jueves, diciembre 16, 2010

Expocomic 2010: Aftermath

Así, en inglés, queda todo muy chulo, pero vamos a hablar de los resultados, secuelas y repercusiones del pasado Expocomic, o por lo menos aquello que me atañe directamente y de lo que he podido enterarme como el común de los mortales dándome un paseo virtual por la blogosfera. En primer lugar, y hablando netamente de resultados, a nivel general el salón de Madrid ha resultado un rotundo éxito del que dan buena cuenta diversos medios de comunicación (aquí, aquí y aquí) y que confirma la buena salud de la que goza Expocomic, habiendo superado la prueba del cambio de emplazamiento convocando a más aficionados que años anteriores que se encontraban con espacios más amplios -pese a ello abarrotados de gente el sábado- y sin los problemas de calefacción de otros años. A nivel particular hay que decir que normalmente, cuando me marco los objetivos y hago acopio de tebeos para un salón o jornadas, sé de antemano que voy a lograr tan solo una parte de mis objetivos, que ronda entre el 50 y el 60%. Este año los astros han confluido para que todos y cada uno de los autores que nos interesaban nos dedicaran un dibujo y nos firmaran algunos tebeos paseados para tal ocasión. La consecuencia más directa de ese esfuerzo ha sido un viaje dedicado casi exclusivamente a saltar de una sesión de firmas a otra, y apenas hemos tenido tiempo para disfrutar de una ciudad especialmente entrañable en estas fechas del año o atender como se merecían a los muchos buenos amigos que tenemos viviendo en la capital. Sólo ahora, con el paso de los días, la recuperación del cansancio y las agujetas, y el regreso a la vida rutinaria y normal uno se da cuenta del lujo del que disfrutamos los aficionados al comic y de las facilidades que tenemos para acceder a monstruos de la historieta, equivalentes a estrellas en cualquier otra clase de arte popular que nos dedican además de su tiempo su arte con una generosidad verdaderamente excepcional y sin límites. Como es habitual iré subiendo semanalmente algunos de los dibujos, empezando por el que más ilusión nos hacía, pero para abrir boca aquí les dejo con unas cuantas instantáneas de un evento que tardaré mucho tiempo en borrar de mi memoria.


A ver si no me dejo a nadie: Ariel Olivetti, Martín Saurí, Ángel Unzueta y Juan Giménez firmando codo con codo. Diferentes generaciones, estilos y lectores, pero una misma pasión. Y David López, que me lo dejé finalmente...


Cafu, Víctor Santos y Esteban Maroto, la juventud y el entusiasmo junto a la serena veteranía de un maestro.

Klaus Janson, entintador de lujo y dibujante con un estilo propio y personal, anguloso y feísta que a mí, cosas de la vida, siempre me ha gustado. Tebeos como el inicio de la primera serie regular del Castigador, la saga Gothic de Batman o sus trabajos en solitario en Daredevil se cuentan entre los tebeos que más veces he podido releer en mi vida. Todo un honor haber podido estrechar la mano del hombre que entintó Dark Knight.


Frank Quitely en una improvisada sesión de firmas al lado del stand de originales, que este año estaba a la sombra de un monstruo lovecraftiano. El dibujante escocés fue la estrella del salón sin ningún género de dudas, y su presencia concitó no pocos esfuerzos para conseguir uno de los números de su sesión de firmas... los tres días. Alguno hubo que apareció antes de las cuatro de la mañana con tal de ser el primero. ¿Qué puedo decir? Que esta bestia parda con estilo tan particular como atractivo lo merece. Y mucho.

Hermann, Janson y Quitely, durante otra de las sesiones multitudinarias, ya que en el mismo momento podía haber perfectamente 20 autores firmando a la vez. Los dos últimos, por cierto, hicieron lo posible por coincidir en la disposición de las mesas y así entretenerse con algo de amena charla mientras firmaban y dibujaban para la muchachada -y la no tan muchachada-.


Frank Quitely durante su charla, en la que repasó algunos de los hits de su carrera y su colaboración con guionistas como Mark Millar o Grant Morrison... Lo que me recuerda que tengo que darle un repaso a Authority.


Ante este autor no cabe otra cosa que quitarse el sombrero. Hermann mide su carrera en décadas y la calidad de la misma resulta indiscutible, con obras de la talla de Comanche o Jeremiah. Decir que este hombre se entregaba a la afición es poco, y llegó al extremo de plantarse por propia voluntad en la zona de firmas para montar una improvisada sesión que inmediatamente atrajo la atención de muchos aficionados, entre ellos un servidor. Era para ver y admirar, créanme.


Aquí tienen ustedes a David López durante su clase magistral de dibujo explicando la forma de secuenciar una pelea, y nada mejor que hacerlo comenzando por un puñetazo del quince. Didáctico y dicharachero, escucharlo es un verdadero placer y verlo dibujar en vivo y en directo un lujo del que intentaré disfrutar siempre que pueda. Además es uno de esos casos en que se nota cómo alguien disfruta y vive lo que hace. Cómo lo envidio.


Y ya para finalizar, les dejo una estampa nocturna de la Plaza Mayor, lo único que vimos en el camino del metro al hostal y del hostal al metro, al margen de una visita a la tienda de camisetas que me tapa con motivos frikis y a una zapatería para aprovisionarme de mi calzado favorito, unas safari boot (o pisamierdas) que aguantan lo que les echen. La próxima vez tendremos que dejarnos alguna mañana o tarde libre, porque Madrid merece muy mucho la pena para ser visitada y disfrutada algo más.

martes, diciembre 14, 2010

La fiesta de despedida: De asteroides, planes ocultos y segundos premios

Me permitirán que por una entrada me ponga a medio camino entre el abuelo cebolleta al que le gusta contar batallitas y el escritor frustrado que se autopromociona cuando algo le sale bien. Sabido es por los lectores habituales de este blog que a un servidor siempre le ha tirado el tema de la escritura, aunque le han fallado dos elementos clave en sus aspiraciones: el verdadero talento y la constancia. A pesar de eso, he intentado aprovechar las pocas buenas ideas que he tenido de la mejor manera que he sabido, y a lo largo de los años he conseguido colocar algunos relatos como finalistas o ganadores de certámenes temáticos sobre pintura, molinos de viento o la navidad. Uno de mis primeros esfuerzos como escritor fue un relato de ciencia-ficción que llamé La fiesta de despedida (Un fin del mundo), en el que traté de rendir homenaje al que por aquel entonces era mi referente literario, nada menos que Ray Bradbury. El relato se pasó de extensión y pese a ofrecer algunos buenos momentos se quedó un tanto cojo al carecer del contexto necesario para dotarlo de pleno sentido. Y me explico. Concebí una especie de historia marco que desarrollaría a través de una serie de relatos interconectados y del que La fiesta de despedida sería el penúltimo capítulo. Crónicas de la Tierra y la Luna se habría llamado. No hace falta que les comente que el modelo de Crónicas Marcianas sobrevolaba sobre la concepción del proyecto de forma demasiado clara y ominosa, por lo que acabé descartándolo y me conformé con pulir La fiesta de despedida tratando de darle el máximo sentido posible como relato independiente. Dada su extensión (hasta el momento el segundo relato más largo que he escrito) y su temática, la proyección del cuento de cara a certámenes y concursos quedaba muy reducida: demasiado largo para un concurso de cuentos, demasiado corto como para presentarlo como novela corta. Han tenido que pasar diez años para que La fiesta de despedida encontrara su hogar literario, pero finalmente ha llegado a buen puerto.




Hace unos meses el portal dedicado al mundo del libro electrónico Zona eBook, organizaba el I Concurso de Ciencia Ficción patrocinado por Luarna Ediciones, un certamen en el que mi relato encajaba como un guante. Dadas las características del concurso (el relato se publicaba de forma anónima en la red y los usuarios de la comunidad lo comentaban y valoraban) no he podido compartir antes con vosotros la participación del mismo, hasta este momento en que ya se ha producido la finalización del certamen y el fallo del mismo, en el que La fiesta de despedida ha logrado un más que meritorio segundo lugar. Al margen del segundo premio, lo más importante para mí ha sido la valoración hecha por lectores anónimos sin conexión alguna conmigo que han encontrado en el relato los elementos suficientes para afirmar cosas como las que se pueden leer en el hilo de comentarios y votaciones del cuento y que el pudor me impide reproducir. Pero dejo de daros la vara. Si os apetece sumergiros en una epopeya de éxodo planetario, exilio cósmico y regreso al hogar perdido, me gustaría que me acompañaseis en tan particular viaje.

lunes, diciembre 13, 2010

¿Demasiado viejo para estos lunes?

Si ya lo decía el bueno de Roger Murtaugh en sus andanzas junto a Martin Riggs. El tiempo no perdona y uno se acaba haciendo mayor para seguir manteniendo el mismo ritmo y al mismo nivel que, por ejemplo, diez años antes. Más todavía si cabe si uno se compara o está rodeado de gente que en la mayoría de los casos tiene un mínimo de diez años menos. Supongo que habrán adivinado que me refiero a los días pasados en el Expocomic, días que hemos aprovechado casi al minuto y que por primera vez en nuestra historia de coleccionismo de sketchs hemos culminado con un cien por cien de efectividad, en tanto que pudimos conseguir una firma, dedicatoria o dibujo de todos los autores que nos interesaban. Esta semana dedicaré un álbum fotográfico a esas horas pasadas de cola en cola o en la cafetería del Pabellón de Cristal y dejaré algunas de las impresiones que este salón me ha causado, un año más todas positivas y en lo que al tema de ubicación u organización se refiere, rozando la perfección.



Finalmente, la semana pasada no dio tiempo para más, y ayer lo único que quería era derrumbarme en el sofá para recuperar algo de las fuerzas perdidas los días previos. Esta semana la cosa va a estar bastante cargadita, y honestamente, va a haber un poco de todo. Comenzaremos con una buena noticia para un servidor que además les permitirá, si gustan, leer un extenso relato de ciencia-ficción escrito hace más de diez años y que finalmente ha encontrado su lugar bajo el sol. Seguiremos con el repaso en imágenes a Expocomic y con "el dibujo", la dedicatoria que más nos interesaba y que cierra un círculo abierto un lustro atrás, pero ya les contaré en detalle en la entrada correspondiente.

Buscando buscando la canción idónea que definiera mi estado de ánimo ahorma mismo no he encontrado un tema mejor que este de Jethro Tull. Aunque cuando uno se encuentra en el lío a veces le cuesta mantener el ritmo y sobrellevar con energía suficiente las idas y venidas, los plantones y los tiempos muertos, lo cierto es que tampoco concibo "retirarme" y dejar de disfrutar del lujo del que los aficionados al comic y la ilustración disfrutamos jornada tras jornada y salón tras salón, el acceso directo y cercano a aquellos autores que admiramos y que por unos minutos comparten su arte y su talento con nosotros. Así que, por muchos años, señores. ¡Nos vemos en los salones y en los bares!

Too Old To Rock 'n' Roll: Too Young To Die
Jethro Tull

The old Rocker wore his hair too long,
wore his trouser cuffs too tight.
Unfashionable to the end --- drank his ale too light.
Death's head belt buckle --- yesterday's dreams ---
the transport caf' prophet of doom.
Ringing no change in his double-sewn seams
in his post-war-babe gloom.

Now he's too old to Rock'n'Roll but he's too young to die.

He once owned a Harley Davidson and a Triumph Bonneville.
Counted his friends in burned-out spark plugs
and prays that he always will.
But he's the last of the blue blood greaser boys
all of his mates are doing time:
married with three kids up by the ring road
sold their souls straight down the line.
And some of them own little sports cars
and meet at the tennis club do's.
For drinks on a Sunday --- work on Monday.
They've thrown away their blue suede shoes.

Now they're too old to Rock'n'Roll and they're too young to die.

So the old Rocker gets out his bike
to make a ton before he takes his leave.
Up on the A1 by Scotch Corner
just like it used to be.
And as he flies --- tears in his eyes ---
his wind-whipped words echo the final take
and he hits the trunk road doing around 120
with no room left to brake.

And he was too old to Rock'n'Roll but he was too young to die.
No, you're never too old to Rock'n'Roll if you're too young to die.



miércoles, diciembre 08, 2010

Los Muertos Vivientes: El inicio del viaje

Rick Grimes (Andrew Lincoln) es oficial de policía en la pequeña localidad de Cynthiana, Kentucky. Entre bromas y charlas con su compañero y amigo Shane Walsh(Jon Bernthal) reciben la llamada del deber, un coche a la fuga cuyos componentes están armados y son peligrosos. La pareja emprende la persecución y tras interceptar el vehículo se entabla un tiroteo del que Rick saldrá gravemente herido. Trasladado al hospital y sedado Rick despierta después de un lapso indeterminado de tiempo para encontrarse solo, desorientado y rodeado de un caos repleto de muerte y destrucción. El mundo se ha ido al garete mientras Rick estaba en coma...


De regreso a su hogar, también vacío y abandonado, Grimes conoce a sus nuevos vecinos, un padre y su hijo que han ocupado la casa contigua y que le desvelan la aterradora nueva realidad. Por causas desconocidas los muertos vuelven a la vida y caminan incesantemente atendiendo a la atávica e insaciable necesidad de alimentarse... con carne humana. Un mordisco es fatal al transmitir el mal de los caminantes, y un grupo numeroso de muertos vivientes puede ser una trampa mortal de la que resulte imposible escapar. Rick intenta asimilar ese escenario al tiempo que decide acudir en busca de su mujer y su hijo.


Por su parte, Lori Grimes (Sarah Wayne Callis) y Carl (Chandler Riggs), la familia de Rick, están con un grupo de supervivientes liderado por Shane, un variopinto grupo en el que destaca el sensato y comprensivo Dale Horvath (Jeffrey deMunn), la decidida y resuelta Andrea (Laurie Holden) y Glenn (Steven Yeun), un muchacho lleno de recursos que resulta vital para la supervivencia del grupo por sus habilidades a la hora de manejarse en entornos llenos de caminantes. La búsqueda de uno y las necesidades de los otros acabarán confluyendo en una Atlanta devastada y atestada de muertos vivientes. Quién vivirá y quién morirá en un mundo que ya nunca más será el que fue y en el que los días pasados resultan una burla por la mortal e inmisericorde nueva realidad será tan sólo una de las preocupaciones que nuestros protagonistas deberán afrontar todos y cada uno de los días del resto de su vida, una vida corta y brutal que les conducirá a un fin inevitable en medio de una gran agonía (Jenner dixit).


Nos encontramos ante uno de los fenómenos televisivos de la temporada, una cuidada producción basada en el cómic homónimo que desde el primer momento atrajo gran atención mediática y que se ha confirmado como un éxito sin paliativos, tanto de crítica como de público, lo que ya le ha garantizado una segunda temporada con el doble de episodios. El encargado de impulsar el proyecto y darle forma ha sido el escritor y director Frank Darabont, cineasta con gran amor por las historias de género y con gran habilidad a la hora de desarrollar historias de personaje que nos ha dejado obras como Cadena perpétua, La milla verde o La niebla. La implicación de Darabont ha sido muy importante para la culminación del proyecto, pues a sus labores de producción (que han otorgado un plus de calidad a la serie) hay que sumar la dirección del primer capítulo y la coescritura de los tres primeros. En este aspecto cabe señalar que Robert Kirkman, padre del invento, es el encargado de escribir en solitario el cuarto episodio.


Además de su habitual sello de calidad, Darabont ha aportado a la serie algunos rostros reconocibles y habituales en su filmografía para complementar a los protagonistas, Lincoln y Callis, ambos con sólidas trayectorias en televisión (Las voces de los muertos, Prison Break) y que ofrecen un potente retrato de la pareja protagonista. Así, DeMunn y Holden han colaborado ya en The Majestic y La niebla, mientras que el primero también participó en Cadena Perpetua y La milla verde). Un cast de lujo para una serie de televisión al que hay que sumar las apariciones estelares con papeles de peso de actores como Michael Rooker, Norman Reedus o Noah Emmerich.


Pero en una producción de estas características la otra estrella es sin duda la ambientación, el encargado de hacernos creer que los muertos caminan y que un bocado de sus pútridas fauces nos llevará al otro lado de forma irremediable, algo a lo que contribuye con su legendario buen hacer Greg Nicotero y su equipo de especialistas de maquillaje. El último apartado artístico de esta primera temporada que me gustaría destacar es el de la banda sonora, que cuenta con el talento de Bear McCreary para orquestar una banda sonora tensa, angustiosa por momentos y con una capacidad para crear estados de ánimo entre la melancolía y la tristeza verdaderamente notable y que nos recuerda algunos de sus mejores momentos en Battlestar Galactica.


Por ir resumiendo, nos encontramos ante un gran arranque de una serie de televisión que por el momento tiene ante sí un gran futuro y muchas posibilidades. Ha atraído la atención de miles de espectadores que nunca habrían considerado ver una peli de zombies y para los que el gore de ciertas escenas pueda resultar excesivo, sin descuidar a los seguidores hard de la serie de comic que encuentran los suficientes elementos en la adaptación como pare reconocer a los personajes que ha aprendido a querer y apreciar así como las novedades suficientes como para que el visionado de la serie no aburra y se convierta en una transposición literal de la historia impresa. Por mi parte he devorado los seis capítulos en dos sentadas y he encontrado elementos suficientes como para convertir la serie en otra de mis must see para el año que viene. Espero que el amigo Darabont mantenga el tirón y sepa nadar entre dos aguas tan peligrosas como la de los seguidores acérrimos de lo zombi y del comic y las audiencias generalistas. Por el momento, creo que lo ha conseguido.


martes, diciembre 07, 2010

Expocomic 2010: Y el apocalipsis friki llegó un año más a Madrid

Más tarde que nunca, entre el puente de la constitución y las vacaciones de Navidad, arranca en Madrid el próximo 9 de diciembre la XIII edición del Salón Internacional del Tebeo de Madrid, Expocómic para abreviar y Expofriki para los amigos. Este año ha habido un cambio de emplazamiento dentro del recinto ferial de la Casa de Campo donde se había venido celebrando desde hace más de un lustro, y así los stands repletos de cómics y figuritas, las exposiciones y las sesiones de firmas lucirán en el Pabellón de Cristal, un recinto en principio más moderno que el habitual.


Entre las actividades que podremos encontrar este año destacan las exposiciones dedicadas a Emilio y Carlos Freixas, a Santiago Sequeiros (autor del espectacular cartel de este año), a Alfonso Zapico y a Martín Saurí (con los originales de su obra Arturo), pero no nos podemos olvidar de los concursos de Karaoke o Cosplay que llenan de color y desprejuiciada diversión las mañanas del domingo, o de los diversos talleres que se celebrarán (teatro, relato, photoshoot, etc). Los autores noveles este año van a contar con la oportunidad de mostrar su trabajo a profesionales del medio que les asesorarán directamente sobre su evolución o posibilidades de trabajo en el sector.



Y esto sólo en lo que se refiere a actividades organizadas, porque además podremos encontrar un nutrido plantel de autores dispuestos a departir en mesas redondas y presentaciones varias y a atender a los aficionados en las sesiones de firmas, que un año más seguirán el método Expocomic que tan buenos resultados ha dado a organización y público en las dos últimas ediciones. Sin ánimo de ser extensivo, cito a algunos de los invitados que más interés despiertan en un servidor, sin demérito de ninguno de los demás, cuya lista completa podrán encontrar aquí: José Luis Agreda, David Aja, Alfonso Azpiri, Jordi Bernet, Bit, Sergio Bleda, Vicente Cifuentes, Juan Díaz Canales, Carlos Giménez, Hermann, Klaus Janson, David López, Esteban Maroto, José María Martín Saurí, Jesús Merino, Ariel Olivetti, Frank Quietly, Carlos Rodríguez, Luis Royo, Kenny Ruyz, Juan José RyP o Ángel Unzueta. La verdad es que marea la cantidad y calidad del plantel de autores invitados este año. Como siempre, para conocer todo lo relativo al Expocomic de este año, no dejen de pasarse por la página oficial del evento o por el blog donde van apareciendo las últimas noticias relacionadas con el mismo.

lunes, diciembre 06, 2010

Lunes de recuperación

Finalmente caí con todo el equipo el pasado lunes, y no me refiero al tema futbolístico, sino más bien al delicado estado de salud del que les puse en antecedentes. De hecho, la semana pasada falté por motivos de salud al trabajo por primera vez en años, en MUCHOS años, lo cual les debería dar una idea de la seriedad del asunto. Afortunadamente mucho retiro hogareño, abrigo, reposo y sueño recuperado ha servido para desterrar la fiebre y afrontar con garantías una semana que se augura intensa pero afortunadamente más tranquila que la anterior, no sé si me entienden.

Los contenidos que pude a duras penas elaborar para la semana pasada cumplieron con unos mínimos de forma satisfactoria, aunque para esta semana les tengo preparado un nuevo dibujo de colección, un repaso a The Walking Dead -serie de televisión- cuyo capítulo final espero ver en apenas un par de horas, la presentación del Expocomic 2010 que abrirá sus puertas en apenas unos días y llenará Madrid de comics, autores y frikis y ya veremos si el tiempo da para más.

Dado que hoy es un festivo peculiar -la parte central de un puente que les tiene a todos de fiesta-, teóricamente no debería haber demasiado público lector al otro lado de la pantalla, pero lo cierto es que estos días han sido muchos más los que por azar o en busca de determinados contenidos han pasado por este blog, algo de lo que me congratulo enormemente. Tanto si son ustedes visitantes ocasionales como los sospechosos habituales que han decidido dedicar unos minutos a dejarse caer por aquí, les agradezco de corazón la atención y el tiempo que me han dedicado. Para finalizar una canción corta, seca, contundente y energética de la banda de punk californiana Bad Religion, una verdadera perla para abrir la semana. Sean ustedes buenos, tengan mucho cuidado ahí fuera y vuelvan cuando quieran y puedan. Plissken estará aquí en la medida de lo posible para compartir con todos ustedes todo aquello que le gusta y le impulsa a seguir hacia adelante todos y cada uno de los días de su vida.

No control
Bad Religion


Culture was the seed of proliferation but it's gotten melded
Into an inharmonic whole, to an inharmonic whole.
Consciousness has plagued us and we cannot shake it
Though we think we're in control, though we think we're in control.
Questions that besiege us in life are testament of our helplessness.

"There's no vestige of a beginning, no prospect of an end." [(Hutton, 1795]

When we all disintegrate it will all happen again, yeah.
Time is so rock solid in the minds of the hordes but they can't
Explain why it should slip away, explain why it should slip away.
History and future are the comforts of our curiosity but here we are
Rooted in the present day, rooted in the present day
Questions that besiege us in life are testament of our helplessness.

"There's no vestige of a beginning, no prospect of an end." [(Hutton, 1795]

When we all disintegrate it will all happen again, yeah.
If you came to conquer, you'll be king for a day,
But you too will deteriorate and quickly fade away.
And believe these words you hear when you think your path is clear...
We have no control. We have no control.
We have no control, we do not understand.
You have no control, you are not in command.
You have no control. We have no control.
No control. No control. You have no control.

domingo, diciembre 05, 2010

Galería de portadas: Los exterminadores

Después de una semana verdaderamente infernal y justo siete días después de repasar esta serie, tan atractiva como repulsiva, os dejo aquí la galería con las portadas de los últimos tres arcos argumentales. Las portadas pertenecen en su práctica mayoría a Phillip Bond, dibujante británico cuya trayectoria ya glosamos en la primera galería de portadas y que en esta veintena de ilustraciones se permite el lujo de jugar con los límites de la censura (esa escena de sexo cucarachil pixelada para no herir sensibilidades), el humor o el cartelismo bélico. A destacar las aportaciones de dos dibujantes como Darick Robertson (ilustrando uno de los momentos más genuinamente desagradables de todo el tebeo, que ya es decir mucho) y Glenn Fabry. Disfruten ustedes de esta profusa galería.




















jueves, diciembre 02, 2010

Sketchbusters CLXI: Mark Wheatley (II)

Uno de los motivos de la presencia del dibujante en el Expocomic del 2005 era presentar la edición española de su serie Frankenstein Mobster, edición que corría a cargo de la desaparecida Recerca y que constó únicamente de un tomo que incluía la primera parte de la historia y que, por si fuera poco, no llegó a tiempo para el salón y apareció semanas después. A pesar de ello Mark hizo todo lo posible por promocionar la obra firmando posters de la misma que había llevado con él y haciendo dibujos del personaje a diestro y siniestro. Lo cierto es que esta es una de las veces en que ese tipo de promoción ha funcionado conmigo a toro pasado, y en cuanto el tomo estuvo en mi tiendo habitual -ay- pasó a mi colección. La verdad es que la historia es una mezcla muy barroca -por recargada- de elementos pulp que mezcla los seriales policiales, de super-heroes, terroríficos, las historietas de gángsters y el romance para contar la historia de un policía que acaba convertido en un Frankenstein moderno en la ciudad Monstruosa. Allí acabará, en la mejor tradición de la Cosecha Roja de Hammet, en medio de una ensalada de bandos enfrentados (policía, gángsters y excepcionales, monstruos extranjeros que se han visto arrojados a lo más bajo de esa sociedad y expuestos a los abusos y presiones tanto de las dos clases anteriores como de algunos especímenes propios particularmente indeseables). La incompleta edición de Recerca me privó de conocer el final de una historia que sin ser particularmente novedosa sí resultó una lectura entretenida. Aquí les dejo a Mr. Todd en su forma monstruosa y sosteniendo a su inseparable amiga del alma...

lunes, noviembre 29, 2010

Lunes enfermo y cansado

Y no es la mejor forma de afrontar un día en que al menos 20 millones de españolitos no tienen otra cosa en la cabeza más que el partido que en apenas un par de horas se celebrará en el Camp Nou enfrentando a los dos máximos rivales de la competición liguera. Para mi desgracia, un virus persistente a medio camino entre el resfriado común, la bronquitis y la gripe me tiene asediado y a los refuerzos ya completamente rendidos -miss Sparks cayó el pasado viernes-, así que aquí me tienen, luchando a base de química e intentando no desfallecer, ya que una batalla que se lucha arrinconado pero sin caer es más fácil de ganar que otra que se pelea desesperadamente desde el suelo y rendido a las fuerzas enemigas.

La pasada semana comprobarían ustedes que cumplí con una deuda histórica y pude por fin dar cumplida reseña de Los exterminadores, una serie que me ha gustado muchísimo y que sigo recomendándoles vivamente. Lo cierto es que el domingo aún podría haber subido el dibujo de Mark Wheatley, pero mi habitual pacatismo dosificador decidió dejarlo para esta semana. Junto a él aparecerá una extensa galería de portadas repletas de bichos y deidades egipcias y lo cierto es que me estoy guardando un par de entradas relativamente bomba que curiosamente se desvelarán en el plazo aproximado de una semana y que desde ya les aviso que me han llenado de orgullo y alegría. Pero no adelanto acontecimientos y tampoco quiero entretenerles demasiado en un momento en que estarán mucho más pendientes del partido del milenio-siglo-década-whatever y lo cierto es que ya noto la fiebre achuchando.

Me despido con una canción de Anastacia que refleja al cien por cien el estado físico y mental en el que ahora mismo me encuentro y en el que espero que ninguno más de ustedes incurra -aunque sé de buena tinta que por lo menos tres lectores habituales del blog también están luchando esta peculiar batalla vírica estacional. Será cuestión de ir a por los bacilos antes de que los bacilos vengan a por nosotros.


Sick and tired
Anastacia

My love is on the line
My love is on the line
My love is on the line
My love is on the line

A little late for all the things you didn't say
I'm not sad for you
But I'm sad for all the time I had to waste
'Cause I learned the truth
Your heart is in a place I no longer wanna be
I knew there'd come a day
I'd set you free
'Cause I'm sick and tired
Of always being sick and tired

Chorus:
Your love isn't fair
You live in a world where you didn't listen
And you didn't care
So I'm floating
Floating on air

Oh.. yeah...

No warning of such a sad song
Of broken hearts
My dreams of fairy tales and fantasy, oh
Were torn apart
I lost my peace of mind
Somewhere along the way
I knew there's come a time
You'd hear me say
I'm sick and tired
of always being sick and tired

(Chorus 2x)

My love is on the line
My love is on the line
My love is on the line
My love is on the line

My love is on the line

domingo, noviembre 28, 2010

Los Exterminadores: El Apocalipsis de los Insectos

Recordemos parte de la historia. La compañía exterminadora Matabichos emplea un potente insecticida contra plagas, el Draxx, desarrollado por una multinacional con oscuros intereses, la corporación OCRAN. El insecticida, además de provocar peligrosas e imprevisibles mutaciones en los insectos, acelerando su evolución, puede emplearse como una droga altamente adictiva pero totalmente letal para el consumidor. Los efectos de la droga insecticida se dejan sentir tanto en insectos como en humanos, y los trabajadores de Matabichos deben hacer frente a la amenaza que se cierne contra la humanidad en general y sobre ellos muy en particular. Antes de seguir leyendo podéis revisar las entradas dedicadas a Una vida bicha e Insurgencia.

Las mentiras de nuestros padres (Exterminators 11-16)

Investigando sobre los efectos del Draxx, el doctor Saloth Sar descubre ciertas urgencias fisiológicas en su cuerpo que intentará satisfacer contando con los sabios consejos tanto de Nils Peterson como de sus conocimientos sobre plagas y entomología. En el transcurso de una romántica cita en un callejón rodeados de ratas, Sar hablará de su pasado en Camboya y de su trágica historia, una historia incompleta que amenazará con estallarle en la cara cuando un viejo conocido se encuentra con él y quiere recuperarle para una causa que Saloth Sar ya no considera suya.


Mientras tanto, la vida sigue para todos. Henry y Stretch siguen luchando contra plagas de todo tipo (hormigas en un hospital, una piscina llena de ranas) mientras Laura se consolida en el entramado empresarial de OCRAN acercándose cada vez más a su presidenta y Page y Henry estrechan una relación nacida de sus peculiares trabajos (prostituta literaria y exterminador) al tiempo que se conocen mejor. Matabichos cuenta con la incorporación de una nueva trabajadora, la sra. Pérez, cuyo piso infestado liberaron meses atrás y que ahora, con un particular sentido de la justicia, busca venganza contra el mundo de las plagas en todas sus formas, mostrando una entereza y unas ganas de exterminar encomiables para una novata.


La aparición en escena de Cleo Chrone, antigua conexión criminal de Henry James en la cárcel, buscando hacerse con partidas de Draxx con las que traficar, las investigaciones policiales del detective Hunter sobre las muertes relacionadas con Matabichos y una nueva aparición del símbolo egipcio en una mansión de Los Angeles van conformando un escenario cada vez más oscuro y peligroso para Henry, Page y Stretch (el vaquero afroamericano zen), un escenario que cambia radicalmente cuando unas cucarachas centroamericanas, las conocidas como silbadoras entran en contacto con el Draxx...


Fuego cruzado y daños colaterales (Exterminators 17-23)

Ni siquiera una aburrida convención de compañías de insecticida y exterminio de plagas es una reserva india está exenta de peligros. Stretch, Henry y Saloth viajan hasta allí para estar al día de los últimos avances en el gremio, pero se encuentran en medio de una guerra cruzada entre antiguos compañeros y un robo al casino del que serán los principales sospechosos. Stretch tendrá que enfrentarse a los demonios de un pasado demasiado oscuro si quiere salvar su vida y la de sus amigos, aunque por el camino deba enterrar alguno de los esqueletos que acaban de salir de su armario.


De vuelta a casa la situación ha empeorado ostensiblemente. Las noticias de la desaparición de indigentes podrían estar relacionadas con el acelerado proceso evolutivo al que se han visto sometidas unas cucarachas silbadoras, acercándolas peligrosamente hacia un súperespecimen de la conocida como silbadora maya, un insecto que se relaciona directamente con la desaparición de la cultura centroamericana de forma abrupta y silenciosa. La comercialización del Draxx como droga en las calles ha creado notables tensiones entre los camellos y los familiares de los muertos por sobredosis, y esas tensiones amenazan con estaller mientras OCRAN prosigue con sus estrategias comerciales dudosas y recupera un activo de la compañía verdaderamente inaudito: la población de una isla llamada Koribati en la que se experimentó durante décadas. Mientras que ECRON cree usarlos para sus fines los koribatianos parecen tener un conocimiento muy claro de la caja egipcia, de un plan maestro y de algo conocido como Kepheron.


Si la ciudad de Los Angeles siempre ha sido un escenario proclive a cruzar vidas de la forma más inesperada posible, es normal que los exterminadores Henry y Stretch acaben hablando con un traficante de Draxx justo en el momento en que el resucitado CJ, primera víctima mortal del Draxx, y un ejército de silbadoras mayas ataquen el almacen de la droga insecticida. La batalla a muerte por el destino del mundo prosigue y en este nuevo episodio Darwin se revolvería en su tumba al comprobar lo fácilmente que la mano del hombre ha alterado el equilibrio evolutivo acelerando su propia probable extinción.


Hermanos de bichos para siempre (Exterminators 24-30)

Nos quedan dos paradas antes del apocalíptico enfrentamiento final entre hombres y bichos. El recuerdo de un trabajo de exterminio realizado por Henry y Stretch a bordo de un crucero de lujo acaba destapando un Bufé sangriento en el que las más bajas pasiones del ser humano se enfrentan al apetito y al ciclo reproductor de unas preciosamente letales mariposas. Y si alguien dudaba de que nunca conocería el destino de CJ y los motivos tras su regreso es que no pesaba leer un tebeo como Los paletos van al cielo, en el que el repugnante yonki excombatiente de Iraq se pega un garbeo por el panteón egipcio y hace un amigo nada recomendables entre ellos, un tal Kepheron...


El escenario está dispuesto. CJ, apoyado por sus nuevos aliados (X e Y, no querrán que les chafe todas las sorpresas de un tebeo prolijo en ellas) lanza el asalto final contra los únicos que pueden impedir su triunfo final, la plana mayor de Matabichos (Nils, Harry, Stretch y la sra. Pérez) y sus aliados Page y la profesora Wolfe, la anciana investigadora que además de excelente sabueso se revela como estoica y valiente luchadora. La batalla final por la supervivencia tendrá sus heridas de guerra, sus bajas, sus sacrificios inútiles, sus traiciones y una dosis de épica homérica que casi convierte a los exterminadores en guerreros espartanos que se constituyen en la peculiar última línea de defensa que separa a la humanidad de su extinción.


Lo cierto es que pese al buen sabor de boca que me habían dejado los dos primeros tomos de esta serie claramente situada en el contexto del sello Vertigo (altas dosis de sexo, violencia bizarra, escenas repulsivas hasta decir basta), he tardado una eternidad en hacerme con los restantes recopilatorios de la misma, que leí de tirón, de forma compulsiva y con las únicas pausas que me provocaron un par de momentos concretos en los que no supe si atreverme o no a pasar de página. Como creo que ya comenté en su momento, el impulsor del proyecto fue el guionista Simon Oliver, que desarrolló la historia como germen para una posible serie de televisión, aunque acabara desechando la idea por las dificultades que un proyecto así tendría a la hora de rodarse, emitirse y lograr un hueco en el gran público. Una vez plasmado el proyecto como serie de comics, Oliver desarrolló una historia que debería desarrollarse en una cincuentena de números, aunque las ventas no acompañaron lo suficiente y la editorial decidió cerrarla en su número 30.


Aunque la serie cuenta con una conclusión muy bien desarrollada y que cierra todos los cabos de la historia, sí que es cierto que se aprecia una cierta sombra de 100 balas en el planteamiento original de Los exterminadores, presentándonos a nuevos personajes en cada arco argumental, con números independientes que desarrollan su personalidad, trasfondo y relaciones y dando más profundidad a los arcos que desarrollan el argumento en sí mismo. Una mayor extensión de la serie habría permitido desarrollar mejor a personajes secundarios como el traficante o su némesis en busca de venganza, dar mayor peso al detective Hunter (a quien estoy casi seguro se le habría dedicado un jugoso número de desarrollo), a los habitantes de Koribati o incluso a Crowley, el ricachón fundador de Matabichos con tendencias ocultistas cuya sombra planea sobre buena parte del relato pero a quien no terminamos de conocer en ningún momento.

A pesar de ese cambio de planteamiento sobre la marcha forzado por la editorial, hay que reconocer que Oliver hace un trabajo soberbio en el desarrollo de esta historia con ribetes fantásticos, terroríficos y mitológicos ambientada en un entorno suburbano más propio de los personajes de Kevin Smith o Quentin Tarantino. La trama avanza entre conversaciones reveladoras del carácter de cada personaje, golpes de efecto demasiado reales tanto en lo que se refiere a luchas empresariales como a relaciones de pareja o supervivencia en entornos sociales degradados y momentos de acción pura y dura que alcanza cotas de intensidad verdaderamente épicas y brutales en los momentos finales de los arcos Fuego cruzado... y Hermanos de bichos... Antes mencioné el adjetivo homérico, y lo sostengo. El enfrentamiento final acaba siendo planteado como la lucha de unos héroes determinados por las circunstancias que extraen fuerzas y valor de cada átomo de su cuerpo en su enfrentamiento con un enemigo superior amparado por fuerzas místicas de carácter casi divino. Eso sí, en esta particular epopeya el encargado de poner los diálogos habría sido Aristófanes, dado el carácter satírico de muchos de ellos y el saludable y necesario humor negro que impregna una trama que podría haber llegado a ser insoportable de no haber contado con ese matiz.


En el apartado artístico la serie se beneficia de contar no sólo con Tony Moore, cuyo dibujo naturalista y sucio resulta ideal para manejar a las toneladas de bichos que aparecen en escena y reflejar de forma real pero no realista a sus personajes enfrentados a ese horror casi cósmico y connatural con la especie humana. Junto a él encontramos en estos tomos a Darick Robertson empleando su habitual estilo sucio visto y disfrutado en Transmetropolitan y que lo acerca mucho al tono de Moore. Ty Templeton, viejo conocido de un servidor por sus incursiones en la JLI y que últimamente andaba ilustrando los tebeos de la franquicia animada de Batman se hace cargo de tres números que son una verdadera delicia, adaptando su estilo limpio y su narrativa a las necesidades del género negro de Tiroteo en Scatshot y a las de conspiración empresarial y repugnancia máxima en el encuentro con los bichos de El resbalón de Laura. Es una pena que el dibujante no se prodigue más en este tipo de historias. Quizá el momento más flojo a nivel gráfico lo proporciona el entintador Josh Lucas, que dibuja en solitario una historia, Un nuevo Ché, en la que el tono sucio y caricaturesco al mismo tiempo no termina de cuajar.

Dudo mucho que en un futuro próximo Planeta dedique un integral a esta serie, y sí estoy bastante cierto de que en sus librerías más cercanas es probable que pronto aparezcan lotes con la colección saldada o a un precio asequible, y es entonces cuando ustedes deberían permitirse un paseo por un mundo tan atractivo como repulsivo a partes iguales, tan heróico como miserable, tan sensual como crudo en su plasmación de los sentimientos, la violencia y las más altas y bajas pasiones humanas, que es, en el fondo, de lo que habla un tebeo como este, aunque para hacerlo emplee a millones de bichos que no son sino la plasmación de nuestros miedos más atávicos y el aterrador aviso de lo que estamos haciendo a nuestro entorno, sin remordimiento ni conciencia alguna. Hasta que el Draxx se haga realidad y cualquier insecto o animal decida que el hombre ya no es la cima de la pirámide alimenticia sino un snack apetitoso... Les dejo, que voy a fumigar mi casa, sólo por si las moscas, ya me entienden.

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