lunes, agosto 11, 2008

Segundo lunes de vacaciones

Seguimos de vacaciones y afrontamos la que suele ser la recta final de las mismas preparándonos para una dura semanita en la que un servidor caminará bajo los cielos cubiertos de fuego, hará la ronda de noche junto a los colegas y presumiblemente pasará todo el día quince tumbado a la bartola en el sofá. A pesar de todo, ni siquiera eso me va a apartar en demasía del teclado y les garantizo una ración más que apetitosa de originales, critiquillas comiqueras y la recuperación de una serie televisiva para el baúl de Plissken. Y me aguantaré las ganas el miércoles de comentarles nada sobre Batman: El caballero oscuro, aunque a buen seguro la veré a las primeras de cambio.

Como la cosa está de un tranquilo que espanta, me permito dejar un cariñoso recuerdo desde este espacio para dos actores que me caían francamente bien y que han fallecido el pasado fin de semana. Por un lado Bernie Mac, cómico de presencia agradecida en películas como Transformers y con papeles de cierta enjundia en la saga de Ocean's 11-12-13 , nos dejaba a causa de una neumonía. Más sentida aún si cabe ha sido la pérdida de Isaac Hayes, músico emblemático y actor cuya presencia imponente benefició a films como 1997: Rescate en Nueva York (donde interpretó al Duque, villano de la función) u Operación Reno de John Frankenheimer. Igualmente recordada será su labor como actor de doblaje en la serie South Park, interpretando a Chef. Si en lo cinematográfico le tenía bastante cariño al personaje no hablemos ya en lo musical, pues Hayes grabó una de las versiones más recordadas de Soul man además de ayudar a consolidar con su canción Shaft a uno de los iconos más macarras, bastardos y políticamente incorrectos del cine negro de los años 70. Desde aquí un sentido recuerdo para ambos y un homenaje musical para el Duque de Harlem, el más digno oponente con el que Plissken ha tenido el disgusto de enfrentarse (Cuervo Jones era un pussy).





Shaft
Isaac Hayes

Shaft!

Who's the black private dick
That's a sex machine to all the chicks?
(Shaft!)
You're damn right

Who is the man
That would risk his neck for his brother man?
(Shaft!)
Can ya dig it?

Who's the cat that won't cop out
When there's danger all about
(Shaft!)
Right on

You see this cat Shaft is a bad mother--
(Shut your mouth)
But I'm talkin' about Shaft
(Then we can dig it)

He's a complicated man
But no one understands him but his woman
(John Shaft)

viernes, agosto 08, 2008

Day Break: Atrapado en L. A. Confidencial

El detective Brett Hopper (Taye Diggs) es uno de los miembros más eficaces e íntegros de la policía de Los Angeles. Una mañana se despierta en casa de su pareja, la enfermera Rita Shelten (Moon Bloodgood), pasa por su propia casa y se dirige a la comisaría, donde le espera una mañana difícil, ya que su compañera, la también detective Andrea Battle (Victoria Pratt), se enfrenta a una investigación de Asuntos Internos por tratos oscuros con su informador. El encargado de llevar esa investigación es el ex-marido de Rita, Chad Shelten (Adam Baldwin), un oficial algo engreído pero bastante profesional que mantiene una fuerte animadversión contra Hopper.


Este microcosmos de relaciones cruzadas salta por los aires cuando se hace público el asesino del fiscal del distrito Alberto Garza, un crimen que parece haber sido cometido según todos los indicios por Brett Hopper. Éste se ve superado por los acontecimientos al ser acusado de un delito que sabe no ha cometido por los oficiales Spivak (Mitch Pileggi) y Choi (Ian Anthony Dale), perseguido por unos tipos que le golpean y amenazan con dañar a su familia y drogado para que confiese el crimen. Hopper cierra finalmente los ojos en la cárcel después del peor día de su vida y los abre... la misma mañana que da inicio al mismo peor día de su vida. Ante la incredulidad, el desconcierto, la preocupación y finalmente la desesperación de Hopper, se hace evidente para él que cada día es el mismo y que está condenado a repetir una y otra vez las mismas acciones dentro de unas coordenadas temporales restringidas (24 horas), dentro de las cuales se puede mover con entera libertad e interactuar con quien quiera.


Las reglas de ese bucle temporal aparentemente sin fin son sencillas: el tiempo sólo transcurre para él, experimenta cansancio y sueño de un día para otro y si sufre una herida ésta experimentará una curación normal en el tiempo. Hopper asume que puede morir pero sabe que quienes le rodean aparecerán al día siguiente como si nada aunque les hayan golpeado, disparado, quemado o arrojado desde un quinto piso. Del mismo modo, sólo Hopper conservará recuerdos de lo ocurrido en cada día, recuerdos que irá sistematizando en un cuaderno para de ese modo intentar hallar algo de luz en la enrevesada trama criminal que le ha elegido como cabeza de turco y que se extiende a todos los niveles de la ciudad de Los Angeles.


La serie consta de 13 capítulos y en su momento constituyó un sonoro fracaso al ser emitidos únicamente los seis primeros episodios y ser cancelada por los bajos índices de audiencia. A pesar de todo, las descargas por internet posibilitaron que la serie fuera finalmente emitida por cable. Con producción del propio Taye Diggs quizá sea la mano de Rob Bowman, que también dirige varios episodios, la que más se deja notar en la factura de la serie, un adrenalínico seriel de policías íntegros y complejos entramados de corrupción, extorsión y asesinato que se ve alterado por el matiz fantástico del bucle temporal que se convierte en el auténtico macguffin de la historia, dando lugar a una especie de mezcla entre L.A. Confidencial y Atrapado en el tiempo que aunque bien realizado y entretenido dista mucho de la calidad de sus modelos. En realidad el elemento fantastique sólo proporciona el marco en el que desarrollar una historia al uso de investigación policial con sus infiltrados, sus traidores, chivatos, tiroteos, dobles y triples juegos, persecuciones, peleas y demás tópicos empleados en los thrillers policiales. Hopper no buscará una explicación para su insólita situación, sino que a través de un sistema de prueba y error muy gráficamente visualizado vemos cómo va desenmarañando poco a poco la madeja que ensucia comisarías, juzgados y concejalías de su ciudad para de ese modo intentar romper la prisión temporal en la que el mundo parece haber quedado atrapado.


Hay detalles humanos muy divertidos que confieren verosimilitud al personaje (su preocupación por saber en qué momento cesará el bucle temporal y quién de los suyos habrá muerto irreparablemente cuando el mundo recobre su marcha normal, los intentos de huir de su situación, ya sea por evasión de sus perseguidores o por buscar un respiro siquiera temporal y efímero) y el plantel de secundarios ofrece muchas historias paralelas que presentan algo de interés y que permiten diversificar algo -poco- el punto de vista de la serie. Otro intento de no aburrir al espectador con continuas reiteraciones es presentar la acción de cada capítulo desde diferentes enfoques: melodrama romántico, enfrentamiento entre bandas, persecución, toma de rehenes. Lo malo es que tanta repetición, tanta muerte y tanto giro argumental afectando a los personajes hace que o te olvides de alguno de ellos durante varios capítulos o que finalmente te importe un rábano cual sea su destino final. Day Break se encuentra en una zona gris dentro de la variada y atractiva oferta televisiva actual, pues sus aciertos son tantos como sus errores y quizá la mayor baza con la que cuenta para atraer a nuevos espectadores en formato doméstico sea su brevedad en estos tiempos de seriales eternos. En un par de tardes uno se ventila la historia de Hopper y compañía y se queda tan pancho.

Commissionando LXXXVI: Ron Adrian (y II)

Y terminamos ya con el bueno de Ron Adrian con una galería que viene a ser el equivalente de los Swimsuits de toda la vida. Como en el anterior post comienzo con una sketch-cards (dibujo a tamaño cromo) dedicada a Hulka para pasar a las ilustraciones a lápiz de Vixen, Canario Negro, Gata Negra, Bruja Escarlata, Tomb Raider y Vampirella. Para finalizar una muestra de las commissions entintadas de Ron, aunque en este caso el acabado lo firme su hermano Rob Lean, que también cuenta con galería propia y al que por supuesto, antes o después podrán ver por aquí. Wonder Woman, Aurora y la Cazadora dan buena fe del entendimiento artístico entre hermanos y despiden la galería de hoy.



















jueves, agosto 07, 2008

El baúl de Plissken: Hot Fuzz/Arma Fatal: ¡Aquí viene el follón!

Recupero la impaciente reseña que le dediqué al film del gang Spaced tras ver la película en su edición inglesa en DVD y harto de esperar a un estreno español que se retrasó en exceso. A pesar de eso un servidor no faltó a su estreno en salas españolas y disfrutó como un condenado de sus gags a medio camino entre la parodia y el homenaje, del buen rollo que destilaba la producción -se nota cuando hay colegueo y simpatía en un set de rodaje- y por qué no decirlo, de sus toques gore y de sus violentos tiroteos. Puede que Wright, Frost y Pegg cuenten con fans mayores que yo en España, pero desde luego no serán tan pesados.

El oficial de policía londinense Nicholas Angel (Simon Pegg) es uno de los más eficaces efectivos con que cuentan las fuerzas del orden. Primero de su promoción, dotado de grandes aptitudes en el manejo de armas, lucha cuerpo a cuerpo y conducción de toda clase de vehículos, la trayectoria de Angel en el cuerpo es una continua sucesión de menciones honoríficas y arrestos espectaculares. Lamentablemente para él, esto ha provocado entre sus compañeros la más profunda de las antipatías y una envidia malsana ante el hecho de que las inmejorables estadísticas de Nicholas dejan al resto de oficiales de policía a la altura del betún. Sus superiores directos (Martin Freeman, Steve Coogan y Bill Nighy) deciden enviarle a un nuevo destino en el que las aptitudes de Angel no les molesten en absoluto, el pueblecito de la campiña inglesa más pacífico y con menor tasa de criminalidad de Gran Bretaña.



La localidad de Sandford será el bucólico destierro en el que Nick Angel pasará a estar destinado. Allí conocerá a toda una serie de excéntricos personajes, entre los que destacarían el jefe de policía (Jim Broadbent) y su hijo Danny (Nick Frost), Skinner (Timothy Dalton), el párroco (George Freeman) o el detective de policía Andy (Paddy Considine). Las funciones de Angel en Sandford consistirán en evitar pequeños hurtos, dar charlas en la escuela local sobre el cumplimiento de la ley, capturar cisnes huidos y no volverse loco ante las continuas muestras de admiración y acercamiento por parte de su compañero Danny, un admirador irredento de las películas de acción para el que las dos obras maestras absolutas del género son Le llaman Bodhi y Dos policías rebeldes II.



Lamentablemente para la tranquilidad de Sandford una serie de extraños accidentes comienzan a segar las vidas de varios destacados vecinos, y sólo Nick Angel verá tras ellos una orquestada campaña de asesinatos tras los que podrían esconderse oscuros intereses ocultos. Entre la incredulidad con la que Danny le seguirá, las burlas de sus compañeros de trabajo y las reticencias con que los vecinos observarán sus pesquisas, Nick Angel descubrirá la horrible verdad tras los asesinatos, desencadenando un auténtico festival de tiroteos, explosiones y persecuciones en la que los Hot Fuzz (policías calientes) protagonistas deberán dar lo mejor de sí para solventar la situación.



Estamos ante una nueva comedia perpetrada por los sospechosos habituales que ya nos ofrecieron en su momento Spaced (de ahí la recuperación del post de ayer) o Shaun of the dead. Edgar Wright dirige y coescribe junto a Simon Pegg el film que éste coprotagoniza junto a Nick Frost, con un puñado de cameos de actores ya aparecidos en Spaced o Shaun of the dead. Es una película rodada por amigos, y para los fieles seguidores de esta banda, capaz de entresacar lo mejor y lo peor de un género concreto y orquestar una película paródica, repleta de momentos cómicos, pero que a la vez se toma en serio el género homenajeado lejos de caer en bufonadas ridículas a las que el cine yanqui o el español son tan aficionados. Así, y entre excelentes momentos de fino humor brittish rodado con el habitual estilo ágil y de montaje frenético de Edgar Wright, hay homenajes evidentes al cine de John Woo, Michael Bay, Kathryn Bigelow o Richard Donner, a las buddy movies de los ochenta y a las ensaladas de tiros a cámara lenta de los noventa.




Todo un festival para freaks sin prejuicios (marca de la casa del trío Wright-Pegg-Frost) que se estrenó en cines británicos el 16 de febrero y que aquí se estrenará el… ¡28 de septiembre! Un servidor suele tener paciencia para estas cosas, y buena muestra es que ya avancé el trailer en esta entrada de diciembre del año pasado cuando la fecha del estreno español ya era un tardío 27 de abril. Cuando una productora atrasa de esta forma un estreno, en tiempos en que la edición especial con dos discos ya lleva meses disponible en tiendas on-line británicas y circulando en esos mundos virtuales de las copias de seguridad compartidas, podemos estar hablando de suicidio comercial de una película honesta, divertida y espectacular a partes iguales que vista –y revista- no hace sino recordarme al capítulo de Spaced en que los protagonistas simulaban tiroteos mímicos entre ellos.



Si pueden esperar hasta finales de septiembre no duden en disfrutar de Arma Fatal (sigh, a vueltas una vez más con las OCURRENTES y OPORTUNAS traducciones de los títulos originales. A modo de anécdota decir que a Pegg y compañía les debió hacer tanta gracia el cambio de título de Shaun of the dead que incluyeron en Hot Fuzz la copia en dvd de Zombis Party, título por el que aquí conocimos el homenaje a las pelis de zombis de estos, no me canso de repetirlo, frikis como nosotros).

martes, agosto 05, 2008

Sketch-busters LXXXIV: Rodney Ramos (II)

Ya hace casi tres años que publicara este post, en cierta medida fundacional de una sección que daba sus primeros pasos y que se ha mantenido hasta el día de hoy gracias a tres factores: los autores que amablemente prestan tiempo y talento a la hora de realizar dedicatorias tan chulas para los aficionados; ustedes, lectores, que con sus comentarios y pullas son el combustible que me hace funcionar; y en último lugar, el esfuerzo mínimo que un servidor dedica a este invento y que espera seguir dedicando por muchos años. Desde aquel primer encuentro la presencia de Rodney en las Jornadas de Avilés se ha vuelto casi imprescindible, tanto por su simpatía arrolladora como por sus chistes malos o por sus avasalladoras ganas de pasarlo bien. De hecho, Rodney Ramos ha pasado ya esa frontera de Autor a Perseguir a Autor Colega con el que mejor tomar una cerveza charlando tranquilamente. A pesar de eso, las ganas que pone el caballero en sus dibujos son cada año mayores, y sus dibujos han incluido con el paso del tiempo tintas más definidas e incluso el uso de aguadas "a la cerveza" que domina como nadie. Si este dibujo encuentra hoy su momento idoneo de publicación es porque ejemplifica a la perfección lo que son las Jornadas de Avilés: buen rollo elevado a la enésima potencia, cercanía entre autor, organización y aficionado y dibujos. Y encima le tengo un cariño especial por la broma del Gato Daniels, ¡sin duda el bourbon del futuro!

lunes, agosto 04, 2008

Tardío primer lunes de vacaciones de estío

El tiempo se me ha echado encima en este comienzo de semana de vacaciones, y apenas he parado en casa entre pitos y flautas. Aun así no quiero comenzar este periodo de asueto faltando a mis obligaciones como bloguero, quizá el último imperativo categórico moral que queda en mi vida, de actualizar lunes a lunes para compartir con ustedes bocaditos de mi vida. No es que sea apasionante ni envidiable ni memorable ni ejemplar, pero es la que tengo y tan buena o mala como la de cualquiera. Por delante tengo dos semanitas en las que pretendo adelantar algo de la montaña de atrasados, que ya no es ni mucho menos la del año pasado, sino otra igual de grande, pero con tebeos distintos, a la vez que hincarle el diente a la tercera temporada de Prison Break, que espera paciente en el disco duro a que tenga algo de tiempo para devorar las desventuras de Barrows y cía en la carcel panameña.

Como comprobarían ustedes, la semana pasada acabó convertida de forma casi espontánea en el memorial Bart Allen, aunque se quedó en el tintero un nuevo repaso a las commissions del amigo Ron Adrian, algo que solucionaremos en breve. A la receta de pechugas a la plancha añadiremos un sketch a la sidra para ver si de ese modo un servidor se anima-obliga a comprar los billetes de avión para poder asistir a las Jornadas de Avilés, cosa que este año he retrasado casi hasta el último momento por los precios cada vez más prohibitivos que tienen los billetes, y encima con reducción de rutas a partir de septiembre. Junto a los habituales posts dedicados al arte original podrán encontrar aquí un breve repaso a otra serie policiaca de fugas, esta vez temporales y la recuperación de la primera entrada histórica, en esta ocasión dedicada al séptimo arte.

Para terminar, les dejo con una maldad a medias que me sirve para darles una semana más la vara sobre los records que Batman The Dark Knight sigue pulverizando a nivel de recaudación, y es que en esta su tercera semana en USA ha sido nuevamente la película más taquillera, superando por los pelos a La momia 3, película de abyectos diálogos, situaciones absurdas y delirantes efectos especiales que ni siquiera tiene la gracia de sus predecesoras y cae en el ridículo absoluto. A nosotros nos faltan nueve días para salir de dudas sobre si estamos ante un hype, un bluff o ante el peliculón del verano. Y para entretener la espera, pues la maldad, la recuperación de uno de los temas de la banda sonora que Prince, el Artista que Después Sería Conocido como el Artista que Antes Era Prince, canción que sonó casi como canción del verano y que fue un ejemplo de otra batmanía completamente diferente a esta que estamos viviendo ahora... ¿o quizá no tanto? Nueve días, tic... tac... tic... tac... Mientras tanto, señores, ténganme ustedes mucho cuidado ahí fuera, vayan por la sombre y conduzcan con cuidado. Están ustedes dejando Llamame Plissken.



Bat dance
Prince

Oh, I got a live one here!
Get the funk up!
Batman
Get the funk up!
Batman
Get the funk up!
Go, go, go with a smile!
Batdance
Do it
Keep bustin

[do it repeated in the background]
Ive seen the future and it will be
Ive seen the future and it will be
Batman, batman
Ive seen the future and it will be
Batman (house, do it, house)
And where, and where ... is the batman?

Do it, do it
Lets do it, lets do it
Do it, do it, do it, do it

Stop the press...
Stop the press, who is that?
Vicky vale, vicky vale
I like...
Batman, batman, batman
Oh - thats nice
Hi, bruce wayne
Ive tried to avoid all this, but I cant
I just gotta know... are we gonna try 2 love each other?
Stop the press - who is that?
Vicky vale
Shes great, isnt she?

Ooh yeah, ooh yeah
I wanna bust that body
Ooh yeah, ooh yeah
I wanna bust that body right
Id like 2
Ooh yeah, ooh yeah
But hes out there right now
I wanna bust that body
Ooh yeah, ooh yeah 2 night

Well, miss vale
Ever dance with the devil in the pale moon light?
I always ask that of all my pray.
I just like the sound of it.
(screams)

Ive got 2 go 2 work
Batman
Ive got 2 go 2 work
Batman
If a man is considered guilty
Work!
4 what goes on in his mind
Work!
Then gimme the electric chair
Work!
4 all my future crimes-oh
Work!
Electric chair

Hey ducky, let me stick the 7-inch
In the computer
Ha, ha, ha
Hey, we got the power
Oh, we got the soul
Hey, we got to shonuff get off
2 make the devil go, go

This town needs an enema!

Im gonna kill u
Power
Im not gonna kill u
Soul
Im gonna kill u
Power
Im not gonna kill u
Soul
Lets do it
Im batman
Batman
Dont stop dancin
Im batman
Batman
Dont stop dancin
Do it, do it, do it, do it
Batman, batman, batman
Dont stop, dont stop
Lets do it
Dont stop dancin
Lets do it, batman
Lets do it, batman
Dont stop dancin
Dont stop dancin
No, damn it! turn the music back up!
You son of a bitch!

Have you ever heard of the healing power of laughter?

Whos gonna stop 200 balloons?
Nobody!
Batman
Stop!

domingo, agosto 03, 2008

Flash, el hombre vivo más rápido: Galería de portadas

Aunque se me vaya un poco la mano en cuanto a extensión esta galería que recupera las portadas originales de la serie Flash: The fastest man alive, me ha parecido oportuno incluirlas todas. El talento que derrochan dibujantes como Andy y Joe Kubert, Daniel Acuña, Ethan Van Sciver, Tony Daniel o Ken Lashley bien merece ser disfrutado en todo su esplendor. La verdad es que con esta entrada creo que saldo con creces la deuda contraída con el personaje y que llevaba bastante tiempo queriendo saldar. Después de un sketch, una página original y sendas reseñas repasando sus orígenes y postreras aventuras creo que ya ha llegado el momento de dejar descansar a Bart Allen. Por lo menos hasta que DiDio decida resucitarlo, claro.































sábado, agosto 02, 2008

La historia de la muerte de Bart Allen

El relámpago en la botella
Tras lo ocurrido en la Crisis Infinita, Bart Allen reaparece aparentando una veintena de años y sufriendo amnesias tras la lucha a vida o muerte dentro de la Fuerza de la Velocidad con Superboy Primo. Las visiones experimentadas en su interior y la pérdida de Wally han contribuido a crear un trauma en el joven que niega a todos ser el único velocista en contacto con la Fuerza. En realidad Bart Allen sí mantiene la fuente de sus poderes pero su empleo es muy difícil y de consecuencias impredecibles para él y para su entorno. Emancipado de sus tutores hasta ese momento, los Garrick, Bart trabaja en una fábrica de automóviles de Keystone City como operario y convive con Griffin Greyy, un simpático calavera algo bocazas y fantasmón al que Allen aprecia lo suficiente como para arriesgarse a usar sus poderes públicamente e intentar salvar, sin conseguirlo, a Griffin durante una explosión ocurrida en la fábrica.


Los problemas de Bart con la Fuerza de la Velocidad le llevarán a los laboratorios S.T.A.R, donde le proporcionarán un nuevo uniforme que absorba la fricción y evite que su cuerpo sufra daño alguno para que de esa manera, una vez más, Flash pueda ser el hombre vivo más rápido sobre la faz de la Tierra. Además, allí conocerá a la doctora Valerie Perez, con la que hará buenas migas y mantendrá una relación cada vez más estrecha en lo personal y en lo profesional, pues Valerie estudiará los cambios que han provocado la nueva situación de Allen. Pero la vida de Bart dista mucho tranquilizarse cuando su compañero Griffin, que ha sobrevivido a la explosión muestra una serie de poderes cuyo empleo le provoca un envejecimiento acelerado pero cuyo uso no quiere parar ante el placer ególatra que le proporciona. Los antaño amigos entablarán una lucha fratricida de impredecibles consecuencias.

A todo gas
Apenas recuperado de las heridas físicas y emocionales de su enfrentamiento con Griffin Bart sufre un nuevo golpe, el abandono de Valerie. En realidad esta ha sido secuestrada por Inercia, el clon de Bart venido del futuro, que intanta acceder a la Fuerza de la Velocidad mediante un cañón de fotones al que encadenará a la propia Valerie. El esfuerzo sobrehumano de Bart por frustrar los planes de Inercia y salvar la vida de su amada le hacen triunfar allí donde su abuelo fallara -detener una partícula a velocidades más allá de la luz sin morir en el intento- y asumir definitivamente su paso a la madurez. Bart y Valerie deciden empezar una vida juntos en Los Angeles, a la vez que el joven estudiará ciencias forenses como su abuelo. La serenidad ganada por Allen y demostrada por su alter ego Flash impulsan a la Liga de la Justicia a ofrecerle una membresía en el grupo, y el mismísimo Batman, que bautizara a Allen como Impulso más como una advertencia sobre su carácter que como una definición de sus poderes, da su bendición. Bart Allen se ha convertido en el único Flash por derecho propio.


Pero Inercia no ceja en su empeño de aguar la fiesta y manipula a los Villanos de Flash para orquestar un plan maestro que acabe con la vida de su odiada némesis. Dirigiendo un grupo formado por Ola de Calor, Amo de los Espejos, Capitán Frío, Abra Kadabra, el Flautista, el Bromista y el Mago del Tiempo, Inercia desarrolla una máquina con la que detener el tiempo y anular en su area de efecto el efecto de la Fuerza de la Velocidad. Desoyendo la desesperada súplica de su abuela Iris, que intenta detener al muchacho a toda costa pues sabe el fatal desenlace de la situación, Flash se enfrenta a Inercia y a los villanos, pero la aparición del Flash Negro, una presencia fantasmal que vaticina la muerte de un velocista, sólo puede significar lo peor. Sin poderes, drenados por Inercia, y superado en número, Bart Allen afronta su destino final como los Allen han hecho siempre, sin titubear ni dar un paso atrás.

Vive como Flash, muere como Flash
El caso de The Flash: The fastest man alive (2006-2007) es el ejemplo perfecto de cómo las injerencias editoriales y las malas ventas de un tebeo pueden influir sobre la vida y la muerte de un personaje de ficción. Dentro de los eventos del Año después se pensó que podía ser una buena forma de captar nuevos lectores el jubilar a Wally West, casado y padre de dos hijos, cerrando una colección iniciada en 1987 y que alcanzó hasta su número 230 ofreciendo historias de muy alto nivel, e intentado captar nuevos lectores con un lavado de cara de la franquicia. Nuevos personajes secundarios, cambio de situación del protagonista y un rumbo que emparentaba la colección con Smallville en más de un sentido, empezando por la edad del protagonista y siguiendo por el repetitivo esquema de la serie en sus primeros números: problema personal, presentación del villano de turno, resolución de ambos conflictos, vuelta a empezar. El hecho de que los guionistas de los primeros 8 números de la colección provinieran del medio televisivo quizá no les hizo la elección ideonea para una tarea tan difícil como contentar a los viejos seguidores del personaje con un cambio a todas luces radical y a la vez captar nuevos lectores a marchas forzadas. Danny Bilson y Paul Demeo, que ya habían trabajado juntos en la serie televisiva de Flash, no tuvieron demasiado tiempo para lograrlo, y ante el aluvión de críticas recibidas en la editorial se tomó una decisión ejecutiva en los dos sentidos (los mandamases ordenaron ejecutar al personaje). Para ello el elegido fue Marc Guggenheim, nuevamente procedente del mundo de la televisión aunque sus trabajos previos ofrecen un poco más de solvencia (El abogado, CSI: Miami o Ley y orden cuentan con guiones escritos por Marc). Según declaraciones propias, su arco argumental de cinco números debía finalizar con la muerte de Bart Allen, con lo que tampoco podía hacer más que intentar cerrar todas las líneas argumentales abiertas y dar un poco de coherencia al conjunto empleando elementos de la mitología del personaje como los Villanos, Iris Allen o el Flash Negro. Nos encontramos con una chapuza editorial de proporciones inmensas, pues todo se hizo sobre la marcha. Tanto es así que la serie tenía anunciado hasta su número 15 en el Previews, siendo sustituidos el 14 por el All Flash 1 y el 15 por el 231 de Flash, retomando la numeración previa al año después y devolviendo el protagonismo a Wally West.


En el apartado artístico encontramos a Ken Lashley en la primera parte de la serie, dibujante correcto con algunos toques de espectacularidad que ha trabajado a lo largo de los años para las dos grandes en series como Doc Samson, Excalibur, Cyborg o Superman. A pesar de ser el dibujante regular ya necesitó de la ayuda de fill-ins para terminar el primer arco argumental, realizados por Ron Adrian. El número 10 sería realizado por Paco Díaz, demostrando su buen hacer y la versatilidad de su estilo. Para cerrar la colección se recurrió al eficaz, cumplidor, aparente, y rápido, sobre todo rápido, Tony Daniel, ofreciendo tres números finales muy dignos para una colección olvidable y que se cerraba de forma apresurada y trágica. Las consecuencias de ese número 13 han podido ser vistas en el macro crossover Countdown y más recientemente han originado el spin-off de Crisis Final: La venganza de los Villanos, pero para eso aún falta mucho tiempo y no quiero destriparles nada.

Queda, lamentablemente, la pérdida de un personaje que pudo haber dado mucho más juego pero que ha sufrido en sus ficticias carnes la soberbia del editor de turno que intentó pegar el pelotazo editorial con un cambio de rumbo desastroso y lamentable en su planteamiento original y cuya única solución era hacer una especia de borrón y cuenta nueva, y donde dije Bart Allen vuelvo a decir Wally West, y si te has muerto ya te resucitarán dentro de cinco años, cuando nadie se acuerde de esta metedura de pata. Quedan un puñado de buenas historias con el personaje de la mano de Mark Waid, Todd De Zago, Peter David, Brian Augustin o Geoff Johns, que son el auténtico legado de este personaje divertido, alocado y entrañable. ¡¡¡Goodspeed, Bart Allen!!!




jueves, julio 31, 2008

La historia de la vida de Bart Allen

En el siglo XXX y fruto de las carambolas temporales de Barry Allen e Iris West previas a las Crisis Infinitas originales se estableció un linaje de velocistas directamente relacionado con Barry. Uno de sus hijos, Don -conocido en la época como uno de los Gemelo Tornado- tuvo a su vez un hijo, Bartholomew Bart Allen. Al padecer de metabolismo hiperacelereado Bart tuvo que ser contenido en una máquina de realidad virtual que desarrollara para él un mundo que marchara a su misma velocidad, por decirlo de alguna forma. La solución se demostró ineficaz y su abuela Iris viajó con el muchacho en el tiempo para buscar la ayuda del Flash del siglo XX, Wally West. La relación con Impulso, el modo en que se controlan sus poderes, el pupilaje ejercido por Max Mercury -el velocista Zen que establecería los principios de la Speed Force- sobre el muchacho al carecer este de todo sentido de peligro o de control sobre la realidad son todas ellas aventuras deliciosas que se desarrollan entre los números 90 y 110 de la serie de Flash y que derivarían en el spin-off Impulse, en el que Bart Allen viviría sus propias aventuras guiado por Max y más tarde por Jay Garrick.


Pero la evolución de Bart daría un paso decisivo cuando se unió al equipo de Justicia Joven, grupo de jóvenes héroes en cuyo núcleo duro encontraríamos a Impulso, Superboy, Robin, Wonder Girl y Arrowette, aunque a lo largo de los 55 números que duró la serie otros héroes adolescentes del UDC formaron del grupo (Empress, Beast Boy, Flamebird, Li'l Lobo, Snaperr Carr). Para contener tanto entusiasmo juvenil y guiar en cierta medida la potencia desbocada de los muchachos estaba el androide Tornado Rojo, que ejercía las veces de mentor y confidente de los muchachos. La importancia de esta serie, que no pretendía otra cosa más que ofrecer historias llenas de diversión, acción y aventura y en la que no faltaron momentos dramáticos fue la de establecer las bases de una sólida amistad entre los muchachos. Sin la amistad entre Bart, Tim, Conner y Cassie hay decenas de historias de los últimos quince años que no pueden entenderse plenamente. Hay que destacar que el equipo de creadores tras Young Justice es un ejemplo de fidelidad a un título, ya que el dibujante Todd Nauck fue el dibujante regular tanto de las series limitadas que dieron origen a la cabecera (YJ: The Secret, JLA: World Without grown ups), escritas por Todd DeZago, como de la serie regular guionizada por Peter David con su habitual estilo a medio camino entre la comedia de situación, le épica superheroica y el melodrama. Si esto no pide a gritos una edición en el formato Clásicos DC ustedes dirán.


El siguiente paso en la evolución de Bart Allen tuvo lugar en las páginas del remozado equipo Teen Titans, surgido de las cenizas de los Titanes y de Young Justice. Ambos grupos fueron disueltos tras los dramáticos acontecimientos vistos en el especial Graduation Day, pero con el tiempo se hizo evidente para Cyborg que la muchachada necesitaba seguir entrenando para desarrollar el control de su potencial y para adquirir el conocimiento táctico que les permitiera sobrevivir a un mundo cada vez más peligroso. Contando con la supervisión de Starfire y Cyborg y con la presencia de Beast Boy a medio camino entre los chavales y los adultos, a la Torre de los Titanes llegaron Robin, Superboy, Wonder Girl... y un Bart Allen que había decidido dar un paso más en la asunción de su herencia como miembro de la familia de velocistas más destacados del UDC asumiendo el manto de Kid Flash. Sin apenas tiempo de aterrizar en el grupo los eventos dramáticos se fueron sucediendo a un ritmo aterrador: Terminator voló la rótula de Kid Flash, Conner descubrió que era un clon de Lex Luthor, la visita a un posible futuro les llevó a enfrentarse con unas terribles contrapartidas de ellos mismos, y así hasta a llegar a los eventos de Crisis Infinita, tras lo que nada sería igual para el grupo. Los artífices de una de las series más divertidas y mejor realizadas en su momento fueron el guionista Geoff Johns y el dibujante Mike McKone, que sería el dibujante regular de la serie durante sus dos primeros años. Dibujantes como Rob Liefeld, Chris Batista, Ale Garza, Tony Daniel o Eddy Barrows han aportado su granito de arena artístico para convertir esta serie en uno de los pilares fundamentales del UDC actual.


Y tras la Crisis Infinita, en la que los velocistas Wally, Jay y Bart se introdujeron en la Fuerza de la Velocidad para intentar contener a Superboy Primo, llegaría el año después, pero esa es ya la historia del post de mañana...

martes, julio 29, 2008

Commissionando LXXXV: Ron Adrian (I)

Como avancé hace unos días hablando de esta página original de Flash dibujada por Ron Adrian, ha llegado el momento de dedicarle un par de posts dentro de la sección de commissions a este joven dibujante de lo que podríamos llamar la "escuela brasileña de jóvenes talentos". La página ComicConArt es una de las que más asiduamente visito por la continua aparición de nuevos dibujos y por la incorporación de nuevos dibujantes, algunos aún un tanto verdes, que aprovechan su labor como dibujantes de commissions para soltar la mano, mejorar su técnica y ofrecer ilustraciones cada vez mejor terminadas. Algunos de ellos como es el caso de Adrian, Lei, Alves o Mariah Benes van consiguiendo trabajos puntuales como dibujantes de fill-ins o entintadores que les van permitiendo abrirse paso poco a poco en un mercado de trabajo tan competitivo como el yanqui. Las tarifas de las commissions dependen de la popularidad del dibujante, y en el caso que nos ocupa oscilan entre los 110 dólares por un dibujo a lápiz de un personaje con fondo y tamaño 11''x17'' a los 200 dólares por un personaje a tinta y con fondo trabajado.

La galería de Adrian es bastante extensa y en ella encontramos dibujos de todo tipo. Super-heroes, fantasía o ilustraciones con contenido sugerente muestran la digna labor de Ron Adrian. A continuación os dejo con una pequeña selección de commissions superheróicas agrupadas en ilustraciones tamaño trading card, dibujos a lápiz y pin-ups entintados. Con predominio de personajes DC no he querido dejar fuera esa Cosa veraniega degustando una margarita en la playa o esa doble página con Spiderman y el Duende luchando entre rascacielos y cierta rubia cayendo al vacío. Tampoco podía faltar un dibujo en homenaje a Superboy, o la majestuosa visión de Superman suspendido sobre la Tierra. En breve, un repaso a las féminas más sugerentes o malencaradas que Ron Adrian ha dibujado para sus seguidores.





















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