Lunes de santos, ángeles y hombres gato

Como suele ocurrirme bastante últimamente, la realidad me pasa por encima más a menudo de lo que yo quisiera o me gustaría, y así uno hace planes que luego se van al garete por las más peregrinas razones o se cambian sobre la marcha de la forma más peregrina. Y luego, por si eso fuera poco, la suprarrealidad o mundo exterior o como queramos llamarlo sufre meneos y convulsiones que de la noche a la mañana cambian la matriz de nuestro entorno dejándonos con la ardua tarea de acomodarnos a nuevos escenarios, a nuevas situaciones. De nuevo, me refiero a cosas que me afectan sólo tangencialmente, pero que aún así se sienten y se viven de manera especial. Así, el pasado jueves se producía la muerte anunciada de un verdadero ángel, un rostro hermosísimo cuyo peinado marcó una época pese a la fugacidad con que Farrah Fawcett brilló televisivamente hablando. Curiosamente, ¿recuerdan muchos de ustedes a su sustituta Cheryl Ladd en Los ángeles de Charlie? Yo sí, pero sin especial cariño, aunque lo cierto es que mi favorita siempre fue la menos espectacular y modosita Kate Jackson, a la que seguí en otra serie rocambolesca y ochentera, El espantapájaros y la Sra. King.


La abnegada lucha de una mujer valiente por superar una enfermedad mortal nos ofrecía una lección de coraje, pundonor y dignidad inspiradoras para muchas personas que han vivido ese trance en sus carnes o en las de sus seres queridos. Pero el destino, que a veces es una broma cruel y otras es una broma cruel y encima sin gracia, se empeñó en que el fallecimiento de Farrah Fawcett quedara eclipsado por ese acontecimiento histórico y cultural global en que se ha convertido el igualmente triste fallecimiento de Michael Jackson. Todo aquel que haya leído prensa escrita, visto informativos o escuchado la radio este fin de semana habrá sido testigo de un seguimiento sin precedentes, casi histérico en la plasmación de la tragedia de un icono cultural de nuestra época que ejemplifica el concepto de juguete roto en todo su triste y trágico alcance. Michael Jackson, más grande que la vida en su egomaníaca percepción de una realidad que no era la que a él le hubiera gustado vivir ha sido más grande que la muerte y ha visto su figura engrandecida todavía más si cabe a las pocas horas de fallecer. Muerta la persona, recordaremos al compositor, bailarín y cantante en la medida en que muchas de sus composiciones son ya clásicos de nuestro tiempo. Así pues, un recuerdo para el ángel que iluminó por un tiempo demasiado breve las vidas de mucha gente y para el eterno niño que no quiso -o no le dejaron- crecer como él hubiese querido.


La semana pasada cumplí con mi últimamente habitual desaparición de fin de semana, por los motivos más peregrinos y variopintos, dejando una vez más en el tintero una entrada que esta semana espero ya dejar escrita de una vez, junto con otro dibujo de convención y la segunda entrega de commissions dedicada a la labor de Terry Dodson en ese campo. A ver si poniendo un listón medio consigo cumplir con los objetivos o voy a acabar siendo acreeder del premio no-honorífico al más perezoso blogger del año.

La canción de hoy es de cajón, y de una obviedad tal que voy a hacer mutis por el foro y dejarles con ella. Un temazo. Un clásico. Una jodida obra maestra que junta a tantos nombres que hablan por sí mismos que uno no puede más que rendirse ante ella: Landis, Jackson, Baker, Jones, Bernstein, Price...



Yo fui un Hombre-Gato adolescente. Esta curiosidad me ha cogido completamente desprevenido, y es que 26 años después de ver el video por vez primera me entero de que Michael no se convierte en Hombre Lobo

Thriller
Michael Jackson

It's close to midnight and something evil's lurking in the dark
Under the moonlight, you see a sight that almost stops your heart
You try to scream but terror takes the sound before you make it
You start to freeze as horror looks you right between the eyes
You're paralyzed

'Cause this is thriller, thriller night
And no one's gonna save you from the beast about strike
You know it's thriller, thriller night
You're fighting for your life inside a killer, thriller tonight

You hear the door slam and realize there's nowhere left to run
You feel the cold hand and wonder if you'll ever see the sun
You close your eyes and hope that this is just imagination, girl!
But all the while you hear the creature creeping up behind
You're out of time

'Cause this is thriller, thriller night
There ain't no second chance against the thing with forty eyes, girl
Thriller, thriller night
You're fighting for your life inside a killer, thriller tonight

Night creatures calling, the dead start to walk in their masquerade
There's no escaping the jaws of the alien this time
(They're open wide)
This is the end of your life

They're out to get you, there's demons closing in on every side
They will possess you unless you change that number on your dial
Now is the time for you and I to cuddle close together, yeah
All through the night I'll save you from the terror on the screen
I'll make you see

That this is thriller, thriller night
'Cause I can thrill you more than any ghost would ever dare try
Thriller, thriller night
So let me hold you tight and share a
Killer, diller, chiller, thriller here tonight

'Cause this is thriller, thriller night
Girl, I can thrill you more than any ghost would ever dare try
Thriller, thriller night
So let me hold you tight and share a killer, thriller, ow!

(I'm gonna thrill ya tonight)
Darkness falls across the land
The midnight hour is close at hand
Creatures crawl in search of blood
To terrorize y'alls neighborhood

I'm gonna thrill ya tonight, ooh baby
I'm gonna thrill ya tonight, oh darlin'
Thriller night, baby, ooh!

The foulest stench is in the air
The funk of forty thousand years
And grizzly ghouls from every tomb
Are closing in to seal your doom

And though you fight to stay alive
Your body starts to shiver
For no mere mortal can resist
The evil of the thriller

Commissionando CX: Terry Dodson (I)

Terry Dodson ha sabido labrarse una espectacular carrera como dibujante de comics, partiendo de unos orígenes relativamente humildes en la editorial Malibu para dar el salto a Marvel realizando las miniseries de Tormenta y Pryde y Wisdom. En esas series trabajó con guionistas de la talla de Mike W. Barr y Warren Ellis. Tras una larga estancia en la serie Generación X se convirtió en dibujante regular de la serie Harley Quinn, en la que también permaneció un año, hasta que regresó a la casa de las ideas para ocuparse de una miniserie centrada en la Gata Negra escrita por Kevin Smith, cuyos retrasos a la hora de terminar el guión del ultimo número alargaron en exceso el tiempo de espera para los lectores y minimizaron el impacto de una serie que contaba con un arte excepcional y unos diálogos espléndidos. Tras esto Dodson emprendió una colaboración con Mark Millar que se extendió a la miniserie Trouble y al primer año de la colección Marvel Knights Spiderman, una serie espectacular como pocas. En la actualidad Dodson se alterna con Greg Land como dibujantes regulares de Uncanny X-Men y continúa trabajando en el segundo álbum de la serie Coraline.

Los dibujos que véis recopilados a continuación por orden cronológico -cuando así lo reflejan- suponen un repaso a algunas de sus ilustraciones a lápiz, la mayoría de ellas realizadas en el marco de las diversas convenciones a las que el autor ha asistido en los últimos años. Se aprecia en las primeras una bisoñez que pronto desaparece para jugar con composiciones espectaculares y poses sugerentes que le confirman como uno de los mejores dibujantes de pin-ups de la actualidad, con una especial sensibilidad para reflejar la belleza femenina, algo que los aficionados tienen muy claro y así lo demuestran una y otra vez solicitando al artista dibujos con sus heroínas favoritas.


















El Terror: En las planicies heladas de la locura

En mayo de 1845 partía de la costa inglesa una expedición formada por dos buques, el HMS Erebus y el HMS Terror, de gran envergadura y pertrechados con motores de vapor, refuerzos de acero en el casco para favorecer la navegación por el hielo e ingentes cantidades de carbón y conservas. Tamaña dotación fue puesta al servicio de Sir John Franklin, comandante de la expedición, con un único objetivo: hallar el mítico pasaje del Noroeste que conectara a través del Océano Ártico las aguas del Atlántico y del Pacífico. Auxiliando a Sir John en las tareas de mando estaban los capitanes James Fitzjames (Erebus)  y Francis Rawdon Moyra Crozier (Terror). El primero era un seguidor de las ordenanzas al pie de la letra con escasa experiencia en situaciones de extrema necesidad, mientras que Crozier era un resuelto marino con años de experiencia, curtido en la adversidad y con un carácter difícil propio de un irlandés de pura cepa.


La expedición se enfrentó a múltiples dificultades desde el primer momento. Las rutas elegidas por Franklin demostraron no ser las más validas, en tanto en cuanto los buques quedaron atrapados por el hielo y los mensajes para localizar a la expedición que debían ser depositados en puntos seguros no mostraban la verdadera situación de los buques. La comida enlatada ofreció un problema doble: por un lado los contratistas escogidos habían sido los más económicos, y más de la mitad de las conservas estaban completamente podridas o eran de una ínfima calidad. Por otro lado, el plomo de las latas afectaba a su contenido y muchos marineros mostraban signos de envenenamiento por dicha sustancia. La situación de la expedición Franklin era verdaderamente desesperada, la moral de la tropa escasa y la cohesión de su oficialidad mínima.







Franklin, Fitzjames y Crozier en tres retratos de la época

En esa situación, con los buques atrapados en el hielo a unos cientos de metros de distancia, una partida de exploradores se tropieza con un par de esquimales. En la confusión del momento se deja malherido a uno de ellos. El doctor Goodsir, uno de los cirujanos de la expedición hace lo posible por curarlo, pero fracasa. La joven esquimal que le acompaña, Lady Silenciosa, es puesta bajo la protección de uno de los oficiales del Terror y a partir de ese momento se desata el infierno. Una criatura gigantesca y con apariencia de oso polar gigantesco comienza a diezmar en ataques esporádicos a la tripulación de ambos buques, 135 almas que pronto conocen el terror y la desesperación de hallarse en una situación sin salida. Atrapados en el hielo, con víveres escasos, poco combustible, acosados por un enemigo aparentemente invencible, Franklin, Fitzjames y Crozier deberán hacer uso de toda su astucia, valor y resolución para mantener con vida el mayor tiempo posible a sus hombres y hallar una salida, por difícil que parezca, de su prisión helada.



Recreación de los dos buques atrapados en el hielo

La novela de Dan Simmons, El terror, está basada en los hechos reales narrados en los dos primeros párrafos. Haciendo uso de una extensa bibliográfia sobre la celebérrima expedición de Franklin y sobre la exploración de los polos en general, la novela hace gala de una ingente cantidad de información al respecto: composición y funcionamiento de las tripulaciones de los buques, rutinas de alimentación, mantenimiento de las naves y organización interna, rutas y meteorología local, población autóctona y costumbres de los mismos. La información, por abundante, no resulta farragosa en ningún momento, y los apuntes sobre distinciones sociales, rencillas provocadas por el uso o abuso de poder y disputas dentro de la tripulación se complementan con reflexiones sobre distintos aspectos de la vida en el siglo XIX como ciencia, pensamiento, literatura o relaciones sentimentales de diversa índole.




Copia de un dibujo realizado por el oficial Le Vesconte


La estructura del libro tiene una doble división, por un lado temporal y por otro atendiendo al personaje en el que un narrador omnisciente focaliza la acción. Así, en primer lugar, la historia comienza en 1847, con los barcos atrapados en el hielo y la criatura acosando a sus tripulaciones, y alterna los flashbacks con la narración lineal desde ese momento hasta que ambas confluyen y la narración ya no abandona un presente cada vez más terrible y deseperado. Por otro lado, cada capítulo está encabezado por el nombre de unos personajes y la localización espacio temporal del mismo, y un narrador en tercera persona desmenuza sus pensamientos, reflexiones y acciones que nos conducen a través de la acción pero prestando especial atención a ese personaje en cuestión. Franklin, Crozier y Goodsir son los personajes en los que más se focaliza la acción, con la salvedad de que este último mantiene un diario en primera persona que permite reflejar su personalidad y su angustia de un modo más cercano y terrible. Otros personajes con cierto peso en el desarrollo de la trama son el teniente Irving, encargado del cuidado de la esquimal Lady Silenciosa; el patrón de hielo Tom Blanky, protagonista de dos pasajes verdaderamente terribles y patéticos; el odioso y traicionero ayudante de calafatero Cornelius Hickey, cuyas malas artes a la hora de influir en la tripulación conducirán a desastrosos resultados o Harry Peglar, un marinero noble que mantenía una relación con otro mucho mayor que él, excepcionalmente cultivado y que había servido a Darwin en la expedición del Beagle. A través de las vivencias de cada uno de ellos seremos testigos de la narración, con sus tiempos cortos morosamente narrados, sus elipsis temporales dilatadas, sus acontecimientos vertiginosos y sus eventos más terribles y cruentos.




Grabado con una partida de rescate en la tierra del Rey Guillermo

Desconozco por completo la trayectoria previa de Simmons como escritor de tochos de fantasía o ciencia-ficción, pero en concreto este novelón de más de ochocientas páginas me atrajo por una razón muy simple. Me encanta la exploración de los polos y la narración sobre las hazañas de unos hombres cuyo esfuerzo sobrehumano y tesón infinito les ha granjeada un puesto más que merecido en la historia. La minuciosa explicación de cómo se alimentaban, cuántas capas de ropa debían llevar y qué cuidados mantener a temperaturas de varias decenas de grados bajo cero resulta verdaderamente aterradora para los estándares de comodidad de hoy en día. Habiendo leído o visto documentales sobre otras expediciones como la de Scott, Amundsen o Shackleton me llamó la atención la premisa argumental de la novela, y me lancé de cabeza sobre ella. En su narración encontramos desde la minuciosa recreación de una expedición de la marina británica en el siglo XIX, al estilo de Patrick O'Brien, hasta pasajes de horror psicológico que evocan a Poe y una desesperación final casi cósmica que remite a un Lovecraft que ambientó en la Antártida su En las montañas de la locura, sin olvidar la pesimista concepción de la vida y del ser humano propuesta por Hobbes en Leviathan, libro que es citado en varias ocasiones.

Recomiendo la lectura de esta novela con fervor, aunque eso sí, poniendo grandes dosis de ganas y tiempo para adentrarse en una recreación verdaderamente creíble y absorbente de una expedición cuyos misterios sin resolver y enigmas permiten alimentar ficciones tan bien elaboradas y apasionantes como El Terror. Y ya, si me apuran, nada mejor que combatir los asfixiantes calores estivales con una buena dosis de nieve, hielo, escarcha y temperaturas bajo bajo bajo cero.

Sketch-busters CXVI: David Baldeón (I)

El pasado Expocomic nos permitió concocer a David Baldeón, un joven autor español que lleva una dilatada trayectoria en el mundillo del comic. Comenzó hace ya una década trabajando dentro del Universo Fanhunter con los especiales Fanhunter USA (en el que aparece un trasunto bastante apañado de Plissken y cuya portada es homenaje explícito a 1997: Rescate en Nueva York) y Barnacity by Gaslight. David ya apuntaba maneras y se puede decir sin exagerar que ha sido uno de los mejores dibujantes que ha colaborado con Piñol a la hora de expandir y consolidar su peculiar universo. Tras unos años de ausencia Baldeón regresó con  fuerza y publicando en los USA para una de las grandes editoriales, DC, en las series Blue Beettle y Robin. Actualmente el caballero ha comenzado a colaborar con Marvel, en lo que espero sea el comienzo de una larga y fructífera carrera que nos permita disfrutar de su arte. La verdad es que pese a su juventud, lo poco que había visto de él me llamaba poderosamente la atención, y fue otra de nuestras prioridades en el salón de Madrid. Debo decir que afortunadamente tuvimos suerte, ya que la sesión de firmas no nos exigió demasiado tiempo de espera y por si fuera poco, éramos pocos y bien avenidos los que allí estábamos. David se mostraba cortés con todos los aficionados y dibujaba lo que se pusiera a tiro, así que Miss Sparks se lanzó con una de nuestras peticiones habituales, una Catwoman con mascota incorporada. Como no me he quitado de la cabeza todavía a mi personaje gatuno por excelencia y los ecos del Gran Golpe de Selina aún van dando saltos por mi subconsciente, aquí les dejo este sketch que, aunque realizado para Leti ella pidió que fuera dedicado para los dos. Purrrrrrrrrrrrrrrrrrrr...

Lunes a cara de perrillo

La semana pasada comenzaba tranquila y sosegada, y lo cierto es que nada vaticinaba los disgustos que un servidor se iba a coger por cuenta ajena y sin pretenderlo siquiera. Les cuento someramente, y lo hago aquí por el carácter eminentemente personal de esta entrada lunera, aunque había considerado una entrada camuflada en la Escuela Jedi de Entrenamiento Felino. Al final creo que es mejor exponer el caso tal cual y quitarme de encima el mal sabor de boca. Jueves, servidor se va de viaje de trabajo a un archivo municipal de la provincia en busca de fondos documentales que digitalizar. Conforme salimos de la empresa, sita en la universidad de Alicante, una compañera nos muestra un cachorro de Pomerania que acaba de encontrar en el parking. Ocho y veinticinco de la mañana, perro presumiblemente perdido. Ya en el archivo, y a media mañana, me llega un mensaje multimedia que Miss Sparks, compresiblemente indignada, me manda, de una nota pegada con un alfiler a una bolsa que contenía los juguetes del perro. Les dejo la nota. Once de la mañana, perro abandonado.


Se da parte a seguridad y se va un par de veces al parking en busca del presunto dueño sin resultado. Al final un compañero decide hacerse cargo del perro. La historia se queda ahí. El viernes por la mañana, de pronto, llegan noticias a la empresa de que hay una persona que está llamando por teléfono a todo aquel que conoce diciendo que ha "perdido" a su perro. La historia no concuerda pero en ese momento hay tres posibilidades: que se ha arrepentido de abandonarlo, que ha oído la historia de un pomerania abandonado y decide conseguir uno gratis o que una persona o que alguien a mala fe ha pretendido gastarle una jugarreta. Sólo una de esas opciones no convertiría a la sujeta en una descastada. Seguridad y Recursos Humanos de la empresa saben del perro, pero nadie comunica nada hasta estar seguros de la verdadera identidad de la dueña y de las circunstancias de la pérdida o abandono. Nuevo giro dramático de la historia, el refinitivo. La sujeta afirma que no queremos devolverle el perro y se busca refuerzos que con malos modos e intimidación insta a devolver el animal sin hacer preguntas y aceptando una historia con agujeros del tamaño de Alabama y que hace más aguas que el Titanic. Se nos recuerda que estamos en horario laboral y que debemos mantener la compostura, con lo que se desactiva nuestra indignación por el asunto. Finalmente, el perro regresa a manos de la familia de la dueña que decide hacerse cargo de él a espera de aclarar el asunto. El perro sale de nuestras vidas después de haberse perdido, haber sido abandonado, secuestrado y retenido por nosotros y finalmente devuelto a los que provocaron el problema. Pequeño desahogo a cuenta de una historia menor pero que el viernes me dejó un mal cuerpo importante. Adiós, pequeña Tuvia,  llegaste, brillaste con intensidad y desapareciste con incertidumbre de nuestras aburridas vidas.



Por lo demás, semana la que se avecina propicia para la holganza, la molicie y el atrincheramiento casero, gracias a las Fiestas de San Juan, que nos regalan dos días de asueto impagables que aprovecharemos para hacer NADA de la forma más intensa posible. O algo sí haremos, porque es mi intención dejarles la reseña de un novelón recientemente finiquitado y no me gustaría dejar de reseñar una colección también leíada en su integridad hace poco y de la que finalmente no hablé como era mi intención. La verdad es que con el paso de los años he ido conformando una suerte de Biblioteca Multimedia de Plissken que consulto de cuando en cuando a la hora de revisar o recordar viejas sensaciones y compararlas con las me sugiere un nuevo visionado o lectura de una obra reciente. Lo que sentí en su momento y lo que me sugiere en la actualidad puede ser idéntico o ligeramente diferente, pero nunca está de más comparar la aparición de esos nuevos matices. Y todo ello vendrá acompañado, como toca, de un sketch y de la prometida entrada de commissionandos pospuesta la pasada semana.
Y para empezar la semana un tema suave, tranquilo y relajado, una balada del grupo de pop juvenil Green Day que invita a la reflexión y al adocenamiento. Procuren no quemar nada hasta el miércoles por la noche y sean ustedes buenos. No pierdan, abandonen o secuestren ningún animal, persona o cosa y como siempre, tengan mucho cuidado ahí fuera.




Know your enemy
Green Day

Do you know the enemy?
Do you know your enemy?
Well, gotta know the enemy

Do you know the enemy?
Do you know your enemy?
Well, gotta know the enemy

Do you know the enemy?
Do you know your enemy?
Well, gotta know the enemy

Violence is an energy
Against the enemy
Violence is an energy

Bringing on the fury
The choir infantry
Revolt against the honor to obey

Overthrow the effigy
The vast majority
Burning down the foreman of control

Silence is the enemy
Against your urgency
So rally up the demons of your soul

Do you know the enemy?
Do you know your enemy?
Well, gotta know the enemy

Do you know the enemy?
Do you know your enemy?
Well, gotta know the enemy

The insurgency will rise
When the bloods been sacrificed
Don't be blinded by the lies
In your eyes

Violence is an energy
From here to eternity
Violence is an energy
Silence is the enemy
So gimme gimme revolution

Do you know the enemy?
Do you know your enemy?
Well, gotta know the enemy

Do you know the enemy?
Do you know your enemy?
Well, gotta know the enemy

Overthrow the effigy
The vast majority
Burning down the foreman of control

Silence is the enemy
Against your urgency
So rally up the demons of your soul

Galería de originales XLVIII: Chris Gossett

El original de hoy fue uno de los primeros en formar parte de mi colección, y venía como parte de un lote, algunas de cuyas páginas ya han aparecido en esta sección, como las pertenecientes a Kevin West o Aaron Lopresti. La página pertenece al anual 7 de Superman publicado en 1995, y narra el primer encuentro del Hombre de Acero con el Dr. Occult. La página muestra una escena de acción con una half-splash en la que Supes y Occult intentan hacer mordel el polvo a la amenaza sobrenatural de turno. La verdad es que poco más se puede añadir sobre una página que ha quedado como fondo de colección y a la que habitualmente no presto demasiada atención. El dibujante, Chris Gossett, que en aquellos momentos venía de trabajar para la franquicia de Star Wars en Tales of the Jedi, línea para la que ha realizado diversos trabajos a lo largo de los años. Posteriormente lograría cierta notoriedad por su trabajo en la serie Red Star, cuyo primer arco argumental fue publicado años ha por Planeta si la memoria no me falla. Podéis conocer más sobre el autor y su obra en su web personal, en la que además de repasar su vida y milagros se le acredita como el diseñador del sable de luz de doble hoja, precursor del que luciría Darth Maul años después. Ahí es nada.




Batman Ego: Gran Golpe en el Corazón de las Tinieblas

De un tiempo a esta parte las editoriales de comic han descubierto la política de los autores aplicada al mundo del tebeo como otro reclamo más a la hora de vender series, recopilaciones o novelas gráficas. Los lectores ahora se ven como compradores de una cabecera o de un personaje o como seguidores de un autor concreto, ya sea en su vertiente de guionista, dibujante o autor completo. Reivindicar a estas alturas a autores clásicos como Kirby, Simonson, Steranko o Adams (Neal, se entiende) con volúmenes que recopilan una parte concreta de sus obras resulta algo de justicia para autores que durante años quedaban eclipsados por una política editorial que únicamente buscaba el beneficio rápido sin prestar especial atención a los valores determinados de un tebeo. Pero hay otros autores más recientes cuya obra ha captado la atención del lector más allá del personaje que aborde, y contar con ellos en una cabecera supone un automático incremento de ventas gracias a los seguidores del autor, llámese Mike Allred, Neil Gaiman, Grant Morrison o Tim Sale. El trabajo de éstos suele ser tanto más meritorio cuanta mayor libertad editorial y artística reciban a la hora de abordar un proyecto concreto. En este contexto podemos encontrar la aparición de volúmenes como el que hoy nos ocupa, la recopilación en un sólo volumen de lujo con todas las historias realizadas por el escritor y dibujante Darwin Cooke que tienen como protagonista a Batman, ya sea directa o tangencialmente.


El grueso del volumen se lo reparten dos historias de tono e intención muy diferentes. En Batman: Ego, historia que da nombre a la recopilación, un Batman en los primeros momentos de su carrera resuelve un caso en apariencia normal, como tantos otros a los que se ha enfrentado. Persiguiendo al malhechor del que había obtenido la información necesaria para desbaratar un golpe, comprueba que en lugar de huir intenta suicidarse. Horrorizado evita la tragedia para afrontar un horror aún mayor. Al convertirse en informador involuntario, el destino del criminal y de su familia sólo puede ser tan horrible que, desesperado, acaba con la vida de su mujer y sus hijos e intenta quitarse la suya propia. El ver cara a cara el horror involuntariamente desatado por sus acciones un Bruce Wayne acosado por las dudas recibe una visita cuanto menos peculiar surgida de las profundidades de su mente. La sombra de Batman aparece en la cueva para aclarar con el millonario y filántropo huérfano unas cuantas cosas, desde la naturaleza verdadera de su lucha contra el crimen y el grado de compromiso necesario para llevarla a cabo hasta el nefasto alcance que las acciones emprendidas por ambos pueden tener sobre los criminales, los habitantes de Gotham y la salud mental de Bruce Wayne.


Dejando al margen el arranque inicial nos encontramos con una historia totalmente contenida, con predominio del diálogo y el empleo de términos y símbolos psicológicos -aunque imbricados con suavidad en la narración y con la suficiente sencillez como para que el lector no se pierda en un estudio sobre la esquizofrenia o los transtornos de personalidad múltiple- que permiten a hombre y personaje mantener un diálogo de hombre a mito, de mente a alma que le permitirá seguir con su cruzada contra el crimen o por contra acabará con la misma antes de empezar a ir en serio. Con una planificación en la que prima el negro sobre cualquier otro color, y jugando con un diseño a medio camino entre el expresionismo y el surrealismo, viajamos a lo más profundo de la mente de Wayne/Batman, una experiencia no precisamente cómoda para el lector ni complaciente con el personaje.



La otra gran historia, tanto en extensión como en calidad que recopila el tomo es la novela gráfica El gran golpe de Selina, una gozada para los sentidos y un lujo para los que como un servidor disfrutan de la mezcla de géneros como el noir, el pulp y los héroes disfrazados. Sin demérito del resto del material, se nota un especial mimo de Cooke en cada viñeta, en cada personaje, en cada diálogo. La historia no deja de ser un cliché bien desarrollado. Selina, cansada y arruinada regresa a Gotham a la desesperada en busca de un golpe que la coloque de nuevo en el mapa. Sin poder elegir, será el soplo de Chantal, una mujer con mala suerte y peores compañías, la que le ponga sobre la pista de 24 millones de dólares de la familia Falcone que van a ser empleados para comprar un gran alijo de droga. La necesidad hace extraños aliados y para el golpe Selina recurrirá a Stark, un verdadero tiburón con el que se relacionó años atrás y con el que mantuvo lo que en Facebook vendría a definirse como relación ultracomplicada. Junto a ellos la historia sigue al resto de la banda y al detective Slam Bradley en una trama espesa como un mal café y dura como el cristal de una botella de whisky roto que rinde homenaje a decenas de films y novelas de género negro, desde A quemarropa hasta Ocean's Eleven, pasando por Atraco Perfecto o Un botín de 500.000 dólares.



No me he podido resistir a subir esta ilustración en la que se constata que Darwin Cooke SÍ sabe dibujar a un gato.

Jugando con una estructura dividida en capítulos centrados en cada uno de los personajes, dando voz a los tres principales (Selina, Stark, Bradley) y empleando los flashback para profundizar en la historia a medida que la misma se va desarrollando, las cien páginas de El gran golpe... se leen de un tirón, atrapando con fuerza al lector y jugando con tantas convenciones del género como puede o quiere para crear una joyita muy noir. Desde el profesional duro traicionado por la mujer fatal hasta el perista en el ocaso de su carrera, desde la mujer con ansias de sacar a los suyos del cenagal en que se encuentran a cualquier precio hasta el detective irlandés de buen corazón pero con acero en los puños y alcohol en el corazón. Si a nivel de guión cada diálogo es una delicia y se lee envuelto en volutas de humo de cigarrillo, cada página es un lujo para la vista en cuanto a dibujo se refiere. Ya sea jugando con la velocidad de la persecución en Marruecos o el asalto al tren o las conversaciones a la luz del atardecer en Miami, ya estemos viendo una cruenta pelea o a una bella mujer fingiendo vulnerabilidad para despistar al detective de la historia (una plancha bellísima y llena de resonancias pulp en la que Selina espera sentada en el escritori del detective, que se llama Bradley igual que habría podido llamarse Spade o Marlowe), Cooke pone todo su arte y todo su talento en cada momento. Aunque la inclusión de esta historia en el tomo ha suscitado no pocas quejas entre los lectores resulta una maravilla para todos aquellos que no leyeron esta historia en su momento, además de seguir la edición americana. Personalmente, lo mejor del recopilatorio.


Y para completar el volumen, pues varias historias cortas que incluyen una anécdota narrada con mucha gracia y picardía deliciosamente ilustrada por Tim Sale (Cita con un caballero), una reflexión sobre la percepción que Gotham tiene de su protector no exenta de cierto humor en parte conferido por el caricaturesco dibujo de Bill Wray (El monumento), la rememoración trágica de la muerte de los Wayne reflejada en otro brutal crimen y con presencia estelar de Stark y Jeff (Deja Vu) o una alucinógena batalla con la sensual y desfigurada Madame X en la que el estilo de Cooke es más próximo que nunca al Batman animado y que cuenta con un sencillo pero efectivo guión de Paul Grist (Donde reinan los monstruos). Como comentaba el lunes, son tomos como este o aquel Batman/Grendel o tantos y tantos buenos tebeos del personaje los que demuestran que, cuando un autor tiene talento y voluntad de realizar una buena historia, es más fácil ofrecer al lector un buen tebeo que enriquezca la mitología del personaje que una colección de estampitas deslabazadas sin orden y concierto. 

Galería de portadas: Universo DC Flash 4

Se ha hecho de esperar esta galería de portadas pero al final he podido sacar tiempo de debajo de una piedra al rojo vivo para buscar las portadas pertenecientes al cuarto tomo de la recopilación del Flash de Mark Waid y maquetarlas tan buenamente como Blogger lo permite. La primera parte de las mismas recoge las portadas realizadas por Óscar Jiménez durante su etapa como dibujante regular de la colección, y todas y cada una de ellas resultan de una espectacularidad llamativa, jugando con la velocidad, las lineas de fuga, las composiciones casi imposibles y los ángulos forzados para conseguir una sensación de dinamismo y de movimiento dignas de la cabecera. El crossover con Impulso permite disfrutar de dos portadas de Humberto Ramos, que pasa del motivo humorístico de la primera al frenesí de la segunda, portada que ilustra además un número especialmente dramático en el transcurso de la saga Dead Heat. Tras una sencilla pero vistosa portada del excepcional Steve Lightle regresa el grande y nunca olvidado Mike Wieringo, con su estilo característico, y dotando a las cubiertas de una velocidad y de una espectacularidad brutales. Un poco de todo para terminar de disfrutar un tebeo bien hecho que aquí no pudimos leer en su momento y que gracias a esta edición ha podido llegar a cientos de lectores que no habíamos podido completar la lectura de la serie. A partir del próximo tomo ya será todo terra ficticia incógnita para un servidor. A ver qué nos depara su lectura.






































La logística de cada lunes

Hoy ha sido uno de esos días de trastorno, de cambios repentinos dentro del ámbito laboral que, aunque debidos a algo bueno -nada de reajustes ni despidos- provocan la necesidad de reacomodar los hábitos rutinarios seguidos durante años. Cuando a uno le dan tiempo para gestionar esos cambios, no hay problema alguno, pero cuando suceden no ya de la noche a la mañana, sino de nueve a nueve y cuarto, pues momentaneamente todo se descoloca y hay que pararse un momento a considerar la nueva situación. Todo este rollo para justificar una entrada de lunes algo tardía y que abre una semana esperemos que algo más tranquila en comparación con la anterior, otro de esos locurones de semana a los que sólo le faltaba este calorcito tan insano y asfixiante para convertirse de agotadoras en directamente extenuantes. El vaivén de entradas algo errático y algún que otro cambio de última hora ha relegado la galería de portadas de Flash a esta semana, a la que espero poder acompañar de otro original, una galería de commissions y la reseña de Batman: Ego, o de cómo quitarnos el regusto amargo del Batman y Robin All Truño con un tebeo dignísimo que sabe explotar las posibilidades del personaje y de su universo al máximo.

La canción de hoy está dedicada a Bruce, Jaime y Pep, tres sospechosos habituales de la blogosfera, con los que tuve la suerte y el placer de compartir unas cervezas y unos zeppelines tóxicos en uno de esos bares de pueblo típicos de cada ciudad en los que la cantidad de roña y de aceite empleado en elaborar la comida resulta inversamente proporcional a lo sabroso y adictivo que resulta comer allí. Esperemos que primera pero no última quedada de una cédula bloguera mediterránea a la que en futuras ocasiones espero se puedan sumar otros ilustres amigos virtuales como Fran Constantine u Osukaru. Pues nada, señores, respiren hondo y atesoren hasta el último gramo de energía que despide este tema para aguantar los próximos días. Nos espera un largo y cálido verano...



Need some air
Urge Overkill

You have the right to be righted
and a right to be wrong
just like a song Sly sang
there's a riot goin on
what's that to do with me
the shit ain't on TV
guess the revolution missed me
need some air
don'tcha pass out
in a crowd
need some air
don't wanna hang out
with your crowd
I'm choking on the silence and I wanna scream out
scream out loud
need some air
Dozed to New York City and I musta been gone
stuck in a rerun house, watchin Japanese porn
said I needed some air
got up outta my chair
the sidewalk up and hit me
wont ya turn me on
now all my teeth are gone
people closin' in like a riot
so give my world a spin come on and try it
Belleview woke me from a nightmare
somebody up there really likes me
stitches in my head
the revolution is dead
dead, ya said
need some air
I passed out
in a crowd
I need some air
don't wanna hang out
with your crowd
I'm choking on the silence and I wanna scream out
hey, scream out loud
I need some air
I heard you scream out HEY
scream out loud
Need Some Air

Sketch-busters CXV: Eduardo Alpuente

Esta semana se celebraba el 75 cumpleaños de uno del pato animado más famoso de todos los tiempos -con permiso de Lucas-, Donald. El caso es que he encontrado este prehistórico sketch logrado en el Salón de Barcelona del año 2000. Ya he comentado varias veces que aquella fue nuestra primera experiencia salonera, una auténtica pérdida de la virginidad en la que íbamos como cándidos pardillos con los ojos abiertos como platos deambulando por las abarrotadas calles de stands de la Estació de França. Ni planificación, ni autores hot, ni colas, ni listas, ni speechs para camelar a los artistas, ni hostias. Dos jóvenes de provincias con un bloc de dibujo del todo a cien bajo el brazo que aspiraban a conocer a uno de sus autores preferidos y que se encontraron de propina con dos jóvenes dibujantes españoles, uno en lo más alto de su carrera y otro dando sus primeros pasos en el mercado internacional. Puede que no consiguiéramos muchos dibujos, ni que los nombres fueran especialmente deslumbrantes, pero creo que fue el único salón del que disfrutamos cada segundo. El dibujo de hoy, en concreto, pertenece al artista Eduardo Alpuente, por aquel entonces entintador de Óscar Jiménez en Contest of Champions y futuro representante de artistas. Con una sonrisa siempre en el rostro y algo que sólo puede definirse como campechanería Eduardo firmaba y dibujaba lo que le pedían, desde una Bruja Escarlata hasta el sempiterno Son Goku de la muchachada despistada. Sabiendo que Alpuente había trabajado para la Disney realizando diseños y dibujos publicitarios, pues nos pareció divertido pedirle algún personaje de la compañía. Y hoy, nueve años después, un dibujo realizado en una hoja ya un tanto amarillenta con la mejor intención y conservado como oro en paño sirve de humilde recordatorio de cómo un garabato puede llenar de alegría y de ilusión a varias generaciones sin despeinarse.


Galería de portadas: All Star Batman y Robin

Suele ser habitual que a cada reseña comiquera le acompañe su correspondiente galería de portadas, algo que normalmente suele ser el refuerzo de una buena lectura o el avance de la misma pero que en este caso es una galería de ilustraciones de lujo que lo único que hacen es ocultar una serie de pin-ups espectaculares pero con escasa o nula cohesión o sentido mínimo de la narración. Como muchos soy, he sido y seguiré siendo fan de Jim Lee, en tanto que muchos de los tebeos por él ilustrados me han resultado simpáticos o entretenidos. Lo que ya no puedo asegurar es que espero con ilusión el próximo trabajo de Frank Miller, autor al que el éxito le llegó quizá demasiado pronto y ha sido incapaz de mantener el excelso nivel que él mismo se marcó con historias como la saga de Elektra, Ruleta (una sola página de ese tebeo ya vale lo que los diez números publicados de esta serie limitada), Born Again, Ronin, Dark Knight o el primer Sin City. Dejo ya la opinión y me centro en el placer estético de contemplar una galería de portadas que incluye la oficial del tebeo junto con la alternativa, de tirada más reducida, que se imprimió de cada número. De Jim Lee poco voy a descubrirles ahora, mientras que Miller juguetea con el diseño y con los homenajes a "su" Batman, Neal Adams cumple con lo que se espera de un artista de su talento (aunque fuerza algo el juego visual de la portada en blanco y negro y su Hal Jordan... bueno, queda un tanto regulero) y Fran Quitely deja bien claro lo que va a ofrecer en ese proyecto de próxima publicación junto a Grant Morrison. Les dejo que disfruten con lo mejor de la serie...


















































All Star Batman: Para este viaje no hacía falta ninguna alforja

Batman afronta sus primeros momentos como luchador contra el crimen. Su reputación de justiciero de métodos expeditivos y halo terrorífico ha sembrado el terror entre los bajos fondos de Gotham y ha provocado el interés de la prensa. Esos mismos métodos han llamado la atención de otros héroes enmascarados, que ven en la actitud y en los métodos de Batman un problema a largo plazo que podría poner en peligro la labor desempeñada por todos ellos.


A esa ciudad corrupta en la que sólo unos pocos policías honestos se desmarcan de un departamente podrido y en la que el ejemplo de Batman ha comenzado a provocar la aparición de imitadores que luchan contra el crimen siguiendo el ejemplo del Hombre Murciélago llega un circo en el que actúan los famosos acróbatas conocidos como los Graysons Voladores. Los padres de Dick Grayson son asesinados ante sus ojos y Bruce Wayne, presente en la función, reconoce en el muchacho su propia tragedia. La intervención de Batman salvará la vida del muchacho y quizá le ofrezca una posibilidad de salvación: encontrar en la lucha contra el crimen un motivo para seguir viviendo.


Esto que habéis leído sería el argumento para una buena historia, una suerte de tebeo situado entre los Batman Año Uno y Robin Año Uno que narra el modo en que Bruce Wayne y Dick Grayson se conocieron y cómo un muchacho asustado acabó convirtiéndose en Robin, el Chico Maravilla. Que sus autores sean el aclamado guionista, dibujante y director Frank Miller y el dibujante Jim Lee sólo puede hacer pensar en un buen tebeo, espectacular y bien escrito. Si además tenemos en cuenta que la historia se enmarca dentro del sello All Star, que otorga total libertad creativa a sus autores y les deja hacer con los personajes lo que les venga en gana, podríamos haber estado hablando perfectamente del tebeo de la década y de uno de los mejores tebeos de Batman. Por desgracia, si buscamos eso, tendremos que leer All Star Superman. Los que hemos leído y sufrido este All Star Batman nos hemos encontrado algo no ya distinto, sino completamente opuesto.


Lo que se va a encontrar el lecto es lo que sigue. El argumento es un mero apunte, un simple escenario en el que no se desarrolla historia alguna más allá del rapto de un muchacho por parte de un psicópata enmascarado y las torturas psíquicas y psicológicas a las que se ve sometido por razones de dudosa eficacia y finalidad. La historia, inconexa, salta de un personaje a otro sin intención clara, desarrollando anécdotas hasta extremos ridículos y pasando por encima de aspectos que podrían haber resultado interesantes de forma episódica. El protagonismo coral es inexistente, puesto que sólo Batman tiene una voz clara y definida, mientras que el resto de secundarios o apenas tienen tiempo en viñeta o sus acciones y pensamientos son narrados por el mismo dios omnisciente que rige los destinos de Sin City. Por si fuera poco, tanto en los textos de apoyo como en los pensamientos, se emplea la técnica muy querida en la literatura minimilista de repetir frases o palabras con una intención estética, que sufren alteraciones o variaciones en el transcurso de la narración atendiendo a criterios narrativos que, en este caso, o no existen o si lo hacen son tan oscuros y esotéricos que sólo la mente de Miller es capaz de entenderlos y encontrarlos cool. Es más, parece que en ocasiones, repite frases o adjetivos porque no tiene nada más que decir, y eso, tratándose de Frank Miller es muy triste.


Eso en cuanto a la historia y a los mecanismos empleados para narrarla, porque en cuanto a la caracterización de los personajes la cosa es incluso peor. Si este All Star Batman fuera una historia alternativa al margen de todo lo establecido anteriormente, uno podría encontrar explicación a cierta clase de comportamientos y descripciones, pero Miller deja claro que se trata de una historia que sigue a "su" Año Uno (la paliza de Flass, Sarah Essen, el intento del Joker de envenenar el agua) y que precede en varias décadas a "su" Dark Knight (la presencia de la mutante con esvásticas en los pechos así lo sugiere), por lo que prácticamente todo lo que cuenta, aunque debiera ser coherente con ese marco, resulta alienígena a todo lo que conocemos del personaje. Bruce Wayne brilla por su ausencia y es el justiciero obsesionado el que narra toda la historia a través de diálogos más próximos a Sin City que nunca, y ya parece que Miller se haya quedado estancado en las calles de la ciudad del pecado hasta extremos ridículos y sea incapaz de hacer hablar a sus personajes de otra manera. Nada de las dudas de un justiciero en etapa de formación (Año Uno), las reflexiones crepusculares de un héroe cansado (Dark Knight) o los pensamientos de un hombre desesperado empujado al límite (Daredevil). Simplemente nos encontramos con los desvaríos ultraviolentos, hedonistas, autocomplacientes, obsesionados y rayanos en la locura de un tipo que ha cruzado la linea y no distingue límites ni reparos a su autoimpuesta tarea: la erradicación del crimen en Gotham mutilando, quebrando huesos y golpeando a diestro y siniestro independientemente del crimen cometido, ya sea un intento de violación, un secuestro, un robo o saltarse un semáforo en ámbar.


Si Batman es esto, yo quemo mi colección, en serio. Pero es que además, Vicky Vale es una calentorra superficial con tendencia a sufrir accidentes de coche, Canario Negro una camarera irlandesa que masacra a la clientela de su bar porque un gilipollas le ha tocado el culo, Superman un inepto que no sabe volar (¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿Mande???!!!!!), Green Lantern otro idiota al que casi asesinan porque emplea métodos suaves en su lucha contra el crimen y no ejerce de dictador terrestre imponiendo su voluntad por encima de gobiernos y pueblos, Alfred es un machote con cuerpo de atleta y Gordon un tío que ha tirado por el retrete su matrimonio e ignora que su hija adolescente se va a dedicar a la lucha contra el crimen justo bajo sus narices... La única excusa de este maremagnum es que de algún modo hay que justificar las estampitas de Jim Lee y por eso hay que tirar por la vía de en medio: poca historia, inexistente planificación, mínimo desarrollo de personajes y exceso de recursos historietísticos más propios de los primeros tiempos de Image que de un tebeo que parte de las premisas de este All Star Batman. Si esto es lo que Miller quiere hacer con total independencia autoral y los mejores recursos artísticos y de promoción editorial podemos afirmar que la carrera de este caballero está necesitada de un giro radical.


Las estampitas de Jim Lee son, como podéis imaginar, espectaculares. No me apetecía contarlas, pero el tebeo está profusamente ilustrado con la mayor cantidad de splash pages y de dobles splah pages que recuerdo en un tebeo reciente, y prácticamente nunca existe una justificación argumental. Sólo aquella que muestra el rostro de Dick en medio de la oscuridad de la cueva, solo y aterrorizado transmite algo. El resto son fuegos artificiales que llegan al exceso de una página ¿octuple? que refleja la Bat-Cueva en ocho viñetas. Yo personalmente pido algo más a un tebeo que eso, y desde luego no me gasto 20 euros por ello. Visto el resultado final, y es triste de decir, es más recomendable leer Silencio de Jeph Loeb y Jim Lee, que presentando muchas de las limitaciones anteriormente expuestas por lo menos se molesta en contar una historia y en no desprovechar unas condiciones ideales por las que muchos artistas del mundillo matarían.


Intentando buscar algo de sentido a un tebeo que me obligaba a poner muecas cada vez que giraba una página, y que cada dos o tres viñetas me hacía menear la cabeza con un sentimiento a medio camino entre el desconcierto, la incredulidad, la pena o la rabia, uno puede pensar que todo es un sueño de Batman, un sueño premonitorio sobre aquello en lo que podría convertirse. Llegado un momento pensé que podía haberse visto afectado por las drogas alucinógenas que emplea con los delincuentes y así todo se vería deformado hasta límites grotescos, pero ya se preocupan de dejar claro que cuando Batman golpea a un niño o rompe el brazo a un atracador o se lanza riendo como un maníaco sobre una panda de violadores para machacarlos lo hacer porque es así, un tío duro al que le mola ser como es y que los demás se acojonen en su presencia. Podía incluso ser visto como un intento de crítica de cierto tipo de tebeos, exagerando situaciones anecdóticas y clichés hasta extremos grotescos para reflejar de esa forma las incoherencias del género... Pero es que ni así. No he pagado ni un duro por el tebeo, ni me han obligado a leerlo, pero a pesar de todo me siento estafado como lector y ultrajado como seguidor devoto de un autor que desde hace unos años no ha hecho otra cosa más que darme -¿darnos?- disgustos. Deja de ser Frank Miller, autor y divo y vuelve a ser el escitor y dibujante que nos enseñaste el modo en que a veces los hombre se levantan y pelean después de que la vida les haya arrojado al fondo del fango inmundo que llamamos existencia. Copón ya.
Y por cierto, Jim Lee no tiene ni idea de dibujar gatos, así que cogió fotos de gatos callejeros, abandonados, famélicos y con mala leche y los dibujó a todos igual. Ea.

Resistiendo otro lunes

Empezamos la semana con la sensación de habernos quitado un par de pesos de encima. Por un lado, una faena harto farragosa a la que me he venido dedicando en el trabajo durante el último mes ha sido "terminada" de forma expeditiva, por otro y pese a catacroquers varios de última hora provocados por la necesidad de aliviar esa misma tensión, fui capaz de acabar el repaso al cuarto volumen de las andanzas del Flash de Mark Waid. Superado el ecuador de la publicación, la verdad es que ya sólo queda apretar el paso y terminar la etapa en un sprint a la altura de las circunstancias. Pero antes, y la verdad es que últimamente estoy recuperando bastante terreno perdido, me he permitido el lujo de completar la lectura -que no la colección- de la serie Y, el último hombre, a ritmillo de tomo diario y con una compulsión en sus últimas páginas digna de la lectura de cualquier tomo de los Muertos Vivientes. Así pues, esta semana habrá ración triple de entradas comiqueras, empezando por la habitual galería de portadas dedicada al tomo de Flash (Óscar Jiménez y Mike Wieringo bien lo valen), continuando con la reseña de Y -spoilers al mínimo, tranquilos- y finalizando con algo a lo que le estoy cogiendo más ganas conforme voy leyendo página horrible trás página nefasta tras página vergonzosa. ¿Qué comic será objeto de mis iras, reproches y lamentos? No tardarán mucho en descubrirlo.

La semana pasada también me quité el hambre de estrenos veraniegos disfrutando de ese festival de explosiones, actitud y nostalgia cinéfaga que es Terminator Salvation, o la película en la que Christian Bale cree estar interpretando Macbeth en cada plano aunque en realidad esté ametrallando a muñecos metálicos a diestro y siniestro. Con un par de referencias a la vieja saga dispuestas aquí y allá -el modo en que Reese fija su escopeta al brazo, las frases icónicas Ven conmigo si quieres vivir o Volveré, un salto en moto digno de La gran evasión- y una de esas frases molonas que han sido escritas para vender camisetas -Me llamo John Connor. Si estás escuchando esto, ERES la resistencia- TS es una película llena de acción y entretenimiento que les recomiendo para matar una de estas tardes calurosas en la que no tengan demasiadas ganas de cavilar sobre las verdades de la vida o sobre la miseria de la naturaleza humana y prefieran un poco de sano y necesario escapismo.


Batman y Perseo frente a frente: Furia de Titanes

La canción de hoy, como no podía ser de otra manera, es You could be mine de los Guns'n'Roses, a la que se rinde un homenaje en la peli y cuya electrizante melodia sirve a la perfección para ilustrar unas imágenes de las que saltan chispas dentro y fuera de la pantalla. Sean ustedes buenos, tengan mucho cuidado ahí fuera, y recuerden: si ustedes están leyendo esto, SON la resistencia.


You Could Be Mine
Guns'n'Roses

I'm a cold heartbreaker
Fit ta burn and I'll rip
your heart in two
An I'll leave you lyin' on the bed
I'll be out the door before ya wake
It's nuthin' new ta you
'Cause I think we've seen that movie too

'Cause you could be mine
But you're way out of line
With your bitch slap rappin'
And your cocaine tongue
You get nuthin' done
I said you could be mine

Now holidays come and then they go
It's nothin' new today
Collect another memory
When I come home late at night
Don't ask me where I've been
Just count your stars
I'm home again

'Cause you could be mine
But you're way out of line
With your bitch slap rappin'
And your cocaine tongue
You get nuthin' done
I said you could be mine

You've gone sketchin' too many times
Why don't ya give it a rest
Why
Must you find
Another reason to cry

While you're breakin' down my back n' I been rackin' out my brain
It don't matter how we make it
'Cause it always ends the same
You can push it for more mileage
But your flaps r' wearin' thin
And I could sleep on it 'til mornin'
But this nightmare never ends
Don't forget to call my lawyers
With ridiculous demands
An you can take the pity so far
But it's more than I can stand
'Cause this couchtrip's gettin' older
Tell me how long has it been
'Cause 5 years is forever
An you haven't grown up yet

You could be mine
But you're way out of line
With your bitch slap rappin'
And your cocaine tongue
You get nuthin' done
I said you could be mine
You should be
You could be mine

Yeah!

Universo DC Flash 4: Empate mortal a través del tiempo

Hasta ahora Wally ha vencido al mayor enemigo de su tío, mentor y amigo, el profesor Zoom, ha asumido con todas las consecuencias el manto y la responsabilidad de ser el hombre más rápido del mundo, ha ido más lejos que ningún velocista antes que él -y ha regresado-, ha visitado lugares y épocas con las que otros héroes sólo soñarían y ha logrado conquistar el corazón de Linda a base de confianza, respeto y un amor incondicional. Si hasta ha evitado la aparición de un primordial sobre la tierra. Wally West, el tío más rápido sobre la faz de la Tierra ha demostrado tener todo lo que hay que tener... pero ahora se va a enfrentar al hombre que se lo puede arrebatar todo.


Pero antes Flash vivirá dos aventuras autoconclusivas (Flash 106-107) llenas de acción, frenéticas y peligrosas, que le enfrentarán primero a una enloquecida Frances Kane haciendo un uso devastador de sus poderes magnéticos por toda la ciudad y después a un mejorado y más poderoso Ladrón Sombra, que hace acto de presencia en un paraíso turístico en el que se estaba celebrando una convención de periodistas. Pese a los recursos y la inteligencia del velocista, para salir con éxito de ambos trances contará con colaboradores necesarios, una perspicaz y empática Linda en el primer caso, y con el poderoso y algo cándido Shazam en el segundo, colaboración esta que permitirá hacer además algún chiste jugoso acerca de la velocidad de Hermes o del relámpago que les da poderes a ambos.


Y llegamos ya a la saga Dead Heat (Flash 108-111, Impulse 10-11), traducida como Final igualado y que un servidor habría titulado Empate Mortal. En una localización aislada una secta de encapuchados invocan a un ser que parece tener gran poder -y el aspecto físico de un joven Sean Connery con perilla-. Un año después, y sin motivo aparente, todos los velocistas pierden su conexión con la Fuerza de la Velocidad y se ven incapaces de correr más rápido que un perro de lanas. Sólo Wally, gracias a su peculiar viaje de ida y vuelta a la Fuerza de la Velocidad ha logrado mantener su conexión con el mismo y por tanto sus poderes. El problema no sería demasiado grave a no ser por esos ninjas ultraveloces que han comenzado a aparecer por Keystone y Central City intentando acabar con los "impostores" en nombre de un tal Savitar. Johnny y Jesse Quick, Impulso, Jay Garrick, incluso XS, nieta de Barry y miembro de la Legion de Super-Héroes atrapada en nuestro tiempo, quieren ayudar a Wally frente a esta amenaza desconocida y ciertamente peligrosa.


Como siempre, Max Mercury, gurú zen de la velocidad y lo más parecido en la serie a un maestro Jedi, tiene las respuestas al enigma. Pese a estar desaparecido un viejo diario suyo narra la conversión de un piloto de combate en velocista tras conectar con el relámpago durante uno de sus vuelos. Confuso y desorientado causó una masacre la primera vez que empleó sus poderes, y su peculiar forma de entenderlos le hizo creer que él era el genuino velocista, el destinado a formar parte de la Fuerza de la Velocidad, merecedor de ello más que ningún otro y capaz de todo para lograrlo. En una carrera a muerte Max logró evitar que el perturbado Savitar lograra su objetivo, aunque sólo consiguió retrasarlo momentaneamente. Más poderoso, más sabio y más loco, Savitar ha regresado a por lo que es suyo y únicamente un hombre se interpone en su camino, uno de los dos hombres más rápidos del mundo... después de él mismo.

Apenas sale de una y Wally ya se ha metido en otra todavía peor. Atrapado en el siglo LXIV contempla las consecuencias que provocó su visita a aquella época tras derrocar su gobierno dictatorial. Carentes de empuje y liderazgo la sociedad ha quedado estancada y todos le rinden un culto divino. Flash intentará liberar a ese mundo de su influencia y regresar a su tiempo, aunque el único problema es que esto le resultará sumamente difícil y tendrá que ir haciendo etapas a través de los siglos. En Carrera contra el tiempo (Flash 112-118) visitaremos otras épocas, conoceremos a los famosos Gemelos Tornado, los hijos de Barry Allen, y a John Fox, velocista que ya había aparecido en busca de ayuda de los Flash del pasado en un anual y que aquí jugará un doble e importante papel. Por un lado conocerá a Flash en el siglo XXVII y por otro vivirá una intensa peripecia en el siglo XX intentando detener un desastre natural de proporciones planetarias en ausencia de Wally West, cuyos esfuerzos por regresar al lado de Linda se enfrentarán a problemas cada vez mayores.


Tras unas sagas tan intensas, llega la Noche Final, crossover muy digno escrito por Karl Kesel y dibujado magistralmente por Stuart Immonen que aquí deja sentir sus efectos en las Ciudades Gemelas. En una historia bastante intimista (Flash 119) Linda se debate entre su responsabilidad como periodista y el temor a hacer más mal que bien si da a conocer al público lo crítico de la situación. Un canto a los buenos sentimientos, a la esperanza y a la fe que se acerca todo lo que es posible en un tebeo de super-héroes a Frank Capra. A continuación nos vamos de vacaciones a Nueva Orleans, a pasear por sus festivas calles y a visitar una peculiar casa encantada junto a Wally y Dick, Flash y Nightwing, o lo que es lo mismo, dos amigos que empezaron sus carreras respectivas a la sombra de un mentor y que dieron sus primeros pasos fuera del nido en el mismo grupo, los Jóvenes Titanes. Una historia especial (Flash plus Nightwing) llena de un sano sentido del humor y tan intrascendente como divertida. El volumen se cierra con la historia en dos partes Carrera Presidencial (Flash 120-121), en la que un candidato con posibilidades de alcanzar la Casa Blanca con un mensaje ultraconservador provoca que el Flautista intente acabar con su carrera. Wally tendrá que arreglar una situación en la que nada es lo que parece y en la que un viejo antagonista tiene mucho que decir.

Mark Waid prosigue con el desarrollo de unos personajes a los que ha dado profundidad y vida más allá de la viñeta, creando una sólida sensación de familiaridad dentro del título -entre los personajes- y fuera del mismo -con los lectores que van quedando fascinados por esta familia Flash-. La mitología de la Fuerza de la Velocidad se va consolidando historia a historia, y la saga Dead Heat es buena muestra de ello, al expandir el concepto no sólo como fuente de los poderes de los velocistas sino como destino último al que todos ellos aspiran. Junto a la épica de una historia que una vez más fuerza a los personajes al límite y les une en la adversidad como sólo la familia y los amigos verdaderos lo hacen, encontramos esos apuntes sobre cómo deben entender los velocistas sus poderes y sus motivaciones. Momentos de acción sin tregua junto con otros de cotidianeidad perfectamente narrados culminan con otra de esas carreras mortales a las que nos tiene ya acostumbrado el título. Una vez que la Speed Force está asentada entre los lectores, nada mejor que volver a pasear a Wally por el tiempo en una historia que nos lleva a través de los siglos explorando la herencia de Flashy las muchas formas en que su legado ha sido malinterpretado (en el siglo 64 ha acabado con el libre albedrío de forma involuntaria), olvidado (los Gemelos Tornado ocultan sus habilidades en una sociedad restrictiva para los que tienen poderes) o empleado para fines dudosos (una fuerza policial ultraveloz con métodos expeditivos). La historia se asienta sobre el principio básico de reflejar los sentimientos de Wally y de Linda, el primero haciendo todo lo posible para regresar junto a su chica y la segunda no arredrándose ante la adversidad y luchando en la medida de sus posibilidades contra los males que siguen acechando su tiempo. La introducción de John Fox enriquece el plantel de personajes de la serie, aunque a la postre su papel sea un tanto ingrato y sirva para resaltar el valor y la integridad de un Wally que ya es definitivamente un heroe tan grande como lo fue su tío.


En el apartado artístico, resulta un placer disfrutar del arte de Óscar Jiménez, dinámico, espectacular, y dotando de una sensación de velocidad al personaje como pocos lo han conseguido. Por si fuera poco, además logra una expresividad y una individualización en los rasgos de cada personaje que hace que cada uno de ellos transmita sus emociones y sus pensamientos al lector más allá de lo que viñetas o textos de apoyo ya resalten. Además de Óscar Jiménez podemos disfrutar del arte de un Humberto Ramos todavía en rodaje, puliendo su estilo y dando buenas muestras del espectacular dibujante en que se ha convertido. No quiero dejar de elogiar el trabajo del siempre eficaz y correcto Eduardo Barreto en el especial junto a Nightwing, en el que diseña una arquitectura pesadillesca y unas criaturas aterradoras para una historia que comienza siendo el típico whodoneit y acaba convirtiéndose en una invasión ultradimensional bastante similar a la que ya ilustrara en la serie Secretos americanos. El último dibujante reseñable del volumen es Paul Ryan, nuevo dibujante regular de la serie que comienza con un estilo sobrio y con los titubeos propios de un artista que le está cogiendo el tono a la serie y a los personajes.

Él dijo, ella dijo...: Caine/Frankenstein/Cole Younger/Bill


Caine: Yo busco no para conocer las respuestas, sino para entender las preguntas.



Frankenstein: Quieres hacerme el amor porque conduzco al Monstruo y llevo este traje.

Frankenstein: ¿Qué esperabas? ¿Otra cara bonita?


Cole Younger: Cuando todo esto acabe, voy a escribir un libro, me haré más famoso de lo que ya soy.
Frank James: Confío en que me darás una copia.
Cole Younger: No. tendrás que pagar, Frank; tendrás que pagar.

Jacob Rixley: ¿Qué pensáis tú y tus hermanos de la sentencia a perpetua? Quiero decir, sois afortunados de que no permitan ahorcar en este estado. Venga, Cole, dime qué piensas sobre esto...
Cole Younger: Ah, infiernos. Jugamos a un juego peligroso... y perdimos.



La novia: ¿Cómo me encontraste?
Bill: Soy el hombre.

Bill: ¿Cómo parezco?
La novia: Pareces preparado.

Bill: Supongo que la forma tradicional de terminar esto es que peleemos con las espadas Hanzo. Bueno, si eso sucediera, esta hacienda viene con su propia playa privada. Y esa playa privada luce particularmente hermosa bañada a la luz de la luna. Y justamente hay luna llena esta noche. Así que, espadachina, si quieres un duelo de espadas, ahí es donde lo sugiero. Pero si tú quieres ir a la antigua usanza, y sabes que yo soy de la vieja escuela, entonces podemos esperar hasta el amanecer, y trocearnos uno al otro a la salida del sol, como una pareja de auténticos  y honestos samurais.

Commissionando personalmente XX: Greg Woronchak after Phil Noto

Hace ya un tiempo que subí a esta sección el dibujo de tres de las más famosas novias de Spidey. Ya que la semana pasada publiqué el dibujo de Gwen Stacy realizado por Tim Sale en el Salón de Barcelona del 2008, me ha parecido más que oportuno compartir con vosotros este dibujo, que no es más que la versión entintada de la commission a lápiz de Phil Noto que tantos sudores y paciencia me costó en su momento. No había encargado ningún trabajo de entintado por ahorro más que nada, ya que el dibujo original en ningún momento correría peligro alguno -ni por transporte, pérdida o fallo del entintador- al mandar una imagen de alta resolución para que se aplicaran las tintas sobre la misma. El dibujo de la Gata, MJ y Gwen me encantaba, pero quería comprobar el resultado final tras aplicarle unas tintas y unos grises para darle volumen. Dada la buena relación calidad precio que ofrecía el dibujante canadiense Greg Woronchak, autor de una de mis primeras commissions a la que tengo un especial aprecio, opté por él a la hora de buscar entintador, y el resultado lo tenéis bajo estas líneas, junto con el hipotético enmarcado conjunto de ambos dibujos para el proyecto de museo de commissions y sketch en el salón que llevo acariciando desde hace años y que a día de hoy todavía no he materializado. Haragán que es uno.




Saloneando un lunes... en el salón de mi casa

Que es particular, y cuando llueve se moja como el de los demás. En fin, que al final algunos de mis fieles lectores y compañeros seguirán haciendo las últimas colas o apurando el último paseo por los stands del salón en busca de la compra de última hora, todo mientras escribo estas lineas con la sensación de haberme perdido una cita a la que no faltaba desde hace cinco añitos. De vez en cuando viene bien un descanso, y bien es cierto que el cartel este año, pese a contar con unos cuantos pesos pesados, ha quedado algo cojo en comparación con el de años anteriores -y es que estábamos muy mal acostumbrados por la calidad y cantidad de invitados-, pero aún así un servidor habría disfrutado como un enano enseñándole las fotos de mis gatos a Jeffrey Brown y pidiéndole un sketch atrezado o charlando un ratillo con Terry no-soy-Adam-Hughes-pero-dibujo-más-rápido Dodson y quizá, sólo quizá, consiguiendo un dibujillo del caballero. Quedan los comics editados con motivo de la feria, que este año dan la impresión de ser menos que los de otras ediciones, aunque a la hora de calcular a uno se le dispara el presupuesto y finalmente decide recortar a diestro y siniestro y quedarse con lo esencial.

Volvemos a lo de aquí, a lo de casa, tras cumplir con satisfacción el plan semanal. Para los próximos días, y ya luchando contra el calor que invita más al letargo sestero que a la escritura, espero publicar la cuarta entregadel estudio dedicado al Flash de Mark Waid, subir otro sketch de los que pululan por mi estudio y sacar a la luz una de mis commissions añejas, aunque todavía no me he decidido por cual de ellas. Decisiones, decisiones....

Después del estudio musical de la semana pasada, y del repaso a las versiones y al empleo cinematográfico de la canción Nobody but me, esta semana empezamos con otro temazo roquero, este más contemporáneo, perteneciente al grupo Velvet Revolver, que ya ha amenizado algún que otro lunes y que a buen seguro nos contagiará su energía o su tristeza en futuras entradas. Hoy nos ponemos melancólicos y reconocemos que a veces podemos desmoronarnos, aunque sólo sea para levantarno de nuevo y seguir tirando hacia adelante, hacia el infinito y más allá.




Fall To Pieces
Velvet Revolver

It's been a long year
Since you've been gone
I've been alone here
I've grown old
I fall to pieces, I'm falling
Fell to pieces and I'm still falling

Every time I'm falling down
All alone I fall to pieces

I keep a journal of memories
I'm feeling lonely, I can't breathe
I fall to pieces, I'm falling
Fell to pieces and I'm still falling

All the years I've tried
With more to go
Will the memories die
I'm waiting
Will I find you
Can I find you
We're falling down
I'm falling

Every time I’m falling down
All alone I fall to pieces
Every time I’m falling down
All alone I fall to pieces
Every time I’m falling down
All alone I fall to pieces
Every time I’m falling down
All alone I fall to pieces