domingo, septiembre 07, 2008

Hellboy II: El ejercito dorado. Rojo, Azul y Blanco

En una era indeterminada en que el hombre acosaba al reino elfo de Bethmorra, el monarca de ese reino encargó a un duende la construcción de un ejército mecánico imparable y devastador con el que contener el avance de la joven raza humana. Asustado por la crueldad y la destrucción de un ejército formado por 70 veces 70 máquinas de guerra que sólo obedecían las ódenes del portador de la corona de Bethmorra, el monarca dividió la corona -único mecanismo de control del Ejército Dorado- en tres fragmentos que separó para evitar tentaciones futuras. Su heredero, el príncipe Nuada repudió las acciones de su padre, que condenaban a Bethmorra a perder suesplendor y dejar su sitio en la tierra al hombre, y se exilió del reino.



Esta historia fantástica es contada a Hellboy Jr. como cuento para ir a dormir y deja en el peque-demonio la esperanza de poder llegar a conocer algún día a esos seres fantásticos tan entrañables. Desgraciadamente para él las historias de Balor y Nuada (Luke Goss, componente de los extintos Bros y que ya fuera el villano de la función en Blade II) se cruzarán en su camino cuando el príncipe pródigo, hastiado de ver cómo la humanidad ha extendido la guerra, la miseria y los centros comerciales (sic) sobre la faz de la Tierra decide ejercer su derecho real de reclamar la corona de Bethmorra y el Ejército Dorado con ella. Hellboy (Ron Perlman), Liz Sherman (Selma Blair), Abe Sapien (Doug Jones) y un nuevo personaje que hará las funciones de lider de campo del BPRD, Johann Krauss (Seth McFarlane, o lo que es lo mismo, Peter Griffin) -un ser ectoplásmico capaz de controlar formas mecánicas que necesita una armadura de contención para poder existir- cruzarán su camino con el letal y decidido Nuada, con su hermana la princesa Nuala (Anna Walton), y con toda una serie de seres fantásticos que habitan en nuestro mismo plano aunque ocultos a la mirada del hombre. Del Mercado Troll a las ruinas de Bethmorra, de las Hadas de los Dientes al Último Elemental, de la encarnación de la mismísima Muerte a los 4900 soldados mecánicos del Ejército Dorado; Hellboy, Liz y Abe están a punto de afrontar la mayor aventura de sus vidas.


La creación de Mike Mignola -ayudado por un John Byrne que realizó el guión de la primera mini-serie del personaje, Semilla de destrucción, hasta hoy quizá la mejor aventura del personaje- aparece en esta su segunda incursión cinematográfica como un ser infantil, inmaduro, incapaz de asumir las obligaciones de su relación con Liz, fumador compulsivo, bebedor de cerveza, hedonista, exhibicionista y con tendencia al golpe fácil. Decía Mignola en una entrevista reciente que para él este era otro Hellboy, el demonio cinematográfico de Guillermo del Toro, que ha hecho suya la re-creación del personaje y ofrece una mirada diferente a un universo parecido, pero no idéntico. Por un lado, se agradece que del Toro imprima una personalidad diferente a los personajes y otro tono a las historias del BPRD, pero por otro, ciertamente, hay que recriminarle la superficialidad de muchos de los vericuetos argumentales de la cinta y la infantilidad de prácticamente todas las reacciones de personaje dentro de la película, desde las motivaciones de Nuada y el enamoramiento de Abe (que parecen arranques descontrolados de adolescente) hasta el enfrentamiento cerril de Hellboy con la autoridad (insubordinación hacia el nuevo mando de Krauss y sabotaje de todas las maniobras del funcionario Tom Manning, encargado de mantener en secreto las actividades del BPRD).



No es en el guión, definitivamente, y como ya ocurriera en la primera película de Rojo, donde residen los puntos fuertes de Hellboy II, y sí en la plasmación visual de una serie de escenarios fantásticos a medio camino entre lo surreal y lo soñado, lo maravilloso y lo bizarro. Las decenas de especies que pueblan el mercado Troll, los vestigios de Bethmorra, el ser de piedra que sirve de portal al lugar donde reposa el Ejército Dorado, las Hadas de los Dientes, el sicario de Nuada, el gigantesco ser elemental, cuyo enfrentamiento con Hellboy marca el meridiano de la película y supone una de las escenas más paradójicas del último cine de entretenimiento (ante el dilema de exterminar al último ser de su especie Hellboy no busca otra salida más que la evidente y populachera, gracieta mediante incluida, propiciando eso sí, la que para mí resultó la escena más hermosa de la película), el Angel de la Muerte que deja caer una serie de proféticas revelaciones que podrían dar lugar a una gran tercera parte, aunque visto lo visto no tengo demasiadas esperanzas en lo que respecta a la historia. Todo lo que se refiere al diseño de producción y de personajes, maquillaje, animatrónica y gráficos computerizados resulta perfecto en la película y te transporta hasta esos otros mundos repletos de magia y decadencia, de sentido de lo maravilloso y melancolía, pero por desgracia detrás de todo eso no hay absolutamente nada.


Un servidor ha disfrutado de todas las pelis de del Toro en cine -excepto El espinazo del diablo, que todavía no he querido ver, y es que las historias de fantasmas y un servidor no se llevan demasiado bien- y tengo que decir que todas sus películas parten de un diseño de producción perfecto y presentan un acabado técnico admirable que sabe conjugar a la perfección las técnicas más tradicionales con los CGI de nueva generación (excepto en Blade II, donde hay algunos de los más bochornosos ejemplos de escenas de videojuego insertadas como escenas de la película), pero en prácticamente todas ellas se aprecian los dos mismos defectos: la existencia de una mediocre linea argumental que vehicula las necesarias escenas de acción y/o efectos especiales, y la incapacidad de hacer conectar emocionalmente al espectador con los personajes, que devienen en una suerte de seres sin alma que evolucinan delante de nosotros sin que nos llegue a importar en ningún momento la suerte que pueden correr. Queda, como excepción, su primera película, Cronos, que ofrece un guión bastante más trabajado centrado en cuatro personajes básicamente, y que además del barroco diseño de producción y de las referencias al vampirismo, sí permitía una empatía bastante notable con el personaje encarnado admirablemente por Federico Luppi. Lo que resulta innegable es la capacidad de fascinación del director, ya nos lleve a pasear por las cloacas de Nueva York en una epopeya para sobrevivir a las cucarachas gigantes evolucionadas de Mimic, nos transporte hasta Praga para enfrentar a Blade a una nueva raza de sanguijuelas vampíricas en Blade II o nos pasee por las fantasías oníricas de una niña que quiere evadirse de la cruel y dura realidad de la posguerra española en El laberinto del fauno.



Para terminar, pues permítanme que les diga que la película no aburre porque no da descanso al espectador -a excepción de la escena de la borrachera, que se alarga un poco más de la cuenta aunque termina de forma bastante divertida primero y dramática después- y el espectáculo resulta apabullante y fascinante a partes iguales. El enfrentamiento con el Elemental Planta y con el Ejército Dorado son dos escenas muy espectaculares y rodadas de forma harto eficaz, al igual que el enfrentamiento entre Nuada y Hellboy, y hay momentos cómicos que resultan realmente divertidos, como el protagonizado por el Krauss ectoplásmico, pero al fin y a la postre, después del festín cinéfago, a un servidor le seguía quedando un hueco -à la Obelix- de insatisfacción que ojalá se resuelva de cara a una hipotética tercera entrega que nos narre esa asunción final por parte de Hellboy de su misión de destruir la Tierra y cómo sus compañeros y amigos deberán hacerle frente y neutralizarle.

12 comentarios:

Bruce dijo...

Chapeau. Lo que más me gustó fue el cuento para dormir del principio, me recordó al inicio del Dracula de Coppola.

Plissken dijo...

Pues sí señor, tiene bastante en común con ese arranque que además no se si llegó a contar con diseños de Mignola o este unicamente se encargó de la adaptación al comic de la peli. Yo ya estaba buscando dobles lecturas desde el principio de Hellboy II y pensaba, ostras, que buena forma de plasmar el modo en que un niño se imaginaría la historia, asimilando todos los personajes a muñecos de madera como si fueran pinochos... Al final te das cuenta de que hay pocas dobles lecturas y todo un festin visual y pues eso, te dejas llevar por la acción y el espectáculo, pero no habría estado de más un poco más de alma en los personajes y de sentimiento en la producción. Y aunque no lo he comentado en el post, tengo que decir que Hellboy, comic, también adolece muchas veces de la misma sencillez y repetición de esquemas, en la que basicamente Hellboy se pega con bichos más grandes de él de mitologías de todo el mundo. Eso sí, con las ilustraciones de Mignola uno se puede pasar horas mirando los dibujines ;D

Dani Serrano dijo...

Coincido plenamente con Ud. ;)

nonsense dijo...

Ah,pues si el propio MIGNOLA dice que este es otro HELLBOY, que no es el suyo, ya me quedo más tranquilo.

Porque, para mi, el HELLBOY de DEL TORO es un pelele infantiloide pero con un puño que te vuelve la cabeza del revés, ñoño y tontaca.

Ahora que, de efectos especiales y eso... chapeau!

Alberto Díaz dijo...

Lo que mas me gusto: cuando miran a Hellboy con las gafas y le ven con cuernos y la corona de fuego.

Lo que menos me gusto: que ñoñez de peliculaaaaaaa...

Lo que mas gracia me hizo: que se vayan en avion a la Calzada de los Gigantes y ¡hala! aparezcan caminando por el campo. Se ve que dejaron el avion aparcadito por ahi...

Y que en lugar de Hellboy digan "Rojo" para no decir "hell"... En fin.

Adri dijo...

Que se come al gato!!!!

Que se lo come!!!!

Por lo demas, sobra peli por todos lados. Pero oye, yo me lo pase bien entre cabezada y cabezada :D

Plissken dijo...

Dani, creo que en este caso hubiese preferido diferir de la mayoría, pero es que parece que nos hemos quedado todos a medias con la peli. ¡Un saludo!

Plissken dijo...

Jesus, Mignola tampoco es que sea un genio a la hora de crear guiones brillantes, pero por lo menos su Hellboy va de lo impresionante a lo acojonante. En fingggg, a ver si en la tercera vemos su lado oscuro...

Plissken dijo...

Alberto, esa visión junto con la escena del Angel de la muerte son de lo mejorcito de la peli para mí también, cuando se deja de gracias fáciles y gags infantiles y por lo menos se molesta en recordarnos que Hellboy es algo más que un demonio con ganas de notoriedad en Youtube. Y el avión estaría "aparcado" en algún sitio, seguro, jejeje. Por cierto, con lo de "rojo", la coña de ¿eres comunista? me hizo bastante gracia ;D

Plissken dijo...

¡¡Pero es que se lo come!!

Anda que no nos reímos con eso. Y al menos no se lo come ;D

The Korinthian dijo...

Una decepción, demasiado larga y ñoña. Los efectos visuales bien, pero eso no soporta un metraje.Qué pena

Plissken dijo...

No sé si a Guillermo le ha perjudicado que el Laberinto del Fauno fuese netamente superior a su cine más comercial y ahora por comparación le pidamos mejor guión y mejor tratamiento de personajes en cualquier proyecto que filme, pero desde luego parece que Hellboy II nos ha dejado a la mayoría con una sensación cuando menos agridulce.

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