sábado, agosto 28, 2010

El baúl de Plissken: Infiltrados: Ratas en el laberinto

Este verano me ha dado por revisar películas cuyo recuerdo tenía fresco pero quería constatar la impresión que me causaron en su momento (Sunshine por ejemplo) o montajes especiales de clásicos personales (el televisivo de Dune con cuarenta minutos de metraje adicional y un nuevo narrador), pero a lo largo de estos calurosos meses he tenido en todo momento ganas de volver a ver Infiltrados (The Departed), y más aún a raíz de disfrutar de la soberbia interpretación de Leo DiCaprio en Origen. El actor se ha convertido en uno de los valores seguros a nivel interpretativo del cine reciente, habiendo trabajado ya con algunos de los mejores directores de nuestro tiempo (Allen, Spielberg, Mendes, Scott, Nolan) y convirtiéndose en el actor fetiche y todoterreno de ese monstruo cinematográfico que es Martin Scorsese, con el que ha trabajado ya en cuatro ocasiones y se halla perfilando nuevos proyectos. En esta entrada recupero el avance del estreno, repleto de entusiasmo ante el espectacular trailer, así como la reseña tras disfrutar en el cine como un cosaco de una película intensa, convulsa y amarga como pocas que se atreve con una resolución seca, contundente y realista y nos regala personajes inolvidables como ese Frank Costello interpretado por Jack Nicholson que desgrana su particular filosofía de vida mientras hace uso de su poder de decidir la vida y la muerte de todos aquellos que le rodean. Nunca es tarde para ver esta película por primera vez, y nunca es demasiado tarde para revisarla de nuevo, aunque reconozco que un servidor ya está tardando. De la semana que viene no la dejo pasar.

Echen un vistazo a... The Departed

A este proyecto le tengo echado el ojo –y quién no- desde hace más o menos año y medio, por lo que el espectacular trailer me ha erizado el vello. Y es que Martin Scorsese se mueve como nadie en esas historias de amistades traicionadas y ambientes criminales. The Departed nos contará la historia de dos hombres bien diferentes (un criminal infiltrado en la policia, y un policía encubierto entre las filas de la familia mafiosa de JACK SOY-EL-PUTO-AMO NICHOLSON) pero con algo en común, su vida dependerá de su capacidad para mantener una mentira y descubrir a su contrario antes de que éste haga lo propio. Paranoia a raudales servida por la electrizante dirección de Scorsese, un reparto masculino de los que hacen época (DiCaprio, Damon, Whalberg, Nicholson, Sheen, Baldwin) y una de las citas obligadas de la cartelera para este otoño. Y si ya me estaba emocionando, escuchar al final del trailer el tema Confortably Numb de Pink Floyd en la rota voz de Van Morrison me ha puesto los pelos de punta. Si es que soy un tontuno.





Ratas en el laberinto

Cuando yo tenía tu edad solían decirme que podía convertirme en criminal o en policía. Lo que quiero decir es que... Cuando te enfrentas a un arma cargada, ¿cual es la diferencia?


Un travelling lateral al compás de los primeros acordes de Gimme Shelter sigue al mafioso irlandés Frank Costello (Nicholson) mientras desgrana en un par de minutos toda su filosofía de vida y muerte, una filosofía que se resume más o menos en esta máxima: Uno de nosotros tenía que morir. Tratándose de mí, normalmente es el otro el que palma.

Alrededor de este demiurgo de muerte y engaño, crimen y traición se moverá la trama de The Departed (Infiltrados). En montaje paralelo, y en los primeros minutos pre-créditos asistiremos a la evolución paralela en principio de Colin Sullivan (Matt Damon) y Billy Costigan (Leonardo Di Caprio). Sólo que mientras uno de ellos, obsesionado por el poder y el dinero, trabajará desde dentro del cuerpo para defender los intereses de Costello, otro sacrificará su carrera en la policía y su propia identidad para convertirse en hombre de confianza de Frank y desbaratar su organización desde dentro. Es inútil intentar desgranar el argumento más allá del planteamiento inicial, ya que el carrusel endiablado que Scorsese orquesta partiendo de esa premisa clásica no da tregua al espectador y merece sufrirse en carne propia.


El reparto masculino más ajustado que recuerdo ofrece unas interpretaciones que van de lo muy correcto (Damon), a lo excelente (DiCaprio, Baldwin, Winstone) y alcanzan cotas de magistralidad en cuanto actores de la talla de Martin Sheen y Jack Nicholson ocupan la pantalla. Es este último sin duda el que roba la función desde el mismo arranque del film, y es capaz de componer un personaje peripatético que oscila entre la crueldad animal, el cansancio crepuscular o el cinismo descarnado. Jack es Jack, siempre lo ha sido, y aún así me creo el personaje compuesto por él, uno más de los mafiosos entrañables a los que tan asiduo es el cine de Scorsese. Mark Wahlberg en un papel secundario consigue también crear un personaje atractivo, duro como casi todos los de este film y agradecido para una carrera en la que ha habido demasiados altibajos. ¿Y qué decir del niñato DiCaprio, cuyos inicios como "cara-guapa" en productos para adolescentes le alejan del prestigio con el que Gus Van Sant arropó a Damon casi desde su debut en Good Will Hunting? Pues que a base de películas rotundas como esta, Gangs of New York y Cógeme si puedes, Spielberg y Scorsese están puliendo a un gran actor, capaz de sacar múltiples facetas de un personaje atormentado, duro y frágil a la vez, asustado y rabioso, y que puede ofrecer una fructífera carrera de largo recorrido. Desde luego mucho más variada que la que el cuadriculado y cariacontecido niñato de Damon ha venido ofreciendo los últimos años (no me puedo quitar de la cabeza la parodia que le dedicaron las marionetas de Team America).

Y sin entrar en detalles, tengo que decir que la labor de William Monahan adaptando al Boston de corazón irlandés el guión de Infernal affairs (obra de Siu Fai Mak) resulta modélica, en tanto que es el origen y la idiosincrasia irlandesa la que rige las aspiraciones, costumbres, y condicionamientos de muchos de los protagonistas. Hay unas cuantas invectivas lanzadas contra la corrupción institucionalizada de la iglesia, de la política... El plano de una rata (una "rata-infiltrada" como los dos protagonistas) deslizándose por una barandilla con la cúpula del ayuntamiento al fondo no puede ser más revelador. Decir que Scorsese disecciona el guión milimétricamente y dirige un film infernal es quedarse corto.

Apoyado como siempre por una excelente banda sonora de Howard Shore y un puñado de temas reconocibles y ajustados a la acción (Gimme Shelter, Confortably Numb, Well Well Well o I’m Shipping Up to Boston) Scorsese nos ofrece otra obra maestra del cine negro más clásico, hermanada con Uno de los nuestros y Casino, tanto en su planteamiento como en su ejecución. Shakespeare no anda muy lejos de estos irlandeses, como tampoco anda lejos el fatum de la tragedia griega. Film seco como un disparo en la cabeza, cortante como una navaja, áspero como un trago de bourbon añejo que va directo a las tripas y que nos las deja ardiendo con el mismo calorcillo que dejaría una bala alojada en nuestro estómago. Cine en mayúsculas que no necesita de alardes manieristas para atrapar al espectador de principio a fin, que no busca hacer de la violencia algo atractivo, sino repulsivo e insoportable, difícil de ver no por lo explícito, sino por la intensidad emocional con que sus personajes la afrontan, la viven, la practican o la reciben. The Departed es una película muy física en ese aspecto, casi todos los personajes plasman sus emociones mediante acciones contundentes, enrabietadas, desesperadas, como los últimos coletazos de un pez atrapado en una red de la que no podrá escapar.



De veras que podría seguir y seguir, pero ustedes no necesitan leer esto. Ustedes necesitan ver una obra maestra -otra- de Martin Scorsese. Y lo tienen muy fácil.

2 comentarios:

Yota dijo...

Una de las mejores películas que he visto en los últimos años, aunque me parece que el final es excesivamente apresurado.

El momentito ascensor me parece surrealista.

Plissken dijo...

Desde luego la escena es contundente y a mí me dejó frío, muy frío. Pero hay que reconocer que si la intención de Scorsese era impactar al espectador lo logró con creces :D A ver si me la reveo, copón...

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