jueves, abril 25, 2013

24: Un día en la vida de Jack Bauer... (x8)

El post que van a leer fue escrito entre las 18:00 y las 23:00.

Los hechos no suceden en tiempo real.


Jack Bauer (Kiefer Sutherland) es el agente en punta de la UAT (Unidad Anti-Terrorista) de Los Angeles, un antiguo militar reconvertido en agente federal destinado a una unidad especializada en la inteligencia, el contraespionaje y el terrorismo en sus más variadas manifestaciones. Hombre de fuertes convicciones y con la sólida creencia de que un buen fin justifica hasta el más abyecto de los medios empleados para llegar hasta él, Bauer resuelve de manera expeditiva todas las situaciones que se le presentan en el desempeño de su tarea como agente antiterrorista, labor en la que le acompaña el agente de campo Tony Almeida (Carlos Bernard), la analista Nina Myers (Sarah Clarke) o la experta en informática Chloe O'Brien (Mary Linn Rajskub), aunque habrá muchos más agentes y compañeros colaborando con Jack dado el altímisimo grado de movilidad laboral y vital provocado por las condiciones de estrés y peligro que afrontan los miembros de la UAT. Junto a él, sufriendo el día a día de la vida de un agente del gobierno, está su sufrida familia. Teri Bauer (Leslie Hope) atraviesa una serie de dudas sobre su estabilidad matrimonial, mientras que Kim Bauer (Elisha Cuthbert) suma a su rebeldía e inconformismo juveniles la tendencia a convertirse en la Increíble Chica Rehén a la menor oportunidad.


 En el que sería el primero de los ocho peores y más largos días en la vida de Jack Bauer, nos encontramos en plena campaña presidencial, con el candidato David Palmer (Dennis Haysbert) preparado para celebrar un mitin en L.A. y con un oscuro y elaborado complot para asesinarlo en proceso, con la intención de colocar los destinos de Palmer y Bauer en rumbo de colisión. La habilidad de Jack Bauer a la hora de afrontar este tipo de situaciones le colocarían en una posición privilegiada para afrontar con el paso de los años serias amenazas que incluirían un ataque con un virus biológico, el robo de bombas de gas nervioso, tres amenazas de artefactos nucleares o de bombas sucias, y el colapso informático del sistema de centrales nucleares, con el punto de vista puesto en todo momento en doblegar al gobierno de la así autodenominada nación más poderosa del mundo. La unión inextricable de política y lucha antiterrorista, o de Bauer y cualquier presidente que ocupe el cargo en ese momento -hasta seis diferentes llegamos a ver en el transcurso de las ocho temporadas- ocuparán el grueso de la acción que atrapará al espectador sin remedio, desde el minuto uno hasta el mismo final de la serie.


24 fue una serie de televisión emitida por el canal Fox entre el año 2001 y el año 2010, constando de ocho temporadas de 24 episodios -de 42 minutos de duración- y una película para televisión, Redemption, que enlazaba la sexta con la séptima temporada y servía de prólogo a esta. El impulsor y creador de la serie, y del concepto subyacente a la misma es Joel Surnow (co-creador de otra serie adrenalínica como fue Nikita), que junto al productor Robert Cochran presentó a la Fox un proyecto arriesgado sobre el papel: la elaboración de una serie que sería mostrada al espectador en tiempo real. Esto es, cada capítulo de la serie comprende una hora en la vida de Jack Bauer -contando las pausas comerciales-, y cada temporada un día en su ajetreada vida como agente antiterrorista. A nivel argumental, ese hecho suponía un verdadero reto en tanto en cuanto se tenía que transmitir varios argumentos y subargumentos en paralelo de forma que el espectador no se perdiera, siguiera el hilo de la historia y ubicara a cada personaje temporal y espacialmente. Y podemos hablar de docenas de personajes y un mínimo de seis tramas por temporada. 


Para ello, los productores contaron con dos elementos formales que se convirtieron prácticamente desde el primer momento en elementos distintivos, reconocibles y absolutamente indiferenciables de la fórmula 24: el reloj digital que inexorablemente y con un sonido angustioso iba marcando el paso del tiempo -con especial énfasis en los compases finales de cada capítulo, y dedicando un reloj silencioso a la desaparición de ciertos personajes clave para acentuar el drama de su muerte, contando con 11 silent clocks en total-, y la pantalla partida para mostrar tres, cuatro personajes en pantalla realizando diferentes acciones en localizaciones distintas, pero ocurriendo al mismo tiempo. Por si quedaba algún despistado, antes de cada capítulo, una pequeña coletilla situaba el capítulo -Los sucesos ocurren entre las 6 y las 7 de la tarde, por ejemplo- temporalmente, y remarcaba la peculiaridad narrativa de la serie -Los eventos ocurren en tiempo real-.   Aunque no fuera algo revolucionario -Gary Cooper, Sean Connery o Jean-Claude Van Damme habían vivido situaciones similares en cine-, lograr que un concepto tan ligero en apariencia, pero denso a nivel argumental fue algo milagroso, logrado gracias a un implicado y compenetrado equipo de guionistas, que hacían encaje de bolillos con los tempos narrativos, los traslados, las conexiones entre personajes, para lograr una narrativa fluida, plausible y, sobretodo, no solo entretenida, sino totalmente adictiva y apasionante.


Los valores de producción de la serie consiguieron, además, dotarla de un aspecto casi cinematográfico, con unos sets de lujo, localizaciones en exteriores continuas -con Los Angeles en seis ocasiones, Washington en una y Nueva York en otra como telón de fondo-, o escenas de acción dignas de cualquier producción hollywoodiense. De hecho, el modelo establecido con éxito por Surnow y Cochran ha tenido algunos intentos de traslación a la pantalla grande, con pobres resultados, en cintas como En el punto de mira, La sombra de la sospecha o La sombra del reino. Y es que si por otra cosa será recordada 24, además de por su arriesgada apuesta formal, es por su hábil mezcolanza de tres géneros tan variopintos y aparentemente incompatibles como el thriller, el drama y la política ficción, pilares en torno a los cuales se organizaban los principales argumentos de cada una de las temporadas. En el primer caso nos encontramos con las amenazas directas afrontadas por Bauer y su equipo, sin duda la parte más vistosa y espectacular, dotada de mayor profundidad al conocer por un lado el trasfondo familiar y personal de los implicados -con auténticos dramones en proceso en mitad de crisis terroristas de proporciones apocalípticas- y por otro los entresijos que se manejan en las sombras de la política estadounidense, ya sea en una campaña presidencial o de reelección, o en el interior de los gabinetes, búnkeres y salas de la Casa Blanca.


Si hubiese que poner una guinda a esta producción, o resaltar todavía más factores que contribuyen a culminar un producto de altísima calidad, podríamos citar la adrenalínica y épica banda sonora de Sean Callery o la abundante e impresionante nómina de actores televisivos o cinematográficos que se dejan caer por la serie a lo largo de sus ocho años de existencia y que contribuyen con su talento a elevar todavía más el nivel de la serie. Sin ánimo de ser exhaustivo, pero si extensivo, podemos ver en 24 a actores como Zeljko Ivanek, Lou Diamond Phillips, Dennis Hopper, Mia Kirschner, Jude Ciccolella, Xander Berkeley, Michelle Forbes, Laura Harris, Kevin Dillon, Harris Yulin, James Badge Dale, Zachary Quinto, Paul Blackthorne, Gina Torres, Arnold Vosloo, William Devane, Gregory Itzin, Sean Astin, Peter Weller, Ray Wise, Powers Boothe, James Cromwell, Colm Feore, Janeane Garofalo, Bob Gunton, Jon Voight, Mykelti Williamson, Katee Sackhoff o Freddie Prinze Jr.


A pesar de la evidente calidad, y de los numerosos premios acumulados durante sus años de emisión, 24 sufrió graves críticas por dos controvertidos elementos habituales en el desarrollo de sus tramas. El primero sería la presentación de numerosos personajes árabes como terroristas desalmados y crueles, un tema particularmente sensible que debía lidiar con los límites de lo políticamente correcto y de las exacerbadas sensibilidades post-11s. En segundo lugar nos encontramos con el altísimo nivel de violencia de la serie, cuyo protagonista dispara, golpea, empuja, tortura, electrocuta, droga, envenena, amenaza, extorsiona, decapita, secuestra, atropella o defenestra a todo aquel que se interpone en su camino o supone una amenaza para su bienamada nación, en un conjunto de acciones que si bien espectaculares en pantalla y justificadas argumentalmente no tienen cabida alguna en el mundo real. Servidor, a nivel personal, eliminar cualquier elemento político justificatorio de la serie a la realidad nacional de EEUU y simplemente disfruta de un espectáculo televisivo de primer orden como pocas veces ha sido producido.


24 ha sido una constante desde que Sparks y servidor nos emancipamos. Comenzamos a ver la serie en el verano del 2004, y hemos ido completando temporadas conforme la economía lo iba permitiendo, siendo una de las pocas series que tenemos originales en su integridad. El visionado de cada nuevo peor día de Jack Bauer constituyó en cada ocasión un acontecimiento adictivo y espasmódico, encadenando capítulo tras capítulo y reduciendo los tiempos hasta la semana que nos tomó ver el 8º día, con una media de 3-4 capítulos diarios, y eso conteniendo la necesidad de seguir un poco más, de superar el siguiente cliffhanger, de ver la siguiente hora en la vida de Jack Bauer. Por el camino quedan momentos de electrizante épica, como los clímax finales de la primera temporada, los relacionados con George Mason y Ryan Chappelle -este último protagonista de uno de esos momentos inolvidables que me dejó clavado en el sillón y que tuve que volver a ver para creermelo, de tan intenso y duro que resultó en su momento-, y un final de serie tan emotivo como difícil para un Jack Bauer haciendo piruetas cada vez más difíciles sobre un alambre más fino. Como ya he hecho en anteriores ocasiones -Alias, Chuck, Firefly- quería dejar en el blog unas breves lineas sobre una de esas series que marcan al que las ve y cuyo recuerdo te acompaña mientras vivas o hasta que vuelvas a darle una nueva vuelta a la serie, cosa esta última que no crean me apetece sobremanera. Esperaré como mínimo, 24 horas más...


 
Si me permiten la broma final, les dejo con dos coñas relacionadas con la serie. La primera es la parodia homenaje que Los Simpsons dedicaron a 24. La segunda es una selección de algunos Bauer Facts que explican porqué el mundo es como es y porqué Jack Bauer hace lo que hace.


Rodeado de terroristas, con un brazo en yeso, en medio de gas lacrimógeno y herido de bala, Jack Bauer se ríe y dice: "Los tengo a todos justo donde quería".
Cuando Jack Bauer pasa por un detector de metales en el aeropuerto y no suena, el vigilante le regala una pistola.
Supermán tiene pijamas de Jack Bauer.
El calendario de Jack Bauer pasa del 27 de diciembre al 29, nadie bromea con Jack.
Si sabe como pollo, huele como pollo y parece pollo, pero Jack Bauer dice que es ternera. No lo dudes, es ternera!!!
Jack Bauer no habla árabe, pero puede hacer que cualquier árabe hable inglés en cuestión de segundos.
1.600 millones de chinos están furiosos con Jack Bauer... Parece una pelea justa.
Los cuatro jinetes del Apocalipsis, originalmente eran cinco. El quinto era Jack Bauer, y decidió ir a pie. 
Si se quedara sin munición durante un tiroteo, Jack Bauer se pondría en la línea de fuego, recibiría tres disparos en el pecho y usaría las balas para recargar su arma.
Nostradamus escribió en su diario: "En la vigésimo primera centuria, el que es conocido como Juan (Jack es el diminutivo de John) salvará el mundo... cinco temporadas de una tacada". Momentos después, Jack Bauer echó la puerta abajo, disparó a Nostradamus en las rótulas y le gritó: !!!¿PARA QUIÉN TRABAJAS?!!!
Jack Bauer podría salir de la isla de “Lost” en 24 horas.
Jack Bauer duerme con una pistola debajo de la almohada, pero podría matarte sólo con la almohada.
Un francés, un inglés y un español entran en un bar... y Jack Bauer va a averiguar por qué.
Jack Bauer eliminó la tecla "escape" de su teclado. No le gusta huir como un cobarde de los problemas.

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