The Box: Regalo envenenado

El matrimonio formado por Norma y Arthur Lewis es modélico en su comunidad. Ella (Cameron Díaz), profesora de literatura en un instituto es atenta con sus alumnos, cultivada y devota de su joven hijo, Walter (Sam Oz Stone). Él (James Marsden), brillante técnico de la NASA que acaba de construir la óptica encargada de fotografiar la superficie de Marte. Su vida se desarrolla en medio de una rutina agradable y cómplice, una vida familiar satisfactoria y una dedicación plena a sus respectivos trabajos, soñando Arthur con convertirse en astronauta y amando y sintiendo hasta la médula cada una de las novelas o poemas comentados con sus alumnos Norma.


En la quietud de la noche el timbre de los Lewis suena repetidamente y cuando abren no encuentran a nadie, tan sólo un paquete que contiene una caja con un botón y la ominosa nota que les avisa de la visita esa misma tarde de Mr. Steward. A partir de ese nimio y desconcertante suceso, en la rutina cotidiana del matrimonio comienzan a surgir algunos detalles verdaderamente preocupantes. Uno de los alumnos de Norma la fuerza a que muestre en público una antigua lesión médica que provocó la amputación de la parte delantera de uno de sus pies. Los sueños de Arthur se esfuman en el aire al ser rechazada su solicitud pese a haber aprobado el examen. La visita del señor Arlington Steward (Frank Langella) será el detonante de una verdadera pesadilla para Arthur, Norma y Walter.


Calmado, elegante y extremadamente educado el sr. Steward sólo presenta una peculiaridad a primera vista, una abrasión en el lateral del rostro que le ha provocado una horrible deformidad. Con palabras calmas y ademanes medidos, Arlington plantea a Norma en la tranquilidad de la cocina el sentido último del paquete recibido esa noche. Si deciden apretar el botón de la caja, una persona a la que no conocen morirá en cualquier parte del mundo, y ellos recibirán inmediatamente el pago de un millón de dólares libres de impuestos. La ominosa presencia del visitante, la extraña naturaleza de la caja, lo irresistible de la oferta y los problemas que atraviesa la pareja fuerzan una decisión en los Lewis que les llevará a enfrentarse con lo desconocido, con una terrorífica situación que cambiará sus vidas para siempre y desvelará un mundo oculto que ninguno de ellos habría podido imaginar jamás.


The box es la tercera película dirigida por el cineasta Richard Kelly, autor de una de las cult movies más genuinas y fascinantes de esta década, Donnie Darko (2001), y de Southland Tales (2006), un fiasco de proporciones mayúsculas a nivel de crítica y público que personalmente encontré igual de subyugador y de atractivo aunque menos redondo que su opera prima. En esta ocasión Kelly no elabora un guión propio, sino que toma como punto de partida el relato breve de Richard Matheson Button, Button, publicado originalmente en la revista Playboy y se propone, en principio realizar una historia más convencional que sus anteriores films, rehuyendo en cierta medida la complejidad argumental, el reparto coral, las elipsis y las múltiples interpretaciones y lecturas de sus guiones previos.


El material literario de Matheson ha dado lugar a una decena larga de adaptaciones en formato televisivo o cinematográfico, ofreciendo resultados diversos pero siempre con unas garantías mínimas de imaginación, tensión y calidad. Algunos ejemplos de adaptaciones felices serían El increíble hombre menguante, La leyenda de la mansión del infierno, El diablo de la carretera o El último escalón, mientras que capítulos de la emblemática Twilight Zone como El tercero desde el sol o Terror a 20.000 pies se benefician de su capacidad para crear altas dosis de tensión y situaciones frenéticas e inexorables. El relato Button, Button también fue adaptado a la televisión en la segunda versión de Twilight Zone, alterando considerablemente el relato original, eliminando parte de la aleccionadora moraleja e incluyendo un final sorpresa propio de los comics de la EC.


Richard Kelly retoma la anécdota inicial y la acerca a la adaptación televisiva para a partir de ese momento elaborar una peripecia original. Partiendo de las repercusiones de índole filosófica y moral de una decisión tan delicada como la propuesta a los Lewis, Kelly va abriendo poco a poco el plano de la historia hasta mostrarnos un escenario general propio de series conspiranoicas y fantacientíficas como Fringe o Expediente X. No faltan los personajes ambiguos de comportamiento ominoso, las situaciones de peligro para los protagonistas y un asedio cada vez más estrecho y terrorífico a su cotidianeidad, que no tardará mucho en saltar por los aires. Dejando de lado cierta misoginia en el relato de los hechos, Kelly no tarda en arrimar el ascua a su sardina y ofrecer algunos momentos marca de la casa, con personas alienadas comportándose de forma apática o enajenada y momentos de una extraña belleza visual que provocan cierta fascinación en espectadores como yo, acostumbrados a tragar tramas mucho más peregrinas y peor hilvanadas que esta.


El mayor defecto de la cinta -siempre en mi opinión- es el afán de contención de Richard Kelly, la búsqueda de una película relativamente convencional centrada en un puñado de personajes (apenas son una decena los que tienen peso en la trama) y en una historia ciertamente inteligible con su nudo (la caja), su desarrollo (las consecuencias de la decisión y la forma de afrontarlas) y su desenlace (intenso, terrorífico, sobrio y accesible), estirando hasta la extenuación un punto de partida que no da para más y dejando de lado la complejidad de Donnie Darko o Southland Tales, cuyas historias exigían una atención total por parte del espectador y una alta dosis de elucubración e imaginación para rellenar los huecos planteados por la historia. No creo que sea tanto demérito del guionista y director como un intento de acercar su cine al mayor número posible de gente, para lo que, además de un guión más contenido y accesible, cuenta con una estrella de tirón (Diaz), un actor popular (Marsden) y unos secundarios de lujo (Langella, Holmes Osborne, el que podríamos considerar actor fetiche de Richard Kelly) que impulsa la narración con cada una de sus apariciones y consigue desasosegar con su mera presencia, más allá de su exagerada deformidad.


Junto a ellos, encontramos esas escenas visualmente poderosas y fascinantes que retienen la atención del espectador a un nivel casi subconsciente y que, apoyadas por una no menos cautivadora banda sonora (a cargo de los miembros de Arcade Fire), ofrece momentos tan fascinantes y terroríficos al tiempo como la llegada de la niñera al motel o la visita de Arthur y Norma a la biblioteca. Este tercer intento creo que puede haber terminado de conformar la personalidad cinematográfica de Kelly, dejándolo preparado para la que puede ser su próxima -esperemos- gran película. Mimbres no le faltan. Por cierto, y ya aprovechando la coyuntura, no estaría de más que alguna distribuidora española se animara a editar Southland Tales, aunque sólo sea para poner en la portada "Del director de Donnie Darko" o presumir de atractivo reparto coral (The Rock, Sarah Michelle Gellar, Sean William Scott, Justin Timberlake, Miranda Richardson, Holmes Osborne, John Larroquette, Kevin Smith, Jon Lovitz, Christopher Lambert, Bai Ling...)

Sketch-busters CXXXIII: Terry Moore

No abandonamos ni el año, ni el lugar, ni, si me apuran, la sesión de firmas. Seguimos en el Salón del Comic de Barcelona del año 2008 y en el stand de Norma Editorial. En este caso sí hicimos cola reglamentaria, pues el autor que iba a firmar nos interesaba bastante, y se podría decir que llevábamos unos cuantos años de retraso a la hora de conseguir un dibujo dedicado por él. Me refiero a Terry Moore, uno de los autores que más nos llamó la atención en nuestra primera visita a Avilés allá por el 2000 y que tenía freshcos, freshquisimos, los primeros números de su serie más emblemática, Strangers in paradise, editados en España por Dude Comics. Aquel año hizo dibujos tan maravillosos en su sencillez como esta Francine in the morning que atesora Pep, pero nosotros, desgraciadamente, no tuvimos suerte. La partida del dibujante antes del fin de las Jornadas nos dejó con las ganas, aunque por lo menos nos pudo firmar los primeros números de la colección de SIP. Años después y con motivo de la reedición de Strangers in Paradise, Norma invitaría al autor para promocionar la obra, y allá que fuimos nosotros. Los habituales problemas de la sesión de firmas en el stand de Norma se volvieron a producir, y así el autor se vio obligado a realizar sketchs de la forma más incómoda posible en la parte de atrás de la portada. Uno se consuela pensando que por fin tiene un dibujo de Terry Moore, al que miss Sparks le pidió si podía acompañar a Francine de un gatete, al que abraza amorosamente quizá intentando resarcir un viejo incidente con el gato del vecino. Y este es el resultado.


Lunes como estos...

No los quiero ni en pintura, pero es lo que toca, lo que uno tiene y con lo que debe lidiar. Lo malo no es tanto la presión como el cansancio acumulado, y es que el síndrome de Peter Pan se está aliando con un Carpe Diem vital casi perenne cuya regla número uno viene a ser "Ya dormiremos cuando hayamos muerto". A pesar de todo, el cansancio se compensa por los raticos que uno pasa en compañía de los amigos de aquí y de allí (tuvimos infiltrados de nuevo en Elche a Bruce y Jaime, nada menos que preparando un complot para convertirnos en los Vengadores Oscuros de la Costa Blanca) y que sirven para disfrutar en la medida de lo posible de otras opiniones e ideas.

El tiempo ya se me ha echado encima y muchos de ustedes leerán esto mañana, con lo que mi habitual deseo de transmitirles energía para afrontar el inicio del periodo laboral o estudiantil se traslada al martes, otro día puñetero que me tendrá fuera de casa prácticamente toda la jornada. La reseña de Batman: RIP, tebeo que devoré y que necesité compartir con ustedes dado lo mucho que me gustó, desplazó el repaso al Superman de Busiek, que queda emplazado para esta semana, al igual que una breve reseña sobre The Box que oscilará, ya les aviso, entre el no se la pierdan y el no se molesten en verla. La galería de originales se verá actualizada si consigo solucionar unos problemillas técnicos que hasta el momento me han impedido escanear algunas páginas de "fondo de colección".

Y poco más, señores. Les dejo con un trallazo de energía que me sirvió de combustible para aguantar el tirón durante el pasado fin de semana y que me ha servido igualmente para sobrellevar dignamente la jornada de hoy, larga como ella sola y que afortunadamente está próxima a finalizar. Además, y de propina, el audio y el video de la canción, para que disfruten a Grohl y sus chicos tal y como se merecen, a toda pastilla. En lunes como estos, en tiempos como estos, un servidor les pide que tengan ustedes mucho cuidado ahí fuera y que vuelvan cuando puedan y gusten a esta que saben es su casa virtual.

Times like these
Foo Fighters

I am a one way motorway
I'm the one that drives away
Then follows you back home
I am a street light shining
I'm a wild light blinding bright
Burning off alone

It's times like these you learn to live again
It's times like these you give and give again
It's times like these you learn to love again
It's times like these time and time again

I am a new day rising
I'm a brand new sky
To hang the stars upon tonight
I am a little divided
Do I stay or run away
And leave it all behind?

It's times like these you learn to live again
It's times like these you give and give again
It's times like these you learn to love again
It's times like these time and time again



Batman. Rip: Galería de portadas

Recupero hoy la costumbre de incluir una galería de portadas a modo de apéndice a la reseña de un tebeo, en este caso Batman: RIP, que tanto debate está generando por sus virtudes y defectos. La edición española de este arco argumental recoge al final todas las portadas de la saga, realizadas por Alex Ross y Tony Daniel, ofreciendo el primero su habitual selección de imágenes icónicas de un personaje destinadas a convertirse en pósters, camisetas o lo que se tercie en virtud a su enorme potencia visual y a su gran calidad artística, y dedicándose el segundo a realizar portadas al uso, espectaculares y más relacionadas con la acción narrada en cada tebeo. Es un lujo disfrutar del arte de Ross, uno de los ilustradores que para mí mejor ha sabido reflejar la magnificencia del personaje en imágenes adustas, hiperrealistas y majestuosas que cuando lo pretenden saben sacar ese lado oscuro y tenebroso del Hombre Murciélago. Esa tremenda instantánea de Batman bajo la lluvia y rodeado de gargolas sería el mejor ejemplo de ello. Por su parte Daniel juega con el diseño, potencia el dramatismo y la tensión y ofrece un buen puñado de imágenes que resultan impactantes de cara al lector. El complemento perfecto para disfrutar de esta historia.



























































































Batman. Rip: Llamando a las puertas del cielo

Que la vida de Batman como vigilante enmascarado en la ciudad de Gotham es una montaña rusa de locura, muerte y lucha sin fin contra el crimen es algo habitual. Aún así, los últimos tiempos han sido especialmente convulsos e interesantes para la dicotomía Bruce Wayme/Batman. Mientras Bruce ha encontrado algo de paz y estabilidad familiar y emocional en la adopción de Tim Drake y en su relación con la modelo y filántropa Jezebel Jet, las noches de Batman se han visto convulsionadas de forma especialmente violenta por una serie de acontecimientos que amenazan con poner su mundo patas arriba y poner fin a su carrera como héroe enmascarado.


La aparición de varios vigilantes disfrazados de Batman pero cuyos métodos expeditivos llegan hasta el extremo de disparar al Joker en la cabeza, la irrupción de Talia en escena con el hijo biológico de Wayne/Batman fruto de una pasada y fugaz relación, y una serie de ominosas señales que apuntan a un futuro particularmen oscuro para el Señor de la Noche se van sucediendo sin descanso. Los salvajes e irracionales actos de sus doppelgänger, la peculiar y difícil relación paternofilial mantenida con Damian, todo un asesino hijo y nieto de dos de las mentes más privilegiadas y de los luchadores más aventajados que el mundo ha conocido y la reaparición del abuelo de la criatura en un desesperado intento por volver a la vida aún a costa de la de su nieto han conducido a Batman hasta su límite físico y psicológico. La mente de Batman, que ha soportado traumas que habrían conducido a la locura a muchos otros y superado situaciones sobrehumanas en las que acción y reacción debían ser casi automáticas, está a punto de romperse en mil pedazos.


Tras un nuevo ataque de los Batman impostores y una experiencia cercana a la muerte, las piezas (las versiones distorsionadas de Batman, sus prácticas de aislamiento y meditación, la inscripción Zur-en-Arrh diseminada por la ciudad en pintadas, el asesinato de Mayhew y la aparición del Club de los Heroes) encajan una a una en su lugar y el puzzle adquiere sentido de forma inexorable. Mientras una banda de malhechores disfrazados con máscaras ridículas siembra el terror en las calles de Gotham y el Joker sabe -como siempre- más de lo que deja traslucir a Batman en crípticas pistas, la Mano Negra lanza su ataque frontal y definitivo contra el Caballero Oscuro y sus aliados. El grupo, organizado y liderado por el doctor Hurt, se descubre como una de las amenazas más letales y perfectas lanzadas contra Batman, no sólo contra sus amigos, su ciudad y su identidad, sino sobre los mecanismos que le convirtieron en el justiciero enmascarado y sobre los recovecos más profundos de la psique de Bruce Wayne.


Cuando Grant Morrison se hizo cargo de la serie Batman en su número 655 los aficionados se debatían entre la euforia por contar con un autor de su valía en el título, el escepticismo de que la imaginación desbordante del escocés y su tendencia a los argumentos lisérgicos encajaran con el personaje y la incertidumbre de si estaríamos ante un bluff publicitario o un acercamiento al mainstream similar al producido en la serie X-Men en la que las historias de Morrison se domesticaban para llegar al público objetivo habitual de los comics de super-héroes. Opiniones hay para todos los gustos, pero yo encuentro esta etapa próxima a finalizar su edición en España (tan sólo faltan los números 682-683 y el clímax de Final Crisis) una de las más interesantes que ha habido en la colección del Hombre Murciélago y un más que digno colofón a esos dos años de andadura en los que a Grant Morrison se le ha dado carta blanca para tratar al personaje como mejor le ha parecido.


Sabido es que Morrison profesa veneración por los comics de la Edad de Plata, y ha dejado buena muestra de ello tanto en sus etapas en Animal Man (donde ya ensayó unas peculiares Crisis y criticó amargamente la deriva del dark and gritty noventero) y en la JLA, donde devolvía al título la grandeza épica, la formación estelar y los conceptos más grandes que la vida, como en algunos de sus títulos de ci-fi para la línea Vertigo en los que lo campy se muestra de una forma especialmente distorsionada y cruel, caso de Sea Guy. Precisamente será en la JLA donde encontremos el segundo acercamiento a Batman tras la primigenia y oscura Arkham Asylum, que ya suponía un peculiar descenso al Corazón de las Tinieblas habitado por Batman y sus némesis. El Batman de Morrison resultaba amenazador, letal en sus tácticas de combate y el tipo más inteligente del Universo, llegando a hacer sombra a dioses del Cuarto Mundo o a alienígenas de toda clase y condición. No está de más reivindicar, ahora que existe un integral con toda su etapa, que su periplo en esa colección es una maravilla épica repleta de aventuras imposibles y conceptos de una imaginación desbordante que, por si fuera poco, hundían sus raíces en un conocimiento íntimo de los personajes y de su continuidad. Para no extenderme, el amor de Morrison por una etapa en la que primaba la imaginación, el sentido de la maravilla y la convicción de estar narrando las mejores historias de la mejor manera posible se condensan en el reciente, enorme, perfecto All Star Superman, que extrae la esencia del Hombre de Acero y la depura hasta límites insospechados concibiendo la historia definitiva del personaje.


Su etapa en Batman resulta opuesta a la del All Star Superman, no en intención -llegar a la esencia última del personaje-, sino en planteamiento. Mientras que allí busca un Superman atemporal que reúna lo mejor de todas sus encarnaciones, los secundarios más interesantes y las tramas más espectaculares posibles, en la colección regular de Batman hemos asistido al proceso inverso: la aceptación de todas y cada una de las etapas históricas del personaje a nivel editorial en una misma persona, en un mismo universo, en el que conviven duendecillos de la quinta dimensión y alienígenas con encarnaciones oscuras y psicóticas del justiciero. A través de un viaje al fondo de la mente de Bruce Wayne todos esos elementos encuentran cabida en un mismo mundo, en una misma continuidad, y de ese modo, integrándolo todo, se deja al personaje preparado para afrontar su incierto futuro...


Pero como estamos hablando de una saga llamada Batman: RIP, ese futuro no resulta demasiado halagüeño, y pese a lo engañoso finalmente del título Bruce Wayne afronta su destino final en esta saga y en Batman Last Rites. Tuve ocasión de leer hace ya casi un año Crisis Final, y estoy esperando a ver terminada la edición española para dejar por aquí unas líneas sobre la saga -ya os avanzo que oscilan entre el elogio contenido y la loa desatada, pero es el efecto que produce en mí el viejo Grant-, por lo que ya iba sobre aviso de lo que sucedía o podía suceder en esta saga, y a pesar de todo he disfrutado enormemente de un tebeo tenso, emocionante, con las justas dosis de acción y espectáculo y que, por encima de todo, hace hincapié en lo que muchos disfrutamos y preferimos del personaje por encima de otros: la inteligencia y la fuerza de voluntad. Podría empezar a enumerar adjetivos que ensalcen el Batman morrisoniano, pero resultaría repetitivo y superfluo. Baste decir que la depuración de las habilidades lógicas, deductivas e intuitivas del personaje van un paso más allá de lo que estamos habituados a leer en un tebeo de pijamas habitualmente, y se agradece.


El punto más flojo de esta historia es la elección de Tony Daniel como dibujante, y decir eso no es tanto un demérito para el artista como señalar una obviedad. Si Morrison hubiese podido contar con Andy Kubert o con J. H. Williams para estos números habríamos podido hablar de una de las grandes historias del Hombre Murciélago, pero la presencia del funcional Tony Daniel y su narrativa a la Image lastran en cierta medida el desarrollo de una historia que habría encontrado en Frank Quitely su perfecto narrador. Lamentablemente, una serie regular requiere rapidez y no permite mimar el producto lo suficiente, por lo que se recurre a dibujantes como Daniel, cumplidores y aparentes. A pesar de todo, ni de lejos me parece Daniel el dibujante infecto que muchos quieren hacer ver, con nulas dotes narrativas. Me parece mucho más legible en conjunto esta historia que el despropósito del All Star Batman & Robin, por mucho Jim Lee que se encargara de los lápices, y el mérito del guión compensa lo correcto del dibujo con creces. En suma, y para mí, un tebeo de Batman que ningún seguidor del personaje debería perderse y un tebeo de super-héroes que da sopas con honda al 80% de todos los tebeos pijameros que se han publicado este mes, con permiso de Geoff Johns, Mark Millar, Peter David y Ed Brubaker.

Sketch-busters CXXXII: Roman Dirge (y II)

Y este es el sketch rápido que Roman Dirge hacía en los tomos de Norma, algo que la organización del stand suele imponer como costumbre siguiendo la regla de muchos autores europeos que pretenden de esa forma evitar que se especule con su arte. El problema, como en este caso, es que no existe un espacio físico en el que el dibujante pueda hacer algo en condiciones y en muchas ocasiones simplemente existe un espacio negro. Por lo menos, y como menor de los males, la editorial podía disponer una hoja en blanco a modo de guardas antes del comic para que los autores, caso de desearlo, pudieran dibujar sobre la misma. Y lo peor de todo es que año tras año el stand de Norma Editorial es uno de los lugares de visita imprescindible por la calidad y la variedad de los autores que congrega. A pesar de los impedimentos, y con toda su buena voluntad, Roman dibujó a Lenore acompañada de su última víctima felina. Adorable la criaturita...



Derribando los muros de cada lunes

Otra semanita que se pasa volando haciendo honor a la teoría de la relatividad aplicada a la percepción que tenemos del tiempo. De lunes a viernes cada jornada se hace eterna y los minutos no transcurren, mientras que las aproximadamente sesenta horas de asueto consecutivas que permite el fin de semana pasan en un suspiro. Todo es relativo, como los consabidos planes que uno hace y luego incumple desoyendo los sabios consejos de ese samurai de la blogosfera que es Osukaru. A pesar de todo, y como servidor es un rato cabezón, esta semana sí espero poder vencer los agobios laborales y el cansancio mental que suele provocar conjurando de la nada unos cuantos posts que me permitan cambiar el chip y entretenerles a ustedes. Si todo sale bien tendrán ustedes en la galería de originales un par de paginillas añejas cuyo valor es únicamente nostálgico y testimonial, un nuevo sketch de convención y si el tiempo lo permite un nuevo repaso a la colección de Superman -en concreto a la etapa de Busiek editada en España a lo largo del último año- y una breve reseña de uno de mis cineastas favoritos pese a contar sólo con dos largos en su haber, Richard Kelly. Por cierto, les recomiendo visiten el blog de Jaime Sirvent en el que se da buena cuenta del nacimiento de un nuevo grupo de superblogueros, los Vengadores de la Costa Blanca o como yo prefiero llamarlos, la Liga de la Justicia Mediterránea.

En un día como el de hoy, que conmemora un acontecimiento histórico de esos que vivimos en tiempo casi real a través de la televisión y en tercera persona, a través de los testimonios de sus protagonistas, me ha parecido oportuno celebrar uno de los hitos más genuinamente significativo y relevante a nivel histórico de los ocurridos en mis 35 añazos de vida. Me refiero, como ustedes podrán suponer a la caída del muro de Berlín hace 20 años de forma inesperada y fruto de un error de comunicación que propició una verdadera revolución pacífica de los habitantes de la RDA, hartos de los 40 años de separación de sus amigos y familiares. Un acontecimiento imparable que se produjo sin derramamiento de sangre, que ha dejado decenas de instantáneas para los libros de historia -me encanta particularmente la del pobre desgraciado encargado de la garita fronteriza que seguramente maldeciría su mala suerte por comerse el marrón en aquel momento-. Poco después y aprovechando el tirón mediático Roger Waters montó en Berlin uno de esos macro conciertos-espectáculo a los que era tan aficionado en Pink Floyd, asimilando la caída del muro de Berlín a la simbología del doble album conceptual The Wall. Con un elenco de artistas invitados verdaderamente impresionante (Van Morrison, Sinéad O'Connor, Marianne Faithfull, Scorpions, Joni Mitchell, Paul Carrack entre otros) fue aquel un concierto seguido en directo por medio mundo. Me parece bastante oportuno empezar esta semana rodeada de pequeños muros con la canción más emblemática del disco, de la que les dejo tanto su letra como la aceptable versión de Cindy Lauper en aquel megaevento. Tengan ustedes mucho cuidado ahí fuera, sobre todo con aquellos que siguen empeñados en colocar ladrillito a ladrillito en todos los muros de la vergüenza físicos y virtuales que aún hoy existen a lo largo y ancho del mundo.



Another Brick in the Wall Part 2
Pink Floyd

We don't need no education
We dont need no thought control
No dark sarcasm in the classroom
Teachers leave them kids alone
Hey! Teachers! Leave them kids alone!
All in all it's just another brick in the wall.
All in all you're just another brick in the wall.

We don't need no education
We dont need no thought control
No dark sarcasm in the classroom
Teachers leave them kids alone
Hey! Teachers! Leave them kids alone!
All in all it's just another brick in the wall.
All in all you're just another brick in the wall.

Infestation: Menos asquerosa de lo crees, más divertida de lo que piensas

Cooper (Chris Marquette) es un tipo al que la vida le ha colocado siempre en el lugar equivocado en el momento equivocado. Inteligente, sensible, cínico y con un peculiar sentido de la responsabilidad se ha visto obligado a dejar el empleo de sus sueños -camarero de una cantina mexicana- para aceptar un trabajo a instancias de su padre (Ray Wise) como teleoperador. Sin motivación alguna, y con nulas dotes de trato con el cliente, la mayor aportación de Cooper a su empresa ha sido la de implantar un peculiar juego de despiste entre compañeros consistente en llamar a un colega de trabajo para luego hacer como si nada y dejar al mismo en un estado a medio camino entre la confusión, la irritación y las ganas de venganza. No es de extrañar que su supervisora tenga intención de despedirlo, pero una vez más, el destino en forma de estridente sonido que provoca el desvanecimiento de ambos, se cruza en el camino de Cooper.


Tras un lapso indeterminado de tiempo Cooper despierta en la oficina envuelto por un capullo de tejido blanco, con señales en el rostro de haber sido succionado por algo y vomitando un líquido blanco con el que ha sido alimentado por algo o alguien. Sin tiempo para asimilar su situación y la del resto de sus compañeros -igualmente envueltos en capullos similares al suyo- un escarabajo de tamaño desproporcionado le ataca, entablándose allí mismo una lucha a muerte con el monstruoso insecto. Escapando con vida por los pelos, Cooper despierta a alguno de sus compañeros y trata de encontrar sentido a una situación que parece extenderse al resto de la ciudad.


Acompañado por un variopinto grupo de extraños con los que se cruza evitando a los bichos Cooper intentará sobrevivir en un mundo en el que el hombre ha dejado de ser la especie dominante y una especie de bichos mutados de gran tamaño ocupan la cúspide de la pirámide alimenticia. Junto a él buscarán una salida Sara (Brooke Nevin), hija de la supervisora, resuelta y llena de recursos; Cindy (Kinsey Packard) la mujer del tiempo del canal local acostumbrada a pensar poco y seducir mucho; Albert (Wesley Thompson) y Hugo (E. Quincy Sloan), un conserje y su hijo sordomudo y Leechee (Linda Park), una enfermera asiática que intentará despertar a otros como ellos para hacer frente a cucarachas, moscas y demás bichos que se pongan por delante. Las divisiones internas, la desconfianza de otros supervivientes y las desagradables sorpresas que los bichos proporcionan colocarán a Cooper y a sus compañeros al borde de la extinción a lo largo de los dos días más aterradores de sus vidas...


Infestation es una película de serie B de toda la vida, un film de género -en este caso el fantástico con ribetes de comedia- rodado con escaso presupuesto, un par de nombres reconocibles en el reparto (Wise, Marquette), la cantidad justa de talento y la suficiente desvergüenza como para intentar llegar a un público concreto, capaz de disfrutar de este tipo de producciones repletas de monstruos, mutaciones, tipos caraduras y heroínas de... peli de serie B. El artífice de Infestation no es otro que Kyle Rankin, un joven director que se ha venido desenvolviendo entre las comedias de bajo presupuesto (The Battle of Shaker Heights, Insex) y las producciones de terror destinadas a internet (Hellholes) que con esta película intentaba hacerse un hueco en el mercado de cine de terror. Rodada en Bulgaria en el año 2007, la película ha sido editada en dvd este año y ha recibido una acogida aceptable entre los conneisseurs del género de terror, que han disfrutado de  su historia simple pero bien desarrollada, sus criaturas generadas por ordenador con aceptables resultados, sus personajes simpáticos y, por una vez, no simplemente irritantes o carne de cañón para escenas gore de difícil digestión.


Todo ello hace que Infestation, pese a lo que su título y avance podrían sugerir, sea una película sumamente disfrutable en la misma línea que otras producciones del mismo género y espíritu como Temblores o Arach Atach, en las que unos bichos amenazaban sendas comunidades rurales -aquí una simple panda de desgraciados unidos por las circunstancias- y los protagonistas se veían obligados a hacer de tripas corazón y enfrentarse a la amenaza con grandes dosis de inconsciente resolución y toneladas de humor. Afortunadamente para el espectador Infestation rehuye el dramatismo de la situación o el gore desatado que podría permitir la trama (algo en lo que por ejemplo sí incidía la saga Feast, de la que espero ver próximamente su culminación) y gracias principalmente a los personajes de Marquette (visto y disfrutado recientemente en Fanboys) y Wise (el padre de Laura Palmer en Twin Peaks que recientemente demostró una notable bis cómica en la serie Reaper), padre e hijo en la ficción, ofrece una mirada jocosa al apocalipsis momentáneo de la humanidad a manos de unos insectos mutados y un más que peculiar equipo de antihéroes de acción preocupados por un caniche perdido o capaces de ponerse a practicar el juego del despiste en el momento de máximo peligro.


Película ideal para cualquiera de las frías tardes invernales que se avecinan, Infestation les hará torcer el gesto en un par de momentos, les entretendrá durante sus escasos y bien aprovechados noventa minutos de metraje y lo que es más importante, les hará sonreir prácticamente en todo momento, cuando no soltar una carcajada oportuna, ante alguno de los afortunados gags que encaja en esta afortunada peripecia de terror monstruoso con bichos mutados. Con películas como esta uno se plantea el motivo por el que las productoras siguen desembolsando cientos de millones de dólares para rodar una película cuando lo único que de verdad hace falta es la pizca justa de talento, la necesaria dosis de poca vergüenza -cómplice con el espectador harto de dramatismo y solemnidad- y la agradecida presencia de un sano sentido del humor balsámico. Siempre he sabido que yo sería el perfecto alivio cómico de una B-movie, quizá por eso me gusten tanto esta clase de películas...

Sketch-busters CXXXI: Roman Dirge (I)

Pasada la resaca de los monstruos, los disfraces y la ambientación tétrica llega la normalidad más absoluta, y nada mejor para romperla que este simpático sketch dibujado por Roman Dirge durante el Salón del Comic de Barcelona del año 2008. Dirge es sobre todo conocido por sus tebeos protagonizados por Lenore, una peculiar niña muerta inspirada en un poema de Edgar Allan Poe y que parece escapada de una película de Tim Burton cuyas aventuras, teñidas de un humor negro y melancólico, están pobladas por vampiros, brujas o Kitty, la peculiar mascota de Lenore, que no es sino un gatito negro muerto (y que encima no es siempre el mismo, ya que la pobre muchacha tiene cierta tendencia a matar a sus mascotas... y no siempre por accidente). Dado que la sesión de firmas de Roman Dirge, un tipo por lo demás muy cercano y atento para con su público, se celebraba en Norma Comics y allí suelen vetar las hojas en blanco, llevamos un tomo para que lo dedicara. Dirge no sólo realizó la dedicatoria dentro del tomo sino que además hizo este dibujillo de Kitty en una hoja aparta que entró a formar parte de nuestra sección de sketchs protagonizados por o con gato incluido. Ni que decir tiene que nosotros habríamos cuidado a Kitty mucho mejor, pero Lenore también le daba toneladas de cariño. ¡Un cariño de muerte! 



Lunes bajo presión

Como comprobarán por la tardía hora de publicación de este breve post, el comienzo de mes se me ha echado encima de la peor manera posible, con un cansancio físico acumulado considerable, las reservas de energía bajo mínimos y las exigencias laborales rozando máximos históricos en un entorno además de incertidumbre y presión. No me quejo demasiado, porque es curro a fin de cuentas, pero desde luego que servidor tiene las tuercas todo lo apretadas que pueden estar y mucho me temo que el hartazgo que supone pasarse toda la jornada frente al ordenador lo acabe pagando el blog al necesitar uno despejarse y cambiar el chip después de pelear con el fotochó durante siete horas diarias.


No es el lunes lo único que se me ha echado encima, y el sábado finalmente desistí de subir las habituales fotos de Halloween en "tiempo real" como había avanzado al comienzo de la semana. Para compensar, e ilustrando estas líneas, tienen ustedes un par de instantáneas de cómo estaba decorada la casa en la pequeña fiesta de Halloween que celebramos el sábado pasado y que tiene algo de culpa en esa pérdida ya alarmante de energía vital.


Me permitirán que haga mutis por el foro virtual dejándoles con una canción clásica de las fiestas de Halloween y un video más que divertido que reúne décadas de escalofríos, gomaespuma y carcajadas -voluntarias o involuntarias- al ritmo de Bobby "Boris" Picket y sus pateadores de tumbas.... Buf, a ver si esta semana tengo mucho cuidado ahí fuera...

Monster Mash
Bobby "Boris" Pickett and the Crypt-Kickers

I was working in the lab late one night
When my eyes beheld an eerie sight
For my monster from his slab began to rise
And suddenly to my surprise


He did the mash
He did the monster mash
The monster mash
It was a graveyard smash
He did the mash
It caught on in a flash
He did the mash
He did the monster mash


From my laboratory in the castle east
To the master bedroom where the vampires feast
The ghouls all came from their humble abodes
To get a jolt from my electrodes


They did the mash
They did the monster mash
The monster mash
It was a graveyard smash
They did the mash
It caught on in a flash
They did the mash
They did the monster mash


The zombies were having fun
The party had just begun
The guests included Wolf Man
Dracula and his son


The scene was rockin', all were digging the sounds
Igor on chains, backed by his baying hounds
The coffin-bangers were about to arrive
With their vocal group, "The Crypt-Kicker Five"


They played the mash
They played the monster mash
The monster mash
It was a graveyard smash
They played the mash
It caught on in a flash
They played the mash
They played the monster mash


Out from his coffin, Drac's voice did ring
Seems he was troubled by just one thing
He opened the lid and shook his fist
And said, "Whatever happened to my Transylvania twist?"


It's now the mash
It's now the monster mash
The monster mash
And it's a graveyard smash
It's now the mash
It's caught on in a flash
It's now the mash
It's now the monster mash


Now everything's cool, Drac's a part of the band
And my monster mash is the hit of the land
For you, the living, this mash was meant too
When you get to my door, tell them Boris sent you


Then you can mash
Then you can monster mash
The monster mash
And do my graveyard smash
Then you can mash
You'll catch on in a flash
Then you can mash
Then you can monster mash