jueves, octubre 06, 2011

Attack the Block: Cuando los alienígenas se encontraron con los Goonies de barrio

Cuando la enfermera Sam (Jodie Whittaker) regresa a su casa en un bloque de apartamentos de los suburbios se ve asaltada por un grupo de muchachos, que pese a su juventud, se muestran violentos y expeditivos en el robo de sus pertenencias. El grupo de pandilleros, liderado por Moses (John Boyega), está formado por Pest (Alex Esmail), Dennis (Franz Drameh), Jerome (Leeon Jones) y Biggz (Simon Howard), un grupo de chavales que ya han desistido de soñar con un futuro mejor que el que les depara su vida en los bloques de los suburbios y se dedican a robar y atemorizar a los vecinos. Su asalto a Sam se ve interrumpido por un estruendo súbito. Un coche ha sido destrozado por el impacto de algo caído del cielo...


Cuando los muchachos investigan el accidente la sorpresa es mayúscula. Un animal de morfología desconocida pero salvajismo y fuerza manifiestas huye del lugar del accidente, pero no logra escapar al acoso de la panda, que aún atónita por la novedad se enfrentan a él como si de un mono evadido se tratase. El bicho capturado les resulta manifiestamente desconocido, y deciden llevarlo al ático de su edificio, donde el traficante de hierba local podría querer comprar el animal como trofeo o saber cómo conservarlo. Ron (Nick Frost), un tipo salao pero atontao, no sabe más que ellos, y la aparición de su iracundo jefe, no hace más que tensar la situación. Los muchachos dejan allí el trofeo y antes de marcharse a sus casas contemplan por las ventanas un espectáculo aterrador. Sobre la ciudad de Londres llueven más y más objetos como el que anunciaba la llegada de su "trofeo". Alguien parece haber llegado tarde y con hambre para la hora de la cena.


Superados ampliamente por la fuerza, la agilidad y el número de unas criaturas de apariencia desconocida, los muchachos, liderados por un Moisés maduro y valiente, habrán de enfrentarse a toda una serie de situaciones desesperadas en las que la vida y la muerte visitarán el bloque como tantas otras veces, sólo que en lugar de tiroteos y ajustes de cuentas la amenaza parece llegar de más allá de las estrellas. Una amenaza dentada, peluda, y con una determinación inhumana...


Ataque al bloque es una pequeña producción británica de ciencia ficción dentro del más puro estilo de la serie B que mezcla con maestría y sobriedad un argumento de género simple y directo -el enfrentamiento entre unos pandilleros y unos traficantes de droga con unos extraterrestres- con altas dosis de reflexión social no exentas de crítica amarga -el mundo en los bloques de viviendas sociales de los suburbios londinenses y las vidas de los que allí moran-, entroncando con el espíritu de otros films recientes como Shaun of the dead o Hot Fuzz pero eliminando gran parte del alivio cómico de estos. Attack the block no es una comedia, sino más bien una cinta de acción y ciencia ficción en la que el humor negro y algún gag visual bastante logrado no restan tensión ni emoción a una historia cuyo crescendo no deja de ir en aumento prácticamente desde los primeros minutos de la misma.


El talento que hay tras la película es el guionista y director Joe Cornish, un tipo que ya había trabajado como actor en las comedias mencionadas de Edgar Wright -de las que rescata para su película a Nick Frost- y con formación en la comedia televisiva británica, que realiza su debut como director en la pantalla grande con esta meritoria película. El nombre de Cornish puede ser uno de los que tocará seguir con atención en el futuro si su trabajo como guionista en Tintín o en la anunciada película dedicada al Hombre Hormiga cuajan y la mezcla de acción, comedia y argumentos de género resultan tan sólidas como en este caso. Además, como no podía ser menos en un director relacionado con el gang Spaced, la película está llena de referencias cinéfilas y literarias totalmente brittish: las criaturas son comparadas con Gremlins, Dobbie el elfo o Gollum, mientras que las calles circundantes al bloque reciben nombres de la enjundia de Windham, Moore, Clarke, Ballard, Wells, Adams o Herbert.


Ya para finalizar, me gustaría resaltar la convicción con que los británicos suelen abordar este tipo de historias desde el primer momento, introduciendo una historia tan loca como esta desde el primer momento y elaborando una sólida narración a partir de ella con un par de buenos sustos, momentos de persecución especialmente logrados y un par de secuencias especialmente bien planificadas y rodadas: el momento en que los chavales van entrando en sus casas -uno por planta- para pertrecharse antes de luchar contra los bichos, y la carrera final de Moses contra esa panda de extraterrestres a medio camino entre un Gollum peludo y un teleñeco monstruoso. Hasta la moraleja final resulta gratificante, aunque vistos los sucesos protagonizados por muchachos similares a los aquí presentados durante este verano parece que el mensaje de solidaridad y respeto a sus convecinos no caló demasiado hondo entre ellos.

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