Ya les avisé que tenía pensada una refrescante galería de commissions para esta semana, y pocos sitios con mayor cantidad de material para tal fin que Comiconart, la página con mayor número de artistas brasileños representados y que ofrece además de la posibilidad de comprar arte original o de encargar commissions directamente a sus artistas abundantes subastas de ilustraciones. Además, fíjense si hacía tiempo que no me pasaba por la página que me he llevado la más que grata sorpresa de encontrarme no sólo con un nuevo diseño, más vistoso y navegable que el anterior, sino también con una gran cantidad de nuevos dibujantes representados, entre los que se encuentra el que hoy nos ocupa. Gardenio Lima, que también es oriundo de Brasil, se nos presenta como un joven dibujante con buena mano y mejor ojo para retratar a los personajes femeninos y con una gran habilidad para conseguir, rotuladores copic mediante, dotar a sus ilustraciones de una gran profundidad y vistosidad con los mínimos trazos y detalles. Iba a repartir la entrada de hoy en dos galerías, una centrada en personajes que podrían formar parte de un calendario de bañadores cualquiera y otra dedicada a personajes superheróicos retratados más al uso, pero finalmente he decidido mantenerlas unidas y ofrecerles una docena larga de ilustraciones cuyo precio rondaría entre los 100 y 150 dólares atendiendo a las tarifas habituales del dibujante. Personalmente me parece un dibujante bastante espectacular de cara al ajustado precio que carga por sus commissions, y se de buena tinta -Comicartfans- que alguna de sus ilustraciones está en el hogar de algunos ilustres coleccionistas españoles. Ya sin más, les dejo en la mejor compañía.
sábado, agosto 17, 2013
miércoles, agosto 14, 2013
Guerra Mundial Z: Zombies para todos los públicos
Gerry Lane (Brad Pitt) es un antiguo trabajador de las Naciones Unidas cuyo trabajo le llevó a algunos de los puntos más calientes del planeta, desde África a Asia pasando por Oriente Medio. La tensión de las misiones y el alejamiento de sus seres queridos provocaron una situación de la que Gerry sólo pudo escapar renunciando a su trabajo y regresando al lado de su esposa Karin (Mireille Enos) y de sus dos hijas, con las que vive en la ciudad de Philadelphia. Las noticias de crecientes disturbios a lo largo y ancho del globo, la instauración de la ley marcial en decenas de países así como los miles de ataques violentos e inexplicables reportados a lo largo y ancho del globo provocan no poca inquietud en la pareja. Durante un desplazamiento rutinario por la ciudad el infierno explota y una multitud furiosa, incontrolable y violenta ataca a sus conciudadanos sin motivo aparente. Las muertes se suceden y al cabo de pocos segundos los cadáveres se levantan y atacan con furia a las personas vivas que encuentran a su alrededor. Es el principio del fin...
Gerry hará todo lo posible para sacar con vida a su familia de Philadelphia, incluso contactar con su antiguo jefe, Thierry Umutoni (Fana Mokoena), para lograr un transporte seguro. La ciudad es un caos sin control, como muchas otras, los supervivientes son cada vez menos y los seres hostiles se cuentan por millones. La experiencia de primera mano de Gerry Lane así como sus habilidades de campo harán que el mando militar le ponga al cargo de un equipo de élite con el objetivo de averiguar qué es lo que está sucediendo. Con la vida de su familia en juego, y la supervivencia de la raza humana en peligro, Gerry recorrerá el planeta en busca de aquellos sucesos significativos que puedan arrojar luz sobre la infección Z: las primeras referencias a los zombis llegadas desde Corea del Sur, la existencia de una zona completamente libre en Israel, las instalaciones de investigación biológica en Cardiff... Pero allá donde vaya, Gerry encuentra siempre lo mismo frente a él, una marea inexorable, furiosa, imparable que extiende la muerte y la destrucción por donde pasa y a la que no parece haber manera de poner freno de ninguna manera.
Guerra Mundial Z, además de ser la adaptación de un libro de éxito del que ya hemos hablado sobradamente, la película de zombis más taquillera en el momento de su estreno y un nuevo producto a mayor gloria del lucimiento de Brad Pitt, ha pasado a convertirse en una de las más tortuosas y conflictivas producciones del cine contemporáneo, hasta el punto de que uno no puede más que sorprenderse ante el hecho de que después de tantos retrasos, reescrituras y modificaciones el resultado final oscile entre lo competente, lo aceptable y lo brillante. Ya desde el primer momento, con dos estrellas de la talla de Brad Pitt y Leonardo DiCaprio pujando por los derechos del libro, el proyecto estuvo lleno de tensiones. Con tratamientos de guión preliminares desde el año 2008 a cargo de J. Michel Straczinsky, una primera reescritura a cargo de Mathew Carnahan, y la contratación de Marc Foster como director parecía que el proyecto estaba encaminado, pero las dificultades económicas y el inspirar el tono de la historia en la saga de Jason Bourne antes que en la trilogía de George A. Romero -por ejemplo- no levantaban unas perspectivas muy halagüeñas.
Partiendo de un presupuesto de 125 millones de dólares, la película comenzó a rodarse en el año 2011. Secundando a Brad Pitt encontramos a James Badge Dale como un militar curtido destinado en Corea del Sur, a David Morse como un prisionero de la CIA con mucho que decir, y a Matthew Fox como un militar aerotransportado. Un año después, con la película ya prácticamente terminada, saltan las alarmas y los ejecutivos de la Paramount exigen una serie de cambios radicales, que llevan a varias decisiones drásticas. Por un lado, Damon Lindeloff y Drew Goddard se encargan de pulir el guión, de reescribir varias escenas y de introducir un nuevo clímax para la película, que obvie por completo el rodado. Para que nos entendamos, eliminan una batalla apocalíptica de quince minutos de duración en la Plaza Roja -lo que habría sido el equivalente de la batalla de Yonkers- y ofrecen un último tercio más contenido y centrado en la figura de Brad Pitt como protagonista absoluto. Entre otros cambios, se eliminan subtramas centradas en la mujer de Gerry y el personaje de Matthew Fox desaparece casi por completo, hasta el extremo de que el actor solo tiene cinco frases en la versión definitiva de la película. Y todo lo anterior, obviamente, eleva los costes y el presupuesto del film, que se cierra con 190 millones y una espada de Damocles inmensa sobre la cabeza de Marc Foster si no es capaz de conseguir una película de éxito después de toda esa serie de cambios y alteraciones sobre la marcha.
¿Cómo afecta el anterior maremágnum a nivel de producción al resultado final de la película? Pues sorprendentemente, no se aprecia demasiado en tanto que el resultado final es sólido y coherente en sí mismo, quedando como incongruencia más evidente la del personaje desaparecido de Matthew Fox. Al optar por un tono a medio camino entre el thriller internacional y el drama intimista de personajes, con el telón de una invasión zombi de fondo, lo que se destaca en todo momento es, primero la investigación llevada a cabo por Pitt en las diversas localizaciones mencionadas anteriormente -todas y cada una de ellas además escenario de una trepidante escena de acción o de una tensa set-piece, y segundo la interacción de los miembros de la familia Lane primero durante su huida y luego en la distancia a través de las sucesivas llamadas por el teléfono vía satélite. El tono se traslada desde el tratamiento de la historia misma al modo de presentar la amenaza Z, que, salvo detalles muy puntuales en el comienzo y final de la película -las escenas del edificio y centro de investigación, más pausadas y convencionales-, nos presenta unos zombis rápidos y furiosos, que se comportan como si de un enjambre se tratara, que infectan pero no consumen a sus víctimas -en tiempo récord, además- y apenas presentan síntomas habituales como laceraciones o putrefacción evidente.
Es ese el mayor punto débil de la película para el lector de Max Brooks o para el aficionado a lo zombi, ya que el modelo es más la saga infectada de Danny Boyle antes que cualquier acercamiento tradicional a los muertos vivientes romerianos. Como me ha acabado sucediendo con la televisiva The Walking Dead, lo que no llego a entender es cómo una serie de productores llega a invertir una cantidad de dinero importante en la compra de unos derechos por unos personajes y unos conceptos que luego, de manera taxativa y abrupta, ignoran, mutilan, alteran y manipulan a su antojo, cuando no directamente los descartan, como en este caso, y emplean un simple concepto para desarrollar lo que querían desde un primer momento: un producto al uso, una historia tradicional con final feliz al servicio de la estrella de turno, con un tratamiento que eluda cualquier clasificación para adultos y no espante a la audiencia mayoritaria, y que no presente aristas de cara a su comercialización futura, ya sea a nivel franquicia o a nivel merchandising. El dueño original de la idea pierde todo el control creativo en esta clase de aventuras desde el primer momento, y los compradores de los derechos consiguen casi desde el primer instante un público potencial cautivo al que dirigirse, y al que habitualmente no pretenden contentar salvo con guiños puntuales, ya que, como siempre, la parte interesante del pastel es el resto de público, el que nunca ha leído un tebeo de super héroes, visto una película de zombis o jugado a un videojuego concreto, tres de los campos que más adaptaciones han sufrido últimamente y que en más ocasiones han sido objeto de esta suerte de síndrome del público cautivo.
Dejando de lado la ausencia completa de sangre a lo largo de todo el metraje -incluso cuando le amputan el brazo a alguien y vendan sus heridas, las gasas permanecen blancas e impolutas-, la presencia de unos infectados rabiosos antes que zombis y un final un tanto abrupto que hace que un servidor espera a ver una especie de versión del director en dvd o br, hay que reconocer que Guerra Mundial Z ofrece un genuino espectáculo de primera al servicio de Brad Pitt, con una secuencia de acontecimientos que presenta varias escenas de acción realmente espectaculares -el aeropuerto de Corea, el muro de Jerusalén-, así como otras más intensas todavía que coquetean con el suspense y el terror como las desarrolladas en el edificio de apartamentos y el centro de investigación. Rápida, sin apenas tiempos muertos, entretenida, sin aristas que espanten a nadie pero con entretenimiento a raudales, por el momento nos encontramos ante la película del verano. La lástima es que después de los cinco años de desarrollo y todos los problemas de producción, y pese a que los resultados finales hayan sido mucho mejor de los esperados por todos los implicados, no parece que ninguno de ellos se muestre demasiado interesado en una II Guerra Mundial Z. Ni siquiera Matthew Fox, y eso que su personaje Paracaidista tenía mucho potencial que desarrollar.
lunes, agosto 12, 2013
Lunes de traca
No les voy a dar demasiado la lata este lunes, más que nada porque se nota que estamos ya en el mes de las vacaciones generalizadas, el relax y la tranquilidad estivales y la actividad bajo mínimos en la mayoría de sectores profesionales, pero sí quiero dejar constancia de que finalmente el evento temático zombi acabó traspasando las fronteras desde el blog a la vida real, y un sufrido servidor de ustedes acabó poco menos que muerto viviente cuando un par de eventos relacionados con las fiestas patronales de mi ciudad me absorbieron, me destrozaron y me dejaron baldado y para los restos en el sofá de mi casa. De todas las tradiciones que anualmente se realizan en Elche, junto con la Alborada o Nit de l'Albá, la que más gracia nos hace es la de la paella gigante, evento que congrega a miles de personas en una avenida céntrica y que reparte cientos de raciones entre los asistentes. Puede que fuera el hecho de que acudiéramos por primera vez poco después de independizarnos, o por el hecho de que en un evento así sale lo peor de ese gañán, gorrón y pícaro que muchos llevamos dentro, el caso es que miss Sparks y un servidor solemos pasar un ratillo bastante divertido haciendo cola, tomando unas cañas y comiendo el siempre sabroso arroz con costra que elaboran con apoyo de grúa incluido y del que les dejo una instantánea. Si el agujero negro de las fiestas ilicitanas lo permite, mañana mismo leerán sobre Brad Pitt y ciertos seres que decían ser zombis pero que igual habrían podido ser hooligans, infectados o rabiosos, y en días sucesivos ya encontrarán una reseña comiquera en condiciones y una nueva galería veraniega de commissions freshquísimas para paliar los calores de la estación.
Les dejo con un tema festivo, alegre, de esos que a uno le hacen menear inadvertidamente el pie y le pintan una sonrisa festera en la boca. Desde Miami y la década de los 80, uno de los grandes éxitos del grupo KC and the Sunshine Band. Lector de Juan Manuel de Prada el que no baile un poquito la canción. Sean ustedes buenos, anden por la sombra, conduzcan con cuidado, y como siempre les digo, tengan mucho cuidado ahí fuera.
Give it up
K.C. and the Sunshine Band
Everybody wants you
Everybody wants your love
I'd just like to make you mine all night
Na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na
Baby give it up
Give it up
Baby give it up
Na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na
Baby give it up
Give it up
Baby give it up
Everybody sees you
Everybody looks and stares
I'd just like to make you mine all mine
Na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na
Baby give it up
Give it up
Baby give it up
Na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na
Baby give it up
Give it up
Baby give it up
Can you give it
Can you give it
Give it up
Come on baby I need your love
Do you know I want it baby
Come on baby I want your love
Give it up, some of your love
Come on and play the game of love
sábado, agosto 10, 2013
Sketch-busters CCXXIV: F. Newton Burcham (I)
Esto ha estado dando vueltas por mis carpetas durante unos cuantos años, y la verdad es que creo que esta era la semana ideal para que esta criatura del averno saliera de las tinieblas. El dibujo de hoy, un estudio en acuarela de una damisela secuestrada por un monstruo escapado de la tumba, pertenece al artista F. Newton Burcham, toda una figura en el mundillo de las subastas en Ebay con decenas de dibujos subastados semanalmente y centrado principalmente en los campos de la fantasía, la ciencia ficción y el terror, con algunos coqueteos con el género de las good girl y el arte erótico. Este caballero, sobrino del pintor Earl Moran, desarrolló su carrera como dibujante e ilustrador desde la pronta edad de 16 años. Comenzó como pintor de retratos y paisajes, pero tras su paso por el servicio militar y la escuela de arte y diseño orientó su carrera al dibujo comercial. Posteriormente trabajaría en el estudio de Tony DeZuñiga como asistente del mismo en La espada salvaje de Conan y Jonah Hex. Ha trabajado en la industria del comic creando sus propios personajes, diseñando juguetes para licencias como Casper, Godzilla o Tarzán, e incluso ha realizado algún storyboard para la industria cinematográfica. Su trabajo como ilustrador ha sido recogido en multitud de libros disponibles en descarga digital, como podéis comprobar en este enlace de Amazon. Sin ir más lejos, actualmente hay cerca de 20 piezas a la venta en Ebay de este autor, aunque con unos precios considerablemente muy superiores a los de hace unos añitos. Para el cómo y el cuando de las circunstancias que permitieron que este preliminar llegara a casa acompañado de una pieza considerablemente mayor y más terminada deberán esperar a una segunda entrada dedicada a este autor cuyo trabajo recuerda al de otros grandes de la ilustración fantástica como Frank Frazzeta, sin duda una de sus principales fuentes de inspiración, y sobretodo a Mike Hoffman, cuyo estilo muestra una mayor influencia sobre el trabajo de Burcham.
jueves, agosto 08, 2013
Apocalipsis Z: La trilogía Zombi española de Manel Loureiro
No he querido englobar esta entrada dentro de la sección de El baúl... porque por lo menos la mitad de la misma es de nueva creación. ¿Por qué? Pues porque durante mucho, mucho tiempo una de las normas de este blog fue esa de "Si no puedes escribir algo bonito y friki de alguien no lo escribas", y con las sucesivas entregas de AZ el idilio entre autor y lector que hizo llevaderas algunas fallas del primer libro desapareción por completo. Pero no quiero adelantar acontecimientos. Les dejo con el repaso a un verdadero fenómeno editorial español, el germen de toda una linea editorial dedicada a los muertos vivientes y el escritor que consiguió que una de las mayores editoriales "serias" de nuestro país publicara un libro donde los muertos devoraban cadáveres y caminaban libremente sobre la faz de la tierra.
Apocalipsis Z: Los muertos caminan... en Galicia
En una urbanización de viviendas unifamiliares situada en una tranquila zona de Galicia vive un abogado -cuyo nombre no conoceremos a lo largo de toda la novela pues esta no es sino el diario en el que registra todas sus peripecias- y su gato Lúculo. Su vida transcurre entre contratos con empresas, viajes a ver a la familia, cuidados a su compañero felino y una muy sana curiosidad que le lleva a estar muy informado de los acontecimientos mundiales y a mantener un diario personal en internet en el que plasmar sus relexiones sobre los mismos. La gris y tranquila existencia de Lúculo y su dueño está a punto de cambiar...
Un asalto de terroristas chechenos a una base rusa en la república de Daguestán libera un agente patógeno desconocido hasta el momento. En mitad de un bloqueo informativo cada vez más duro por parte de las autoridades rusas se suceden las noticias preocupantes: destrucción masiva en ciudades, informes de ataques salvajes llevados a cabo por decenas de personas, una misteriosa enfermedad de origen y forma de transmisión desconocida que tiene desconcertadas a las autoridades... Internet echa humo sobre el asunto y pronto los focos de esa misteriosa infección aparecen por todo el mundo: países del este y centroeuropa, China, India. Los infectados propagan de forma casi exponencial una epidemia que en cuestión de semanas pasa a ser global y que en España se origina en Zaragoza y Madrid principalmente. Conforme aumentan los afectados y los gobiernos se muestran incapaces de controlar la situación y frenar el avance del mal, la sociedad va perdiendo poco a poco muchos de los pilares que la sustentaban hasta el momento. No hay suministros ni comunicaciones, la ley marcial reduce el tráfico de personas y las libertades civiles... Finalmente la población es evacuada de sus casas y concentrada en puntos seguros en alguna de las principales ciudades españolas.
Fotomontaje realizado por un aficionado en el que se reflejan algunos de los momentos inciales del contagio.
Nuestro hombre decide permanecer en su hogar junto con su gato, incapaz de comprender qué está sucediendo exactamente ni de saber a ciencia cierta qué ha sucedido con sus padres o su hermana, esta última residente en Barcelona. El horror de estar viviendo una situación incierta de la que no se atisba una salida fácil, la soledad cada vez más terrible del protagonista, y la constación definitiva de que la plaga que asola el planeta es la de un agente patógeno que mata a las personas y luego reanima sus cuerpos dotándolos de una percepción distinta y de un ansia inagotable por la carne humana serán circunstancias que colocarán la vida y la cordura de nuestro hombre y su gato en el filo de una navaja cada vez más afilada. La supervivencia propia y la de Lúculo, la búsqueda de comida, de refugio, de otros supervivientes, serán una epopeya agónica y electrizante que conoceremos de primera mano y casi en tiempo real y que nos mantendrá enganchados a la lectura del libro desde la primera hasta la última página.

Buffet libre para los no muertos. La orgía de horror imprecindible en cualquier película, libro o tebeo de zombis que se precie de serlo.
Manuel Loureiro, abogado de profesión, gallego de nacimiento y escritor por vocación, es el papa de la criatura. Comenzó a escribir las andanzas de Lúculo y su dueño por un mundo infestado de muertos vivientes a modo de diario personal en internet. Pronto el boca a boca entre la comunidad de internautas, aficionados al terror, a los zombis o a los gatos (y en mi caso fíjense cuantos de esos factores se cumplen) fue haciendo que cada vez más y más gente se enganchara al terrorífico relato. El deterioro de la civilización tal y como la conocemos, el terror hacia lo desconocido, lo zombi como desencadenante del fin de la raza humana y su sustitución por una nueva especie (¿darwinismo zombi?) son constantes del género inaugurado magistralmente por Romero en su trilogía de Los muertos vivientes, pero todo ello está aquí ambientado en localizaciones preocupantemente cercanas y conocidas y narrado desde el punto de vista del españolito medio que no posee armas de fuego, ni sabe cómo usarlas -ni falta que hace, salvo en estos casos- y cuya máxima preocupación será el bienestar de los suyos. El éxito de Loureiro se plasmó en una comunidad cada vez más amplia de lectores que además aportaban otros relatos ambientados en el universo de Apocalipsis Z, y en el interés de Dolmen Editorial por recopilar el material en este volumen que hoy nos ocupa. Además, Manuel Loureiro ha seguido narrando las peripecias del abogado y su gato, y está prevista la publicación de un segundo volumen con el final de la historia, AZ: Días Oscuros. Por si fuera poco, hay además un proyecto en curso para trasladar AZ a un comic que será dibujado por Vicente Vegas y publicado por Dolmen, y varias productoras de cine y televisión se han puesto en contacto con Loureiro para adaptar el material. Estamos ante un verdadero fenómeno en nuestro país.

Diseños conceptuales de Vicente Vegas para algunas de las adorables criaturitas que veremos plasmadas en viñetas.
A mí, personalmente, me puede la envidia, y ha sido la última lectura zombi en la que me he enfrascado. Eso sí, en tres días el libro ha caído fulminado y las últimas cincuenta páginas han sido leídas de una sentada agónica en la que tenía que contenerme antes de ver qué pasaba a continuación. El libro desde mi humilde punto de vista no es perfecto, tiene algún fallo de ritmo y rompe un par de veces sus propias reglas introduciendo un narrador en tercera persona que rellena de forma innecesaria dos fragmentos de narración que habrían quedado igualmente bien con una elipsis narrativa que dejara algo a la imaginación del lector. Esos dos fragmentos escritos en tercera persona y por un narrador omnisciente rompen la ilusión que hasta ese momento existía de estar asistiendo al diario de un superviviente, algo que en cualquier caso, realizado desde el primer momento habría resultado igualmente válido. Por otro lado, el autor no termina de mojarse en una de las discusiones más enconadas entre los aficionados del género de los últimos años: la de los zombis lentos de toda la vida (Romero y Fulci son especialistas en los mismos) o la de los rápidos (y no me refiero a los infectados de 28 días después, sino a Dawn of the dead o Dead set, por citar los dos ejemplos que más me han impresionado en los últimos años). Por lo demás, meritoria labor la de Loureiro que ha trasladado a España los tópicos habituales del género: saqueos, puntos seguros que no lo son tanto, masacres indiscriminadas, gráficos detalle sobre los muertos vivientes, situaciones de encierro extremo y de huídas a cara de perro... Sólo queda esperar a que se edite AZ: Días Oscuros, el noveno tomo de Walking Dead o la siguiente aventura editorial de Max Brooks y tendremos una nueva oleada de zombis invadiendo nuestro cuarto de estar.
Apocalipsis Z. Los días Oscuros: Guerracivilismo y muertos vivientes en Las Canarias
Manel, Viktor, Lucía, Sor Cecilia y Lúculo, el equipo superviviente a toda una serie de desgracias y vicisitudes, alcanzan lo que parece un refugio seguro en el helicóptero que tanto les costó conseguir y poner en marcha: las Islas Canarias. Allí se ha refugiado un importante contingente humano, añadido a la población local, que ha huído de la infestación en los continentes europeo y africano. Las estrictas y duras medidas de seguridad impuestas por el gobierno militar de la región tienen como objetivo el mantener la zona libre de contagio y la población a salvo de un brote que sería catastrófico. Pese a las reticencias iniciales con que los recién llegados son recibidos, pronto se hace evidente para el mando militar de las islas la vital importancia estratégica de Manel y Pritchenko... Y es que sólo ellos han estado en una zona infectada y han podido escapar con vida.
Pronto los caminos de nuestros protagonistas se dividirán. Manel y Pritch irán junto a una misión de comando al Hospital de La Paz en Madrid en busca de una de las necesidades más básicas que padece la zona, medicinas. Por su parte, Lucía y Sor Cecilia quedarán ingresadas en un hospital, con la amenaza velada de un soldado que se ha encaprichado de una de ellas y hará todo lo necesario para conseguirla. Para terminar de redondear la explosiva situación, en el seno de la comunidad late una división interna irreconciliable entre una facción afín a la monarquía y otra que quiere instaurar un gobierno republicano. Las consecuencias de todos los factores puestos en juego serán terribles e inevitables, y los zombis volverán con su inexorable necesidad y su aterradora presencia a poner las cosas en su sitio.
Con AZ: Los días oscuros Loureiro da muchos saltos. El primero de ellos es editorial, pasando de publicar en el sello Dolmen a tener el paraguas de una grande como Plaza & Janes, y todo ello merced al gran éxito logrado con su primera novela, con uno de los mejores boca a boca que servidor recuerda y con lectores que referían una lectura ávida y compulsiva. El segundo es doble, y es que sobre la marcha cambia el estilo del libro, pasando de referir el diario de un superviviente a narrar una novela en primera persona con la aparición de un capítulo también contado desde el punto de vista del protagonista, pero en este caso de un no muerto. El tercero, triple mortal con tirabuzón, lo realiza Loureiro al expandir la trama abriendo el foco de la acción e incluyendo ya nuevos personajes y escenarios, y aquí, si bien mantiene el foco localista que tanto nos gustó a muchos en la primera novela, vuelve a incurrir en la creación de villanos de opereta necesarios para hacer avanzar la trama, vuelve a plantear situaciones habituales en cualquier película del género que se precie, y lo que para mí es el punto más flaco de la misma, introduce el elemento guerracivilista en la trama como parte de la misma. Que los muertos vivientes han servido para plantear cuestiones sociales y políticas es un hecho objetivo, y cuando se ha hecho bien -bendito Romero- ha creado reflexiones ácidas y pesimistas sobre el consumismo, la miseria humana, la estupidez del estamento militar... Honestamente, jamás pensé que vería trasladada esa manía de volver a las raíces de la Guerra Civil Española de manera burda y más bien injustificada como guiño a la galería en una novela de género. Desde el momento en que ese elemento centra la trama de las islas la credibilidad de la historia empezó a hacer aguas por todas partes. Lamentablemente para un servidor, aún quedaba lo peor.
Apocalipsis Z. La ira de los justos: Y Manel Loureiro quiso ser Stephen King
Sean ustedes bienvenidos a Gulfport, una sólida y poblada comunidad sita en el delta del Mississipi que ha conseguido eludir la amenaza de los zombis merced a una milicia bien armada y entrenada y a una inteligente construcción de muros y alambradas. Con mano firme, dirigida desde las alturas por Dios nuestro señor, el reverendo Greene rige los destinos mundanos y espirituales de la comunidad, rodeado por una guardia pretoriana de muchachotes blancos con poco pelo y gusto por las vestimentas de cuero y las armas grandes. Cómo y cuántos de nuestros protagonistas llegan a Gulfport es algo que dejaré en una elegante elipsis para todos aquellos que quieran acercarse de nuevas al mundo de Apocalipsis Z. Aceptados de nuevo con reticencia por una comunidad a la que resultan totalmente ajenos, la posibilidad de aportar información sobre lo acontecido al otro lado del charco garantiza a Manel y sus amigos el cobijo temporal en la comunidad de Gulfport.
Pronto se hará evidente que la comunidad se sostiene sobre unas bases muy frágiles y asentadas en la desigualdad, la segregación racial y el terror a caer en las garras de unos no muertos que rodean inmisericordes la ciudad. Entre los delirios religiosos de Greene y el gusto por la limpieza étnica de sus seguidores, la situación no tarda en volverse explosiva para Manel, que acaba en una búsqueda desesperada de aliados en el gueto hispanohablante de Gulfport. En medio de un estallido socio-racial, se produce la incursión de una tercera parte, nada menos que un comando de élite norcoreano que ha acudido a la región en busca de petroleo y ha recorrido para ello más de medio mundo. Los zombis se ponen la servilleta mientras los cadáveres se amontonan en el interior de la ciudad, esperando a darse un festín del que Manel, Lucía y Lúculo tendrán que escapar con cada vez menos opciones a favor.
Manel Loureiro finaliza su trilogía apocalíptica con una novela que sigue ya desde el primer momento todas las normas de un buen best-seller que se precie. Descripciones rápidas, continua sucesión de escenas de acción, tópicos reconocibles sobre los que hacer avanzar la trama, y todo ello aderezado con un nuevo cambio formal que en esta novela es llevado ya al límite, con capítulos narrados en tercera persona por un narrador omnisciente para la acción en general y otros narrados en primera persona cuando los protagoniza nuestro abogado gallego superviviente. Para redondear la jugada Lúculo debería haber tenido su propio capítulo narrado desde el punto de vista felino. Si hablábamos de credibilidad anteriormente, aquí es mejor no mencionar el concepto y hablar de posibilidad. Sí, es posible que un fanático monte un pequeño Auschwitz en la zona, sí, es posible que no haya más refinerías en el mundo que las de Gulfport, sí es posible que Manel se convierta en poco menos que un action hero en los páramos alrededor de la ciudad... Otra cosa es que un servidor pueda creérselo con la suficiente convicción para hacer llevadera la lectura del libro, lectura que mantiene la agilidad por no caer en desarrollos de personajes o descripciones de entornos innecesarias y que hace uso del final de capítulo con suspense de manera continuada para impulsar al lector a volver página tras página.
El papá de la criatura literaria, atrezado.
A modo de colofón final, no puedo negarle a Manel Loureiro la habilidad de haber sabido ver la existencia de una creciente afición por lo zombi que originariamente partía de los habituales de toda la vida acostumbrados a degustar las delicias de Romero, Fulci y Gordon y que saludaron con bastante alegría la aparición de una historia -primero novelada en el blog y posteriormente novelada a secas- ambientada en nuestro país y protagonizada por un españolito de a pie. Mientras que el perfil de la trama se mantuvo bajo y contenido, mi nivel de satisfacción era alto y entusiasta. Es cuando comienzan a aparecer los tópicos del género -militares malos, rivalidades internas, villanos de opereta, decisiones estúpidas sobre acciones inverosímiles- cuando la trilogía se va desinflando poco a poco. Por fortuna para el autor, la ola que ha venido popularizando este género hasta límites insospechados hizo que los frikis habituales de lo zombi dejáramos de constituir su base lectora primordial, y entrara en la misma el lector/a casual para el que mucho de lo contado por Loureiro resultaba fresco, aterrador y apasionante.
miércoles, agosto 07, 2013
El baúl de Plissken: El Universo Z de Max Brooks
Muchos de ustedes ya habrán disfrutado la pasada semana del estreno en cines de Guerra Mundial Z, la "adaptación" de que ha sido objeto la obra de Max Brooks, protagonizada por Brad Pitt y por millones de no muertos ansiosos de comer carne humana. Espero poder dejarles una breve reseña de la misma de cara al fin de semana, pero para ir abriendo boca aquí les dejo la recopilación de las tres entradas que entre el 2009 y el 2012 dediqué en el blog al trabajo de Max Brooks dentro de la literatura de género fantástico y con el sujeto zombi como principal protagonista. Con un acercamiento formal rompedor -primero un manual técnico de supervivencia, luego una recopilación de entrevistas y finalmente un comic- este guionista del Saturday Night Live reconvertido en escritor se ha convertido en uno de los máximos impulsores de la ola de productos centrados en lo Zombi que nos lleva invadiendo desde hace unos años, con la peculiaridad que, al igual que la serie de televisión -y en parte también el comic en que se basa- The Walking Dead ha conseguido popularizar el tema hasta límites insospechados y hacer que gente que jamás habría visto una película de Romero, Fulci o Gordon no se pierdan un capítulo de las andanzas de Rick Grimes o acudan en masa al cine a ver a Brad Pitt tenérselas a cara de perro con una infestación de muertos vivientes a escala global. Todo esto ha tenido su parte buena -la aparición de muchas buenas obras relacionadas con el tema- y su parte francamente mala, en tanto que la sobreexplotación y la saturación del mercado han podido provocar -al menos en mi caso- una suerte de hastío o fatiga sobre una materia que desde que lo friki fue apoderándose de mis gustos había sido uno de los pilares fundamentales de mis visionados o lecturas. Esperemos que el bache de calidad pase, las aguas vuelvan a su cauce y podamos seguir disfrutando por muchos años de buenas nuevas obras centradas en esa pesadilla viviente que es para un servidor lo zombi, la máxima plasmación de mis peores miedos y mis más angustiosos terrores nocturnos.
El mundo aún está recobrándose de su mayor desastre. La especie humana ha afrontado la amenaza cierta de la extinción en su enfrentamiento con una plaga de muertos vivientes, zombies o zetas y ha sido capaz de prevalecer. El escritor Max Brooks, encargado por la ONU para elaborar un informe sobre la conocida como Guerra Mundial Z, decidió sacar a la luz una serie de entrevistas que reflejaban de primera mano, narradas por sus protagonistas, toda una serie de vivencias personales de los supervivientes. En esas narraciones se nos ofrece de forma muy fragmentaria datos aislados, retazos subjetivos, de lo que decenas de sujetos a lo largo y ancho del mundo experimentaron durante la plaga de zetas que asoló el planeta y provocó miles de millones de muertos y la desaparición del mundo tal y como lo conocíamos.

Cubierta de la edición española del libro
Estructurado en grandes capítulos temáticos, el libro se inicia con el testimonio de un médico chino que bien pudo conocer al paciente cero que extendió el contagio por primera vez y se cierra con una recapitulación personal de muchos de los testimonios recogidos en el libro sobre lo vivido y sobre su perspectiva de lo que el futuro puede deparar a la humanidad. Entre medias el lector encontrará todo lo necesario para que los errores de la humanidad no vuelvan a repetirse en el futuro y la humanidad no camine por el filo de la navaja nunca más. Desde los contrabandistas que ayudaban a escapar a los infectados o comerciaban con órganos contaminados, hasta los especuladores que se lucraron durante el Gran Pánico vendiendo una vacuna ineficaz. Desde los ricos que buscaron construirse opulentos refugios privados hasta los crudos testimonios de los primeros ataques en poblaciones urbanas y el caos y el terror subsiguientes, las migraciones descontroladas, los rumores sin fundamento... Desde la gran batalla de Yonkers en que se demostró la ineficacia de los arsenales y del entrenamiento militar convencional hasta la victoria de Hope (Esperanza), Nuevo México. Desde los salvajes diezmos del ejército ruso, en el que se ejecutaron uno de cada diez soldados para mantener el control de las tropas, pasando por el cierre de fronteras de Israel o la desaparición de la población entera de Corea del Norte -presuntamente en vastas estructuras subterráneas-, hasta la elaboración y aplicación a lo largo y ancho del mundo del Plan Redeker, una estrategia efectiva a la vez que genocida que no dudaba en abandonar a grandes núcleos de población civil a su suerte mientras otros grupos más reducidos se atrincheraban protegidos por el ejército y garantizaban de esa forma la pervivencia futura de la especia humana.

Cubierta de la edición original de Guerra Mundial Z
Son las vivencias personales de un puñado de supervivientes las que, a través de su historia particular nos permiten seguir el nacimiento de la epidemia de zetas, su rápida expansión, el pánico subsiguiente, la adopción de las primeras medidas para superarlo, el lento avance de la humanidad frente a un enemigo aterradoramente superior en número y contra el que muy poco se podía hacer por medios convencionales, y la costosa y lenta victoria final de la que emergería un esperanzador futuro. Los seres humanos que narran esas experiencias nos muestran sus miserias y sus ambiciones, sus esperanzas y sus remordimientos, sus actos de egoísmo o de entrega absoluta. A lo largo y ancho del mundo decenas de voces nos cuentan historias verdaderamente aterradoras: el soldado que en Yonkers (Nueva York) se enfrentó a millones de enemigos en una batalla que no se pudo ganar, el doctor brasileño que se enfrentó a un brote provocado por el tráfico de órganos, los políticos que no prestaron atención ni recursos al problema hasta que fue demasiado tarde, los analistas que habían recabado datos e informes que cayeron en saco roto, el ingeniero indio que narra el cierre de los pasos al valle del Himalaya a gracias al heroismo de un hombre, la piloto abatida en territorio infestado que sobrevivió contra todo pronóstico, el director de cine cuyas películas de propaganda alentaron el esfuerzo de guerra contra los zetas y disminuyeron la preocupante tasa de suicidios ofreciendo esperanza en la hora más oscura de la contienda, el traductor de Radio Tierra Libre encargado de procesar los informes de medio mundo sobre la infección y la lucha contra los zombies y las secuelas sufridas por los técnicos de radio que recibieron todas aquellas transmisiones repletas de miedo, desesperación y muerte procedentes de todo el mundo, el improvisado samurai ciego que sobrevivió en las montañas de Japón y que junto a su discípulo -un pusilánime y asocial ciber otaku reconvertido en superviviente- decidieron permanecer en un país abandonado para limpiarlo y cuidarlo para generaciones futuras...

Ilustración de John Petersen sobre el desastre militar de Yonkers ganadora del concurso de ilustración organizado por la web de WWZ
Sin duda, la sorpresa de Guerra Mundial Z es que detrás de todas estas voces, componiendo un inmenso tapiz en el que se entremezcla el horror con la política, la sociología, la economía y la historia militar está Max Brooks, hijo de Mel Brooks. Su anterior informe, Guia de Supervivencia Zombi ya fue todo un éxito de ventas y ayudó a que la población eliminara mitos y rumores sobre una amenaza muy real y peligrosa y mostró formas de enfrentarse y sobrevivir a los zetas. En un próximo futuro, Brooks ha recogido algunos nuevos testimonios sobre supervivencia que aparecerán recogidos en el libro Guía de Supervivencia: Ataques Registrados, y que hace un repaso por algunos contactos con lo zombi a lo largo de la historia de la humanidad. Es necesario que aprendamos de los pasados errores para que estos no vuelvan a repetirse, así que les recomiendo visiten la web World War Z en la que podrán encontrar una entrevista con el autor acerca de la oportunidad y utilidad de un libro de testimonios como este o un mapa con grabaciones de algunos de los testimonios más estremecedores o significativos recogidos en el libro.
La Marcha Zombi: No se vayan todavía. Aún hay más... zombis
En el sudeste asiático vive una comunidad muy particular, regida por sus propias normas sociales y con un estricto código de conducta y relación con el entorno con vistas a garantizar su supervivencia. Desgraciadamente el delicado equilibrio de su ecosistema saltará por los aires cuando la infección Z se extienda por la región y los seres humanos vayan viendo reducido drásticamente su número. ¿Serán capaces los vampiros de afrontar la pérdida de su única fuente de alimentación o hallarán una solución a su más que previsible extinción a causa de otra criatura aún más temible si cabe? Durante dicha epidemia Z la sociedad china sobrevivió gracias a un proyecto colosal que costó la vida de decenas de miles y aseguró la existencia de cientos de millones, la reconstrucción de una mejorada muralla china que aislara a los no muertos del grueso de la población. Para llevar a cabo esa empresa se contó no solo con el esfuerzo de miles de trabajadores, sino con el heroico sacrificio de aquellos que retrasaron el avance de la infección.
Steve huye de la infección a bordo de una moto potente, haciendo gala de todos sus conocimientos en conducción, manejo de armas de fuego y blancas, y excelentes habilidades físicas, y todo ello acompañado de una despampanante doctora experta en epidemiología. Sin saberlo, los destinos de ambos estarán unidos a los de un solitario superviviente conocido como Fred. Finalmente, tras el estallido zombi y la Guerra Mundial Z, los supervivientes reconstruyen un nuevo mundo. Pero las secuelas psicológicas de superar ese trance son tan inmensas que surge una empresa dedicada a ayudar a los dolientes vivos a superar su pena y a proseguir con sus vidas. Estas son las cuatro historias que el escritor Max Brooks nos ofrece en su libro de relatos La marcha zombi, y que llevan por título, respectivamente, El desfile de la extinción, Gran Muralla, Steve y Fred, y Cierre S.L.
No hay duda de que Max Brooks -recordemos que es hijo del gran cómico y cineasta de nombre Mel- ha sido junto a Robert Kirkman, el gran renovador de un género que deambulaba por la cultura popular como sus protagonistas -de forma agónica y titubeante, lejos de su momento de esplendor en las décadas de los 70 y 80- y el principal impulsor de un fenómeno cultural que ha acercado a los zombis a gente que jamás se habría planteado acercarse a nada relacionado con los mismos. Con dos libros -Guía de supervivencia zombi y Guerra Mundial Z-, un comic adaptando varios encuentros a través de la historia -Guía de supervivencia. Ataques registrados-, y la adaptación de la película de GM Z en camino, Brooks ha encontrado un filón en el género y ha permitido que muchos otros escritores hayan encontrado un público objetivo en el azaroso mercado editorial al que dirigir de forma concreta decenas de propuestas zombi en todos los escenarios, aproximaciones y variaciones imaginables.
El libro no deja de ser la unión de dos relatos presentados en antologías sobre muertos vivientes y dos descartes de Guerra Mundial Z, empleando los primeros una narrativa convencional en primera o tercera persona, mientras que Gran Muralla y Cierre S.L. mantienen la estructura de entrevista del libro previo y ofrecen un complemento y una suerte de epílogo a la que podríamos considerar la obra magna hasta el momento de Max Brooks. Ofreciendo una narración ágil y amena, con un estilo sin florituras al que, por ejemplo, le perjudica el intento de petulancia snob del relato vampírico, los relatos se leen en un suspiro y ofrecen varios aspectos destacables, como ese particular monster smash entre vampiros y zombis con los seres humanos como convidados de piedra, el análisis de la sociedad china a través de la construcción de la nueva muralla, el juego de referencias y metalenguaje no exento de humor de la historia de los dos supervivientes, y la parte del león, el estupendo epílogo de GM Z donde se analiza el impacto psicológico en los individuos supervivientes al brote zombi y una posible forma de afrontar esa "vergüenza de vivir" que sufren los que han mantenido su pellejo intacto. Mientras que aquí en España se ha optado por un título genérico que incluye además la palabrita zombi, para que no se despiste nadie, la colección original de cuentos, Closure, Ltd. resalta la importancia de ese relato, el mejor de la recopilación para un servidor.
Les recomiendo que se hagan con este librito -o lo lean simplemente, como he hecho yo gracias a mi buen amigo y superviviente Z en ciernes, Óscar Hellboy- para completar el panorama que el escritor Max Brooks nos ha venido ofreciendo sobre la única historia de zombis que conozco en la que se ofrecen tan explicitamente claves para una victoria de la humanidad sobre la plaga, a la espera de que decida meterse en harina y ofrecernos una posible Guerra Mundial Z 2. Por el momento tendremos que conformarnos con esperar hasta este verano para disfrutar -o sufrir- de la adaptación cinematográfica del libro en la que podría ser considerada la primera superproducción del género y que cuenta con Brad Pitt como principal reclamo de cara a la taquilla con David Morse y Mattew Fox de escuderos de lujos. Los pilotos de tal tinglado son Damon Lindeloff -dios nos coja confesados- coescribiendo y Marc Foster dirigiendo, siendo la película una de las más conflictivas y azarosas producciones de los últimos años. Cuando apareció el trailer que precede a estas líneas uno no podía dejar de tener una sensación agridulce, porque por un lado la cosa luce espectacular y ofrece no pocas posibilidades de acción y tensión, pero por otro parece haberse optado por un enfoque plenamente convencional de la historia al tiempo que la elección a la hora de plasmar a los zombis resulta, cuando menos curiosa. Se habían visto zombis lentos, rápidos, inteligentes, con capacidad de habla, infectados, mutantes, pero zombis hormiga como estos que se comportan como un enjambre enfurecido y trepan por las paredes... Tiempo al tiempo...
Guía de Supervivencia Zombi. Ataques Registrados: Zombis en la historia
Los estragos que el virus Solanum ha causado a través de la historia han sido muchos. Antes de la Guerra Mundial Z hubo otros indicios que mostraron la aparición de muertos vivientes a lo largo y ancho del planeta con siglos de diferencia, sólo que quizá arqueólogos e historiadores no estuvieron preparados para comprender en toda su magnitud y complejidad el alcance de dicho fenómeno. El escritor Max Brooks, quizá la máxima autoridad mundial en el fenómeno Z y que nos ha legado tanto el manual de supervivencia imprescindible para hacer frente a la amenaza zombi como la crónica más completa de la guerra global que estuvo a punto de llevar a la raza humana a su extinción, nos deja en este caso un repaso a algunos de los ataques registrados más notorios y documentados que los infectados por el virus Solanum han realizado a lo largo de la historia de la humanidad.

Las señales estaban ahí, pero no habíamos sabido verlas. Una pintura rupestre en una cueva con restos humanos que mostraban señales de haber sufrido similares heridas en el cráneo. El motivo por el que los egipcios extraían el cerebro a los difuntos en sus prácticas funerarias. El origen de una de las más eficientes y estudiadas estrategias militares adoptada por el ejército de Roma. El peculiar rito iniciático de una ultrasecreta sociedad ninja. Las verdaderas causas de una cruenta rebelión de esclavos en una isla caribeña o el motivo por el que un buque repleto de esclavos desapareció en el olvido. El enfrentamiento de un destacamento de la Legión Extranjera con un enemigo aterrador. Los experimentos que japoneses y soviéticos desarrollaron, ya en el siglo XX, para conseguir el arma definitiva. Todo estaba ahí, ante nuestras narices, y nada pudimos hacer pese a eso para evitar el primer ataque registrado de la que sería la aterradora y apocalíptica GMZ.

La novela gráfica Zombi. Guía de Supervivencia: Ataques registrados es la continuación editorial de uno de los bombazos mediáticos más afortunados que la cultura Z ha sufrido a lo largo de historia, y que ha convertido al género de zombis infectados en cualquiera de sus variantes en uno de los más prolíficos actualmente. En un día como hoy, en que miles de personas van a estar pendientes del estreno en televisión de Los muertos vivientes, en la misma semana en que otros miles se disfrazaron de zombis por Halloween, o en la que servidor ha sufrido la lectura del último tomo de la serie de Kirkman y Adlard -porque Los muertos vivientes es una lectura tensa, compulsiva, nerviosa-, les traigo la reseña de este suerte de precuela en forma de novela gráfica de las aclamadas obras de Max Brooks Zombi: Guía de Supervivencia y Guerra Mundial Z.

Es el propio Max Brooks el encargado de describir de forma bastante concisa, casi como si se tratase de un manual de antropología o de un libro de historia, algunos de los encuentros que la humanidad ha padecido a lo largo de la historia con los infectados por el virus Solanum (este cachondo ha logrado eliminar la dicotomía zombis/infectados y en su universo de ficción los muertos vivientes son ambas cosas). El tono de las historias es frío, didáctico, expositivo, apenas hay lugar para la valoración de los hechos o para reflejar los sentimientos, no ya de los protagonistas históricos, sino del propio cronista ante el horror y la crueldad de lo contado. Las historias oscilan en extensión y tratamiento, desde la anécdota histórica (caso de la sociedad ninja, las tácticas de embalsamamiento egipcias o el horror del barco de esclavos) hasta los capítulos más elaborados en que se nos muestra una historia con su planteamiento, nudo y desenlace y que son a mi entender las más satisfactorias del libro (las ambientadas en Caledonia en época romana, en el Caribe en época colonial o en el norte de África en el siglo XIX). Las menos satisfactorias, al menos para mí, son las ambientadas en el siglo XX, y es que el estilo casi de exposición periodística y el carácter documental de esos acontecimientos no aportan prácticamente nada más que recalcar el carácter global de la amenaza y su aterrador camino hacia la infección mundial y los pacientes cero que afectaron a todo el planeta.
El dibujante encargado de ilustrar esta orgía de sangre, podredumbre y contagio a lo largo de los siglos es Ibraim Roberson, autor de origen brasileño que debutó en la industria con este trabajo y que por su versatilidad, claridad, dotes narrativas y rotundidad a la hora de plasmar las escenas de acción llamó inmediatamente la atención de las grandes editoriales. A día de hoy ya ha trabajado tanto para Marvel como para DC en colecciones como X-Men, Necrosha, DC Halloween Special, JLA: Cry for Justice, Catwoman o New Mutants. Un producto recomendable para los fans del fenómeno zombi que quieran un mínimo de calidad a cambio de su dinero y que, aún siendo un claro fenómeno de explotación de una franquicia, no engaña al lector. Ataques registrados y exposición de los mismos. Aceptablemente bien documentado y coherente con la historia de ese peculiar universo que Max Brooks nos ha llevado a visitar, supone el colofón hasta el momento de ese mundo Z que volveremos a visitar en el 2012 cuando se estrene esa adaptación cinematográfica protagonizada por Brad Pitt que elevará el género hasta cotas inéditas hasta el momento, cuando millones de fans del actor que jamás habrán visto una película de zombis, pasen por taquilla para sufrir y asustarse viendo a su estrella desenvolverse en la Guerra Mundial Z.
lunes, agosto 05, 2013
Lunes Z
Esta entrada, hace tres décadas, se habría entendido como un homenaje al último album de Franquin protagonizado por sus inolvidables Spirou y Fantasio enfrentados a la que durante largo tiempo fuera su némesis, Zorglub. Hace 20 años esperarían leer un homenaje al cine de derribo que productoras como la Troma o la Empire -hoy Asylum- facturaban regularmente con mucha mala leche, toneladas de sentido del humor y exiguo presupuesto. Hoy día, la Z mayúscula acompañando a cualquier otra palabra o frase sólo tiene un significado posible. Zombies. Muertos vivientes. Cadáveres andantes. Reanimados. Resucitados. Renegados del infierno. Nosferatus... Creo que captan la idea. Ya les comenté que con ocasión del estreno de Guerra Mundial Z, la cual espero visionar en el transcurso de esta semana, iba a dedicar una serie de entradas temáticas al mundillo Z, comenzando por recuperar en El baúl de Plissken -y ahora sin hacer trampa, ya que nos encontramos en el mes correcto- algunas entradas dedicadas al género, empezando por las centradas en el libro homónimo en el que la película decide no basar su trama, así como la elaboración de un dossier final centrado en la versión española de la fiebre Z impulsada por Manel Lourerio. A la reseña de la película, a un sketch terrorífico y a una galería de commissions zombis puede que le acompañen una lista de mis películas de género favoritas, pero eso, como siempre, sólo el tiempo podrá decir si se cumple.
Por lo pronto, me permitirán que haga mutis por el foro, andando silenciosa, ominosa y putrefactamente, y les deje acompañados del grupo de psychobilly danés Horrorpops, con una potente y movida canción bastante acorde con el tema del que vamos a hablar a lo largo de los próximos días. Sean ustedes buenos, resguárdense del calor, y como siempre, tengan mucho cuidado ahí fuera.
Walk like a zombie
The Horrorpops
You walk like a zombie
You talk like a zombie
Its not in your head
You're a living dead
Whatever you're gonna do
You're gonna make me cry
And you wanna hold hands
In the cemetery
And you wanna be lost
For all eternity
And everything is dark
And kind of scary
And you crave the full moon
But i don't care
And you want a mountaintop
With a little castle
And you wanna name our kids
Morticia and fester
And all the flowers you bring
Are always dead
And you howl at the moon
But i don't care
Six feet under
You make me wonder
You wanna be undead
So you can be hunted
But whatever you're gonna do
I'm gonna follow you
The Horrorpops - Walk like a Zombie por toddbrock11
sábado, agosto 03, 2013
Commissionando CLVII: Keron Grant
Desde la soleada e idílica Jamaica, nos llega a esta sección el dibujante y diseñador Keron Grant, un joven ilustrador -todo aquel menor que yo, aunque sea por poco me resulta ya joven- que a sus 37 años ya ha desarrollado una variopinta e interesante carrera en el mundo del comic y del diseño conceptual. Su trabajo de diseño ha sido empleado por compañías como Hasbro, Mattel o Rocawear, para los que ha realizado dibujos conceptuales, así como algunos de sus storyboards han servido para compañías como Fox, Warner Bros o Sucker Punch Productions, tanto en el campo del cine como el de los videojuegos. Sobre el papel, Grant ha publicado algunas ilustraciones (Pitt), una breve etapa inédita para la colección Century (de la editorial de Rob!, Awesome), y otra breve andadura en la colección de Iron Man a raíz de la repercusión de su trabajo en el webcomic de Matrix Online. Como suele ser habitual en este tipo de perfiles multidisciplinares, Keron Grant ha mantenido una activa presencia como dibujante de commissions tanto a través de la red como físicamente en las muchas convenciones que se celebran a lo largo y ancho de los Estados Unidos. Me ha llamado la atención su extensa colección de dibujos animales, la mayoría realizados a modo de estudios y por placer, así como la vistosidad de sus dibujos por encargo, especialmente la de las acuarelas, bastante conseguidas y espectaculares algunas de ellas. Junto a las commissions aparecen algunos dibujos de convención, como el de X-23 o Catwoman, que aunque no lleguen a la vistosidad de sus trabajos más elaborados siguen siendo muestras más que evidentes de la mano de un artista competente. Antes de dejarles con una breve galería de imágenes, les recomiendo que no dejen de visitar su página web con abundantes muestras de su trabajo, su blog personal donde cuelga dibujos y fotografías de las convenciones a las que suele asistir, y la página de su representante, donde además de algunas muestras de trabajos anteriores podréis encontrar una lista con los precios orientativos de su trabajo.
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