domingo, octubre 23, 2011

Sketch-busters CXCI: Esteban Maroto (IV)

Dedico hoy la última entrada a Esteban Maroto, no sin cierto pesar, porque a pesar de haber coincidido con él por lo menos en otras dos ocasiones más de las mencionadas -Avilés y Barcelona- no se alinearon los astros de forma propicia para conseguir más dedicatorias. No me quejo en absoluto, ya que Esteban es uno de los dibujantes mejor representados en nuestra colección de dibujos tanto por la calidad de sus sketchs como por el excelente recuerdo de una persona amable, atenta y cercana para los aficionados. En este caso el dibujo fue realizado sobre album, una de sus maravillosas recopilaciones de ilustración repletas de sensuales mujeres y paisajes de fantasía repletos de detalles y con un estilo barroco y modernista que supone un verdadero festín para los sentidos. Tengo que decir que me parece uno de los dibujos más bellos de cuantos hemos tenido la fortuna de conseguir con el paso de los años, destilando una languidez y una tristeza que contrastan con la belleza del personaje retratado. Y para rematar la faena, dejo el completo artículo dedicado al autor en la web Tebeosfera, con lo que además de su arte, habremos conseguido ofrecer dos visiones retrospectivas de su obra y una entrevista en profundidad con el maestro.



Dibujante de sofisticada estilización, interesado por la fantasía con cierta presencia erótica, que hizo populares estilemas emparentados con la ilustración artística en la historieta de los primeros setenta. Famoso por sus intervenciones en la ciencia ficción (5 por infinito) y en la fantasía heroica, con personajes como Dax, Wolff, Red Sonja o Conan.

Llegado a los tebeos a mediados de los años cincuenta, Maroto creció como dibujante en el estudio madrileño de López Blanco. Participó en colecciones como Aventuras del F.B.I., El príncipe de Rodas, siempre como ayudante o junto a otros. Desde 1963, comenzó a trabajar para el extranjero a través de agencia tras afincarse en Barcelona, integrado en el estudio de Selecciones Ilustradas. Trabajó para los mercados extranjeros, sobre todo el alemán, donde publicó en revistas juveniles como Lasso, Roy Tiger (algunas de estas historietas, de la serie llamada "Alex, Khan y Khamar", la desarrolló Maroto junto a otros autores y la pudimos ver traducida en España por Euredit en los finales sesenta, en la colección Aventuras en la selva), Primo (donde dibujó la singular serie Capitan Terror, sobre guiones de P. Weichmann y que luego sería continuada por Ramón Sola) o Die Funf von Terra.

Durante los sesenta trabajó en historietas de aventuras y fantasía, pero también románticas, dada su gran capacidad para el dibujo de la figura femenina, a la que se acercaba con delicadeza, siempre respetuoso. Para revistas del Reino Unido dibujó la mayor parte de sus historietas románticas, comenzando por Boyfriend, en 1966, y continuando toda la década en otros títulos: Mirabelle, Jackie, Valentine, Diana, y sobre todo Romeo. Dejó de dibujar este tipo de argumentos en 1977 (en Oh Boy), pues desde 1965 había querido destacar como dibujante de fantasía. Precisamente aquel año desarrolló la serie 5 x infinito (con ayuda del colectivo de autores conocido como Grupo de la Floresta para fondos y algunos personajes en las primeras cuatro entregas) que la agencia SI destinó al mercado internacional (en EE UU se conoció primero la edición mejicana titulada Legionarios del espacio) y al nacional, publicándose en Delta 99, de IMDE, Drácula, de Buru Lan, y luego en su propia recopilación por Ursus. Gracias a esa obra Maroto obtuvo reconocimiento y galardones como dibujante en los EE UU (mejor dibujante extranjero en los premios de la Academy of Comic Book Arts en 1971) en un tiempo en que este reconocimiento resultó más importante para los editores y críticos que su calidad como historietista, en función de la importancia que se le confería a "lo americano" en España.

Maroto, a través de SI, se integró también en el conjunto de autores que dibujaron para las revistas de horror de Warren Publishing, desarrollando argumentos fantásticos generalmente. Interesado por el género de fantasía heroica, creó a dos guerreros con taparrabos que protagonizaron historietas en las que el dibujante ensayó nuevos modos de narrativa, más experimentales en lo gráfico. Uno fue Wolff, que apareció en la revista Drácula de Buru Lan en 1971, revisado en sus textos por Sadko (Luis Gasca) pero cuyos logros estéticos se vieron mermados por la abundancia de "homenajes" (estrategia demasiado utiliada por Maroto) y un coloreado chillón e inoportuno. El otro guerrero pionero fue llamado Manly, para su publicación en un suplemento del diario Pueblo, que luego sería rebautizado Dax the Warrior para su edición en EE UU, por Warren. Completa la terna de bárbaros de esta época Korsar, obra de Maroto para la revista alemana Pip, donde comenzó a ofrecerse en 1972. La calidad gráfica y la experimentación en la composición de página que Maroto desarrolló con estas series (figuras estilizadas según los cánones académicos, equilibrio de vacíos y masas de negro en la página, técnicas de rayado e isolado, etc.) le valió el reconocimiento definitivo por el público americano.

Gracias a estos méritos, Maroto logró publicar algunas obras en cómics americanos aparte de seguir en Creepy, Eerie o Vampirella (donde hasta desarrolló una serie protagonizada por Drácula). También fue el diseñador de la nueva apariencia de Red Sonja, con su popular "iron bikini", para The Savage Sword of Conan, dibujando alguna historieta que le entintó Neal Adams y aportando alguna imagen para el nuevo mercado de pósteres que se desarrolló en EE UU a caballo de los sesenta y los setenta. Otra de sus labores populares durante este tiempo fue su intervención en la saga de Satana, personaje diabólico y voluptuoso publicado por Marvel en Marvel Preview y Vampire Tales. Pero los setenta fueron, para este historietista, sobre todo años de espada y brujeria: vio publicado su Wolff en Francia, Dax el guerrero se tradujo en varios países, y Korsar pudo ofrecerse en una revista española (Cimoc, 1979). En paralelo, escribió y dibujó obras de ciencia ficción como Alma de dragón, para la revista Trinca primero (luego publicada con descuido por la revista La historieta, de Ursus, en 1973), como La Esfinge o Nave prisión, series que Maroto destinó a la nueva alineación de revistas de cómics del sello Toutain Editor desde 1979, en las cuales su firma fue elegida como una de las puntales en el etiquetado de la historieta como medio "para adultos" y "artístico" con el que intentaron hacer comulgar al público español de los finales setenta y primeros años ochenta. De hecho, su firma fue una de las seleccionadas para la colección enseña de SI titulada Cuando el comic es arte, y la edición del álbum Dax el guerrero por Toutain resultó llamativo para la época por sus dimensiones y calidad de edición. En las páginas de 1984, 1994 y Comix, las de Warren, también dibujó Maroto un buen surtido de historietas de ciencia ficción a finales de los setenta.

En sus obras de los años ochenta Maroto siguió interesado por dibujar fantasías en ciclos alusivos a cuentos, cosmologías o astrologías, lo cual restó interés a sus producciones. Su forma de dibujo se deslizó sin alardes, con viñetas quietas, de figuras afectadas, si bien nunca dejó de ser elegante. A este periodo corresponden series como Zodiaco y otras participaciones no integradas en series y portafolios de imágenes, como Zoo fantástico. Sus historietas destinadas a la revista Rambla sí que fueron aportaciones relevantes de su trayectoria, en esta época . También resultó interesante su propósito de adaptar Los mitos de Cthulhu, que en España se publicaron en la revista El Capitán Trueno en 1986. En paralelo, abordó revisiones de su obra como 5 por infinito, que fue reeditada con retoques de Neal Adams en 1984 bajo el título Zero Patrol (Continuity Comics).

En el final de esta década, Maroto trabajó más para el mercado exterior que para el nacional. Desde 1987, se vio su firma en varios títulos de DC Comics: fue escogido para dibujar una fantasía heroica sui generis, Amethyst. Luego fue invitado al título Action Comics Weekly para dibujar a Deadman en 1988, y a continuación hizo el lápiz de otra miniserie de fantasía, Atlantis Chronicles, sobre guiones de Peter David, que no ha envejecido con el tiempo y donde Maroto desarrollaba un estilo más suelto y dinámico. A mediados de los noventa, este autor estaba dedicado a otros sellos: Cadillacs and Dinosaurs, Lady Rawhide, ambas de Topps Comics, Dimension X (Karl Art Pub., 1992), X-Men Unlimited (Marvel, 1993), las portadas de Zatanna (DC, 1993), Verotika (Verotik, 1995), Zorro`s Lady Rawhide (Image, 1999), y también dibujó durante esta década nuevas historietas de la saga de Conan para The Savage Sword of Conan the Barbarian, revista así titulada ahora que había vuelto a sus guiones Roy Thomas, que fue quien reclamó el lápiz de Maroto para varias aventuras del personaje cimmerio, primero, y luego otras protagonizadas por Valeria.

En España, durante los noventa, vio publicados algunos libros recopilatorios de sus historietas de horror y con presencia femenina, como En el nombre del diablo (Toutain, 1991) o libros de ilustración, como Urania (Norma, 1999). En este tiempo desarrolló abundantes encargos de ilustración, sobre todo para el extranjero. Entre el final de los noventa y los 2000, Maroto ha repartido sus lápices entre Italia y EE UU. Ha sido el dibujante de la serie Brendon en los fumetti así titulados por su editor, Bonelli, desde 1998, y ha dibujado superhéroes para sellos como Crossgen (CrossGen Chronicles, 2002), Topps (Vlad the Impaler, 2003, serie limitada de tres comic books) hasta volver a Red Sonja (un póster para Dynamite). En España no hemos disfrutado de estas últimas obras, aunque sí de su firma en ilustraciones para tebeos como Hijos de la medianoche, por ejemplo, o en libros como Wonders (Norma) que recogen parte de su obra ilustrada. En EE UU y en Francia también se han publicado libros de ilustraciones o bocetos en estos últimos años.

Fuente: Tebeosfera.

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