viernes, abril 04, 2014

Sketch-busters CCXXXI: El Torres

Ya me comía una C en el encabezamiento de la entrada, y de paso, como si nada, cien dibujillos en una de las secciones más longevas de este blog. Hoy no toca desempolvar un dibujín añejo ni rebuscar entre las carpetas reales o virtuales un sketch apropiado, sino que toca subir una dedicatoria fresquísima, conseguida hace apenas una semana en las XVI Jornadas de Unicomic. Para todo sketch-buster que se precie, la logística previa a unas jornadas o salones resulta vital, ya que la selección de material de cada autor puede producir disgustos inoportunos -cuando se olvida "ese" comic que adoras pero que no recordabas que era de un autor en concreto- o provocar gastos imprevistos. Este año había un caso concreto en que lo tenía meridianamente claro. Lo cierto es que no he podido seguir la trayectoria de guionista de El Torres como me gustaría, y más teniendo en cuenta que alguno de sus últimos -y apetecibles- trabajos han aparecido editados en nuestro país en tomo. A la espera de poder permitirme El bosque de los suicidas o Las brujas de Westwood, estoy ahora revisando una lectura que cuenta con quince años y no poco polvo acumulado en mis estanterías, y que se corresponde con uno de los primeros trabajos del guionista a nivel profesional en nuestro país. Me refiero a un tebeo que será totalmente desconocido para la mayoría de ustedes, la parodia super-heróica Team Triumph, con guiones de El Torres y dibujo de J.E. Machuca y Pepe Díaz. Como muchos otros lectores de mi generación, mi llegada al tebeo de pijamas fue precedida por años y años de lecturas de tebeos humorísticos, de los que nuestro país puede sentirse orgulloso de contar con una larga y rica tradición. Cuando el gusto evolucionó y mi atención se centró ya en los universos un poco más adultos de Marvel y DC aún mantuve la afición por los tebeos que mezclasen el humor y los super-heroes, con los ilustres nombres de Jan y Sergio Aragonés a la cabeza con obras tan fundamentales como Superlópez, Magnor el Poderoso, Fanboy o Sergio Aragonés masacra Marvel y destruye DC... El caso es que leí en su momento la serie de Team Triumph -seis números a color editados por Ultimate Comics- y me garantizó una buena ración de sanas risas y alguna que otra carcajada a costa de la mirada burlona hacia unos personajes y un género que, reconozcámoslo, está tan cercano a la sátira y al ridículo que hace que la frontera entre lo sublime y lo risible se cruce en más de una ocasión aunque sea de forma involuntaria. Entre el ayer y el hoy aún le pegué una segunda lectura a la serie completa en recuerdo del peculiar momento en que llegué hasta ella. El Torres, durante la sesión de firmas, hacía unas pequeñas dedicatorias para los aficionados, pero cuando vio los números de Team Triumph se rió a mandíbula batiente y apenas daba crédito a lo que veía. Lo cierto es que se le notaba el cariño por uno de sus primeros trabajos mientras hojeaba los números y recordaba algunos de los más que eficaces chistes que había parido hace exactamente tres lustros. Casi con timidez me preguntó si quería una dedicatoria... ¿Seguro? Pues claro, caballero. Y ahí se lanzó el guionista malagueño a hacer un crossover de una de sus obras más recientes -y que quizá acabe contando con adaptación cinematográfica amparada por el director de The Ring, nada menos- con uno de los gags más divertidos y recurrentes de Team Triumph, el protagonizado por el Increíble Chico Estorbo... ¡Ya imaginarán su asombroso y temible poder!


martes, abril 01, 2014

Unicomic 2014: Cita obligada con las viñetas

Este año la cita con el mundo del tebeo organizada por la Universidad de Alicante como cada año a finales de marzo y celebrada en la sede alicantina de la UA, Unicomic, alcanzaba nada menos que su decimosexta edición. Nosotros tuvimos la suerte de descubrir las jornadas en su segundo año, y a partir de entonces si no recuerdo mal tan sólo hemos fallado en una ocasión a una cita que suele acabar siendo harto agradecida por la cercanía que supone poder escuchar a dibujantes o guionistas que admiran y, cómo no, conseguir esas firmas o dedicatorias que prolongarán en el tiempo el recuerdo de ese encuentro. Recordando con algunos miembros de la organización pasadas convocatorias, tengo que reconocer que nos sobrevino un sentimiento de asombro y nostalgia a la vez al rememorar algunos de los nombres que los aficionados alicantinos hemos tenido la suerte de tener a nuestro alcance con el transcurrir de los años. Sin ánimo de ser extensivo ni exhaustivo, me vienen a la cabeza los nombres de autores como Scott Lobdell, Gary Frank, Bryan Hitch, John McCrea, Joe Kelly, Joe Casey, Bryan Talbot, Pasqual Ferry, Óscar Jiménez, Jesús Yugo, Jock, Andy Diggle, Stuart Immonen, Eduardo Risso, Pedro Colombo, David LaFuente, Enrique Breccia, Adi Granov, Michael Kaluta, Mark Buckingham, Doug Braithwite, Enrique Alcatena, R. M. Guera, Purita Campos, Vicente Cifuentes, David López, Peter Milligan, Corominas, Salva Espín o Fernando Dagnino. Sin duda esto significa que por las jornadas a pasado lo mejor de ayer y de hoy, tanto nacional como extranjero, y que un servidor se está volviendo cada vez más un abuelo cebolleta con tendencia a rememorar batallitas y a mantener un pie en ese pasado que si bien no tienen porqué necesariamente ser mejor sí despierta en un servidor buenísimos recuerdos.


Como hemos venido haciendo a lo largo de los últimos años nuestra presencia en Unicomic se redujo a la jornada del sábado, donde tradicionalmente se concentran las charlas de los autores que trabajan para el mercado americano, que es aquel que más interesante nos resulta y que con más atención seguimos. Este año eran tres las charlas propuestas. La primera de ellas, Cómo conseguir ser un guionista de cómic: buenas y malas prácticas, contaba con la participación de el guionista y editor malagueño El Torres y los escritores alicantinos Pablo Durá y David Abadía. La charla se centró en su primera parte en el repaso de la exhaustiva carrera del guionista andaluz, desde la casi autoedición en los 90 hasta sus pinitos en el mercado norteamericano y su consolidación allí como escritor solvente y posteriormente editor de una serie de títulos que aunque hayan corrido una suerte dispar son buena muestra de su ecléctica labor creador y de su habilidad emprendedora. Lo cierto es que a lo largo de la charla se mencionaron un buen puñado de tebeos que no había leído y que me entraron unas ganas tremendas de devorar, tras oír las anécdotas relacionadas con cada uno de ellos, con títulos como El velo, El bosque de los suicidas, la trilogía próxima a su conclusión de Nancy in Hell, Las brujas de Westwood). Con una charla amena y muy divertida, El Torres fue desgranando anécdotas y comentarios muy lúcidos sobre el mundillo, que rubricaron en su intervención los "chicos locales", Durá y Abadía. Estos apellidos deberían sonarles pues les hablé hace no mucho de la interesante iniciativa que ambos habían protagonizado junto al dibujante Sergio Córdoba, la creación y publicación en la web de un comic protagonizado por un viejo y semi olvidado personaje marvelita, El Aguila, como muestra de su talento a la hora de afrontar un proyecto de esas características (pueden repasar la entrada aquí). Además de hablar de la génesis de esa loca aventura y del proceso desempeñado para materializarla, dieron a la parroquia la buena noticia de que la editorial norteamericana Amigo, dirigida por El Torres, les había encargado una miniserie de cuatro números, con lo que charla quedó completa con una buena noticia para los aficionados y para los creadores.


Abadía, Durá y El Torres, tres escribas dándolo todo para el mercado americano

Las siguientes charlas se amalgamaron en una sola, celebrándose de forma simultánea los encuentros con los autores Jorge Jiménez y Francis Portela. Presentados de manera sucesiva, mientras que se repasaba la carrera de cada uno de ellos el otro mostraba sus habilidades digitales con la tableta gráfica y el programa de dibujo Manga Studio, realizando un par de dibujos bastante apreciables de la figura de Superman. Centrando más el contenido de cada charla en el correspondiente autor, cabe decir que el jovencísimo dibujante granadino Jorge Jiménez realizó una charla repleta de divertidísimos y espontáneos comentarios sobre los inicios de su corta pero prometedora carrera, así como algunas reveladoras explicaciones sobre el modo de trabajo enteramente digital que cada vez más artistas adoptan ante el avance y perfeccionamiento de las herramientas de dibujo y retoque. Mostrando una verdadera pasión por el personaje de sus amores, Superman, con el que ya ha trabajado en la serie Smallville. Season 11 o en Superboy, la aspiración de Jiménez es la de lograr en un futuro dibujar las andanzas del kryptoniano en su cabecera madre, Action Comics. Trabajo no le ha faltado en series como Transformers, Red Lanterns o Arrow, ni le faltará presumiblemente atendiendo a la calidad del dibujante y a la pasión mostrada por su trabajo.


Jorge Jiménez, en el centro, con Portela trasteando su "mesa" de dibujo.

Por su parte, Francis Portela, dibujante afincado en Barcelona, nos narró su trayectoria profesional en el medio que comenzó como entintador de otros artistas como Al Barrionuevo o Juan Santacruz para posteriormente centrarse en una ya consolidada carrera como dibujante que le ha llevado a trabajar con las dos grandes editoriales norteamericanas en títulos como Pantera Negra, Lobezno: Primera Clase, Heroes de Alguiler, Legion de Super-Héroes o Animal Man. Curiosamente uno de sus trabajos predilectos, junto al guionista Fred Van Lente, y carne de cañón de tomo alimenticio pero cumplidor que un servidor probablemente compraría con los ojos cerrados, permanece inexplicablemente inédita en nuestro país, el homenaje al cine de robos de Soderbergh y Clooney protagonizado por los villanos marvelitas plasmado en Super-Villain Team-up: MODOK's 11. Y con eso y con un bizcocho acabamos llegando a las ocho y pico y a la sesión de firmas, pero de eso ya tocará hablar en las correspondientes entradas de los sketchs allí realizados.


Francis Portela en plana charla, mientras un concentrado Jiménez daba vida digital a Kal El.

Solo me queda agradecer un año más a los viejos amigos de la organización -pasada y actual- a los que siempre es un placer saludar -Dani, Pablo, Javi y Fran- y a los viejos roqueros que siguen manteniendo año tras año el espíritu del aficionado irreductible y lleno de amor por la viñeta, que además, dejan constancia con más detalle y fidelidad de lo allí ocurrido, como es el caso de Carlos de Gotham News, cuya crónica les recomiendo fervientemente. El año próximo espero que se celebre otra nueva edición de Unicomic, que nos acercará más autores y tebeos pero no mejores que los de este año, porque como diría El Gran Wyoming, eso es imposible.


El Torres, Portela y Jiménez en la sesión de firmas posterior a las charlas y que clausuró las XVI Jornadas del Comic de la Universidad de Alicante. Unicomic 2014 en lenguaje friki.

lunes, marzo 31, 2014

True Monday

Si hace cuatro semanas no quería faltar a la tradición de autofelicitarme mi cumpleaños, esta semana no quería dejar pasar tampoco la ocasión de recordar otro de esos eventos anuales a los que procuro asistir en la medida de mis posibilidades y que se haya en el mismo origen de este blog, las Jornadas de Comic organizadas por la Universidad de Alicante, que han llegado este año a su décimo sexta edición. El caso es que iba a hacer una entrada tipo lunicomic para comentar la jornada del pasado sábado, pero me lo pasé tan bien y la cosa cundió tanto que me ha apetecido resucitar esta semana el blog por todo lo alto con sus entradas correspondientes. A saber, la entrada mamporrera de hoy, donde de clavo les cuelo el avance de contenidos y unas cuantas neuras personales; la entrada dedicada en exclusiva con contenido gráfico y repaso a las charlas de Unicomic; un dibujín de los obtenidos allí que tiene su miga y su chicha y que me hizo particular ilusión; y si el tiempo y las ganas lo permiten una reseña al viejo estilo de la serie que nos ha volado la cabeza este fin de semana y que da nombre a la entrada de hoy, True Detective. Con decirles que ayer nos cascamos casi de tirón cuatro capítulos para terminarla se pueden hacer una idea del grado de interés y tensión que pudo despertar el producto de la HBO en chez Sparks-Plissken. Para mantener el impacto, avivar el recuerdo -que se ha extendido a un par de sueños chungos relacionados esta misma noche- y avanzar la reseña, nada mejor que dejar aquí hoy la canción que ilustra los excelentes títulos de crédito de dicha serie, Far from any road de The Handsome Family, con la que damos la bienvenida a una semanita que se augura larga y alterada por ese maravilloso cambio horario que nos trastoca los biorritmos, nos descoloca momentaneamente, nos transtorna el sueño, y según dicen unos cuantos jerifaltes tecnócratas, nos convierte en más productivos y eficaces trabajadores que ahorran luz y energía. ¡Marramiau! Sean ustedes buenos, y si leen estas lineas, no dejen de pasarse a lo largo de los próximos días por esta la que sigue siendo su casa virtual, temporalmente vuelta a la vida con empuje primaveral. Y recuerden tener mucho cuidado ahí fuera...



Far from any road
The Handsome Family

From the dusty mesa,
Her looming shadow grows,
Hidden in the branches of the poison creosote.
She twines her spines up slowly,
Towards the boiling sun,
And when I touched her skin,
My fingers ran with blood.

In the hushing dusk, under a swollen silver moon,
I came walking with the wind to watch the cactus bloom.
A strange hunger haunted me, the looming shadows danced.
I fell down to the thorny brush and felt a trembling hand.

When the last light warms the rocks,
And the rattlesnakes unfold,
Mountain cats will come to drag away your bones.

And rise with me forever,
Across the silent sand,
And the stars will be your eyes,
And the wind will be my hands.

 

lunes, marzo 03, 2014

Feliz lunes a mí...

Lo iba a dejar pasar, haciéndome el loco, pese a que tenía la firme intención esta mañana de cumplir con otra de las pocas tradiciones que se han vivido en esta bitácora casi desde el momento de su fundación digital. Al final, entre una tarde de asueto y dolce far niente y la necesaria sesión de bicicleta elíptica con la que pretendo aligerar el maratoniano atracón de sushi que me metido entre pecho y espalda, no he querido dejar de constatar aquí que este lunes -además cae en el día justo, para más casualidad-, después de aproximadamente unos 2080 vividos a lo largo de los años, un servidor ha alcanzado la provecta edad que le convierte en un señor mayor, en un friki madurito, en un viejuno lector de comics y coleccionista de dibujines que sigue amando con pasión todo aquello que huela a cultura popular y que hoy cambia de dígito y se mete ya en la cuarentena para seguir la marcheta que le ha tocado bailar... Como ha sido marca de fábrica a lo largo de estos años dejo esa peculiar y genial viñeta de Bonvi que a través del patetismo inherente a la misma consigue -o por lo menos eso creo yo- destilar esa ineludible ansia de vivir y de disfrutar de la vida aún hasta en las peores circunstancias, anhelos tan consustanciales al ser humano como necesarios para sobrevivir en estos tiempos que corren.


Y para redondear la jugada, pues nada mejor que uno de mis himnos personales que abunda en el mensaje anteriormente expuesto, en la necesidad de seguir adelante, pase lo que pase y le pese a quien le pese. Y si encima ese mensaje lo dejan cantado los muchachos de U2, pues mejor que mejor. Sean ustedes buenos, disfruten de la vida como a buen seguro hacen y tengan, como estoy seguro de que es así, mucho cuidado ahí fuera...

Walk on
U2

And love is not the easy thing
The only baggage you can bring…
And love is not the easy thing….
The only baggage you can bring
Is all that you can’t leave behind

And if the darkness is to keep us apart
And if the daylight feels like it’s a long way off
And if your glass heart should crack
And for a second you turn back
Oh no, be strong

Walk on, walk on
What you got they can’t steal it
No they can’t even feel it
Walk on, walk on…
Stay safe tonight

You’re packing a suitcase for a place none of us has been
A place that has to be believed to be seen
You could have flown away
A singing bird in an open cage
Who will only fly, only fly for freedom

Walk on, walk on
What you’ve got they can’t deny it
Can’t sell it, can’t buy it
Walk on, walk on
Stay safe tonight

And I know it aches
And your heart it breaks
And you can only take so much
Walk on, walk on

Home… hard to know what it is if you’ve never had one
Home… I can’t say where it is but I know I’m going home
That’s where the hurt is

I know it aches
How your heart it breaks
And you can only take so much
Walk on, walk on

Leave it behind
You’ve got to leave it behind
All that you fashion
All that you make
All that you build
All that you break
All that you measure
All that you steal
All this you can leave behind
All that you reason
All that you sense
All that you speak
All you dress up
All that you scheme…

lunes, febrero 17, 2014

Big Culo Day 2014. Galería: Vampirella

Un año más alcanzamos ese día tonto de febrero en que la blogosfera friki, desvergonzada y un tanto pervertidilla llena los blogs de traseros, de culos, panderos, cachas heróicas y nalgas bellamente dibujadas por algunos de los mejores dibujantes o más ineptos artesanos que pueblan este mundillo. Parafraseando a Dickens, "Era el mejor de los traseros, era el peor de los culos, la nalga de la sabiduría, y también de la locura; las posaderas de las creencias y de la incredulidad; el pompis de la luz y de las tinieblas; las asentaderas de la esperanza y el ojete de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos directos al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto" (Charles Dickens, Historia de Dos Traseros). Me estaba haciendo el loco ante tan magno evento del que he sido un fiel perpetrador a lo largo de los años, contando con los ilustres traseros de Joe Pekar, Milo Manara, de la escuela brasileña de dibujantes de commissions o recopilando una galería con el pandero galáctico más famoso de la historia de la cultura popular. Para este año he decidido recuperar otro mito lúbrico que ha perdurado a lo largo de varias generaciones, y es que, pese a que a lo largo de sus más de cuatro décadas de historia como personaje las buenas historias de Vampirella se pueden contar con los dedos, hay que reconocer que Vampi cuenta con uno de los mejores diseños de la historia del medio y una potente sensualidad capaz de colocarnos uno tras otro sus nuevos reboots o etapas editoriales y toda recopilación de ilustraciones que reúna el esplendoroso trabajo que los mejores artistas del medio hayan creado para agrandar aún más el mito erótico vampírico por excelencia del noveno arte. Así pues, les dejo a continuación con una selección de ilustraciones de Vampirella donde el personaje aparece mostrando uno de sus dos perfiles buenos en conmemoración de este Big Culo Day 2014, galería en la que podrán disfrutar del trabajo de dibujantes e ilustradores de la talla de Dave Stevens, Bruce Timm, Joe Chiodo, Michael Kaluta, Enric, Fabiano Neves o Paul Renaud. 









martes, enero 21, 2014

El All-New Aguila: Al asalto del mercado americano

Aunque este espacio ha estado aletargado durante unas semanas, no quiere decir que un servidor halla estado completamente desconectado del mundillo viñetil durante ese lapso de tiempo. Entre lecturas, noticias varias que uno lee con el cansancio del lector cansado y escéptico y reediciones diversas que le hacen a uno sentirse tan viejo como realmente es, ha habido una explosión de talento y entusiasmo en la cercana ciudad de Alicante que me ha llenado de alegría y que no he querido dejar de compartir con los pocos y sufridos lectores que aún se dejan caer por aquí de cuando en cuando. Tres jóvenes artistas han realizado un proyecto de prueba para presentar a Marvel, cogiendo un viejo personaje de la editorial, El Aguila, y realizando una suerte de recuperación con un tono desenfadado y actual. Inspirado en la figura del Zorro, y creado por Mary Jo Duffy y Trevor Von Eeden (con colaboración de Dave Cockrum), Alejandro Montoya vivió sus aventuras heróicas en el entorno urbanita de Nueva York, empleando sus dotes de espadachín y atleta en la lucha contra el crimen. Además, como complemento el Águila poseía la capacidad mutante de generar una carga eléctrica en su cuerpo que transmitía mediante sus espadas a modo de aguijones. Con este personaje bastante olvidado que apareció entre otras series en Power Man & Iron Fist, Marvel Fanfare, Marvel Comic Presents o Marvel Super-Heroes: Contest of Champions, los guionistas Pablo Durá y David Abadía y el dibujante Sergio Córdoba han realizado un proyecto de prueba como Stan Lee manda, un número completo americano que podría suponer el primero de una nueva colección dedicada al personaje hispano, con portada, 22 páginas interiores, diseños y logos incluidos, e incluso un anuncio de una serie animada infantil dedicada a El Águila en un estilo propio del canal Disney.


No sólo el hecho de la proximidad geográfica de la génesis de este proyecto me resulta interesante, sino que la presencia de Pablo Durá como uno de los impulsores del mismo supone un motivo de gran regocijo para mí, en tanto que este entusiasta lector de tebeos, uno de los organizadores fundacionales de las jornadas de Unicómic, está en el origen mismo de mi devoción por las jornadas y salones españoles, así como en la génesis de mi condición de coleccionista de dibujines y por tanto, génesis primera de este blog. No me cabe más que desear a todos los implicados la mejor de las suertes en su aventura de darse a conocer allende los mares, donde la industria del tebeo permite soñar con la posibilidad de dedicarse profesionalmente al trabajo de guionista o dibujante, y esperar a que a la mayor brevedad posible podamos encontrarnos en una sesión de firmas a la que prometo acudir con toda mi ilusión. Podéis obtener más información en el blog de otro de los culpables de mi amor por Unicomic, Dani Simón, donde da detallada cuenta del proyecto, así como en el blog oficial creado por los propios autores donde podréis encontrar una tras otra todas y cada una de las páginas repletas de humor y con cameos estelares de algunos personajes Marvel de las que consta el primer número de la espectacular y divertida reinvención de Alejandro Montoya, El All-New Aguila.




domingo, diciembre 15, 2013

Commissionando CLXII: Artchild

Hoy viene a esta sección otro de los dibujantes que más activo se muestra en la red ofreciendo su trabajo en subastas periódicas, a la vez que acepta encargos a través de la red. Me refiero al artista canadiense Artchild, cuyo trabajo no sólo se relaciona con la ilustración o el mundo del comic, sino que se extiende al campo del graffiti y del arte urbano, lo cual si se me permite, se puede apreciar en el diseño de alguno de sus dibujos y en la inclusión de tipografías que podríamos encontrar en cualquier pared adornada con graffitis de nuestro entorno. Dado el carácter de su trabajo, no es fácil recabar información sobre el autor, así que he recurrido a diferentes fuentes disponibles en la red, empezando por el blog personal de Artchild, en el que va dejando muestras de su espectacular trabajo, un perfil personal, o esta entrevista en la que habla de su trabajo. Sus commissions entran dentro de lo que hemos venido denominando good girl art, recordemos, trabajos centrados en la ilustración de personajes femeninos, con poses sensuales y rotundas, pero dentro de ciertas limitaciones que no le hagan caer en lo abiertamente sexual. He tenido que recortar los criterios de selección a mínimos, en tanto que me hubiese gustado incluir otra buena decena de ejemplos de su trabajo, en el que destaca como he dicho antes la habilidad a la hora de plasmar los personajes sobre el papel de forma espectacular. Otra cosa que me ha llamado la atención es la habilidad de Artchild a la hora de trabajar con el color, dotando de matices y volumen a cada una de sus figuras y dotando de gran calidez a cada commission. Y ya sin más dilación, les dejo con una selección de heroínas y personajes femeninos entre los que destacan mi añorada Gwen Stacy, la Gata de turno, la ilustración grupal de heroínas DC o una composición inspirada en el artista Mucha con las Cuatro Estaciones de Batman personificadas en cuatro personajes icónicos de su galería de secundarios.















lunes, diciembre 09, 2013

Un lunes invicto

Tenía pensado todo el día dedicar un ratillo a poner por escrito el par de pensamientos que me han venido rondando la cabeza desde la madrugada del pasado jueves, pero lo cierto es que hoy ha sido como gran parte de los días de las pasadas semanas, una continua sucesión de imprevistos, malestares generales y secuelas que llevo arrastrando por culpa del frío y el cansancio y que me dejan sin tiempo y al borde de la extenuación. Ya con el tiempo mordiéndome el trasero, no he querido dejarme vencer por todas las circunstancias anteriores y he decidido retomar la entrada de cada lunes dedicándosela al activista político, premio Nobel y ex presidente sudafricano Nelson Mandela. Cuando me acosté el jueves con un nudo en la garganta le dije a miss Sparks que el mundo era en ese momento un poco peor al perder a un ser humano que eminentemente cambió el mundo de una manera positiva con sus obras, sus palabras y su ejemplo. Todo el fin de semana ha estado repleto de homenajes al lider político, de remembranzas de su historia y de su trayectoria, e incluso se ha emitido por televisión la gran película dirigida por Clint Eastwood hace unos años, Invictus, un proyecto largamente acariciado por el actor Morgan Freeman que condensa la figura de Mandela en una anécdota aparentemente menor: la de su intervención en la copa del mundo de rugby que se celebró en Sudafrica. La sobriedad de Eastwood no es óbice para que la historia ralle en ciertos momentos en elevadas cotas de emoción, y permita elevar una más que acertada reflexión sobra la importancia del deporte como inspirador de la gente y de las competiciones transnacionales como forma de unir a un país y de limar diferencias y asperezas aparentemente irreconciliables. Dicho esto, quede esta entrada de lunes acompañada del poema que dio coraje y valor al preso 46664 como mi pequeño homenaje a un gran hombre.


Antes de dejarles momentaneamente, les vaticino para los próximos días una serie de entradas que espero retomen el ritmo mínimo exigible de actuaciones blogueras, con el repaso al programa y a los autores invitados al próximo Expocomic, una galería de commissions algo calentita para subir la temperatura friki y si el tiempo lo permite, el repaso a alguna de las novedades que habrán aparecido este mes y que servidor ya leyó en el momento de su publicación original. Desde el siglo XIX, les dejo con Invicto...

Invictus
William Ernest Henley

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

 

viernes, noviembre 22, 2013

Sketch-busters CCXXX: Mark Buckingham (V)

Con esta entrada he querido sumarme en esta semana tan especial a un evento que muchos aficionados llevamos esperando varios meses ya. Me refiero al tan esperado especial televisivo que celebra el cincuenta aniversario del Doctor Who, personaje de ciencia ficción que ha protagonizado seriales en la televisión británica desde el 23 de noviembre de 1963, y que pese a sus altibajos creativos y a las interrupciones de emisión, ha sabido resurgir de las cenizas con la fuerza necesaria como para convertirse en un fenómeno cultural de referencia en el campo de la ciencia ficción a nivel planetario. Mis recuerdos del personaje se remontan a algunos episodios protagonizados por Tom Baker, el estrafalario cuarto Doctor, emitidos en catalán por la TV3 en horario infantil. No fue hasta mucho después que el boca a boca de varios blogs -en especial Crisei de Rafa Marín- me llevaron a darle una oportunidad a la nueva encarnación del personaje, impulsada por Russell T. Davies como escritor y show-runner en el año 2005 y con Cristopher Eccleston encarnando al Doctor. Tras unos capítulos repletos de maquillajes ridículos, trajes de goma, chistes sonrojantes y escenarios de cartón piedra, los personajes comenzaron a cobrar vida, las historias tomaron profundidad y seriedad y la cosa nos enganchó de tal modo que en un año nos ventilamos las tres temporadas de David Tennant como el décimo Doctor y las pertenecientes al spin off protagonizado por Jack Harkness y su equipo de investigadores de lo inusual y alienígena en la división Torchwood. A lo largo de esta semana son muchos whovians los que han contribuido con su granito de arena para difundir la riqueza de un personaje más grande que la vida que ha marcado a varias generaciones de espectadores con sus historias, acompañantes, tragedias y maravillas, y yo he querido colaborar dentro de lo posible con dos entradas. La de hoy, previa al visionado del especial, se engloba dentro de la sección de dibujos de colección, y pertenece a una de las sesiones de firmas de las Jornadas de Avilés celebradas en las famosas terrazas cercanas a la Casa de la Cultura. El autor, Mark Buckingham es un viejo conocido de esta sección, un artista como la copa de un pino y una de las personas más amables y agradables que he tenido la fortuna de conocer a lo largo de mis años como asistente a este tipo de eventos. En aquella ocasión, y dado que Mark ha trabajado como dibujante en varias de las colecciones de comic protagonizadas por el Doctor, le pedí un Doctor Tennant, a lo que el dibujante accedió amablemente. Como manera de calentar motores de cara a The day of the doctor no está nada mal... Allons-y!!!

sábado, noviembre 16, 2013

Bienvenidos al fin del mundo: Noche de bares apocalíptica

El 22 de junio de 1990 cinco amigos terminaban el instituto en la pequeña localidad de Newton Haven, un idílico pueblecito de la campiña inglesa que contó con el honor de tener la primera rotonda de las islas. Para celebrar la ocasión, los amigos decidieron recorrer todos y cada uno de los pubs de la ciudad en una noche de fiesta, cerveza y diversión. Doce bares, doce pintas de espumosa y fría cerveza. El reto de la Milla de Oro de Newton Haven les llevaría a los bares de nombres tan clásicos como El Primer Correo, El Viejo Conocido, El Gallo Famoso, Las Manos Cruzadas, Los Buenos Compañeros, El Fiel Sirviente, El Perro Bicéfalo, La Sirena, El Panal, La Cabeza del Rey, El Hueco en el Muro y finalmente, para rematar la noche, el último de los bares, El Fin del Mundo. En esa autodenominada odisea hacia la madurez, los muchachos bebieron, y rieron, hicieron el gamberro, y pelearon, y vomitaron, y fueron perdiendo efectivos por el camino hasta que, sin poder concluir su épica noche de bares, vieron amanecer desde una colina cercana y separaron sus caminos durante más de una década...


La vida no ha sido muy generosa con Gary King (Simon Pegg), un alcohólico que acude a terapia grupal donde refiere una y otra vez la noche en que intentó llevar a buen puerto el recorrido de La Milla de Oro de Newton Haven. Sin amigos, sin oficio ni beneficio, una loca idea se apodera de King, que decide reunir de nuevo a la banda y asaltar quince años después todos y cada uno de los bares para cumplir lo que en su momento no pudieron. Para ello vuelve a ponerse en contacto uno tras otro con sus viejos amigos. Peter Page (Eddie Marsan) es un apocado vendedor de coches en el concesionario paterno; Oliver "O-Man" Chamberlain (Martin Freeman) trabaja el sector inmobiliario de alto standing; Steven Prince (Paddy Considine) es un arquitecto exitoso y con una envidiable vida sentimental; finalmente, Andy Knightley (Nick Frost), antigua mano derecha de Gary, hoy exitoso abogado corporativo, totalmente sobrio y resentido a muerte con el que fuera su mejor amigo. Y de esta forma, no sin gran esfuerzo y encaje de bolillos dialéctico Gary King reunió a su corte (príncipe, caballero, chambelán y paje) para regresar a su Newton Haven natal y afrontar la épica empresa del recorrido de La Milla de Oro.


La Milla se inicia con cierto calma y recelo mutuo. Los viejos amigos se ponen al día, recuerdan la época dorada de su juventud y algunos trapos sucios van saliendo a la luz. Conforme caen las pintas y los bares se suceden las tensiones se suceden, y la aparición de la hermana de Oliver, Sam (Rosamund Pike) no hace sino aflorar una vieja rencilla romántica entre Gary y Steven. Al tiempo que una verdad se va haciendo cada vez más evidente, la de que mientras todos prosiguieron con sus vidas lejos de allí, Gary King quedó atrapado en la visión idílica de un pasado que quizá no fuera del todo como a él le gustaría recordar y que dista mucho de poder ser recuperado o revivido como quisiera, los amigos comienzan a quedar atrapados en una serie de pubs uniformes y parecidos los unos a los otros y a ser seguidos por unos vecinos y parroquianos que se comportan de manera cada vez más extraña. Para la cuarta pinta se hará evidente que algo muy extraño está sucediendo en el antaño idílico Newton Haven, y que los cinco amigos tendrán que ser inteligentes, valerosos y serenos para afrontarlo con posibilidades de éxito. O eso o seguir bebiendo pinta tras pinta en una maníaca y desesperada carrera hacia El Fin del Mundo que les aguarda al final del camino de La Milla de Oro de Newton Haven.


Nos encontramos con otra de esas películas ante las que un servidor no puede ni quiere ser objetivo. Bienvenidos al fin del mundo (The world's end) es la tercera colaboración cinematográfica del director y guionista Edgar Wright con los actores Simon Pegg y Nick Frost, cerrando la que ha sido llamada de manera no oficial Trilogía del Cornetto, una serie de tres películas que parodiaban un género concreto cada una y en la que sus protagonistas aparecían comiendo un cornetto de diferente sabor en cada una de ellas. Así, en Zombies Party (Shaun of the Dead), donde se partía de una situación cómica para acabar en una ordalía zombi de proporciones apocalípticas reflejada con bastante gore e influencias de George Romero, el sabor de cornetto elegido es el de fresa (rojo sangre). En Arma Fatal (Hot Fuzz), comedia costumbrista que desarrolla el enfrentamiento entre un policía de ciudad y un agente de pueblo y que de nuevo, partiendo de la comedia, acaba desarrollando una película de colegas con altas dosis de acción, el cornetto degustado es el azul original. Finalmente, en Bienvenidos al fin del mundo nos encontramos con el cornetto verde de menta y chocolate y una historia que mezcla la comedia con la ciencia ficción.



Pero aún tenemos que remontarnos un poco más, a la madre del cordero de esta generación tan particular de cómicos británicos que han desarrollado uno de los más coherentes corpus cinematográficos de los últimos años con una buena dosis de elementos comunes -sobre los que más tarde entraremos-, un casting de actores recurrente y una conexión sentimental bastante potente con la actual generación de treintañeros. Los más veteranos del lugar seguro que sabrán a que me refiero, pues en tiempos fui uno de los más devotos apóstoles de esa pequeña serie británica de dos temporadas, doce capítulos de veinte minutos de duración, que fue Spaced. Para el público español es una de esas rarezas inexistentes que no ha sido emitida por televisión o editada en modo alguno en nuestro país, pero en ella se asientan todas las bases del universo multigenérico y polifriqui de Wright, Pegg y Frost que con tanto acierto han sabido trasladar a la pantalla grande, aunque bien es cierto que ninguna de las películas llega a hacerme sentir la diversión genuina y la morriña que me provoca el revisionado de una serie que descubrí en 2004 gracias a la visita de unos amigos a casa y que ya me ha acompañado durante casi diez años, bien sea mediante ocasionales revisiones, momentos inolvidables que he vuelto a ver decenas de veces (con el famoso tiroteo a lo Platoon a la cabeza) o mediante los nuevos trabajos que cualquiera del trío calavera ha realizado para cine, entre los que podríamos destacar además de los citados Paul (con Pegg y Frost), Son of Rambow (con Jessica Stevenson, la tercera en discordia en Spaced), Attack de Block (Frost) o los cameos de Stevenson y Pegg en diferentes temporadas de Doctor Who. Cabe decir que la presencia de Simon Pegg en dos franquicias que adoro como Misión Imposible y Star Trek ha sido la guinda para disfrutar todavía más de esos pasteles.


Ya sabemos de dónde vienen, ahora veamos cómo han llegado hasta esta tremendamente satisfactoria conclusión de la Trilogía del Cornetto. Empezaremos por algunas de las similitudes que unen las tres películas, algunas de ellas formales y otras relacionadas con la temática o el tratamiento de los personajes. Lo primero que llama la atención es que pese a la diversidad genérica de las cintas nos encontramos con una serie de estilemas formales recurrentes que uniformizan el aspecto narrativo de cada una de las cintas: montaje rápido de planos cortos para reflejar acciones concretas que pueden ser repetidas en varias ocasiones a lo largo del metraje (en este caso el gesto de tirar una pinta, poner en marcha un coche, etc), empleo de canciones reconocibles que se adecuan como puño al guante a la narración mostrada y que, en este caso concreto además remite de manera directa a la memoria sentimental de sus protagonistas y a la del espectador que se identifique generacionalmente con ellos (éxitos de los 90 y de la era Madchester aparecen generosamente a lo largo de todo el metraje, con especial peso de Charlatans, Primal Scream, Soup Dragons, Happy Mondays, Blur, Suede, James, Stone Roses) y el uso de gags repetidos que unen las tres películas, como aquel que muestra a un personaje saltando una valla con catastróficas consecuencias.


Si entramos en el campo de los temas que obsesionan a Wright y cía, nos encontramos en primer lugar con el eterno complejo de Peter Pan que muestran sus protagonistas, reticentes a aceptar responsabilidades eminentemente adultas y con tendencia a vivir en un mundo menos exigente y más centrado en las aficiones de cada personaje: música, videojuegos, cine de entretenimiento. La importancia de la amistad y la panda de amigos como núcleo vertebrador de las relaciones contemporáneas, muchas veces en conflicto directo con las exigencias que supone una relación de pareja estable, es algo que se inició en Spaced y que ha aparecido de una u otra manera en cada una de las películas, siendo en este cierre de trilogía donde el tono se hace más amargo y melancólico, en tanto que se reabren viejas heridas, se dan segundas oportunidades y algunos personajes se muestran abiertamente en contra de cualquier posibilidad de cambio, madurez o evolución. Como tercer elemento vertebrador, y consecuencia directa de los dos anteriores, nos encontramos con el escenario perfecto para que esas personas y sus amigos desarrollen a la perfección su relación: el pub como centro de reunión, como ecosistema poblado por semejantes con la teórica intención de pasarlo bien y regar buenos momentos con toda clase de bebidas espirituosas.

Me gustaría destacar el último par de elementos unificador de la trilogía. Por un lado, el recuperar a una serie de actores británicos de cierta edad pero probada solvencia profesional (Timothy Dalton, Paul Freeman, Kenneth Cranham) al tiempo que mantener un sólido cuerpo de intérpretes que participan de manera recurrente en varias de sus películas -algo que pueden comprobar de manera exhaustiva en este enlace-. Así, ver los cameos de Jessica Stevenson, Mark Heap, Michael Smiley o Julia Deakin siempre remite emocionalmente a Spaced, mientras que la presencia de actores tan dotados para la comedia como Martin Freeman, Paddy Considine o Bill Nighy eleva el nivel medio de cada película en la que colaboran. Por otra, está el tratamiento dado al factor paródico de cada género. Lo habitual en estos casos es caer en un tono de farsa abierta propio de las spoof movies, o no llegar a un adecuado término medio entre los extremos genéricos que se tratan en la película, pero Edgar Wright ha sabido destilar la esencia de cada género e imbricarlo en su película de tal modo que nos encontramos con películas que abordan una invasión zombie, una conspiración rural armada y una situación de paranoia de ciencia ficción (adviertan lo exquisitamente vago que estoy siendo en lo referente a toda la parte genérica de esta última película, evitando todo espoiler que pueda arruinar alguna de las abundantes y divertidas sorpresas que aguardan en el fondo de esa pinta deliciosamente refrescante que es Bienvenidos al fin del mundo) de manera seria, mientras que los personajes aportan la dosis cómica necesaria para mantener la sonrisa en todo momento.


Menuda chapa que les he soltado a cuenta de Cornettos, viejos amigos, bares de pueblo y pintas de cerveza, pero es que personalmente este el tipo de cine que me encanta y concretamente Bienvenidos al fin del mundo es el tipo de película que retrata de manera aproximada una situación personal concreta, ese momento en que los amigos se van a otra ciudad/provincia/país a trabajar o emprenden nuevas etapas personales que les alejan de lo que fue en su momento una colección de buenos momentos, dejando la cosa en el aire para ese futurible momento de reunión o reencuentro en el que rememorar los buenos viejos tiempos y tratar de recuperar por un instante la magia perdida que nos recuerde por qué cuando eramos jóvenes y más irresponsables la vida se afrontaba de otra manera más sencilla, luminosa y divertida. Se cierra así un corpus temático espectacular que debería comenzar con el visionado de Spaced (en Youtube tienen muchos episodios) y proseguir con el disfrute de la Trilogía del Cornetto en todo su etílico, multigenérico, irresponsable e inmaduro esplendor. Y para dentro de año y medio, esperemos que Edgar Wright nos ofrezca una más que decente y divertida película protagonizada por el Hombre Hormiga, lo que no sería moco de pavo...


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