lunes, diciembre 28, 2009

Aquellos maravillosos lunes de lorochenta

Cuando uno tiene entre 6 y 16 años uno no se preocupa de si le van a apretar las tuercas en el trabajo el lunes, o de los atrasos a la hora de cobrar la nómina, o de los mil y un problemas en los que uno se mete a veces sin querer y a veces queriendo ya sea con familiares, amigos y vecinos. Uno vive descubriendo la vida poco a poco, sensación a sensación, recuerdo a recuerdo, experiencia a experiencia, y muchas de ellas acaban conformando una parte importante e imprescindible de la forma de ser de una persona. En mi caso concreto, esa etapa se corresponde con los años 80, que empecé yendo a primero de EGB y terminé en 2º de BUP ya apuntando muchas de las cosas que soy hoy en día. Lector, cinéfilo, adicto a los videojuegos... En una suerte de nostálgica melancolía por los "viejos tiempos", últimamente están proliferando las fiestas temáticas sobre los 80, una entelequia que cada uno vivió desde su particular perspectiva y a la que muchos, a buen seguro, no querrían volver ni atados de pies ni manos. Yo tengo nostalgia cierta de aquellos tiempos, mis particulares paraísos perdidos, pero comprendo que la evolución y el cambio forman parte de la vida como el mirar con añoranza un pasado idealizado. Resulta curioso que todas las generaciones acaben entonando una suerte de "cualquier tiempo pasado fue mejor", cuando quizá lo que quieran reflejar es que en su juventud fueron más felices. Esta noche, y organizada por unos amigos, se va a celebrar una peculiar fiesta retro con la vista puesta en los años 80 y en mucho de la mitología musical, cinematográfica, televisiva y cultural que nos ha convertido en una suerte de Generación post-X y post-todo. Dado que servidor se apunta a un bombardeo, y en este me siendo particularmente a gusto, ando ultimando los últimos preparativos para transportarme mental y espiritualmente a los años 80, y a poco que cuajen los experimentos que estoy perpetrando -con condensadores de fluzo y coches de juguete robados a terroristas libios- quizá hasta lo consiga físicamente. Esto tendrá un updait mañana de los que les va a dejar boquiabiertos, pero por lo pronto, aquí dejo un avance.







El updait prometido tras una noche de desfase seguida de una agónica mañana en el trabajo en la que uno se arrastra como puede por los pasillos.

Y ya a toro pasado, con las indigestiones, las comidas familiares y las multitudinarias reuniones de amiguetes que hacen todo lo posible por verse en estas fechas, se puede decir que hemos sobrevivido con dignidad a otra navidad, pero ya lo de hacer lo propio con otro fin de año se presenta como un reto digno de nuestras habilidades y reservas de energía. Como siempre, el lunes que viene tendrán cumplida cuenta de una semana tan intensa como cualquier otra con la que nos olvidaremos definitivamente de un año horrible para un servidor y afrontaremos la llegada de otro repleto de nuevos retos y esperanzas. Pero eso, eso ya será otro lunes.


Back in time
Huey Lewis and the News

Tell me, doctor, where are we going this time
Is this the 50's, or 1999
All I wanted to do - was play my guitar and sing

So take me away, I don't mind
But you'd better promise me, I'll be back in time
Gotta get back in time

Don't bet your future, on one roll of the dice
Better remember, lightning never strikes twice
Please don't drive eighty eight, don't wanna be late again

So take me away, I don't mind
But you better promise me, I'll be back in time
Gotta get back in time
Gotta get back in time
Get me back in time

Gotta get back in time
Gotta get back in time
Get back, get back

Get back Marty

Gotta get back in time
Gotta get back in time
Get back, get back

miércoles, diciembre 23, 2009

Sketch-busters CXXXVI: Barry Kitson

Lo mío con Barry viene de lejos, por lo menos desde que leí la conclusión de la saga Starfinger en la edición Zinco de la Legion de Super-Héroes, el primer tebeo en el que lo detecté como autor, descubrí su estilo y me encandiló su narrativa y la forma en que dibujaba el pelo a las mujeres. Soy un fetichistas, ustedes lo saben y yo no puedo ponerle remedio. Desde entonces el idilio no hizo más que crecer con cada nueva cita en forma de lectura. Las aventuras cínicas y teñidas de humor negro de L.E.G.I.O.N. 89, la épica retro de JLA Año Uno (con uno de los mejores momentos Barry Allen creados mediante retrocontinuidad), el relato de la amistad sincera entre dos de los más grandes héroes de DC y sus mentores en The Brave and the Bold, las sangrientas y arteras andanzas del dictador galáctico Gólgota en Empire (serie que quiero volver a releer en breve para disfrutarla de nuevo) o el último reboot de la Legion junto a Mark Waid ofreciendo nuevos diseños y actitud para el mismo concepto de siempre. Con la marcha del caballero a Marvel le perdí un tanto la pista, pero desde luego lo considero uno de los dibujantes más dignos y profesionales de la industria actual. En paralelo a esa devoción lectora, hubo varios conatos de citas físicas en forma de asistencia a salones y jornadas hispanos a lo largo de los años. Lo nuestro era casi un chiste de los hermanos Marx. El primer año que estuvo invitado acudí yo, pero él no pudo viajar. El segundo año viajó él, pero no fui yo. El tercer año no fuimos ninguno de los dos. Incluso hubo un conato de invitación en Unicomic (al ladito de casa) que no terminó de cuajar. Así que cuando se confirmó su presencia en Expocomic lo tuve claro desde el primer momento. Ni Granov, ni Migliari, ni leches. Barry Kitson era mi invitado estrella de largo y procedí a hacer acopio de mi reserva de comics del autor, incluyendo el tomo americano de JLA Year One que ya tenía unos cuantos kilómetros a sus espaldas de viajes infructuosos. Lo bueno, que Barry Kitson fue el héroe de este año. Un tipo entregado que disfrutaba con su arte y que se buscaba un hueco a primera hora de la mañana para dibujar sin descanso para todo aquel que tuviese la paciencia de esperar horas y horas por una verdadera obra de arte. De la veintena de dibujos que pudo realizar a lo largo del salón no hubo ni uno solo que no fuera una maravilla. Cualquier personaje, cualquier situación. De los dibujos entintados pasó a las acuarelas el segundo día. Gente que no le conocía de nada o que lo acababa de descubrir en Spiderman se volvía loca por esperar horas y horas en espera de su dibujo -lo cual, ojo, es algo completa y absolutamente legítimo y respetable-, y yo ya había arrojado la toalla. Un año más me veía sin un sketch de Kitson y en esta ocasión teniéndolo tan cerca. Lo cierto es que en esta ocasión la suerte se puso de mi lado. Y casi in extremis Barry nos dedicó esta preciosidad de Supergirl a miss Sparks y a mí. Y el tomo de la JLA finalmente fue firmado. ¿No culminan todas las historias de amor así, con una firmita en una hipoteca, en un registro civil... o en un sketch?




martes, diciembre 22, 2009

Los molinos de Mota (y II)

Esta es una vieja tonada que hemos cantado varias veces ya. Ya saben ustedes que servidor es un juntaletras frustrado o cuando menos un escritor perezoso metido a labores de esforzado bloguero. Ya hace tiempo que decidí que lo mío era más el consumo de cultura ajena en sus más variadas y diversas formas antes que creador de esas mismas expresiones culturales, y aún así de vez en cuando saco la mano a pasear por el teclado y busco dejar plasmada una historia sobre el papel de la mejor forma posible.




Hace unos años participé en un pequeño certamen literario organizado por la Asociación de amigos de los molinos en la localidad manchega de Mota del Cuervo. Con el molino como tema de fondo escribí un relato casi hawksiano de profesionales de la industria del cine que se mantenían fieles a su trabajo por encima de otros intereses y lograban arrastrar en su amor por el trabajo bien hecho a una cuadrilla entusiasta de tipos duros y honestos. Aquel relato fue seleccionado como sexto finalista, y la experiencia fue tan grata, casi mágica, que decidimos repetir al año siguiente. La afortunada en aquel caso fue miss Sparks, igualmente sexta finalista con la crónica sobre el primer molino de Mota, y de nuevo visitamos aquella tierra acogedora para recoger el premio y el volumen que recopilaba todos los relatos.


Tras un año de descanso, y más con la intención de volver a visitar Mota y pasar allí un día en estas fechas prenavideñas, este verano vomité sobre el teclado un relato con raíz histórica veraz -que no verídico- protagonizado por el mismísimo don Miguel de Cervantes Saavedra. Un par de libertades históricas y otro par de incorrecciones geográficas puestas al servicio de una historia en la que la Inquisición y la intolerancia no frenaban a un tipo de los que se visten por los pies y antepone a cualquier situación su valor, su honor y su gallardía. De nuevo fui seleccionado finalista, primer finalista, y esta vez según el jurado, en dura pugna por el primer premio hasta el final. En cualquier caso, el pasado fin de semana nos acercamos hasta Mota para pasear de nuevo por sus calles, degustar los manjares de su asador, guarecernos a la sombra de las aspas de sus molinos y pasar más frío que un gato sphinx en Siberia.


De la fugaz visita queda, de nuevo, el maravilloso trato de la Asociación y los vecinos moteños, el encanto de un pequeño pueblo que permanece de forma casi idéntica a como lo encontramos por primera vez hace cuatro años (casi, que cuenta con un par de mejoras urbanísticas notables) y la despedida a un certamen en el que somos ya viejos conocidos y al que creo haber dado todo lo que tengo dentro sobre molinos. Y aún así, en el viaje de vuelta, iba dándole vueltas a una idea ambientada en mil setecientos y pico en el que un avejentado noble alemán de nombre Víctor y apellido impronunciable se aposentaba en un molino y comenzaban a suceder en la comarca sucesos extraños y aterradores... Pero no, no me pica la mano lo suficiente.

lunes, diciembre 21, 2009

Lunes literario y navideño

Como me ha venido pasando a lo largo de las últimas semanas, y a pesar de tenerlo todo atadito y planeado, la vida me pasa por encima una vez más y me ocupa en mil y un menesteres que dificultan mis labores blogueras, dejando en el tintero cuando menos un sketch de los conseguidos en el pasado Expocomic que compartiré con ustedes en un plazo muy corto y a modo de peculiar regalo navideño adelantado. A los fastos habituales a nivel laboral compartiendo una risa con compañeros de trabajo y colegas de curro (que se parecen pero no son los mismos) y la asistencia al estreno de Avatar, hay que sumar una visita relámpago a la localidad manchega de Mota del Cuervo para recoger un accesit en un certamen literario conocido de los asiduos del blog. Del viaje y sus incidencias tendrán ustedes cumplida cuenta en post inmediato, si no hoy mismo, mañana, y es que esta semana trae otro feliz regalito navideño para miss Sparks y un servidor, una semana de asueto improvisada con los moscosos que no habíamos gastado a lo largo del año y que nos viene de perlas para descansar en nuestros cuarteles de invierno, recargar las pilas, recuperar fuerzas y prepararnos para afrontar con dignidad las ajetreadas fechas que se aproximan. Eso permitirá, al mismo tiempo, recuperar el tiempo perdido y dejarles unas entradas que merezcan el tiempo invertido en su lectura. Igual que hiciera el año pasado, compartiré con ustedes un cuento navideño, seleccionado en el 2007 como finalista y que me retrata como persona incluso más de lo que a mí me gustaría. Ese será mi particular regalo para todos los lectores que con paciencia y respeto aguantar mis neuras y disgresiones habitualmente.

Y poco más me queda por decirles. Las fiestas están a la vuelta de la esquina con sus defensores y sus detractores, con sus excesos y sus terribles contrastes, con su genuina felicidad y su falsa hipocresía. A mí siempre me ha movido un sentimiento especial estas fechas, pero lo cierto es que conmigo Dickens y Capra habían hecho una excelente labor de proselitismo. Disgresión final: ¿Me atreveré a recuperar para la sección Aquellos Maravillosos Años la versión ochentera de Cuento de Navidad? Si el tiempo, las ganas y las indigestiones lo permiten, espero que así sea. Me despido sin más, avisándoles de que Santa Claus Robot está a punto de llegar a la ciudad, así que... ¡tengan mucho cuidado ahí fuera!


The Christmas Song
(Chestnuts Roasting on an Open Fire)

Chestnuts roasting on an open fire,
Jack Frost nipping on your nose,
Yuletide carols being sung by a choir,
And folks dressed up like Eskimos.

Everybody knows a turkey and some mistletoe,
Help to make the season bright.
Tiny tots with their eyes all aglow,
Will find it hard to sleep tonight.

They know that Santa's on his way;
He's loaded lots of toys and goodies on his sleigh.
And every mother's child is going to spy,
To see if reindeer really know how to fly.

And so I'm offering this simple phrase,
To kids from one to ninety-two,
Although its been said many times, many ways,
A very Merry Christmas to you

jueves, diciembre 17, 2009

Galería de originales LIV: Óscar Jiménez (I)

Este es quizá el original más largamente deseado por mí desde que comencé en esto del coleccionismo de arte, hará unos nueve años. Curiosamente entronca de forma directa con mi primera experiencia en un gran salón del cómic, el de Barcelona del año 2000. Allí tuve la fortuna de asistir a mi primera sesión de firmas maratoniana merced al esmero y al cuidado que el dibujante ponía en cada uno de los dibujos. Además, y por si fuera poco, al ser un autor español la comunicación era fluida y los temas tratados a lo largo del par de horas que estuve allí fueron diversos, desde el estreno de La amenaza fantasma -no ha llovido ni nada- hasta la saga de la Jungla de Cristal, pasando por algunos detalles de cómo era trabajar para el mercado americano para un fan de los tebeos como él. Me refiero a Óscar Jiménez, claro, por aquel entonces recién editada su serie Contest of Champions II y al que yo tenía en un altar por su etapa en Flash. El resultado de aquella sesión de firmas fue este Flash, pero afortunadamente con el paso de los años pude coincidir con él en otras ocasiones, manteniendo en todas ellas charlas amenas y consiguiendo por ejemplo esta estupenda Jenny Sparks. Pero lo que no aparecía por ningún lado era material original de Óscar, páginas de sus trabajos en Stormwatch, JLA, Contest of Champions II o, las más buscadas por un servidor, las pertenecientes a su etapa en Flash. Por esos azares del destino, un coleccionista español decidió desprenderse de parte de su colección, entre la que se contaban dos páginas del Flash de Jiménez. Aunque estuve un tanto lento de reflejos, gracias a la oportuna intervención del amigo Óscar Lozano una de esas páginas acabó en mi poder. La página pertenece concretamente a la historia que cruza los destinos de Wally con el Capitán Marvel, durante un congreso de periodistas en Hawaii, y pertenece exactamente al momento de la derrota del villano de la función, el Ladrón Sombra, tebeo que recientemente fue reeditado por Planeta dentro de su serie Universo DC: Flash y convenientemente reseñado en esta entrada. Además, y de propina, la página está firmada por el equipo creativo al completo: el guionista Mark Waid, el dibujante Óscar Jiménez y el entintador José Marzán Jr. Lo que son las cosas, después de tantos años de espera, y hace apenas unos días han aparecido otras páginas de Flash de la colección privada de Jaume Vaquer (dos de ellas pertenecientes a este mismo número) a la venta. Si a alguien le pica el gusanillo, que no lo dude. Son verdaderas joyas.

martes, diciembre 15, 2009

Expocomic 2009: Sobreviviendo al Apocalipsis

Uno echa la vista atrás y no entiende cómo ha podido sobrellevar los cuatro días invertidos en visitar, vivir, disfrutar y sufrir el Expocomic de este año, cuatro días en los que servidor -y miss Sparks- salía del hotel a las ocho de la mañana y no regresaba hasta las once de la noche, como mínimo. Dentro de ese lapso, uno comenzaba cada mañana haciendo la primera cola para las sesiones de firmas fuera del salón, a la espera de coger para la sesión que hubiera disponible. La pasión que muchos sienten por el mundillo les llevaba a estar allí preparados y plantados como unos pepes desde horas bien tempranas -siete, seis...-, pero uno ya se está haciendo viejo para según qué excesos, y el sueño, el frío y la cordura le impelían a aparecer a horas más cabales.

Frescoreta matutina en la Casa de Campo

Tras una espera tranquila y civilizada en el exterior dando patadas al suelo para no congelarse se podía entretener la espera entre sesión y sesión paseando entre los stands repletos de novedades, comics antiguos, saldos y merchandising diverso -que iba desde posters de cine, muñequitos de toda clase, fideos japoneses, gominolas, ropa friki-. Tampoco estaba a desmano el espacio de exposiciones en la planta superior, donde se podía disfrutar del trabajo de Javier Trujillo o de Didier Crissé, y entre exposición y exposición pasar un rato disfrutando de la variedad y calidad de originales puestos a disposición del comprador en el stand de originales que desde hace unos años se ha convertido en punto de encuentro obligado para muchos de nosotros.

Victoria Francés al estilo Trujillo

Buenos, bonitos y algunos baratos

Si el aburrimiento o el cansancio lo aconsejaban, dejarse caer por la zona de talleres para jugar una partida al último Tekken o al Guitar Hero podía ser una opción. Y si lo que se buscaba era empaparse de historia, anécdotas o talento relacionado con el mundo del comic el visitante podía asistir a las charlas del escenario o a las clases magistrales de talleres, donde los autores se mostraban divertidos y próximos en todo momento.

Granov empezando su clase magistral

Unzueta y Ferry echándole humor al asunto

Pero si videojuegos, exposiciones y stands no aportaban el suficiente componente friki al asunto, todavía podía uno acercarse a un pequeño stand escondido al comienzo del recinto en el que un mago del maquillaje, y por amor al arte -sangriento, eso sí-, se pasaba horas y horas poniendo cicatrices, heridas, abrasiones y disparos sobre la piel de cualquiera que quisiera dar una nota de color -rojo sangre- al salón, encontrando maquillajes curradísimos que iban desde la cicatriz facial hasta el disparo en la cabeza que estos impresentables pasearon por el salón y sus inmediaciones provocando sustos a los autores, asco en el personal y desconcierto entre los transeuntes que no sabían de qué iba el asunto.


Y llegada la hora de cada sesión de firmas -multitudinaria y que debía repartirse en dos espacios para acomodar a la cantidad de autores preparados para dedicar sus obras al aficionado- el sistema de números permitía una pronta ordenación y una nula posibilidad de fraude para carotas varios, amigos de las dobles colas y las mochilas fantasma, que buscaban, eso sí, practicar sus trucos preferidos de infiltración en las sesiones organizadas en otros stands.

Campos, Bernet, Ciruelo, Sanjulián y Saurí en una sesión...

Kitson, Buckingham, Ferry, Saurí, Campos y Portela en otra

Si no puedo poner pega alguna a las sesiones organizadas por Expocomic, en las que todo marchaba como la seda merced a un sistema que ha probado premiar el esfuerzo y la constancia, tengo que felicitar al stand de Dibbuks por su extrema simpatía hacia el aficionado, por su comprensión y su esfuerzo por lograr que todos nos encontrásemos a gusto. Las dos sesiones realizadas allí a la espera de un dibujo de Vicente Cifuentes merecieron la pena de largo, no sólo porque el esfuerzo finalmente se vio recompensado sino por un ambiente cálido y familiar que, al parecer, es el habitual en esta pequeña editorial a la que desde este mismo momento pienso prestarle muchísima más atención.

Casquero, Esteban -editor- y Medusa en el stand de Dibbuks

Cifuentes y Casquero codo con codo dejando asombrado al personal con su arte

Con la atención puesta en aquellos autores que me interesaban y de los que llevaba algún tebeo para dedicar, este salón me he dispersado muy poco, concentrando mi atención en sólo unos pocos artistas y siguiendo la máxima de otros años de no dividirnos y mantenernos en una misma cola. Cada año, y no sólo en Madrid sino en general, se constata que los autores hacen lo posible por llegar a la mayor cantidad posible de aficionados, por ofrecerles lo mejor de sí mismos con verdaderas obras de arte cada vez más elaboradas y lejos de lo que suele ser un sketch de convención como el que suelen realizar en otros países. Este año los afortunados en conseguir número para Granov o Migliari se veían recompensados con verdaderas joyitas, maravillas cuyo mejor destino es un marco y una pared en la que ser admirados y que les recomiendo busquen en Comic Art Fans, donde a buen seguro muchos ya habrán subido sus dibujos.


Granov y Unzueta haciendo algo que se les da bien

Si ha habido un autor que se ha llevado la palma en este sentido, superando las expectativas de los aficionados y dinamitando el sistema de números y de sesiones, ha sido Barry Kitson. El caballero, realizando dibujos a tinta primero y acuarela después en los que se demoraba todo lo que talento requería -entre cuarenta y cinco minutos y una hora-, decidió que una sesión de firmas al uso no bastaba para satisfacer a los suficientes aficionados, por lo que decidió buscarse un huequecito en el stand de originales y ponerse allí, en el sitio más caluroso del salón, a dibujar sin descanso en maratonianas sesiones de cinco, ocho horas, para todo aquel que tuviese la santa paciencia y constancia de esperar para lograr una verdadera obrita de arte. No vi un sólo dibujo malo salir de la manor de Barry, uno de mis dibujantes preferidos desde 1989 máromeno, desde que viera aquel anual de la Legion de Super-Héroes en el que se ponía fin a la saga de Starfinger. Si he tenido suerte en algún salón del comic con algún autor concreto a lo largo de los años, fue el pasado domingo por la mañana. Y ya no les digo más.

El stand de originales ya con toda la carne en el asador o con todo el arte sobre el tapete, con Barry Kitson al fondo, inasequible al calor, al desaliento, a todo

Barry de nuevo con todo el material desparramado, realizando el penúltimo dibujo de la sesión dominical... y hasta aquí quiero leer

Para ir acabando este personal repaso a un salón al que tengo gran cariño y al que he acudido en no menos de siete ocasiones, debo decir que me coincido plenamente con el análisis, mucho más lógico y objetivo que mi visión de aficionado de batalla, planteado por Pedro García en Un tebeo con otro nombre. El salón ha alcanzado un cénit que ha sido el mismo desde hace tres años, y se está quedando pequeño para la cantidad de gente que atrae. La prensa habla de un significativo incremento en el porcentaje de visitantes en un año en el que incluso el Salón de Barcelona mostró un apreciable vacío en sus jornadas finales merced a la cacareada crisis y al cambio de fechas. Sin embargo en Expocomic resultaba imposible transitar -e incluso respirar- durante el sábado y el domingo y no parece existir una diferenciación para el otaku madrileño entre Expocomic y Expomanga, dado el entusiasmo que despiertan ambos eventos en un sector de lectores o seguidores que viven su hobby con una pasión y un entusiasmo envidiable, acudiendo en masa a ambos eventos.



Un ejemplo del antes y el después en la zona de charlas y firmas

Mi felicitación desde aquí a los organizadores del evento, algunos de ellos amigos, por poner a nuestra disposición tantos autores y tantas de las actividades que nos mueven a viajar cientos de kilómetros para disfrutar en compañía de amigos y colegas. Frikis como nosotros, sospechosos habituales... ¡llamadme Plissken!

P.D.: Quiero dejar constancia de mi alegría por haberos visto de nuevo a muchos de vosotros, y perdonar si me olvido de alguien, pero aquello es una ordalía de mucho cuidado en la que uno a veces debe dejarse llevar por la corriente. Gracias a Adri, Edu, Alberto, Paula, Miguel Ángel y Emilio por la labor que desarrolláis para que durante cuatro días estemos en el cielo de los frikis. Como siempre, resulta un placer compartir charla en las colas y bromas en el recinto con gente tan maja como vosotros: Quike, Emilio, Fran, Javi, Txema, Natam, Oneyros, Jiman, Ferrán, EduXavi, Gonzalo, Julián, Vuarnet y muchos otros habituales del saloneo y del coleccionismo vario. Y un abrazo enorme para vosotros, amigos y vecinos virtuales todo el año y reales en esas jornadas y salones en las que compartimos sangre, sudor y lágrimas. Eva, Irma, Mark, Juan, Jesús, Raúl, Pablo, Óscar, Nacho... ¡¡un abrazo y hasta la próxima!!

lunes, diciembre 14, 2009

El lunes que surgió del frío

Los pasados cuatro días servidor anduvo por los madriles, mareando la perdiz entre colas, autores, colegas, caraduras, otakus despendolados y frikis maquillados. En algunos casos, como el mío, algunos de esos factores se mezclaban aleatoriamente dando lugar a resultados chocantes y de impredecible resolución, pero de todo ello tendrán ustedes cumplida cuenta mañana en la habitual crónica del Salón con abundante aparato gráfico. En cualquier caso, el cansancio acumulado durante esos cuatro días intensos ha remitido en su mayor parte, pero lamentablemente el frío sufrido en Madriz no ha remitido y parece haberse encariñado de nosotros hasta tal punto que nos ha acompañado hasta nuestra casa, desde donde ahora mismo les escribo estas lineas embutido en un batín y tomando un reconfortante cafelito con leche para calentar el alma y no sucumbir a los cantos de sirena de una siesta aún más calentita y reparadora.


Ya de vuelta temporalmente a la normalidad, les avanzo que esta semana, junto a la crónica de Expocomic tendrán una ración doble calentita relacionada con el arte original. Por un lado subiré uno de los sketchs obtenidos y por otro contaremos con una nueva -y largamente esperada- adquisición para el humilde y heterogéneo museo de originales en que he convertido mi peculiar guarida del androide. La recuperación de esa novela criminal que les comenté la semana pasada y alguna que otra sorpresa que me guardo en la manga del batín son los elementos que encontrarán ustedes por aquí a lo largo de los próximos siete días que nos colocarán ya directamente a los pies de los caballos navideños y nos lanzarán a la vorágine festiva de cada año.

Uno ya se queda casi sin ideas para elegir canción apropiada que ilustre el post de cada lunes, pero en una semana como esta en la que la reincorporación al trabajo y a la rutina supone dejar atrás tantas emociones y tan buenos momentos compartidos, uno no puede dejar de pensar en una canción como Back in black. Con este pelotazo repleto de energía de alto voltaje y con las pilas bastante cargadas -por lo menos por el momento- servidor se despide pidiéndoles que vuelvan cuando gusten y que tengan mucho cuidado ahí fuera.

Back in black
AC/DC

Back in black
I hit the sack
I've been too long I'm glad to be back [I bet you know I'm...]
Yes, I'm let loose
From the noose
That's kept me hanging about
I've been looking at the sky
'Cause it's gettin' me high
Forget the hearse 'cause I never die
I got nine lives
Cat's eyes
Abusin' every one of them and running wildCHORUS:
'Cause I'm back
Yes, I'm back
Well, I'm back
Yes, I'm back
Well, I'm back, back
(Well) I'm back in black
Yes, I'm back in blackCHORUS

Well, I'm back, Yes I'm back
Well, I'm back, Yes I'm back
Well, I'm back, back
Well I'm back in black
Yes I'm back in black

hooo yeah
Ohh yeah
Yes I am
Oooh yeah, yeah Oh yeah
Back in now
Well I'm back, I'm back
Back, I'm back
Back, I'm back
Back, I'm back
Back, I'm back
Back
Back in black
Yes I'm back in black

Out of the sight


jueves, diciembre 10, 2009

Sketch-busters CXXXV: David Lafuente (y II)

Nos vamos hasta el año 2006 a Expocomic para recuperar un dibujo al que tengo gran precio, realizado por el entonces dibujante casi novel David Lafuente. Hoy ya podemos encontrar en nuestra librería favorita alguno de sus trabajos realizados para Marvel, con resultados tan espectaculares como la miniserie de la Gata Infernal, pero por aquel entonces David estaba publicando historietas en Penthouse Comix y era un artista a punto de eclosionar. Una muestra de esa inquietud y de su talento y ganas de evolucionar fue una curiosa iniciativa, la de escribir, dibujar y rotular un tebeo en 24 horas siguiendo una idea propuesta por Scott McLoud. La cosa se dilató en el tiempo porque David se encargó de todo el proceso y al mismo tiempo mantenía el blog actualizado con el escaneo de cada página, y las 24 horas se convirtieron en 45. De aquella historia mínima quedó el protagonismo de una chica de genio difícil y belleza pecosa que a mí personalmente me llamó mucho la atención. Durante su sesión de firmas correspondiente no dudé en pedirle a la protagonista de aquella curiosa Esto es un drama: Redhead. David adornó a la muchacha con una envoltura gótica y unas calaveras y me entregó este precioso dibujo que conservo como oro en paño desde entonces. A día de hoy le pediría seguramente otra cosa -una Gata Infernal para seguir fiel a mi fijación felina, claro está, porque el caballero es capaz de dibujar cualquier personaje con su particular estilo, y si no me creen observen a esta Saturn Girl en lápiz azul, pero entonces no me podía quitar de la cabeza a la dichosa pelirroja. Y hasta hoy.

miércoles, diciembre 09, 2009

Expocomic 2009: Apocalipsis Friki... ¡¡Now!!

Estrenando nuevas fechas, mañana arranca en la capital Expocomic 2009, nada menos que la décimosegunda edición del Salón del cómic de Madrid, al que le tenemos un especial cariño -como a Ficomic, no se crean, que uno coge cariño enseguida a lo que le gusta y le ha proporcionado momentos buenos- y al que hemos acudido siempre que hemos tenido ocasión y las obligaciones laborales y económicas nos lo han permitido. Montado como ha venido siendo la norma habitual de los últimos años en el pabellón de convenciones de la Casa de Campo, Expocomic 2009 supone una cita obligada para lectores de comic, coleccionistas de arte, otakus o simples curiosos que quieran disfrutar de alguna de las exposiciones dispuestas este año, como la de Scifiworld presenta: El Arte Fantástico de Javier Trujillo -que ha cobrado un especial y triste significado de homenaje con la reciente pérdida de Paul Naschy-, 11-M: La novela gráfica, Crisse: Atalanta y Los orígenes del silencio de Malka. No faltarán otras actividades, como los habituales Trivias de Marvel (que el año pasado ganó un sospechoso habitual, Oneyros) y de DC, el karaoke y el cosplay con que los otakus se lo suelen pasar bomba y dejan buena muestra de su devoción por sus personajes de manga, anime o videojuego favoritos, o la celebración de clases magistrales a cuenta de alguno de los invitados (Kitson, Granov, Migliari, Trondheim, Sale, Royo) que compartirán su arte y su experiencia con muchos jóvenes ilusionados en seguir sus pasos. Se trata de una celebración festiva del amor por el medio que congregará a gran cantidad de madrileños así como a gente llegada de toda España.


Además de la abundante presencia de stands de tiendas con merchandising diverso, novedades y saldos con los que aliviar la crisis, el otro gran aliciente para que muchos acudamos año tras año es la larga nómina de autores invitados, que este año, directamente, ofrece uno de los mejores carteles que he visto en mucho tiempo, con un equilibrio casi perfecto entre autores españoles, europeos y norteamericanos para satisfacer a la mayor cantidad posible de aficionados. Por citar unos cuantos, y sin afán exhaustivo, este año acuden a Expocomic David Aja, Alfonso Azpirí, Alessando Barbucci, Jordi Bernet, Mark Buckingham, Purita Campos, Vicente Cifuentes, Didier Crisse, Salva Espín, Pasqual Ferry, Carlos Giménez, Juan Giménez, Adi Granov, Barry Kitson, Jesús Merino, Rodolfo Migliari, José Luis Munuera, Rubén Pellejero, Carlos Portela, Mike Ratera, Luis Royo, Kenny Ruiz, Tim Sale, Manuel Sanjulian, Lewis Trondheim, Javier Trujillo o Ángel Unzueta. Uno se marea sólo de pensar el follón de idear un plan de campaña para abarcar a la mayor cantidad posible de autores, aunque afortunadamente este año la organización mantiene el sistema impuesto el año pasado, los famosos números, pero bien organizados, cuya explicación esta reflejada de forma harto clara en la historieta de Aza.

Como siempre, para más información sobre la lista completa de autores invitados, horarios, precios de la entrada y cualquier otra duda, os remito directamente a la web de Expocomic. Un saludo a todos y nos vemos en las sesiones de firmas... ¡¡o en los bares!!

lunes, diciembre 07, 2009

Quemando lunes sin puentes

Mientras que algunos de ustedes, afortunados, se tomaban hoy un necesario y reparador respiro en sus trabajos, servidor a acudido como un Pepe al suyo y ha hecho lo posible por estar al pie del cañón en uno de esos días tontos en los que la plantilla está bajo mínimos y a uno le queda la sensación de que hay alguien en algún lugar mirando por un monitor y riéndose de los pringados de turno. Afortunadamente, la venganza de Plissken no se demorará más allá de esta semana, y contraatacaré construyendo mi propio acueducto con el que espero poder resarcirme con creces. Pese a todo, el día tonto se ha pasado casi ya y afrontamos una semana llena de retos y de citas ineludibles, de las que les iré dejando buena cuenta en este su blog amigo. Finalizada ya la semana de la cuenta atrás en la que recuperábamos una película de nuestra infancia -que no infantil-, publicábamos un sketch relacionado con la Cuenta atrás hacia la Crisis Final y comentábamos la edición española de otra cuenta atrás relacionada con Star Trek, esta semana asistimos a una cuenta hacia adelante, hacia el próximo fin de semana en el que se celebrará en Madrid otra edición de Expocomic. Como suele ser habitual en los próximos días tendrán ustedes aquí información sobre el evento (autores, exposiciones, enlaces relacionados...), así como un sketch conseguido el año pasado a modo de precalentamiento y la anunciada galería de commissions que por motivos de oportunidad temática decidí posponer la semana pasada. Con todo eso espero que queden ustedes más que satisfechos y entretenidos.

Es probable que muchos de ustedes lean esto el miércoles, pero por si acaso, les dejo algo de material para que entretengan unos minutos de la festividad de la Constutición, nada menos que la canción final de una de mis películas de cabecera, cínica y amarga como ella sola, divertida y sin necesidad de los excesos posmodernos de un Tarantino cualquiera. Kelly y sus "héroes" quemando los puentes que algunos no hemos pasado todavía pero que disfrutaremos en breve. Sean ustedes buenos y vuelvan cuando gusten por esta su casa virtual. Y por supuesto, tengan mucho cuidado ahí fuera.

Burning bridges
Mike Curb Congregation

Friends all tried to warn me
But I held my head up high
All the time they warned me
But I only passed them by
They all tried to tell me
But I guess I didn't care
I turned my back and
Left them standing there

All the burning bridges that have fallen after me
All the lonely feelings and the burning memories
Everyone I left behind each time I closed the door
Burning bridges lost forevermore

Joey tried to help me find a job
A while ago
When I finally got it I didn't want to go
The party Mary gave for me
When I just walked away
Now there's nothing left to say

All the burning bridges that have fallen after me
All the lonely feelings and the burning memories
Everyone I left behind each time I closed the door
Burning bridges lost forevermore

Years have passed and I keep thinking
What a fool I've been
I look back into the past and
Think of way back then
I know that I lost everything I thought I that could win
I guess I should have listened to my friends

All the burning bridges that have fallen after me
All the lonely feelings and the burning memories
Everyone I left behind each time I closed the door
Burning bridges lost forevermore

Burning bridges lost forevermore



domingo, diciembre 06, 2009

Star Trek: Countdown. Viejos amigos, nuevos enemigos

Fecha estelar 64333.4, en el interior del Imperio Romulano, donde sólo unos pocos han podido llegar, la nave minera Narada extrae decalitio cuando una repentina erupción solar desestabiliza la estrella Hobus. El capitán de la Narada, Nero, decide evacuar la zona y regresar a Rómulo con las malas nuevas. Allí se encuentra con una delicada situación diplomática, pues el embajador de la federación, Spock, vaticina que la inestable estrella Hobus se convertirá en un plazo relativamente breve de tiempo en una supernova, y sólo la combinación de los recursos romulanos y la tecnología vulvana podrían frenar una debacle de proporciones cósmicas. A pesar de los augurios de Spock y de las noticias aportadas por Nero, el consejo desoye sus argumentos.


Forzados por las circunstancias, Nero y su tripulación deciden seguir a Spock hasta Vulcano, convirtiéndose en prófugos del Imperio, no sin antes buscar en la frontera exterior romulana las reservas de decalitio necesarias para frenar la supernova. Allí sufren una emboscada remana y sólo la oportuna intervención de la nave insignia de la Federación, el Enterprise comandado por el capitán Data, logrará que esa parte de la empresa llegue a buen fin. Escoltados por Data, Nero y Spock intentan convencer a los vulcanianos de la necesidad de compartir sus conocimientos sobre la materia roja, para lo que contarán con otro aliado valioso e inesperado, el embajador de la Federación en Vulcano, Jean-Luc Picard. El tiempo se agota, los vulcanianos no ceden y Spock conmina a Nero a marcharse para ayudar en las tareas de evacuación mientras él se encarga del resto. Nero, decepcionado y escéptico regresa a su planeta para contemplar el trágico final de lo que más ama en este mundo.


Loco de dolor y de rabia contra el universo entero, sintiéndose una marioneta en manos de todo el mundo y harto de no controlar su destino Nero decide compartir cada lágrima de pena derramada y cada gota de sangre furiosa corriendo por sus venas con todos aquellos que no han sido capaces de ayudarle a evitar el final de Rómulo. Nada en el cosmos parece capaz de frenar la venganza imparable de un Nero que ya no tiene nada que perder, mientras que en el otro lado del universo Spock, Picard y otros viejos conocidos como Geordi Laforge intentan detener una amenaza todavía más peligrosa y letal que la de Nero y que amenaza con acabar con todo, la onda expansiva generada por la supernova Hobus.


Como ya hemos comentado en anteriores ocasiones, la serie de cuatro números Star Trek: Countdown está concebida como precuela del film Star Trek (2009), narrando los sucesos inmediatamente anteriores a la misma y desarrollando, ahora sí con mayor profundidad, la historia de Nero. Siguiendo el marco general creado por los guionistas del film Alex Kurtzman y Roberto Orci, los escritores Mike Johnson (que también está trabajando en la adaptación de Fringe a comic y coescribiendo Superman/Batman) y Tim Jones realizan una historia enmarcada de lleno en el universo tradicional de Star Trek, prosiguiendo la historia años después de la última entrega cinematográfica de La Nueva Generación y volviendo a mostrar a algunos personajes tanto de aquella (Picard, Data, Laforge, Worf) como de la generación original (Spock).


El encargado de ilustrar la historia es el dibujante de origen italiano David Messina, un artista con experiencia en el campo de la animación y el diseño que conoce perfectamente el universo trek al haber ilustrado varias series relacionadas con él, como Klingons: Blood Will Tell, Intelligence Gathering o Mirror Images. Los resultados de la adaptación fueron tan satisfactorios para la editorial IDW que inmediatamente encargó al mismo equipo creativo la realización de una segunda miniserie-precuela, Nero, cuyo último número apareció publicado el mes pasado, y que narra las andanzas del peculiar personaje desde su primer ataque a la nave de la federación Kelvin hasta su definitiva reaparición y confrontación con la Enterprise años más tarde.


La editorial encargada de publicar Star Trek: Countdown en nuestro país ha sido Likantro Ediciones, que reúne en un sólo volumen los cuatro números de los que se compone la serie. La edición, sumamente cuidada, incluye las portadas antes de cada capítulo -con un curioso juego de espejos relacionando cada una de ellas con una fotografía de un personaje de la película- y una selección al final de los diseños de Messina para algunos de los personajes, como Nero, Spock, Data, o varios tripulantes del Enterprise. De lectura ágil y entretenida el comic es el complemente perfecto para todos aquellos que en su momento disfrutamos de la película, pues nos permite entender mejor esa furia homicida contra el universo entero que impulsa a un Nero decepcionado por todo y por todos y harto de vanas promesas, cálculos erróneos y dilaciones diplomáticas. En concreto el tercer número tiene uno de esos arranques espectaculares que justifican por sí solos la existencia de un personaje. No creo equivocarme al decir que este tebeo gozará de una aceptable recepción entre los aficionados españoles, y más concretamente entre los trekkers patrios, que apoyarán a un tebeo digno que nos devuelve a viejos conocidos y nos permite entender al ochenta por ciento la historia de Nero. Para el otro 20% restante tendremos que esperar a leer ese volumen centrado en las andanzas temporales de Nero entre los años 2233 y 2258. Hasta entonces, buenas lecturas, larga vida y prosperidad a todos. ¡¡¡Y que la fuerza les acompañe!!!

sábado, diciembre 05, 2009

Aquellos maravillosos años: El final de la cuenta atrás: Infierno en el Pacífico

El portaaviones USS Nimitz está ultimando los preparativos para emprender unas maniobras que le llevarán al océano Pacífico y a las proximidades de Hawaii. Un prestigioso contratista militar que permanece en un anonimato casi total envía a un observador civil a bordo del Nimitz, con la misión de supervisar las maniobras y sugerir posibles mejoras para el portaaviones. Desde el primer momento la labor de Warren Lasky (Martin Sheen) despertará no pocos recelos entre la oficialidad del buque, y especialmente entre el Capitán Matt Yelland (Kirk Douglas) y el Comandante de vuelo Richard Owen (James Farentino).


El portaaviones comienza las maniobras y en el transcurso de las mismas se ve inmerso en una inusual y poderosa tormenta eléctrica cuyo vórtice atraviesa. Tras la calma, llega la incertidumbre. Hay silencio en las comunicaciones y sólo se detectan señales de radio convencional que emiten música swing continuamente. Una patrulla aérea de reconocimiento se topa con dos cazas Zero japoneses de la época de la II Guerra Mundial en perfecto estado para sorpresa y estupor de los F-14. Pese a que las reglas de enfrentamiento aconsejan evitar una escaramuza los no menos sorprendidos pilotos japoneses reaccionan violentamente. En el portaaviones, Lasky, Yelland y sus oficiales se debaten entre la sorpresa y la incertidumbre, pero deciden actuar cuando los Zeros atacan un yate con civiles.


Fruto de la explosiva situación, el portaaviones se ve obligado a rescatar a los supervivientes del ataque, el senador Chapman (Charles Durning), su secretaria Laurel (Katharine Ross), su perro y uno de los pilotos japoneses. Otro vuelo de reconocimiento regresa con una noticia asombrosa: la instantánea tomada sobre el puerto de Pearl Harbour revela que la flota y las instalaciones pertenecen a un día muy concreto, el 6 de diciembre de 1941 poco antes de sufrir el ataque de las fuerzas japonesas. El peso de la historia cae sobre Yelland y su tripulación de forma brutal. De algún modo el portaaviones Nimitz dotado con la más moderna tecnología de combate de 1980 ha ido a parar a 1941 en un momento especialmente crítico para la historia de los Estados Unidos.


Enfrentados a una aterradora realidad Yelland, Lasky y Owen tendrán que asumir las posibilidades que la supremacía tecnológica les otorga en tan peculiar paradoja temporal y al mismo tiempo lidiar con las consecuencias que cualquier intervención, por nimia que sea, puede producir en la historia que han conocido, una historia que ya se ha visto brutalmente alterada al rescatar al senador Chapman, desparecido en aquellas aguas durante el ataque a Pearl Harbour y número 2 de Roosvelt que habría ocupado el sillón presidencial a la muerte de este. El dilema moral finalmente quedará en un segundo plano cuando los acontecimientos se precipiten, con un piloto japonés aterrado capaz de todo, un senador desesperado por evitar la infamia definitiva y una tripulación que deberá elegir entre cambiar la historia -con la incertidumbre devastadora que ello conllevaría- y regresar a casa.


El final de la cuenta atrás se estrenó en 1980, y fue dirigida por Don Taylor, todo un profesional todoterreno proveniente de la prolífica cantera televisiva de los años sesenta. Taylor ya había realizado otras películas de género fantástico como la adaptación de La isla del doctor Moreau (1973) protagonizada por Burt Lancaster y Michael York, la tercera entrega de la saga del Planeta de los simios o la segunda parte de La Profecía. Artesano competente, Taylor sabía manejar repartos de peso y ofrecer películas sólidas dentro de su género. The final countdown entraría dentro de la categoría de film de género de prestigio, con un reparto verdaderamente estelar para la época (Sheen, Ross y Farentino estaban en la cima de su carrera y Douglas andaba ya en el olimpo cinematográfico) y un argumento estudiado para entretener y generar cierto debate entre los espectadores, al tratar temas como las paradojas temporales, la posibilidad o el derecho a alterar la historia y la necesidad de asumir las consecuencias de dichos actos.


El libreto, firmado por cuatro guionistas, exprime al máximo las posibilidades de la chocante situación afrontada por el Nimitz, y pone en danza elementos tan interesantes como los aportados por el senador y su secretaria y por el piloto japonés, explorando y explotando la rabia que produce ver la pasividad de sus compatriotas ante la tragedia que está a punto de ocurrir -en el primero de los casos- y el terror que produce comprobar que el enemigo cuenta con una suerte de arma secreta tecnológicamente superior que puede acabar con un conflicto bélico antes siquiera de que este haya comenzado -en el caso del piloto-. Es una película en la que los diálogos tensos, los dilemas que afrontan los personajes y lo límite de la situación provoca un crescendo continuado en el clima de tensión dentro del portaaviones que desemboca en las decisiones a vida o muerte del último cuarto del film.


Esta película se retrotrae en mi memoria a aquellas primeras pelis alquiladas en vhs por mis padres y que no me dejaban ver por ser aún muy niño pero que llamaban poderosamente la atención por su carátula espectacular y sus llamativas frases promocionales. Años después la vimos en familia en un pase televisivo -si no recuerdo mal un sábado por la noche-, con lo que la identifico con lo que yo llamo "pelis de padres", películas que descubres gracias a ellos y que tienen un valor añadido a su calidad intrínseca. En este caso reconozco que no la he vuelto a ver desde hace bastante tiempo, y pese a lo mucho que me gustó en su momento y a las inolvidables imágenes que atesoro de ella -el vórtice eléctrico, Douglas regio en su papel de capitán, la contraposición entre los modernos caza F-14 y los Zero japoneses- no sé si lanzarme a un nuevo visionado para rememorarla como merece. En cualquier caso, iría acompañada en una sesión doble de películas ochenteras con viaje temporal y paradojas de El experimento Filadelfia.

jueves, diciembre 03, 2009

Sketch-busters CXXXIV: David López (y III)

Uno no puede luchar contra el destino, así que finalmente esta va a ser la semana dedicada casi exclusivamente a las cuentas atrás, aunque sea de forma tan peregrina como este dibujo realizado por David López en el transcurso del Salón de Barcelona del año 2008. Muchos de ustedes, seguidores de largo recorrido de este blog, conocerán la larga relación y devoción que como aficionado, lector y coleccionista tengo con este dibujante. Todo empezó con los primeros escarceos en esto del saloneo en que mi desconocimiento y mis ansias acaparadoras me hicieran acreedor del famoso sketch del envidioso. Unos años después y ya convertido en comprador y lector de los primeros trabajos de David para el mercado yanqui tuve la suerte de que me dibujara esta simpática página realizada a medio camino entre la broma y el desagravio. Desde entonces la calidad y la cantidad de los trabajos de López no han hecho sino aumentar, y en aquella ocasión el autor se hallaba inmerso en el proyecto Countdown para DC, un verdadero desaguidado editorial que requiere mucha paciencia y estómago para ser leído pero que contó con dibujantes tan competentes como el propio López, Manuel García, Al Barrionuevo o Jesús Saiz. El caso es que en la correspondiente sesión de firmas en el stand de Planeta le pedí un dibujo sobre el personaje que le apeteciera de Countdown, y ante el protagonismo de una Mary Marvel más oscura y confundida que nunca realizó este -para mí- espectacular dibujo con una composición poco habitual y con un juego de luces y sombras que resalta la angustia y los colores típicos del personaje. Junto al dibujo les adjunto la dedicatoria en la portada del tebeo, un detalle que gusta de realizar en sus firmas, personalizando todavía más cada una de las dedicatorias.



miércoles, diciembre 02, 2009

Star Trek: Cuenta atrás hacia el futuro

Desde la editorial Drakul me han pasado la siguiente nota de prensa que no dudo en compartir con todos vosotros. Ya sabéis que disfruté como un enano con Star Trek (2009), el relanzamiento-continuación-resurrección de la franquicia Trek en todo el mundo con un indudable éxito de crítica y público. De aquella sesión cinematográfica repleta de acción, humor y nuevas primeras veces sólo extraje un único punto negativo: lo desdibujado del personaje encarnado por Eric Bana, el romulano Nero, cuya historia era demasiado grande para condensarse en un flashback y su tragedia demasiado intensa pero inexplicada como para que llegase a conmover al espectador. Ahora, gracias a la edición española de la serie limitada Star Trek: Countdown (y seguimos con las cuentas atrás en esta semana que va a batir el record de coincidencias y serendipias al respecto) el aficionado español interesado podrá complementar como merece uno de los estrenos más atractivos del pasado verano. Se abre una nueva época dorada para los trekkers, sólo cabe esperar que productores y autores no dilapiden el crédito conseguido con uno de los mejores reboots de los últimos tiempos en una época especialmente dada y acertada con los mismos -recordemos los relanzamientos de Batman o James Bond, este último desinflado un tanto en su segunda entrega-. La editorial realizará actos de presentación del comic en diversas ciudades españolas similares al que realizara en la Weekendtrek 2009, aunque en esa ocasión contó con dos padrinos de lujo para mostrar la portada de la edición española, los actores J.G Hertzler (Martok) y Robert O’reilly (Gowron), invitados especiales a dicha convención. Dejo ya la palabra a los responsables de Drakul Ediciones y les deseo una larga y próspera vida para disfrutar de pelis y tebeos como este.



El próximo 9 de diciembre de 2009 es un día importante para los aficionados de Star Trek en España. Coinciden el estreno en DVD de la película Star Trek XI, y la publicación en castellano del cómic Star Trek: Countdown, la novela gráfica precuela oficial de dicha película, y uno de los cómics más vendidos este año en Estados Unidos. Esta obra viene avalada por cifras tales como ser el quinto cómic más vendido este año en Amazon.

La razón del éxito de este cómic es que explica todos los antecedentes previos a la película, y eso lo convierte en una de las obras más esperadas por los fans de la saga Star Trek.



Por este motivo, los clubs de Star Trek han convocando presentaciones del cómic y del DVD de la película por toda España. Hasta el momento están previstas las siguientes presentaciones:



• Barcelona, 9 de Diciembre, FNAC Diagonal Mar, 20:00 h.
• Sevilla, 9 de Diciembre, FNAC Sevilla, 19:00 h.
• Málaga, 9 de Diciembre, FNAC Málaga Plaza, 17:00 h.
• Zaragoza, 12 de Diciembre, El Corte Inglés de Pº de la Independencia, sala de Ámbito Cultural, 19:00h.
• Zaragoza, 13 de Diciembre, FNAC Plaza de España, 19:00h.



J. J. Abrams (creador de la exitosa serie de televisión Perdidos), Roberto Orci, Alex Kurtzman, Mike Johnson, Tim Jones y David Messina presentan en este cómic el origen de Nero, el misterioso romulano que amenazará la supervivencia de todo el universo. La acción tiene lugar en 2387, ocho años después de Star Trek Némesis y explica cómo Nero y Spock acabaron en el siglo XXIII. Se recopilan en un único tomo los cuatro números completos de esta historia que conecta las series anteriores de Star Trek con el universo alternativo creado por J. J. Abrams y los otros autores. Desde el origen de la amenaza, hasta el comienzo de la película. Un cómic imprescindible para los amantes de Star Trek.

Star Trek: Countdown es el segundo título del nuevo sello Likantro. Los libros y comics de Likantro serán comercializados íntegramente por Editorial Drakul en España.

Javier Ortiz

martes, diciembre 01, 2009

El martes que fue lunes

Por primera vez en mucho tiempo he faltado a mi habitual cita de cada lunes con vosotros, sufridos lectores, y conmigo mismo. Como sabéis este mes estaba afrontando una serie de plazos perentorios en el terreno laboral que finalizaban con el mes, y hasta ayer mismo por la tarde no pudimos dar por terminado cierto proyecyo que nos ha traído verdaderamente de cabeza en el trabajo. El alivio de verlo finalizar y la alegría subsiguiente por el trabajo cumplido no pudieron con el cansancio y la bajona de adrenalina y así decidimos compartir un rato de risas y buena compañía con los colegas. Para redondear la jornada, un relajante paseo por las calles vacías de la ciudad y regreso a casa diecisiete horas después de haber salido de la misma.

La semana pasada les torturé con todo lo planeado salvo el sketch de turno, pero dado que es la única sección habitual no creo que lo hayan echado excesivamente de menos. Esta semana comienzo un breve repaso pre-Expocomic, que está a una semanita escasa de su inauguración, con dibujos conseguidos en dicho evento en años anteriores, y una nueva selección de commissions de un autor que me ha sorprendido muy gratamente por la calidad y cantidad de su trabajo en ese campo. También tendrán por aquí el repaso a un libro de género negro que me ha tenido entretenido y cubierto de sangre durante los últimos días.

Me pongo ochentero por partida doble y de paso os avanzo otro de los contenidos de la semana, recuperando la sección de Aquellos Maravillosos años. Una película y una canción compartiendo título. Que ustedes lo disfruten y que la semana haya empezado de una forma un tanto más tranquila que la mía.



The final countdown
Europe

We're leaving together
but still it's farewell
and maybe we'll come back,
to earth, who can tell?

I guess there is no one to blame
we're leaving ground (leaving ground)
will things ever be the same again?
It's the final countdown.

The final countdown.

Oh, We're heading for Venus (Venus)
and still we stand tall
cause maybe they've seen us
and welcome us all, yeah
with so many light years to go
and things to be found (to be found)
I'm sure that we'll all miss her so
It's the final countdown.

The final countdown.

The final countdown (final countdown).

oh...oh

The final countdown.

Oh, it's the final countdown.

The final countdown.

The final countdown. (final countdown)

Oh, it's the final countdown
we're leaving together

The final countdown
we'll all miss her so
It's the final countdown (final countdown)
Oh, it's the final countdown

viernes, noviembre 27, 2009

Galería de originales LIII: Viejo Nuevo Universo (Salmons/Isherwood/Lim)

Hace ya un tiempo, con motivo del revival del concepto del Nuevo Universo a manos de Warren Ellis y Salvador Larroca, realicé un somero repaso por la trayectoria editorial y las principales colecciones del Viejo Nuevo Universo, un intento promovido por el entonces editor en jefe de Marvel, Jim Shooter, de crear una nueva línea editorial que atrajera a nuevos lectores. Si en Estados Unidos acabó siendo un fiasco, en España fue un verdadero fracaso y ni siquiera llegamos a ver publicados los intentos de reconducir el fregado a cargo de John Byrne. Tebeos en general de una calidad muy dudosa que salvo honrosas excepciones (el arte de Texeira para los primeros Psi Force, el arranque de Star Brand) cayeron en un más que justo olvido editorial. A pesar de los pesares, uno además de friki es nostálgico, y cuando hace unos añitos encontré este lote a la venta en la red por cuatro dólares no pude resistirme. Las páginas son del montón, formando uno de esos lotes de grab pages que los tratantes ofrecen de cuando en cuando para quitarse de encima la morralla que han acumulado con el paso de los años. Las páginas pertenecen a las series Justice y Psi Force, y pertenecen a Geof Isherwood, Tony Salmons y Ron Lim, todos ellos destinados a participar en proyectos mucho más dignos que estos. A modo de curiosidad destacar que el entintado de los números de Justice corresponde a Vince Colletta, profesional histórico y controvertido que aquí realizaba uno de sus últimos trabajos para la industria.





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