jueves, septiembre 24, 2009

Fringe: Los Expedientes Perdidos de la Ciencia Límite

Hemos llegado a un punto en que ciencia y tecnología han
avanzado exponencialmente tanto tiempo,
que tal vez
escapen a nuestra capacidad de regularlas
y controlarlas.


Nina Sharp. Directora Ejecutiva de Massive Dynamic


La agente Olivia Dunham (Anna Torv) trabaja como enlace entre agencias para la oficina del FBI de Boston. Resuelta y atrevida Dunham mantiene además una apasionada relación con el también agente John Scott (Mark Valley), relación que mantienen en secreto para no crear tensiones en el departamento. Una llamada de emergencia les pondrá a investigar el bizarro suceso ocurrido en el vuelo 627 procedente de Hamburgo, en el cual se ha licuado todo el pasaje y la tripulación. Contando con el apoyo del agente Charlie Francis (Kirk Acevedo) con el que Olivia mantiene una cordial relación, y superando las reticencias del director de la oficina de Seguridad Nacional, Phillip Broyles (Lance Reddick), la agente Dunham se enfrenta a un caso que apunta a avances científicos por delante de la vanguardia actual que la superan ampliamente.


Un trágico incidente en el transcurso de la investigación obligará a la agente Dunham a recurrir a medidas desesperadas y a buscar el consejo del doctor Walter Bishop (John Noble), un brillante científico cuyas investigaciones muestran alguna similitud con el caso pero que se haya en internamiento psiquiátrico desde que un incendio asolara su laboratorio veinte años atrás y provocara la muerte de su joven ayudante. Para acceder al doctor Bishop, Dunham necesita la presencia de su único familiar vivo, Peter Bishop (Joshua Jackson), un trotamundo de complicada historia y multitud de recursos que accede muy a su pesar. La brillante y alterada mente de Bishop, la inteligencia de Peter y la resolución de Francis ayudarán a que el caso se resuelva satisfactoriamente, pero las tribulaciones de Olivia Dunham no han hecho más que empezar.


Revoloteando por encima de toda la investigación se encuentra la ominosa sombra de la compañía Massive Dynamic, una megacorporación que basó su crecimiento en los avances e investigaciones que Walter Bishop y William Bell desarrollaron en su juventud y que ha evolucionado hasta convertirse en la mayor empresa de investigación del país y en la principal contratista de defensa. La cara visible de la compañía, Nina Sharp (Blair Brown), desvelará a Dunham la existencia de una especie de plan de largo recorrido que está desarrollándose de forma lenta e inexorable provocando toda clase de sucesos extraños relacionados con la ciencia límite y que son conocidos como "El Patrón".


Su relación con los Bishop impulsarán al agente Broyles a crear un departamente en Boston dedicado a la ciencia límite (Fringe) y a los sucesos que rodean al Patrón y que se ocupará de aquellos casos en los que haya trazas de tecnología, experimentos o alteraciones que se muestran excepcionalmente avanzados para los estándares actuales. Olivia, Peter y Walter, con el apoyo de la sufrida agente y ayudante de laboratorio improvisada Astrid Farnsworth (Jasika Nicole), se enfrentarán a toda una serie de casos que irán desvelando una trama aún más elaborada de lo que creían, y serán testigos de unos acontecimientos terroríficos, asombrosos e increíbles que irán desvelando realidades impensables y secretos inconfesables. Para el final de esta primera temporada, nada será igual.


Fringe es el último invento televisivo de J.J. Abrams tras Felicity, Alias y Perdidos, a la que ya había que ir buscándole un recambio digno en previsión de su más que inminente final el próximo año. J.J. está apoyado en el empeño por Alex Kutzman y Roberto Orci, con los que mantiene una excelente relación a nivel laboral y artístico plasmada no sólo en televisión (Alias) sino en las aventuras cinematográficas de Abrams, MI3 y Star Trek, saldadas ambas con magníficos resultados y en las que los guiones de ambos tienen buena parte del mérito. La Fox ha apostado fuerte por esta serie no sólo por los sólidos valores de producción que presenta y por la libertad que han tenido sus creadores para dar rienda suelta a sus filias y experimentos narrativos -de los que hablaré más adelante-, sino que con ella está probando un nuevo formato de ficción televisiva. Fringe y Dollhouse -del incombustible Joss Whedon que se podía dejar de zarandajas y resucitar Firefly, la mejor serie cancelada de los últimos siglos- forman parte de la iniciativa Remote-Free TV, que acorta las pausas publicitarias y alarga el tiempo de la serie hasta los 46-50 minutos, todo ello con vistas a comprobar si el espectador medio es capaz de mantener la atención durante más tiempo y seguir historias de manera compleja y podríamos decir adulta.


El estilo narrativo de la serie rehúye los complejos artificios a los que Perdidos -y Alias en menor medida- han acostumbrado al público televisivo, ahora completamente al cabo de la calle de términos como flash-back, flash-forward y capaz de seguir historias intrincadas en el tiempo y el espacio impensables hace unos años en un medio dominado por las series de procedimiento que repetían un mismo esquema capítulo tras capítulo. Fringe, por su estilo, por su ambientación y en buena medida por su espíritu entronca directamente con la añorada Expediente X, serie que dominó el panorama televisivo de los 90 y que abrió el camino en gran medida a nuevas formas de plantear una serie pero que, vista en conjunto, peca de no pocos defectos -como indefinición a la hora de decidirse por el formato de capítulo único o por contar una historia de fondo de forma continuada, algo que provocó no pocos altibajos a lo largo de sus nueve temporadas o excesiva repetición de tipos y esquemas y una casi nula evolución de los personajes- y de muchísimas virtudes -el exquisito cuidado prestado a guiones, producción o actores; la mano firme de un productor estrella tras todo el producto; la creación y mantenimiento de una legión de seguidores que aún hoy día se mantienen fieles a la serie- que la convirtieron en el hito catódico que hoy día sigue siendo. Además, al igual que aquella, ha repartido sus primeros 20 capítulos entre aquellos centrados en un caso concreto -aunque siempre relacionado con El Patrón y ofreciendo pistas de futuros acontecimientos- y los dedicados a hacer avanzar la trama de forma inexorable hacia una resolución impactante.


La cantidad de información que lanzan en pantalla Abrams, Orci, Kurtzman y un Akiva Goldsman autor de los últimos capítulos de la temporada ha resultado brutal en todos los sentidos, asentando a un elenco de personajes suficientemente amplio como para captar la atención del espectador y planteando un escenario que lejos de jugar con el espectador y engañarlo o hurtarle información ha creado un mundo lleno de posibilidades y con las espadas por todo lo alto de cara a una segunda temporada. Ahondando en este experimento de un nuevo formato, no sé si de forma consciente, Abrams y compañía ha puesto todavía más tierra de por medio con su actual serie estrella, Perdidos, y ha evitado los habituales finales de temporada explosivos y trepidantes. Manteniendo el tono frío de toda la serie, con apenas una escena de acción y con toneladas de revelaciones sorprendentes, la primera temporada de Fringe se cierra con una imagen inolvidable desde ya mismo, una risa que promete escalofríos futuros a cascoporro y como ya he dicho antes, decenas y decenas de historias que a poco que se esfuerce esta panda pueden mantener la serie bastantes años en antena.


Voy acabando, porque aunque hay tela para cortar en esto de la ciencia límite, los cruces entre Einstein y Frankenstein y las discípulas de Dana Scully, tampoco es cuestión de destrozar argumentos, revelar sorpresas o evitarles en grado mínimo las horas de disfrute que podrán hallar en la serie. Como he dicho antes, la narrativa lineal se aleja de los experimentos narrativos y las trampas temporales a las que Perdidos nos ha acostumbrado, pero Abrams y sus chicos siguen siendo unos puñeteros que gustan de trufar sus películas y series de referencias sobre la trama o de detalles que los más avispados u observadores irán encontrando en todos y cada uno de los capítulos. Yo les recomendaría que se fijasen en el peculiar calvo que aparece prácticamente en todos los capítulos de forma casi inadvertida y que ha llegado a romper la cuarta pared apareciendo incluso en retransmisiones deportivas reales de la Fox. También los simbolos -o glifos- que aparecen durante el capítulo a modo de cortinillas entre escenas o actos y cerrando la historia tienen su peculiar significado. Y rizando el rizo, en cada capítulo hay un detalle que avanza el siguiente, pero eso, claro, es algo casi imposible de percibir en un primer visionado. Para más detalles, no dejen de visitar este interesante post que revela algunos de los entresijos de la serie. A mí me ha encantado y la cuento, desde hace unos días que terminé la primera temporada, como uno de mis citas televisivas obligadas en el futuro, aunque para formarme una verdadera, razonada y crítica opinión sobre la serie, me gustaría saber qué opina mi paisano Vicente Molina Foix sobre la misma. O no.

6 comentarios:

Justo dijo...

O no. mejor. A ver si te vale con la mia.
La primera temporada me encantó y me fascinó, porque efectivamente en todos los capítulos pasaba algo y no era como Expediente x donde los protas no se enteraban y la mayoria de las veces las cosas quedaban parecidas a como estaban antes. Tras ver el primer capitulo de la segunda temporada, ummmmm, esperaba algo más. Veremos como sigue

BELDARIN dijo...

Pues yo creo que es un cruze entre expediente x y alias. Ya que si nos fijamos bien en el primer episodio de las dos matan a su novio. Luego el rollo de los casos igual y resulta para mas que trabaja para una agencia que a su vez trabaja para una gran empresa uy uy uyyyyyyy. Ademas resulta que sidney y olivia son especiales que meda a mi. Pero bueno me gusta alias y tambien me gusta fringe asi que seguire viendola.

PD: PLISSKEN MENOS MAL QUE ESTA NO TIENES TODAS LAS TEMPORADAS PARA HACER MARATTON.

Justo dijo...

Totalmente de acuerdo con lo de Alias y expediente X, pero yo a lo que me refiero es que en expediente x todo quedaba como "si lo mató un Bigfoot pero puede que no fuera un bigfoot sino un tipo con un perrin", aquí en cambio es "Si yo en los 70 realicé un experimento con trescientras drogas y al final puedo quemarle el cerebro a un tio desde mi casa". En fin es mas dinamica, cosa que no es estecomentario...

Plissken dijo...

Justo, me vale tu opinión, me vale ;D Lo cierto es que algo que Carter y sus colegas escritores no consiguieron nunca, al menos en mi opinión, fue hacer evolucionar a los personajes a lo largo de nueve temporadas y dos películas. Ni la fe de uno en alienígenas, conspiraciones y fenomenos extraños se tambaleó pese a la ausencia de pruebas empíricas que lo apoyaran, ni las dudas de otra se suavizaron aun cuando la ciencia fuera incapaz de hallar explicación a muchos de los casos investigados. Pero eso sí, pocas series como X Files pueden hacer gala de una calidad media tan elevada, de una factura tan lujosa y de una capacidad para atrapar a legiones de espectadores como la que desplegó a lo largo de los años. Personalmente creo que Abrams puede conseguir igualar a Carter con esta Fringe que puede depararnos todavía más de una sopresa.

Y los comentarios siempre son dinámicos... ¡y bienvenidos!

Plissken dijo...

Beldarín, ciertamente Fringe se acerca más a esas dos series por todas las similitudes que mencionas, además de un marco general parecido en todas ellas, con conspiraciones en la sombra, personajes ambiguos y continuos giros argumentales. Sobre el maratón, te diré que la primera temporada la hemos visto en 8 días, a razón de tres cuatro capítulos diarios. A compulsivo no me gana ni Fox Mulder ;D

J.A.Rubio dijo...

Yo acabo de terminar la primera temporada y me parece francamente interesante.
Quizá resulte excesivamente fria y eso puede hacer que no tenga un público masivo, pero para muchos ya es una serie de culto. No obstante pienso que va a estar muy lejos de la popularidad que consiguió X-Files. Lo cual no tiene que ser necesariamente malo, ya que lo que comentáis de la falta de evolución en la mítica serie tenía mucho que ver en el mantenimiento de una legión de fans que quería más de lo mismo y la cobardía de los productores de cambiar algo por miedo a perder audiencia.
Espero que la segunda mantenga el listón de la calidad tan alto como esta.

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