
















Dejando de lado las elogiosas reseñas de la crítica que hablan de una película sólida, el reparto que ha ido convenciendo cada vez más a los aficionados conforme se acercaba el estreno y se veían imágenes de las nuevas caracterizaciones o la confianza que me produce la presencia de J.J. Abrams al timón de esta nueva aventura del Enterprise, hay una pequeña historia de gran valor humano que me tocado la fibra sensible. Uno de los actores que tiene un breve papel en la peli es Randy Pausch, profesor de informática y especializado en relaciones cibernéticas en la universidad de Pittsburgh al que se le detectó un cáncer de pancreas en 2006. Pese a los agresivos tratamientos con radio y quimioterapia la enfermedad se extendió y la condición del cáncer de Randy pasó a ser terminal. En verano de 2007 Randy Pausch realizó una "última lectura" en su universidad, una conferencia a modo de testamento vital titulada "Really achieving your childhood dreams". Las inspiradoras palabras de Randy Pausch se transmitieron por medio mundo gracias a la red, en la que se puede encontrar el video de la lectura -impresiona el sentido del humor que despliega y contagia a sus oyentes o la autenticidad de algunas verdades tan simples como a menudo olvidadas- o una transcripción de la misma. Sus inspiradoras palabras, el valor mostrado por el profesor y la serenidad con que afrontaba una situación tan terrible impactaron profundamente a millones de personas a lo largo de todo el mundo, tanto que Pausch fue nombrado por la revista Time como una de las personas más influyentes del año 2008. Enterado de la condición de Pausch y de que el profesor era fan de Star Trek, J.J. Abrams mandó el siguiente mail a Randy:
> Dear Randy --
>
> Hi there -- I'm JJ Abrams, director of the new Star Trek movie.
>
> I read about you and your condition, and ALSO your affinity for things
> Trek.
>
> So, I just wanted to put the invitation out there -- that if you had
> any desire to be in the film (can't promise you role as CAPTAIN,
> but... we could do SOMETHING!), it would be my honor and pleasure.
>
> The last thing I want to do is intrude, so feel free not to reply --
> but I wanted to make sure you knew that, if you are willing and able,
> the door is wide open.
>
> I hope that your treatments are going well and that we get to meet one
> day.
>
> Best,
>
> JJ
Querido Randy:
Hola. Soy J.J. Abrams, productor de la nueva película de Star Trek.
He leído cosas sobre tu condición y tambien sobre tu afinidad con lo Trek.
Sólo quiero lanzar una invitación, que si tienes algún deseo de estar en la película (no puedo prometerte el papel de CAPITÁN, pero seguro que podríamos buscar ALGO) sería para mí un honor y un placer.
Lo último que quiero es inmiscuirme, así que sientete libre para no contestarme... Pero quería asegurarme de que supieras que, si tienes ganas y te sientes capaz, la puerta está bien abierta.
Espero que tu tratamiento vaya bien y que nos conozcamos algún día.
Saludos
JJ


Hoy tenemos como dibujante invitado en esta sección a Francis Leinil Yu, jovencísimo dibujante filipino -a todo aquel que es más joven que yo ya le aplico el apelativo de jovencísimo, la verdad-. El trabajo de Yu ha podido disfrutarse en series como Lobezno, X-Men, High Roads, Superman: Birthright y más recientemente en dos de las series más punteras de la Marvel que le han confirmado como una verdadera estrella del medio: New Avengers y Secret Invasion. A mí personalmente me encantó la serie High Roads, realizada al alimón junto con Scott Lobdell, en la que se hinchó a dibujar mujeres sensuales buenas y malas, aventureros duros como el diamante y kamikazes nipones a cascoporro en un festival con poca chicha pero que ofrecía entretenimiento a raudales. Posteriormente disfruté mucho con su versión del origen de Superman, tan regia y espectacular como cabría esperar, aunque no me hizo demasiada gracia la "esmolvilización" de los padres de Superman o la aparición de Luthor. Y cómo no, actualmente estoy disfrutando de las estampitas de Secret Invasion, en lo que viene a ser otro festival pirotécnico que se lee en cinco minutos y se olvida en dos. El representante de Leinil Yu, Kwan Chang, ofrece una amplia selección de arte original perteneciente al artista. Las commissions que de Yu he podido ver en Comic Art Fans han sido obtenidas por sus afortunados poseedores ya sea en convenciones o a través de su representante, con lo que carezco de información de lo que el caballero puede cargar por estos dibujos. Eso sí, el caché que ha obtenido en los últimos años inducen a pensar en unos precios ciertamente "interesantes".
La selección que acompaña estas lineas incluye un poco de todo, empezando por el sencillo headshot de Gambito, siguiendo por dos figuras sin fondo pero espectaculares cada una en su estilo -Superboy, majestuoso, Spiderwoman, sensual-, continuando por esas versiones tremendas de Tormenta y Lobezno y finalizando con una ilustración a color del Doctor Muerte, uno de los villanos favoritos de medio mundo. ¿Será también un skrull, dado su gusto por el verde?



O por lo menos la que servidor le pone a la hora de comenzar la semana, porque el pasado puente lo comenzabamos viendo Patrulla X: El Origen con Lobezno de por medio y la verdad es que a uno se le caen las pocas patillas que le quedan ante tal festival de clichés ñoños para definir una relación romántica o una tormentosa relación fraternal y sobre todo se le queda cara de tonto ante el desperdicio total y absoluto que supone contar con dos mutantes como Masacre y Gambito en pantalla y no hacer con ellos prácticamente NADA. Por cierto, ya les digo que no es una leyenda urbana y si una estrategia de mercado algo discutible: después de los créditos -y no la escenita con los militares- hay una escena final que puede variar dependiendo de la copia que haya recibido el cine. Ninguna de las dos variantes que he visto en interné varian demasiado el contenido de la peli o enriquecen el conjunto. Ay, Claremont, que tú no escribiste a ese personaje para que acabase perdido en culebrones y orígenes de tan baja estofa. Por lo menos uno puede disfrutar del festival Jackman, que en pantalla no escatima planos de torso desnudo y mohines de enamorado alternados con feroces gestos de voy a destriparte y luego arrancarte la cabeza.
Ni la febril actividad nocturna ni los merecidos momentos de ocioso solaz que me deparó el largo fin de semana impidieron cumplir de forma modélica los contenidos propuestos para la pasada semana, en la que los zombis quedaron momentaneamente congelados en este blog -aunque me estoy repasando la serie de Los muertos vivientes enterita para conocer mejor a los personajes y así volverme a cagar en Robert Kirkman con más ganas y sentimiento- y cerraba el círculo abierto con el avance de Son of Rambow hace más de un año. A lo largo de los próximos días dejaré por aquí una nueva entrada de la sección commissionando y subiré mi sketch de Dave Johnson contando con detalle la bochornosa anecdota que convirtió una ocasión para mí memorable en un momento de cierta vergüenza. Lo demás queda al albur del azar y del destino.
Buscando una cancioncilla con la que empezar la semana he encontrado este trallazo de Venom, perteneciente a su album Kissing the beast, Wolverine. Sangre, bosques y lobeznos en una truculenta historia de satanismo. No me dirán que no les cuido. Sean ustedes lo suficientemente buenos como para sobrevivir en la jungla del asfalto y tengan mucho cuidado ahí fuera.
Wolverine
Venom
Deep in the dark of the forest came calls of sound from the wolverine
As they danced their wicked dance round the fire in a dead trance
Raising the chalice to the night darkly seek to their own delight
Sacrifice to the only son saving blood sip it one by one
Cleansing the altar awaiting the prize the virgin clad whiter than snow
Holding the mass and presenting the cross pointed inverted below
Doubles the blade in the cold and blessed night holds it above to be marked
Hammering down in the soft flesh below ripping and tearing the heart
Oh lord of this limbionic state take the prize we deliver to the gate
Cloven the demons cloak ascends from the earth this being never ends
As they fall to their knees and prey as the night reimburse the day
Colder than any mortal thing his hands stretch to infinity
All encompassing the flock there's no life in here any more
Deeper than hades he brings to his side the man who presented the mass
Questioning nothing the high priest is drawn kneels to his master's request
Talking his left hand and passing it slow he ponders the mortal before
Swiftly he moves and faster than hell he tears out this lunatics soul
Oh lord of this limbionic state take the prize we deliver to the gate
Cleansing the altar awaiting the prize the virgin clad whiter than snow
Holding the mass and presenting the cross pointed inverted below
Doubles the blade in the cold and blessed night holds it above to be marked
Hammering down in the soft flesh below ripping and tearing the heart
Oh lord of this limbionic state take this prize we deliver to the gate
Deep in the dark of the forest came calls of sound from the wolverine.





En una urbanización de viviendas unifamiliares situada en una tranquila zona de Galicia vive un abogado -cuyo nombre no conoceremos a lo largo de toda la novela pues esta no es sino el diario en el que registra todas sus peripecias- y su gato Lúculo. Su vida transcurre entre contratos con empresas, viajes a ver a la familia, cuidados a su compañero felino y una muy sana curiosidad que le lleva a estar muy informado de los acontecimientos mundiales y a mantener un diario personal en internet en el que plasmar sus relexiones sobre los mismos. La gris y tranquila existencia de Lúculo y su dueño está a punto de cambiar...
Portada del libro editado por Dolmen Editorial
Un asalto de terroristas chechenos a una base rusa en la república de Daguestán libera un agente patógeno desconocido hasta el momento. En mitad de un bloqueo informativo cada vez más duro por parte de las autoridades rusas se suceden las noticias preocupantes: destrucción masiva en ciudades, informes de ataques salvajes llevados a cabo por decenas de personas, una misteriosa enfermedad de origen y forma de transmisión desconocida que tiene desconcertadas a las autoridades... Internet echa humo sobre el asunto y pronto los focos de esa misteriosa infección aparecen por todo el mundo: países del este y centroeuropa, China, India. Los infectados propagan de forma casi exponencial una epidemia que en cuestión de semanas pasa a ser global y que en España se origina en Zaragoza y Madrid principalmente. Conforme aumentan los afectados y los gobiernos se muestran incapaces de controlar la situación y frenar el avance del mal, la sociedad va perdiendo poco a poco muchos de los pilares que la sustentaban hasta el momento. No hay suministros ni comunicaciones, la ley marcial reduce el tráfico de personas y las libertades civiles... Finalmente la población es evacuada de sus casas y concentrada en puntos seguros en alguna de las principales ciudades españolas.
Fotomontaje realizado por un aficionado en el que se reflejan algunos de los momentos inciales del contagio.
Nuestro hombre decide permanecer en su hogar junto con su gato, incapaz de comprender qué está sucediendo exactamente ni de saber a ciencia cierta qué ha sucedido con sus padres o su hermana, esta última residente en Barcelona. El horror de estar viviendo una situación incierta de la que no se atisba una salida fácil, la soledad cada vez más terrible del protagonista, y la constación definitiva de que la plaga que asola el planeta es la de un agente patógeno que mata a las personas y luego reanima sus cuerpos dotándolos de una percepción distinta y de un ansia inagotable por la carne humana serán circunstancias que colocarán la vida y la cordura de nuestro hombre y su gato en el filo de una navaja cada vez más afilada. La supervivencia propia y la de Lúculo, la búsqueda de comida, de refugio, de otros supervivientes, serán una epopeya agónica y electrizante que conoceremos de primera mano y casi en tiempo real y que nos mantendrá enganchados a la lectura del libro desde la primera hasta la última página.


Diseños conceptuales de Vicente Vegas para algunas de las adorables criaturitas que veremos plasmadas en viñetas.
A mí, personalmente, me puede la envidia, y ha sido la última lectura zombi en la que me he enfrascado. Eso sí, en tres días el libro ha caído fulminado y las últimas cincuenta páginas han sido leídas de una sentada agónica en la que tenía que contenerme antes de ver qué pasaba a continuación. El libro desde mi humilde punto de vista no es perfecto, tiene algún fallo de ritmo y rompe un par de veces sus propias reglas introduciendo un narrador en tercera persona que rellena de forma innecesaria dos fragmentos de narración que habrían quedado igualmente bien con una elipsis narrativa que dejara algo a la imaginación del lector. Esos dos fragmentos escritos en tercera persona y por un narrador omnisciente rompen la ilusión que hasta ese momento existía de estar asistiendo al diario de un superviviente, algo que en cualquier caso, realizado desde el primer momento habría resultado igualmente válido. Por otro lado, el autor no termina de mojarse en una de las discusiones más enconadas entre los aficionados del género de los últimos años: la de los zombis lentos de toda la vida (Romero y Fulci son especialistas en los mismos) o la de los rápidos (y no me refiero a los infectados de 28 días después, sino a Dawn of the dead o Dead set, por citar los dos ejemplos que más me han impresionado en los últimos años). Por lo demás, meritoria labor la de Loureiro que ha trasladado a España los tópicos habituales del género: saqueos, puntos seguros que no lo son tanto, masacres indiscriminadas, gráficos detalle sobre los muertos vivientes, situaciones de encierro extremo y de huídas a cara de perro... Sólo queda esperar a que se edite AZ: Días Oscuros, el noveno tomo de Walking Dead o la siguiente aventura editorial de Max Brooks y tendremos una nueva oleada de zombis invadiendo nuestro cuarto de estar.