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miércoles, septiembre 24, 2025

El baúl de Plissken: El Hombre de Acero. Algo nuevo, algo viejo, algo azul...

Se puede comprobar que Man of Steel me gustó. Estrenada un año después de Los Vengadores, los ataques desde el fandom Marvelita o Disneyano -empezaron a confundirse- se centraron en la destrucción y en la cantidad de bajas civiles que Superman no pudo evitar. Tanto se incidió en ese factor de ataque que Los Vengadores 2 vendría lastrada por largas secuencias de rescate de civiles como contraposición. Ese mismo año 2013 Marvel estrenaba 2 "obras maestras", Thor 2 El mundo Oscuro, que casi, casi, hace buena a Love and Thunder, y Iron Man 3 (que personalmente disfruto bastante). Sin ser esta Man of Steel una maravilla absoluta, sí es un producto de entretenimiento bien hecho, disfrutable y que por desgracia acabó generando un fenómeno que aún venimos padeciendo. El Snyderismo.


El planeta Krypton afronta un momento crucial en su existencia cuando el científico Jor-El (Russell Crowe) comunica al consejo de gobierno la proximidad de un desastre natural de proporciones cósmicas. El consejo desoye sus advertencias, al tiempo que sufre un intento de golpe de estado liderado por el general Zod (Michael Shannon) y por su lugarteniente Faora (Antje Traue), lo cual sume a Krypton en una oleada de caos y destrucción sin precedentes. Jor-El busca poner a su hijo recién nacido a salvo, pero junto al niño, el primer nacido en Krypton de forma natural en siglos, el científico pretende salvar el Códice genético de los habitantes del planeta, la matriz genética que determina la existencia y futuro de todos los kryptonianos. El recién nacido Kal-El es enviado en un cohete a un planeta lejano cuyo sol le proporcionará habilidades y poderes muy superiores al de sus pobladores nativos, lo cual le otorgará unas mayores posibilidades de supervivencia.



Dos décadas después el joven Clark Kent (Henry Cavill) vagabundea por el mundo de empleo en empleo, siempre adoptando diferentes identidades hasta que su innata habilidad para realizar actos extraordinarios al servicio del bien y de la integridad de sus semejantes le obligan a marcharse a otro lugar. Ese peregrinaje estoico y solitario le permite muchos momentos de introspección en los que siempre tiene presente las enseñanzas de sus padres, Martha (Diane Lane) y Jonathan Kent (Kevin Costner) sobre el modo de afrontar el mundo y de mostrar su verdadera naturaleza hacia los demás. Esas enseñanzas sufrirán un duro golpe cuando el ejército de los Estados Unidos localiza una nave kryptoniana en el Artico. Adelantándose a la investigación de la intrépida reportera del Daily Planet, Lois Lane (Amy Adams), Clark Kent descubrirá en el interior de esa nave la grandeza y la responsabilidad de su herencia natal, y entrará en contacto directo con su padre biológico, Jor-El.


La llegada de un ejército de kryptonianos renegados escapados de la Zona Fantasma tras la desaparición del planeta Krypton, liderados por el implacable Zod, pondrá a la Tierra al borde de la extinción. Con unas habilidades extraordinarias ningún ejército es capaz de hacerles frente, y su desprecio por la vida humana es notorio, plasmándose en una actitud genocida al tratar de terraformar el planeta y convertirlo en una suerte de Nuevo Krypton. Sólo la presencia del héroe que llegará a ser conocido como Superman, con un Clark Kent que asume todo el peso de su herencia kryptoniana y viste el símbolo de la casa de El puede arrojar un mínimo halo de esperanza para la humanidad.


Ya hemos hablado en entradas anteriores de la situación económica agotada de una franquicia dedicada a un personaje icónico como el Hombre de Acero y de un intento de revitalización fallido. Tras el éxito sin paliativos de la trilogía de Batman desarrollada por la batuta maestra de Cristopher Nolan dirigiendo los guiones de David S. Goyer, la Warner decidió dar un nuevo enfoque al personaje contando con la misma base que había dado tan buenos resultados a otra franquicia tan muerta como la del Hombre Murciélago. Con Nolan asumiendo las funciones de productor, imprimiendo su sello en el tono solemne, adulto y serio de la película, y con Goyer escribiendo un libreto que se toma sus libertades con el personaje pero que acude a la esencia del mismo para destilarla y adaptarla a los tiempos que corren (lo que hemos venido llamando en el mundillo ultimatización de personajes), el director elegido para montar el tinglado fue Zack Snyder, un tipo que afrontaba su tercera película relacionada con el cómic -tras 300 y Watchmen- y al que no le tembló el pulso de ponerse al frente de una superproducción como esta tras el relativo fracaso económico de su anterior proyecto, la personal, desmesurada y fascinantemente hipnótica Sucker Punch.


Los mimbres con los que se comenzó a tejer esta producción ya eran lo bastante sólidos, pero la elección cuidada de un nuevo reparto, totalmente diferente del de Superman Returns, de acuerdo con el tono de reinicio que se quería dar a esta película, nos presenta un universo completamente nuevo poblado de rostros reconocibles que aportan sobriedad y solvencia a papeles muy sacrificados por el encorsetamiento narrativo que conllevan. Rusell Crowe compone un padre majestuoso y melancólico, capaz de actos de osadía y violencia cuando la ocasión lo exige. Michael Shannon ofrece un Zod visceral y desatado, la composición de un militar golpista para el que no existe freno alguno a sus ansias de poder. Kevin Costner y Diane Lane, en un montaje no lineal de su relación con Clark y la educación del muchacho en su infancia y juventud, presentan a dos personajes honestos y sacrificados, la sal de la tierra de Kansas que es consciente de las miserias provocadas por el miedo y la envidia consustanciales al ser humano, pero al tiempo sabedores de la generosidad y la grandeza que ese mismo ser humano atesora de manera innata. Amy Adams, intrépida periodista, mujer audaz, interés sentimental en ciernes, cumple con creces todo lo que se espera de un personaje como Lois Lane, y cuenta con Henry Cavill para darle cumplida réplica, un tipo cuya grandeza física llena completamente las mallas de Supermán pero que a la vez consigue dotar a su encarnación de Clark Kent de la melancolía y del carácter solitario y sacrificado que un personaje en fuga continua debería sentir.


Como he mencionado anteriormente, nos encontramos con un Superman ultimatizado, con la presentación de unas situaciones que ya hemos leído o visto en varias ocasiones pero que se nos presentan de una manera acorde a los gustos y preferencias de las nuevas generaciones consumidoras de esta clase de productos. Quizá el mayor cambio a la leyenda conocida de Superman sea presentar a Lois Lane y a Clark Kent mucho antes de que este llegue a Smallville como el bisoño nuevo reportero del Planet. Aunque ya sabíamos que Zod era malo nunca le habíamos visto cometer actos de tamaña destrucción y crueldad, por lo menos hasta la reciente saga Last Son donde Metropolis sufre una destrucción sin precedentes provocada por tropas kryptonianas. Se da la curiosidad de que esa historia contó con el argumento de Richard Donner, y que guarda algunos puntos de contacto con la historia del Hombre de Acero, por lo que podríamos decir que la sombra de Donner es tan alargada que ni siquiera el reinicio de esta nueva aventura de Superman escapa a su influjo. Otro rasgo de modernización a la ultimate de la película podría ser la inclusión del actor Larry Fishburne como Perry White, siguiendo la estela de ese Nick Furia de color interpretado por Samuel L. Jackson en las películas marvelianas. 


Con una narrativa no lineal, que pasa de contar el origen kryptoniano a una sucesión de momentos que alternan los peregrinajes de Clark Kent con momentos significativos de su infancia y juventud (contados no necesariamente en orden cronológico), la historia va cogiendo carrerilla pasando de escenas relativamente intimistas, casi reflexivas, hasta desembocar en un largo clímax de cuarenta minutos en los que la destrucción y la violencia campan a sus anchas en la pantalla. Lejos ha quedado la batalla a soplidos de Superman II, y la tecnología de efectos especiales en la actualidad puede ofrecer peleas en vuelo a puñetazo limpio, rayos gravitatorios terraformadores o la destrucción masiva de una ciudad de forma espectacular, creíble y apabullante. La magnitud del enfrentamiento es tal que ha provocado cierta polémica entre algunos espectadores, que se han llegado a tomar la molestia de calcular el coste monetario y en vidas de un enfrentamiento como el de Zod y Superman en el centro de una gran urbe como Metropolis/New York: unos dos trillones de dólares de nada en daños a la propiedad y un coste humano de unos 129. 000 muertos y unas 250.000 personas desaparecidas. Minucias.


Si nos centramos en la misma sucesión de datos objetivos que busqué a la hora de evaluar Superman Returns, en este caso nos encontramos con el caso diametralmente opuesto. Mientras que la crítica especializada le otorga un cinco y medio raspado (como se puede ver en Metacritic o en Rotten Tomatoes), la valoración de sitios como IGN o IMDB donde el peso de las opiniones de los usuarios es mayor resulta mucho más positiva, de acuerdo a la espectacularidad del film. Y para terminar de redondear la jugada, nos encontramos con que a nivel económico, partiendo de un presupuesto estimado de unos 225 millones de dólares, la película ha recaudado cerca de unos 600 millones de dólares a nivel mundial, situándose como una de las cintas más taquilleras del año y garantizando la salud de esta nueva franquicia superheroica, como mínimo con la realización de una segunda parte para 2014 que podría desembocar en el tan soñado proyecto de La Liga de la Justicia. Tiempo al tiempo. Por el momento toca disfrutar de una película espectacular y apabullante, fiel en esencia a lo que supone la figura de Superman pero con concesiones de cara a la galería en lo que a violencia se refiere, pero que tiene dos graves taras, en mi opinión. La banda sonora no consigue transmitir en ningún momento la grandeza o la belleza que los dos temas más reconocibles de John Williams sí aportaban en su momento, y la grandeza del Superman de Richard Donner sigue sin ser superada pese a todos los avances en técnicas digitales y en efectos especiales. La emoción que me transmite Donner, el sentido de maravilla, la diversión sin embages, aun estando presentes en la nueva película de Zack Snyder no logran volar a las mismas cotas de altura y calidad que en la producción del 78. Y qué quieren que les diga. Reitero lo que dije en la reseña de Sucker Punch. El gran problema que siempre tendrá el amigo Snyder es que para mí, su mejor película siempre será la primera...


lunes, septiembre 22, 2025

El baúl de Plissken: Superman Returns. Porqué este blog sigue necesitando a Superman.

Preparando el estreno de Man of Steel hicimos hace ya 12 años una especie de retro crítica, que tan de moda están ahora, sobre el fugaz intento de relanzar la franquicia de Superman desde coordenadas continuistas respecto de las películas clásicas de Richard Donner. Con un tono solemne, un reparto de lujo y un enorme respeto por la herencia de Cristopber Reeve nos llegó este Superman Returns que en su momento sufrió de ataques desde la acera de enfrente -marvelita, se entiende- al considerar una traición el pase de Brian Singer y James Marsden desde la franquicia de X-Men a la del último hijo de Krypton. En su momento se enfrentó al estreno de X Men 3 de Brett Rattner, que estarán de acuerdo era un pequeño despropósito que sepultó la franquicia mutante unos añitos. Acudiendo a Rotten Tomatoes, que va a ser a partir de ahora la fuente crítica sobre la que iré basando mis neuras y paranoias al respecto, Superman tuvo un 72 por ciento de críticas profesionales positivas frente a un 56 de los mutantes. Eso sí, los seguidores a pie de calle dieron a ambas un 60 y 61 por ciento respectivamente de críticas positivas. Roma no paga traidores y Singer volvería a ser dios años más tarde con Días del futuro pasado




La Historia

Han pasado cinco años desde la última vez que alguien viera a Superman. El mundo ha seguido su camino. Lois Lane (Kate Bosworth) ganó el Pulitzer por un artículo titulado ¿Porqué el mundo no necesita a Superman? y rehizo su vida sentimental junto al sobrino de Perry White (Frank Langella), Richard (James Marsden), con el que tiene un niño de cinco años. Al otro lado de la sociedad, el antaño villano Lex Luthor (Kevin Spacey) ha logrado salir de la cárcel con la ayuda de una anciana cuya ayuda y fortuna resultan vitales para su libertad y sus propósitos. Junto a su banda de secuaces Luthor regresa a la Fortaleza de la Soledad y roba los últimos cristales de Krypton, tras averiguar lo que contienen y de lo que son capaces cuando entran en contacto con el agua, nada menos que generar un terreno kryptoniano virtualmente de la nada.


Pero Superman (Brandon Routh), que ha pasado cinco años en el espacio en un periplo que le ha llevado hasta el lugar donde se halló originariamente el planeta Krypton -del que solo quedaban restos sin vida-, vuelve a la Tierra y su presencia pronto se hace notar al salvar un prototipo de avión experimental repleto de periodistas o al detener a una banda tecnificada y fuertemente armada de ladrones de bancos. Tanto él como Clark Kent tendrán que recuperar su posición en un mundo que dejaron atrás tiempo ha, adaptándose a la nueva situación de los seres queridos, volviendo al hogar donde Ma Kent (Eve Marie Saint) ha esperado pacientemente todo ese tiempo, y afrontando la nueva amenaza que Luthor lanza contra el mundo, una amenaza que pondrá en peligro el continente americano y que obligará al Hombre de Acero ha llevar sus poderes y su fuerza de voluntad incluso más allá de sus limites para tener siquiera una mínima posibilidad de supervivencia y de éxito.


La película

Hay que decir que, de base, la película tiene una deuda enorme con el Superman de Richard Donner, tanto por la inspiración que supuso para los creadores del film como por el hecho de que Bryan Singer llegó a intercambiar ideas con el propio Donner sobre el tratamiento de la historia, que se convierte en secuela directa de Superman II y descarta los sucesos ocurridos en las entregas III y IV de la franquicia. A pesar de eso se incurre en una mínima incongruencia argumental, al mantener la presencia de la Fortaleza de la Soledad que habría quedado destruida al final de Superman II. Singer contó con la ayuda de los guionistas de X-Men 2, Michael Dougherty y Dan Harris, con lo que contamos con el equipo creativo básico de una de las cimas de las películas Marvel trabajando directamente para la competencia. Esto afectó negativamente al desarrollo de X-Men: The last stand, en tanto que el director abandonó la posibilidad de trabajar en la tercera entrega y la contratación de James Marsden provocó su burda eliminación del film en una secuencia inicial sonrojante que se cargaba sin miramientos a uno de los mejores personajes de la Patrulla.


El nuevo casting fue otro de los puntos fuertes de la película, contando con un actor de peso y carisma para dar vida al villano de la función, con una selección de actores secundarios solventes y reconocidos como Langella, Saint o Posey, y con dos jóvenes actores relativamente noveles para interpretar a los verdaderos protagonistas del film. A pesar de su bisoñez tanto Bosworth como Routh ofrecieron una buena composición de sus respectivos personajes, funcionando tanto en las escenas intimistas como en las movidas secuencias de acción del tramo final de la película. Por desgracia, la carrera de ambos se estancó notablemente tras participar en Superman Returns, y la más notable aparición de Routh sería como el personaje némesis de Chuck o adaptando a otro personaje del comic italiano, Dylan Dog. Bosworth ha mantenido una carrera más activa, pero centrada en papeles y producciones más modestas. Dato curioso es que repitió junto a James Marsden en el remake de Perros de Paja que se rodó en el año 2011.


Llegamos al punto más espinoso de esta reseña, y es el buscar una serie de datos objetivos para valorar el éxito o el fracaso crítico o económico de la película. En el primer caso, hay que constatar que la mayoría de críticas profesionales emitidas sobre la película fueron positivas. El tono sobrio del film, la manera clásica de plantear una historia con tintes mesiánicos y el respeto por la versión de Richard Donner le granjearon un buen puñado de buenas reseñas, contando a día de hoy con un 75% de críticas especializadas positivas (frente a un 67% de buenas opiniones emitidas por la audiencia) en Rotten Tomatoes, y con una nota media de 72 en Metacritic de la crítica profesional (frente al 5.8 que la audiencia le otorga a la película). Siendo estas dos páginas los dos agregadores de reseñas y críticas más importantes de la red, y comparando esos resultados con los de otras producciones, queda constatado que Superman Returns está muy lejos de poder ser considerada una mala película, una basura o una mierda, todos ellos calificativos que fueron bastante utilizados en aquel lejano 2006 para referirse a una película digna y honesta, fiel a su modelo, cuya mayor falla fue la de nadar contra corriente y alejarse de las modas del momento para ofrecer una película que habría satisfecho a las audiencias de los años 80 antes que a las hordas de adolescentes actuales.


Y ya que hablamos de la soberana audiencia, vamos a centrarnos en los datos económicos. Con un presupuesto de 180 millones de dólares, la suma del total acumulado de gastos de desarrollo del proyecto desde los años 90 -que se dice pronto-, hizo que el presupuesto final de Superman Returns se disparase hasta los 263 millones de dólares, a los que hay que sumar los gastos de promoción a nivel mundial. Un verdadero disparate. Con una buena apertura en cines, la película recaudó unos 400 millones a nivel mundial, siendo ese año la sexta película más taquillera en Estados Unidos y la novena película más taquillera a nivel mundial. Si nos atenemos a las películas de la saga Superman, SR es la segunda en datos de recaudación puros y duros tras El Hombre de Acero, pero si aplicamos el ajuste de la inflación la cosa cambia notablemente y pasa a ocupar el cuarto puesto tras Superman I y II y Hombre de Acero. Así que, con estos datos en la mano, tengo que decir que, si bien Superman Vuelve no fue el bombazo que los ejecutivos de la Warner habrían deseado, y que habrían lanzado al personaje a una nueva era de esplendor cinematográfico, lo cierto es que la película no fue ni un fracaso ni una debacle económica.


Una valoración final

Esta fue una de las películas más vapuleadas a nivel de la frikisfera en su momento, con una verdadera oleada de linchamientos en foros y blogs que  contribuyeron a alejar a muchos espectadores que quizá con menos ruido de fondo le habrían dado la oportunidad a una película que como mínimo merecía eso. No es mi película favorita del personaje ni de lejos, pero sí me parece la digna heredera del espíritu de las películas de Richard Donner y un esfuerzo encomiable por parte de su director, Bryan Singer, de afrontar un material desde el cariño y el respeto y de ofrecer un digno espectáculo al margen de las modas y de la tiranía del público, algo que este director ha repetido por ejemplo en proyectos como Valkyria, película a la que se podría aplicar mucho de lo escrito anteriormente. Routh voló alto y breve, pero eso le ha llevado a ocupar un hueco muy cotizado en el olimpo de la cultura popular contemporánea, y es que han sido muy pocos los que han podido lucir la gran S roja con orgullo. 

viernes, septiembre 19, 2025

El baul de Plissken: Las precuelas de Superman Returns

 El año 2006, casi dos décadas después de Superman IV, el Hombre de Acero volvía a las pantallas de todo el mundo, esta vez de la mano del director Bryan Singer, avalado por el prestigio crítico de sus primeras obras y por el éxito de público conseguido con sus versiones de la Patrulla X. Para ir caldeando el ambiente y para servir de puente a la historia narrada en Superman Returns, la editorial DC Comics lanzó una serie de cuatro especiales que narraban los sucesos anteriores a la película, resolviendo el hiato temporal existente entre Superman II y las nuevas aventuras de Superman. En aquel año 2006 un servidor de ustedes leyó con ilusión aquellas precuelas en formato comic, preparándose para volver a disfrutar de una nueva película con Superman. La intención era, además, reseñar la película, pero las toneladas de mierda que se vertieron sobre la misma justo después de su estreno me desanimaron ampliamente, y dejé estar el asunto. Mira por donde, que Warner, DC y Zack Snyder me iban a dar la oportunidad de reivindicar años atrás una película de la que les hablaré mañana. Vaya por delante esta contextualización de la historia... Por cierto, que al recopilar las dos entradas he constatado dos cosas, que ya entonces dejé reflejo del fracaso económico que no artístico en mi opinión de la película, y de mi escasa pericia con el escáner, justo antes de pasar precisamente en mi trabajo diario, a desarrollar labores de escaneado y retoque digital de imágenes. La de cosas que pueden cambiar en seis añitos de nada... Esta sería la tercera vez que el material aparece en el blog. Si entonces hablaba de 6 años de distancia hoy hablaría de 30. Si todo esto tiene algún sentido es el de poner en contexto que hemos llegado a un momento muy prometedor para los fans de DC en general, y del Hombre de Acero en particular. Sigamos con la recuperación.



De Krypton a la Tierra: La historia de un viaje de ida y vuelta

Como ya comenté, tanto la Warner como DC han mimado el proyecto del regreso del Hombre de Acero a la pantalla grande. Dentro de la campaña de marketing previa, y dado que han pasado dos décadas desde el anterior film (Superman IV, 1987), se creyó necesario recordar al Superman cinematográfico a las jóvenes generaciones que sólo lo han conocido a través de las series Lois & Clark y Smallville. Ciertamente parece una jugada algo arriesgada el realizar una película-secuela a más de 20 años de distancia. Nada mejor que el lanzamiento de cuatro especiales que preparan el terreno para ese público potencial y que nos recuerdan los viejos buenos tiempos a los veteranos que tenemos cierta nostalgia por aquellas primeras veces. Entre el simple recuerdo y el llenar los vacíos de la historia que nos narrará la película oscilaran los cuatro números en cuestión, con diferentes equipos creativos pero coordinados directamente por Bryan Singer, Dan Harris y Michael Dougherty (director y guionistas, respectivamente).


El primero de ellos, De Krypton a la Tierra, vuelve a contar con pelos y señales el origen alienígena del personaje. Desde los fútiles intentos de Jor-El por avisar al consejo científico del Planeta Krypton de la inminente catástrofe cósmica que les destruirá a todos hasta los preparativos del resignado científico para poner a salvo a su hijo en una nave espacial. Con diálogos sacados directamente del guión de Superman (1978) este Jor-El parece y habla como Marlon Brando. Nada nuevo bajo el sol en este especial, que acaso sea el más importante. En tanto que ubica el origen del personaje, nos recuerda la continuidad establecida en este particular universo cinematográfico. La mayor traba es que no ofrece ningún elemento novedoso para los conneiseurs, tan sólo esa mirada repleta de nostalgia y cariño a unos momentos que –hablo personalmente- me marcaron desde bien niño. El dolor de la madre mientras dejaba al bebe en la fría y estéril aeronave, la serenidad con la que Jor-El realizaba los preparativos, su voz educando y preparando a su vástago durante los años de viaje para lo que habría de afrontar en su planeta natal…


Todo ello queda perfectamente reflejado en el guión de Jimmy Palmiotti y Justin Gray y en los maravillosos lápices de Ariel Olivetti, que pese a tener que buscar cierto parecido físico con los actores logra que el resultado no sea el típico pastiche de adaptación al comic de peli de éxito, sino un tebeo repleto de momentos intensos que van desde lo emotivo hasta lo espectacular. Para muestras de ello, los tres botones que ilustran este post.

Dentro de poco, más de lo mismo.

¡Arriba, arriba y lejos!


Ma Kent: El guardián entre el centeno

Aquí tienen la reseña de la segunda de las precuelas, la dedicada a Ma Kent, obra de Marc Andreyko a los guiones y Kart Kerschl en los lápices. Este es un retrato muy introspectivo a la vida familiar del hombre de acero, a su trasfondo familiar. En último término, es un vistazo a aquello que formó en Clark Kent la personalidad desprendida, sacrificada y valiente que luego daría lugar a la personalidad superheróica de Superman. Muchas veces se ha hablado de lo irreal que supone el personaje, de lo maniqueo que resulta un boyscout casi todopoderoso que mira por los intereses de los demás antes que por los suyos propios. Bueno, pues servidor opina todo lo contrario.


Lejos de lecturas deconstructivistas o de aventuras que alteran la retrocontinuidad del personaje, la historia de Superman siempre ha oscilado en torno a su doble herencia, la humana y la alienígena, a las enseñanzas recibidas por sus padres adoptivos y a las que le fueron transmitidas por Jor-El (de un modo u otro dependiendo de si hablamos de los comics, de las películas o de las series de TV). Si una persona recibe amor y valores y sólo ve generosidad en los que le rodean difícilmente podrá concebir otra forma de ser. Entraríamos en disquisiciones sobre el determinismo, sobre el conductismo, sobre el poder civilizador de la educación… No hace falta hilar tan fino. Sabiendo que Lara y Jor-El se sacrificaron para permitirle una vida en un planeta lejano, que Martha y Jonathan le recibieron con los brazos abiertos y le educaron y le quisieron como si de su hijo carnal se tratara, ¿estaríamos hablando de algo improbable, maniqueo o imposible? ¿O de lo que sucedería en la vida real?



En las páginas de esta historia se alternan los flashbacks (extraidos directamente del film original del 78) con las reflexiones de Martha en su vida cotidiana. El reflejo de la añoranza por el marido años ha fallecido, y la preocupación por la ausencia prolongada de su hijo no empañan los recuerdos que a diario la asaltan en la granja de los Kent, en la cafetería de Smallville, en las conversaciones con los vecinos. Pero en el corazón de Martha Kent está el claro convencimiento de que Clark, SU Clark, volverá tarde o temprano, y ella estará allí, en su HOGAR, para recibirle con el abrazo tierno de una madre que ha añorado a su retoño demasiado tiempo.

[Las capturas reflejan uno de mis momentos favoritos de Superman: el lamento del hijo por la muerte del padre -"con todo lo que puedo hacer, con todos mis poderes... y no he sido capaz de salvarle"-, y la despedida de Martha en el campo de maiz. Pelos como escarpias.]


Lex Luthor: Ni un pelo de tonto

Sigo reseñando la tercera de las precuelas en comic de lo que ya podemos decir que ha sido el gran fracaso económico –que no artístico, en mi opinión- del verano, Superman Returns. De la mano de los guionistas habituales, Gray y Palmiotti, y con la siempre eficaz colaboración de Rick Leonardi en los lápices, nos llega este especial centrado en la figura de Lex Luthor, la mente criminal más grande de nuestro tiempo.

Encerrado en la cárcel, donde le dejó Superman (al final de Superman II), nuestro villano repasa los fallos de sus planes previos, examina su odio hacia la figura de Superman y, por supuesto, empieza a plantar las semillas de su futuro en su relación con dos mujeres, la enfermera Kitty y una anciana millonaria a la que enamora con su meliflua correspondencia. También muestra, aunque de pasada, como los secuaces de Superman Returns eran compañeros de trullo. Reflejando la mordacidad e ironía del personaje, los guionistas nunca pierden de vista que bajo la causticidad de Lex Luthor se esconde un ser maquiavélico y paciente que, agazapado, espera el momento de asestar el golpe mortal a su enemigo. De nuevo, este comic nos recuerda algunos de los momentos de la primera entrega, como la conversación en la guarida subterránea con Superman (y los cameos de Ottis y la srta. Teschmacher).

Y ya sólo queda uno por leer. A ver cómo eluden la cuestión de la inmaculada concepción en el especial de Lois Lane…

Lois Lane: Detrás de la noticia

Y llegamos al final con este especial en el que Doug Hazlewood (a quien los veteranos del lugar recordamos como entintador de Chas Truog en Animal Man) hace lo que puede ilustrando el guión de Gray y Palmiotti.




Lois Lane recibe el encargo de Perry White de escribir un nuevo artículo sobre Superman, pero uno especial, acerca de su desaparición aparente. Lois debe examinar entonces su relación profesional con la figura de Superman a la vez que sus sentimientos personales. Rememorando sus primeros encuentros, la entrevista que dio a conocer al mundo al último hijo de Krypton o algunas de sus hazañas Lois Lane reflexiona sobre el modo en que el mundo percibe a Superman y la huella que las acciones de éste dejan en la humanidad. Mientras que el artículo va madurando entra en la vida de Lois Richard White, sobrino de Perry que pronto adquirirá una importancia mucho mayor en su vida. Finalmente, y tras dar a luz a un niño (sin que en ningún momento se mencione quién puede ser el padre, aunque será Richard quien la acomañe en el paritorio) Lois escribe el artículo Porqué el mundo no necesita a Superman, que le valdrá el premio Pulitzer.




Este es un especial muy importante para lo que narrará Superman Returns, ya que por un lado debe explicar la evolución en la personalidad de Lois, que rehace su vida a nivel profesional y sentimental al margen de Superman, y por otro debe introducir a un personaje completamente nuevo, Richard, y lograr que no caiga antipático ni sea demasiado blando. Además, la evocación de algunos de los momentos imborrables de Superman, como el vuelo nocturno o el rescate del helicóptero ponen los pelos de punta. Lástima que el dibujo de Hazlewood sea tal vez el menos lucido de los cuatro especiales. Otro gallo hubiese cantado si Adam Hughes, autor de las portadas que van de lo nostálgico a lo preciosista (caso de la de Lois Lane, sin ir más lejos) se hubiese encargado de dibujar alguna de las historias.



Por si se han quedado con ganas de más, DC recopiló los cuatro especiales en un bonito tomo que, además, Planeta sacará a la venta este mismo mes, así que si quieren atar todos los cabos, no se lo pierdan.

Por cierto, pido perdón por la calidad de los escaneos, que como ya habréis comprobado no es lo mío. Las escenas en panorámico sobrepasaban el tamaño de mi máquina, pero es que son tan bonitas y me traen tantos recuerdos que no me he podido resistir.

martes, septiembre 16, 2025

El baúl de Plissken: Superman I, II y II.5: Cuando creímos que un hombre podía volar

El 10 de julio del 2013 se publicaba esta entrada. Resulta que servidor estaba brutalmente expectante por el estreno de El Hombre de Acero y realicé una cuenta atrás a modo de repaso de los productos fílmicos previos. Si algo adoro de este espacio y de lo que dejé plasmado en su momento, es la fidelidad a mis gustos y como éstos, habiendo sufrido una lógica evolución, se han mantenido coherentes y más o mejos fijos a pesar del paso de los años. Al parecer este repaso a Superman va a ser algo más extenso de lo que yo mismo creía.



Superman, el Hombre de Acero, el Último Hijo de Krypton, apareció como personaje de cómic hace casi 75 años. Casi desde el momento mismo de su aparición se convirtió en un icono del medio y progresivamente de la cultura popular a través de sus traslaciones a medios como la radio, los seriales y la televisión, el modelo en el que muchos otros se inspiraron y en el ideal que ha marcado a generaciones de lectores y seguidores desde entonces. No sería hasta el año 1978 que sus aventuras darían el salto a otro medio, el cinematográfico, y por todo lo alto. Con una cuidada producción, un elenco de lujo y un equipo técnico cuidado Superman, The Movie llegó a los cines de medio mundo con una frase promocional que fue a la vez una promesa cumplida y un gozo para los chavales de medio planeta: Creerás que un hombre puede volar. Con tres secuelas directas (Superman II, III y IV) y un spin-off (Supergirl), la franquicia -primero orquestada por los Salkind como productores y luego perpetrada por ellos mismos y por los deleznables Yoram y Globus- acabó alcanzando cotas de miseria fílmica difícilmente igualables por otras producciones del género, empañando los gloriosos comienzos de la saga cinematográfica de Superman. Pasarían casi 20 años hasta que alguien se atreviese a retomar el personaje y lo devolviera a la pantalla grande con Superman Returns, una suerte de homenaje y secuela directa de Superman II que recibió una tibia recepción por parte del público y un injusto linchamiento en la blogosfera que creo la película no merecía. El estreno hace unas semanas de El Hombre de Acero, seis años después, supone el reinicio de una saga con energía, adaptando al personaje a las modas del cine de género en la actualidad y vistos los resultados en taquilla, garantizando que el personaje pueda volvernos a visitar en otras futuras producciones. Veamos qué nos ha traído hasta aquí...




Superman (1978). Dir. Richard Donner

La historia.

El planeta Krypton está condenado, pero sus habitantes se niegan a reconocer la verdad. El científico Jor-El decide poner a salvo a su hijo en un cohete y enviarlo a través de las 27 galaxias conocidas hasta el planeta Tierra, donde la radiación del sol otorgará al niño, Kal-El, extraordinarios poderes. Tras el periplo cósmico la nave se estrella en un maizal de Kansas, donde el matrimonio formado por Martha y Jonathan Kent contemplan asombrados cómo de él emerge un niño. El muchacho, adoptado por el matrimonio, crecerá en el entorno rural de Smallville desarrollando extraordinarios poderes y recibiendo el amor de los Kent y sus sabios consejos para adaptarse a su nuevo entorno. Tras el fallecimiento de su padre adoptivo el muchacho, de nombre Clark, inicia un peregrinaje hacia el norte donde cristalizará su herencia natal kryptoniana en la forma de la Fortaleza de la Soledad, lugar donde conocerá a su verdadero padre, sus orígenes, y el conocimiento acumulado de milenios de cultura e historia y decenas de culturas, dando lugar a la creación de un personaje dedicado a hacer el bien, dotado de extraordinarios poderes y vestido con un llamativo uniforme azul, rojo y amarillo.


La presencia de un misterioso ser capaz de salvar el avión del Presidente o de luchar contra el crimen pronto se hace notar en Metropolis, llamando la atención de la prensa -en la forma de Lois Lane, reportera estrella del Daily Planet- y de Lex Luthor, una suerte de especulador en la sombra con oscuros intereses inmobiliarios capaz de provocar un desastre nacional si beneficia a sus intereses. Bautizado como Superman, Kal-El se esconde a plena vista como Clark Kent, periodista del Planet, haciendo frente a los conflictos de una vida personal gris y anodina y a las amenazas que como defensor de la verdad y la justicia deberá afrontar a todos los niveles. Los planes de Luthor pondrán en peligro todo lo que Superman defiende y Kent ama, y llevarán a Superman a cuestionarse los límites de su actuación en el planeta y las fronteras de su propio poder.



La película.

Bajo la férrea batuta de Alexander e Ilya Salkind, promotores de la idea, y de su socio Pierre Spengler, se fue creando un sólido equipo de producción para dar forma a una auténtica superproducción que siguiese satisfaciendo las necesidades de un público ávido de efectos especiales y de producciones fantásticas tras el extraordinario éxito de Star Wars un año antes. Con Richard Donner como director, un guión previo de Mario Puzo -excepcionalmente bien pagado pero del que se dice no se utilizó ni una palabra, John Williams elaborando una de las partituras más reconocibles de la historia del cine, y un sólido equipo de profesionales afrontando las labores técnicas del film, Superman apuntaba a un verdadero éxito. Para redondear la faena, se consiguió uno de los repartos más recordados de la época, con Marlon Brando y Gene Hackman como cabezas de cartel, y actores de la talla de Glenn Ford, Trevor Howard, Jackie Cooper, Ned Beatty, Margot Kidder, Valerie Perrin, o Susannah York dando vida al abundante plantel de secundarios de la cinta. Tras un arduo proceso de selección, donde nombres como Robert Redford, Paul Newman o Burt Reynolds fueron considerados, finalmente fue elegido Cristopher Reeve para enfundarse las botas de Superman y hacernos creer que unas gafas y una actitud apocada podían ocultar a los ojos del mundo que Clark Kent era el mismísimo Hombre de Acero. Cuando Superman llegó a las pantallas de todo el mundo creo un verdadero fenómeno, y tuvo un éxito arrollador.



Superman II (1980) Dir. Richard Lester


La historia


Los criminales de guerra kryptonianos Zod, Ursa y Nun, condenados por Jor-El a la Zona Fantasma para toda la eternidad escapan a su cautiverio gracias a una fortuita explosión producida en el espacio por una bomba que Superman ha lanzado desde la torre Eiffel para evitar un desastre. Con los mismos poderes que Superman y la fuerza del número, los tres kryptonianos asolan una misión espacial internacional y llegan a la Tierra con un único objetivo, convertirse en los amos del planeta. Tras apoderarse de la Casa Blanca y ser aconsejados por un sibilino Lex Luthor, Zod y sus secuaces se concentran en eliminar el único obstáculo que se interpone entre ellos y el dominio global, Superman, el heredero de su juez y verdugo, Jor-El. La situación pasa de explosiva a desesperada en tanto que Clark Kent, descubierto por su compañera de trabajo Lois Lane, ha decidido renunciar a su herencia kryptoniana y a sus poderes para poder llevar una vida normal junto a ella. Cómo podrá hacer frente Clark a esa lucha de sentimientos entre el deber y el sentimiento, y si Superman será capaz de derrotar no a un igual, sino a tres seres tan poderosos como él mismo serán los dilemas que como espectadores veremos resueltos a lo largo del espectacular clímax del film.




La Película

La secuela fue concebida casi como una misma producción que Superman y se rodó simultáneamente, aprovechando decorados y reparto. Por desgracia, un desencuentro entre Richard Donner y los productores acabó produciendo el despido del primero cuando se había rodado gran parte de la película. Para solucionar el entuerto los Salkin contrataron a Richard Lester, director británico famoso por haber realizado los films de los Beatles y las aventuras de los Mosqueteros de los años 70, que rodó de nuevo parte de la película y añadió ciertos cambios al planteamiento original del film, eliminando por ejemplo la participación de Marlon Brando para ahorrar su sustanciosa nómina e introduciendo un marcado tono humorístico en el desarrollo de la acción.


Otro elemento de ahorro fue la contratación del músico Ken Thorne como autor de la banda sonora, eso sí, manteniendo y adaptando la partitura de John Williams a las nuevas aventuras de Superman. A destacar la incorporación en papeles más relevantes de los actores Terence Stamp, Sarah Douglas y Jack O'Halloran como el trío de villanos kryptonianos del film, que ofrecieron un espectáculo inusitado en la época de destrucción y dieron a la franquicia una de sus frases más recordadas (Arrodíllate ante mí, hijo de Jor-El...). El éxito de crítica y público bendijo de nuevo el resultado y la máquina de hacer billetes parecía funcionar a todo trapo para los Salkind, que no entendieron que los mimbres que estaban empleando se los había preparado Richard Donner.

Superman II.5 (2006) Dir. Richar Donner

La historia

Tras detener uno de los misiles desviado por Lex Luthor, Superman lo manda al espacio, donde explota sin consecuencias visibles, aparentemente. La onda expansiva acaba por alcanzar la prisión del general Zod y sus secuaces Ursa y Nun, que llevaban penando por la galaxia desde poco antes de la desaparición del planeta Krypton, condenados por Jor-El y por el consejo. Consciente poco a poco de la magnitud de sus poderes y de la debilidad de sus oponentes en la Tierra, Zod inicia una campaña de conquista global a la que solo un Superman que se debate entre su amor por Lois Lane y su responsabilidad para con toda la humanidad podrá hacer frente en un explosivo enfrentamiento en las calles de Metropolis y en la helada superficie de la Fortaleza de la Soledad.



La película

Richard Donner había rodado gran parte de Superman II antes de ser despedido. Con buena parte de la película planificada y rodada, había además material adicional conservado de pruebas de cámara, y escenas de casting que completaban buena parte de una película sustancialmente diferente del montaje estrenado en 1980. Existía un clamor de fondo de los aficionados a Superman solicitando la creación de un Montaje del Director que mostrara la visión de Donner de Superman II, y gracias al estreno de Superman Returns se pudo realizar esa versión inédita hasta el momento. Lo que llama la atención es la cohesión con la primera parte, de tal suerte que casi podemos hablar de una película de cuatro horas de duración con un largo primer acto de presentación del personaje, un nudo que cristaliza con el plan de Lex Luthor y un largo clímax, directamente originado por lo anterior, que muestra el enfrentamiento de Superman con sus némesis kryptonianas. Se elimina toda la parte de la torre Eiffel, se añaden escenas que muestran de forma más natural la relación entre Lois y Clark, se aligeran algunos detalles humorísticos y, por encima de todo lo anterior, se recuperan las escenas de Marlon Brando que dotan de sentido y sentimiento tanto a la decisión de Clark de dejar de lado su herencia como a la resolución de dicha decisión, obviada en el montaje de Lester. Para mi gusto, se mantiene erroneamente la escena en el restaurante con el camionero, que va totalmente en contra del personaje y que redunda en aquello que decía Lucas de que los Jedis no se vengan... Pues Superman, tampoco...



Una valoración final

Estamos hablando de dos películas que marcaron a toda una generación de espectadores que tuvo la suerte de ver, de niños, en pantalla grande, con el espíritu de estar descubriendo todo un nuevo mundo de aventura y fantasía, películas como estas o la trilogía original de La Guerra de las Galaxias. La repercusión de estas películas con el paso de los años es indudable, y la calidad intrínseca de Superman I hace que incluso hoy, muchos la sigamos considerando como una de las mejores, si no la mejor, película de super-héroes de la historia del cine. La épica del personaje, la tristeza de la soledad juvenil, la melancolía que traslucen los momentos en la granja, las frases lapidarias que salpican los discursos paternos de Ford y Brando -y que aún hoy me siguen poniendo la carne de gallina-, el sentido de maravilla que transmiten las apariciones de Superman -apoyadas por la competencia técnica de unos efectos especiales que han aguantado bastante bien el paso del tiempo y por una partitura reconocible hasta decir basta que forma parte del patrimonio cultural de la humanidad-, convierten a estas películas en lo que son, dos clásicos contemporáneos disfrutables una y cien veces que siguen haciéndonos pensar, cada vez que las vemos, como si fuéramos niños, que en verdad un hombre venido de otra galaxia lejana puede llegar a volar...

miércoles, agosto 07, 2013

El baúl de Plissken: El Universo Z de Max Brooks

Muchos de ustedes ya habrán disfrutado la pasada semana del estreno en cines de Guerra Mundial Z, la "adaptación" de que ha sido objeto la obra de Max Brooks, protagonizada por Brad Pitt y por millones de no muertos ansiosos de comer carne humana. Espero poder dejarles una breve reseña de la misma de cara al fin de semana, pero para ir abriendo boca aquí les dejo la recopilación de las tres entradas que entre el 2009 y el 2012 dediqué en el blog al trabajo de Max Brooks dentro de la literatura de género fantástico y con el sujeto zombi como principal protagonista. Con un acercamiento formal rompedor -primero un manual técnico de supervivencia, luego una recopilación de entrevistas y finalmente un comic- este guionista del Saturday Night Live reconvertido en escritor se ha convertido en uno de los máximos impulsores de la ola de productos centrados en lo Zombi que nos lleva invadiendo desde hace unos años, con la peculiaridad que, al igual que la serie de televisión -y en parte también el comic en que se basa- The Walking Dead ha conseguido popularizar el tema hasta límites insospechados y hacer que gente que jamás habría visto una película de Romero, Fulci o Gordon no se pierdan un capítulo de las andanzas de Rick Grimes o acudan en masa al cine a ver a Brad Pitt tenérselas a cara de perro con una infestación de muertos vivientes a escala global. Todo esto ha tenido su parte buena -la aparición de muchas buenas obras relacionadas con el tema- y su parte francamente mala, en tanto que la sobreexplotación y la saturación del mercado han podido provocar -al menos en mi caso- una suerte de hastío o fatiga sobre una materia que desde que lo friki fue apoderándose de mis gustos había sido uno de los pilares fundamentales de mis visionados o lecturas. Esperemos que el bache de calidad pase, las aguas vuelvan a su cauce y podamos seguir disfrutando por muchos años de buenas nuevas obras centradas en esa pesadilla viviente que es para un servidor lo zombi, la máxima plasmación de mis peores miedos y mis más angustiosos terrores nocturnos.

Guerra Mundial Z: Entrevistas para no dormir

El mundo aún está recobrándose de su mayor desastre. La especie humana ha afrontado la amenaza cierta de la extinción en su enfrentamiento con una plaga de muertos vivientes, zombies o zetas y ha sido capaz de prevalecer. El escritor Max Brooks, encargado por la ONU para elaborar un informe sobre la conocida como Guerra Mundial Z, decidió sacar a la luz una serie de entrevistas que reflejaban de primera mano, narradas por sus protagonistas, toda una serie de vivencias personales de los supervivientes. En esas narraciones se nos ofrece de forma muy fragmentaria datos aislados, retazos subjetivos, de lo que decenas de sujetos a lo largo y ancho del mundo experimentaron durante la plaga de zetas que asoló el planeta y provocó miles de millones de muertos y la desaparición del mundo tal y como lo conocíamos.


Cubierta de la edición española del libro

Estructurado en grandes capítulos temáticos, el libro se inicia con el testimonio de un médico chino que bien pudo conocer al paciente cero que extendió el contagio por primera vez y se cierra con una recapitulación personal de muchos de los testimonios recogidos en el libro sobre lo vivido y sobre su perspectiva de lo que el futuro puede deparar a la humanidad. Entre medias el lector encontrará todo lo necesario para que los errores de la humanidad no vuelvan a repetirse en el futuro y la humanidad no camine por el filo de la navaja nunca más. Desde los contrabandistas que ayudaban a escapar a los infectados o comerciaban con órganos contaminados, hasta los especuladores que se lucraron durante el Gran Pánico vendiendo una vacuna ineficaz. Desde los ricos que buscaron construirse opulentos refugios privados hasta los crudos testimonios de los primeros ataques en poblaciones urbanas y el caos y el terror subsiguientes, las migraciones descontroladas, los rumores sin fundamento... Desde la gran batalla de Yonkers en que se demostró la ineficacia de los arsenales y del entrenamiento militar convencional hasta la victoria de Hope (Esperanza), Nuevo México. Desde los salvajes diezmos del ejército ruso, en el que se ejecutaron uno de cada diez soldados para mantener el control de las tropas, pasando por el cierre de fronteras de Israel o la desaparición de la población entera de Corea del Norte -presuntamente en vastas estructuras subterráneas-, hasta la elaboración y aplicación a lo largo y ancho del mundo del Plan Redeker, una estrategia efectiva a la vez que genocida que no dudaba en abandonar a grandes núcleos de población civil a su suerte mientras otros grupos más reducidos se atrincheraban protegidos por el ejército y garantizaban de esa forma la pervivencia futura de la especia humana.


Cubierta de la edición original de Guerra Mundial Z

Son las vivencias personales de un puñado de supervivientes las que, a través de su historia particular nos permiten seguir el nacimiento de la epidemia de zetas, su rápida expansión, el pánico subsiguiente, la adopción de las primeras medidas para superarlo, el lento avance de la humanidad frente a un enemigo aterradoramente superior en número y contra el que muy poco se podía hacer por medios convencionales, y la costosa y lenta victoria final de la que emergería un esperanzador futuro. Los seres humanos que narran esas experiencias nos muestran sus miserias y sus ambiciones, sus esperanzas y sus remordimientos, sus actos de egoísmo o de entrega absoluta. A lo largo y ancho del mundo decenas de voces nos cuentan historias verdaderamente aterradoras: el soldado que en Yonkers (Nueva York) se enfrentó a millones de enemigos en una batalla que no se pudo ganar, el doctor brasileño que se enfrentó a un brote provocado por el tráfico de órganos, los políticos que no prestaron atención ni recursos al problema hasta que fue demasiado tarde, los analistas que habían recabado datos e informes que cayeron en saco roto, el ingeniero indio que narra el cierre de los pasos al valle del Himalaya a gracias al heroismo de un hombre, la piloto abatida en territorio infestado que sobrevivió contra todo pronóstico, el director de cine cuyas películas de propaganda alentaron el esfuerzo de guerra contra los zetas y disminuyeron la preocupante tasa de suicidios ofreciendo esperanza en la hora más oscura de la contienda, el traductor de Radio Tierra Libre encargado de procesar los informes de medio mundo sobre la infección y la lucha contra los zombies y las secuelas sufridas por los técnicos de radio que recibieron todas aquellas transmisiones repletas de miedo, desesperación y muerte procedentes de todo el mundo, el improvisado samurai ciego que sobrevivió en las montañas de Japón y que junto a su discípulo -un pusilánime y asocial ciber otaku reconvertido en superviviente- decidieron permanecer en un país abandonado para limpiarlo y cuidarlo para generaciones futuras...


Ilustración de John Petersen sobre el desastre militar de Yonkers ganadora del concurso de ilustración organizado por la web de WWZ

Sin duda, la sorpresa de Guerra Mundial Z es que detrás de todas estas voces, componiendo un inmenso tapiz en el que se entremezcla el horror con la política, la sociología, la economía y la historia militar está Max Brooks, hijo de Mel Brooks. Su anterior informe, Guia de Supervivencia Zombi ya fue todo un éxito de ventas y ayudó a que la población eliminara mitos y rumores sobre una amenaza muy real y peligrosa y mostró formas de enfrentarse y sobrevivir a los zetas. En un próximo futuro, Brooks ha recogido algunos nuevos testimonios sobre supervivencia que aparecerán recogidos en el libro Guía de Supervivencia: Ataques Registrados, y que hace un repaso por algunos contactos con lo zombi a lo largo de la historia de la humanidad. Es necesario que aprendamos de los pasados errores para que estos no vuelvan a repetirse, así que les recomiendo visiten la web World War Z en la que podrán encontrar una entrevista con el autor acerca de la oportunidad y utilidad de un libro de testimonios como este o un mapa con grabaciones de algunos de los testimonios más estremecedores o significativos recogidos en el libro.




La Marcha Zombi: No se vayan todavía. Aún hay más... zombis

En el sudeste asiático vive una comunidad muy particular, regida por sus propias normas sociales y con un estricto código de conducta y relación con el entorno con vistas a garantizar su supervivencia. Desgraciadamente el delicado equilibrio de su ecosistema saltará por los aires cuando la infección Z se extienda por la región y los seres humanos vayan viendo reducido drásticamente su número. ¿Serán capaces los vampiros de afrontar la pérdida de su única fuente de alimentación o hallarán una solución a su más que previsible extinción a causa de otra criatura aún más temible si cabe? Durante dicha epidemia Z la sociedad china sobrevivió gracias a un proyecto colosal que costó la vida de decenas de miles y aseguró la existencia de cientos de millones, la reconstrucción de una mejorada muralla china que aislara a los no muertos del grueso de la población. Para llevar a cabo esa empresa se contó no solo con el esfuerzo de miles de trabajadores, sino con el heroico sacrificio de aquellos que retrasaron el avance de la infección.


Steve huye de la infección a bordo de una moto potente, haciendo gala de todos sus conocimientos en conducción, manejo de armas de fuego y blancas, y excelentes habilidades físicas, y todo ello acompañado de una despampanante doctora experta en epidemiología. Sin saberlo, los destinos de ambos estarán unidos a los de un solitario superviviente conocido como Fred. Finalmente, tras el estallido zombi y la Guerra Mundial Z, los supervivientes reconstruyen un nuevo mundo. Pero las secuelas psicológicas de superar ese trance son tan inmensas que surge una empresa dedicada a ayudar a los dolientes vivos a superar su pena y a proseguir con sus vidas. Estas son las cuatro historias que el escritor Max Brooks nos ofrece en su libro de relatos La marcha zombi, y que llevan por título, respectivamente, El desfile de la extinción, Gran Muralla, Steve y Fred, y Cierre S.L.


No hay duda de que Max Brooks -recordemos que es hijo del gran cómico y cineasta de nombre Mel- ha sido junto a Robert Kirkman, el gran renovador de un género que deambulaba por la cultura popular como sus protagonistas -de forma agónica y titubeante, lejos de su momento de esplendor en las décadas de los 70 y 80- y el principal impulsor de un fenómeno cultural que ha acercado a los zombis a gente que jamás se habría planteado acercarse a nada relacionado con los mismos. Con dos libros -Guía de supervivencia zombi y Guerra Mundial Z-, un comic adaptando varios encuentros a través de la historia -Guía de supervivencia. Ataques registrados-, y la adaptación de la película de GM Z en camino, Brooks ha encontrado un filón en el género y ha permitido que muchos otros escritores hayan encontrado un público objetivo en el azaroso mercado editorial al que dirigir de forma concreta decenas de propuestas zombi en todos los escenarios, aproximaciones y variaciones imaginables.


El libro no deja de ser la unión de dos relatos presentados en antologías sobre muertos vivientes y dos descartes de Guerra Mundial Z, empleando los primeros una narrativa convencional en primera o tercera persona, mientras que Gran Muralla y Cierre S.L. mantienen la estructura de entrevista del libro previo y ofrecen un complemento y una suerte de epílogo a la que podríamos considerar la obra magna hasta el momento de Max Brooks. Ofreciendo una narración ágil y amena, con un estilo sin florituras al que, por ejemplo, le perjudica el intento de petulancia snob del relato vampírico, los relatos se leen en un suspiro y ofrecen varios aspectos destacables, como ese particular monster smash entre vampiros y zombis con los seres humanos como convidados de piedra, el análisis de la sociedad china a través de la construcción de la nueva muralla, el juego de referencias y metalenguaje no exento de humor de la historia de los dos supervivientes, y la parte del león, el estupendo epílogo de GM Z donde se analiza el impacto psicológico en los individuos supervivientes al brote zombi y una posible forma de afrontar esa "vergüenza de vivir" que sufren los que han mantenido su pellejo intacto. Mientras que aquí en España se ha optado por un título genérico que incluye además la palabrita zombi, para que no se despiste nadie, la colección original de cuentos, Closure, Ltd. resalta la importancia de ese relato, el mejor de la recopilación para un servidor.



Les recomiendo que se hagan con este librito -o lo lean simplemente, como he hecho yo gracias a mi buen amigo y superviviente Z en ciernes, Óscar Hellboy- para completar el panorama que el escritor Max Brooks nos ha venido ofreciendo sobre la única historia de zombis que conozco en la que se ofrecen tan explicitamente claves para una victoria de la humanidad sobre la plaga, a la espera de que decida meterse en harina y ofrecernos una posible Guerra Mundial Z 2. Por el momento tendremos que conformarnos con esperar hasta este verano para disfrutar -o sufrir- de la adaptación cinematográfica del libro en la que podría ser considerada la primera superproducción del género  y que cuenta con Brad Pitt como principal reclamo de cara a la taquilla con David Morse y Mattew Fox de escuderos de lujos. Los pilotos de tal tinglado son Damon Lindeloff -dios nos coja confesados- coescribiendo y Marc Foster dirigiendo, siendo la película una de las más conflictivas y azarosas producciones de los últimos años. Cuando apareció el trailer que precede a estas líneas uno no podía dejar de tener una sensación agridulce, porque por un lado la cosa luce espectacular y ofrece no pocas posibilidades de acción y tensión, pero por otro parece haberse optado por un enfoque plenamente convencional de la historia al tiempo que la elección a la hora de plasmar a los zombis resulta, cuando menos curiosa. Se habían visto zombis lentos, rápidos, inteligentes, con capacidad de habla, infectados, mutantes, pero zombis hormiga como estos que se comportan como un enjambre enfurecido y trepan por las paredes... Tiempo al tiempo...

Guía de Supervivencia Zombi. Ataques Registrados: Zombis en la historia

Los estragos que el virus Solanum ha causado a través de la historia han sido muchos. Antes de la Guerra Mundial Z hubo otros indicios que mostraron la aparición de muertos vivientes a lo largo y ancho del planeta con siglos de diferencia, sólo que quizá arqueólogos e historiadores no estuvieron preparados para comprender en toda su magnitud y complejidad el alcance de dicho fenómeno. El escritor Max Brooks, quizá la máxima autoridad mundial en el fenómeno Z y que nos ha legado tanto el manual de supervivencia imprescindible para hacer frente a la amenaza zombi como la crónica más completa de la guerra global que estuvo a punto de llevar a la raza humana a su extinción, nos deja en este caso un repaso a algunos de los ataques registrados más notorios y documentados que los infectados por el virus Solanum han realizado a lo largo de la historia de la humanidad.


Las señales estaban ahí, pero no habíamos sabido verlas. Una pintura rupestre en una cueva con restos humanos que mostraban señales de haber sufrido similares heridas en el cráneo. El motivo por el que los egipcios extraían el cerebro a los difuntos en sus prácticas funerarias. El origen de una de las más eficientes y estudiadas estrategias militares adoptada por el ejército de Roma. El peculiar rito iniciático de una ultrasecreta sociedad ninja. Las verdaderas causas de una cruenta rebelión de esclavos en una isla caribeña o el motivo por el que un buque repleto de esclavos desapareció en el olvido. El enfrentamiento de un destacamento de la Legión Extranjera con un enemigo aterrador. Los experimentos que japoneses y soviéticos desarrollaron, ya en el siglo XX, para conseguir el arma definitiva. Todo estaba ahí, ante nuestras narices, y nada pudimos hacer pese a eso para evitar el primer ataque registrado de la que sería la aterradora y apocalíptica GMZ.


La novela gráfica Zombi. Guía de Supervivencia: Ataques registrados es la continuación editorial de uno de los bombazos mediáticos más afortunados que la cultura Z ha sufrido a lo largo de historia, y que ha convertido al género de zombis infectados en cualquiera de sus variantes en uno de los más prolíficos actualmente. En un día como hoy, en que miles de personas van a estar pendientes del estreno en televisión de Los muertos vivientes, en la misma semana en que otros miles se disfrazaron de zombis por Halloween, o en la que servidor ha sufrido la lectura del último tomo de la serie de Kirkman y Adlard -porque Los muertos vivientes es una lectura tensa, compulsiva, nerviosa-, les traigo la reseña de este suerte de precuela en forma de novela gráfica de las aclamadas obras de Max Brooks Zombi: Guía de Supervivencia y Guerra Mundial Z.


Es el propio Max Brooks el encargado de describir de forma bastante concisa, casi como si se tratase de un manual de antropología o de un libro de historia, algunos de los encuentros que la humanidad ha padecido a lo largo de la historia con los infectados por el virus Solanum (este cachondo ha logrado eliminar la dicotomía zombis/infectados y en su universo de ficción los muertos vivientes son ambas cosas). El tono de las historias es frío, didáctico, expositivo, apenas hay lugar para la valoración de los hechos o para reflejar los sentimientos, no ya de los protagonistas históricos, sino del propio cronista ante el horror y la crueldad de lo contado. Las historias oscilan en extensión y tratamiento, desde la anécdota histórica (caso de la sociedad ninja, las tácticas de embalsamamiento egipcias o el horror del barco de esclavos) hasta los capítulos más elaborados en que se nos muestra una historia con su planteamiento, nudo y desenlace y que son a mi entender las más satisfactorias del libro (las ambientadas en Caledonia en época romana, en el Caribe en época colonial o en el norte de África en el siglo XIX). Las menos satisfactorias, al menos para mí, son las ambientadas en el siglo XX, y es que el estilo casi de exposición periodística y el carácter documental de esos acontecimientos no aportan prácticamente nada más que recalcar el carácter global de la amenaza y su aterrador camino hacia la infección mundial y los pacientes cero que afectaron a todo el planeta.



El dibujante encargado de ilustrar esta orgía de sangre, podredumbre y contagio a lo largo de los siglos es Ibraim Roberson, autor de origen brasileño que debutó en la industria con este trabajo y que por su versatilidad, claridad, dotes narrativas y rotundidad a la hora de plasmar las escenas de acción llamó inmediatamente la atención de las grandes editoriales. A día de hoy ya ha trabajado tanto para Marvel como para DC en colecciones como X-Men, Necrosha, DC Halloween Special, JLA: Cry for Justice, Catwoman o New Mutants. Un producto recomendable para los fans del fenómeno zombi que quieran un mínimo de calidad a cambio de su dinero y que, aún siendo un claro fenómeno de explotación de una franquicia, no engaña al lector. Ataques registrados y exposición de los mismos. Aceptablemente bien documentado y coherente con la historia de ese peculiar universo que Max Brooks nos ha llevado a visitar, supone el colofón hasta el momento de ese mundo Z que volveremos a visitar en el 2012 cuando se estrene esa adaptación cinematográfica protagonizada por Brad Pitt que elevará el género hasta cotas inéditas hasta el momento, cuando millones de fans del actor que jamás habrán visto una película de zombis, pasen por taquilla para sufrir y asustarse viendo a su estrella desenvolverse en la Guerra Mundial Z.

martes, julio 16, 2013

El baúl de Plissken: El reinicio de Star Trek en viñetas

El año 2009 supuso un hito memorable para los aficionados al cine fantástico en general y para los seguidores acérrimos de la saga Star Trek en particular, y es que en aquel año se hacía un relativo borrón y cuenta nueva respecto de las tradicionales visiones del universo Trek y se partía de cero para volvernos a mostrar las andanzas de la tripulación original -y más querida- del Enterprise, la capitaneada por James Tiberius Kirk, aconsejada científicamente por Spock y cuidada por el médico de a bordo Bones McCoy. La película contó con una serie de comics editados por IDW a modo de precuela, ampliación argumental o apoyo a la hora de describir a los personajes y las situaciones con los que nos encontrábamos en Star Trek. Un nuevo comienzo y que contribuían a interconectar a las pasadas generaciones con la nueva futura generación de exploradores de la galaxia. Aquí tienen ustedes la recopilación de las reseñas de esas tres series, reunidas y editadas en sendos tomos en nuestro país por la editorial Likantro, que este mes, y con motivo del estreno de Star Trek: En la oscuridad, lanzaba un nuevo tomo precuela del que les hablaré el viernes.

Countdown: Cuenta atrás a un nuevo comienzo

Fecha estelar 64333.4, en el interior del Imperio Romulano, donde sólo unos pocos han podido llegar, la nave minera Narada extrae decalitio cuando una repentina erupción solar desestabiliza la estrella Hobus. El capitán de la Narada, Nero, decide evacuar la zona y regresar a Rómulo con las malas nuevas. Allí se encuentra con una delicada situación diplomática, pues el embajador de la federación, Spock, vaticina que la inestable estrella Hobus se convertirá en un plazo relativamente breve de tiempo en una supernova, y sólo la combinación de los recursos romulanos y la tecnología vulvana podrían frenar una debacle de proporciones cósmicas. A pesar de los augurios de Spock y de las noticias aportadas por Nero, el consejo desoye sus argumentos.

Forzados por las circunstancias, Nero y su tripulación deciden seguir a Spock hasta Vulcano, convirtiéndose en prófugos del Imperio, no sin antes buscar en la frontera exterior romulana las reservas de decalitio necesarias para frenar la supernova. Allí sufren una emboscada remana y sólo la oportuna intervención de la nave insignia de la Federación, el Enterprise comandado por el capitán Data, logrará que esa parte de la empresa llegue a buen fin. Escoltados por Data, Nero y Spock intentan convencer a los vulcanianos de la necesidad de compartir sus conocimientos sobre la materia roja, para lo que contarán con otro aliado valioso e inesperado, el embajador de la Federación en Vulcano, Jean-Luc Picard. El tiempo se agota, los vulcanianos no ceden y Spock conmina a Nero a marcharse para ayudar en las tareas de evacuación mientras él se encarga del resto. Nero, decepcionado y escéptico regresa a su planeta para contemplar el trágico final de lo que más ama en este mundo.


Loco de dolor y de rabia contra el universo entero, sintiéndose una marioneta en manos de todo el mundo y harto de no controlar su destino Nero decide compartir cada lágrima de pena derramada y cada gota de sangre furiosa corriendo por sus venas con todos aquellos que no han sido capaces de ayudarle a evitar el final de Rómulo. Nada en el cosmos parece capaz de frenar la venganza imparable de un Nero que ya no tiene nada que perder, mientras que en el otro lado del universo Spock, Picard y otros viejos conocidos como Geordi Laforge intentan detener una amenaza todavía más peligrosa y letal que la de Nero y que amenaza con acabar con todo, la onda expansiva generada por la supernova Hobus.


Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, la serie de cuatro números Star Trek: Countdown está concebida como precuela del film Star Trek (2009), narrando los sucesos inmediatamente anteriores a la misma y desarrollando, ahora sí con mayor profundidad, la historia de Nero. Siguiendo el marco general creado por los guionistas del film Alex Kurtzman y Roberto Orci, los escritores Mike Johnson (que también está trabajando en la adaptación de Fringe a comic y coescribiendo Superman/Batman) y Tim Jones realizan una historia enmarcada de lleno en el universo tradicional de Star Trek, prosiguiendo la historia años después de la última entrega cinematográfica de La Nueva Generación y volviendo a mostrar a algunos personajes tanto de aquella (Picard, Data, Laforge, Worf) como de la generación original (Spock).


El encargado de ilustrar la historia es el dibujante de origen italiano David Messina, un artista con experiencia en el campo de la animación y el diseño que conoce perfectamente el universo trek al haber ilustrado varias series relacionadas con él, como Klingons: Blood Will Tell, Intelligence Gathering o Mirror Images. Los resultados de la adaptación fueron tan satisfactorios para la editorial IDW que inmediatamente encargó al mismo equipo creativo la realización de una segunda miniserie-precuela, Nero, cuyo último número apareció publicado el mes pasado, y que narra las andanzas del peculiar personaje desde su primer ataque a la nave de la federación Kelvin hasta su definitiva reaparición y confrontación con la Enterprise años más tarde.


La editorial encargada de publicar Star Trek: Countdown en nuestro país ha sido Likantro Ediciones, que reúne en un sólo volumen los cuatro números de los que se compone la serie. La edición, sumamente cuidada, incluye las portadas antes de cada capítulo -con un curioso juego de espejos relacionando cada una de ellas con una fotografía de un personaje de la película- y una selección al final de los diseños de Messina para algunos de los personajes, como Nero, Spock, Data, o varios tripulantes del Enterprise. De lectura ágil y entretenida el comic es el complemente perfecto para todos aquellos que en su momento disfrutamos de la película, pues nos permite entender mejor esa furia homicida contra el universo entero que impulsa a un Nero decepcionado por todo y por todos y harto de vanas promesas, cálculos erróneos y dilaciones diplomáticas. En concreto el tercer número tiene uno de esos arranques espectaculares que justifican por sí solos la existencia de un personaje. No creo equivocarme al decir que este tebeo gozará de una aceptable recepción entre los aficionados españoles, y más concretamente entre los trekkers patrios, que apoyarán a un tebeo digno que nos devuelve a viejos conocidos y nos permite entender al ochenta por ciento la historia de Nero. Para el otro 20% restante tendremos que esperar a leer ese volumen centrado en las andanzas temporales de Nero entre los años 2233 y 2258. Hasta entonces, buenas lecturas, larga vida y prosperidad a todos. ¡¡¡Y que la fuerza les acompañe!!!


Nero: El fuego de la venganza

Rómulo ha sido destruida por la explosión de una estrella cercana, pese a los esfuerzos de Spock por evitarlo a borde de una pequeña nave cargada con la poderosa materia roja. Los únicos supervivientes de la civilización romulana son Nero y su tripulación de mineros, que a borde del navío Narada emprenden una desesperada persecución del vulcaniano. Ambas naves son atrapadas por el agujero negro provocado por la explosión estelar y proyectadas hacia el pasado. En el caso de los romulanos el salto es de 154 años, y aparecen en un sector espacial en el que no hay señal alguna de Spock o de su nave. No sólo eso sino que la Narada entra en combate directo con la nave de la federación USS Kelvin, asesinando a su capitán y provocando un combate a muerte con la misms en el curso del cual la nave y su único piloto se sacrificarán para permitir escapar a su tripulación.


A siglo y medio de distancia de la destrucción de su mundo Nero afronta el dilema moral de regresar a Rómulo o dar el planeta por muerto y emprender una cósmica carrera de destrucción y venganza contra todo el universo, comenzando por los que considera máximos responsables de la tragedia de su pueblo y su familia, Spock y Vulcano. Pero antes de que Nero pueda llegar a materializar su venganza, aún deberá superar un escollo. El imperio klingon ha detectado la aparición de su nave como una anomalía estelar y ha enviado a varias naves a investigar la zona. Una tripulación debilitada y una nave necesitada de reparaciones no son obstáculo para la despiadada armada klingon.

Prisionero de una civilización cruel, sin esperanza ni perdón en su corazón, torturado infructuosamente por sus captores, Nero concentrará todo su odio en sobrevivir, fortalecerse y esperar una oportunidad. Expandiendo su mente gracias al empleo de drogas, contando con la ayuda de un cartógrafo humano renegado y con la devoción absoluta de su tripulación, el minero romulano emprenderá un viaje de castigo y exterminio que le llevará a encontrarse con maravillas cósmicas más allá de la comprensión humana y al definitivo encuentro con su némesis. Un encuentro que como todos sabemos tendrá dramáticas e inesperadas consecuencias.


Star Trek: Nero es la segunda de las series publicada por la editorial IDW centrada en el universo descrito por Alex Kurtzman y Roberto Orci para el guión del relanzamiento cinematográfico de la franquicia Star Trek el pasado año. Desde luego, la favorable impresión que nos dejó el film de J.J. Abrams se vio complementada con la aparición de la primera precuela en comic de la película, Star Trek: Countdown, que profundizaba en los personajes apenas esquematizados en la cinta y nos permitía disfrutar en mayor medida del papel de Spock en el flashback de la película. Nero constituye la secuela del comic y la precuela del film, en tanto que narra los eventos sucedidos entre el enfrentamiento de la Narada y el USS Kelvin y su espectacular encontronazo estelar con el Enterprise.

¿Qué sucedió en esos 25 años? ¿Qué fue de Nero y su tripulación? Ese lapso de tiempo es el que se nos narra en este tebeo, realizado por el mismo equipo creativo de Countdown con similares resultados. Si Johnson y Jones al guión desarrollan una historia a lo largo de tres décadas ofreciendo potentes diálogos, un interesante cruce con uno de los villanos cinematográficos clásicos de la franquicia y un desarrollo que conecta inexorablemente con la película, David Messina realiza un trabajo sumamente efectivo al ofrecernos espectaculares batallas estelares, brutales peleas cuerpo a cuerpo o ambientaciones tan diversas como puede ser la estéril frialdad de un mirador espacial o la pútrida y sórdida miseria de un penal minero klingon. El buen trabajo del equipo creativo hace que la historia se lea en un suspiro como complemento perfecto y nexo de unión entre ST: Contdown y Star Trek.


Ya comentaba en mi anterior reseña que asistíamos a una suerte de universo expandido trekker en el que se profundizaba en los personajes y sus motivaciones vistos en el film de Abrams de pasada y sin apenas matizar sus sentimientos o la magnitud de una tragedia apenas mostrada en un flashback. Si en ST: Countdown se hacía hincapié en la pérdida de Nero y en el profundo dolor que convertía a un minero en un guerrero sediento de sangre, en ST: Nero asistimos al proceso de enconamiento de dicha sed de venganza, que pierde todo asomo de justificación y se torna en megalomaníaco revanchismo contra la galaxia. Las penurias y privaciones en el planeta prisión, la espera desesperante de su némesis y los enfrentamientos contra todo aquel que se interpone en su camino convierten a Nero en el formidable contrincante que, para mí, se desperdició en pantalla al poder haberlo convertido en una suerte de Vader trek y despacharlo como si de un Darth Maul de peseta se tratara.



La edición española corre a cargo de Drakul Ediciones, que prosigue con su esmerado buen hacer editorial ofreciendo la miniserie en un único tomo que cuenta con una selección final de portadas, ilustraciones en blanco y negro de Messina, reproducciones de sus páginas en blanco y negro, así como información sobre el Club Star Trek de España. Para redondear la jugada el tomo incluye un elegante marcapáginas con las portadas de los tres comic books del universo Star Trek que la editorial ha publicado o tiene previsto publicar. Lo único que echo en falta es un artículo sobre Rómulo, Vulcano, Klingon, personajes comunes a la saga fílmica, referencias, algo que a buen seguro algún miembro del Club Star Trek estaría encantado de realizar para completar aún más si cabe una edición ya de por sí redonda. Un tebeo que los fans de Star Trek no deberían dejar pasar para completar definitivamente la visita a ese nuevo universo cinematográfico creado por Abrams, Orci y Kurtzman. Larga y próspera vida, amigos lectores.

Las reflexiones de Spock: Reflejos en un ojo vulcaniano

Un taciturno y silencioso Spock, embajador de Vulcano en el planeta Romulo, viaja hasta un destino desconocido en una nave de clase Orion. Mientras abandona la zona neutral romulana, las preguntas insistentes y no del todo pertinentes de un comerciante sauriano distraerán a Spock de sus pensamientos, un paseo por la lógica y ordenada memoria del vulcano por su infancia en su planeta natal y su difícil relación con su padre -el vulcano Sarek- y su madre humana, Amanda Grayson, el momento en que se bautizó el Enterprise B, su reticencia a entablar contacto personal con compañeros de la flota o una misión emprendida bajo las órdenes del Capitán Cristopher Pike para investigar unos experimentos sobre los transportadores de materia. El locuaz sauriano sigue su camino y Spock aborda una lanzadera cuyo destino último es la Tierra, en busca de un viejo amigo al que creía muerto tiempo atrás y del que acaba de recibir noticias.


Spock aborda una nueva nave, pilotada por Moxx, un boliano que le conducirá a su destino. Antes de llegar al mismo y de reencontrarse con ese viejo amigo Spock seguirá sumido en el pasado, revisando en su mente momentos como su amargo encuentro en Vulcano con T'Pring, una misión de rescate en la que participaron Kirk y McCoy desoyendo sus consejos de seguridad y arriesgando su propia vida, o el modo en que intentó transmitirle a su compatriota la teniente Saavik la correcta manera de sintetizar en su comportamiento y en su mando las virtudes de la lógica vulcana con las ventajas del sentimiento humano a la hora de establecer cursos de acción correctos. Pero ha llegado el momento del reencuentro y de saldar una deuda contraída en el pasado...


Las reflexiones de Spock es una serie limitada de cuatro números publicada por la editorial IDW dentro de su sello de comics dedicado a la franquicia de Star Trek. Los autores del tebeo son todos ellos grandes conocedores del universo trekker en tanto que ya han trabajado previamente en otros proyectos del mismo. Por un lado nos encontramos con los hermanos Scott y David Tipton formando equipo creativo de guionistas, del mismo modo que lo han hecho en ocasiones anteriores para historias de las series Star Trek. Klingons, Star Trek. Alien Spotlight o Star Trek. The next generation. Verdaderos conocedores del universo en que ambientan sus historias, en este caso realizan una suerte de grandes éxitos vitales de la trayectoria de Spock, analizando algunos momentos de su infancia, juventud, madurez y ancianidad, explicando algunos puntos oscuros o centrándose en aspectos hasta ahora desconocidos. En el apartado gráfico nos encontramos con un viejo conocido, David Messina, quien además de haber colaborado previamente con los guionistas en proyectos previos, estuvo estrechamente ligado a dos tebeos ya reseñados en esta sección -ST: Countdown y ST: Nero- que funcionaron como precuelas a la película Star Trek (2009) que relanzó cinematográficamente la franquicia.




Nos encontramos con un tebeo que los iniciados leerán con sumo placer, al centrarse en el que quizá sea el personaje más mítico de todas series del universo Trek, Spock, el inescrutable vulcano que luchó toda su vida por conciliar una herencia mestiza incompatible y que encontró en la amistad de sus compañeros de viaje la mejor escuela para imbuir sus sentimientos de lógica y viceversa. Personajes como Pike, Kirk, McCoy, Sarek, Scotty, Uhura, Picar, Harriman, se asoman fugazmente a las viñetas de una historia que nos es la suya pero a la que contribuyeron de una u otra forma y en la que dejaron la huella que Spock, en su madurez, analiza y repasa en un momento especialmente difícil. Con una narración muy cinematográfica pasamos de la remembranza fugaz al recuerdo elaborado de un episodio complejo, siempre con la distante frialdad del vulcano, que analiza más que siente esos recuerdos. Situado cronológicamente después del film Star Trek: Generaciones, y estrechamente relacionado con los hechos allí narrados, la historia sirve para entender el porqué del dorado retiro de Spock en Rómulo y el grado de implicación que llegó a tener con dicha civilización.


La edición de Las reflexiones de Spock en España corre a cargo de Likantro Ediciones, que realiza un trabajo tan exquisito como en las ocasiones anteriormente citadas -Countdown y Nero-, añadiendo en este caso un par de detalles que aumentarán todavía más el deleite de los seguidores de la saga: una introducción a cuatro manos por Carlos Díaz Maroto y Luis Alboreca en la que se nos ofrece un interesante repaso por la vida de Spock que sirve para contextualizar la historia y que el lector menos instruido en la vida y milagros del vulcano tenga una mínima referencia para disfrutar del comic, y dos ilustraciones realizadas por los dibujantes españoles Cels Piñol y Javier Aranda, ambos dos relacionados de una u otra manera con lo Trek y que rinden homenaje a un personaje que mi suegro llama "Smog" y que nos ha acompañado a muchos de nosotros de una u otra manera a lo largo de nuestra vida.

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