lunes, abril 12, 2010

Otro lunes tonto

O día atípico, o comienzo de una semana completa de vacaciones totalmente relajado y perezoso y en el fondo, pues eso, un poco tonto. El cuerpo vacacional y festivo se notó la semana pasada lo suficiente como para mantener mis dedos lejos del teclado pero no lo bastante como para permitirme que me aburriera ni un minuto, y la verdad, un poco de tranquilidad, aislamiento y aburrimiento no me habrían venido mal. Podría decir que esta semana va a mantenerse la tónica, pero como mínimo me gustaría subir algún dibujo y original a sus correspondientes secciones, y no sé todavía cómo voy a encajar el fin de la etapa de David Tennant en el Doctor Who por aquí, pero algo, seguro, me gustaría dedicarle. Quizá una entrada repasando a los dos primeros "nuevos" doctores, o una sección de Él dijo, ella dijo con alguna de las muchas y memorables frases que pueblan casi cada uno de los capítulos de la serie. En cualquier caso, les aseguro que mi devoción por esa serie roza ya cotas casi enfermizas y mi convencimiento de nuevo converso ha dado paso a la fe más firme en una serie que empezó a rodarse cuando la BBC era la BBC y ha sabido reconvertirse en uno de los mejores productos televisivos de la televisión pública británica de la última década.


La elección del tema musical con el amenizarles el comienzo de la semana está algo traída por los pelos, pero es que con las pupilas aún dilatadas y las retinas haciendo chiribitas tras el visionado de dos capítulos especialmente memorables, hasta en lo musical me gustaría hacer un homenaje a la serie -libre y sui generis, pero homenaje-. Hay un Who, hay un Doctor, son británicos, llevan décadas en lo suyo y han hecho historia. Así que creo que como homenaje, vale. Y poco más por hoy, damas y caballeros, que servidor está de vacaciones y tiene que seguir desaprovechándolas de la mejor manera posible.

Doctor, Doctor
The Who

Doctor, there's something wrong with me
My health is not all that it used to be
My heart is out of beat, I got chokers on my feet
My eyesight's getting dimmer, I can't see

Doctor thanks for seeing me today, I'm glad,
I've got every sickness there is to be had
I had whooping cough last month
And today I've got the mumps
And tomorrow I'll catch chicken pox as well.

Doctor doctor doctor make me well
I've not got long to go now I can tell
Doctor doctor doctor make me well
I've not got long to go I can tell
I've not got long to go I can tell

Those pills I took have no effect at all
Just the other day I had a nasty fall
And I think I broke my jaw when it hit the kitchen floor
And I'm shrinking last week I was five foot four

I've been getting shivers lately, is it flu?
I know the bug is going round, what can I do?
It's about to pick on me, I've still got the other three
Do you think I caught smallpox I'd get flu?

[chorus]

Do you think it's time that I made out my will?
I'll leave everything to you to pay my bill
Just how long is there to go
Please tell me I want to know
But on second thoughts don't tell me, I'm too ill.

sábado, abril 10, 2010

Los seis secretos: Desquiciado. La locura corre en la familia

El grupo de villanos reconvertidos en mercenarios conocido como los Seis Secretos no pasa por buenos momentos -como si en algún momento los hubiesen conocido-. A la pérdida de Knockout y la "expulsión" del Sombrerero Loco cabe sumar la pérdida de rumbo de varios de sus miembros. Scandal, amante de Knockout, se ve incapaz de superar la pérdida de su amor, mientras que Catman afronta los remordimientos de sus acciones en una reciente incursión en África que le aproximan peligrosamente al territorio de la tortura, la venganza y el asesinato. Ragdoll sigue tan loco, pervertido e imprevisible como siempre, mientras que Deadshot afronta la locura de su situación con su habitual sentido del humor negro y práctico y un cinismo a prueba de bombas. Entre todos ellos se encuentra un reformado Bane que ya no depende del veneno que le convertía en una bestia superhumana trastornada y que intenta hacerse hueco en un grupo humano inestable y al borde del abismo.


No es la situación más propicia para aceptar un trabajo peligroso de un cliente desconocido, pero así es la vida de los Seis Secretos, un continuo reto a la sensatez, la cordura y la integridad física de sus miembros. Scandal recibe un encargo anónimo de Gotham City para recuperar un "paquete" y llevarlo a la ciudad. No hay noticias sobre la identidad del cliente ni sobre la naturaleza del objeto a recuperar. La única pista es la identidad de la persona que les conducirá hasta el objeto, la aventurera Tarántula (Catalina Flores), una antigua agente del FBI que cumple condena en Alcatraz, ahora reconvertida en cárcel para supervillanos. Desde el primer momento el trabajo es un reto a todos los niveles, y sacar a Tarántula de allí no será tarea fácil...


Y como no podía suceder de otra manera para nuestros villanos reconvertidos favoritos, las cosas no hacen más que complicarse y volverse más locas a cada momento. Tarántula revela que el objeto en cuestión es de naturaleza mágica y su poder lo convierte en el objetivo más deseado para cualquier alma podrida del mundo. Su anterior propietario era un tal Junior, un asesino desequilibrado y el alma más cruel que pisa la faz de la tierra que dirige todo el crimen de la costa oeste desde una pequeña habitación y encerrado en una caja. Con un teléfono. Ayudado por dos sicarios y un bloc de notas. Una presencia letal y aterradora que no dudará en cometer los actos de mayor salvajismo y barbarie con tal de recuperar el objeto que una vez fuera suyo.



Scandal, Ragdoll, Catman, Deadshot y Bane, junto con la última recluta del grupo, Jeannette (propietaria de un casino con cientos de años de edad y el resultado de combinar el mito de Banshee con la leyenda de la condesa sangrienta Elizabeth Bathory) deberán acompañar a una reticente Tarantula hasta su destino al tiempo que luchan, escapan y evitan a todo un ejército de villanos azuzados por Junior contra ellos e intentan sobrevivir a las letales artimañas del siniestro personaje cuando, fatalmente, se aproxime más de la cuenta a los Seis Secretos... Y todo ello orquestado por ese misterioso cliente cuyas razones serán una verdadera sorpresa para el grupo.


Los Seis Secretos: Desquiciado (Secret Six 1-7) reúne el primer arco argumental de la serie regular de estos peculiares personajes que desde hace unos años vienen dando guerra en el Universo DC al máximo nivel. Creados como una de las series satélite de Cuenta atrás a Crisis Final (Villanos Unidos), el concepto resultó lo suficiente poderoso y atractivo para el gran público como para funcionar de manera independiente, y así recibieron una segunda oportunidad en forma de miniserie (Seis grados de desolación). Ahora, la guionista Gail Simone consigue una serie regular en la que seguir haciéndoselo pasar fatal a sus chicos al tiempo que factura un entretenimiento de primer orden en el que la violencia, el cinismo, el humor negro, la camaradería hawksiana entre los miembros de este peculiar conjunto humano a medio camino entre el Grupo Salvaje y el Escuadrón Suicida y el espectáculo sin prejuicios van de la mano y consiguen que el lector -yo, en este caso- pasen un rato de lectura emocionante, divertido y adrenalínico.


Si en las anteriores entregas de Los Seis Secretos habíamos disfrutado del arte de Dale Eaglesham y de Brad Walker, en este caso contamos con la presencia de la dibujante australiana Nicola Scott, que aporta un dibujo fresco, enérgico, dinámico, capaz de llenar páginas con viñeta tras viñeta repleta de toneladas de personajes y acción sin resultar confusa y que además maneja el tempo narrativo de la historia con una gran maestria, resultando tan intensa una conversación de supermercado o un paseo en coche como la tortura de un personaje o el asalto frontal de decenas de villanos contra nuestros antihéroes. Además, las portadas que realiza aportan un plus de humor y cachondeo a la serie que resulta refrescante y muy de agradecer a la hora de restar dramatismo al contenido del tebeo.


En resumidas cuentas, un título a tener muy en cuenta de cara a la publicación de las próximas aventuras del grupo en el que la guionista Gail Simone parece seguir ofreciendo uno de sus mejores trabajos hasta la fecha, bien arropada por una dibujante competente y eficaz y ofreciendo un nivel de calidad que, por el momento no ha decrecido desde aquella primera visita a la mansión de los nuevos Seis Secretos. Diversión a raudales para lectores sin prejuicios y lectura imprescindible para los seguidores de cualquiera de estos personajes -sobre todo Catman y Deadshot, que siguen llevándose la parte del león de la historia con permiso de un Ragdoll atractivo y repulsivo a partes iguales y de un Bane que se destapa como gran personaje más allá de haber sido el villano creado para romper a Batman-, que aumentan número a número su carisma y que prometen más y mejores historias de cara a un futuro esperemos que no muy lejano.

miércoles, abril 07, 2010

Commissionando CXX: Dick Giordano

La galería de hoy está dedicada a la labor como dibujante de commissions del recientemente fallecido Dick Giordano, una leyenda del comic contemporáneo que dejó su huella a lo largo de sus cinco décadas de carrera activa. Giordano fue uno de esos profesionales que dejó constancia de su buen hacer y de su competencia allá donde trabajó, desde sus comienzos en la Charlton -como dibujante de diversos títulos y editor en la época en que fueron creados Blue Beetle o Question- hasta su labor en los estudios Continuity junto a Neal Adams. Pero ha sido su larga y fructífera asociación con la editorial DC la que le ha granjeado mayor popularidad y respeto entre compañeros y aficionados. En sus comienzos trabajó como editor de títulos de la casa como Bat Lash, Teen Titans, Deadman o Aquaman. Ninguno de esos títulos era un superventas, pero su trabajo recibía críticas muy positivas. Además de las labores editoriales trabajaba como dibujante y entintador, y a su primera etapa en la editorial pertenece uno de sus trabajos más celebrados, las tintas sobre el arte de Neal Adams para Batman y Green Lantern. Tras el paréntesis de Continuity, Giordano regresó en los 80 como editor de las series de Batman, posteriormente fue ascendido a Editor General y en 1983 ocupó el puesto de Vicepresidente y Editor Ejecutivo. Decir que en la década que permaneció en el cargo DC vivió una verdadera edad de oro con el relanzamiento de sus grandes personajes y algunas de las etapas y series más celebradas de su tiempo es una obviedad que no voy a recalcar. Autores de primera fila, nuevos valores que se consolidaron merced a la calidad de su trabajo, series que recuperaron la calidad perdida durante años o que se sacudieron el anquilosamiento editorial de décadas de continuismo... Y todo ello sin dejar de lado su faceta artística, continuando con una prolífica labor como portadista de muchos títulos de DC o entintando trabajos puntuales como a Perez en las cubiertas de Crisis o a Byrne en la serie Man of Steel. Verdaderamente Dick Giordano fue un hombre de la casa que muchos identificamos con cierta época a fuerza de verle en los créditos y cuyo esforzado trabajo ha servido de inspiración a entintadores de generaciones posteriores a la suya así como modelo para todos los que han ocupado su puesto posteriormente en el staff de la compañía.

A modo de tributo a su faceta artística como dibujante y entintador, aquí os dejo una selección de algunas de las muchas commissions que hay a disposición del aficionado en CAF. Como es habitual las piezas van progresando en elaboración y en calidad y ofrecen un vistazo a sus lápices, a sus bustos y figuras exentas a tinta y a piezas como esa Batcueva cuya calidad habla por sí misma y que podrían ser perfectamente una portada retrospectiva del personaje. Habréis notado la preponderancia de Batman en la galería, y es que es uno de los motivos más demandados por aquellos que le encargaban commissions. Sirva esta entrada de humilde homenaje a una de las grandes figuras del comic contemporáneo que supo dejar su huella ya fuera embelleciendo el trabajo de otros o dirigiendo desde un despacho el esfuerzo humano y artístico de decenas de personas que dio como resultado muchos de los tebeos que con los años hemos ido disfrutando y amando.

Fuentes: Lambiek, Wikipedia, Comic Art Fans




















lunes, abril 05, 2010

Cazando fantasmas un lunes de pascua

Un año más servidor ha conseguido evitar las procesiones, los capuruchos, las saetas y demás tradiciones pías y sacras que pueblan estas fechas y ha santificado la semana de la mejor manera que sabe hacerlo: descansando la mayor cantidad de tiempo posible, compartiendo algunos buenos ratos con los amigos y picoteando aquí y allí en todas esas manifestaciones de culturilla popular o friki que tanto adoro y que tan buenos momentos me proporciona. Con un tomo de Flash y un libro de Chuck Palahniuk a medio leer, con la cuarta temporada del Doctor Who ya enfilando el ecuador y con el juego de los Cazafantasmas a punto de caramelo uno se las apaña para no hacer nada de provecho y al mismo tiempo tener ocupado cada minuto del día. Afortunadamente aún me quedan por disfrutar de unos días de reducción de jornada y de mis vacaciones de semana santa, con lo que es posible que aún me permita alguna que otra distracción más. La semana pasada cumplí con lo prometido hace ya bastante tiempo y les dejé por aquí con el relato La sonrisa del pirata, que más que relato independiente es un repaso personal a las sensaciones -o a parte de las mismas- que me produce El Imperio Contraataca, la película que consiguió elevar por sí misma el listón de toda una trilogía y reestructurar una historia que daría mucho más de sí con el paso de las décadas. La verdad es que con el acompañamiento gráfico queda una lectura que me gustaría recomendarles por si se les ha pasado por alto. Habré escrito cosas un poco mejores que esta, pero muy pocas con el cariño y la devoción que se esconden tras cada línea. Únicamente quedó en el tintero la reseña de Los Seis Secretos, que con tiempo y ganas mediante esta semana verá la luz junto con una galería de commissions -que ya toca- y con la reseña furibunda -o no, que aún no la he visto- de viejo abuelo cebolleta de Furia de titanes.


Dado que estoy teniendo una semanita de lo más fantasmagórica y ochentera revisando el universo de los Cazafantasmas a través de su videojuego -una tercera parte en toda regla que cuenta con la participación de prácticamente todos los actores y con una historia que integra elementos de las dos primeras películas y las lleva hacia una nueva aterradora y divertida aventura-, no se me ocurre una mejor forma de comenzar la semana que recuperando el inmortal tema de Ray Parker Jr., una canción que se asocia indisolublemente a la película pero que, por extensión, a muchos nos recuerda una época muy concreta: aquellos maravillosos años de infancia. Que ustedes disfruten del regreso al trabajo o de la escapada del mismo y que no se les haga demasiado larga una semanita que para mí va a ser particularmente corta. Y ya tocaba. Tengan ustedes mucho cuidado ahí fuera... ¡y regresen cuando gusten! Plissken mantendrá ondeando las banderas del frikerío y del descontento. [Edit: No iba a ser tan multimedia el post de cada lunes, pero al final me he liado la manta a la cabeza. Acompañando estas líneas fotos del juego en cuestión y de una de las primeras adaptaciones a los gloriosos, añejos y añorados 8 bits. Como dice la canción, ay, cómo hemos cambiado... Y acompañando a la letra de la misma el video clip y el audio. Para que elijan lo que más gusten. Y porque ustedes y la canción lo valen.]






Ghostbusters
Ray Parker Jr.

If there's something strange
in your neighborhood
Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

If there's something weird
and it don't look good
Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

I ain't afraid of no ghosts
I ain't afraid of no ghosts

If you're seeing things
running through your head
Who can ya call?
GHOSTBUSTERS

An invisible man
sleeping in your bed
Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

I ain't afraid of no ghosts
I ain't afraid of no ghosts

Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

If ya all alone
pick up the phone
and call
GHOSTBUSTERS

I ain't afraid of no ghosts
I here it likes the girls
I ain't afraid of no ghost
Yeah Yeah Yeah Yeah

Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

If you've had a dose of a
freaky ghost baby
Ya better call
GHOSTBUSTERS

Lemme tell ya something
Bustin' makes me feel good!

I ain't afraid of no ghosts
I ain't afraid of no ghosts

Don't get caught alone no no

GHOSTBUSTERS

When it comes through your door
Unless you just want some more
I think you better call
GHOSTBUSTERS

Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

I think you better call
GHOSTBUSTERS

Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

I can't hear you
Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

Louder
GHOSTBUSTERS

Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS

Who can ya call?
GHOSTBUSTERS

Who ya gonna call?
GHOSTBUSTERS


domingo, abril 04, 2010

La sonrisa del pirata: Un cuento de Star Wars

Siempre he querido recuperar este cuento y compartirlo en condiciones con todos vosotros. Lo escribí en el año 2000 con el fin de participar en una convocatoria local de relatos sobre La guerra de las galaxias organizada por la asociación alicantina juvenil Supervivientes de Endor. El relato fue escrito por un fan rendido de la saga pero no por un experto en la misma, y de ahí que hubiera algunos errores -como la exactitud de la jugada de cartas o la historia del Outrider- o fallos de continuidad, el más clamoroso de los cuales he decidido corregir -colocar a R2-D2 en Bespin junto a Solo y compañía cuando debía estar en Dagobah acompañando a Luke-. El cuento no descubre nada nuevo, sino que intenta ofrecer una retrato épico y legendario de mi personaje favorito de la saga original, el contrabandista más adorable de la historia del cine. Espero que no os asuste tanta letra y que perdáis unos minutos en este relato que fue escrito hace casi una década y que hoy finalmente sale a la luz pública.

La sonrisa del pirata
Pedro de la Ossa Antón sobre caracteres creados por George Lucas

El Outrider fue una de las naves más rápidas y conocidas de su época. Antes de la caída de la República, durante la consolidación del Imperio como régimen galáctico, Dash Rendar y su fragata corelliana ya eran leyenda entre los contrabandistas espaciales. De acuerdo con su nombre, el aventurero exterior visitó los incontables mundos que poblaban el anillo externo de la galaxia. Fueron incontables los actos de piratería, robos, secuestros de bellas damiselas, contrabando de materias especialmente valiosas que fueron atribuidos al Outrider de Rendar, toda una leyenda que se transmitía gracias a conversaciones de taberna de pilotos. Sus peripecias eran susurradas en cualquier rincón donde la penumbra invitara a compartir secretos, donde amparara la difusión de un mito que no cesaba de crecer. El propio Dash se vio absorbido por la estela de su propia reputación, y cometió el mayor error de todos. Abandonó las cómodas fronteras del espacio exterior y se lanzó sin pensar en las consecuencias a la lucha contra el Imperio. La Rebelión no era en esos momentos sino una loca cruzada idealista que necesitaba desesperadamente pilotos hábiles y osados tanto como necesitaba naves veloces y bien armadas, y Rendar cumplía ampliamente con ambos requisitos. Un viejo piloto, con una cicatriz morada cruzando transversalmente su rostro y un brazo amputado, contaba una y otra vez en una tabernucha de Mos Eisley cómo el Outrider fue alcanzado por un impacto directo en la campaña contra el príncipe Xizor. Una estela de fuego indicaba el rumbo de la fragata, que se ocultó tras un planetoide cercano poco antes de explotar. Pronto surgieron los rumores indicando que tanto Rendar como el Outrider habían sobrevivido. De la amarga hiel de la derrota y la muerte resurgió con mayor fuerza si cabe el mito del héroe, aunque otra leyenda se iba imponiendo entre susurros temerosos y miradas por encima del hombro para comprobar que no hubiera espías del Imperio en las proximidades. Sólo el nombre de Darth Vader, señor oscuro de Sith y mano derecha del Emperador, ascendido a comandante tras la debacle de la Estrella de la Muerte y el fallecimiento de Moff Tarkin, uno de los más competentes y fieles servidores con que Palpatine contaba en su ejército, podía rivalizar con el de Dash Rendar. La imponente figura envuelta en su capa de sombras, precedida su atemorizadora presencia en todo momento por su ominosa y profunda respiración, la oscuridad del alma que se escondía tras ese envoltorio semi-humano de carne y hierro, desterró de la memoria colectiva a Rendar y la épica, para instaurar el temor, el odio.


Muchos fueron los que oyeron hablar del Outrider, muchos los mozalbetes imberbes que hallaron en la figura del valiente piloto un modelo a emular, una inspiración a la hora de encaminar sus pasos. Y precisamente uno de esos muchachos, ya adulto, pensaba en Rendar y en fragatas corellianas modificadas para viajar más rápido que ninguna otra nave, y en cómo le diría a su amigo Lando que aquella mano la iba a perder, y que jamás debería haber apostado una astronave como la suya, aunque hubiese estado seguro de recibir mil manos ganadoras. Sentados cómodamente frente a la consola de juego, degustando una copa de hidromiel traída directamente de Coruscant, dos viejos amigos se miraban fijamente a los ojos. En el centro del tablero electrónico había gran cantidad de créditos imperiales, monedas de oro y alguna piedra preciosa de las lunas de Endor.

-Me has oído perfectamente viejo amigo. La partida de hoy se me ha dado bastante mal, pero con estas cartas es imposible perder.- Lando Calrissian abrió los brazos con energía y sonriendo abiertamente, continuó hablando hacia las espaldas de su oponente.- Vamos, Chewie, dile a este cabezota que lo deje ahora. Recogeremos las ganancias del día y nos iremos a casa.

Desde un rincón de la sala un gruñido cauteloso hizo llegar a Han Solo una clara advertencia. Estaban a punto de perder muchos créditos, tantos como para poder pasar una cómoda temporada en algún planeta del círculo exterior, sin necesidad de trabajitos urgentes y peligrosos para aquella babosa Hutt. Pero en la mente de Solo únicamente aparecía la cromada figura del Halcón Milenario, la mítica nave heredera de las excelencias del Outrider. Como algunas otras veces a lo largo de su vida, la vista de Solo se nubló un instante antes de cometer una temeridad, una locura... o un gesto de abierta y desinteresada heroicidad, aunque cierto es que éstos últimos actos aún tardarían años en producirse.

-Lando, amigo mío, tienes toda la razón, pero ya conoces a este viejo pirata de las estrellas, y una apuesta como la que has hecho, poniendo al Halcón encima de la mesa, cuando menos se merece que destapemos nuestras cartas.

Han apretó un botón y apareció un tres, luego un dos... La sonrisa de Lando había desaparecido, dejando en su lugar un rictus de preocupación indisimulada. Finas gotitas de sudor perlaban su frente. Con una suave presión se destapó la última carta. El wookie lanzó un aullido de alegría mientras abrazaba con sus brazos peludos a su amigo. Lando no pudo reprimir su disgusto, dando un fuerte manotazo sobre el panel electrónico, que despidió algunas chispas. La suerte había sonreído a Han Solo con una de las jugadas más raras del Sabacc, la Estrategia del Idiota, al conseguir un veintitrés literal con un dos, un tres, y la cara del idiota, como usualmente se conocía al comodín con valor cero. Pese a la alegría que inundaba su pecho, Solo intentó reprimir las manifestaciones de júbilo lo máximo posible, intentando no causar más daño del que ya había provocado a uno de los pocos hombres de la galaxia que podía calificar de amigo, y casi el único –sin contar a Chewie- al que confiaría su vida en caso de extrema necesidad. No lo sabría hasta años después, pero aquella noche Lando Calrissian derramó lágrimas de dolor y rabia en el hangar del Halcón Milenario. Con un apretón de manos firme y un abrazo cauteloso los amigos se separaron un par de días después. Solo, esbozando una sonrisa de triunfo pícaro y presuntuoso, se colocó a los mandos de su nueva nave y aspiró profundamente el metálico interior del pájaro más rápido de aquel cuadrante del universo. Cuando la nave se elevó hacia el cielo abierto, Han hizo que el Halcón diera varios bandazos a izquierda y derecha, una última y amarga despedida para el hombre que envuelto en una capa gris perla permanecía estático, solo, en el centro del hangar, con los hombros caídos y la mirada perdida.


***

Todos esos recuerdos eran imágenes brumosas del pasado. Hace toda una vida, pensaba Han Solo mientras miraba preocupado el panel de mandos del Halcón. Los dispositivos de velocidad hiperlumínica estaban fuera de servicio, quién sabe si quizá permanentemente; el estabilizador no respondía como debiera, y por si fuera poco la potencia había quedado seriamente disminuida. Chewbacca continuaba frenéticamente intentando soldar en la sentina la mayor cantidad posible de componentes estropeados. El casco también había sufrido serios daños; había recibido impactos directos durante la evacuación de Hoth y la huida del bloqueo imperial. Además, aquellos malditos y persistentes cazas TIE le habían obligado a realizar la temeraria maniobra del campo de asteroides, algo que no volvería a repetir mientras viviera si podía evitarlo. Y encima, todo había conducido a aquella maldita caverna... y a los mynocks. Había sido un día para olvidar, todo lo cual se reflejaba en el tenso y serio rostro de la mujer que se hallaba sentada a su lado en la cabina del Halcón, la princesa Leia, la princesita guerrera, la mujer que había comenzado a despertar punzadas de nerviosismo en su vientre cada vez que estaba cerca de ella. Todavía le latían con fuerza las sienes, y el corazón corría desbocado ante el recuerdo de aquel fugaz beso, un instante de paz, y algo más, en medio de aquella debacle de Hoth y aquella locura de la Rebelión en que se había metido casi sin darse cuenta plenamente de lo que hacía. Maldito montón dorado de hojalata petulante. Si hubiese llegado unos segundos antes, nada habría pasado. Unos segundos después habría podido disfrutar de aquel momento, hablar con ella de Luke, de lo que estaba empezando a sentir por ella.

-Tranquila princesa. Esta nave aún puede dar algo de guerra al Imperio.-Unos gruñidos agudos llegaron de la sentina, seguidos por la charla incesante del androide de protocolo. Seguramente Chewie habría detectado una nueva avería y el entrometido robot dorado no podía tener cerrados sus circuitos de voz demasiado tiempo indicando la mejor forma de reparar la avería o las escasas posibilidades de salir con éxito del aquel desastre.- Ese adorable montón de pelo con garras lo tendrá todo bajo control en unos momentos. De todos modos, creo que lo mejor será buscar un puerto amigo o neutral para realizar las reparaciones necesarias con el equipo adecuado. Déjame que mire en la carta estelar dónde nos hallamos exactamente...



Las manos de Han volaron por el panel de mando, mientras la mirada de Leia se apaciguaba un poco, al ver la seguridad y tranquilidad con que aquel mercenario tan desconcertante buscaba con mirada escrutadora entre los cientos de planetas, estrellas y sistemas binarios un lugar donde descansar y lamerse las heridas. Apoyó con calma una mano en el hombro de Solo, notando cómo se tensaba al instante, para después, casi instantáneamente, relajarse.

-Yo... -comenzó la princesa titubeante- quería agradecerte que te hayas quedado tanto tiempo con nosotros. Teniendo en cuenta el precio que tiene tu cabeza, has sido muy generoso con la Rebelión. Además, quería decirte...

-¡¡¡Aquí!!! ¡Maldita sea mi suerte! Hace apenas un instante pensaba en él y míralo, ahí lo tienes, el viejo y taimado Lando Calrissian. ¡Y al frente de una colonia minera de gas en Bespin, nada menos! La vida le ha sonreído al bribón desde que me separé de él. ¿Qué decías, Leia?

La princesa miró a las estrellas con gesto de nuevo serio y distante. Nada, musitó mientras movía la cabeza con lentitud a derecha e izquierda. La oscuridad del espacio, el frío y estéril vacío estelar siempre la habían hecho sentirse empequeñecida. Ahora, además, se sentía aislada, alejada de Luke, el atento y dubitativo Luke, que había corrido en pos de quimeras místicas olvidadas desde hacía décadas. La nave tomó el rumbo de Bespin, la ciudadela de las nubes, con una suave inclinación y un ligero ronroneo de los motores. En silencio, Solo y Organa se dirigían a afrontar su cita con el destino, no sólo de sus propias vidas, sino de la Galaxia entera.

***

La estancia era fría, glacial. La estación entera estaba dominada por el color blanco, la síntesis ciega de todos los colores. Leia miraba por la ventana, mientras Han y Chewie seguían preguntándose qué le había sucedido a C3-PO. El wookie le había encontrado desguazado y desconectado en un basurero de la Ciudad de las Nubes. Había algo raro en la colonia minera, en los extraños y mudos sirvientes mejorados biónicamente del barón administrador de la ciudad. Y la actitud del propio Lando... Por unos momentos Leia pensó que les arrestaría y les entregaría a Vader, aquel maníaco torturador sediento de poder. Incluso creyó ver cómo la pose de osado aventurero de Han titubeó por un instante fugaz, justo antes de recibir aquel abrazo caluroso de bienvenida que disipó la mayor parte de sus dudas. Pero C3-PO no aparecía por ningún lado, y Han, lejos de tranquilizarse, había aguzado su instinto de contrabandista al máximo, presto a responder ante la menor señal de peligro. Las puertas se abrieron con un suave susurro, y Lando Calrissian entró en la habitación seguido por su fiel mano derecha en el gobierno de la colonia, Lobot. Han y Chewbacca levantaron la vista de los componentes deslucidos e inanimados del dorado androide de protocolo, y contemplaron con atención la figura elegante del viejo amigo, del consumado tramposo y hábil superviviente que hacía años desapareció de sus vidas. Continuaba luciendo una capa de suave tejido aterciopelado y grisáceo color perla. Un fino y cuidado bigote contribuía a ofrecer una imagen de respetabilidad a su oscura tez. Han se sonrió, y palmeó el hombro de Lando.

-Vaya, Lando, viejo amigo, menudo tinglado tienes montado aquí.- Guiñó un ojo con aire cómplice mientras miraba a Leia, ahora de espaldas al amplio ventanal que ofrecía una deslumbrante panorámica de las nubes anaranjadas y ocres que rodeaban la estación.- Veo que te has ablandado con todas estas comodidades... La verdad es que en los viejos tiempos dábamos las gracias si podíamos dormir un par de horas en una incómoda litera entre turno de pilotaje y guardias. Y ahora... seguro que ni siquiera eres tú quien se encarga de establecer las guardias.

-Ya lo ves, Solo, supe recuperarme bien de aquel revés que me depararon las estrellas y prosperar. Tenemos aquí una colonia de gas Tibanna que produce los suficientes beneficios como para hacer rentable su explotación, pero no lo bastante como para llamar la atención del Imperio.

Leia notó un leve estremecimiento cuando oyó estas palabras, como una suave brisa de la noche glacial de Hoth recorriendo su médula espinal. Calrissian sostenía una de sus manos en ese instante, mientras ensalzaba su belleza y elegancia. Hay algo en ti que no me gusta nada, amigo, y no pienso bajar la guardia ni por asomo.

- Y ahora –continuó Lando- he preparado un refrigerio en vuestro honor. Espero que la especiada comida de Bespin sea de vuestro agrado.


Precedidos por su anfitrión, los tres viajeros dejaron la habitación y al desmantelado androide a sus espaldas. La princesa caminaba entre Han y Lando, que mantenían una animada conversación sobre los viejos tiempos y sobre el Imperio. Chewbacca, algo apartado husmeaba el aire con una afán casi animal, sintiéndose azotado por una sensación incómoda de nerviosismo y expectación. La huida continua de los caza-recompensas enviados por Jabba había afinado sus sentidos hasta límites difíciles de alcanzar por el resto de wookies. Había una presencia extraña en la estación, algo difuso oculto en los márgenes de su percepción que le impulsaba a aullar de miedo. Con un par de gruñidos secos comunicó esa rara sensación a su camarada, el cual le indicó con la mano que se calmara, y continuó conversando con Lando. Leia había dejado de admirar la funcional belleza del lugar, y observaba de reojo cómo Han se reajustaba su chaqueta corta azul marino, cómo las brillantes botas parecían posarse suavemente sobre el suelo en lugar de pisarlo, o cómo su mano derecha apenas se separaba lo justo del blaster DL-44 ajustado a máxima potencia que siempre llevaba algo caído por debajo de la cadera.

Llegaron frente al comedor y Calrissian se colocó a un lado de la puerta. Su mano dudó unos instantes, quieta en el aire, pero luego apretó el interruptor de apertura. Los paneles corredizos se abrieron, dejando ver el amplio comedor, la larga mesa con todo dispuesto... y una figura oscura y alta, de respiración grave y sonora, enfundada en un manto de tinieblas en el otro extremo. Antes de que Han supiera conscientemente lo que hacía su mano había asido con fuerza el blaster y disparado dos ráfagas a plena potencia contra aquella aparición demoníaca y pesadillesca que amenazaba todo cuanto había empezado a vislumbrar en los últimos días. No dejaría que hicieran daño a Leia mientras le quedara un hálito de vida en sus pulmones. Con un ademán casi de desdén, impasible, Vader repelió los disparos y habló con una voz de desagradables resonancias metálicas:

-Estaré muy honrado de disfrutar de su compañía...-Tras el lord de Sith una figura metálica y grisácea salió de entre las sombras precedida por una carcajada de triunfo. Boba Fett había alcanzado al fin a su presa, y Han ya veía en su mente cómo Jabba pasaría su babosa lengua por sus labios amarillentos cuando contemplara su cadáver exangüe en la sala de trofeos de su palacio de Tattoine. Los pocos retazos de esperanza que le quedaban desaparecieron entre tinieblas.


***

Los finos sensores metálicos y puntiagudos del Scan Grid comenzaron a brillar cuando su temperatura alcanzó los diez mil grados. Han Solo estaba atado sobre una plataforma rectangular dispuesta verticalmente. Los soldados de asalto habían estado golpeando duramente diversas partes de su anatomía, en un fútil intento por extraer algo de información útil que ofrecer a Vader en su búsqueda por hallar a Skywalker. Con el pelo caído sobre la frente perlada de sudor, y un sabor intenso a sangre en la boca, Solo alzó la vista para mirar a Vader. Toda su vida había tenido una máxima: Aquel que va siempre un paso por delante de sus enemigos, siempre estará un paso más cerca de la victoria. Y la mayor parte de su vida había sido fiel a ese principio, sin atarse a casi nadie, sin tener posesiones materiales que le retuvieran en algún planetoide del anillo exterior, vigilando el siguiente paso a dar en cada situación. Y ahora, había sido derrotado en toda regla. El Imperio ya no estaba a sus espaldas, sino que le tenía bien cogido. Y no solo eso, sino que también tenían en aquella maldita colonia minera todo aquello que él amaba o que le importaba: Leia, Chewie, el Halcón, incluso aquel maldito trozos de hojalata dorada había empezado a caerle bien. Únicamente le quedaba la satisfacción de no ceder ante ellos, de no desmoronarse delante de Darth Vader, de no darle el placer de verle gritar. Vader no preguntó nada. El muchacho vendría a él, lo había sentido en la Fuerza, y ya no necesitaba la información que el tozudo contrabandista pudiera ofrecerle. Aun así, debía asegurarse todavía un par de cuestiones, atar los cabos sueltos para complacer al Emperador... y quizá todavía más, pero lo que ocultaba el futuro se hallaba protegido por nebulosas brumas, y no podía dejar nada al azar. Aprendió la dura lección que Tarkin recibió tras la destrucción de la Estrella de la Muerte: nada había de confiarse al ciego devenir del destino; muchos acontecimientos a lo largo de su azarosa vida habían sido impulsados o motivados por otras personas, pero ahora era él el auténtico amo de su destino, de su futuro... de las estrellas. Cuando las agujas penetraron a nivel molecular en la carne de Han, cuando descargas eléctricas sacudían sus células y hacían hervir su sangre, cuando los órganos internos se vieron traspasados una y otra vez, todo atisbo de resistencia se quebró ante las intensas y espesas oleadas de dolor que ocupaban por entero su cerebro. No había nada más en el universo que las luces brillantes que explotaban en su cabeza, quizá, tan sólo llegaba a vislumbrar un par de rostros difuminados, el muchacho y la princesa. La oscuridad de la inconsciencia alivió el sufrimiento de Solo arropándolo con el manto del olvido.


***

La celda era oscura y fría, vacía por entero. Chewie gemía quedamente mientras miraba a su amigo y compañero de correrías y peleas por medio universo, el hombre al que en último término debía su libertad y su vida. Todo asomo de vitalidad y energía parecía haber abandonado a Han Solo, cuyo cuerpo yacía casi sin vida sobre una plancha metálica. La puerta se abrió dejando paso a Leia y a Lando. La princesa corrió a abrazar el cuerpo de Han al tiempo que Chewie se abalanzaba contra Calrissian que iba acompañado de Lobon. El amor y el odio entrecruzándose con fuerza en el mismo lugar y momento, alterando la percepción sensorial de los presentes, haciendo reflexionar sobre actitudes seguidas y sucesos pasados y presentes. Una encrucijada vital de la que dependería el futuro de todos ellos.

***

La sala de congelación de carbonita estaba inundada por los vapores tóxicos y ardientes que surgían de los conductos inferiores de la cámara. Allí se almacenaba el gas y se congelaba para facilitar su traslado y manipulación. Allí era donde Vader planeaba empaquetar su regalo para el Emperador, pero para ello debía asegurarse por entero de que funcionaría su plan... Y Solo sería el medio para ello. Han casi no podía caminar, la tortura había doblegado su cuerpo y casi quebrado su mente, pero un rincón pequeño y apartado de bravura y fortaleza se resistía tercamente a rendirse ante la adversidad y la derrota. El cazarrecompensas Bobba Fett discutía con Vader en un lado de la plataforma circular. Lando permanecía en segundo término, con el rostro cabizbajo y apesumbrado, sopesando todo lo que le había costado llegar hasta donde estaba y lo cerca que se hallaba de perderlo todo. Había sido un trato pésimo para la colonia minera, y aún peor para él. Chewie sostenía con dulzura a Han, que se apoyaba contra el fuerte y peludo brazo del wookie. A su espalda, C3-PO intentaba desesperadamente ver algo de la dramática escena que se desarrolla en la sala, sin conseguirlo. Leia no creía que aquello estuviera sucediendo de verdad, que tras un desastre del calibre de Hoth pudiera llegar otro aún mayor, la pérdida del hombre que amaba sincera y plenamente, el heroico y altruista luchador oculto bajo la dura cáscara de un contrabandista cínico y sin escrúpulos. Los soldados de asalto los separaron sin contemplaciones, con rudeza. Aún así, separados apenas unos centímetros, rodeados de aquellos chorros de ardiente vapor, prisioneros del Imperio, Leia y Han lo dejaron todo detrás, ignorándolo por entero, concentrando toda su atención el uno en el otro. Leia adelantó su mano y acarició la áspera mejilla de Solo con dulzura, mientras pugnaba por contener las lágrimas. Con voz entrecortada, ahogada, surgida de lo más profundo de su ser, dijo:

-Te quiero.


Han no sabía como actuar. Todo estaba perdido. El muchacho llegaría pronto a una estación espacial completamente tomada por el Imperio, con una elaborada trampa dispuesta contra él, y con Vader el despiadado al frente de todo. Para él se había acabado. No había esperanza alguna, pero aún entreveía algún leve resquicio en aquella situación mortal. El arrojo de Chewie, el brillo taimado en los ojos de Lando que llevaba viendo los últimos minutos, y la endiablada suerte de Luke, quizá propiciada por la vieja religión de los Jedis, la Fuerza... Si todo salía bien, no quería que Leia lo recordara derrotado, vencido. Situado ya sobre la plataforma de congelación que pronto comenzaría a descender, erguido por entero, extrayendo de manera agónica los últimos resquicios de energía que pudo hallar en su maltrecho cuerpo, esbozó la cínica media sonrisa que le había convertido en un piloto popular en la mayor parte de tabernas de la galaxia, y miró con fijeza a Leia, mientras hablaba con voz firme, sin titubear ni una sola vez.

-Lo sé.

Y con estas palabras la figura de Han Solo desapareció entre un repentino estallido de gases, entrando para siempre en el panteón de los mitos de la rebelión y las leyendas del espacio, sin saber, sin soñar siquiera, que aquello no era el final de todo, sino el principio de muchas otras cosas.



viernes, abril 02, 2010

Sketch-busters CXLIII: David López (y IV)

Este es el otro de los sketchs que hemos conseguido del dibujante David López a lo largo de los años y en las cuatro ocasiones en que hemos tenido la oportunidad de charlar brevemente con él y de disfrutar de su simpatía y de su arte. Este dibujo corresponde a una sesión de firmas realizada en el stand de Planeta en el transcurso del Salón de Comic de Barcelona del año 2006. El dibujo muestra a nuestra ladrona de guante blanco con disfraz felino favorita -con permiso de Felicia Hardy, claro-, y es que la etapa del personaje que Will Pfeiffer a los guiones y David al dibujo, que por aquel entonces estaba comenzando a publicarse en Estados Unidos, es una de las más dignas que ha tenido el personaje en los últimos tiempos y para nada tiene que envidiar a esa otra gran etapa del personaje que Brubaker y Cooke ofrecieran poco antes. Marcada por su maternidad y por el modo de afrontar las nuevas necesidades de su vida, ayudando a su amiga Holly en la difícil empresa de convertirse en Catwoman para mantener vivo el personaje en el mundo criminal y lidiando con un terrible secreto de su pasado reciente, Selina Kyle vive una serie de truculentas y dramáticas aventuras que aquí pudimos leer y disfrutar de forma curiosamente parcial, pues la colección se cerró dejando parte del material sin publicar en España. En su reciente visita a Unicomic pudimos disfrutar de una de las charlas más amenas e interesantes que he oído a un dibujante español a lo largo de los años, y además conseguimos unas firmas, que en el caso de David suelen ser de lo más agradecido, ya que adorna el tebeo o las inserta a modo de bocadillo en la portada y son un detalle todavía más especial. Acompañando al dibujo de Catwoman he puesto una de ellas para compartirla con todos vosotros.



martes, marzo 30, 2010

Unicomic 2010: Crónica parcial

La semana pasada ya dejé buena cuenta aquí del arranque y el programa del Unicomic de este año. Además, ya comenté ayer que este año sólo pudimos asistir a las actividades del jueves y el sábado, y más concretamente al encuentro con los autores Enrique Alcatena, David López y Peter Milligan -los dos primeros dibujantes, el segundo guionista-. A la tradición de Unicomic no le faltó de nada: las mismas caras conocidas de todos los años, el entusiasmo del público, la ausencia a última hora de uno de los autores invitados...


Por lo que se refiere a las charlas, decir que este año han resultado muy interesantes y amenas, algo a lo que ha ayudado en gran manera que dos de los invitados fueran de habla hispana, lo que siempre facilita la fluidez de la charla y la agilidad de la misma. Alcatena centró su conferencia en sus comienzos en la historieta argentina, en su salto a los USA durante los años 90 y las peculiaridades del mercado americano y en su última etapa como dibujante para la revista antológica Scorpio, que comenzó a publicarse en Argentina pero que tras la debacle económica del país cerró, manteniéndose con envidiable salud su filial italiana, que es donde actualmente publica Enrique sus trabajos repletos de ilustraciones barrocas y extremadamente detalladas pobladas de seres fantásticos y escenarios surrealistas. Una improvisada sesión de firmas en un bar cercano (à la Avilés) para no entorpecer la charla posterior cerró la jornada del jueves.



El sábado contaba con sesión doble. Para abrir el fuego, un entregado David López con un discurso extraordinariamente lúcido sobre la industria nacional, el mercado norteamericano y sus mecanismos internos a la hora de contratar y mantener a sus artistas, y ofreciendo un más que ameno repaso a su trayectoria artística, en la que no podían faltar Espiral -su trabajo de presentación-, Ángel Caído -su confirmación como un dibujante cumplidor y competente- y Catwoman -uno de sus trabajos más personales y de mayor calidad hasta el momento. Huelga recordar la devoción que siento por uno de los tipos más simpáticos que trabajan en el mundo de la historieta en la actualidad, y poder saludarle en la breve sesión de firmas posterior a la charla fue todo un placer. Por motivos de tiempo se dejó para última hora la habitual ronda de dibujos.


El plato fuerte de la tarde era la conferencia de Peter Milligan, uno de los guionistas más personales, versátiles y profundos que ha parido Gran Bretaña y que lleva exportando pesadillas, malos rollos y potentes historias al mercado norteamericano desde hace dos décadas, ya sea en su vertiente más óscura o adulta dentro del sello Vertigo o coqueteando con los tebeos más populares y accesibles a toda clase de públicos. Un repaso exhaustivo a la carrera de un autor que adoro, bien documentado y acompañado de un material gráfico adecuado que fue conducido con maestría por nuestro buen amigo Fran Constantine. La charla se alargó quizá un poco más de lo debido, teniendo en cuenta que es -desde el sábado- la más larga celebrada en Unicomic en sus doce años de existencia, y quizá en su tramo final se nos hizo ya un poco pesada, teniendo en cuenta sobre todo que teníamos la obligación de coger el último tren de vuelta. La premura de esa situación nos hizo perdernos la sesión de firmas con Milligan y López, que además por motivos de horario debió prepararse fuera del lugar de las conferencias.


No hubiese estado mal fragmentar las actividades, como así sucedió en la tarde del jueves, o ajustar un poco mejor los horarios para adecuarlos a lo que han sido hasta este mismo año la norma habitual de las jornadas. En cualquier caso, un fin de semana en el que hemos podido escuchar de primera mano y de boca de algunos de nuestros autores favoritos la forma en que funciona la industria, las influencias o gustos de cada autor y los mecanismos artísticos existentes detrás de muchas de sus obras. A mí personalmente me dejó tan buen sabor de boca el asunto que ayer mismo releí una de las obras más difíciles de Milligan, The extremist, para recordar todo lo mal que me hizo sentir en su momento un tebeo arriesgado formal y temáticamente. El poder saludar fugazmente a viejos amigos y conocidos resultó la guinda del pastel, y por allí pasaron Pep, Adri, Bruce, Jaime y Osukaru en el lado de la afición, y al otro lado de la barrera Pablo, Javi, Dani, Antonio o Fran. Como siempre, señores, un verdadero placer. ¡El año que viene, más y mejor!

lunes, marzo 29, 2010

Lunicooooomiiiiiiiiic

Fin de semana apretado el que acabamos de dejar atrás, y al que, para más recochineo, los hombres grises le han robado una hora al descanso y a la recuperación. Como ya les comenté, la semana se me echó encima hasta tal punto que hubo dos días completos en que apenas pisé la casa más que para dormir unas horillas, y de este modo me fue imposible actualizar esto con los contenidos programados. El hiato mereció la pena en gran medida, porque pude disfrutar de las Jornadas de Comic de la Universidad de Alicante, a las que somos asiduos desde hace nueve años y a las que procuramos no faltar aunque sólo sea de forma parcial. Cuando ya tenía escrita la entrada con la crónica del evento, personal, subjetiva e intransferible, he decidido separarla de la habitual entrada de cada lunes. Cada cosa en su casa con su caso, ya que junto a unas líneas que no han sido tan breves como yo creía incluiré una selección gráfica para poner cuerpo a esos tebeos que tanto nos han impresionado o hecho disfrutar con el paso de los años. De esta semana no pasa y les juro y perjuro que podrán leer el cuento La sonrisa del pirata junto a la reseña de unos secretos que a estas alturas ya no serán seis sino doce. Y como ya hemos tenido una semana de pausa recuperaremos el habitual sketch de colección, que será uno de los conseguidos en Unicomic este año.

Y para vitaminar y mineralizar un lunes de esos que comienzan silenciosos y agotados pero que dan paso a una semana breve y a cuatro días festivos consecutivos, uno de esos temas pegadizos, roqueros y electrizantes que ha sido usado en anuncios y bandas sonoras a cascoporro pero que tiene la suficiente calidad como para atronar cualquier oído que guste de este tipo de música. Desde Suecia, por segunda vez en relativamente poco tiempo, y en el esplendoroso blanco y negro que gusta lucir habitualmente la banda en sus actuaciones en directo, The hives inician la cuenta atrás hacia la gran explosión festiva de la Pascua. Sean ustedes buenos y tengan mucho cuidado ahí fuera.


Tick tick boom
The Hives

Yeah, yeah, yeah, I was right all along
Yeah, yeah, yeah, you come taggin' along

Yeah, exhibit A, on the tray, what you say?
As I throw it in your face
Yeah, exhibit B, what you see? Well that's me,
I put it back in your place

Yeah, I done it before and I can do it some more
So what you waiting for?

Yeah, I was right all along

'Cause I have done it before and I can do it some more
I got my eye on the score
I'm gonna cut to the core
It's too late it's too soon or is it?
Tick, tick, tick, tick, tick, tick, tick, boom

Yeah, yeah, yeah, I was right, you were wrong
Yeah, yeah, yeah, going, going you're gone

I saw your hesitating, waiting too much
'till it slipped through your hands
and then you stagger to your feet and out the door
'cause there's not second chance

That's right!

'Cause I have done it before and I can do it some more
I got my eye on the score
I'm gonna cut to the core
It's too late it's too soon or is it?
Tick, tick, tick, tick, tick, tick, tick, boom

Check it

And you come crying to me - but it's too late
the man you try hard to be - but it's too late
get your head out the sand - but it's too late
it's too late, too late, too late, too late

Oh yeah, but it's too late
Yeah, but it's too late
get your head out the sand, it's too late
It's too late, too late

You know I've done it before and I can do it some more
I got my eye on the score
I'm gonna cut to the core
I'm gonna cut to the core
It's too late it's too soon
It's too late it's too soon
It's too late it's too soon

Or is it?
Tick, tick, tick, tick, tick, tick, tick, boom


viernes, marzo 26, 2010

Unicomic 2010: Un año más, con sentimiento

Casi sin darme cuenta -algo a lo que ha contribuido el cansancio acumulado, las obligaciones laborales y el cúmulo de eventos a los que atender en este mes de marzo que nos deja a las puertas de las vacaciones de semana santa- ha llegado el momento de las XII Jornadas del Comic de la Universidad de Alicante, acontecimiento popularmente conocido como Unicomic al que un servidor ha tratado de ser fiel desde el momento en que tuvo conocimiento de su existencia, allá por el año 2000. Un milenio y casi una década después el alma de las Jornadas sigue siendo la misma con un grupo de entusiastas colaboradores que hacen todo lo posible por aproximar el mundo del tebeo en sus más variadas manifestaciones a los alicantinos en general -y a este infiltrado ilicitano en particular-, ofreciendo mesas redondas, conferencias y proyecciones para todos los gustos y sectores de la afición.

Aunque las Jornadas se iniciaron ayer, mi asistencia a las mismas me impidió preparar el habitual post con el que suelo celebrar el comienzo de las mismas cada año. La presencia de invitados como Enrique Alcatena, David López, Peter Milligan, Paco Roca, Bartolomé Seguí o Felipe Hernández Cava es un reclamo al que difícilmente me pude sustraer y ayer mismo me acerqué a la primera de las charlas impartida por Quique Alcatena. Dado que las Jornadas se hayan ahora mismo en el ecuador de su celebración, les dejo el programa por si esta tarde o mañana gustasen o pudiesen acercarse a disfrutar del rico y retorcido mundo de ideas de Peter Milligan o de las desventuras de un dibujante español en la corte del rey dólar, sin desmerecer esa charla teórica sobre el Premio Nacional del Comic por algunos de sus ganadores y teóricos de la historieta. Sin más les dejo con la parte del programa que les puede interesar.

Viernes 26 de marzo
Encuentro con autores (II)
Aula de Cultura CAM. Avenida Doctor Gadea, 1. Alicante.

17:00 h.
Encuentro con los premios nacionales del cómic a la que asistirán Paco Roca, Bartolomé Seguí, Felipe Hernández Cava y Álvaro Pons.

19:30 h.
Mesa redonda: La importancia del Premio Nacional de Cómic.


Sábado 27 de marzo
Reflexiones en torno al comic (y III)
Sede Universitaria de la UA. C/ Ramón y Cajal, 4. Alicante.

10:00 h.
Presentación de la asociación Alicante Otaku.

10:30 h.
Proyección de "The place promised in our early days " (VOS).

12:30 h.
Proyección de "Green Lantern : Primer Vuelo".

Encuentro con autores (y III)
Sede Universitaria de la UA. C/ Ramón y Cajal, 4. Alicante.

17:00 h.
Encuentro con David López.

19:00 h.
Encuentro con Peter Milligan.


Sesión de Firmas
Ateneo Comics. C/ Serrano, 10. Alicante.
Viernes 26 a las 17:30 h. con la asistencia de Peter Milligan y David López.

Fiesta de clausura Unicomic 2010
Cherokee Pub Tavern. C/ Santo Tomás de Aquino. El Barrio.
Sábado 27 por la noche. Con la asistencia de autores y organización de Unicomic

A algunos de ustedes ya tuve ocasión de verles ayer y de compartir unos más que interesantes momentos en compañía de Enrique Alcatena, departiendo amigablemente sobre tebeos, cine, lo divino y lo friki mientras degustábamos una cerveza, y a otros espero verlos mañana, pero en cualquier caso, si leen esto no duden en acercarse y compartir su admiración por la historieta y por los autores que la hacen posible con gente como nosotros, que un día picoteamos en esto y desde entonces ya no hemos sido capaces de dejar de acudir a esta clase de celebraciones del medio. El lunes encontrarán una crónica mínima sobre el evento desde mi particular, subjetiva y este año más fragmentaria que nunca perspectiva.

miércoles, marzo 24, 2010

Star Wars in Concert: La música de las galaxias

Cuando a través de Nacho Skellington tuve conocimiento de que iba a celebrarse en España un concierto antológico de la música compuesta por John Williams para la saga de Star Wars, me entró el gusanillo pero supe contener a la bestia envidiosa, compulsiva y friki que late en mi interior. Desafortunadamente para mí, dos vídeos de Youtube y una visita a la página oficial del concierto después ya me encontraba con los billetes de avión en la mano y la reserva del hostal a punto. La culpa, para bien, de Mr. Skellington.


Llegado el momento de visitar Madrid, lo cierto es que se respiraba en el ambiente un cierto aire festivo y de expectación. En la habitual ronda por las librerías había bastante gente con espadas de luz o que hablaban del concierto como si fueran a acudir, y a un servidor de ustedes todavía le entraba más ansiedad porque llegara el momento de disfrutar de la música en vivo de seis de las películas que más me han hecho disfrutar a lo largo de mis treinta y pocos -ejem- años de edad. La salida del primer pase no hacía sino confirmar el entusiasmo y la eficacia del concierto como espectáculo para rendidos seguidores de la saga: decenas de personas disfrazadas, niños con caretas y sables de luz y la impresión de que habían disfrutado como condenados.


Ya en el interior, y tras una breve visita a algunos trajes y modelos expuestos -breve por la escasez de los mismos, nada que ver con la Star Wars Expo- y otra al puesto de merchandising -a contribuir a la riqueza de tito Lucas en nuestra humilde medida- nos dirigimos a ocupar nuestros asientos. Primera grada lateral. El palacio de los deportes estaba moderadamente lleno, aunque con huecos. En el patio de butacas apenas había un par de filas libres, y eso pese a que se trataba de las localidades más caras. Se apagan las luces. Atruena el efecto de sonido del THX. Suena la fanfarria de la 20th Century Fox y entonces...

’Star Wars in concert’: La música de John Williams en Madrid




El delirio. Escuchar en directo a una orquesta interpretando una selección de bandas sonoras es algo que ya había experimentado anteriormente con la música de las películas de James Bond, y aquí a la emoción de los temas interpretados se añadía un elaborado montaje de imágenes de la saga acompañando a cada uno de los temas junto con efectos de luz en los laterales y encima de una pantalla gigante de altísima definición. Tanto los videomontajes como la selección de temas se correspondían con el dvd Star Wars: A musical journey que incluía a modo de regalo la banda sonora de Star Wars Episodio III: La venganza del Sith. Ese montaje venía introducido por Ian McDriarmid, el senador y futuro emperador Palpatine. Para el concierto se anunciaba que sería Anthony Daniels el encargado de presentar cada uno de los temas, y supuse que lo haría mediante videos introductorios a imagen y semejanza de los que acompañaban el dvd citado. Justo después del tema principal, la voz de Darth Vader presenta ceremoniosamente a Mr. Daniels, el único actor junto a Kenny Baker que ha participado en todas y cada una de las entregas de la saga y uno de los personajes más queridos y reconocibles de la misma, C3PO. Miro a la pantalla para ver el primero de los videos y me doy cuenta de mi error. Ante miles de enfervorecidos -y muchos sorprendidos, como fue mi caso- seguidores de La Guerra de las Galaxias, C3PO se hizo gloriosa carne y melódica voz y nos acompañó a lo largo de un viaje musical de hora y media larga de duración en el que se repasó de forma cronológica la música y la historia que muchos conocemos y amamos.


Se puede decir que faltó algún que otro tema, que el montaje de imágenes ya era conocido o que la acústica del pabellón no era la idónea para el concierto. Lo que resulta indudables es que fue una experiencia emocionante, que puso la carne de gallina y un nudo en la garganta en más de una ocasión a este humilde servidor y que nos permitió disfrutar en directo de temas tan reconocibles e inolvidables como los pertenecientes a Yoda, Annakin, Leia o Luke, la hermosa Across the Stars, las épicas Duelo de héroes y de destinos, o las clásicas Marcha Imperial, Batalla de Yavin y Persecución por el campo de asteriodes. Con la sentida presentación de Anthony Daniels -que se permitió imitar a C3PO en un par de momentos que arrancaron sonoras carcajadas y prolongadas ovaciones-, efectos de luz en momentos puntuales y una más que correcta interpretación de la partitura compuesta por Williams a cargo de la Royal Filarmonic Concert Orchestra contribuyeron a que la mayoría de asistentes vivieran un par de horas que difícilmente podrán olvidar durante mucho tiempo. Servidor disfrutó como un enano, estuvo a punto de soltar la lágrima con el tema de Yoda -uno de los más bellos de todas las películas y que con el paso de los años más sentimientos evoca en mí- y volvió a constatar lo mucho que se parece el corte de la Sala del Trono a una marcha nupcial. En fin, señores, que la fuerza y la música de John Williams nos acompañarán... ¡¡¡siempre!!!

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