viernes, marzo 13, 2009

Los paraísos comiqueros perdidos de Plissken (I): Los veranos de un ratón de biblioteca

El pasado lunes avanzaba mi intención de sumarme a la más que interesante propuesta lanzada desde los blogs de Mo Sweat y Bruce de recuperar los comics que marcaron la infancia de cada uno en un post que incluyera las quince portadas, con una explicación del motivo en caso de que el bloguero lo considerase oportuno. Pensaba esperarme a mañana, pero dado que Bruce o PAblo ya han abierto el fuego de posts nostágicos, y que mi intención era repartirlos, pues comienzo yo también mi particular viaje en el tiempo para recordar algunas de las viñetas que marcaron mi infancia y que me convirtieron en el lector que soy hoy día. Las entradas se dividirán en la etapa primigenia, la parte Marvel y la parte DC, que vendrían a dividirse entre los 7-11 años, los 11-13 y el cambio crítico de la infancia a la adolescencia que coincidió en mi caso con la espledorosa eclosión de Ediciones Zinco en España.

Debo decir que en mi caso, la vocación de lector de tebeos nació muy pronto. En verano nos desplazábamos a la cercana localidad costera de Santa Pola, donde vivía pared con pared con mis primos, que atesoraban un alijo de Don Mikis, Mortadelos y Jabatos con los que entreteníamos las calurases tardes estivales y matábamos las horas muertas de la siesta. Aquella colección no solía crecer, pero verano tras verano me leía los mismos tebeos una y otra vez: las aventuras de Gilito, que me enseñaron ya entonces un conato de continuidad, las andanzas de Patomas, el primer trasunto de héroe que leí con sus aventuras en dos partes y sus gadgets y trucos, la desopilante parodia cómica del oeste Coco Bill, obra de Jacovitti, tebeo este que he intentado conseguir con el paso de los años en salones varios y que o no está o se vende a precios astronómicos. Pero la espera entre verano y verano se hacía eterna, con lo que había que buscarse la vida durante el resto del año, y he aquí que descubrí que en la biblioteca de mi colegio contábamos con una selección de álbumes de tebeos nada despreciable: las colecciones completas de Tintín, Asterix, Lucky Luke, Blueberry, algún album suelto de Spirou y Fantasio... Todos ellos caían una y otra vez en mis manos, y eran leídos y releídos una y otra vez. El daño ya estaba hecho y la viñeta era una parte indisoluble de mis gustos y de mi vida.

Mi abuelo, que fomentaba mi afición con paciencia y la resignación de sufragar el vicio de su nieto -a él le debo no sólo los primeros tebeos, sino el haber visto en cine películas como Gremlins, Exploradores o Regreso al futuro-, me llevaba de quiosco en quiosco para adquirir las últimas ediciones de tebeos como El guerrero del antifaz o Roberto Alcázar y Pedrín, tebeos completamente denigrados ideológicamente hoy pero que en su época eran la demostración de una boyante industria que sobrevivía saludablemente a costa de explotar a sus autores y de unas ventas más que estimables. Lotes de tebeos de El aguilucho, de vaqueros, policíacos, mi abuelo se apañaba para conseguir diez por cien pesetas y luego nos los repartía a los nietos. En esta primera etapa de mi vida yo era un simple lector que recurría a los préstamos o a los regalos para poder acceder a los tebeos y al apasionante mundo contenido en su interior.

Por tanto, en esta primera selección, me gustaría recuperar, primero aquellos Don Miki que recopilaban tanto las mejores historias de los autores norteamericanos como aquellas de producción europea, los tebeos de Superlópez -igual habría valido Mortadelo que Benito Boniato que Zipi y Zape-, cuya acidez costumbrista y mezcla de parodia-homenaje ya me iba encaminando hacia el género superheróico, las andanzas de Asterix y Obelix por esa Galia tan próxima y tan lejana a la vez pero siempre bien documentada -aunque aquí igual podría venir cualquiera de los otros personajes guionizados por Goscinny (Iznogoud, Lucky Luke) o los de Franquin (Spirou, Tomás el Gafe) o los de Hergé (Tintín y ese universo tan peculiar que sigue encandilando lectores año tras año), todos ellos leídos y disfrutados con la misma mezcolanza de diversión y asombro-, los apasionantes tebeos de Blueberry -aquí podría haber colocado igualmente a Jeremiah o a Valerian, tebeos estos que leía en la biblioteca de Santa Pola de verano en verano- que me hacían vislumbrar la existencia de otra clase de tebeos, serios, adultos, en los que la historia no hacía tanta gracia y la violencia física y moral estaba por encima de lo que yo acostumbraba a leer. Me queda una última bala en la recámara de esta categoría, la de los tebeos leídos a modo de préstamo, y que ejemplifica a la perfección el paso de la infancia a otro estado más agitado y menos pacífico, la pérdida de la inocencia y el comienzo de muchos problemas que vamos echándonos encima con el paso de los años. En 1989 Norma editorial publicaba la primera parte de Maus. Había ratones y gatos que hablaban, pero los sucesos allí contados no tenían nada de jocoso. No había concesiones a la galería ni artificios destinados al entretenimiento, sólo la plasmación sea y concisa de sucesos verdaderamente terribles expresados y explicados con una franqueza y una claridad brutales. Se había acabado el colegio y comenzaba el instituto, yo ya coleccionaba tebeos y la vida había dejado de ser un cómodo paraíso. Proust tenía razón y a mí aún me faltaba una década para darme verdaderamente cuenta de ello.



Les juro que este tebeo estaba entre el montón guardado en un armarito de la casa de Tabarca. Aquellas tardes con mis primos, tumbados cada uno en su cama con un ejemplar del Capitán Trueno, Mortadelo o Don Miki son imborrables en mi memoria. ¡Qué tiempos...!


La primera tanda de tebeos de Superlópez -regalada por mi abuelo- quedó atomizada de tanta lectura, como El sulfato atómico o los Mundiales de Mortadelo, y como tantos tebeos... Cuando veo un tebeo en perfecto estado que tiene más de veinte años me doy cuenta que la persona es un coleccionista antes que lector, a menos que se trate del bueno de Pep, que conserva cada uno de sus miles de tebeos como si de reliquias renacentistas se trataran. Mis hermanos y yo leíamos y releíamos esos tebeos y nos partíamos de la risa. En concreto este tomo me encantaba por el despiporre político, por la alienación de los personajes y por la trama tan ci-fi paranoide que se me asemejaba, ya entonces, a las de las vainas de los Ladrones de Cuerpos.


Superados los titubeos de la serie en sus inicios, cualquier album guionizado por Goscinny es una antología de referencias históricas, sociológicas, antropológicas y costumbristas sobre las más diversas localizaciones geográficas (Córcega, América, Hispania, Egipto) o situaciones (corrupción política, comadreo vecinal, competiciones deportivas, militarismo). En este caso particular los gags a costa del machismo y violencia que se aplica al estereotipo de corso, con la mafia de por medio, me siguen resultando desopilantes.


Qué mala era esta mujer, pero qué loquito me tenía, y eso con doce años, que uno le hacía ojitos hasta a la bibliotecaria. Cualquier album habría valido igualmente, como Angel Face -terrible conclusión que me afectó en sucesivas lecturas del mismo modo- o El hombre de la estrella de plata, western canónico leído y devorado decenas de veces que, cosas de la vida, no he vuelto a revisar desde que cerraron aquella biblioteca escolar -reconvertida en sala de estudio- que tantas horas de entretenimiento me proporcionó a lo largo de los años.


Pasarían tres lustros hasta que pude leer la historia entera, hasta que su terrible y aterradora historia me llegara de una forma que no hizo en aquella primera lectura, hasta que conocí fugazmente a su autor en Barcelona. Si alguien me hubiese dicho entonces que con 35 años seguiría leyendo tebeos y atesorándolos... ¡me habría llenado de orgullo!



Esta es la propina, el extra que voy a permitirme añadir a mi lista de quince, como ejemplo máximo de tebeo recordado con nostalgia y nunca recuperado desde que lo leyera por última vez con catorce años. Dos décadas después aún recuerdo su humor cafre, sus salvajadas lisérgicas, sus seres pesadillescos y deformes. Un cruce entre Freaks, Cabeza Borradora y Lucky Luke que me hacía reír a carcajadas. ¡¡REEDICIÓN YA!! Para conocer más al personaje les recomiendo esta entrada de Trazos en el bloc, de hace ya un par de años, en la que me declaraba en un comentario que no recordaba, firme y devoto seguidor del personaje. Las huellas de la red no mienten. ¿Les he dicho ya que este tebeo merece una REEDICIÓN?

jueves, marzo 12, 2009

Commissionando CIV: Watchmen

En alguna otra ocasión ya he realizado alguna galería de commissions temática, como las dedicadas al pulp, a Bettie Page o a Rocketeer (a modo de homenaje hacia su creador, Dave Stevens). La verdad es que esta semana resulta más que apropiado el echar un vistazo a cómo otros autores han representado a los ya inmortales personajes creados por Moore y Gibbons. Como siempre las commissions intentan acercarse a un término medio entre el estilo propio de cada autor y los rasgos reconocibles imprimidos por Dave Gibbons. Lo que está bastante claro es que Rorschach es el personaje más solicitado en estas recreaciones y que de Ozymandias resulta casi imposible encontrar una commission (hay varios pin-ups o sketchs, pero ninguno consignado como commission propiamente dicha). La selección que pueden encontrar a continuación incluye desde dibujos sencillos a lápiz como el de Quinton Hoover o Rick Larson, pasando por las contribuciones de Greg Kirkpatrick, un viejo conocido de esta sección y de más que grato recuerdo para un servidor, Darick Robertson o Steve Rude, hasta llegar a las dos ilustraciones grupales que cierran la galería, una estimable obra de otro sospechoso habitual, Buzz, y otra sencillamente espectacular obra del dibujante e ilustrador Dan Brereton.

Por cierto que el album de dibujos mensual de Comic Art Fans está dedicado este mes, cómo no, a Watchmen, con lo que les recomiendo que le echen un vistazo para ver la contribución de toda clase de artistas, profesionales o aficionados, sobre uno de los hitos del comic contemporáneo más amados por los aficionados de todo el mundo.













miércoles, marzo 11, 2009

Sketch-Busters CVI: Dave Gibbons (I)

A cada sketch le llega su turno y desde luego no se me ocurre mejor manera de celebrar el estreno de Watchmen en el cine que publicando este dibujo de Dave Gibbons (que a lo tonto tiene ya ocho años de antigüedad). La presencia del dibujante británico en el 19º Salón del Comic de Barcelona celebrado en el año 2001 fue sin duda una de las más comentadas aquel año, junto con la del guionista estrella Chris Clameront, Peter Bagge (que nunca ha perdido su tirón entre los aficionados al comic underground e independiente), Vittorio Giardino (al que esperaría unos añitos para enganchar en una sesión de firmas) o Segio Aragonés. Desde el primer momento se notó una expectación especial entre los aficionados, ya que la presencia de uno de los dos autores del mejor tebeo de superhéroes jamás publicado era una ocasión única. Personalmente tenía miedo de encontrarme con un dibujante lejano, endiosado y con pocas ganas de encontrarse con su público, algo que pronto demostró ser falso. En una maratoniana y pobladísima sesión de firmas en el stand de Norma, y con una organización algo caótica -una fila única para acceder a una mesa en la que estaban todos los autores sentados- Gibbons firmaba a toda pastilla los tomos de la entonces reciente edición de Norma. Además de esta, le llevaba los retapados de la edición Zinco y un recopilatorio americano en tapa blanda que compré con la intención de leer la obra en su idioma original, vana esperanza que hoy día aún alimento cada vez que miro el tomo de marras.

La elección del personaje en mi caso resultó obvia y fácil, ya que Rorschach es mi personaje predilecto de Watchmen, entendiéndolo en toda su grandísima y trágica perspectiva -o como yo la entiendo, vamos-: un vigilante que quizá abrigando fantasías infantiloides dedicó su juventud a luchar contra el crimen y que, tras afrontar el horror definitivo de la locura y la sin razón se distanció definitivamente de la realidad -o se disoció de ella, pudiendo crear una personalidad alternativa- y dedicó su vida a la lucha extrema y sin vuelta atrás contra el crimen. Sin aprobar sus métodos y sin poder simpatizar con un personaje que oscila entre lo patético, lo repugnante y lo desesperanzador -es uno de los pocos personajes de la serie al que no se le adivina futuro, al que por sus actos y modo de pensar se le ve alcanzando un punto sin retorno de difícil escapatoria-, creo que Alan Moore lo refleja con la suficiente habilidad como para despertar la compasión del lector -y la pena en sucesivas lecturas-. A este respecto, las conversaciones con Buho Nocturno en la guarida de Archie en las que hablan de los viejos tiempo -en la primera Rorschach le recrimina su abandono, mientras que en la segunda le agradece su paciencia y reconoce ser una persona de difícil trato- reflejan un background que podría asimilar a la pareja formada por ambos personajes con otras como Superman o Batman o Blue Beetle y Booster Gold, sólo que llevadas hasta sus últimas consecuencias. El boceto está realizado a boli en un minuto, pero junto con la dedicatoria de Gibbons en los comics es el recuerdo perfecto de la visita del dibujante y muestra a la vez del cariño por un personaje al que he leído una y otra vez desde 1988. Hurm...

lunes, marzo 09, 2009

Hrm... Lunes...

Pues eso, que después de una larga espera, de muchas ilusiones y no pocos conatos de polémica por fin se ha estrenado la película que todos estábamos esperando. Lamentablemente aún no he podido ir a ver Gran Torino, porque en su defecto vi Watchmen en compañía de la panda de amigos cinéfilos que solemos reunirnos para esa clase de eventos.Tres días después la tebeosfera echa humo con posts contando spoilers por decenas, reseñas a tutiplén y un par de entradas en blogs emblemáticos (Zona Negativa, Cárcel de Papel, Crisei) superando en algún caso el centenar de comentarios -y lo que les queda, seguro-. Personalmente reconozco haber pasado un buen rato en el cine y haber disfrutado bastante de una película que, por lo demás, no creo que ocupe un lugar memorable en mi corazoncito cinéfilo, y por el momento me voy a sustraer de la vorágine creada en torno al estreno de la peli de Zack Snyder sobre la novela gráfica co-creada y dibujada por Dave Gibbons. Eso sí, la sección de sketchs de esta semana estará dedicada a Watchmen y por todo lo alto, me atrevo a decir.

Por cierto que la semana pasada se cumplieron a rajatabla los propósitos de actualización en calidad y cantidad, y por primera vez en mucho tiempo no hubo ninguna de las habituales secciones centradas en el arte original, por lo que uno puede llegar a pensar que hay vida en Llámame Plissken más allá de los originales, los sketch o las commissions. Para no alimentar especialmente esa ilusión, esta semana habrá ración de todas y cada una de esas secciones, que no quiero que se acostumbren y luego me pidan más producción propia de manera continuada. Y ya de cara al fin de semana, y esto es más un deseo que una promesa, me gustaría participar en la iniciativa impulsada por Bruce y apoyada por Etrigan desde la Liga de los Bloggers Extraordinarios, compartiendo con ustedes la portada de los quince tebeos que recuerdo con más cariño. El sábado, irá de nostalgia -que no es sólo un perfume de Adrian Veidt-.

Y termino con una serendipia curiosa a cuenta de la canción All along the watchtower, que como recordarán los fieles y veteranos jugó un importante papel en el desenlace de la tercera temporada de Galactica. A tres capítulos del final definitivo de dicha serie, los aficionados devotos a la misma pudimos disfrutar de otro momentazo relacionado con la inmortal canción compuesta por Bob Dylan en la versión oriental de Bear McCreary, y todo ello justo el día antes de ver en Watchmen a ese par de peculiares jinetes del apocalipsis dirigiéndose hacia la guarida antártica del villano de turno siguiendo los sones originales de esa gran canción. Es por esa más que curiosa coincidencia que me permito repetir la letra de una canción ya aparecida otro lunes, pero en este caso recurriendo a la versión de Bear McCreary. Les dejo este enlace a su video correspondiente para su disfrute junto con imágenes de esa serie a punto de finalizar y que a la chita callando y a falta de comprobar cómo se cierra se ha convertido en una pequeña joya televisiva contemporánea. Vigilen ustedes a los vigilantes y tengan mucho cuidado ahí fuera.



All Along The Watchtower
Bob Dylan/Bear McCreary

There must be some kind of way out of here
Said the joker to the thief
Theres too much confusion
I cant get no relief
Businessman they drink my wine
Plow men dig my earth
None will level on the line
Nobody of it is worth
Hey hey

No reason to get excited
The thief he kindly spoke
There are many here among us
Who feel that life is but a joke but uh
But you and I weve been through that
And this is not our fate
So let us not talk falsely now
The hours getting late

Hey
Hey

All along the watchtower
Princes kept the view
While all the women came and went
Bare-foot servants to, but huh
Outside in the cold distance
A wild cat did growl
Two riders were approachin
And the wind began to howl
Hey

Oh
All along the watchtower
Hear you sing around the watch
Gotta beware gotta beware I will
Yeah
Ooh baby
All along the watchtower

domingo, marzo 08, 2009

Campamento Jedi de entrenamiento felino X: The faithfull departed (II)

Nuestra Academia ha pasado los últimos días de luto, y si bien los reclutas han seguido con sus entrenamientos diarios, sus ratos de descanso y sus momentos de interacción con los Instructores, entre los que un servidor tiene el honor de contarse, ha sido entre el cuerpo de Maestros Jedi encargados de tratar con los reclutas donde la sombra de la reciente pérdida de uno de los más viejos miembros de la Academia se ha hecho notar con más fuerza.


Ha pasado casi un lustro desde que un gato con aspecto cansado y renqueante se acercara hasta el lugar donde los jóvenes reclutas compartían rancho. Receloso, arisco para sus compañeros felinos y sin ningún interés de interactuar con los Instructores el gato sólo quería alimentarse y no tener contacto alguno con nadie. Poco a poco, y tras localizar su viejo retiro en una zona de vegetación próxima los Instructores Sparks y Plissken decidieron una táctica paciente y muy calculada de acercamiento y aproximación al desvalido recluta para el que las mieles de la juventud hacía tiempo que ya habían pasado. Con orgullo y no poca emoción debo decir que la confianza que un ser tan maltratado por los elementos y el entorno depositó en nosotros fue, de forma lenta pero segura, acrecentándose día a día.


Ocasionalmente algún otro recluta outsider se le agregaba durante semanas o meses en su zona de influencia, pero el Viejo General, el Abuelo, esa suerte de Yoda viejo y maltrecho retirado lejos de todo harto ya de la lucha sin opción de éxito alguna, fue fiel a nuestro encuentro diario. Cada día a la misma hora nos saludaba con su maullido mudo, pues un defecto en la voz le impedía comunicarse normalmente, y nos acompañaba hasta su hogar donde le proveíamos de provisiones y le aliviábamos de su soledad durante unos minutos.














Pero las inclemencias del tiempo y la edad obviamente mermaron la resistencia física del Abuelo. La lluvia y el frío, que él sobrellevaba guareciéndose en una salida de calefacción fueron debilitándolo, hasta que hace unas semanas comprobamos con estupor una alarmante pérdida de peso en el animal. Un suceso lamentable con un miembro de la Escuela Canina de Entrenamiento Perroflautico le provocó un lamentable estado de pánico y una herida en la pata que sangró profusamente. Una Academia cercana a la nuestra, próxima pero no afín con la que compartimos fines pero no medios, decidió llevarlo a sus instalaciones. Alejado de su hogar, rodeado de extraños y con la evidencia de una enfermedad mortal ya desvelada -un soplo en su enorme corazón minino- las Sith Blancas optaron por la única solución que restaba para el animal en ese escenario.


Después de cinco años de trato con el recluta, comprenderán el pesar y la rabia que da el tener que paliar únicamente algunas de las carencias de estos reclutas, a los que por razones obvias no se les puede acoger en la ya atestada Academia Jedi de Entrenamiento Felino. Esas son las decisiones con las que tenemos que vivir día a día los instructores. So long, Old Cat....

sábado, marzo 07, 2009

Cartas desde el pasado: Bone. Correo de los lectores.





¡Hola, "nota"!:

Amigo Jorge Iván Argiz, antes de que tires la carta a la papelera, permíteme que te explique el saludo. Desconozco si has visto la última película de los hermanos Cohen, El Gran Lebowsky. En ella, el personaje interpretado por Jeff Bridges -el Lebowsky del título­- insiste en hacerse llamar "The Dude" por todos los personajes que pueblan ese mundo irreal y próximo a la vez. Lo curioso es que aquí se tradujo ese apo­do como "el nota", aunque una traduc­ción más académica sería la de "peti­metre", "lechuguino" o "pisaverde". Viene a denominar a aquella persona que cuida especialmente su aspecto (lo cual en el film tendría un claro sentido irónico). Y toda esta larga introducción para explicar la broma inicial y para preguntar si existe alguna conexión en­tre el citado film y el "bautizo" de la editorial. Lo que sí tengo claro es que hacéis honor al espíritu de la nomen­clatura. Pues se aprecia claramente co­mo en Bone habéis cuidado al máximo la presentación y la edición del mate­rial original.
Me he volcado sobre el teclado para es­cribiros esta breve misiva por una ra­zón muy clara. He quedado deslumbra­do. Hacía tiempo que un cómic ajeno al mundo de los supertipos no lo conse­guía, pero ¡oh, hermano!, que bueno es este Bone: achaparrado y enamoradizo y bonachón y familiar y... Podría se­guir y seguir, pero ya habrás captado la idea. Lo cierto es que no necesito pre­guntar sobre dibujantes invitados, o enemigos de otras colecciones, o cros­sovers con Batman, o cambios en el equipo creativo. Tampoco por la conti­nuidad de la serie; creo que hay mate­rial para dos años como mínimo. No. Lo cierto es que me apetecía escribir una carta de elogio, de felicitación. Y es que el mercado español padecía últi­mamente de arteriosclerosis. El mono­polio "planetario", que publica lo que le conviene para no hacerse la compe­tencia a sí mismo, nos tiene ahogados con colecciones "X" en las que no hay nada clasificado "S" y los mismo títu­los de toda la vida (o variaciones). Del Moore reciente, nada. A DC, que le den mucho por el ano, mexicano, se en­tiende; y a Morrison ni olerlo. Y así estábamos. Jodidos. Un día vi Bone en una librería, le eché un vistazo pero no lo compré. Blanco y negro, dibujos de tira cómica... lo dejé pasar. Pero un amigo me hablaba muy bien de la co­lección, un artículo del Dolmen refería maravillas de ella... pero lo que me cautivó fue la escena de la catarata del número dos. MARAVILLOSA. GE­NIAL. El amigo Smith ya se podía re­tirar. En serio. Muchos autores del mer­cado trabajaran 30 años y no lograrán una maravilla narrativa de tal calidad. La suma de los factores anteriores alte­ró mi actitud. Tuve que buscarme la vi­da y desplazarme a una ciudad cercana (a ver si mejoráis un poco la distribu­ción), donde me compré los cinco pri­meros números. Los mismos calificati­vos de antes pueden hacerse extensivos a muchos momentos de esos comics. La caracterización de los personajes es increíble, no sólo a través del guión (lo que dicen) sino de los propios rasgos faciales de los Bone, Thorn, etc.. Este nivel de expresividad no lo recuerdo desde los dibujos de Maguire para la Liga, y Smith lo consigue con un esti­lo mucho más simple, y quizá, depura­do. Y en las historias asistimos a una auténtica narración gráfica. Hay movi­mientos de una viñeta a otra, la narra­ción se podría seguir claramente sin ne­cesidad siquiera de diálogos (aunque estos enriquecen la historia y son una pura delicia). En el aspecto narrativo, hay otro elemento que llama poderosa­mente la atención, y es que Bone es una rara mezcla entre comic-book y tira có­mica. Puede que me equivoque en mi percepción de las cosas, pero intentaré explicarme mejor. Existe una historia general, con una serie de personajes re­gulares, giros de acción sorpresivos, ambiente de fantasía (casi podíamos ver a Frodo y a Gandalf fumando una pipa en un rincón de la taberna de la ciudad de Barrelhaven), vemos a perso­najes mitológicos, etc.. de hecho, la se­rie ya ha desarrollado su propia mitolo­gía, como Moby Dick conviviendo con las rat-creatures y la raza de los Bone. A lo largo del transcurso de la acción, incluidos dentro de la historia, van su­cediéndose una serie de gags claramen­te delimitados (con un inicio y final propio) que son una auténtica maravilla tanto por el humor que destilan (claro y genuino), como por el hecho de no constituir una rémora para la narración general. Es este, para mí, uno de los mayores logros de Bone, el grado de cohesión que logra con un material que en manos de otros autores menos com­petentes podría quedar convertido en un collage indeterminado a medio ca­mino del comic-book de fantasía al uso y la tira cómica corriente (Peanuts, Garfield). Groo sería otro ejemplo de interelación entre historia y gags, aun­que todos sabemos lo repetitivo que fi­nalmente se hizo el único chiste de la serie: "¿habré errado?". En el caso de Lobo el gag tardó menos en agotarse ("rajar, mutilar, etc, etc.."). otro ele­mento que vendría a apoyar esta teoría (o no, vete a saber), es el que al final del número seis no se produce un au­téntico final, como lo habría sido si se tratase de una serie limitada o un arco argumental cerrado. Se reencuentran los Bone, sí. Pero no sabemos nada de las miles de mostrorratas aparecidas anteriormente, no se ha celebrado la Carrera de Vacas, desconocemos la identidad del Segador encapuchado... La agrupación de estos seis números en un recopilatorio, entonces, no sería al­go cerrado; en dicho tomo seguramen­te podrían haberse incluido más capítu­los de Bone. A falta de continuar la lec­tura de la serie y ver por que senderos transita a partir de ahora, sólo me resta animaros a que continuéis con la estu­penda labor que estáis desarrollando. Os deseo la mejor de las suertes en vuestra empresa. Por cierto, Supreme de Moore, ya, please.

Pedro de la Ossa Antón Elche
P.D.: Para el caso de que estéis reali­zando un perfil de vuestras lectores, tengo 24 años y soy licenciado en Geo­grafía e Historia. Lo dicho, un saludo, y Feliz Navidad con retraso.

¿Pisaverde? ¿Qué leches se supone que es un pisaverde?. No, en serio, "Dude" surgió como nombre por una serie de factores unidos, por un lado que de cara a una futura inclu­sión en Previews la D era el mejor si­tio para ir colocados, por otro que coincidió que Steve Rude estuvo esos días en las Jornadas del Cómic de Avi­lés y su apodo es "Dude", y tercero por que se usaba como "colega" o al­go parecido y, por último, porque sonaba tan bien como cualquier otro. Así que Dude quedó al final como nuestro nombre editorial (mira que pareado me ha salido).
También quisiera disculparme por la tardanza en la respuesta de esta car­ta, pero ha sido un problema de es­pacio (como sucede en otros casos) y no de olvido. Eso sí, agradecer un montón el exhaustivo estudio y análi­sis que de la serie has hecho. Espero que desde el número 6 y ya con la pu­blicación de los números que forma­ron el segundo tomo americano, te animes a contarnos tus nuevas im­presiones.
Y claro, Feliz Navidad con mucho más retraso (o con adelanto, según lo quieras mirar).
Jorge Iván Argiz

He querido recuperar esta carta enviada al correo de los lectores de Bone a la antigua usanza, por correo postal, porque refleja a la perfección la primera impresión que me causara la serie hace ya una década, y pasado el tiempo suscribo al cien por cien todas y cada una de las afirmaciones vertidas. Como escritor frustrado que soy, eso sí, y a once años vista, reconozco en la prosa una cierta necesidad de impresionar propia de la juventud, y el típico entusiasmo excesivo del fan favourite que vive con pasión sus aficiones. Curiosamente el tebeo está firmado en su portada por Jeff Smith y en el correo de los lectores por Jorge Iván, algo que, aunque parezca mentira dado el tiempo transcurrido me sigue produciendo una extraña sensación de orgullo y de melancolía. ¡Espero no haberles aburrido,"notas"!


viernes, marzo 06, 2009

Slumdog Millonaire: Una fantasía digna de Capra para el siglo XXI

El joven Jamal Malik (Ayush Mahesh Khedekar/Tanay Chheda/Dev Patel) ha vivido en el filo toda su vida, desde una infancia llena de miseria y privaciones en los arrabales de Dharavi hasta los trágicos acontecimientos del motín Hindo-Musulmám que destruyó barrios enteros y provocó decenas de muertes. Ha hecho de todo para ganarse -mal- la vida, desde mendigo callejero por cuenta de un mafioso local hasta ladronzuelo buscavidas en el Taj Majal, pasando por lavaplatos o guía turístico. A lo largo de su corta vida siempre ha habido dos personas presentes en su cabeza y en su corazón, su hermano Salim (Azharuddin Mohammed Ismail/Ashutosh Lobo Gajiwala/Madhur Mittal), con el que compartió juegos y peleas, desencuentros y reconciliaciones con el transcurrir de los años, y Latika (Rubina Ali/Tanvi Ganesh Lonkar/Freida Pinto), muchacha huérfana de todo como ellos que formó un peculiar trío de mosqueteros contra la adversidad y que luchó contra viento y marea para sobrevivir en el mundo de los desclasados de la India.


Desde el momento en que deciden ir juntos hasta el final de la proyección, el camino de los "tres mosqueteros" pasará por un montón de sinsabores y problemas, alguno de ellos mortalmente reales, otros provocados por su propio egoísmo y su crueldad. La separación de Latika y el temor a perder el amor de su vida impulsa a Jamal, que trabaja como auxiliar -chico del te- en una empresa de servicios telefónicos, a apuntarse al concurso ¿Quién quiere ser millonario?, uno de los programas más vistos en la India. Sin esperanza ni conocimientos para afrontar las cada vez más rebuscadas preguntas, sorteando las bromas crueles y despectivas del presentador Prem Kumar (Anil Kapoor), sorprendentemente Malik va superando ronda tras ronda del concurso hasta ponerse en situación de convertirse en ganador absoluto del programa. ¿De dónde saca Malik los conocimientos, la honestidad y el valor para contestar a todas las preguntas? A la hora de la verdad toda la India estará pendiente de cómo uno de sus hijos más desfavorecidos y maltratados puede convertirse en un "perro de chabola" millonario y de esa manera insuflar algo de esperanza e ilusión a millones de personas que no ven luz alguna al final del pozo en el que se hallan sus vidas.


Danny Boyle dirige ña adaptación de la premiada novela Q&A del autor indio Vikas Swarup y vuelve a transitar por el terreno del relato agridulce que ya abordara con su Millions (en el que unos niños encontraban una bolsa llena de dinero que les acarreaba más problemas que otra cosa), ambientando la acción en el exótico y lleno de contrastes paisaje de la India. Se ha dicho que esta película es un cruce entre Hollywood y Bollywood, y que supone un acercamiento entre ambas cinematografías, y creo que esta consideración parte de un grave error. Danny Boyle ha firmado y filmado una película coherente dentro de su filmografía, siendo fiel tanto a su estilo (montaje alternando planos y texturas dinámico, empleo de canciones reconocibles que subrayen lo narrado) como a algunas de las constantes que ha abordado anteriormente en su filmografía (el propio hombre como enemigo último, el amor por encima de todo en una historia llena de escollos aparentemente insalvables, el poder de la fe y la confianza en uno mismo para superar cualquier situación, la mezcla de humor y tragedia, de belleza y miseria en una misma situación). Personalmente creo que se trata más bien de una película británica rodada en localizaciones indias, con una estructura dramática más cercana a la sensibilidad occidental que a la cinematografía india y con apenas un par de guiños hacia Bollywood -Boyle contó con la directora india Loveleen Tandan para filmar de la manera más adecuada en las localizaciones y para que sirviera de puente cultural entre culturas tan diferentesque lejos de llamar la atención en exceso o de molestar por impostados suponen la guinda del pastel. Es el caso del festivo y espectacular número musical que acompaña a los títulos de crédito finales, con coreografía típica de aquellos lares y participación del casting al completo a modo de particular despedida.


Es precisamente la occidentalidad de la película, según mi opinión, lo que ha permitido -como sucediera el año pasado con Viaje a Darjeeling, aunque en mayor medida gracias a su historia mucho más accesible- que el público de todo el mundo quede deslumbrado por un particular cuento de hadas que no se aparta un ápice de los cánones del género -con encuentros, desencuentros, peligros a superar y un amor puro y genuino que está más allá de todo lo que pretende impedirlo, al modo de las novelas bizantinas de la Edad Media-. Filmar esa historia en un mundo que nos resulta lejano, desconocido, lleno de terribles contrastes y a la vez tremendamente exótico y atractivo supone un punto extra para Slumdog Millonaire, que nos pasea por las callejonas de un poblado de chabolas en una magistral escena que va del detalle de los muchachos huyendo de la policia hasta el plano general de miles de casuchas construidas en medio de la cochambre y que marca, ya desde el inicio, las coordenadas físicas del relato. Para encontrar en qué mundo de medias tintas morales se va a mover la historia es necesario esperar un poco más y constatar cómo los niños Salim y Malik presentan caracteres completamente opuestos: el uno se mostrará caprichos, egoista y resentido desde el primer momento, frente a la generosidad, nobleza y carácter soñador de su hermano menor. Athos y Porthos, como ellos mismos se donominan, acogerán en esa relación fraterna de amor/odio a la desvalida Latika, abnegada, igualmente generosa aunque dubitativa, y sobre ese particular triángulo girará el devenir de toda la película.


Tenía ciertos reparos ante algunos comentarios sobre la estructura del film. Sentado en la silla de concursante de ¿Quién quiere ser millonario? y enfrentado al Carlos Sobera de turno, Malik recurre a su experiencia vital -narrada a modo de flashbacks- para ir superando pregunta tras pregunta con éxito, para admiración de unos y sospecha de otros. Afortunadamente Boyle y su guionista Simon Beaufoy (Closer, Full Monthy) estructuran los flashbacks de forma cronológica, con lo que lejos de tener un batiburrillo de recuerdos inconexos traídos de forma peregrina para justificar la narración, nos encontramos con el trayecto vital de un muchacho que se ha educado en la universidad de la vida miserable y en la facultad de la calle india, dos de las escuelas más exigentes del mundo entero. La experiencia de vida de Jamal le ha convertido en lo que es y en lo que sabe, y quizá para una audiencia occidental resulte extraña la pregunta final, que me cuidaré muy mucho de revelar, pero hay que entender que para un indio eso resulte tan ajeno como para nosotros la filmografía de la estrella de cine de Bollywood Anil Kapoor.


Otro de los tópicos que se ha venido repitiendo a lo largo de los meses de promoción del film o a la hora de celebrar alguno de los muchos premios (casi 100, contando los 8 óscars obtenidos hace unas semanas) obtenidos por la película, es que se trata de una fábula, una suerte de cuento de hadas con moraleja que resalta un mensaje optimista de forma irreal. Cierto es que la película juega con la casualidad en más de una ocasión, y que los personajes son monolíticos en su integridad, pureza, miseria o mezquindad, dependiendo de cada uno de ellos, pero no es menos cierto que la película carece de elementos ajenos a la realidad más cruda e inmediata. Cualquiera de las casualidades que pueblan el metraje puede ocurrirnos a cualquiera de nosotros, y servidor, a mis 35 años, ha vivido alguno de esos encuentros fortuitos en el momento más inoportuno y de la forma más inesperada. Ciertamente a muchos espectadores les sorprenderá que una película ambientada en un entorno donde la miseria, la pobreza y la desesperación campan a sus anchas exista gente que encuentra un motivo no ya para seguir adelante día a día, sino para perseguir su sueño cueste lo que cueste e independientemente de si existe un final cierto o incierto a su empresa. Personalmente, y esto ya lo he reiterado bastante a lo largo de esta reseña, pero quiero hacer especial hincapié en que se trata de mi opinión, me quito el sombrero ante la honestidad de la propuesta, que no da señales de desorientación, de impostura o de titubeo en ningún momento a lo largo de las dos horas largas de metraje.


Fidelidad estilística y coherencia dentro de la ecléctica obra de Danny Boyle (Tumba abierta, Trainspotting, Una historia diferente, La playa, 28 días después, Millones, Sunshine), acertada estructura dramática, visión optimista de una realidad dura y cruda... Esto me lleva a apuntar el último aspecto que me gustaría destacar acerca de Slumdog Millonaire. Creo que es la película que este año necesita ver el público en general, que acaso no quiera ver, pero debería. La película no es en absoluto complaciente con la realidad, y los entresijos del rodaje y las noticias acerca del salario cobrado por los niños y su incierto futuro -en paralelo al de sus personajes cinematográficos- no hacen sino desviar la atención de una película que habla sobre la esperanza en el infierno, sobre el amor imperecedero y sobre la fe en los demás. Haz el bien y te pasarán cosas buenas, o por lo menos procura hacer el menor mal posible y verás recompensada tu actitud con una buena conciencia. El jocoso juego del karma de Me llamo Earl mezclado con el optimismo populista de Frank Capra y sus retratos de la Gran Depresión (desde la mezcla de solidaridad, egoísmo, dignidad y miseria de las clases trabajadoras desposeídas en Las uvas de la ira hasta la necesidad de creer en una causa en los momentos de mayor incertidumbre y la manipulación por parte de los poderes fácticos de dichas causas en Juan Nadie o Caballero sin espada) se combinan en una cinta que no resulta fácil de ver -hay momentos de gran crudeza como el episodio del baño público o el pasaje del orfanato- pero que, al fin y a la postre, permite abrigar un mínimo de esperanza que permite, si no soñar con un futuro mucho mejor, si aspirar a crear en compañía de nuestros semejantes un mundo más habitable en el que vivir.


Por tanto, si no de fábula, si de optimista utopía podríamos calificar esta Slumdog Millonaire que se ha llevado de calle todos los premios habidos y por haber este año y cuyo mensaje ha sido lanzado en el lugar y el momento adecuados. Al mismo Capra le pilló el cambio mental y moral de los últimos años cuarenta con el paso cambiado y su fábula -esa sí- navideña ¡Qué bello es vivir! pasó sin pena ni gloria, para convertirse con el paso de los años en un clásico incontestable sobre la abnegación y la generosidad subyacente en el sacrificio de un sólo hombre, George Bailey, que debería ser la misma de todos los hombres. Me gustaría pensar que Slumdog Millonaire habría funcionado igual de bien entre el público y la crítica en cualquier otra coyuntura, pero eso sólo el tiempo lo dirá. Personalmente, lo pasé mal en los momentos en que Danny Boyle quería que lo pasara mal, y lo pasé bien cuando el caballero quería que el espectador disfrutase. Con una filmografía en la que sólo recuerdo un traspiés -La playa, ese engendro de hippismo new age con consolas y maría en un atolón asiático- espero con ansiedad la próxima propuesta del director británico.

miércoles, marzo 04, 2009

Galería de portadas: Bone.

Tras realizar un breve y sentido repaso a la serie Bone, he querido recopilar todas las portadas de la serie en su edición más reciente, la perteneciente a Astiberri. A falta del último tomo en blanco y negro -que se publicará en junio de este año- esta edición integral consta de nueve tomos a color más dos tomos unitarios con las series derivadas de la historia principal, o bien de tres tomos de lujo en blanco y negro de los que hasta el momento han aparecido dos. Esta nueva edición, largamente esperada para aquellos que comenzamos a leer la serie hace ya casi una década, ha sido la culminación de un sueño como lectores, la de poder leer en castellano una de nuestras series favoritas. Al mismo tiempo supone una excelente oportunidad para todos aquellos que quieran disfrutar de la serie de aquí en adelante. La narrativa pausada y llena de detalles de Jeff Smith podía llegar a dar en algunos tramos de la serie la falsa impresión de que en Bone no sucedía nada, de que la historia se había estancado y sus personajes no progresaban. El haber podido leerla de nuevo agrupada en arcos argumentales y de tirón ha sido una delicia, primero al recordar de nuevo lo ya leído y volver a disfrutar de los primeros encuentros de los Bone con el Dragón Rojo, de la carrera de vacas o de las trastadas preparadas por Smiley y Phoney, y en segundo lugar por haber podido acceder por fin al tramo final de la serie en el que la fantasía oscura y épica al mismo tiempo se apodera del relato y ofrece algunos momentos realmente inquietantes y espectaculares. Les dejo a todos ustedes con las portadas -ya saben, a falta de la última- y les animo a que lean en caso de no haberlo hecho todavía, esta serie que constituye una auténtica delicia para todos aquellos lectores carentes de prejuicios que quieran visitar el peculiar y maravilloso universo de ficción creado por Jeff Smith.


























martes, marzo 03, 2009

¿Quién vigila a Plissken?

Medio en broma me había tomado la fecha de estreno de Watchmen como una especie de regalo de cumpleaños, y tanto ha sido así que esta mañana la Cueva del Androide particular en que se ha convertido mi estudio (repleto de comics, figuritas y carpetas de sketchs y originales) ha amanecido con este peculiar cartel conmemorativo elaborado con premeditación y alevosía por Miss Sparks.


Y como Beldarín ha avanzado en el comentario a la entrada de ayer, y quiero hacer honor a una de esas tradiciones tontas a la que le tengo cierto cariño, pues les dejo con la tira con la que suelo conmemorar en este blog cada onomástica. Les escribo mañana, que hoy me lo tomo de vacaciones.

lunes, marzo 02, 2009

Sobreviviendo a otro lunes

Y al final hay que dar gracias por ello, ya sea al azar ciego y caprichoso, al panteón cósmico de deidades aburridas que juega con nuestro destino o al mal guionista que se empeña en repetir una y otra vez los mismos malos clichés y las mismas asquerosas situaciones. Servidor de ustedes vivió la pasada semana unas cuantas de esas situaciones que le dejan a uno mal cuerpo y que, aunque no me afecten directamente, y por aquello de la empatía y la solidaridad, me condujeron de disgusto en disgusto. Para empezar la semana, uno de los más viejos miembros de la Academia Jedi deja de ser un Replacement a formar parte de la aciaga sección Faithfull Departed, ya que pasó a mejor vida gatuna tras llegar a un punto muerto en el que su salud y las inclemencias del tiempo ya no le permitían recuperación alguna. Esta semana tendrá cumplido epitafio en este su blog amigo con acompañamiento gráfico, y es que como buen diario virtual que Llámame Plissken ha acabado siendo quiero dejar recuerdo cierto y sentido de un soldado fiel, resistente y tenaz que luchó en solitario muchas de las batallas que afrontó a lo largo de su vida y que nos entregó toda la lealtad y el respeto que sus mermadas fuerzas le permitieron. Si a eso le sumamos sucesos poco agradables en el trabajo y un fin de semana de infarto es más que comprensible que uno tenga la sensación no ya de haber pasado una semana más, sino más bien de haber sobrevivido a la misma.

A pesar de los disgustos, la compañía virtual de muchos de ustedes, la real de los amigos y el repaso a una de las series que más he disfrutado nunca en este diario y cajón de sastre -que igual me sirve de tribuna que de desahogo- me han ayudado sobremanera. En los próximos días habrá mucho más que puede que les interese en relación con Bone, empezando por la galería de portadas de la edición de Astiberri (14 cubiertas, exactamente), así como la recuperación de una añeja misiva que servidor mandó a la colección en su primera edición española y que es a la vez hija de su tiempo, escrita con el entusiasmo de un flipado de 24 años al que la vida todavía no le había enseñado cual era su sitio en el orden natural de las cosas. Para continuar, mañana toca repetir tira y entrada de Sturmtruppen (y los más veteranos se olerán porqué) y espero poder tener tiempo para repasar Slumdog Millionaire, la película triunfadora de esta edición de los Óscar de la Academia que creo ofrece unas cuantas reflexiones interesantes sobre el mundo en que vivimos.

Poco me resta por añadir a lo anteriormente expuesto, así que les dejo con la canción Cuando te hayas ido, perteneciente al album Faithful Departed de los Cranberries pues creo que esta semana es el mejor homenaje, bello y melancólico que puedo ofrecer a los compañeros caídos y al gato desaparecido. Tengan ustedes mucho cuidado ahí fuera...




When You're Gone
Cranberries

Hold on to love
That is what I do
Now that I've found you
And from above
Everything's stinking
They're not around you
And in the night
I could be helpless
I could be lonely, sleepping without
And in the day, everything's complex
There's nothing simple when I'm not around you
But I miss you when you're gone
That is what I do
Hey baby
It's hard to carry on
That is what I do
Hey baby...
Hold on to my hands
I feel I'm sinking
Sinking without you
And to my mind
Everything's stinking
Stinking without you
And in the night I could be helpless
I could be lonely, slipping without you
And in the day, everything's complex
There's nothing simple
When I'm not around you
I miss you when you're gone
That is what I do
Hey baby
It's hard to carry on
That is what I do
Hey baby...

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