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domingo, agosto 19, 2007

Hot Fuzz: Si no puedes esperar a ver Arma Fatal

El oficial de policía londinense Nicholas Angel (Simon Pegg) es uno de los más eficaces efectivos con que cuentan las fuerzas del orden. Primero de su promoción, dotado de grandes aptitudes en el manejo de armas, lucha cuerpo a cuerpo y conducción de toda clase de vehículos, la trayectoria de Angel en el cuerpo es una continua sucesión de menciones honoríficas y arrestos espectaculares. Lamentablemente para él, esto ha provocado entre sus compañeros la más profunda de las antipatías y una envidia malsana ante el hecho de que las inmejorables estadísticas de Nicholas dejan al resto de oficiales de policía a la altura del betún. Sus superiores directos (Martin Freeman, Steve Coogan y Bill Nighy) deciden enviarle a un nuevo destino en el que las aptitudes de Angel no les molesten en absoluto, el pueblecito de la campiña inglesa más pacífico y con menor tasa de criminalidad de Gran Bretaña.



La localidad de Sandford será el bucólico destierro en el que Nick Angel pasará a estar destinado. Allí conocerá a toda una serie de excéntricos personajes, entre los que destacarían el jefe de policía (Jim Broadbent) y su hijo Danny (Nick Frost), Skinner (Timothy Dalton), el párroco (George Freeman) o el detective de policía Andy (Paddy Considine). Las funciones de Angel en Sandford consistirán en evitar pequeños hurtos, dar charlas en la escuela local sobre el cumplimiento de la ley, capturar cisnes huidos y no volverse loco ante las continuas muestras de admiración y acercamiento por parte de su compañero Danny, un admirador irredento de las películas de acción para el que las dos obras maestras absolutas del género son Le llaman Bodhi y Dos policías rebeldes II.



Lamentablemente para la tranquilidad de Sandford una serie de extraños accidentes comienzan a segar las vidas de varios destacados vecinos, y sólo Nick Angel verá tras ellos una orquestada campaña de asesinatos tras los que podrían esconderse oscuros intereses ocultos. Entre la incredulidad con la que Danny le seguirá, las burlas de sus compañeros de trabajo y las reticencias con que los vecinos observarán sus pesquisas, Nick Angel descubrirá la horrible verdad tras los asesinatos, desencadenando un auténtico festival de tiroteos, explosiones y persecuciones en la que los Hot Fuzz (policías calientes) protagonistas deberán dar lo mejor de sí para solventar la situación.



Estamos ante una nueva comedia perpetrada por los sospechosos habituales que ya nos ofrecieron en su momento Spaced (de ahí la recuperación del post de ayer) o Shaun of the dead. Edgar Wright dirige y coescribe junto a Simon Pegg el film que éste coprotagoniza junto a Nick Frost, con un puñado de cameos de actores ya aparecidos en Spaced o Shaun of the dead. Es una película rodada por amigos, y para los fieles seguidores de esta banda, capaz de entresacar lo mejor y lo peor de un género concreto y orquestar una película paródica, repleta de momentos cómicos, pero que a la vez se toma en serio el género homenajeado lejos de caer en bufonadas ridículas a las que el cine yanqui o el español son tan aficionados. Así, y entre excelentes momentos de fino humor brittish rodado con el habitual estilo ágil y de montaje frenético de Edgar Wright, hay homenajes evidentes al cine de John Woo, Michael Bay, Kathryn Bigelow o Richard Donner, a las buddy movies de los ochenta y a las ensaladas de tiros a cámara lenta de los noventa.




Todo un festival para freaks sin prejuicios (marca de la casa del trío Wright-Pegg-Frost) que se estrenó en cines británicos el 16 de febrero y que aquí se estrenará el… ¡28 de septiembre! Un servidor suele tener paciencia para estas cosas, y buena muestra es que ya avancé el trailer en esta entrada de diciembre del año pasado cuando la fecha del estreno español ya era un tardío 27 de abril. Cuando una productora atrasa de esta forma un estreno, en tiempos en que la edición especial con dos discos ya lleva meses disponible en tiendas on-line británicas y circulando en esos mundos virtuales de las copias de seguridad compartidas, podemos estar hablando de suicidio comercial de una película honesta, divertida y espectacular a partes iguales que vista –y revista- no hace sino recordarme al capítulo de Spaced en que los protagonistas simulaban tiroteos mímicos entre ellos.



Si pueden esperar hasta finales de septiembre no duden en disfrutar de Arma Fatal (sigh, a vueltas una vez más con las OCURRENTES y OPORTUNAS traducciones de los títulos originales. A modo de anécdota decir que a Pegg y compañía les debió hacer tanta gracia el cambio de título de Shaun of the dead que incluyeron en Hot Fuzz la copia en dvd de Zombis Party, título por el que aquí conocimos el homenaje a las pelis de zombis de estos, no me canso de repetirlo, frikis como nosotros).

jueves, agosto 07, 2008

El baúl de Plissken: Hot Fuzz/Arma Fatal: ¡Aquí viene el follón!

Recupero la impaciente reseña que le dediqué al film del gang Spaced tras ver la película en su edición inglesa en DVD y harto de esperar a un estreno español que se retrasó en exceso. A pesar de eso un servidor no faltó a su estreno en salas españolas y disfrutó como un condenado de sus gags a medio camino entre la parodia y el homenaje, del buen rollo que destilaba la producción -se nota cuando hay colegueo y simpatía en un set de rodaje- y por qué no decirlo, de sus toques gore y de sus violentos tiroteos. Puede que Wright, Frost y Pegg cuenten con fans mayores que yo en España, pero desde luego no serán tan pesados.

El oficial de policía londinense Nicholas Angel (Simon Pegg) es uno de los más eficaces efectivos con que cuentan las fuerzas del orden. Primero de su promoción, dotado de grandes aptitudes en el manejo de armas, lucha cuerpo a cuerpo y conducción de toda clase de vehículos, la trayectoria de Angel en el cuerpo es una continua sucesión de menciones honoríficas y arrestos espectaculares. Lamentablemente para él, esto ha provocado entre sus compañeros la más profunda de las antipatías y una envidia malsana ante el hecho de que las inmejorables estadísticas de Nicholas dejan al resto de oficiales de policía a la altura del betún. Sus superiores directos (Martin Freeman, Steve Coogan y Bill Nighy) deciden enviarle a un nuevo destino en el que las aptitudes de Angel no les molesten en absoluto, el pueblecito de la campiña inglesa más pacífico y con menor tasa de criminalidad de Gran Bretaña.



La localidad de Sandford será el bucólico destierro en el que Nick Angel pasará a estar destinado. Allí conocerá a toda una serie de excéntricos personajes, entre los que destacarían el jefe de policía (Jim Broadbent) y su hijo Danny (Nick Frost), Skinner (Timothy Dalton), el párroco (George Freeman) o el detective de policía Andy (Paddy Considine). Las funciones de Angel en Sandford consistirán en evitar pequeños hurtos, dar charlas en la escuela local sobre el cumplimiento de la ley, capturar cisnes huidos y no volverse loco ante las continuas muestras de admiración y acercamiento por parte de su compañero Danny, un admirador irredento de las películas de acción para el que las dos obras maestras absolutas del género son Le llaman Bodhi y Dos policías rebeldes II.



Lamentablemente para la tranquilidad de Sandford una serie de extraños accidentes comienzan a segar las vidas de varios destacados vecinos, y sólo Nick Angel verá tras ellos una orquestada campaña de asesinatos tras los que podrían esconderse oscuros intereses ocultos. Entre la incredulidad con la que Danny le seguirá, las burlas de sus compañeros de trabajo y las reticencias con que los vecinos observarán sus pesquisas, Nick Angel descubrirá la horrible verdad tras los asesinatos, desencadenando un auténtico festival de tiroteos, explosiones y persecuciones en la que los Hot Fuzz (policías calientes) protagonistas deberán dar lo mejor de sí para solventar la situación.



Estamos ante una nueva comedia perpetrada por los sospechosos habituales que ya nos ofrecieron en su momento Spaced (de ahí la recuperación del post de ayer) o Shaun of the dead. Edgar Wright dirige y coescribe junto a Simon Pegg el film que éste coprotagoniza junto a Nick Frost, con un puñado de cameos de actores ya aparecidos en Spaced o Shaun of the dead. Es una película rodada por amigos, y para los fieles seguidores de esta banda, capaz de entresacar lo mejor y lo peor de un género concreto y orquestar una película paródica, repleta de momentos cómicos, pero que a la vez se toma en serio el género homenajeado lejos de caer en bufonadas ridículas a las que el cine yanqui o el español son tan aficionados. Así, y entre excelentes momentos de fino humor brittish rodado con el habitual estilo ágil y de montaje frenético de Edgar Wright, hay homenajes evidentes al cine de John Woo, Michael Bay, Kathryn Bigelow o Richard Donner, a las buddy movies de los ochenta y a las ensaladas de tiros a cámara lenta de los noventa.




Todo un festival para freaks sin prejuicios (marca de la casa del trío Wright-Pegg-Frost) que se estrenó en cines británicos el 16 de febrero y que aquí se estrenará el… ¡28 de septiembre! Un servidor suele tener paciencia para estas cosas, y buena muestra es que ya avancé el trailer en esta entrada de diciembre del año pasado cuando la fecha del estreno español ya era un tardío 27 de abril. Cuando una productora atrasa de esta forma un estreno, en tiempos en que la edición especial con dos discos ya lleva meses disponible en tiendas on-line británicas y circulando en esos mundos virtuales de las copias de seguridad compartidas, podemos estar hablando de suicidio comercial de una película honesta, divertida y espectacular a partes iguales que vista –y revista- no hace sino recordarme al capítulo de Spaced en que los protagonistas simulaban tiroteos mímicos entre ellos.



Si pueden esperar hasta finales de septiembre no duden en disfrutar de Arma Fatal (sigh, a vueltas una vez más con las OCURRENTES y OPORTUNAS traducciones de los títulos originales. A modo de anécdota decir que a Pegg y compañía les debió hacer tanta gracia el cambio de título de Shaun of the dead que incluyeron en Hot Fuzz la copia en dvd de Zombis Party, título por el que aquí conocimos el homenaje a las pelis de zombis de estos, no me canso de repetirlo, frikis como nosotros).

miércoles, diciembre 06, 2006

Hot Fuzz: Después de Spaced, después de Shaun of the dead...

Es pública y notoria mi devoción por Spaced, serie que revisé recientemente y volví a disfrutar como un enano. Los artífices de esa joya del humor televisivo británico volvieron a hacer de las suyas con un homenaje en clave de humor al cine de muertos vivientes de Gerge Romero, divertidísimo y repleto de guiños al aficionado. Shaun of the dead (que aquí se tradujo muy adecuadamente por otro título completamente distinto y además igualmente en inglés, Zombies Party, ¡vivan los traductores/distribuidores! ¡¡¡VIVA!!!) mantenía la gracia de Spaced aunque se perdía un poco en su parte final, donde no acababa de decidirse entre comedia terrorífica o película de terror con toques de comedia.



Próximamente en nuestras pantallas, el último despiporre perpetrado por el trío calavera más friki de la televisión británica. Dirigida por Edgar Wright e interpretada por Simon Pegg y Nick Frost, Hot Fuzz promete unas cuantas carcajadas sanas a costa de las buddy-movies, las persecuciones imposibles y los tiroteos impensables del cine de Jerry Bruckheimer.

Esperaremos con ganas hasta el 27 de abril, pero hasta entonces, echen un ojo al trailer.


jueves, octubre 06, 2011

Attack the Block: Cuando los alienígenas se encontraron con los Goonies de barrio

Cuando la enfermera Sam (Jodie Whittaker) regresa a su casa en un bloque de apartamentos de los suburbios se ve asaltada por un grupo de muchachos, que pese a su juventud, se muestran violentos y expeditivos en el robo de sus pertenencias. El grupo de pandilleros, liderado por Moses (John Boyega), está formado por Pest (Alex Esmail), Dennis (Franz Drameh), Jerome (Leeon Jones) y Biggz (Simon Howard), un grupo de chavales que ya han desistido de soñar con un futuro mejor que el que les depara su vida en los bloques de los suburbios y se dedican a robar y atemorizar a los vecinos. Su asalto a Sam se ve interrumpido por un estruendo súbito. Un coche ha sido destrozado por el impacto de algo caído del cielo...


Cuando los muchachos investigan el accidente la sorpresa es mayúscula. Un animal de morfología desconocida pero salvajismo y fuerza manifiestas huye del lugar del accidente, pero no logra escapar al acoso de la panda, que aún atónita por la novedad se enfrentan a él como si de un mono evadido se tratase. El bicho capturado les resulta manifiestamente desconocido, y deciden llevarlo al ático de su edificio, donde el traficante de hierba local podría querer comprar el animal como trofeo o saber cómo conservarlo. Ron (Nick Frost), un tipo salao pero atontao, no sabe más que ellos, y la aparición de su iracundo jefe, no hace más que tensar la situación. Los muchachos dejan allí el trofeo y antes de marcharse a sus casas contemplan por las ventanas un espectáculo aterrador. Sobre la ciudad de Londres llueven más y más objetos como el que anunciaba la llegada de su "trofeo". Alguien parece haber llegado tarde y con hambre para la hora de la cena.


Superados ampliamente por la fuerza, la agilidad y el número de unas criaturas de apariencia desconocida, los muchachos, liderados por un Moisés maduro y valiente, habrán de enfrentarse a toda una serie de situaciones desesperadas en las que la vida y la muerte visitarán el bloque como tantas otras veces, sólo que en lugar de tiroteos y ajustes de cuentas la amenaza parece llegar de más allá de las estrellas. Una amenaza dentada, peluda, y con una determinación inhumana...


Ataque al bloque es una pequeña producción británica de ciencia ficción dentro del más puro estilo de la serie B que mezcla con maestría y sobriedad un argumento de género simple y directo -el enfrentamiento entre unos pandilleros y unos traficantes de droga con unos extraterrestres- con altas dosis de reflexión social no exentas de crítica amarga -el mundo en los bloques de viviendas sociales de los suburbios londinenses y las vidas de los que allí moran-, entroncando con el espíritu de otros films recientes como Shaun of the dead o Hot Fuzz pero eliminando gran parte del alivio cómico de estos. Attack the block no es una comedia, sino más bien una cinta de acción y ciencia ficción en la que el humor negro y algún gag visual bastante logrado no restan tensión ni emoción a una historia cuyo crescendo no deja de ir en aumento prácticamente desde los primeros minutos de la misma.


El talento que hay tras la película es el guionista y director Joe Cornish, un tipo que ya había trabajado como actor en las comedias mencionadas de Edgar Wright -de las que rescata para su película a Nick Frost- y con formación en la comedia televisiva británica, que realiza su debut como director en la pantalla grande con esta meritoria película. El nombre de Cornish puede ser uno de los que tocará seguir con atención en el futuro si su trabajo como guionista en Tintín o en la anunciada película dedicada al Hombre Hormiga cuajan y la mezcla de acción, comedia y argumentos de género resultan tan sólidas como en este caso. Además, como no podía ser menos en un director relacionado con el gang Spaced, la película está llena de referencias cinéfilas y literarias totalmente brittish: las criaturas son comparadas con Gremlins, Dobbie el elfo o Gollum, mientras que las calles circundantes al bloque reciben nombres de la enjundia de Windham, Moore, Clarke, Ballard, Wells, Adams o Herbert.


Ya para finalizar, me gustaría resaltar la convicción con que los británicos suelen abordar este tipo de historias desde el primer momento, introduciendo una historia tan loca como esta desde el primer momento y elaborando una sólida narración a partir de ella con un par de buenos sustos, momentos de persecución especialmente logrados y un par de secuencias especialmente bien planificadas y rodadas: el momento en que los chavales van entrando en sus casas -uno por planta- para pertrecharse antes de luchar contra los bichos, y la carrera final de Moses contra esa panda de extraterrestres a medio camino entre un Gollum peludo y un teleñeco monstruoso. Hasta la moraleja final resulta gratificante, aunque vistos los sucesos protagonizados por muchachos similares a los aquí presentados durante este verano parece que el mensaje de solidaridad y respeto a sus convecinos no caló demasiado hondo entre ellos.

viernes, diciembre 14, 2007

Él dijo... ella dijo...: Hot Fuzz/Arma Fatal


Narrador: Agente de policía Nicholas Angel, nacido y educado en Londres, graduado en 1993 por la Universidad de Caterbury en las licenciaturas de Política y sociología. Asistió al Colegio Hendon de capacitación para la policía donde mostró grandes aptitudes en los ejercicios de campo, especialmente en pacificación urbana y control de revueltas. Académicamente sobresaliente en los cursos teóricos y en los examenes finales. Recibió una mención honorífica, se graduó con distinción en el servicio de Policía Metropolitana y rápidamente desarrolló una labor eficaz y popular al servicio de la comunidad. Mejoró sus habilidades con cursos avanzados de conducción de coches avanzada y de conducción de bicicletas avanzada. Se implicó activamente en gran variedad de actividades extracurriculares y de formación profesional. Hasta el día de hoy ostenta el record dentro de la Policía Metropolitana de los 100 metros lisos. En 2001, comenzó el servicio activo con la famosa Unidad de Respuesta Armada SO19, y recibió un Premio a la Valentía por sus esfuerzos en la resolución de la Operación Crackdown. En los últimos doce meses, ha recibido nueve menciones especiales, ha logrado el más alto índice de detenciones de cualquier registro oficial de la Met[ropolitana] y sufrido tres heridas en cumplimiento de su deber, la más reciente en diciembre, cuando fue herido por un hombre disfrazado de Papá Noel.


Nicholas Angel: (Tras un tiroteo) Siento como si tuviera que decir algo inteligente...

Danny Butterman: ¿Alguna vez has disparado al aire mientras gritabas AAAAAHHHHHHH?

Simon Skinner: Vaya, vaya, aquí viene la pasma...

lunes, diciembre 10, 2007

Lunes eufórico

Son bastantes los motivos que elevan el estado de ánimo de un servidor de ustedes por encima de lo normal. Podría ser una pieza de arte original que ha tardado sólo nueve meses en viajar desde Florida hasta Alicante, aunque al final ha llegado con regalito incluido. O podría ser la proximidad de las fiestas con todos los saraos familiares y laborales en perspectiva. O podría ser ese par de eventos literarios en los que me veré involucrado directa o indirectamente en dos semanas y de los que por supuesto tendrán cumplida reseña aquí. O podría ser la alegría de ver cumplido el plan semanal anterior al milímetro y dejar todos los temas pendientes resueltos de cara al descontrol de lo que queda de año. Sea como fuere, a día de hoy y en estos momentos, Plissken está, más que contento, exultante y haciendo acopio de energía para seguir dándoles caña a todos ustedes, incautos lectores de este su blog amigo.

Para la próxima semana tengo pensado potenciar un poco el aspecto gráfico y dar un repaso a uno de mis dibujantes favoritos, dedicándole un par de galerías y una peculiar mezcla de secciones que podríamos denominar commission-buster. Esta semana sí, finalmente, espero presentarles a la última miembro en incorporarse a la disfuncional familia que miss Sparks y yo hemos ido formando durante los últimos tres años, aunque no sea una completa desconocida para los lectores más veteranos. Pretendo recuperar para antes de final de año la sección Aquellos maravillosos años, pero les pido paciencia ya que esas entradas cuestan de elaborar y últimamente el tiempo se me está escapando como si fuese un puñado de arena en medio de una ventisca. Y completaremos los contenidos con la reseña de alguna película vista recientemente, aun cuando no nos hayamos todavía recuperado completamente del visionado de ese deshilvanado e infantil producto navideño que ha acabado siendo La brújula dorada (dos reseñas con las que estoy bastante de acuerdo aquí y aquí) y no nos cansemos de recomendar la excelente comedia británica Hot Fuzz (como ya comentamos aquí). Para alegrarles la vista y aumentar un poco más la euforia de la que un servidor hace gala hoy -y les juro que no me estoy medicando con antidepresivos o automedicando con anfetaminas- les dejo el poster avance de esa peli que todos esperamos y de la que ya hablamos hace tiempo pero a la que finalmente hoy ya le podemos poner una imagen icónica totalmente reconocible, obra del maestro Drew Struzan. La imagen por cierto, desde Las horas perdidas.




Y para finiquitar este desmadrado comienzo de semana, una canción igualmente eufórica perteneciente a Vinnie Vincent, el que fuera fugaz guitarra de los Kiss a comienzos de los 80 antes de ser despedido de la banda. Como cada semana, les ruego a todos que me sean fieles y les recuerdo, una vez más, que tengan cuidado ahí fuera.


Euphoria
Vinnie Vincent

Get in to my system,
Euphoria Euphoria Euphoria

Dance with the lizard
Funk that monkey to the ground
Shake till you blister war party hound
Ta tongue twister I'm so addicted to your high
Said the serpent withdraw
You'll lose your mind

No no no, I don't need no doctor
No 911 nurse in white
No mercy love shock circe in flight
No euthanasia hallucination fill my mind
I chase the dragon,
Our brave new worlds collide

Get into my system... Euphoria
Get into my system... inject me in
Get into my system
Sweet tender drug
Get into my system
Let me feel the gods make
Let me feel the gods make love

Like metal to the metal
Frictions gonna start a fire
No serum in the kettle
Suffocating in the myre
Take this lickin' stick ooh babe
Meltdown begins
Snake it under my skin

Get into my system... Euphoria
Get into my system... inject me in
Get into my system
Sweet tender drug
Get into my system
Let me feel the gods make
Let me feel the gods make !@#$%
Infatuation
Emergency code blue
I just can't get over
I just can't get over you

sábado, noviembre 16, 2013

Bienvenidos al fin del mundo: Noche de bares apocalíptica

El 22 de junio de 1990 cinco amigos terminaban el instituto en la pequeña localidad de Newton Haven, un idílico pueblecito de la campiña inglesa que contó con el honor de tener la primera rotonda de las islas. Para celebrar la ocasión, los amigos decidieron recorrer todos y cada uno de los pubs de la ciudad en una noche de fiesta, cerveza y diversión. Doce bares, doce pintas de espumosa y fría cerveza. El reto de la Milla de Oro de Newton Haven les llevaría a los bares de nombres tan clásicos como El Primer Correo, El Viejo Conocido, El Gallo Famoso, Las Manos Cruzadas, Los Buenos Compañeros, El Fiel Sirviente, El Perro Bicéfalo, La Sirena, El Panal, La Cabeza del Rey, El Hueco en el Muro y finalmente, para rematar la noche, el último de los bares, El Fin del Mundo. En esa autodenominada odisea hacia la madurez, los muchachos bebieron, y rieron, hicieron el gamberro, y pelearon, y vomitaron, y fueron perdiendo efectivos por el camino hasta que, sin poder concluir su épica noche de bares, vieron amanecer desde una colina cercana y separaron sus caminos durante más de una década...


La vida no ha sido muy generosa con Gary King (Simon Pegg), un alcohólico que acude a terapia grupal donde refiere una y otra vez la noche en que intentó llevar a buen puerto el recorrido de La Milla de Oro de Newton Haven. Sin amigos, sin oficio ni beneficio, una loca idea se apodera de King, que decide reunir de nuevo a la banda y asaltar quince años después todos y cada uno de los bares para cumplir lo que en su momento no pudieron. Para ello vuelve a ponerse en contacto uno tras otro con sus viejos amigos. Peter Page (Eddie Marsan) es un apocado vendedor de coches en el concesionario paterno; Oliver "O-Man" Chamberlain (Martin Freeman) trabaja el sector inmobiliario de alto standing; Steven Prince (Paddy Considine) es un arquitecto exitoso y con una envidiable vida sentimental; finalmente, Andy Knightley (Nick Frost), antigua mano derecha de Gary, hoy exitoso abogado corporativo, totalmente sobrio y resentido a muerte con el que fuera su mejor amigo. Y de esta forma, no sin gran esfuerzo y encaje de bolillos dialéctico Gary King reunió a su corte (príncipe, caballero, chambelán y paje) para regresar a su Newton Haven natal y afrontar la épica empresa del recorrido de La Milla de Oro.


La Milla se inicia con cierto calma y recelo mutuo. Los viejos amigos se ponen al día, recuerdan la época dorada de su juventud y algunos trapos sucios van saliendo a la luz. Conforme caen las pintas y los bares se suceden las tensiones se suceden, y la aparición de la hermana de Oliver, Sam (Rosamund Pike) no hace sino aflorar una vieja rencilla romántica entre Gary y Steven. Al tiempo que una verdad se va haciendo cada vez más evidente, la de que mientras todos prosiguieron con sus vidas lejos de allí, Gary King quedó atrapado en la visión idílica de un pasado que quizá no fuera del todo como a él le gustaría recordar y que dista mucho de poder ser recuperado o revivido como quisiera, los amigos comienzan a quedar atrapados en una serie de pubs uniformes y parecidos los unos a los otros y a ser seguidos por unos vecinos y parroquianos que se comportan de manera cada vez más extraña. Para la cuarta pinta se hará evidente que algo muy extraño está sucediendo en el antaño idílico Newton Haven, y que los cinco amigos tendrán que ser inteligentes, valerosos y serenos para afrontarlo con posibilidades de éxito. O eso o seguir bebiendo pinta tras pinta en una maníaca y desesperada carrera hacia El Fin del Mundo que les aguarda al final del camino de La Milla de Oro de Newton Haven.


Nos encontramos con otra de esas películas ante las que un servidor no puede ni quiere ser objetivo. Bienvenidos al fin del mundo (The world's end) es la tercera colaboración cinematográfica del director y guionista Edgar Wright con los actores Simon Pegg y Nick Frost, cerrando la que ha sido llamada de manera no oficial Trilogía del Cornetto, una serie de tres películas que parodiaban un género concreto cada una y en la que sus protagonistas aparecían comiendo un cornetto de diferente sabor en cada una de ellas. Así, en Zombies Party (Shaun of the Dead), donde se partía de una situación cómica para acabar en una ordalía zombi de proporciones apocalípticas reflejada con bastante gore e influencias de George Romero, el sabor de cornetto elegido es el de fresa (rojo sangre). En Arma Fatal (Hot Fuzz), comedia costumbrista que desarrolla el enfrentamiento entre un policía de ciudad y un agente de pueblo y que de nuevo, partiendo de la comedia, acaba desarrollando una película de colegas con altas dosis de acción, el cornetto degustado es el azul original. Finalmente, en Bienvenidos al fin del mundo nos encontramos con el cornetto verde de menta y chocolate y una historia que mezcla la comedia con la ciencia ficción.



Pero aún tenemos que remontarnos un poco más, a la madre del cordero de esta generación tan particular de cómicos británicos que han desarrollado uno de los más coherentes corpus cinematográficos de los últimos años con una buena dosis de elementos comunes -sobre los que más tarde entraremos-, un casting de actores recurrente y una conexión sentimental bastante potente con la actual generación de treintañeros. Los más veteranos del lugar seguro que sabrán a que me refiero, pues en tiempos fui uno de los más devotos apóstoles de esa pequeña serie británica de dos temporadas, doce capítulos de veinte minutos de duración, que fue Spaced. Para el público español es una de esas rarezas inexistentes que no ha sido emitida por televisión o editada en modo alguno en nuestro país, pero en ella se asientan todas las bases del universo multigenérico y polifriqui de Wright, Pegg y Frost que con tanto acierto han sabido trasladar a la pantalla grande, aunque bien es cierto que ninguna de las películas llega a hacerme sentir la diversión genuina y la morriña que me provoca el revisionado de una serie que descubrí en 2004 gracias a la visita de unos amigos a casa y que ya me ha acompañado durante casi diez años, bien sea mediante ocasionales revisiones, momentos inolvidables que he vuelto a ver decenas de veces (con el famoso tiroteo a lo Platoon a la cabeza) o mediante los nuevos trabajos que cualquiera del trío calavera ha realizado para cine, entre los que podríamos destacar además de los citados Paul (con Pegg y Frost), Son of Rambow (con Jessica Stevenson, la tercera en discordia en Spaced), Attack de Block (Frost) o los cameos de Stevenson y Pegg en diferentes temporadas de Doctor Who. Cabe decir que la presencia de Simon Pegg en dos franquicias que adoro como Misión Imposible y Star Trek ha sido la guinda para disfrutar todavía más de esos pasteles.


Ya sabemos de dónde vienen, ahora veamos cómo han llegado hasta esta tremendamente satisfactoria conclusión de la Trilogía del Cornetto. Empezaremos por algunas de las similitudes que unen las tres películas, algunas de ellas formales y otras relacionadas con la temática o el tratamiento de los personajes. Lo primero que llama la atención es que pese a la diversidad genérica de las cintas nos encontramos con una serie de estilemas formales recurrentes que uniformizan el aspecto narrativo de cada una de las cintas: montaje rápido de planos cortos para reflejar acciones concretas que pueden ser repetidas en varias ocasiones a lo largo del metraje (en este caso el gesto de tirar una pinta, poner en marcha un coche, etc), empleo de canciones reconocibles que se adecuan como puño al guante a la narración mostrada y que, en este caso concreto además remite de manera directa a la memoria sentimental de sus protagonistas y a la del espectador que se identifique generacionalmente con ellos (éxitos de los 90 y de la era Madchester aparecen generosamente a lo largo de todo el metraje, con especial peso de Charlatans, Primal Scream, Soup Dragons, Happy Mondays, Blur, Suede, James, Stone Roses) y el uso de gags repetidos que unen las tres películas, como aquel que muestra a un personaje saltando una valla con catastróficas consecuencias.


Si entramos en el campo de los temas que obsesionan a Wright y cía, nos encontramos en primer lugar con el eterno complejo de Peter Pan que muestran sus protagonistas, reticentes a aceptar responsabilidades eminentemente adultas y con tendencia a vivir en un mundo menos exigente y más centrado en las aficiones de cada personaje: música, videojuegos, cine de entretenimiento. La importancia de la amistad y la panda de amigos como núcleo vertebrador de las relaciones contemporáneas, muchas veces en conflicto directo con las exigencias que supone una relación de pareja estable, es algo que se inició en Spaced y que ha aparecido de una u otra manera en cada una de las películas, siendo en este cierre de trilogía donde el tono se hace más amargo y melancólico, en tanto que se reabren viejas heridas, se dan segundas oportunidades y algunos personajes se muestran abiertamente en contra de cualquier posibilidad de cambio, madurez o evolución. Como tercer elemento vertebrador, y consecuencia directa de los dos anteriores, nos encontramos con el escenario perfecto para que esas personas y sus amigos desarrollen a la perfección su relación: el pub como centro de reunión, como ecosistema poblado por semejantes con la teórica intención de pasarlo bien y regar buenos momentos con toda clase de bebidas espirituosas.

Me gustaría destacar el último par de elementos unificador de la trilogía. Por un lado, el recuperar a una serie de actores británicos de cierta edad pero probada solvencia profesional (Timothy Dalton, Paul Freeman, Kenneth Cranham) al tiempo que mantener un sólido cuerpo de intérpretes que participan de manera recurrente en varias de sus películas -algo que pueden comprobar de manera exhaustiva en este enlace-. Así, ver los cameos de Jessica Stevenson, Mark Heap, Michael Smiley o Julia Deakin siempre remite emocionalmente a Spaced, mientras que la presencia de actores tan dotados para la comedia como Martin Freeman, Paddy Considine o Bill Nighy eleva el nivel medio de cada película en la que colaboran. Por otra, está el tratamiento dado al factor paródico de cada género. Lo habitual en estos casos es caer en un tono de farsa abierta propio de las spoof movies, o no llegar a un adecuado término medio entre los extremos genéricos que se tratan en la película, pero Edgar Wright ha sabido destilar la esencia de cada género e imbricarlo en su película de tal modo que nos encontramos con películas que abordan una invasión zombie, una conspiración rural armada y una situación de paranoia de ciencia ficción (adviertan lo exquisitamente vago que estoy siendo en lo referente a toda la parte genérica de esta última película, evitando todo espoiler que pueda arruinar alguna de las abundantes y divertidas sorpresas que aguardan en el fondo de esa pinta deliciosamente refrescante que es Bienvenidos al fin del mundo) de manera seria, mientras que los personajes aportan la dosis cómica necesaria para mantener la sonrisa en todo momento.


Menuda chapa que les he soltado a cuenta de Cornettos, viejos amigos, bares de pueblo y pintas de cerveza, pero es que personalmente este el tipo de cine que me encanta y concretamente Bienvenidos al fin del mundo es el tipo de película que retrata de manera aproximada una situación personal concreta, ese momento en que los amigos se van a otra ciudad/provincia/país a trabajar o emprenden nuevas etapas personales que les alejan de lo que fue en su momento una colección de buenos momentos, dejando la cosa en el aire para ese futurible momento de reunión o reencuentro en el que rememorar los buenos viejos tiempos y tratar de recuperar por un instante la magia perdida que nos recuerde por qué cuando eramos jóvenes y más irresponsables la vida se afrontaba de otra manera más sencilla, luminosa y divertida. Se cierra así un corpus temático espectacular que debería comenzar con el visionado de Spaced (en Youtube tienen muchos episodios) y proseguir con el disfrute de la Trilogía del Cornetto en todo su etílico, multigenérico, irresponsable e inmaduro esplendor. Y para dentro de año y medio, esperemos que Edgar Wright nos ofrezca una más que decente y divertida película protagonizada por el Hombre Hormiga, lo que no sería moco de pavo...


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