Recientemente, y por fin, he conseguido escanear todos los originales que había dejado para el final del proceso, casi olvidados en el fondo de una carpeta. Algunos de ellos ya habían ido apareciendo de forma parcial por aquí, como es el caso del dibujante que hoy nos ocupa, Ron Lim, del que ya habíamos dejado muestra de su trabajo en Sovereign Seven o de su participación en el Nuevo Universo con una página de Psi Force. El caso es que, al tratarse en muchas ocasiones de páginas adquiridas como lote, ni yo mismo me había tomado la molestia de clasificarlas de manera adecuada, con lo que me he encontrado que el trabajo de un debutante Ron Lim en el mundillo, aún lejos de alcanzar sus mayores cotas de popularidad con las aventuras cósmicas del Universo Marvel tenía un peso predominante en uno de esos lotes. Como lo que me interesa es dejar ya cubierto el expediente con unos originales que, reconozcámoslo, son de una calidad media, he decidido ir agrupándolos como, nunca mejor dicho, lotes, y ofrecerles, de un plumazo, todo el arte que de determinados dibujantes se escondía en mis carpetas. A continuación encontrarán trabajos tan heterogéneos como dos páginas pertenecientes al Universo Marvel del año 2099 (X-Men 2099 y Spiderman 2099, con el escaneo del arte y del papel superpuesto que incluye tramas con las que simular fondos de energía), un original de la serie independiente Hero Alliance que narraba las andanzas de un grupo con cierto parecido a la JLA (hay un sosias de Superman prácticamente clavadito), otro de la serie Badger, que aquí sólo hemos llegado a conocer por su efímera pero alocada y gloriosa participación en el arranque de Nexus, y dos páginas pertenecientes a proyectos relacionados con la adaptación de una película (Dragonheart) y de una serie de televisión (Xena & the Olimpics). La verdad es que les dejo material para que se entretengan un ratillo viendo cómo empezó -o como se abrió camino en el mundillo- el dibujante que luego realizaría trabajos más que meritorios en series como Estela Plateada o las Infinitas (Cruzada, Guantelete, Guerra...).
sábado, enero 26, 2013
domingo, enero 20, 2013
Un amor entre dos mundos: La gravedad contra el amor verdadero
En este vasto universo en el que vivimos existen dos planetas gemelos que orbitan alrededor del mismo solo y que se encuentran casi situados a tiro de piedra. Ambos presentan una particularidad única, pues sus gravedades son inversas, y regidas por tres leyes muy concretas que permiten la supervivencia de los dos planetas: la materia es atraída por la fuerza de la gravedad del mundo del que proviene, y no por la de su gemelo; el peso de un objeto puede ser anulado por materia del mundo opuesto (también llamada materia inversa); y finalmente, después de un tiempo de exposición en el mundo gemelo, la materia inversa entrará en combustión. Tan particulares leyes de la física han dividido a los dos planetas en un sistema social en el que el planeta de arriba acapara las riquezas y los medios de producción avanzados, mientras que el planeta inferior, aparentemente devastado, sobrevive a malas penas trapicheando con la materia inversa que cae del cielo y provee de mano de obra barata al mundo de arriba. Esa mano de obra acude diariamente a sus lugares de trabajo en una inmensa torre propiedad de la compañía TransWorld, edificio que conecta los dos planetas y que, en la Planta Cero, hace coincidir a personas de ambos mundos que desarrollan su labor en el techo y suelo -convenientemente separados- de dicha planta.
Dos mundos tan cercanos y separados al tiempo presentan rígidas directrices para evitar el contacto entre sus habitantes, algo que podría alterar el equilibrio gravitacional o simplemente suponer un riesgo para el status quo socioeconómico. El azar, la curiosidad y la inocencia de la juventud hará que dos niños coincidan en la cima de montañas opuestas. Adam (Jim Sturgess), de Abajo, busca polen de abejas rosas para su tía, mientras que Eden (Kirsten Dunst), de Arriba, disfruta de la naturaleza y la soledad. Los muchachos entablan una sólida relación de amistad que, con los años, fructifica en un amor puro y sincero que los jóvenes materializan de las formas más ingeniosas posibles, aunque durante uno de sus encuentros en la cima de sus respectivos mundos una partida de vigilancia los descubre y acosa, provocando que Eden sufra un accidente casi fatal y que Adam sea perseguido y castigado severamente.
Los años pasan y la vida de Adam está sumida en el tedio y la falta de salidas común al mundo de Abajo. El recuerdo de Eden le acompaña en todo momento, así que resulta una verdadera conmoción para él descubrirla en los medios como miembro del equipo de Transworld. Decidido a cambiar su suerte Adam acude a la torre para buscar trabajo como ingeniero, gracias a su habilidad y a sus prodigiosos diseños cosméticos que emplean materia inversa con fines estéticos. En su periplo por la Planta Zero se encontrará con la gélida presencia del gestor Lagavullan (James Kidnie), ejemplo de tecnócrata opresor, y con el contacto con otros compañeros de Arriba, como el afable y extrovertido Bob (Timothy Spall), con el que entablará una peculiar relación de amistad. La búsqueda de Eden por la Torre exprimirá el ingenio de Adam al máximo, que deberá vencer a las secuelas del fatal accidente, a las fuerzas de seguridad de TransWorld y a la mismísima gravedad de dos planetas si quiere hacer prevalecer su amor por encima de todo aquello que amenaza con negárselo para siempre.
Upside Down, título original más sutil y sugerente que ese Un amor entre dos mundo con que la película será conocida en nuestro país cuando llegue a estrenarse, es una producción franco-canadiense de la que se llevaba hablando hace algún tiempo y que finalmente pudo materializarse el pasado año. El director del invento es el argentino Juan Diego Solanas, hijo del director Fernando Solanas que se exilió del país a raíz del golpe de los militares y que se afincó en Francia. Allí Juan Diego Solanas pudo estudiar y desarrollar su pasión por el cine, materializada en la producción argentino-hispano-franco-belga Nordeste, protagonizada por dos actrices de peso como Carole Bouquet y Mercedes Sampietro. Siete años han pasado entre los dos proyectos del director para la pantalla grande, aunque entre medias realizó un par de documentales. Como les decía este era un proyecto del que se venía hablando desde hacía tiempo y que estaba repleto de elementos sugerentes para un cinéfago del género fantástico como el que les habla. Iba a decir por desgracia, pero alteraré la formulación de la proposición por sin embargo... Sin embargo, el carácter del proyecto dista mucho de lo que avanzaban aquellas noticias.
Ante una sinopsis como la que les he detallado, uno pensaría que estamos ante un film de ciencia ficción con puntos de contacto con cintas contemporáneas como Matrix o Franklyn, con un interesante escenario para desarrollar una completa historia que podría tirar por la revolución social, la acción, el suspense... Los intereses de Juan Diego Solana eran, sin embargo, otros. Nos encontramos en Upside Down con una fábula romántica ambientada en un mundo fantástico, con un cuento que podría empezar perfectamente con "Érase una vez" y finalizar con cualquier fórmula equivalente, desarrollada en una ambientación arrebatadora y hermosamente fantástica, repleta de localizaciones maravillosas -como el Café de los Mundos, donde baila la Dunst el tango como si ella misma hubiese nacido en Buenos Aires, las cimas de los mundos o los momentos de contemplación estelar, que casi parecen pinturas en movimiento de una belleza plástica impresionante- y de personajes monolíticos de buen o mal corazón que acompañan a los protagonistas en su azaroso camino de conocimiento, separación, reencuentro, reconocimiento y búsqueda final de la felicidad.
Curiosamente, y desde el momento en que la voz en off de Jim Sturgess va desgranando la historia como si precisamente de eso, de un cuento se tratara, la película no sólo no me echó fuera de la misma sino que me atrapó irremediablemente. La inocencia y determinación de Adam, la bondad y la belleza cándida de Eden, la honestidad y la campechanería de Bob que le hacen tomar las desgracias como vienen, la inteligencia con que se nos van mostrando las diferentes maneras de vencer la gravedad (los besos en la montaña o la forma de sujetar los objetos en la Planta Cero, por poner dos ejemplos) o de emplear la materia inversa (como globos o combustible para calefacción, sin ir más lejos), y la plasticidad antes mencionada de algunos de los escenarios y localizaciones del film, enfrentados a la anodina decoración grisácea del mundo corporativo de TransWorld me fueron cautivando cada vez más y más. A la espera de un próximo estreno en España, les recomiendo que se dejen atrapar por este cuento, sobretodo en una de esas tardes tontas en las que a uno le gustaría que todas las historias difíciles tuvieran un final feliz y que todas las historias de amor fueran tan puras, inocentes y hermosas como la que Sturgess, Dunst y Solanas nos plantean en esta película.
jueves, enero 17, 2013
Sketch-busters CCXVI: Víctor Santos (III)
El dibujo que acompaña a estas líneas fue un auténtico regalo para un servidor, un verdadero lujo, y les avanzo desde ya que es uno de mis preferidos entre los casi 300 que miss Sparks y yo atesoramos en nuestras carpetas de saloneo. El autor del mismo es un viejo conocido de estos lares, nada menos que el dibujante valenciano Víctor Santos, que ya lleva cerca de tres lustros dando muestras de su buen hacer en el mundillo y dejando a los aficionados boquiabiertos tanto por la calidad de un dibujante versátil y todoterreno como por la calidez humana de una persona que trata a todos los aficionados como si de viejos conocidos se tratasen y procura dejar un trocito de sí mismo en cada uno de los dibujos que para sus seguidores realiza en salones o jornadas. Autor todoterreno, es capaz de realizar con solvencia proyectos englobados dentro de los géneros de fantasía -Los reyes elfos, The Mice Templar-, terror -Zombee-, serie negra -Pulp Heroes, Filthy rich, del que próximamente dejaré una pequeña reseña-, o super-héroes -Protector-. Dejo para un próximo post la biografía pormenorizada de este autor, y paso a centrarme en esta entrada en las circunstancias que permitieron a miss Sparks y a un servidor disfrutar de dos verdaderas joyitas que tengo la firma intención de colocar en su lugar merecido, que no es otro que un marco en la pared. El momento fue en abril de 2011, durante la celebración de la Mostra del Comic de Valencia, evento comiquero imbricado dentro de otro mayor y con más tradición en la Capital del Turia, la Mostra de Cine. Escrito esto hoy, a apenas dos años vista, produce una sensación de pena enorme el comprobar cómo estos eventos culturales que tanta vida aportan a la ciudad han sido tristemente víctimas de los recortes que la crisis económica ha propiciado en cientos de ayuntamientos y organismos oficiales. Ya se sabe que la cultura es lo primero en caer en estos caso. El caso es que en esa ocasión tuvimos la oportunidad de coincidir una vez más con Víctor, dibujante con el que ya habíamos podido charlar en ocasiones anteriores en Avilés (con el equipo Bulldamm al completo) o en Expocomic. En aquella ocasión le había pedido una mujer fatal, así, en genérico, y este hombre no tuvo problema alguno en sacarse de los lápices y rotuladores esta sensual femme fatale de armas tomar. El caso es que yo recordaba haber visto un par de dibujos suyos con la Nancy de Sin City como protagoniste absoluta, y le pregunté si le importaría hacer otra. El caso es que empezó con los lápices, los rotuladores, las sombras y las filigranas y cuando dio la vuelta a la hoja, la cabeza me dio literalmente vueltas. De veras que esto acabará colgado de la pared de mi estudio antes o después, ya que cualquier otro lugar me parecería indigno para esta Nancy...
lunes, enero 14, 2013
Resurgiendo de las cenizas de un lunes
Cual Ave Fénix cochambrosa y maltrecha he conseguido reunir fuerzas y hurtar un ratillo al sofá y a la manta para dejarles unas breves líneas con las que dar la bienvenida a otra semana y constatar un par de cosas. La primera es que este año, haciendo honor a su numeración y a mi carácter supersticioso, está siendo todo lo que se esperaba de él, multiplicando por dos mil la potencia agorera y negativa del 13, que ayer mismo rubricaba su primera aparición mensual en el calendario por todo lo alto. La segunda es que servidor, aunque ha estado alejado de los teclados durante cerca de una semana larga, sigue y seguirá al pie del cañón, y más aún con inyecciones de moral como la recibida en la última reseña dedicada a La ciudad vestida de negro, que contó con las interesantes aportaciones de dos de los autores de dicho libro -David G. Panadero y Fernando Cámara, a los que agradezco enormemente sus amables palabras- en los comentarios. Algo tan trivial y sencillo como proyectar lo que uno escribe aquí, desde el corazón y sin más ánimo que el de compartir sus aficiones y opiniones con otros compañeros internautas es lo que mantiene el hálito vital del blog e insufla una bocanada de aire fresco en sus, porqué no decirlo, algo cansados pulmones. Esta semana Plissken propone y sólo la realidad sabrá lo que dispone, pero en principio hay un par de contenidos que me gustaría redactar y compartir con ustedes, como un nuevo sketch de colección, una crítica a una fábula cinematográfica recientemente disfrutada y quizá, por aquello de complementar y dar un poco para todos los paladares, una nueva galería de commissions. Y para empezar la semanita un poco de autoayuda, autodefensa, autoloquesea y otra constatación. La de que para mí la presencia y la voz de Shirley Manson siguen siendo un verdadero bálsamo para mi fatigado ánimo, y de que al final, por muy fastidiadas que estén las cosas y difícil se presente el panorama, el truco para seguir adelante es tan sencillo como seguir respirando...
The trick is to keep breathing
Garbage
She's not the kind of girl
Who likes to tell the world
About the way she feels about herself
She takes a little time in making up her mind
She doesn't want to fight against the tide
And lately I'm not the only one
I say never trust anyone
Always the one who has to drag her down
Maybe you'll get what you want this time around
Can't bear to face the truth
So sick he cannot move
And when it hurts he takes it out on you
And lately I'm not the only one
I say never trust anyone
Always the one who has to drag her down
Maybe you'll get what you want this time around
The trick is to keep breathing [x2]
She knows the human heart
And how to read the stars
Now everything's about to fall apart
I won't be the one who's going to let you down
Maybe you'll get what you want this time around
I won't be the one who's going to let you down
Maybe you'll get what you want this time around
The trick is to keep breathing
The trick is to keep breathing
The trick is to keep breathing
The trick is to keep breathing
The trick is to keep breathing
The trick is to keep breathing
The trick is to keep breathing
sábado, enero 05, 2013
La ciudad vestida de negro: Pesadillas urbanas para lectores cosmopolitas
¿Quién no se ha encontrado perdido en mitad de la noche en una gran ciudad, la suya o cualquier otra, y mientras vagabundeaba cada vez con menos esperanza de alcanzar el rumbo correcto comenzaba a imaginar los mil y un horrores que podrían acechar tras cada esquina o puerta cerrada? ¿O quién no se ha cruzado a lo largo de los cientos de horas en que nos encontramos pateando las calles de nuestras ciudades con encuentros fortuitos con la desgracia, la miseria, o directamente lo extraño e irracional? En el fondo del corazón de aquellos que amamos el entorno urbano y nos sentimos fuera de lugar en cualquier sitio con más vegetación que cemento y menos población que cantidad de oxígeno puro por centímetro cúbico de aire, se esconde una certeza absoluta, y es la de que ese amor se puede convertir en odio o desengaño en un abrir o cerrar de ojos. La soledad inherente a la vida en las grandes ciudades, la miseria moral escondida en los corazones de sus habitantes, las mil y una historia de necesidades insatisfechas y anhelos oscuros que alimentan sus ciudadanos, ya sean los del arrabal más lejano o los del vecino de la puerta de al lado, amenazan en cualquier momento por convertirse en los catalizadores de aterradores dramas que nos golpeen en nuestras confortables existencias y hagan saltar por los aires la comodidad y la rutina de nuestras cosmopolitas vidas.
El escritor y periodista David G. Panadero, especialista en cine y autor de certeras reflexiones sobre el fantastique actual con una meritoria vocación por el género negro ha rebuscado entre la producción literaria breve de veinte escritores españoles y ha logrado reunir para la antología La ciudad vestida de negro veinte trallazos sobre el papel dirigidos al plexo solar del lector que seguramente disfrutará de la lectura con un gesto incómodo en el rostro mientras mira por encima del hombro a sus acompañantes de vagón de metro o a sus vecinos de rellano. Con una ambientación en la mayoría de los casos negra, muchas veces opresiva, dejando espacio para el humor negro o el cinismo que impidan la asfixia total, se esconde en el fondo de alguna de estas historias cortas un hálito de pesadilla que va colándose en el mundo real por los intersticios más insospechados y banales -un falso perfil de facebook, un fortuito accidente de bicicleta, un cruce casual- y plantean situaciones que podrían poner en jaque la cordura del más pintado. Como suele suceder en las antologías de estas características, no todos los relatos tienen el mismo nivel, ni dejan la misma sensación en el lector, pero es cierto que todos mantienen un nivel de calidad literaria que contribuye a su legibilidad y a escuchar las voces de gente tan diversa como un oficinista separado, un periodista en apuros o un padre desesperado en busca de venganza.
Sin citar el nombre de cada relato, por no hacer farragoso el repaso somero a aquellos cuentos que más he disfrutado, pero sí citando al autor de cada uno de ellos, déjenme que les de un breve apunto de algunas de las pesadillas que podrán encontrar en La ciudad vestida de negro. Andreu Martín dirige una carta desesperada solicitando comprensión y piedad a un capo de la mafia turca que ha "malinterpretado" no pocas situaciones, la mayoría de ellas propiciadas por una pantera de melena rubia y gustos caros. Manuel Nonídez acompaña a un padre en la búsqueda paciente, planificada e inflexible de venganza sobre el asesino de su hijita, cuya resolución distará mucho de sus expectativas. Juan Madrid nos pasea por los callejones de Madrid en un retrato de perdedores, pringados, supervivientes y traidores, que además se parece a algo que tenía en mente desde hace años -algo que habría llamado La condición del perdedor y que, demonios, es casi idéntico a esto salvo en la resolución-. Con Carlos Aguilar de nuevo nos encontramos con la venganza, con el crimen contra un niño, con el asesino vocacional que busca dotar de estilo y escenografía a la consumación de la revancha moral contra el criminal. Estebán Gutiérrez inaugura el tema de los cruces fortuitos, el de los pasajeros cotidianos que diariamente establecen una suerte de conexión fugaz y como lo insólito, lo perturbados puede alterar algo tan común como un viaje en metro. David Roas, que encabeza su relato con una cita de mis adorados Pixies, plantea una de las pesadillas más comunes para los viajeros, la de encontrarse perdido en la noche de una capital extranjera y caer cada vez más en una espiral de solitaria nocturnidad urbanita de la que poco a poco parecerá imposible escapar.
Fernando Cámara plantea de forma inexorable -adjetivo que se podría aplicar a todos los relatos en mayor o menor medida pero que aparecerá únicamente en este relato y en otro posterior, dos de mis favoritos junto con el anterior- el descenso a los infiernos de una familia que sufre un fortuito accidente a la salida del colegio. Agobiante, mezclando el horror psicológico con el drama familiar y la investigación detectivesca, daremos un paseo por el carril bici directos al infierno. David Jasso vuelve a los encuentros fortuitos, a los extraños en la noche. Una prostituta, un oficinista y un aspirante a pandillero cruzarán sus caminos en una noche de la que ya no escaparán jamás y que ejemplifica de manera perfecta lo fácil que es tirar la vida ajena y la propia por la borda cuando las circunstancias escapan a nuestro control. No sé si de forma consciente por parte del antólogo o de los propios escritores, pero hay una coincidencia que podría conectar ambos cuentos, con la presencia de un ciclista en bici amarilla que tienen la rodilla pelada. Anita Haas nos da una de cal y una de arena. Por un lado plantea el retrato minucioso de la descomposición de una pareja y los coqueteos con la locura y la paranoia de una escritora que juega a crear una identidad falsa en facebook que poco a poco se va tornando aterradoramente real. Acertado retrato de la deshumanización impersonal de las relaciones sociales en los tiempos digitales, en su recta final no se decide a ofrecer una explicación satisfactoria, que queda a la imaginación del lector.
Santiago Eximeno retrata otro breve cruce de caminos entre un oficinista y un anciano. En medio de la soledad y desgracias propias, entablan una breve conversación y un mínimo acercamiento cortés. Dos manzanas después lo que el lector ha estado temiendo de forma ambigua se va materializando de manera inexorable sobre el papel, dejando un poso de terror y angustia sobre la situación narrada y sobre todo, sobre la reacción del protagonista, acaso la única posible para mantener la cordura. No se puede decir más con menos. Francis P. Hernández nos sumerge en la paranoia y la incertidumbre de un trabajador acosado y perseguido por no se sabe quién o qué, pero con la certeza que el departamento de RR.HH. sabe más de lo que debería sobre todo lo que le está sucediendo. Real como la vida misma. Javier Quevedo Puchal inicia su relato con otra de las mujeres fatales de la antología, que conduce a la ruina y al odio a su antaño adorado mantenedor, que de forma fortuita emprende una peculiar búsqueda de venganza y de oro que le llevará por territorios extraños.
Personalmente soy un tipo profundamente urbanita, ya se lo he comentado al principio de la reseña. Me encanta callejear, andar con nocturnidad y alevosía por calles vacías sumidas en la penumbra y el silencio. Y es por ello que ese constante pateo con el paso de los años me ha hecho cruzarme en ocasiones con situaciones dramáticas o extrañas, como el anciano al que mi abuelo y un servidor impedimos tirarse por el puente, cuando ya levantaba una pierna para saltar, o ese otro anciano con el que me crucé en otro puente años después, y tras mirarle a los ojos me pareció observar un extraño gesto de desesperación y determinación, sólo para constatar a los pocos minutos, que alguien acababa de saltar... Y siempre sospeché que se trataba del hombre con el que acababa de cruzarme. Y otro cruce, nocturno y solitario. Un muchacho rechoncho que va al centro a tomar unas copas y un tipo vestido con ropajes militares de camuflaje, gesto adusto y un saco en el que se movía algo y del que escapaba una ordalía de maullidos quejicosos y lastimeros. Como decía la Orquesta Mondragón en tiempos, la ciudad junta a dios y al diablo, al funcionario y al travestí, la ciudad donde vivo es un niño limpiando un fusil, [...] es el templo del bien y del mal. Mucho de lo negativo encontrarán en La ciudad vestida de negro, pero nunca está de más ir preparado por lo que pueda cruzarse con nosotros en el metro, el bus, o el rellano de nuestra propia escalera.
lunes, diciembre 31, 2012
El último lunes
Del 2012. A secas. Se acabó el año del fin del mundo maya, de las Olimpiadas y del Europeo de fútbol -campeones, de nuevo-, de los brotes verdes que han enterrado a las clases media y obrera españolas en una situación de perpetua incertidumbre, de la inseguridad laboral, los recortes, las medidas de austeridad y el inicio de la conversión salvaje de lo público en privado de una manera mucho más abierta que hasta el momento. En lo personal, este es el año en que me convertí en tío y en el que coloqué un molino en las estrellas, el año en que DC murió para mí y en el que menos tebeos entraron en mi casa desde hace más de una década. El año que finalizó la trilogía de Batman de Nolan y se inició la del Hobbit, en el que me enganché a Canción de Hielo y Fuego y me quedé sin los Pond como companions del Doctor... Y finalmente, y por lo que atañe única y exclusivamente al blog, dos particularidades. Este es el año en que salvé los muebles in extremis y conseguí mantener el mismo ritmo de publicación que el anterior, más una entrada, esta, insuflando algo de vidilla a un espacio que no les niego cada vez me cuesta un poco más de esfuerzo realizar y mantener con vida, pero al tratarse de la niña digital de mis ojos, me cuesta dejarla ir sin más... Y dentro de unas horas comienza el año en que Plissken tendrá que dar lo mejor y lo peor de sí para escapar de la ciudad prisión de Los Angeles. Qué lejos quedaba todo hace 16 años y qué cerquita está la sociedad actual acercándose a los pesimistas presupuestos carpenterianos sobre un mundo gobernado al margen de la población, con unas fuerzas del orden actuando de manera cercana al fascismo puro y duro y con una separación abismal de clases en la que a poco que nos descuidemos sólo estarán aquellos que lo tienen todo y los demás.
Recuerdo claramente que los brindis de las dos pasadas nocheviejas fueron muy repetidos y similares. Ojalá que el año que entra sea un poco mejor que este que nos abandona. La Merkel, vieja bruja, ya nos avanzaba que no va a ser así, por lo que nos quedará, una vez más, resistir con todo aquello que tengamos a mano. La familia, los amigos, los tebeos que amamos, el cine que nos hace soñar, la literatura que nos alumbra en medio de las tinieblas, la música que nos acompaña en todo momento... Esas son las armas con las que este Plissken está dispuesto a luchar duro y hasta el final a lo largo del próximo año y de todos los años que tenga por delante. Y ya saben, que si están leyendo esto, ustedes también forman parte de esa resistencia contra la apatía, la ignorancia, el seguidismo y el adocenamiento al que desde hacía mucho pretendían condenarnos nuestras oligarquías y al que en los últimos tiempos han parecido abocarnos cada vez más. Les dejo con la canción oficial de este blog para cada Año Nuevo, el inmortal himno de U2 que me pone la carne de gallina cada vez que lo escucho, y les aviso que quizá mañana les deje aquí, para compartirlo con todos ustedes, uno de mis pequeños rituales secretos con los que me armo de energía y ánimo para afrontar todo lo que quiera que traigan los próximos 365 días. Tengan mucho cuidado ahí fuera...
New Years Day
U2
Yeah...
All is quiet on New Year's Day
A world in white gets underway
I want to be with you
Be with you night and day
Nothing changes on New Year's Day
On New Year's Day
I will be with you again
I will be with you again
Under a blood red sky
A crowd has gathered in black and white
Arms entwined, the chosen few
The newspapers says, says
Say it's true it's true...
And we can break through
Though torn in two
We can be one
I...I will begin again
I...I will begin again
Oh...
Maybe the time is right
Oh...maybe tonight...
I will be with you again
I will be with you again
And so we're told this is the golden age
And gold is the reason for the wars we wage
Though I want to be with you
Be with you night and day
Nothing changes
On New Year's Day
On New Year's Day
New Years Day
U2
Yeah...
All is quiet on New Year's Day
A world in white gets underway
I want to be with you
Be with you night and day
Nothing changes on New Year's Day
On New Year's Day
I will be with you again
I will be with you again
Under a blood red sky
A crowd has gathered in black and white
Arms entwined, the chosen few
The newspapers says, says
Say it's true it's true...
And we can break through
Though torn in two
We can be one
I...I will begin again
I...I will begin again
Oh...
Maybe the time is right
Oh...maybe tonight...
I will be with you again
I will be with you again
And so we're told this is the golden age
And gold is the reason for the wars we wage
Though I want to be with you
Be with you night and day
Nothing changes
On New Year's Day
On New Year's Day
domingo, diciembre 30, 2012
Galería de portadas: Batman. El tribunal de los Búhos - La noche de los Búhos
Si en otras ocasiones ha sido más que aconsejable acompañar una reseña de su correspondiente galería de portadas, en este caso es más que necesario, atendiendo a la calidad, cantidad y nivel de los artistas implicados en la creación de las ilustraciones que acompañan estas líneas. De hecho, no he sido todo lo completista que habría podido ser, atendiendo a que cada portada de Greg Capullo, dibujante oficial de la serie y autor de las portadas principales, ha sido objeto de entre tres y cinco portadas alternativas cambiando el color de las mismas o reproduciendo directamente la ilustración en blanco y negro. He optado por reducir el número de portadas a dos por número presentando la por así decir "oficial" y la alternativa, dibujada en cada número por algunos de los pesos pesados de la editorial, lo que demuestra el mimo y la atención que se ha puesto a un producto que, por el momento está satisfaciendo las expectativas de los lectores y cubriendo las aspiraciones de DC de mantener a Batman en lo más alto de las listas de ventas. Así, nos encontramos como portadistas para esas variant covers a Ethan Van Sciver, Jim Lee, Ivan Reis, Mike Choi, Chris Burnham, Gary Frank, Dustin Nguyen, Jason Fabok, Dale Keown, Rafael Alburquerque y Andy Clarke. Todo un verdadero lujo con el que les dejo esta tarde dominical. Por cierto, y sin coñas. Durante años, en el comedor de mi casa hubo de decoración un búho disecado. ¿Formaría parte del Tribunal sin saberlo? Investigaré...
viernes, diciembre 28, 2012
Batman: De Búhos, Tribunales y Secretos
Batman irrumpe en el asilo Arkham para frenar un súbito estallido violento entre los presos, contando con un inusual aliado para sofocar el motín, el Príncipe Payaso del Crimen. Tras eso, y apenas con el tiempo justo para cambiarse de traje, Bruce Wayne atiende junto a sus pupilos una cena de gala para presentar un proyecto de renovación urbanística que modernizará Gotham aún más y la ayudará a progresar, proyecto que despierta el interés de Lincoln March, joven millonario como Wayne y candidato en firme a la alcaldía de la ciudad. La ciudad no para de vomitar su oscura bilis criminal, y un asesinato en los barrios bajos con unos cuchillo particulares -antiguos y marcados con el símbolo de un búho- ofrece dos pistas desconcertantes para Batman: una amenaza de muerte contra Bruce Wayne y la posible identidad del asesino, nada menos que Dick Grayson.
La espiral de acontecimientos van provocando en Bruce Wayne una extraña sensación. La de que algo oculto durante muchas décadas en las sombras más profundas de la ciudad está surgiendo finalmente a luz, algo aterrador, letal, a lo que ni él mismo podría ser capaz de enfrentarse. Una antigua canción infantil no deja de resonar en su cabeza mientras se suceden los hechos y avanza la investigación: Cuidado con el tribunal de los búhos, que vigila todo el tiempo, controlando Gotham desde las sombras. Detrás de la piedra y la cal, te vigilan en tu hogar, te vigilan en tu cama, no hables de ellos o clavarán su garra en tu cabeza. Poco a poco la vieja leyenda urbana de una cábala de dirigentes en la sombra que gobiernan el destino de la ciudad y castigan a voluntad a aquellos que no siguen sus designios va cobrando forma.
La aparición del brazo armado de esa sociedad, conocida como el Tribunal de los Búhos irá a por el Hombre Murciélago, entablándose una lucha letal entre los dos depredadores nocturnos que les conducirá por rincones de Gotham que Batman jamás llegó a conocer y que Bruce Wayne nunca pudo llegar a localizar cuando, de niño, buscó de forma infructuosa esa quimera como manera de explicar la muerte de sus padres. Una arquitectura secreta existente en algunos de los más insignes edificios de la ciudad y un aterrador y sofisticado laberinto subterráneo esconderán todas las claves de una asociación que hará lo posible para mantener su existencia en el anonimato y acabar con la vida de aquellos que amenazan no sólo con difundir su existencia, sino con terminar con su reinado de terror y su gobierno paralelo.
El Tribunal de los Búhos y La Noche de los Búhos son las dos primeras sagas con las que se ha estrenado la nueva andadura de Batman en el remozado Universo DC. La primera comprende los números 1 a 7 de Batman, mientras que la segunda se desarrolla en los números 8 y 9 de la citada colección, más el anual de la misma, contando con cruces con el resto de colecciones relacionadas con el Hombre Murciélago, mostrando el ataque de los Talons o Garras a todos los aliados de Batman. La épica conclusión de la historia, cerrado el paréntesis del crossover, se desarrolla en los números 10 y 11. Escribiendo esta aventura llena de acción, horror y revelaciones nos encontramos al guionista Scott Snyder, que ha confirmado con el éxito de la colección y las buenas críticas recibidas una trayectoria ascendente que ya venía avalada por su más que competente trabajo en series como Severed o American Vampire, y que mes a mes viene refrendando no sólo con su trabajo en Batman, sino en otra de las series que elevan el nivel de los New 52, Swamp Thing. La parte artística corresponde a Greg Capullo, un viejo pupilo de McFarlanne que, para su fortuna y la nuestra, ha sabido encontrar un estilo propio, suavizado en lo barroco y excesivo pero capaz de ofrecer espectaculares paisajes de gótico urbano, lidiar con escenas de transición que maneja de forma ágil y presentar piezas de acción repletas de movimiento con una narrativa fácil de seguir y de la que cuesta despegarse una vez comenzada la lectura.
¿Qué nos encontramos con esta nueva incorporación a la leyenda del Murciélago? Pues con una historia que añade elementos de manera retroactiva al pasado de Bruce Wayne y de la propia ciudad de Gotham, pero de una forma respetuosa y bastante creíble que no chirría como, por ejemplo, Silencio de Loeb y Lee, donde aparecía una némesis del pasado en una historia confusa, difícil de seguir y resuelta de manera ramplona. Aquí, por el contrario nos encontramos con una historia que va destapando sus cartas de manera muy progresiva, presentando a los nuevos personajes de forma paulatina y no forzando la acción. De hecho, en los tres primeros números se opta por presentar de forma muy atmosférica todas las amenazas que acechan en la sombra, y se nos presenta ese misterioso y ominoso Tribunal de Búhos que gobierna la ciudad en secreto desde tiempos inmemoriales. Los indicios, la presencia casi omnisciente de la cancioncilla infantil que acompaña a Batman, el flashback donde Bruce recuerda su búsqueda infructuosa de niño, la mezcla de mito urbano con realidad aterradora que Snyder y Capullo van presentando poco a poco al lector provoca que este quede atrapado ya desde los compases iniciales de la historia.
Para cuando los autores deciden apretar el acelerador y encender la montaña rusa, un lector de Batman con tres décadas a sus espaldas ya no podía parar de leer, porque por vez primera en mucho tiempo, me estaba fascinando todo aquello que de novedoso me estaban contando. Es cierto que se peca en cierto momento de predecible, y la identidad del villano -muy en el estilo Silencio- es bastante evidente desde el principio, pero todo lo relativo a la arquitectura secreta de Gotham y al laberinto subyacente son de una eficacia brutal, y generan momentos de gran tensión en el tebeo. De hecho, no dejaba de venirme a la cabeza ecos de la película Inferno -de Dario Argento- y su arquitectura malévolamente oculta cada vez que Batman visitaba una guarida de las Garras o que intentaba hallar desesperadamente una salida de las catacumbas.
El tramo final de la saga es quizá el menos satisfactorio, en tanto que la resolución final de la historia de los Búhos parece demasiado abrupta, casi un anti clímax, aunque no dudo que antes o después será un concepto recuperado en justicia, porque ofrece múltiples posibilidades para un escritor sin miedo a menear un poco el universo de Batman. Igualmente, y dado que entramos en terreno de cruce de colecciones, quizá se diluye un poco la intensidad de los compases previos, donde Batman llegaba a afrontar una de esas situaciones imposibles de las que parece improbable escapar. La añadidura al cruce del anual de la colección resulta todavía más anecdótica, en tanto en cuanto se centra más en la figura de Mr. Frío -muy al estilo de los números de Johns en Flash centrados en los Villanos- que en el enfrentamiento con los Búhos.
Son muchos los factores que hacen esta historia altamente recomendable. El primero de ellos es que, pese al confuso reinicio del nuevo UDC se mantiene una suerte de continuidad con la anterior etapa de la colección, dejándose de los rupturismos radicales vistos en la mayoría de series. Por otro lado se opta, partiendo de la retrocontinuidad, por presentar unos personajes nuevos y unos dignos adversarios, jugando con el carácter animal del héroe y enfrentándolo a sus depredadores natos. En tercer lugar, la historia es visualmente asombrosa, con un Capullo espectacular que dibuja Gotham en todo su esplendor de decadencia urbana y edificios góticos, y que nos ofrece unas escenas de acción de las que quitan el hipo a cualquiera. Finalmente, mantener que por una vez un guionista que juega a sorprender consigue hacerlo de manera honesta, haciendo encajar a un personaje como Batman, con sus peculiaridades -preparación física, buen luchador, le vemos haciendo trabajo detectivesco, entregado en su lucha contra el crimen y en su devoción por el bien de la ciudad- en una historia que lo lleva a plantearse la esencia misma de su origen y de su identificación con una urbe que escondía muchos más secretos de los que él creía conocer en su seno.
miércoles, diciembre 26, 2012
Sketch-busters CCXV: Gary Erskine (II)
Hoy estaba devanándome los sesos sobre qué dibujín compartir con todos ustedes de cara al final del año. Había llegado a la conclusión de publicar otro bien diferente al que encontrarán al pie de estas lineas, uno verdaderamente especial, un lujo de sketch de uno de los autores habituales de este blog. Pero se ha cruzado en mi camino una sesión de juego -aprovechando el asueto vacacional y la necesidad de recuperar fuerzas en el sofá de casa- con el Arkham City y una fase con nuestra heroína felina predilecta y he estado buscando y rebuscando en la carpeta de pendientes hasta encontrar el dibujo idóneo, que comparte con el seleccionado originalmente varios elementos: protagonismo femenino, simpatía del autor, calidad... No podrán decir que les he dado gato por estríper... ¡O sí! El caso es que nos encontramos de nuevo con Gary Erskine, dibujante de origen escocés que visitó Avilés por primera vez en el año 2009 -o al menos nosotros tuvimos la fortuna de conocerle aquel año, de conseguir un dibujo tan británico como el te de las cinco de recuerdo y de invitarle a probar unos carbayones para contribuir a la difusión de la gastronomía asturiana entre los artistas foráneos-, que un añito después ya era un autor más conocido y solicitado por los allí presentes, y que empleaba, además, un curioso método a la hora de realizar cada dibujo, partiendo de un boceto en sucio sobre el que colocaba una hoja de papel más fina de lo normal sobre la que pasaba a tinta el dibujo original. Esto hizo que por lo menos hayan dos Catwomans como esta dando vueltas por España, pero un servidor no se queja en absoluto, atendiendo a lo bien que capta el carácter felino y salvaje de Selina Kyle. De propina, y para redondear la entrada, les dejo una sucinta biografía del caballero extraída de la web Lambiek.
Gary Erskine nació en Paisley, cerca de Glasgow, Escocia. Mientras estudiaba en la escuela de arte participó en varios fanzines. Su primer trabajo profesional fue en 1988, cuando Marvel UK le contrató para la serie Knights of Pendragon. Tras eso le asignaron Warheads. Erskine se unió entonces a la plantilla de 2000 AD, donde realizó historias de Judge Dredd, y de Flesh, con los guionistas Dan Abnett y Steve White.
Con Michael Cook hizo The Real Robin Hood en Crisis, y con John Tomlinson, produjo la novela gráfica Lords of Misrule para Tundra en 1993. Adicionalmente, realizó números de relleno para títulos de DC y como artista invitado en tebeos como el Firearm de James Robinson o en Star Wars de Dark Horse. Para Malibu Comics, realizó una miniserie de Terminator.
En el 2000, vendió un proyecto temprano de los 90, Silencers, a Image Comics, donde fue publicado como City of Silence con guión de Warren Ellis. También trabajó en la serie Vertigo de Hellblazer y en la etapa de Mark Millar en Authority. En el año 2002 realizó una miniserie de la Justice Society of America. En 2005 creó la serie regular Jack Cross con Warren Ellis para DC Comics. En 2007 dibujó el Dan Dare de Garth Ennis para Virgin Comics. Erskine, además, ha hecho diseños de personaje y storyboards para anuncios y desarrollo de juegos, y trabajos concretos para licencias de personajes como los de Dreamworks.
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