lunes, abril 13, 2015

53 lunes después

Ahora que finalizan mis vacaciones de Semana Santa finalmente sucumbo a la tentación de sentarme en el ordenador como en los viejos tiempos y dedicarle a este espacio, antaño tan querido y mimado, un poco del tiempo que le he robado miserablemente este año. Nada menos que 53 semanas ha estado parado esto, y no quiero engañarles, serán otras muchas más las que sigan a esta entrada, aunque lo cierto es que me apetece de cuando en cuando dejar algo por aquí. Parece mentira, pero la inactividad, lejos de matar el blog lo ha llevado a un cómodo status de receptor de más de cien visitas diarias, en busca principalmente de a) los culos de Milo Manara y Serpieri -o más concretamente de sus creaciones artísticas, b) los zombis gallegos de Manel Loureiro -a los que dediqué un repaso no excesivamente generoso en su momento y c) dibujos de alguno de los cientos de artistas que han aparecido a lo largo de los años ya sea en forma de sketchs o commissions propias o ajenas. En su momento la decisión de dejar morir esto vino motivada por la necesidad de ganar el tiempo que empleaba en elaborar las entradas o en planificar los contenidos con un mínimo de criterio, y al mismo tiempo para librarme de una obligación autoimpuesta que me había convertido en un bloguero amateur que casi pasaba más tiempo que uno profesional dedicado a su criatura, y todo ello sin ánimo de notoriedad o de lucro. Lo cierto es que respecto a lo segundo, el objetivo quedó conseguido de manera sobrada, y pasadas las primeras semanas ya ni siquiera el gusanillo del remordimiento me provocó una nueva recaída digital. Y sobre el primer aspecto, pues igualmente, conseguí un tiempo que invertí en otras maneras de ocio y por primera vez en mucho tiempo en algo verdaderamente productivo. ¿Porqué escribo estas líneas? Bueno, en primer lugar, porque el condenado blog se ha resistido a morir y ha mantenido esa cantidad aceptable de visitas a entradas que fueron escritas en su momento con toda la honestidad y el rigor de las que un servidor fue capaz. Que críticas de tal película o cual tebeo reciban comentarios años después de haber sido escritas es algo que personalmente me enorgullece, y es por ello que de cuando en cuando aún repaso alguna de ellas para comprobar si el tiempo me ha quitado algo de pasión o de razón por esos asuntos. Y en segundo lugar porque la nostalgia del paraíso perdido que fue este sitio me llama poderosamente la atención, y ese fondo de romántico incurable que tengo me hace volver una y otra vez  a los sitios en los que fui feliz, y este sin duda, con todo lo virtual o digital de su existencia que se quiera, lo fue. Así pues, volvamos fugazmente a una vieja tradición, a un repaso de comienzo de semana de lo que fue mi vida a lo largo del pasado año, y a terminar la entrada con una canción más que apropiada para ilustrar la entrada. Y quién sabe... Quizá vuelva a dejar que el gusanillo me vuelva a picar próximamente...

Un año en la vida, un año a partir de la celebración del pasado Unicomic... ¿Qué podría contarles a partir de ese momento? Justo ahora hace un año conseguí que el objetivo vital que había marcado mis hábitos durante un par de años obtuviese su recompensa. Los que me habéis conocido con el paso de los años, mis queridos sospechosos habituales, sabrán que popularmente yo podía ser reconocido en el mundillo por mi parecido con el Librero de los Simpson. Vitalmente podían haber existido cientos de razones que me impulsaran a cambiar ese hecho, pero sólo la cabezonería de subirme con garantías de seguridad a la montaña rusa Shamballa me hicieron subirme día tras día a la bicicleta elíptica que tengo en la biblioteca de casa. Día tras día, semana tras semana y mes tras meses, y unos cuantos miles de kilómetros sudados después miss Sparks pudo registrar el momento en que Plissken casi voló literalmente por los cielos tarraconenses. Y aún sigo encima de la bici, porque algún día habrá que volver, digo yo...



Un par de meses después, y en compañía de algunos buenos amigos, volvimos a mi sitio favorito del mundo, con permiso de Gijón, París y San Francisco, la isla de Tabarca. La tranquilidad de sus aguas, la belleza agreste de sus calas y el encanto mediterráneo de sus construcciones hace que cada visita sea un lujo para los sentidos y un verdadero chute de energía para recargar las pilas. Y en aquel momento, después del verano y de algunos problemas de salud, y antes de la ordalía de fin de año, los atardeceres tabarquinos fueron verdadero bálsamo para nuestras almas.


Otro reencuentro del que les habría hablado si el blog hubiese estado vivo entonces fue el que tuvimos con nuestra queridísima banda de blues favorita, la Blues Brothers Band, que estuvo de gira por la zona. Dando un concierto en mi Murcia natal, a cincuenta minutos de tren, fue casi una absoluta necesidad acudir a verlos por quinta vez, aunque en esta ocasión miss Sparks y un servidor acudimos de incógnito para no provocar numeritos como el de aquella inolvidable noche de Valencia. Gracias a mi primo Vincent que nos hizo de cicerone en Murcia pudimos disfrutar de otra inolvidable velada en compañía de una banda tan efectiva como siempre aunque, en honor a la verdad, cada vez más mermada por la parca y con menos energía ante el inexorable paso del tiempo. La calidad y el talento, gracias a John Belushi, siguen ahí, en manos de Blue Lou Marini, Rob Paparozzi o El Coronel Steve Cropper. Echamos mucho de menos al grandísimo Eddie Floyd, el único hombre que se ha calzado mis sombreros.

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La fiesta seguía, y poco después tuvo lugar un evento que nos llenó de ilusión. Nada menos que el primer Salón del Comic y el Videojuego de la provincia de Alicante, un evento con vocación de futuro del que ya se ha confirmado una segunda edición para este 2015 que nos acercó algo a lo que las circunstancias nos habían obligado a renunciar durante los últimos tiempos. Lo mejor que se puede decir de dicho salón es que fue un buen comienzo, titubeante en algunos aspectos como los relacionados con el Artist Alley y los horarios de sesiones de firmas, pero con la firme voluntad de mejorar en todos los aspectos y acercar al público alicantino el comic en sus variadas manifestaciones, los videojuegos o el cine. La presencia de El Torres, curiosamente el guionista cuyo dibujo ha protagonizado la entrada que durante 52 semanas ha mantenido la portada del blog, Fernando Dagnino, Fernando Blanco, Salva Espín, Víctor Gómez, Pablo Durá, David Badia o Sergio Córdoba nos hicieron recordar por unas horas lo que es el saloneo, la emoción de la caza, la expectación de conocer o poder volver a saludar a algunos de los artistas que admiras y cuyo trabajo tantas horas de solaz y placer te ha proporcionado. A finales de septiembre tendremos nueva cita con el Salón del Comic y Videojuego de Alicante.


Y para qué engañarnos... El mono de salones y jornadas varios me hizo embarcarme en un loco periplo a través de varias ciudades y aeropuertos nacionales y extranjeros que acabaron dando con mis huesos en la ciudad inglesa de Leeds rodeado de la mejor compañía posible (un saludo para vosotros, chicos, y para nuestro gran amigo Paul que intentó amenizarnos la noche de Leeds) y asistiendo a uno de esos eventos que me habían contado varias veces como norma en algunos salones británicos pero que no me pude creer hasta que estuve allí. Tres espacios, cientos de stands... ¿miles de autores? La exageración y la hipérbole son la única manera en la que un friki lector de cómics y coleccionista de dibujos como un servidor puede asimilar aquello y no sucumbir al horror y la locura de la caza... Puede que fueran las doce horas más intensas y locas de mi vida. 


Y ya nos acercamos al remate del año... La culminación de una empresa que me ocupó no pocas horas, ilusión y esfuerzo y que a día de hoy tengo que decir que me ha supuesto bastantes alegrías. El proceso fue tortuoso y se dilató en el tiempo más de lo que me habría gustado, pero más o menos sucedió así. Érase que se era un escritorzuelo aficionado que durante años escribió relatos navideños para un concurso local. Lo ganó una vez, y fue finalista en otras dos ocasiones, pero había otros siete hijos literarios esperando su momento en el disco duro del escritor, y quince años después de haber empezado a escribirlos decidió recopilarlos en un único volumen. Intentó una campaña de crowdfunding que quizá fue demasiado ambiciosa en su propuesta y que no llegó a buen puerto, pero lejos de dejar morir la idea, abrazó como un poseso la idea de la autoedición. Convenció a su mujer para que ilustrara los cuentos y revisó el texto decenas de veces, contactó con una editorial para autoeditarlo y finalmente, el escritorzuelo, que va a dejar de hablar de sí mismo en tercera persona, lanzó en Navidad El Faro y la Estrella y otros cuentos navideños, en una tirada reducida de 200 ejemplares (de los que ya no quedan físicamente ninguno). 




¡Pues sí que ha cundido el año! Demonios, debería abandonar este blog más a menudo... Cierro la entrada de hoy con la canción que toca por narices, y con una foto captada al paso en el camino-odisea a Leeds... Ah, amigo Lozano, ¡cómo estaban las pintas de The Cavern!


Everybody had a hard year
John Lennon

Everybody had a hard year
Everybody had a good time
Everybody had to put in
Everybody had the sun shine
Everybody had a a hard year
Everybody had the hair down
Everybody had a succes
Everybody had the foot down
Everybody had a haard year
Everybody had a feeling
Everybody had the face down
Everybody had a good cook
Everybody, Everybody
Everyone, Everyone
Everyone, Everyone
Everybody had a long
Everybody had a hard year
Everybody had a good time
Everybody had to put in
Everybody see the sun shine
Everybody had a hard year
Everybody had the hair down
Everybody had the succes up!
Everybody got the foot down
Everybody had a hard year
Everybody had the foot down
Everybody had the sit up
Everybody had a long time
Everybody had a brown time


7 comentarios:

Pablo García Naranjo dijo...

Y yo que me alegro de leerte de vuelta.

Pablo dijo...

¡Qué bien! Justo ayer me estaba acordando de usted y de este blog, y mira por donde hoy me llevo la sorpresa. Lo que no me puedo creer es de que no me enterase del crowdfunding (para eso están los blogs!) y mucho menos de que editases un libro y yo me haya quedado sin ninguno. ¡In-concebible!. Y aún diría más: ¡Im-perdonable!

Plissken dijo...

Muchas gracias, Pablo, o mejor debería decir amigo Ternin! Precisamente la semana pasada me di un voltio por sus dominios y leí la entrada sobre esas novelas que mejor están guardadas en un cajón... Yo lo he llevado al extremo, ¡la mía no ha llegado a salir de mi cabeza!

Plissken dijo...

Y también muchas gracias a usted, Don Pablo!!! Lo del crowdfunding fue un descuido no subirlo aquí, aunque me entró el acojone de enganchar sólo a amigos y conocidos y lo dejé morir en otras redes sociales. Lo cierto es que si le interesa puedo mandarle el ebook para que sufra con mi prosa melancólica y los dibujines de Leti. Por cierto, ¿se dejará caer por Barcelona? Porque igual hay un alineamiento cósmico en marcha ;D

Carlos dijo...

Un placer leerte de nuevo, amigo Plissken. Espero que ese alineamiento astral os lleve a Barcelona de nuevo, allí nos vemos.
Saludos

Skellington dijo...

Cuando pensaba que ya lo habia visto todo en mi vida, veo a un "hermano de sangre" alicantino subido en el escenario de sus amados Blues Brothers...

Flipando...

Nacho R.

Jaime Sirvent dijo...

Caballero, mi más cordial enhorabuena, no tenía ni idea. Un abrazo.

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