jueves, abril 27, 2006

John Carpenter, de profesión narrador (y XIII)

Vampiros es la adaptación del best seller Vampire$, de John Steakley, del que afortunadamente se eliminó todo el culebrón romántico-erótico para dejarnos las vivencias de un grupo de rudos mercenarios al servicio de la iglesia que se dedican a localizar y exterminar nidos de vampiros a lo largo y ancho de los EE.UU. Este sería el punto de arranque del film, cuando el equipo exterminador dirigido por Jack Crow (James Woods) y su lugarteniente Montoya (Daniel Baldwin) elimina un "nido" de vampiros en Nuevo México. Durante la salvaje fiesta de celebración, un impresionante vampiro, Valek (Thomas Ian Griffith), irrumpe en el motel, vampiriza a Laura Palmer, perdón a Katrina (Sheryl Lee), una prostituta que iba con Crow, y elimina a la mayor parte del equipo de éste. Montoya y Crow, junto con la cada vez más débil Katrina, y un sacerdote enviado por el Vaticano, el padre Adam (Tim Guinee), inician la caza de Valek antes de que se haga con una antigua reliquia cuyo poder le permita andar bajo el sol y convertirse en el vampiro más poderoso de cuantos hayan existido.


Este film está concebido y rodado como si de un western se tratara. Paisajes desérticos, tipos duros, estoicos y malhablados, guardapolvos, tiroteos y peleas alejan Vampiros de las películas de género tradicionales. Además, el propio tratamiento de los vampiros es antitético del usual en Hollywood. Nada de glamour o de romanticismo, de elegantes modales y refinados modos de eliminarlos. Sucios, amenazadores, descansan bajo tierra -literalmente- y no malgastan palabras. Y a la hora de acabar con ellos, todo vale: pistolas, lanzas, estacas, explosivos. Todo ello contribuye a que el film muestre en ocasiones una violencia cruda, descarnada, brutalmente bárbara, sin establecer distinciones morales. Tan violenta resulta la incursión de Crow en el nido, como la posterior venganza de Valek, y ambos emplearán todos los medios a su disposición para acabar con su rival. Caras de una misma moneda, los antagonistas se conocen y se respetan.


Otro aspecto interesante del guión es la compleja relación que se establece entre Katrina, Montoya y Crow, rompiendo aquella la intensa relación de amistad/camaradería que hasta el momento mantenían ambos hombres. Y no menos interesante resulta la relación entre Crow y el recién llegado padre Adam, profundo admirador del primero que sufre sus burlas y enfados con estoica resignación. No podemos desdeñar tampoco la crítica de Carpenter a la Iglesia como organización estancada en el pasado, dedicada a sus juegos de poder, y causante, en primera instancia del propio mal que ahora tanto empeño pone en erradicar. Demasiada relación entre personajes para una peli de vampiros, ¿no? Pues todas ellas vehiculan la resolución del film, tras unas espléndidamente rodadas escenas que tienen como escenario una antigua cárcel abandonada y una ceremonia profana nocturna que quizá dé el triunfo a Valek. Sin desvelar nada, el enfrentamiento entre Crow y Valek es salvaje, sin concesiones, como aquél que enfrentara en los años 60 a Cristopher Lee y Peter Cushing en Horror of Dracula, y Carpenter, en un sentido homenaje al clásico de la Hammer, no duda en terminarlo de similar manera. Tras él, Montoya y Crow aclaran sus diferencias en una escena dramática, casi sacada de una tragedia griega en el que el destino arrolla sin compasión a sus protagonistas. Daniel Baldwin, impresionante, hace lamentar su escasa prodigalidad en otros trabajos de enjundia, y Woods, que mantiene el excepcional nivel de tipo-duro-con-corazón que le ha acompañado durante toda la película, no se queda atrás. Esta es una escena que habría podido culminar cualquier western de Hawks o de Peckinpah. Y finalmente, el film se cierra con las inmortales palabras de Crow a Adam, una vez salvadas sus diferencias: "Vamos, Padre, tenemos trabajo que hacer". No hay descanso para un cazavampiros...

Al excelente trabajo de todo el reparto, desde el rudo Woods, el estólido Baldwin, la maltrecha Sheryl Lee, el impresionante Ian Griffith, y el adecuadamente frágil Guinee, se suma la excelente fotografía de los áridos y polvorientos escenarios de Nuevo México (desiertos, casonas, pueblos semiabandonados) de Gary B. Kibbe, el vibrante score de Carpenter que emplea ritmos sureños, los efectivos FX de maquillaje de la Kurtzman-Nicotero-Berger que convierten en amenazadores a los vampiros y en aterradoras sus acciones... Alma de western fronterizo para una película "con vampiros" que corrió peor suerte que la funcional Blade o la espantosa Revenant (Vampiros modernos) -acaso la peor película que haya visto en años, y he visto muchas- cuyo protagonista, Casper Van Dien, curiosamente quisieron "colocárselo" a Carpenter para hacer de Crow... Afortunadamente para todos nuestro John fue capaz de hacer valer su criterio y deleitarnos con otro antihéroe cínico y amargado, al que Woods no sólo dio vida, sino también alma, enfrentado a problemas que le superan ampliamente... Para disfrutar la resolución del film, que por una vez en el cine de acción se centra más en la relación existente entre los distintos personajes más que en la acción sin más.

Tanta personalidad propia sólo podía llevar este film al lugar que se merece, al de cine de culto apreciado por los connoisseurs de la obra de este gran cineasta. Muy buenas críticas especializadas y escasísimo público. Al francotirador le quedaban ya muy pocas balas en la recamara…

9 comentarios:

Eduardo dijo...

Gran pelicula sin duda......con pequeño aire retro y de serie B

K grandes son Woods y Carpenter!!!!

Pamplonauta # 1 dijo...

Con permiso...

Esa es un truño, Pedro. Un truño.

PD.- Mis disculpas al sr Eduardo, con el que disiento, por mis modos, pero como hay confianza...

Abrazos norteños

Plissken dijo...

Aquí aceptamos todas las opiniones, Mr. Pamplonauta, pero en esta ocasion estoy de acuerdo al cien por cien con Edu (por cierto, saludos sureños!). Pero esto no es nada. Estoy convencido que la próxima reseña levantará ampollas. Ahí es nada, Ghosts of Mars. Ya me estoy poniendo el chaleco antibalas...

Pamplonauta # 1 dijo...

Mientras no te pongas los mismos pantalones que Ice Cube...

PD.- gran idea la tuya de mandarme correos al curro cuando estoy de vacaciones. Sigue así, que llegarás lejos, capitán.
En el msn te espero para hablar de lo nuestro.

Pep dijo...

Venía yo a hablar de los pantalones más cutres de la historia del cine... pero SABÍA que se me iban a adelantar!!!

Pedro, sube la marea!

PD.:"Cubito de hielo, Lola Flores y NATASHA! Versus Marilyn Manson " debería llamarse la película. Fantasmas de Mierda...

PD.2: El de la última foto quien es?¿El Guardián de la Cripta?

Pep dijo...

Por lo demás, hay que tener los cojones a tiras para decir que el Baldwin ese esta inmenso... de gordo, porque es más malo que la carne de perro en lata.

Y si no el Vampiro Malo, que era el malo (de interprete MALO además de villano) de Karate Kid III

Una vez, cuando te comenté lo mediacre que era "Vampiros" me dijiste: "Pues la crítica BABEA con la película". A eso digo (te lo dedico, David): TAMBIÉN BABEAN LOS CARACOLES Y DE CINE NO TIENEN NI PUTA IDEA.

Pep dijo...

Y no, lo de mediacre en lugar de mediocre no es una errata, es la fusión de mediocre y vinagre, adjetivo que me acabo de inventar para justificar mi error y para definir una peli tan RANCIA.

Plissken dijo...

Los críticos, los caracoles y las actrices porno, vivan los babosos!
Yo esperaba follón con Fantasmas... pero se ve que Vampiros solo le gusta a Clint Eastwood, a Edu y al que suscribe.
Un abraso!

Pamplonauta # 1 dijo...

Me cago yo en Vampiros. Y ya adelanto que Fantasmas de Marte es igual que cierto video de Camela cuyo título (y fotos) me reservo para el contrapost correspondiente.

Pepe, candidato a la mejor púa del año por lo de los caracoles. Se agradece la dedicatoria.

Y parece mentira que no reconozcáis a una leyenda como Joaquín Luqui en esa foto... y si no, mirad la cara de James Woods al escuchar lo de "sisi, tú y yo lo sabíamos..."

Abrasos fresquitos desde Pamplina-City of Rock

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