viernes, agosto 13, 2010

El baúl de Plissken: Firefly/Serenity: Chaqueta Marrón hasta la muerte...

Nueva entrega de El baúl de Plissken en una semana en la que servidor ha hecho un poco de trampa, y es que he estado ausente desde el lunes, dejándoles programadas dos entradas y elaborando esta en plena vorágine de fiestas ilicitanas. Prosigo no sólo con la recuperación de entradas antiguas sino con la refundición y reelaboración de algunas de ellas, como es el caso de estas dos centradas en la serie de televisión Firefly y en la película Serenity que cerraba en la medida de lo posible la historia creada por Joss Whedon. Infausta suerte comercial que corrieron ambas dos propuestas, quizá las más frescas y divertidas de su momento que no cuajaron ni en audiencia ni en público y que entonces, hace ya cinco años (diossssssssssss), intenté difundir entre amigos y compañeros de trabajo para diseminar la palabra de Whedon. Serie de culto y película que volvimos a disfrutar en formato doméstico un par de veces, una de ellas, además, para estrenar aparato de cine en casa. Créanme, la escena de la Serenity apareciendo de entre las nubes siderales para afrontar ella sola a la flota galáctica de turno y la resolución de la extrema situación es uno de los momentos más acojonantemente épicos y dramáticos del fantástico del siglo XXI. A poco que Whedon tenga un poco de manga ancha para manejar a su antojo Los vengadores nos podemos encontrar con un verdadero festival cinéfago digno del tema tratado. Pero hasta entonces, aún le podemos dar una nueva vuelta a la saga completa de Mal y sus chicos.

La tripulación de la luciérnaga: Vaqueros del espacio

Yo no soy fan de Buffy. Nunca conseguí entrar en el juego de melodrama adolescente a lo Dawson crece mezclado con vampiros, andanzas sobrenaturales, profecías y puertas al infierno... Y no lo digo con orgullo, lo seguiré intentando. Ante el estreno americano de Serenity, escrita y dirigida por Joss Whedon, e influido por algunos comentarios positivos leídos en la red, decidí ver la serie de la que la película parte, Firefly, otra creación del demiurgo de la cazadora de vampiros más sexy de la televisión. Prendadísimo he quedado tras ver los 14 capítulos de que consta más un episodio piloto.

La serie se centra en las andanzas del capitán Malcolm “Mal” Reynolds (Nathan Fillion) y su tripulación de contrabandistas por una galaxia lejana pero muy reconocible. A bordo de la nave Serenity (de la clase firefly o luciérnaga, nombre que recibe por la peculiar forma del motor) se reúne una heterogénea tripulación. La segundo de a bordo, Zoe (Gina Torres) luchó junto al capitán en la llamada guerra de unificación, y mantiene hacia él una lealtad y respeto absolutos. De carácter fuerte y combativo, está casada con Hoban “Wash” Washburn (Alan Tudyk), el alegre piloto de la nave que adora a su mujer por encima de todo y no pierde la sonrisa en ningún momento. Kaylee Frye (Jewel Staite) es la mecánico de a bordo, un auténtico ángel que tiene una palabra tierna de apoyo para todo el mundo y una auténtica manitas con las herramientas y los recambios. Jayne Cobb (Adam Baldwin) es el mercenario de la nave, experto en armas y en el cuerpo a cuerpo supone la contrapartida de Zoe como guerrero. Al código de honor y lealtad que aquella posee, Jayne antepone el provecho personal y la propia seguridad, aunque no por ello deja de tener su corazoncillo y su fibra sensible. Por último tenemos a Inara Serra (Morena Baccarin), una acompañante que pertenece a una de las castas más elevadas de su categoría. Estas “acompañantes” escogen a sus propios clientes entre aquellos que solicitan sus servicios, y es por esa influencia y facilidad de movimientos que el capitán Reynolds permitió que Inara se incorporara con su propio transbordador a la Serenity manteniendo total independencia.


Estos son los tripulantes de una nave que en el primer capítulo de la serie está buscando pasajeros para costear gastos. Como si de un Halcón Milenario se tratara, son tres los recogidos. Los hermanos Tam, Simon (Sean Maher) y River (Summer Glau), huyen de la justicia y darán pie a la subtrama más importante de la serie, que quedará sin resolver al final de ésta. Shepherd Book (Ron Glass) –literalmente pastor del libro- pertenece a una casta de sacerdotes, aunque su identidad, habilidades y disposición parecen esconder algo más que lo que hay a simple vista.

Pese a que el protagonismo es todo lo coral que la duración de los capítulos –unos escasos 42 minutos- permite, es la personalidad de Mal Reynolds la que mejor define Firefly. Fue el último soldado del ejército rebelde en rendirse, en la cruenta batalla del valle Serenidad, junto a Zoe, y desde entonces mantiene su pedacito de libertad a bordo de su propia nave. En ella es el amo, y allí mantendrá una personal idiosincrasia a veces a costa de su propia seguridad o –las más de las veces- tranquilidad. De igual manera, a la hora de aceptar los “trabajos” y de llevarlos a cabo, su peculiar honradez y su sentido de la moral le meterán en más de un atolladero. Igualmente, el cariño que siente por su tripulación –el cual es más que recíproco- convierte a los moradores de Serenity en una suerte de “familia” de parias de la sociedad que solo cuentan los unos con los otros para sobrevivir en un universo hostil. En especial, su relación con Inara se desarrolla de una manera similar a las peleas provocadas por la mutua atracción de parejas tan ilustres como Spencer Tracy y Katherine Hepburn o más recientemente Bruce Willis y Cybill Shepherd.

Con estos personajes Whedon pergeña un excelente decorado en el que desarrollar las situaciones que tanto le gustan: atracción entre personajes, evolución en el carácter de estos, conflictos internos, traumas... Todo ello aderezado con las situaciones de riesgo que el trabajo de contrabandista conlleva habitualmente. Unas líneas argumentales que recorren la serie desde su comienzo y la aparición de los mismos personajes secundarios en varios capítulos contribuyen a crear una cohesión interna que apunta a lo que podría haber sido y no fue, ya que el escaso índice de audiencia de la serie motivó que fuera cancelada abruptamente, dejando sin emitir los tres últimos episodios filmados. Sólo el éxito de ventas de la recopilación de la serie en dvd hizo confiar en Whedon para rematar/continuar la historia en un largo cinematográfico.


Por aspecto y temática, la serie debería verse como una especie de western espacial. Reynolds pertenece al ejercito "sudista" confederado derrotado por la Unión, y prosigue, irreductible, con una labor de rebeldía u hostigamiento al orden establecido mediante su oficio de contrabandista. Un encargo consiste en trasladar ganado, otro en el asalto a un tren, otro más consistirá en defender a un grupo de prostitutas del cacique local (como si de Sin perdón estuviésemos hablando)... Casi todas estas situaciones acaban derivando en duelos al sol al más puro estilo John Wayne. La mayoría de los planetas tienen un aspecto desértico a lo Monumental Valley, mientras que en el vestuario abundan los guardapolvos, el cuero, los cinturones caídos de pistolero y las armas presentan un aspecto donde los colt de cañón largo y las escopetas de cañones recortados abundan en los planetas del borde exterior. En los centros administrativos de los planetas unidos, en las naves de la Alianza se busca un aspecto más sofisticado, limpio y moderno, logrando un acertado contraste entre ambos mundos, separados no sólo geográfica, sino social y económicamente. Si todo lo anterior no fuera suficiente, el score de Greg Edmonson recurre continuamente a guitarras, violines e instrumentos que recuerdan en más de una ocasión al folk más melancólico que podría componer un Carter Burwell inspirado, como el de Muerte entre las flores. En este apartado no podemos dejar de lado la canción que ilustra los títulos de crédito, "Ballad of Serenity", compuesta por el propio Whedon y que comienza así: “Quítame mi amor, quítame mi tierra, llévame donde no me pueda quedar, no me importa, todavía soy libre, no me puedes quitar el cielo”.


Vista la serie completa no entiendo el motivo del fracaso. Los personajes son atractivos, tienen carisma, y apuntaban a más que interesantes desarrollos de sus caracteres. La acción es trepidante cuando la historia lo requiere, o se centra en situaciones cómicas o de relciones interpersonales en capítulos donde lo importante es conocer mejor a los tripulantes de la Firefly. Tal vez haya sido por el carácter "marginal" o diferente de alguno de los personajes, como Zoe (guerrera, fuerte, lleva la voz cantante), Inara (prostituta de altísimo nivel) o Jayne (amoral, egoísta, cínico, y pese a ello, simpático)... al que el público yanqui no estaría acostumbrado. O por el peculiar uso de los efectos especiales, sin mostrar sonido alguno en el espacio de motores o explosiones (como las leyes de la física mandan). En su estreno este mismo fin de semana el film Serenity ha recaudado 10 millones de dolares, 2º en el ranking, frente a un presupuesto de 40 kilitos... Espero que la Firefly sepa remontar en su andadura internacional este traspiés y que un merecido éxito nos brinde la posibilidad de seguir disfrutando de las aventuras del amigo Mal y de su panda de outsiders a bordo de la nave más hermosa de la galaxia...



Desde que encontré Serenidad: Hacia el valle de los Reavers cabalgaban Mal Reynolds y los suyos

“-¿Cuánta munición nos queda?
-Tres cargadores y mis pelotas.”

Frase tan macarra dicha en el momento justo pertenece a la película Serenity, más que derivada, continuación directa de la serie Firefly, de la que tuve ocasión de hablaros hace un par de semanas. Muy buenas vibraciones tenía antes del estreno de la película, y debo decir que se vieron confirmadas apenas comenzada la proyección.


En cinco minutos introductorios, una profesora da una clase magistral de historia universal donde se nos cuenta el ascenso de la Alianza y su victoria sobre los Independentistas. Tras ello, el prólogo del film, que lo es también de la serie, nos cuenta como el doctor Tam rescató a su hermana del complejo médico en el que experimentaban con ella. Sin pausa, ya entramos de llenos en las andanzas de la tripulación de la Firefly casi al completo (Inara y el Pastor brillan por su ausencia). Un atraco complicado por una incursión Reaver (esos ominosos cavernícolas antropófagos y violadores de cadáveres que sólo aparecían mencionados en la serie de tv), la subsiguiente persecución por un desierto rocoso, peleas de bar, trampas urdidas por un misterioso y despiadado Operativo de la Alianza que no se detendrá ante nada para capturar a la fugada River Tam... El secreto que ésta oculta en lo más recóndito de su mente, capaz de hacer tambalear la estructura de la Alianza, será el motor que impulsará la trama, llevando a los personajes de un lado a otro de la galaxia en busca de unas respuestas que no serán nada fáciles de asimilar.


El ritmo de los acontecimientos no da tregua al espectador. Bien es cierto que sin el background de la serie Firefly, muchas de las referencias al pasado inmediato de los personajes (como la ausencia inicial de Inara o el reverendo), las pullas que se lanzan entre ellos (la rivalidad manifiesta entre Jayne y los Tam) o la evolución de algunos personajes, pueden resultar algo crípticas para el no conocedor del universo galáctico de Joss Whedon, pero la acción y el espectáculo inundan la pantalla tan a menudo que tampoco importa demasiado. Además, hasta cierto punto de la película, dichas escenas están rodadas con un tono festivo que remite directamente a las producciones clásicas de aventuras, esas donde Errol Flynn podía poner en peligro su vida con una sonrisa en la boca. Eso sí, llegados al tercio final del metraje el amigo Whedon deriva la trama hacia unos derroteros mucho más oscuros y peligrosos que lo que hacía suponer el tono general de la serie. Y es que los Reavers resultan un enemigo temible desde cualquier punto de vista: salvajes hasta lo indecible, imparables, su único impulso es la obtención de presas a cualquier coste para satisfacer sus muchos y brutales apetitos. Y la acción festiva se torna en huida desesperada, maniobras a vida a muerte y resistencia hasta el último aliento, estrechando en un pucho el corazón del espectador. Y no quiero desvelar nada más. La banda sonora de David Newman mantiene la ambientación de la serie, con guitarras folk y violines country. Los efectos CGI dan el pego bastante bien, y pese a contar con la tercera parte de presupuesto que Star Wars Episodio III los mundos que nos presenta y las batallas espaciales resultan de lo más conseguido. Eso sí, para lograr un mayor grado de espectacularidad, aquí las naves sí rugen y las explosiones espaciales retumban por doquier, alejándose de la sobriedad de sonido televisiva.
En el debe, que algo hay, como en todo, el hecho de que la película sólo será apreciada en su totalidad por los chaquetas marrones, aquellos que hayan tenido la suerte de ver Firefly antes, ya que los personajes y las situaciones se dan por conocidos de entrada, y las explicaciones son las mínimas. También se desaprovecha mucho a algunos personajes, caso de Inara (viendo la película nadie sabría que pertenece al ramo de señoras de compañía), el reverendo, Wash, el piloto, o Kaylee. El protagonismo se centra principalmente en Mal y en River y ello hace que el tono coral de la serie se diluya un tanto y haciendo que algunos elementos que habrían podido dar mucho juego pasen casi de refilón ante nuestros ojos.


En resumidas cuentas, no me lo pasaba tan bien en el cine desde hacía bastante tiempo. Divertida, emocionante, con momentos emotivos y emocionantes, Serenity ha resultado ser el estupendo broche final para Firefly. Y dado el relativo fracaso económico de la cinta, mucho me temo que hemos sido testigos del grandioso y último periplo de la luciérnaga Serenidad.

Como buenos "chaquetas marrones" -como se autodenominan los fans yanquis, que llegaron a protagonizar campañas de presión para impulsar el proyecto del film- solo queda esperar que todo se edite en España para que el común de los mortales pueda disfrutar de este pedacito de universo. Abajo, unos enlaces. Quizá alguien más quiera unirse a los browncoats...

http://www.serenitymovie.com/

http://www.fireflyfans.net/

http://www.scifispace.com/html/firefly.php

http://www.scifi.com/firefly/

5 comentarios:

Yota dijo...

Me acabas de tocar la patata con este post, mis serie favorita de ciencia ficción.

Yo fui de los que vi primero la peli y luego la serie, que risas, que dramas, que grandes momentos.

La verdad es que no se con que episodio quedarme, supongo que para mi el más emotivo es el que rescatan al joven compañero caido en la guerra, o eso parecia.

Virgilio dijo...

Sin lugar a dudas, una de las mejores series de la historia que conocí gracias a ud. En cuanto a la cancelación, se debió a que no se tuvieron los resultados de audiencia esperados.
Tras investigar un poco resulta que la relegaron a una mala franja horaria e incluso se saltaron el orden de los capítulos en el inicio.
Y luego renuevan series de ..... en fin. Un abrazo Pedro!!!

Plissken dijo...

Yota, la verdad es que tengo recuerdos nebulosos de los capítulos, pero me quedaría con el que están Mal y ¿el piloto? secuestrados y la tripulación hace lo imposible por rescatarlos. La peli son palabras mayores, y mi única pega es la "alegría" con que se limpia a personajes por los que sentía mucho cariño. Y cómo se destapa River Song...

Plissken dijo...

Perdón, River Tam. La doctora River Song es de otra franquicia ;D

Plissken dijo...

Virgilio, un verdadero lujo de serie al que le perjudicó todos los factores que comentas y el hecho de que al amigo Whedon le van los desarrollos morosos y lentos, conociendo poco a poco a los personajes y planteando situaciones que explotan con el tiempo. Algo que al parecer no fue muy del gusto de los yanquis. Por buscar un lado positivo, por lo menos nos ha quedado una serie/peli de culto que se pueden disfrutar en cualquier momento. ¡Un abrazo, caballero!

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