticas en su techo para indicar al resto de participantes que están “jugando”. Los temas son tan diversos como “bebe a bordo”, “árbol de navidad”, “hora del te” o "recién casados". El objetivo es llegar a chocar con otro vehículo, ya sea dejándose dar un golpe en el guardabarros trasero por compasión o impactando con vehículos de lujo que hombres de negocios pagan para “asesinar” a conductores expertos. Relacionado con su banda de choquejuergas Rant propagará entre los nocturnos la Rabia (que ya lleva en la sangre como un componente más gracias a los años de toxinas e infecciones adquiridos por mordeduras varias) por el tradicional método del beso con lengua tanto a amigos como a amigas, llegando a generar un problema epidémico tal que hasta los diurnos se verán afectados, primero como moda y luego ya como víctimas de una infección vírica descontrolada. Su muerte durante una choquejuerga y tras una espectacular persecución es retransmitida a millones de espectadores, pero cuando se busca entre los restos del coche accidentado no hay ni rastro del cuerpo.


La historia de Rant está escrita como si de una recopilación de relatos orales se tratara, y para conocer al personaje en sí mismo antes hemos de conocer a todos aquellos que le describen y que ofrecen su propia perspectiva del muchacho. Sólo así podremos llegar a entender algunas de las motivaciones de Rant, su modo de comportarse o las consecuencias de sus acciones para aquellos que le rodearon. Aparte de la fauna de Middleton, todo un recital trágicomico de la vida rural estadounidense con sus luces (comunidad unida, lazos sociales fuertes) y sus sombras (mojigatería, chismorreos), el tour de force narrativo viene de la mano de las descripciones de los cuatro integrantes de choquejuerga que se relacionan con Rant: Echo Lawrence, con la que Rant mantuvo una relación sentimental, prostituta deforme que gana un dineral generando compasión en sus clientes y construyendo bizarros juguetes sexuales para ellos; Shot Dunyun, mejor amigo en la ciudad de Rant y director de clips neurales que procesa de las más variadas formas para lograr los resultados más extraños y estimulantes; Tina Nosecuantos, expulsada de la pandilla tras la llegada de Rant y dedicada a narrar con todo lujo de detalles los accidentes de automóvil para una emisora de tráfico; y finalmente Green Taylor Simms, autodenominado historiador, factotum en la sombra de muchos de los acontecimientos narrados en el libro y tipo asquerosamente insoportable. Son tantos los personajes que intervienen de una forma u otra a lo largo de la narración que al final se agradece el quién es quién con una breve nota sobre el destino final de cada uno de ellos.


Rant contiene todos los elementos de la literatura de Chuck Palahniuk, tanto formales como temáticos. La narrativa minimalista, poblada de frases cortas y estructuras repetidas a lo largo y ancho del libro a modo de estribillos en este caso es aún más compleja si cabe, pues debe establecer diferentes voces literarias para cada uno de los narradores testigo de los hechos. La estructura circular de casi todas sus novelas lo es más que nunca, y si en anteriores novelas ya había flirteado con el género de horror e introducido elementos sobrenaturales (Nana, Diario, Fantasmas) en este caso estamos ante una novela de ciencia ficción, aunque el viraje a este género puede resultar un tanto brusco en el último tercio del libro. Me cuidaré muy mucho de estropear alguna de las muchas sorpresas que la trama depara al lector, pero si que les recomiendo la lectura no sólo de esta novela, sino de toda la producción literaria de uno de los autores más interesantes del panorama contemporáneo. Y si quieren hacerlo bien, háganlo por orden comenzando por El club de la lucha, oda al terrorismo contracultural, a la anarquía absoluta y a la resistencia feroz contra el actual sistema que tuvo la mala fortuna de publicarse unos años antes del 11S, mala fortuna acentuada por el hecho de que la segunda novela de Palahniuk, Superviviente, se inicia nada menos que con el protagonista, un iluminado religioso harto de vivir, a bordo de un avión vacío que pretende estrellar cuando se le acabe el combustible. A raíz de la ola de patriotismo conservador desatado tras los atentados del 11S se aprecia una mayor sutileza en las cargas de profundidad del escritor, todavía presentes pero ocultas en tramas de "género" que siempre ayudan a digerir mejor las críticas demoledoras al sistema. En breve Palahniuk volverá a poner a prueba la resistencia de sus fieles como lectores con una nueva novela, Snuff, que se adivina visceral y tremendista como es habitual en él, pero para un futuro a largo plazo anunció nuevas aproximaciones al mundo de Rant y a la vida de Buster Landru Casey. Las esperaremos con impaciencia.

Los que tengan más curiosidad sobre la novela pueden visitar el sitio web dedicado a la misma en inglés, con contenidos multimedia y el primer capítulo a disposición de los internautas.

lunes, agosto 01, 2011

El lunes que medio país se fue de vacaciones

Este año se produce la afortunada coincidencia de que el uno de agosto cae lunes, con lo que los que empezaban sus vacaciones hoy habrán disfrutado del lujo de romper con la rutina y comenzar a disfrutar el periodo de descanso que se les presenta. A un servidor esta fecha le señala el meridiano exacto de su periodo vacacional estival, pero el lujo de quedarse en la cama ha sido el mismo. Bueno, claro está, si la llamadita comercial de rigor a las nueve en punto de la mañana no hubiese arruinado la magia del momento. Proseguimos con los pequeños placeres que nos proporciona la cultura, y a las series y libros citados la semana pasada -ya concluidos- esta semana los sustituimos por 24 -en su sexta temporada-, Pigmeo, el último Palahniuk y la puesta al día con Fábulas, serie con la que llevaba un considerable retraso y a cuyos últimos cinco tomos espero poder hincarle el diente de forma apropiada a lo largo de los próximos días.

Por lo que se refiere al blog, la semana pasada pudimos disfrutar de ese anunciado homenaje virtual a Gene Colan, que contó con un repaso a la vida, estilo artístico, influencia y principales trabajos del maestro, homenaje realizado al alimón por varios compañeros blogueros y un servidor que convirtió el fin de semana, por un rato, la pantalla de mi ordenador en poco menos que un altar dedicado a Mr. Colan. Llegados ya a este periodo de vacaciones, ausencias del hogar y asuetos varios, recuperaré como es habitual en mí por estas fechas la sección del baúl de Plissken, en la que a razón de una entrada por semana se vuelve a publicar una entrada antigua sobre los temas habituales del blog -cine, televisión, tebeos, commissions-. Es lo que tiene la calor, que le vuelve a uno perezoso y melancólico al mismo tiempo.

Y para empezar la semanita, he querido que nos vuelva a visitar Tim Wheeler y sus muchachos con una canción repleta de luz, optimista y alegre como estos días debieran ser. Sean ustedes buenos, disfruten de sus vacaciones aquellos que las tengan ahora y resistan al pie del cañón como valientes tramperos de Tennessee aquellos que estén todavía en sus puestos de trabajo, y tengan en cuenta que, al final de todo túnel, por largo y oscuro que resulte, siempre hay al otro extremo una...

Shining light
Ash

Roman candles that burn in the night,
Yeah, you are a shining light.
You lit a torch in the infinite,
Yeah, you are a shining light.
Yeah, you light up my life.

You have always been a thorn in their side,
But to me you're a shining light.
You arrive and the night is alive,
Yeah, you are a shining light.
Yeah, you light up my life.

We made a connection,
A full on chemical reaction,
Brought by dark divine intervention,
Yeah, you are a shining light.
A constellation once seen,
Over Royal David's city,
An epiphany you burn so pretty,
Yeah, you are a shining light.

You are a force
You are a constant source,
Yeah, you are a shining light.
Incandescent in the darkest night,
Yeah, you are a shining light.
My mortal blood I would sacrifice,
For you are a shining light.
Sovereign bride of the infinite,
Yeah, you are a shining light,
Yeah, you light up my life.

We made a connection,
A full on chemical reaction,
Brought by dark divine intervention,
Yeah, you are a shining light.
A constellation once seen,
Over Royal David's city,
An epiphany you burn so pretty,
Yeah, you are a shining light.

These are the days you often say
There's nothing that we cannot do,
Beneath a canopy of stars
I'd shed blood for you.
The north star in the firmament,
You shine the most bright.
I've seen you draped in an electric veil
Shrouded in celestial light.

We made a connection,
A full on chemical reaction,
Brought by dark divine intervention,
Yeah, you are a shining light.
A constellation once seen,
Over Royal David's city,
An epiphany you burn so pretty,
Yeah, you are a shining light,
Yeah, you light up my life.
Yeah you are a shining light
Yeah you light up my life

domingo, julio 31, 2011

Homenaje a Gene Colan: Galería de portadas: Night Force



Siguiendo la norma habitual de la casa de Plissken, aquí tienen ustedes la galería con las catorce portadas del primer volumen de la serie Night Force, todas ellas dibujadas por el maestro Gene Colan y entintadas por Dick Giordano y Bob Smith. A toro pasado, después de leer y reflexionar sobre la serie, la verdad es que pocas como esta cuentan con un reparto de protagonistas tan repulsivo y maltratado, con lo que no es de extrañar que no lograra captar la atención del público. A pesar de ello, ese hueco que dejó en mi educación friki sentimental bien merecía la relectura, el repaso y esta galería con una selección de demonios, aquelarres, monstruos infernales y bestias que cayeron del espacio, que son al fin y a la postre el mejor resumen de lo que fue un intento efímero de crear una serie de terror moderna y atractiva.














sábado, julio 30, 2011

Homenaje a Gene Colan: Fuerza Nocturna: Los Expedientes del Barón Winters


La Invocación
(Night Force 1-7)


Algo perturba la tranquilidad de las calles de Georgetown. Una presencia demoníaca e invisible atormenta a la torturada Vanessa Van Helsing en la habitación acolchada del hospital psiquiátrico en el que se halla internada, la misma presencia que está comenzando a dejarse sentir en las calles de la ciudad. La presencia en el lugar de un reputado personaje con conexiones con la farándula y el mundo del ocultismo ha despertado el interés de la prensa, y así, el reportero Jack Gold, que trabaja para un periodicucho sensacionalista, es enviado a entrevistar al curioso personaje. Por su parte, el profesor en parapsicología Donovan Caine se halla realizando experimentos algo peculiares en la universidad de Georgetown, nada menos que empleando pentagramas y realizando ceremonias más parecidas a un aquelarre que a un experimento psicológico al uso, en las que se ha estado percibiendo la cada vez más familiar entidad invisible.


Sin que lo sepan, todos ellos están conectados. Todos han estado bailando al ominoso y terrible son que emana de Wintergate Manor, una apartada mansión de gótica arquitectura y barroca decoración habitada por dos únicos habitantes, el Barón Winter, experto en artes ocultas con cientos de conexiones y una particular clarividencia sobre lo que está ocurriendo en la ciudad y su mudo compañero, el felino Merlin, confidente y compañero del Barón en su particular y lujosa reclusión. Cuando Gold acude a entrevistarle y recibe a cambio la extraña petición de que acuda en ayuda de Vanessa Van Helsing, contando con el apoyo de Caine como experto las piezas terminan por encajar en una demoníaca ordalía de fuego y destrucción que sembrará el caos y la muerte en las calles de Georgetown.


A través de medio mundo, Gold y Caine, unidos por una impía e incómoda alianza, siempre con la extraña sensación de ser meras marionetas del artero y manipulador Winters, emprenderán una arriesgada búsqueda en pos de Vanessa, una suerte de receptor psíquico de toda clase de energías que catalizadas en su mente se materializan con devastador poder. La intervención de agencias como la CIA y el interés de una potencia extranjera como la URSS les llevarán hasta las heladas tierras siberianas, donde en mitad del páramo helado se alza la Ciudad de la Ciencia, un complejo dirigido por el doctor Karl Valdis con el fin de descubrir y potenciar toda clase de habilidades psíquicas puestas al servicio del estado como arma. Allí confluirán Gold, Caine, Vanessa y sus captores en un clímax de sangre, demonios, fuego y muerte. El Barón Winters, a miles de kilómetros de distancia, cual titiritero que ha movido los hilos de "su" Fuerza Nocturna reclutada a regañadientes, espera el incierto resultado de una empresa en la que se juega mucho, al tiempo que juega al gato y al ratón con la policía en su casa, la Mansión Wintergate, cuyos pasillos y estancias ocultan más de una desagradable sorpresa para los invitados no deseados.


La Bestia
(Night Force 7-10)


Una mujer aterrada acude en busca de ayuda al Barón Winters. Un año atrás una misteriosa luz procedente del cielo se posó sobre su casa, y una bestia indescriptible se materializó en el edificio, tomando como prisioneros a todos sus inquilinos. Por razones desconocidas ella pudo escapar y pedir ayuda al reputado Barón. Para tan peculiar amenaza Winters busca entre sus agentes y decide "reclutar" al único ser cuya vida puede ser prescindible y cuyas habilidades le pueden otorgar una posibilidad de éxito. Así, Paul Brooks, ratero, expresidiario, extorsionador y asesino, un verdadero depredador cuya habilidad para sobrevivir en los entornos más hostiles está fuera de toda duda, se verá empujado hasta la mansión Wintergate y desde allí a cierto edificio en Nueva York...


Poblado por un grupo de seres humanos que ven satisfechas todas sus necesidades materiales y presididos por la bestial, hedionda e inhumana presencia de la Bestia que vino del espacio exterior, el edificio ve rota su irreal cotidianeidad por la irrupción de Paul, el extraño, brutal, impredecible invasor que rompe los esquemas no sólo de los vecinos sino de una criatura que ya había realizado otros experimentos similares en decenas de mundos y cuyo fin último era comprobar los límites de la resistencia y voluntad del ser humano. Del más abyecto y miserable de los seres humanos partirá la única chispa de esperanza en un edificio sumido en las tinieblas de la criatura.

La Marca de la Bestia
(Night Force 11-14)


Thomas y Harriet Carter han conseguido un verdadero chollo. Una mansión abandonada desde los años 40, sólo que cuando la ocupan son asaltados por sus anteriores dueños. Harriet es poseída por una de las entidades y en la frente de Thomas se marca a fuego el número 666, una marca que ningún maquillaje o ropa puede esconder. Desesperados acuden al Barón Winters, que una vez más deberá componer una Fuerza Nocturna a la altura de las circunstancias. Para esta ocasión Winters acude a Vanessa Van Helsing, felizmente casada con un Gold de nuevo al filo del abismo, y a sí mismo, dado que la particular naturaleza del caso requiere que se busquen las claves no en otro lugar, sino en otra época, algo para lo que Wintergate Manor y él mismo son idóneos.


Viajando con Vanessa a los años 40 Winters descubre una cábala de financieros del régimen nazi ocultos en los Estados Unidos que además poseen un gran conocimiento y dominio de las artes oscuras. Liderados por el imponente Alphus Omega, la cabala invoca a una bestia gigantesca y terrible salida de las páginas del Apocalipsis, de la que a duras penas logran escapar Vanessa y el Barón. De regreso a nuestro tiempo, Gold es requerido para ayudar a su esposa en una investigación rutinaria, y una vez más es como si el ventilador encendido por Winters esparciera... Bueno, ya saben. Corriendo un peligro mortal Vanessa y su marido, el Barón recurre a la única persona del mundo que puede ayudarle, una suerte de poderosa hechicera vestida con ropajes haitianos con la que tiene una extraña familiaridad. Acompañada de su hijo Gowon, Katina emprenderá la posiblemente fatal empresa de ayudar a Winters, salvar a Vanessa y a Gold, detener a Alphus Omega en su intención de convocar poco menos que el fin del mundo y solventar de una vez por todas todos los problemas con su antiguo amor y padre de su hijo, cierto Barón que todos conocemos.


Esta es la exigua trayectoria de la serie Night Force, catorce números editados por DC Comics entre agosto de 1982 y septiembre de 1983, escritos por Marv Wolfman (que ejerció además labores de editor), dibujados por Gene Colan, entintados por Bob Smith, rotulados por John Constanza y coloreados por Michelle Wolfman. Este equipo -salvo Bob Smith- tiene cierta importancia en el mundillo por haber colaborado previamente en una serie mítica, The Tomb of Dracula. La sombra de la influencia y el éxito de la misma como serie de terror periódica y alejada de las habituales colecciones antológicas de terror compuestas por historias de ocho páginas planea sobre este intento editorial de revitalizar un género y de repetir un éxito creando una serie desde la nada, con personajes originales y situaciones ambientadas en los 80. DC ya había contado con el éxito de otras series similares, como La Cosa del Pantano, y contar con un equipo de lujo que ya había triunfado durante años con su revisión de las andanzas de Drácula y sus perseguidores parecía una apuesta segura.


Marv Wolfman, inmerso entonces en una etapa creativa bastante interesante en la que gozaba del favor del público en su caracterización de los Jóvenes Titanes y Linterna Verde (y a un año de crear el Vigilante y desarrollar su propia colección y a dos de empezar a gestar Crisis en Tierras Infinitas) decidió emprender este proyecto bastante personal acompañado de viejos colaboradores y amigos (bueno, y esposa). La ilusión que subyace en la empresa es evidente en los textos que acompañan a los primeros números, donde se pone el énfasis en la caracterización de los personajes y en la búsqueda de situaciones que resulten aterradoras para el lector. Con un proceso creativo en el que Gene Colan no sólo goza de libertad absoluta tras recibir el guión de cada número, sino en el que colabora activamente realizando cambios en la estructura narrativa o alterando elementos o escenas de la narración, se aprecia una gran implicación de los autores en un proyecto al que se pone mucho empeño. Lamentablemente las ventas no acompañan y el título cierra en su número catorce, tras tres aventuras de variada extensión (7 y 1/2, 3 y 1/2 y 4 números respectivamente), dejando la promesa en el aire de que Night Force volvería a partir de 1984 en forma de series anuales de cuatro números. La realidad fue un poco más dura con Marv Wolfman y lo cierto es que el Barón Winters tardaría casi tres lustros en reaparecer como cabecera, aunque ya sin Colan en el apartado artístico.


Las razones de la falta de éxito son varias, pero en ningún caso la falta de calidad de un tebeo digno, suscrito a las claves del género de terror, con personajes interesantes y bastante bien desarrollados, pero caminando justo entre las dos aguas que dejaron a Night Force en tierra de nadie. Y me explico. Por un lado siempre resulta difícil captar la atención del público partiendo de cero. En el tebeo no hay cameos de personajes de la editorial. No hay protagonistas simpáticos ni definidos, en tanto que los tipos que aparecen son interesados, cínicos, movidos por el odio, la pena o la venganza y manejados como títeres por Winters, verdadero protagonista en la sombra que ejerce como una suerte de amo de ceremonias de cada historia desde su mansión situada en un vórtice transtemporal y desde la que se puede acceder a la Europa medieval asolada por la peste, al París del XVIII o a Coney Island en el periodo de la II Guerra Mundial. Con sus modales refinados, sus soliloquios enunciados al interlocutor de turno o al sufrido Merlin, sus entradas y salidas fuera de tiempo y su papel de secundario de lujo el Barón no consigue enganchar realmente al lector, que queda huérfano de una de las claves más importantes de cualquier tebeo que busque algo de éxito, la identificación con el lector.


Llegamos al punto a mi modo de ver fundamental en el que fracasa Night Force. Heredera espiritual de La tumba de Drácula, La Cosa del Pantano, El Hombre Cosa o Werewolf by night, Wolfman desarrolla unas historias contadas por un guionista de la escuela clásica, con diálogos rimbombantes, descripciones llenas de elementos terroríficos, historias que buscan estar en la onda de los nuevos tiempos. Es una ruptura clara con las series de historietas de ocho páginas y final sorpresa y un intento de llevar un paso más allá la sofisticación de Swamp Thing o Tomb of Dracula. El problema es que Wolfman no es Alan Moore, el cual dos años después se echaría él solito sobre sus espaldas la tarea de revolucionar el género reventando convencionalismos y elevando el nivel literario de un tebeo de miedo para chavales hasta niveles difícilmente superables, plantando además las semillas de un sello que, mal que nos pese, aún sigue debiéndole al barbudo algunas de sus mejores ideas y personajes. Resulta curiosa por cierto la aparición de Winters en el clímax de American Gothic como uno de los magos que lucha contra el fin del mundo mágico. Demasiado rompedor con lo viejo y demasiado clásico para lo nuevo, esa sería la impresión que me deja Night Force tras su lectura.


Gene Colan, que a principios de los ochenta había abandonado Marvel y comenzado una etapa de grandes trabajos en DC, se encontraba en lo que podríamos considerar el final de su edad dorada como dibujante. Simultaneó Night Force con su trabajo como dibujante regular de Batman y Detective Comics (series en la que trabajó entre 1982 y 1986) y Wonder Woman (1982-1983), con lo que su ritmo de trabajo en aquellos tiempos debía ser verdaderamente brutal. Otros trabajos de la década para la editorial fueron las series Jemm, Son of Saturn, Silverblade y el relanzamiento de El Espectro. El estilo oscuro de Colan, con su dominio de las sombras y los juegos de luces, y su tendencia a deformar la figura humana encajan a la perfección en Night Force, serie para la que contó con un entintador poco habitual en él pero con el que, siempre según palabras de Wolfman, llegó a un buen entendimiento artístico. El ritmo a medio camino entre el thriller y el horror tradicional permite a Colan dibujar persecuciones por medio mundo, tiroteos, exóticas localizaciones y fenómenos de todo tipo, desde apariciones demoníacas, entidades etéreas, fantasmas, monstruos del espacio, y todo ello con una narrativa arriesgada, con tendencia a la angulosidad de las viñetas y a la ruptura de un esquema clásico más constreñido.


Esta es una serie a la que le guardo cierto cariño, aunque ha envejecido bastante mal por encontrarse justo en esa tierra de nadie de la que les hablaba antes, y es que servidor es más hijo de Moore y Delano que del Wolfman de Tomb..., pero en su momento, allá a finales de los ochenta cuando pude leerla como complemento del primer volumen de La Cosa del Pantano de Ediciones Zinco, la historia me causó una honda impresión. El pastiche de géneros, lo gráfico del horror, el hálito de misterio que rodeaba a Winters, y sobre todo, esa historia de colegas a la fuerza entre el periodista y el profesor en pos de liberar a la damisela posesa en apuros me dejó durante años la miel en los labios. No fue hasta hace cosa de un lustro que conseguí un lote incompleto de la colección y su segundo volumen en ebay y pude finalmente enterarme de qué diantres pasaba en Siberia, que demonios le ocurría a Vanessa, y cómo salían del atolladero los protagonistas de una serie a la que un reboot realizado por otra persona diferente a Wolfman quizá le habría venido algo mejor que volver a caer en los errores del pasado.

Otros homenajes:








miércoles, julio 27, 2011

Sketch-busters CLXXXV: Joe Staton (II)

Los asistentes a las pasadas Jornadas del Comic de la Villa de Avilés pudimos disfrutar del auténtico honor de conocer a otra de esas leyendas vivientes del comic americano que ha venido trabajando durante cuatro décadas de forma casi ininterrumpida para diferentes colecciones y compañías y cuyo trabajo, enmarcado dentro de la categoría de los "artesanos" no recibirá el reconocimiento que merece hasta que sea demasiado tarde. Lo cierto es que Joe Staton comenzó su carrera como dibujante en la editorial Charlton Comic, donde a primeros de los 70 cocreó y dibujó la que sería una de sus grandes creaciones, E-Man. Posteriormente fue contratado por DC para impulsar varios de sus títulos, como la renovación de la JSA en la cabecera All Star Comics, las aventuras de Power Girl en Showcase o Huntress. Muchos fueron los personajes de la compañía que se beneficiaron de su talento y profesionalidad, como Superboy y la Legión de Super-Héroes, los Metal Men, la Patrulla Condenada, y Linterna Verde, serie para la que realizó una larga etapa a finales de los 70 y primeros 80 en la que aparecería por vez primera el grupo Omega Men, cocreado junto a Marv Wolfman. Tras un hiato en su carrera en la editorial First Comics como director artístico regresó a DC para ocuparse de otra larga etapa en las series Linterna Verde y Cuerpo de Linternas Verdes, así como del megacrossover Millenium, la serie derivada de aquel Los nuevos guardianes y el lanzamiento de Guy Gardner como cabecera en solitario (algo a la postre perjudicial para un personaje que no se recuperaría hasta años después). Lo cierto es que el estilo de Staton se había decantado más hacia el cartoon y la caricatura, y en algunas ocasiones figuras y rostros aparecían deformados en exceso. Durante los últimos años el trabajo de Joe Staton se ha repartido entre cabeceras infantiles como Scooby-Doo y la serie independiente Femme Noir, de contenido adulto y ambientación pulp que ha pasado de la red al papel gracias al empeño de su equivo creativo, el guionista Christopher Mills y Joe Staton. Por si fuera poco, este mismo año Staton ha sido seleccionado como el dibujante regular de la tira periódica de Dick Tracy, en este caso junto al guionista Mike Curtis, con el que ya había colaborado en varias ocasiones.
Ya les comenté en el post previo dedicado al autor la ilusión que me hizo poder conocer directamente a este caballero, un dechado de amabilidad y un tanto tímido, que hizo todo lo posible por atender a la mayor cantidad de aficionados y enseñar parte de sus últimos trabajos, completamente desconocidos e inéditos en España. Si un servidor tiró de memoria sentimental para recordar a Guy Gardner, miss Sparks se decantó por el clásico, único e indiscutible mejor Linterna Verde de todos los tiempos, que Mr. Staton realizó de una forma verdaderamente majestuosa. De propina les dejo con una caricatura realizada por el propio Joe Staton en la que se le ve rodeado de los personajes con los que ha trabajado durante más de cuarenta años.




lunes, julio 25, 2011

Lunes vivito y disfrutando

Aquí Plissken desde el lado ocioso de la vida, a la sombra y al fresco, robándole un ratillo al Killzone 3, a Rubicón, a La noche más oscura y a Moteros tranquilos, toros salvajes para volcar sobre el teclado la tranquilidad y la relajación que servidor está pudiendo disfrutar estos días. No está demasiado bien hacer alarde de ello, pero también estaría mal, cuando tantos agobios, penas y disgustos he compartido con ustedes a lo largo de los años, no hacerles partícipes en cierta manera de estos oasis de tranquilidad que de cuando en cuando disfrutamos.

Esta semanita, con las alforjas vacías de los contenidos propuestos para la semana anterior, entramos en un período marcado por dos eventos que me llevan de ilusión. Por un lado el estreno de Linterna Verde en nuestros cines, al que servidor acudirá mínimamente atrezado (camiseta y anillos, nada de uniformes) y del que espera disfrutar todo lo posible, será avanzado y celebrado en este blog con un par de entradas relacionadas con el personaje (quizá un sketch, quizá una commission). Por otro lado, finalmente el próximo fin de semana será el elegido para el avanzado y merecido homenaje póstumo a Gene Colan al que muchos colegas blogueros han querido sumarse y que espero contribuya a que la gran importancia artística de ese dibujante sea todavía más reconocida y admirada por el aficionado español. Junto a un repaso somero a la para mí mítica colección Night Force podrán encontrar ustedes una galería de portadas de la misma en memoria del maestro.


La canción con la que damos la bienvenida y celebramos esta semana es un clásico de 1979 perteneciente al cantante francés Patrick Hernandez, un exitazo de las pistas de baile de aquella época recuperado periódicamente en anuncios televisivos o bandas sonoras que esconde en su letra llena de obviedades y perogrulladas un mensaje tan simple como, al fin y a la postre verdadero, y es que, en fin, ya saben, uno nace para estar vivo. Meneen un poco el esqueleto al ritmo de este gabacho peculiar con aires de dandy y disfruten de cada minuto como si fuera el siguiente. Sean buenos a lo largo de la próxima semana y vuelvan cuando gusten y puedan a esta, ya saben, su casa virtual. Y como casi siempre, me permito recordarles que tengan mucho cuidado ahí fuera...

Born to be alive
Patrick Hernandez

We were born to be, alive
We were born to be, alive

Born, born to be alive (born to be alive)
You see we're born, born, born, born to be alive

People ask me why I never find a place to stop and settle
Down down down
But I never wanted all the things that people need to justify their
Lives lives lives

You see we're born, born, born to be alive (born too be alive)
You see we're born, born, born

It's good to be alive, to be alive, to be alive
It's good to be alive, to be alive, to be alive
It's good to be alive

Times was on my side when I runnin'in the street it was the
By by by
A suitcase and an old guitar and something new to occupy my
Mind mind mind

You see we're born, born, born to be alive (born too be alive)
You see we're born, born, born
You see we're born, born, born to be alive (born too be alive)
You see we're born, born, born
You see we're born, born, born to be alive (born too be alive)
You see we're born, born, born
Born to be alive
You see we're born, born, born to be alive (born too be alive)
You see we're born, born, born, born to be alive.



viernes, julio 22, 2011

Sketch-busters CLXXXIV: Ramón F. Bachs (y VI)

Tras varios años de abrirse camino como dibujante en diferentes fanzines y publicaciones diversas, Bachs hizo su debut profesional en la industria española con la serie Manticore (con guión de Josep Busquet) y sus trabajos en Castor y Pollux (con guión de Josep María Polls) y Goldenpussy (dentro del universo Fanhunter y de nuevo trabajando con Busquet). Ramón F. Bachs decidió probar en pastos más propicios y tentó la suerte del mercado americano, comenzando por trabajos más cercanos a su estilo (Joker/Mask) y pasando a ser uno de los dibujantes más ocupados dentro de la franquicia Star Wars para la editorial Dark Horse, trabajando en series y especiales como Star Wars: Infinity's End, Star Wars: Jedi vs. Sith, Star Wars: Jango Fett o Star Wars: Starfighter. Tras un fugaz paso por Wildstorm (Gen 13) el dibujante español realizó una serie de trabajos dentro del universo de Batman, como una historia en dos partes para Legends of Dark Knight o la celebrada historia Ciudad del Crimen, con guión y bocetos de David Lapham y entintado de Nathan Messengil, una combinación que en mi humilde opinión perjudicó el trabajo de Bachs como dibujante, sobre todo cuando adaptó su estilo y narrativa al universo urbano, oscuro y sucio de la historia y el personaje. Desde ese momento pasa a realizar una larga serie de trabajos para Marvel relacionados con Generación M y posteriormente con Civil War dentro de la cabecera Frontline, así como especiales de World War Hulk, Spiderman o Marvel Apes. Actualmente está trabajando de nuevo para DC con colaboraciones en series como Worlds Finest, Gotham Sirens, Red Robin o Batgirl. Como puede apreciarse, trabajo no le ha faltado al caballero a lo largo de más de una década trabajando para el mercado estadounidense, y es que la versatilidad y la profesionalidad de Bachs como dibujante le convierten en el candidato idóneo para realizar cualquier encargo.

En nuestro último encuentro, el pasado octubre, conseguí llevar finalmente su etapa en la serie de Batman junto a David Lapham para que me la dedicara, y ya de paso solicitar un dibujo de Batman, que pese a ser el personaje preferido de muchos es uno de los menos demandados, quizá por lo desagradecido que resulta a la hora de plasmarlo en el papel -siempre según la óptica de algunos aficionados-. Yo personalmente soy un devoto seguidor del personaje y no podía haber pedido nada mejor, porque Bachs realizó un retrato adusto, seco y brutal del Hombre Murciélago que desde entonces casi casi se ha convertido en uno de mis retratos predilectos del personaje. De propina les dejo con las portaditas firmadas, que nunca vienen mal para adornar una entrada como esta. Sean ustedes buenos o ESTE Batman les cantará las cuarenta, ¡después de darles un severo correctivo!





miércoles, julio 20, 2011

Commissionando CXXXVIII: Joe Pekar (II): Swimsuit Edition

Es habitual cuando llegan estas fechas veraniegas en dedicar especiales en revistas especializadas a los reportajes sobre trajes de baño. Especial -y merecida- fama tiene el Sports Illustrated Swimsuit Special (pueden echar un ojo al de este año, sin ir más lejos). Años atrás, en aquella gloriosa época de los maravillosos continentes sin contenido facturados por gente como Jim Lee, Rob Liefeld, Marc Silvestri, Travis Charest, Jeffrey Scott Campbell y compañía se popularizaron las ediciones de Swimsuits pero aplicadas a los superhéroes, como el Marvel Illustrated Swimsuit (que llegó a contar con cinco números) o los dedicados a Fathom y al universo Wildstorm en Image Comics. Esta sección no iba a ser menos y aprovechando las fechas he seleccionado una galería de commissions e ilustraciones temáticas pertenecientes a un autor que sigue gustándome como el primer día y al que de cuando en cuando dedico un ratillo virtual para repasar las numerosas galerías que contiene su página personal. Joe Pekar desde luego mantiene el tipo con sus ilustraciones a medio camino entre el erotismo limpio y el humor picante, y aquí podéis encontrar varias ilustraciones que a buen seguro nos transportarán hasta la playita, a horas en las que el sol no pique demasiado preferiblemente. ¡Que ustedes disfruten de esta edición especial de commissionando!





lunes, julio 18, 2011

Lunes mítico

Y parco. Mítico porque comienzan las vacaciones más prolongadas de mi vida laboral, y aunque el plan sea simplemente quedarme a la fresca, descansar todo lo posible y mermar la eterna pila de atrasados (libros, tebeos, series, videojuegos) la simple posibilidad de aburrirme mientras rebusco en mi ombligo me parece algo sumamente atractivo. Y mítico también porque no se me ha ocurrido mejor forma de empezar las vacaciones con una visita al parque de atracciones de nombre similar y al que todavía no habiamos acudido pese a llevar ya unos añitos abierto. Subidones de adrenalina, tostonera al sol, plantas de los pies al rojo vivo y la garganta ronca de tanto gritar son las consecuencias, pero ¡por Crom!, qué bien lo hemos pasado.... Y parco porque hacía tiempo que un lunes no se me comía, me masticaba y me deglutía de esta forma y estoy escribiendo estas líneas como si de un bloguero ceniciento se tratase.

Comprobarían la semana un más que triste ritmo de posteo, y es que los calores y la calor y las siestas y el apretón de última hora y la pereza y mi dispersión habitual decidieron aliarse en mi contra para reducirme al mismo y relajado estado de laxitud en el que llevo los últimos meses. A pesar de ello hay cositas en la recámara para animar el cotarro de los próximos días, empezando con el sketch que hace pareja con el que publiqué la semana pasada y siguiendo con una galería de commissions fresquita, veraniega y estival, o lo que es lo mismo, Galería Swimsuit...

Para terminar les dejo hoy una cancioncilla que se me ha pegado visionando varias veces el avance del juego Arkham City y que hoy comparto con todos ustedes. Con un ritmo pegadizo y una letra que se las trae, la cantante sueca Likke Li ilustra magistralmente el avance de Catwoman como personaje controlable... ¡¡y qué personaje!! Séanme ustedes buenos, disfruten del verano (desde marchando a lejanas a tierras hasta degustando una cervecita helada en una terraza) y vuelvan cuando gusten y quieran a esta su casa virtual. Y como siempre les pido, tengan mucho cuidado ahí fuera...





Get some
Likke Li

Don't pull your pants before i go down
Don't turn away this is my time
Don't make demands I don't take none
Just say a prayer that it gone get done
Don't pull your pants before I go down
Don't turn away this is my time
Like the shotgun needs an outcome
I'm your prostitute, you gon' get some
(repeat)
Go head go away low, but here I can do no harm
Go ahead go away low, in my honey lovin arms
Go ahead go away low, where I can do no wrong
Got you around my finger like a lonely lovers charm
And cause I can I'm gon' got west
Just like a man I'm the fortress
Like the shotgun I can't be outdone
I'm your prostitute, you gon' get some
Like the shotgun needs an outcome
I'm your prostitute, you gone get some
Go head go away low, but here I can do no harm
Go ahead go away low, in my honey lovin arms
Go ahead go away low, where I can do no wrong
Got you around my finger like a lonely lovers charm
(Go head go, go head go...)
Go head go away low, but here I can do no harm
Go ahead go away low, in my honey lovin arms
Go ahead go away low, where I can do no wrong
Got you around my finger like a lonely lovers charm

jueves, julio 14, 2011

Sketch-busters CLXXXIII: Ramón F. Bachs (y V)

Me pongo a tematizar un poco la sección publicando hoy este dibujo de otra de las Sirenas de Gotham, en este caso dibujada por Ramón F. Bachs, un autor con más de una década de trabajo al otro lado del charco a sus espaldas que sigue mostrando la misma cercanía y amabilidad con su público que cuando empezó y regalando a los aficionados dibujos de la calidad y la técnica que esta cabecita de Harley Quinn que realizó para miss Sparks durante la Mostra Comic de Valencia que se celebró el pasado octubre. Como la semana que viene seguiremos con Ramón, ya tendremos tiempo para hacer un repaso en profundidad a su trayectoria profesional. Hoy toca hacer un repaso a nuestra memoria sentimental relacionada con el personaje, y es que una Harley Quinn del propio Ramón F. Bachs fue uno de los primeros dibujos conseguidos por Leti Sparks en el primer Salón del Comic de Barcelona al que asistimos, allá por el año 2000, concretamente este dibujo que ya apareció publicado en esta sección años ha. El maravilloso diseño à la Polichinela del personaje, sumado a la deliciosa y jugosa combinación de inocencia y candor frente a crueldad y locura sazonadas con un toque de amor loco por "su" Joker la convierten en uno de sus personajes fetiche, gusto que comparto en bastantes puntos por las muchas posibilidades gráficas y literarias de un personaje como el de Harleene Quinzel. Lo cierto es que parece mentira que visto lo visto, por ejemplo, lo espectacularmente bien que lucía en, por ejemplo, su intervención en el videojuego Arkham Asylum, haya sufrido un rediseño tan atroz para el relanzamiento/hundimiento de las series DC a lo largo del próximo otoño.





LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...