jueves, agosto 30, 2012

El baúl de Plissken; [REC]. Tres tazas y media de caldo de terror patrio

Megaentrada la que les dejo hoy aquí rematando el mes de agosto y cerrando la sección por este año, recopilando todo el contendido aparecido en el blog sobre la saga de terror urdida por Jaume Balagueró y Paco Plaza que ha aterrorizado a los espectadores desde el año 2007. Entrada multidisciplinar con un lustro de material a sus espaldas que comprende desde los primeros avances sobre el proyecto, hasta la reseña del tebeo y un dibujo de uno de sus autores, sin olvidar las tres reseñas de cada una de las películas de las que hasta el momento consta la saga, a la espera del cierre que Balagueró anda ultimando en estos momentos. Mucho miedo, mucha diversión y la más clara demostración de que cuando se quiere se pueden crear productos comerciales que compiten sin sonrojarse con producciones de mayor presupuesto y enjundia llegadas de allende los mares.

Cómo caldear un estreno: [REC]

El reciente cine fantástico español, dejando de lado a directores con vocación de epatar y labrarse un lugar bajo el sol a base de tópicos (Tesis) o a rebufo de recientes producciones de género de indudable éxito comercial (Los Otros) cuenta con dos nombres cuya carrera ha venido unida desde hace cinco años y ha transitado por sendas similares. Plaza y Balagueró se labraron una reputación a prueba de bombas entre los aficionados más exigentes con sus rotundos cortos, en los que experimentaron visual y conceptualmente con tópicos y situaciones extremas. Si Jaume Balagueró sacudió los cimientos del terror hispano con la tremenda, aterradora y perfecta Los sin nombre (1999), adaptando una novela de Ramsey Campbell, Paco Plaza haría lo propio años más tarde con El segundo nombre (2002). Las carreras de ambos coincidirían en la dirección de ese engendro que fue OT: La película (también del 2002), trabajo alimenticio que les permitiría emprender sus siguientes proyectos, siempre dentro de las coordenadas del cine de género fantástico, y más concretamente el de terror. Mientras que Jaume Balagueró ofrecía dos sólidas producciones con reparto internacional y vocación comercial (la irregular Darkness y la atmosférica y emocionante Frágiles) Plaza nos llevaba a los territorios de la leyenda del lobisome patrio con Romasanta (2004). Un año más tarde ambos volvían a coincidir en la producción televisiva Películas para no dormir (cuyo visionado recomiendo fervientemente) encargándose de dos de los capítulos más eficaces y recordados (con permiso de Alex de la Iglesia y su Habitación del niño): el cruel relato infantil Cuento de navidad, mezcla de los Goonies, Viernes 13 y Otra vuelta de tuerca (Plaza) y el psycho-killer al uso Para entrar a vivir, rodado con el pútrido estilo visual y la habitual eficacia de un Balagueró que se conoce los mecanismos del género de terror al dedillo.

Tras esa colaboración surgió entre ambos el germen de un nuevo proyecto en común. La premisa del film es tan sencilla como aterradora. Filmar una historia de terror en tiempo real y con el sistema de cámara al hombro que realizadores como Paul Greengrass han elevado a la categoría de arte y que tan buenos resultados dió al cine de terror con películas como El proyecto de la Bruja de Blair. En ese concreto momento lanzaron un avance en exclusiva para la página de referencia en cuanto a información sobre películas de género se refiere: Aullidos.com.



 Este trailer avanza la ambientación y el estilo, aunque para conocer el argumento de la película aún pasarían unos meses. Una joven reportera y su cámara acompañan en el turno de noche a una patrulla de bomberos. Lo que en principio era una rutinaria llamada para atender un posible brote vírico en un edificio acabará convertido en una terrorífica ordalía de violencia, horror y muerte cuando la infección se extienda entre el vecindario y la sed de sangre se apodere de ellos. Con esta premisa argumental ciertamente poco original, pero con una vocación de estilo rompedora y minuciosamente planificada, en la página Aullidos nos deleitaron con una amplia selección de fotografías del film que no hacían presagiar sino una experiencia fílmica intensa y angustiosa de primer orden.
Siguiendo una campaña bastante planificada en lo que a dosificación de información se refiere, a la aparición del póster definitivo se añadió la noticia de que la cinta se proyectaría en una de las secciones paralelas del Festival de Venecia, con lo que eso supone a la hora de lograr atención por parte de la crítica y proyección internacional para la película.
De hecho, tanta expectación había levantado el film durante el proceso de producción que ya en agosto se anunciaba un remake yanqui de la película de Balagueró y Plaza, trasladando el brote vírico de rabia a Los Angeles y manteniendo el estilo de reportaje periodístico que a priori será la gran baza del film. Además los directores serán John y Drew Dowdle, autores de una reciente película que ya va para película de culto, The Poughkeepsie tapes, o la reconstrucción de los crímenes salvajes de un psicópata partiendo de las grabaciones que él mismo hacía de sus crímenes.
A la positiva recepción crítica en Venecia ya no queda más que sumar el trailer definitivo de la película y algún que otro clip, como el de la grabación de los efectos de sonido, que no hace sino confirmar el ambiente de desquiciada locura que a partir de cierto momento se apoderará a buen seguro de los desgraciados protagonistas de [REC] y que los artífices de esta producción intentarán transmitir al máximo a una audiencia que probablemente vivirá una experiencia tensa y aterradora. Ahora sólo queda esperar al 26 de octubre, fecha oficial de su estreno tras su proyección en Sitges, y reunir el valor suficiente para ver la película en una sala a oscuras llena de posibles infectados. Servidor no está seguro de lograrlo...
 Para acceder a la página de Youtube con todos los videos -más los cortos de Balagueró, no aptos para estómagos sensibles, ojo-, podéis visitar este enlace. Para consultar todas las entradas de Aullidos.com dedicadas a la película, podéis visitar este otro enlace.


[REC]: Holocausto de la Bruja de Barcelona
[REC] ha sido sin duda uno de los estrenos más esperados del año para los aficionados al género fantástico en su vertiente terrorífica, y ha contado con una de las campañas de promoción más inteligentes (en concepto y dosificación) que se recuerdan en bastante tiempo, y que lejos de buscar el engaño han querido destapar todas sus cartas desde el comienzo, alejando esa campaña de publicidad de otras similares -caso de El proyecto de la Bruja de Blair- en las que se intentó hacer pasar por verídica una grabación similar. Tanto el seguimiento de avances promocionales y noticias relativas al estreno fue recopilado en una entrada anterior, en la que dejaba bien claro las altas expectativas que el proyecto despertaba en mí y las ganas que tenía de ver la película. Aunque no suelo escribir críticas negativas, en este caso me gustaría dejar por escrito mi matizada opinión sobre [REC], ya que la decepción ha sido bien grande. Dado que la información sobre los preliminares de la producción así como la carrera previa de sus directores ya aperecieron en su momento en el post anteriormente citado, aquí me limitaré a contarles la película con pelos y señales -en blanco los espoilers, así que seleccionen el texto para poder leerlo aquellos que no tengan intención de ver la película- y exponer los motivos que me han impedido disfrutar al 100% de una película que tenía todas las papeletas para gustarme con locura y que ha quedado en agua de borrajas. Entremos en materia.
Ángela Vidal es la reportera de Mientras usted duerme, típico programa de reportajes que buscan acercar trozos de realidad al telespectador que busca emociones fuertes desde la tranquila seguridad de su hogar. Pablo es el operador de cámara que la acompaña y que encuadra en su objetivo a los aburridos bomberos de una estación de Barcelona que pasan tranquilamente las horas. El bullicio del comedor, la tertulia de la sala de radio, el silencio de los pasillos por la noche hacen pensar a Ángela que esa va a ser una noche aburrida y que no va a haber material de relleno siquiera. Lo que Ángela y Pablo no saben es que el sonido de la alarma que pone en marcha a los bomberos Manu y Alex será el inicio de una noche infernal y el principio del reportaje de su vida. La llamada de emergencias les conduce a un piso de apartamentos de la ciudad condal en el que los vecinos han informado de gritos desgarradores en uno de los inmuebles. Allí ya hay una pareja de agentes de la policía local que intentan calmar a unos más que molestos y desconcertados vecinos: una familia china, una madre con su hija cuyo marido ha salido a hacer un recado, una pareja de ancianos, y dos vecinos que viven solos. Pablo filmará todo pese a las reticencias de uno de los agentes y Ángela intentará presentar el reportaje como si de uno más se tratara aun cuando los acontecimientos extraños comienzan a sucederse en el piso del que procedían los gritos. La dueña del piso, cubierta de sangre y aparentemente enajenada ataca a uno de los policías que queda malherido y cuando intentan salir a la calle en busca de auxilio la situación se desmadra por completo: el edificio está rodeado por la policía que ha decretado cuarentena total para los que se hallen en el interior aduciendo una directiva referente al peligro biológico o químico. Con el policía desangrándose un cuerpo cae repentinamente por el hueco de la escalera y el pánico se desata en el interior, produciéndose tensos roces entre los bomberos y los policías y entre estos y los periodistas. A partir de aquí se apodera de todos ellos el apremio por hallar una salida bien a través del tejado del edificio, por el taller anexo al inmueble o por una hipotética salida por un sotano que jamás llegamos a ver. La situación se descontrola definitivamente cuando se hace patente para todos que hay una infección que afecta a varios de los vecinos y que la manifestación de ese extraño virus es un salvajismo irracional y una sed de sangre inhumana que convierte a las personas en bestias casi imparables.
Poco a poco todos los que hay dentro del inmueble van sucumbiendo al contagio de ese virus -no son zombis, son infectados va a acabar siendo uno de los mejores gags frikis del año gracias a esta película, a Muchachada Nui y a 28 semanas después- y los cada vez más asustados y reducidos en número supervivientes verán como sus opciones de salir indemnes del edificio van reduciéndose peligrosamente. Finalmente Pablo y Ángela acceden al ático en el que un magnetófono proporcionará las claves del contagio a la vez que les enfrentará a la raiz del mal que ha causado la muerte y la desolación en un edificio cualquiera del Rabal de Barcelona.
Hay que reconocer que la película está rodada con pulso, que la tensión esta bien dosificada si descontamos el intervalo de las entrevistas a los vecinos que no aportan nada -salvo metraje para alcanzar los parcos 70 minutos del film- y logra un crescendo final bastante apreciable, y que los actores dan muy bien el papel. Este último aspecto es quizá lo más destacable del film, ya que Manuela Velasco, que lleva el peso de la película sobre sus cada vez más alicaidos y aterrorizados -pero adorables- hombros, proviene de la cantera de Los 40 principales TV, y da el papel de reportera de España directo a la perfección, desde el tedio de una tarea repetitiva y monótona por la que no tiene demasiado interés a la complicidad con el compañero, con el que no duda en mofarse de aquellos a los que tienen que entrevistar. La química entre cámara y reportera logra igualmente que nos interesemos por su peripecia en ese edificio, por los peligros cada vez mayores que les acechan y por el estado de ánimo en el que van cayendo, hasta quedar reducidos casi al estado de animales acorralados que reaccionan por instinto. Y pare usted de contar ya que la película peca de una falta de guión que ríase usted de cualquier producción norteamericana, y alarga hasta la extenuación una situación empleando todos esos clichés que provocan las iras de la crítica cuando aparecen en producciones foráneas pero que cuando son empleadas por "nuestros chicos" son juegos metacinematográficos, o burla de arquetipos o vaya usted a saber qué otras pajas mentales -algo de lo que Alejandro Amenábar, por citar una fobia personal, ha sabido sacar partido hasta decir basta en sus tres primeros films-.
[REC] es una excelente idea para un corto alargada hasta los 70 minutos a base de elipsis provocadas por mareantes giros de cámara, sustos previsibles y que finalmente, en el ático, cae en el absurdo doble de romper sus propias reglas y de buscar una historia cuando ya no hacía falta. Es aquí cuando las simpatías que podía tenerle a la película desaparecen, pues el recurso del magnetófono que proporciona un trasfondo al contagio resulta un tanto ridículo -un sacerdote exorcista que mantiene a una poseída en el ático de una finca barcelonesa en busca de un suero que sintetice el mal absoluto parece sacado de cualquier programa de Cuarto Milenio- y los derroteros por los que transcurren los últimos cuatro minutos de película no son todo lo terroríficos que podían haber sido en caso de haber asistido a una historia sin tanta explicación inútil y sin tanto tópico reciclado.
Personalmente esperaba una película que me dejara con el mismo mal cuerpo que me provocara en su momento Amanecer de los muertos, cuyos minutos finales grabados igualmente con cámara de video por uno de los protagonistas dan sopas con honda a todo el cine de terror de los últimos diez años, y me encontré con cuatro sustos bien dados -al césar lo que es del césar- y una excelente idea de partida que no logra concretarse sobre la pantalla. Aunque para gustos colores, y es innegable que tanto en recepción crítica como de público el proyecto de Balagueró y Plaza ha cuajado, lo cual siempre es de agradecer para permitir la aparición de otros proyectos que impulsen el género en España.


[REC]2: No estaban infectados, estaban de parranda...
Un curtido equipo de policías del Grupo Especial de Intervención ultima los preparativos sobre la marcha para actuar en una emergencia ocurrida en un inmueble de Barcelona. Cuando llegan al lugar se encuentran con una multitud rodeando el edificio, y bomberos, sanitarios y policías intentando mantener el control de una situación incierta y volátil de la que nadie parece saber nada a ciencia cierta. Sobre el terreno les informan que apenas una hora antes entró en el edificio una dotación de policía, una pareja de bomberos y un equipo de televisión de los que no se ha vuelto a tener noticia. Tan sólo se han oído unos disparos y gritos provenientes de la entrada, lo que da a entender que allí dentro no está sucediendo nada bueno.
El equipo del GEI, fuertemente armado y pertrechado y con la última tecnología de videotransmisión incorporada en sus cascos, está formado por Rosso, Martos, Larra y su circunspecto Jefe. Momentos antes de entrar reciben las últimas instrucciones: deben protegerse contra una posible infección y deben hacer todo lo que les diga el enlace civil de su misión de reconocimiento y recuperación, un tipo con acento extranjero que responde al nombre de Owen. Algo huele a podrido en el interior del edificio y los agentes encontrarán en su interior un descenso a los infiernos aterrador y frenético para el que ninguno de ellos se encontrará preparado.
[REC]2 es la continuación directa de la película [REC], pergeñada como aquella por los directores -y guionistas- Paco Plaza y Jaume Balagueró, y con un arranque situado apenas unos minutos después de su final. Partiendo de la exigua base argumental de la primera película, y tomando como sustrato para esta secuela las revelaciones sucedidas en el último tercio del film original, [REC]2 se nos presenta como una película de género más tradicional, con más argumento y desarrollo de la historia, y con una menor preponderancia del elemento narrativo/técnico, lo que a mi modo de ver beneficia a la película enormemente, la dota de personalidad propia pese a los elementos comunes con el original -y a otros lugares comunes, de los que luego hablaremos- y consigue, variando la receta, atrapar al espectador en una ordalía de sangre, sudor y lágrimas de la que difícilmente nadie podrá sustraerse.
Técnicamente hablando la película reincide en la fórmula narrativa de su predecesora, optando por el punto de vista subjetivo para narrar la acción desde dentro de la misma, atendiendo al punto de vista de sus protagonistas. En esta ocasión se busca por un lado una mayor claridad a la hora de mostrar la historia -la cámara se mueve menos, hay más iluminación, se recurre a menos alardes técnicos como el del revisionado o la cámara nocturna, que vuelve a aparecer pero con una excusa argumental muy atractiva- y por otro no ofrecer un único punto de vista, si no varios, atendiendo a las cámaras del casco de cada uno de los policías o a otros dispositivos que puedan haber "sueltos" por la casa. Al margen de algún apaño forzado para continuar la acción, la narración conseguida de esta forma resulta harto fluida, y nos encontramos con una película que avanza -casi- en todo momento y que nos cuenta una historia algo más trabada y compleja que la del primer film, con sus antecedentes para enriquecer la trama explicados de forma más simple y extensa y con un desarrollo que presenta una motivación más profunda que la mera supervivencia.
Así pues, [REC]2 mantiene la personalidad visual que dio origen a la franquicia al tiempo que se reviste de los suficientes vestigios de historia como para funcionar a la perfección como película de género. Asistimos a un espectáculo pirotécnico terrorífico que bebe de lo mejorcito del género fantástico de los últimos 30 años y lo transplanta a una producción patria con la suficiente convicción y desvergüenza como para lograr un producto que entretiene, asusta, sorprende, y en resumidas cuentas, funciona a la perfección. De Aliens, el regreso, toma el retruécano genérico de convertir un asfixiante thriller de terror en una action monster movie, y toma como punto de partida una excusa similar: cómo reaccionaría una fuerza especial entrenada y armada contra un enemigo desconocido para ellos pero aterradoramente familiar para el público. La inclusión de las cámaras en el casco acentúa esa paternidad putativa que funciona con la misma eficacia que en aquel caso.
Encontramos igualmente similitudes con El exorcista, al provenir todo el meollo argumental de aquella excusa de "destilar el mal demoníaco" -concepto muy querido por Balagueró y que hace pensar que acaso OT, la película no fue más que otro intento de condensar el mal televisivo en un producto aparentemente inócuo- que aparecía al final de [REC] y que aquí encontramos de forma mucho más desarrollada, pero de la que me voy a cuidar muy mucho de mencionar nada para no arruinar ninguna sorpresa o giro argumental a aquellos que todavía no hayan visto el film. La secuencia del análisis de sangre parece remitir directamente al procedimiento análogo en La cosa carpenteriana, las claustrofóbicas secuencias en los conductos de ventilación a Alien...
Y pese a todos esos tópicos del cine de terror, [REC]2 sale victoriosa por partida doble, o incluso triple. Consigue desarrollar una personalidad propia capaz de jugar con su propio envoltorio narrativo o de mofarse de las convenciones del género, logra que una secuela convoque a miles de espectadores que dejen su dinero en las salas y que, además, salgan satisfechos, y demuestra que en el cine español hay talento e ideas de sobra para desarrollar en condiciones producciones de estas características, inscritas de lleno dentro de un género codificado como es el fantástico en su vertiente terrorífica y que, esperemos, de pie a otras películas de esta calidad y proyección. Si servidor ha esperado tanto en verla ha sido por evitarse un mal trago en el cine y poder contar con el respaldo de la luz diurna, el sofá y el mando a distancia. Y a fe mía que en más de un momento tuve que pausar tanto sobresalto, desesperación e infectado maligno que andaba suelto por Barcelona para tomar un poco de resuello y continuar con el festival. ¿Para cuándo [REC]3, señores Plaza y Balagueró? Porque mi cuerpo y el cine español lo están pidiendo a gritos.


[REC]3: Boda sangrienta
Clara (Leticia Dolera) y Koldo (Diego Martín) van a vivir el día más importante de sus vidas, celebrando su boda en compañía de familiares y amigos. Después de una emotiva celebración religiosa con sorpresa musical incluida los invitados se desplazan a un complejo en las afueras de Barcelona dedicado a la organización de banquetes nupciales. En ese entorno incomparable los amigos de los novios celebran entre risas y bromas la ocasión, preparan alguna trastada, allanan el camino para algún posible ligoteo y se preparan para la opípara cena, todo ello bajo la mirada de decenas de cámaras entre las que destacan las del primo de Koldo, Adrián (Alex Monner) y la de Atún (Borla González Santaolalla), cineasta aficionado con ínfulas contratado para la ocasión).
Todo parece desarrollarse con normalidad, excepto por las náuseas y el comportamiento errático de uno de los invitados y la presencia de unos extraños fumigadores con trajes de contención que deambulan por los alrededores del lugar. La alegría se torna en estupor cuando Víctor, el invitado con náuseas y una mordedura de perro en la mano, sufre un accidente del que se recupera pegando bocados a diestro y siniestro y vomitando sangre. La histeria y el terror se apoderan del recinto y Koldo y Clara se verán separados en la ordalía subsiguiente, cada uno de ellos en extremos opuestos del lugar y acompañados de grupos reducidos de supervivientes a lo que parece un estallido de locura salvaje contagiosa.
Haciendo gala de una devoción absoluta por su media naranja, de un valor demente y un desprecio por la vida propia casi absolutos, Clara y Koldo emprenderán una búsqueda desesperada para reunirse eludiendo a las decenas de invitados infectados y luchando cada segundo por mantener la vida y la cordura en el que habría debido ser el día más feliz de su vida.
[REC]3: Génesis es la tercera entrega cinematográfica de la saga de terror que Jaume Balagueró y Paco Plaza crearon en el año 2007 con la ayuda del guionista Luis Berdejo, y que hizo de la claustrofobia, la inmediatez del horror y la experiencia en primera persona del mismo sus marcas características. Tras la fundacional [REC] se expandió la historia con [REC]2, introduciendo nuevos personajes y ahondando en las explicaciones argumentales de la primera parte para ofrecer un espectáculo no tan agobiante y con mayores dosis de acción. En esta ocasión, se introducen dos cambios significativos que diferencian esta película de las anteriores. Por un lado el tándem de directores se separa para afrontar dos proyectos diferentes dentro del mismo universo, y por otro se altera el formato visual de la saga, rompiendo el punto de vista en primera persona y el formato de cámara en mano para ofrecer una experiencia cinematográfica más convencional, aunque no rehuya el guiño a las primeras entregas en el primer cuarto de la película o el empleo de diferentes formatos de imagen a lo largo de su metraje.
Dejando de lado los aspectos meramente técnicos o formales de la película, hay otra diferencia fundamental entre [REC]3 y sus predecesoras, y es el tono de la misma. Si en la segunda entrega hablábamos de un giro hacia la acción aquí tenemos un sano sentido del espectáculo lúdico que juega con las convenciones del género de terror en su vertiente de zombis/infectados, que hace un uso muy efectivo del humor negro aliviando en muchas ocasiones la crudeza de ciertas situaciones y lo adereza todo con un romanticismo salvaje, del que hacen gala Clara y Koldo con sus presentimientos y con la necesidad de reunirse con su media naranja, convirtiendo buena parte de la película en una historia de amour fou en la que aquellos que lo sienten ponen sus sentimientos por encima de todo. Es esa locura de amor la que convierte a momentos de humor absurdo y localista como el de la armadura de San Jorge en gestos casi divinos que vuelcan la simpatía del espectador en unos personajes a los que no se les resta cierta dosis de patetismo.
Si bien Martín y Dolera llevan el peso de la historia de forma admirable, y en todo momento creíble, no es menos cierto que la abundancia de personajes secundarios con enjundia dan color a muchos momentos de [REC]3, teniendo cada uno de ellos su particular momento de gloria. La presencia de Johnny Sponja y Canon son dos bofetadas a la política recaudatoria de la SGAE, la primera por evidenciar las formas de soslayar sus restricciones y la segunda por la evidente miseria de algunos de sus métodos. Atún tiene un particular momento de gloria en la cocina con uno de esos planos entre patéticos y épicos que despiden al personaje. El amigo crápula y la amiga francesa exploran el particular microcosmos que se suele dar entre los invitados a una boda. Especial mención, sobre todo por su papel determinante en la película y porque es el personaje que mayor conexión tiene con la historia central de la saga, para el sacerdote, que reconoce en los infectados la presencia de la niña Medeiros de una forma bastante original y apunta algunas nuevas ideas que estoy deseando ver desarrolladas por Balagueró en la próxima entrega de esta historia, [REC] Apocalipsis.
Habiendo sufrido horrores con las dos primeras entregas, sin exagerar dos de las películas que mayor agobio me ha producido visionar por lo imprevisible, acelerado y claustrofóbico de su forma de entender el horror y transmitirlo al espectador casi como si él fuera otro protagonista más del mismo, debo decir que [REC]3 fue una experiencia mucho más placentera, más lúdica en general y divertida en ocasiones que no evita momentos de susto o de gore desatado en su tercio final que resultan de lo más agradecido para los aficionados al fantástico. El toque de romanticismo exacerbado me cautivó desde el primer momento y solo pude sentir simpatía por Koldo y Clara. Y encima, si a eso le añadimos que hace apenas unos meses nos tocó pasar por el suplicio que supone gestionar ese tipo de eventos que luego pasan apenas en un suspiro y de los que muchas veces los protagonistas no terminan de ser conscientes de los mismos por los nervios o el jaleo, pues entenderán lo mucho que disfruté el divertimento orquestado por Paco Plaza a mayor gloria de los novios y de esa invitada de excepción, la niña Medeiros, a la que seguiremos viendo y padeciendo en nuestras pesadillas cinematográficas nacionales favoritas.


[REC] Historias inéditas: Viñetas infectadas y poseídas

El mal puro se ha desatado en Barcelona, en un edificio vetusto de apartamentos en el que un error del pasado y un experimento mal controlado han acabado por convertir la tranquila vida de sus vecinos en un infierno de sangre manando a borbotones, carne desgarrada, gritos de histerismo y cámaras, muchas cámaras que han registrado para la posteridad el resurgir de la Niña Medeiros en toda su aterradora gloria infernal. Pero hay muchos puntos oscuros aún en lo ocurrido entre el momento en que Ángela y Pablo fueron a cubrir una rutinaria intervención de los bomberos y lo que acontecerá en una sala de banquetes nupciales a las afueras de la ciudad. Nadie mejor que la madre del cordero, la causante última de todo el mal desatado en la ciudad condal, la niña Tristana Medeiros en todo su cadavérico y putrefacto esplendor hará de maestra de ceremonias y guía para desvelarnos algunas claves de la historia que harán que conciliar el sueño y dormir tranquile resulte mucho más difícil después de haberla escuchado.
En Encerrados (guión de Hernán Migoya, dibujo Andrea Jen)se nos desvela finalmente qué ocurrió con Uri, Mire y Tito, los tres chavales que se introdujeron en el edificio de la muerte en la noche de autos y encontraron una pesadilla de la que les resultaría muy difícil escapar. Tristana (guión Hernán Migoya y dibujo Feliciano G. Zecchin) recorre los primeros años de la niña Medeiros en un entorno clerical, donde sufrió toda clase de abusos y vejaciones que la convirtieron en el receptáculo más indefenso para las fuerzas del maligno y en el sujeto de un cruel experimento que duraría varias décadas. Zoombi (guión Hernán Migoya y dibujo Álvaro Ruilova) nos lleva de visita al zoológico de Barcelona, donde dos vigilantes pasarán la peor noche de su vida cuando los animales vayan siendo infectados/contagiados/poseídos y busquen carne fresca con la que alimentarse. El experimento (guión Hernán Migoya y dibujo Salvador Sanz) repasa con frialdad casi científica algunos de los hitos que jalonaron la relación del Padre Albelda y la niña Medeiros, en el intento del primero por conseguir destilar la esencia del mal para de este modo derrotarlo definitivamente. Finalmente, El desconocido (guión Hernán Migoya y dibujo de Joan Marin) ofrece el retrato de un tipo corriente mordido por el perro equivocado que, eludiendo milagrosamente la cuarentena, logra reunirse con su mujer para asistir a un evento muy especial.
Concebido como si de una publicación de horror antológica se tratara, [REC] Historias inéditas es un tebeo formado por cinco relatos cortos ambientados en el mismo universo cinematográfico que [REC] y [REC2] que nos desvela aspectos sólo sugeridos o completamente diferentes de los vistos -y padecidos- en la pantalla grande. Como si de un tío Creepy o de un Guardían de la Cripta se tratase, Tristana Medeiros ejerce de macabra anfitriona a cada una de las historias, con un punto de ironía y mala baba sobre lo narrado y la habitual coletilla final a modo de moraleja. El guionista Hernán Migoya juega con las muchas posibilidades que ofrece el punto de partida para ofrecer historias muy diferentes, que van del terror adolescente al relato casi gótico pasando por la historieta de monstruos o el terror psicológico. Las historias se leen de tirón y sólo cabe poner un pero a la explicación del origen de Medeiros, donde la realidad y la ficción se mezclan hasta tornarse indiscernibles.
Por su parte, el apartado gráfico al contar con cinco dibujantes diferentes, ofrece una gran variedad de estilos, adaptados siempre al género del horror. Hay dos historietas a color, la de Jen, con un tono manga acorde al tono teen de la historia, y la de Ruilova, que se da un festival de animales zombificados al que no deja de acudir un invitado estrella muy de la tierra. El trabajo de Zecchin narrando el origen de Tristana en una historia muda resulta opresivo y aterrador, pergeñando una historia que a pesar de no contar con textos de apoyo resulta comprensible. También el trabajo de Sanz en El experimento aprovecha los recursos expresivos del blanco y negro para la exposición fría y pormenorizada de los experimentos de Albelda y los errores de cálculo que condujeron a la situación ya conocida. Finalmente, Marín ofrece un dibujo deforme donde la alucinada visión de la realidad de un infectado en proceso de perder la cordura se nos presenta con aterradora cotidianeidad.
Para terminar de redondear este tomo de lujo que nos ofrecen Filmax y EDT (Editores de Tebeos, anteriormente Glenat), cada historia viene precedida de una portada de periódico falsa proveyendo del necesario transfondo para cada una de las historias por si todavía hay algún despistado que no esté al cabo de la calle de la misma, y complementándolo todo con una galería de ilustraciones sobre [REC] de artistas como Alejandro Colucci (que además hace la portada y la contraportada), Diego Olmos, Carla Berrocal, Sagar Forniés, Studio Kosen, Rafa Fonteriz o Natacha Bustos, entre otros. Si además, a eso la añadimos la posibilidad que tuvimos los asistentes al salón de poder asistir a una sesión de firmas conjunta, pues redondeamos un lanzamiento que pese a su vocación claramente comercial en pos de explotar el fenómeno cinematográfico creado por Jaume Balagueró y Paco Plaza (que escriben al alimón la introducción del tomo) supone un producto digno dentro del género en el que se enmarca, ofreciendo su ración de entrañas en vinagre, sangre encebollada y menudillos.


Sketch-busters: Alejandro Colucci meets la Niña Medeiros
Reincido en el tema que sin querer va a marcar temáticamente la semana -y es que mañana o pasado espero poder dejarles unas lineas sobre [REC]3 y de este modo continuar con el seguimiento que casi desde sus inicios le dediqué a esta saga de terror hispana- y procedo a compartir con ustedes el primero de los tres dibujos que miss Sparks consiguió en la sesión de firmas del sábado por la mañana en el stand de EDT. Comienzo casi por orden alfabético y de aparición en el tomo, aunque para los autores siguientes ya continuaremos con otra clase de criterios. Desde la portada y una de las primeras ilustraciones nos impacta la poderosa recreación de la putefracción de la Niña Medeiros de Alejandro Colucci, artista uruguayo que desarrolló su carrera en el campo del diseño gráfico y la publicidad para orientar su talento hacia la ilustración y la creación de portadas. Muchas de sus imágenes se han asociado de forma exitosa y característica a la línea de comics y novelas terroríficas de Dolmen Editorial, aunque libros de muchos otros países han contado con su arte a modo de reclamo para el lector. Durante el pasado Salón del Comic de Barcelona Colucci también estuvo firmando en Dolmen el libro de ilustración El arte de Alejandro Colucci, un verdadero lujo para la vista y los aficionados a la fantasía oscura y el terror. Miss Sparks dejó pasar una oportunidad de oro en la sesión de firmas, pues Colucci quería hacerle una especie de retrato zombificado, pero ella prefirió otro retrato diferente, el de la niña Tristana Medeiros que es el que podéis contemplar a continuación. ¡Pues no hubiera sido gracioso ver a Leti Sparks zombi!

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