miércoles, agosto 07, 2013

El baúl de Plissken: El Universo Z de Max Brooks

Muchos de ustedes ya habrán disfrutado la pasada semana del estreno en cines de Guerra Mundial Z, la "adaptación" de que ha sido objeto la obra de Max Brooks, protagonizada por Brad Pitt y por millones de no muertos ansiosos de comer carne humana. Espero poder dejarles una breve reseña de la misma de cara al fin de semana, pero para ir abriendo boca aquí les dejo la recopilación de las tres entradas que entre el 2009 y el 2012 dediqué en el blog al trabajo de Max Brooks dentro de la literatura de género fantástico y con el sujeto zombi como principal protagonista. Con un acercamiento formal rompedor -primero un manual técnico de supervivencia, luego una recopilación de entrevistas y finalmente un comic- este guionista del Saturday Night Live reconvertido en escritor se ha convertido en uno de los máximos impulsores de la ola de productos centrados en lo Zombi que nos lleva invadiendo desde hace unos años, con la peculiaridad que, al igual que la serie de televisión -y en parte también el comic en que se basa- The Walking Dead ha conseguido popularizar el tema hasta límites insospechados y hacer que gente que jamás habría visto una película de Romero, Fulci o Gordon no se pierdan un capítulo de las andanzas de Rick Grimes o acudan en masa al cine a ver a Brad Pitt tenérselas a cara de perro con una infestación de muertos vivientes a escala global. Todo esto ha tenido su parte buena -la aparición de muchas buenas obras relacionadas con el tema- y su parte francamente mala, en tanto que la sobreexplotación y la saturación del mercado han podido provocar -al menos en mi caso- una suerte de hastío o fatiga sobre una materia que desde que lo friki fue apoderándose de mis gustos había sido uno de los pilares fundamentales de mis visionados o lecturas. Esperemos que el bache de calidad pase, las aguas vuelvan a su cauce y podamos seguir disfrutando por muchos años de buenas nuevas obras centradas en esa pesadilla viviente que es para un servidor lo zombi, la máxima plasmación de mis peores miedos y mis más angustiosos terrores nocturnos.

Guerra Mundial Z: Entrevistas para no dormir

El mundo aún está recobrándose de su mayor desastre. La especie humana ha afrontado la amenaza cierta de la extinción en su enfrentamiento con una plaga de muertos vivientes, zombies o zetas y ha sido capaz de prevalecer. El escritor Max Brooks, encargado por la ONU para elaborar un informe sobre la conocida como Guerra Mundial Z, decidió sacar a la luz una serie de entrevistas que reflejaban de primera mano, narradas por sus protagonistas, toda una serie de vivencias personales de los supervivientes. En esas narraciones se nos ofrece de forma muy fragmentaria datos aislados, retazos subjetivos, de lo que decenas de sujetos a lo largo y ancho del mundo experimentaron durante la plaga de zetas que asoló el planeta y provocó miles de millones de muertos y la desaparición del mundo tal y como lo conocíamos.


Cubierta de la edición española del libro

Estructurado en grandes capítulos temáticos, el libro se inicia con el testimonio de un médico chino que bien pudo conocer al paciente cero que extendió el contagio por primera vez y se cierra con una recapitulación personal de muchos de los testimonios recogidos en el libro sobre lo vivido y sobre su perspectiva de lo que el futuro puede deparar a la humanidad. Entre medias el lector encontrará todo lo necesario para que los errores de la humanidad no vuelvan a repetirse en el futuro y la humanidad no camine por el filo de la navaja nunca más. Desde los contrabandistas que ayudaban a escapar a los infectados o comerciaban con órganos contaminados, hasta los especuladores que se lucraron durante el Gran Pánico vendiendo una vacuna ineficaz. Desde los ricos que buscaron construirse opulentos refugios privados hasta los crudos testimonios de los primeros ataques en poblaciones urbanas y el caos y el terror subsiguientes, las migraciones descontroladas, los rumores sin fundamento... Desde la gran batalla de Yonkers en que se demostró la ineficacia de los arsenales y del entrenamiento militar convencional hasta la victoria de Hope (Esperanza), Nuevo México. Desde los salvajes diezmos del ejército ruso, en el que se ejecutaron uno de cada diez soldados para mantener el control de las tropas, pasando por el cierre de fronteras de Israel o la desaparición de la población entera de Corea del Norte -presuntamente en vastas estructuras subterráneas-, hasta la elaboración y aplicación a lo largo y ancho del mundo del Plan Redeker, una estrategia efectiva a la vez que genocida que no dudaba en abandonar a grandes núcleos de población civil a su suerte mientras otros grupos más reducidos se atrincheraban protegidos por el ejército y garantizaban de esa forma la pervivencia futura de la especia humana.


Cubierta de la edición original de Guerra Mundial Z

Son las vivencias personales de un puñado de supervivientes las que, a través de su historia particular nos permiten seguir el nacimiento de la epidemia de zetas, su rápida expansión, el pánico subsiguiente, la adopción de las primeras medidas para superarlo, el lento avance de la humanidad frente a un enemigo aterradoramente superior en número y contra el que muy poco se podía hacer por medios convencionales, y la costosa y lenta victoria final de la que emergería un esperanzador futuro. Los seres humanos que narran esas experiencias nos muestran sus miserias y sus ambiciones, sus esperanzas y sus remordimientos, sus actos de egoísmo o de entrega absoluta. A lo largo y ancho del mundo decenas de voces nos cuentan historias verdaderamente aterradoras: el soldado que en Yonkers (Nueva York) se enfrentó a millones de enemigos en una batalla que no se pudo ganar, el doctor brasileño que se enfrentó a un brote provocado por el tráfico de órganos, los políticos que no prestaron atención ni recursos al problema hasta que fue demasiado tarde, los analistas que habían recabado datos e informes que cayeron en saco roto, el ingeniero indio que narra el cierre de los pasos al valle del Himalaya a gracias al heroismo de un hombre, la piloto abatida en territorio infestado que sobrevivió contra todo pronóstico, el director de cine cuyas películas de propaganda alentaron el esfuerzo de guerra contra los zetas y disminuyeron la preocupante tasa de suicidios ofreciendo esperanza en la hora más oscura de la contienda, el traductor de Radio Tierra Libre encargado de procesar los informes de medio mundo sobre la infección y la lucha contra los zombies y las secuelas sufridas por los técnicos de radio que recibieron todas aquellas transmisiones repletas de miedo, desesperación y muerte procedentes de todo el mundo, el improvisado samurai ciego que sobrevivió en las montañas de Japón y que junto a su discípulo -un pusilánime y asocial ciber otaku reconvertido en superviviente- decidieron permanecer en un país abandonado para limpiarlo y cuidarlo para generaciones futuras...


Ilustración de John Petersen sobre el desastre militar de Yonkers ganadora del concurso de ilustración organizado por la web de WWZ

Sin duda, la sorpresa de Guerra Mundial Z es que detrás de todas estas voces, componiendo un inmenso tapiz en el que se entremezcla el horror con la política, la sociología, la economía y la historia militar está Max Brooks, hijo de Mel Brooks. Su anterior informe, Guia de Supervivencia Zombi ya fue todo un éxito de ventas y ayudó a que la población eliminara mitos y rumores sobre una amenaza muy real y peligrosa y mostró formas de enfrentarse y sobrevivir a los zetas. En un próximo futuro, Brooks ha recogido algunos nuevos testimonios sobre supervivencia que aparecerán recogidos en el libro Guía de Supervivencia: Ataques Registrados, y que hace un repaso por algunos contactos con lo zombi a lo largo de la historia de la humanidad. Es necesario que aprendamos de los pasados errores para que estos no vuelvan a repetirse, así que les recomiendo visiten la web World War Z en la que podrán encontrar una entrevista con el autor acerca de la oportunidad y utilidad de un libro de testimonios como este o un mapa con grabaciones de algunos de los testimonios más estremecedores o significativos recogidos en el libro.




La Marcha Zombi: No se vayan todavía. Aún hay más... zombis

En el sudeste asiático vive una comunidad muy particular, regida por sus propias normas sociales y con un estricto código de conducta y relación con el entorno con vistas a garantizar su supervivencia. Desgraciadamente el delicado equilibrio de su ecosistema saltará por los aires cuando la infección Z se extienda por la región y los seres humanos vayan viendo reducido drásticamente su número. ¿Serán capaces los vampiros de afrontar la pérdida de su única fuente de alimentación o hallarán una solución a su más que previsible extinción a causa de otra criatura aún más temible si cabe? Durante dicha epidemia Z la sociedad china sobrevivió gracias a un proyecto colosal que costó la vida de decenas de miles y aseguró la existencia de cientos de millones, la reconstrucción de una mejorada muralla china que aislara a los no muertos del grueso de la población. Para llevar a cabo esa empresa se contó no solo con el esfuerzo de miles de trabajadores, sino con el heroico sacrificio de aquellos que retrasaron el avance de la infección.


Steve huye de la infección a bordo de una moto potente, haciendo gala de todos sus conocimientos en conducción, manejo de armas de fuego y blancas, y excelentes habilidades físicas, y todo ello acompañado de una despampanante doctora experta en epidemiología. Sin saberlo, los destinos de ambos estarán unidos a los de un solitario superviviente conocido como Fred. Finalmente, tras el estallido zombi y la Guerra Mundial Z, los supervivientes reconstruyen un nuevo mundo. Pero las secuelas psicológicas de superar ese trance son tan inmensas que surge una empresa dedicada a ayudar a los dolientes vivos a superar su pena y a proseguir con sus vidas. Estas son las cuatro historias que el escritor Max Brooks nos ofrece en su libro de relatos La marcha zombi, y que llevan por título, respectivamente, El desfile de la extinción, Gran Muralla, Steve y Fred, y Cierre S.L.


No hay duda de que Max Brooks -recordemos que es hijo del gran cómico y cineasta de nombre Mel- ha sido junto a Robert Kirkman, el gran renovador de un género que deambulaba por la cultura popular como sus protagonistas -de forma agónica y titubeante, lejos de su momento de esplendor en las décadas de los 70 y 80- y el principal impulsor de un fenómeno cultural que ha acercado a los zombis a gente que jamás se habría planteado acercarse a nada relacionado con los mismos. Con dos libros -Guía de supervivencia zombi y Guerra Mundial Z-, un comic adaptando varios encuentros a través de la historia -Guía de supervivencia. Ataques registrados-, y la adaptación de la película de GM Z en camino, Brooks ha encontrado un filón en el género y ha permitido que muchos otros escritores hayan encontrado un público objetivo en el azaroso mercado editorial al que dirigir de forma concreta decenas de propuestas zombi en todos los escenarios, aproximaciones y variaciones imaginables.


El libro no deja de ser la unión de dos relatos presentados en antologías sobre muertos vivientes y dos descartes de Guerra Mundial Z, empleando los primeros una narrativa convencional en primera o tercera persona, mientras que Gran Muralla y Cierre S.L. mantienen la estructura de entrevista del libro previo y ofrecen un complemento y una suerte de epílogo a la que podríamos considerar la obra magna hasta el momento de Max Brooks. Ofreciendo una narración ágil y amena, con un estilo sin florituras al que, por ejemplo, le perjudica el intento de petulancia snob del relato vampírico, los relatos se leen en un suspiro y ofrecen varios aspectos destacables, como ese particular monster smash entre vampiros y zombis con los seres humanos como convidados de piedra, el análisis de la sociedad china a través de la construcción de la nueva muralla, el juego de referencias y metalenguaje no exento de humor de la historia de los dos supervivientes, y la parte del león, el estupendo epílogo de GM Z donde se analiza el impacto psicológico en los individuos supervivientes al brote zombi y una posible forma de afrontar esa "vergüenza de vivir" que sufren los que han mantenido su pellejo intacto. Mientras que aquí en España se ha optado por un título genérico que incluye además la palabrita zombi, para que no se despiste nadie, la colección original de cuentos, Closure, Ltd. resalta la importancia de ese relato, el mejor de la recopilación para un servidor.



Les recomiendo que se hagan con este librito -o lo lean simplemente, como he hecho yo gracias a mi buen amigo y superviviente Z en ciernes, Óscar Hellboy- para completar el panorama que el escritor Max Brooks nos ha venido ofreciendo sobre la única historia de zombis que conozco en la que se ofrecen tan explicitamente claves para una victoria de la humanidad sobre la plaga, a la espera de que decida meterse en harina y ofrecernos una posible Guerra Mundial Z 2. Por el momento tendremos que conformarnos con esperar hasta este verano para disfrutar -o sufrir- de la adaptación cinematográfica del libro en la que podría ser considerada la primera superproducción del género  y que cuenta con Brad Pitt como principal reclamo de cara a la taquilla con David Morse y Mattew Fox de escuderos de lujos. Los pilotos de tal tinglado son Damon Lindeloff -dios nos coja confesados- coescribiendo y Marc Foster dirigiendo, siendo la película una de las más conflictivas y azarosas producciones de los últimos años. Cuando apareció el trailer que precede a estas líneas uno no podía dejar de tener una sensación agridulce, porque por un lado la cosa luce espectacular y ofrece no pocas posibilidades de acción y tensión, pero por otro parece haberse optado por un enfoque plenamente convencional de la historia al tiempo que la elección a la hora de plasmar a los zombis resulta, cuando menos curiosa. Se habían visto zombis lentos, rápidos, inteligentes, con capacidad de habla, infectados, mutantes, pero zombis hormiga como estos que se comportan como un enjambre enfurecido y trepan por las paredes... Tiempo al tiempo...

Guía de Supervivencia Zombi. Ataques Registrados: Zombis en la historia

Los estragos que el virus Solanum ha causado a través de la historia han sido muchos. Antes de la Guerra Mundial Z hubo otros indicios que mostraron la aparición de muertos vivientes a lo largo y ancho del planeta con siglos de diferencia, sólo que quizá arqueólogos e historiadores no estuvieron preparados para comprender en toda su magnitud y complejidad el alcance de dicho fenómeno. El escritor Max Brooks, quizá la máxima autoridad mundial en el fenómeno Z y que nos ha legado tanto el manual de supervivencia imprescindible para hacer frente a la amenaza zombi como la crónica más completa de la guerra global que estuvo a punto de llevar a la raza humana a su extinción, nos deja en este caso un repaso a algunos de los ataques registrados más notorios y documentados que los infectados por el virus Solanum han realizado a lo largo de la historia de la humanidad.


Las señales estaban ahí, pero no habíamos sabido verlas. Una pintura rupestre en una cueva con restos humanos que mostraban señales de haber sufrido similares heridas en el cráneo. El motivo por el que los egipcios extraían el cerebro a los difuntos en sus prácticas funerarias. El origen de una de las más eficientes y estudiadas estrategias militares adoptada por el ejército de Roma. El peculiar rito iniciático de una ultrasecreta sociedad ninja. Las verdaderas causas de una cruenta rebelión de esclavos en una isla caribeña o el motivo por el que un buque repleto de esclavos desapareció en el olvido. El enfrentamiento de un destacamento de la Legión Extranjera con un enemigo aterrador. Los experimentos que japoneses y soviéticos desarrollaron, ya en el siglo XX, para conseguir el arma definitiva. Todo estaba ahí, ante nuestras narices, y nada pudimos hacer pese a eso para evitar el primer ataque registrado de la que sería la aterradora y apocalíptica GMZ.


La novela gráfica Zombi. Guía de Supervivencia: Ataques registrados es la continuación editorial de uno de los bombazos mediáticos más afortunados que la cultura Z ha sufrido a lo largo de historia, y que ha convertido al género de zombis infectados en cualquiera de sus variantes en uno de los más prolíficos actualmente. En un día como hoy, en que miles de personas van a estar pendientes del estreno en televisión de Los muertos vivientes, en la misma semana en que otros miles se disfrazaron de zombis por Halloween, o en la que servidor ha sufrido la lectura del último tomo de la serie de Kirkman y Adlard -porque Los muertos vivientes es una lectura tensa, compulsiva, nerviosa-, les traigo la reseña de este suerte de precuela en forma de novela gráfica de las aclamadas obras de Max Brooks Zombi: Guía de Supervivencia y Guerra Mundial Z.


Es el propio Max Brooks el encargado de describir de forma bastante concisa, casi como si se tratase de un manual de antropología o de un libro de historia, algunos de los encuentros que la humanidad ha padecido a lo largo de la historia con los infectados por el virus Solanum (este cachondo ha logrado eliminar la dicotomía zombis/infectados y en su universo de ficción los muertos vivientes son ambas cosas). El tono de las historias es frío, didáctico, expositivo, apenas hay lugar para la valoración de los hechos o para reflejar los sentimientos, no ya de los protagonistas históricos, sino del propio cronista ante el horror y la crueldad de lo contado. Las historias oscilan en extensión y tratamiento, desde la anécdota histórica (caso de la sociedad ninja, las tácticas de embalsamamiento egipcias o el horror del barco de esclavos) hasta los capítulos más elaborados en que se nos muestra una historia con su planteamiento, nudo y desenlace y que son a mi entender las más satisfactorias del libro (las ambientadas en Caledonia en época romana, en el Caribe en época colonial o en el norte de África en el siglo XIX). Las menos satisfactorias, al menos para mí, son las ambientadas en el siglo XX, y es que el estilo casi de exposición periodística y el carácter documental de esos acontecimientos no aportan prácticamente nada más que recalcar el carácter global de la amenaza y su aterrador camino hacia la infección mundial y los pacientes cero que afectaron a todo el planeta.



El dibujante encargado de ilustrar esta orgía de sangre, podredumbre y contagio a lo largo de los siglos es Ibraim Roberson, autor de origen brasileño que debutó en la industria con este trabajo y que por su versatilidad, claridad, dotes narrativas y rotundidad a la hora de plasmar las escenas de acción llamó inmediatamente la atención de las grandes editoriales. A día de hoy ya ha trabajado tanto para Marvel como para DC en colecciones como X-Men, Necrosha, DC Halloween Special, JLA: Cry for Justice, Catwoman o New Mutants. Un producto recomendable para los fans del fenómeno zombi que quieran un mínimo de calidad a cambio de su dinero y que, aún siendo un claro fenómeno de explotación de una franquicia, no engaña al lector. Ataques registrados y exposición de los mismos. Aceptablemente bien documentado y coherente con la historia de ese peculiar universo que Max Brooks nos ha llevado a visitar, supone el colofón hasta el momento de ese mundo Z que volveremos a visitar en el 2012 cuando se estrene esa adaptación cinematográfica protagonizada por Brad Pitt que elevará el género hasta cotas inéditas hasta el momento, cuando millones de fans del actor que jamás habrán visto una película de zombis, pasen por taquilla para sufrir y asustarse viendo a su estrella desenvolverse en la Guerra Mundial Z.

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