miércoles, junio 10, 2009

All Star Batman: Para este viaje no hacía falta ninguna alforja

Batman afronta sus primeros momentos como luchador contra el crimen. Su reputación de justiciero de métodos expeditivos y halo terrorífico ha sembrado el terror entre los bajos fondos de Gotham y ha provocado el interés de la prensa. Esos mismos métodos han llamado la atención de otros héroes enmascarados, que ven en la actitud y en los métodos de Batman un problema a largo plazo que podría poner en peligro la labor desempeñada por todos ellos.


A esa ciudad corrupta en la que sólo unos pocos policías honestos se desmarcan de un departamente podrido y en la que el ejemplo de Batman ha comenzado a provocar la aparición de imitadores que luchan contra el crimen siguiendo el ejemplo del Hombre Murciélago llega un circo en el que actúan los famosos acróbatas conocidos como los Graysons Voladores. Los padres de Dick Grayson son asesinados ante sus ojos y Bruce Wayne, presente en la función, reconoce en el muchacho su propia tragedia. La intervención de Batman salvará la vida del muchacho y quizá le ofrezca una posibilidad de salvación: encontrar en la lucha contra el crimen un motivo para seguir viviendo.


Esto que habéis leído sería el argumento para una buena historia, una suerte de tebeo situado entre los Batman Año Uno y Robin Año Uno que narra el modo en que Bruce Wayne y Dick Grayson se conocieron y cómo un muchacho asustado acabó convirtiéndose en Robin, el Chico Maravilla. Que sus autores sean el aclamado guionista, dibujante y director Frank Miller y el dibujante Jim Lee sólo puede hacer pensar en un buen tebeo, espectacular y bien escrito. Si además tenemos en cuenta que la historia se enmarca dentro del sello All Star, que otorga total libertad creativa a sus autores y les deja hacer con los personajes lo que les venga en gana, podríamos haber estado hablando perfectamente del tebeo de la década y de uno de los mejores tebeos de Batman. Por desgracia, si buscamos eso, tendremos que leer All Star Superman. Los que hemos leído y sufrido este All Star Batman nos hemos encontrado algo no ya distinto, sino completamente opuesto.


Lo que se va a encontrar el lecto es lo que sigue. El argumento es un mero apunte, un simple escenario en el que no se desarrolla historia alguna más allá del rapto de un muchacho por parte de un psicópata enmascarado y las torturas psíquicas y psicológicas a las que se ve sometido por razones de dudosa eficacia y finalidad. La historia, inconexa, salta de un personaje a otro sin intención clara, desarrollando anécdotas hasta extremos ridículos y pasando por encima de aspectos que podrían haber resultado interesantes de forma episódica. El protagonismo coral es inexistente, puesto que sólo Batman tiene una voz clara y definida, mientras que el resto de secundarios o apenas tienen tiempo en viñeta o sus acciones y pensamientos son narrados por el mismo dios omnisciente que rige los destinos de Sin City. Por si fuera poco, tanto en los textos de apoyo como en los pensamientos, se emplea la técnica muy querida en la literatura minimilista de repetir frases o palabras con una intención estética, que sufren alteraciones o variaciones en el transcurso de la narración atendiendo a criterios narrativos que, en este caso, o no existen o si lo hacen son tan oscuros y esotéricos que sólo la mente de Miller es capaz de entenderlos y encontrarlos cool. Es más, parece que en ocasiones, repite frases o adjetivos porque no tiene nada más que decir, y eso, tratándose de Frank Miller es muy triste.


Eso en cuanto a la historia y a los mecanismos empleados para narrarla, porque en cuanto a la caracterización de los personajes la cosa es incluso peor. Si este All Star Batman fuera una historia alternativa al margen de todo lo establecido anteriormente, uno podría encontrar explicación a cierta clase de comportamientos y descripciones, pero Miller deja claro que se trata de una historia que sigue a "su" Año Uno (la paliza de Flass, Sarah Essen, el intento del Joker de envenenar el agua) y que precede en varias décadas a "su" Dark Knight (la presencia de la mutante con esvásticas en los pechos así lo sugiere), por lo que prácticamente todo lo que cuenta, aunque debiera ser coherente con ese marco, resulta alienígena a todo lo que conocemos del personaje. Bruce Wayne brilla por su ausencia y es el justiciero obsesionado el que narra toda la historia a través de diálogos más próximos a Sin City que nunca, y ya parece que Miller se haya quedado estancado en las calles de la ciudad del pecado hasta extremos ridículos y sea incapaz de hacer hablar a sus personajes de otra manera. Nada de las dudas de un justiciero en etapa de formación (Año Uno), las reflexiones crepusculares de un héroe cansado (Dark Knight) o los pensamientos de un hombre desesperado empujado al límite (Daredevil). Simplemente nos encontramos con los desvaríos ultraviolentos, hedonistas, autocomplacientes, obsesionados y rayanos en la locura de un tipo que ha cruzado la linea y no distingue límites ni reparos a su autoimpuesta tarea: la erradicación del crimen en Gotham mutilando, quebrando huesos y golpeando a diestro y siniestro independientemente del crimen cometido, ya sea un intento de violación, un secuestro, un robo o saltarse un semáforo en ámbar.


Si Batman es esto, yo quemo mi colección, en serio. Pero es que además, Vicky Vale es una calentorra superficial con tendencia a sufrir accidentes de coche, Canario Negro una camarera irlandesa que masacra a la clientela de su bar porque un gilipollas le ha tocado el culo, Superman un inepto que no sabe volar (¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿Mande???!!!!!), Green Lantern otro idiota al que casi asesinan porque emplea métodos suaves en su lucha contra el crimen y no ejerce de dictador terrestre imponiendo su voluntad por encima de gobiernos y pueblos, Alfred es un machote con cuerpo de atleta y Gordon un tío que ha tirado por el retrete su matrimonio e ignora que su hija adolescente se va a dedicar a la lucha contra el crimen justo bajo sus narices... La única excusa de este maremagnum es que de algún modo hay que justificar las estampitas de Jim Lee y por eso hay que tirar por la vía de en medio: poca historia, inexistente planificación, mínimo desarrollo de personajes y exceso de recursos historietísticos más propios de los primeros tiempos de Image que de un tebeo que parte de las premisas de este All Star Batman. Si esto es lo que Miller quiere hacer con total independencia autoral y los mejores recursos artísticos y de promoción editorial podemos afirmar que la carrera de este caballero está necesitada de un giro radical.


Las estampitas de Jim Lee son, como podéis imaginar, espectaculares. No me apetecía contarlas, pero el tebeo está profusamente ilustrado con la mayor cantidad de splash pages y de dobles splah pages que recuerdo en un tebeo reciente, y prácticamente nunca existe una justificación argumental. Sólo aquella que muestra el rostro de Dick en medio de la oscuridad de la cueva, solo y aterrorizado transmite algo. El resto son fuegos artificiales que llegan al exceso de una página ¿octuple? que refleja la Bat-Cueva en ocho viñetas. Yo personalmente pido algo más a un tebeo que eso, y desde luego no me gasto 20 euros por ello. Visto el resultado final, y es triste de decir, es más recomendable leer Silencio de Jeph Loeb y Jim Lee, que presentando muchas de las limitaciones anteriormente expuestas por lo menos se molesta en contar una historia y en no desprovechar unas condiciones ideales por las que muchos artistas del mundillo matarían.


Intentando buscar algo de sentido a un tebeo que me obligaba a poner muecas cada vez que giraba una página, y que cada dos o tres viñetas me hacía menear la cabeza con un sentimiento a medio camino entre el desconcierto, la incredulidad, la pena o la rabia, uno puede pensar que todo es un sueño de Batman, un sueño premonitorio sobre aquello en lo que podría convertirse. Llegado un momento pensé que podía haberse visto afectado por las drogas alucinógenas que emplea con los delincuentes y así todo se vería deformado hasta límites grotescos, pero ya se preocupan de dejar claro que cuando Batman golpea a un niño o rompe el brazo a un atracador o se lanza riendo como un maníaco sobre una panda de violadores para machacarlos lo hacer porque es así, un tío duro al que le mola ser como es y que los demás se acojonen en su presencia. Podía incluso ser visto como un intento de crítica de cierto tipo de tebeos, exagerando situaciones anecdóticas y clichés hasta extremos grotescos para reflejar de esa forma las incoherencias del género... Pero es que ni así. No he pagado ni un duro por el tebeo, ni me han obligado a leerlo, pero a pesar de todo me siento estafado como lector y ultrajado como seguidor devoto de un autor que desde hace unos años no ha hecho otra cosa más que darme -¿darnos?- disgustos. Deja de ser Frank Miller, autor y divo y vuelve a ser el escitor y dibujante que nos enseñaste el modo en que a veces los hombre se levantan y pelean después de que la vida les haya arrojado al fondo del fango inmundo que llamamos existencia. Copón ya.
Y por cierto, Jim Lee no tiene ni idea de dibujar gatos, así que cogió fotos de gatos callejeros, abandonados, famélicos y con mala leche y los dibujó a todos igual. Ea.

13 comentarios:

milo dijo...

Jajajajajajajaja!!!! ¡Pringao!

Ahora en serio, Frank Miller lleva ya un tiempo siendo poco mas que un reclamo publicitario, un sello de "calidad" como si todo lo que cagara fuera oro, cuando lleva ya muuuucho tiempo sin sacar nada decente, y Jim Lee se está convirtiendo en uno de los dibujantes mas planos que conozco (o williams pasa dar profundidad al dibujo)

Plissken dijo...

Milo, si me llego a gastar la paste en esto te juro que lo quemo aunque sólo sea por rabia. La verdad es que Miller no ha hecho nada verdaderamente digno desde Ese bastardo amarillo, y de su fulgurante carrera como director ya no hablo, que Spirit me dio ardor de estómago... Tiemblo sobre lo que puede hacer con ese eternamente dilatado proyecto de Batman contra Al Qaeda...

Pablo dijo...

Me acabas de ahorrar 20€ cuando todavía tenía dudas. Muchas gracias!

Jaime Sirvent dijo...

Que racha llevamos con los All Star. Con el del Supes la cagada de las portadas y parece ser que también de la rotulación, y con el de Batman el cagarro de historia de Miller. Desde luego,¿por qué Planeta no la ha cagado aquí con las portadas en vez de en Superman?

Osukaru dijo...

Me ha encantado la puyita final sobre lo de los gatos, Jajajaja!.

Si ese es Batman, servidor no lo conoce...

Plissken dijo...

Pablo, gastatelos en el All Star Superman, que es gloria bendita ;D Pena de todo con este tebeo, la verdad.

Plissken dijo...

Jaime, siendo un fallo editorial que exigiría responsabilidades dentro de la editoria, creo que es algo que no afecta al disfrute del tebeo la repetición de una portada. Yo tengo la serie original y pienso comprar el tomo para exprimir al 120% la prosa de Morrison. Qué maravilla de tebeo, por dios.

Plissken dijo...

Osukaru, he puesto la imagen para que no se me acuse de exagerado. Parecen todos gatos callejeros, mojados y con mala leche ;D

Pablo dijo...

El All-Star Superman lo tenía ya en los dos tomso americanos, con la rotulación perfecta y así nunca hay gazapos de traducción, jejeje. Ya nunca arriesgo.

The Korinthian dijo...

Amén a todo!
Por suerte me lo leí descargado y no tiré el dinero (el tiempo parece que sí).

Gracias a Morrison y Quitely!!!

EduXavi dijo...

No puedo estar más de acuerdo con todo lo que dices... vaya lectura MÁS soporífera me he tragado emtre pecho y espalda, apuntito de no acabarla, porque la verdad es que, cuando a los mitos se les agotan las ideas, vamos de mal en peor, siendo la caída mucho más dura y dolorosa, y las decepciones de los lectores son de órdago.
Yo sí que he apoquinado 20 eurazos por esta... X-(

Plissken dijo...

Korinthian, al final lo peor es eso, la horita de tu vida desperdiciada... Y lo peor es que a buen seguro habremos leído cosas peores, jejeje.

Plissken dijo...

EduXavi, lo más lamentable del tebeo es desde luego la decepción. Y es que no esperaba una obra maestra, pero por lo menos sí un tebeo entretenido, o divertido, cualquier cosa... A Miller le vendría bien un descansito, relajarse y pensar en volver a hacer un tebeo como los del principio, cuando tenía que demostrar algo y no era el aclamado escritor de Sin City o 300, que creo que a la largo son los dos hitos que le han acabado convirtiendo en un cliché absurdo.

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