jueves, julio 26, 2007

Marvel Zombies: El amanecer de los marvelmuertos

En el número 21 de Ultimate Fantastic Four, el Reed Richards de ese universo entablaba contacto con su contrapartida de un mundo alternativo. Por un momento los aficionados nos frotamos las manos al pensar que, quizá, podríamos disfrutar del primer crossover entre el universo Ultimate y el universo Marvel de toda la vida. Afortunadamente, no podíamos estar más equivocados. Cuando el Reed Richards Ultimate ponía en marcha el aparato que su otro yo había diseñado era enviado a un Nueva York devastado en el que la mayoría de héroes Marvel eran zombies consumidos por el hambre, ya que apenas quedaba población humana que les alimentara. Además, al frente de un escaso grupo de resistentes hallábamos a Magneto, que ayudará a Richards a volver a "su" realidad, en la que los Cuatro Fantásticos zombis están haciendo sudar a Sue, Johnny y Ben, que intentarán por todos los medios que la plaga que destruyó un mundo no hago lo mismo con el suyo.

Con guiones de Mark Millar haciendo lo que mejor sabe hacer, ser guay y molón y sacarse de la manga una vuelta de tuerca que "huele" a típica pero que funciona a las mil maravillas, y dibujos del fotorrealista Greg Land la saga El cruce está entre las mejores de su colección.

Como en Marvel no tienen un pelo de tontos -vean a Bendis, sin ir más lejos- se decidió que un Universo tan atractivo merecía su propia franquicia, y encargaron al guionista de una de las mejores series de la actualidad, The Walking Dead, que escribiera un arco argumental para los adorables zombis. El estilo sencillo, lóbrego y minimalista de Sean Phillips fue considerado el idóneo para ilustrar la miniserie -aunque yo hubiera puesto a Charlie Adlard- y Arthur Suydam coloca la guinda mediática al pastel y logra un buen porcentaje del éxito del proyecto encargándose de las portadas.


Porque, a ver, la historia es sumamente sencilla, y continúa exactamente de la última viñeta de El cruce. Los 4 F zombis están atrapados en la tierra Ultimate y Magneto acaba con el aparato transportador que hubiese permitido a los héroes muertos escapar a otras tierras paralelas, lo que lo convierte en el objeto de la furia -y el apetito desatado- de los protagonistas de la serie. Una vez degustado el Amo del Magnetismo el hambre vuelve a apoderarse de todo el mundo hasta que aparece Estela Plateada que se convierte en snack del plato principal de un menú presentado en cinco números, un Galactus que es la personificación del hambre infinita. Nada demasiado sutil, vamos, como tampoco lo es el humor del que hace gala la serie, que oscila entre las situaciones grotescamente desagradables y la befa y mofa de los iconos Marvel convertidos en zombis pensantes y parlantes pero consumidos por el ansia de carne humana viva.

La caracterización de los personajes, además, es relativamente escasa -y eso es algo imperdonable para Kirkman, oigan- y nos centramos en unos cuantos héroes, cada uno de ellos representante de un estereotipo: Spiderman es un llorica mutilado, Power Man un chulo macarra, el Capitán América es un payaso babeante que además protagoniza un momento ridículo cuando Craneo Rojo le come el cerebro, Hulk oscila entre el gañán salvaje esmeralda y un Banner patético e igualmente lloriqueante -que inventa el concepto de comida reciclable... al agujerearse su estomago y volver a ingerir los alimentos parcialmente digeridos-, Lobezno es el mejor en lo suyo blablabla y el Hombre Gigante es el único personaje un poco definido como el científico frío y egoísta que mantiene a Pantera Negra vivo como aperitivo que se va comiendo a cachitos.
La serie se deja leer con una medio sonrisa de complicidad y una mueca de asco en la cara, pero honestamente, es un tebeo alimenticio para vender los posters con las portadas zombificadas de Suydam, muñequitos con las portadas zombificadas de Suydam y camisetas con las portadas zombificadas de Suydam... Porque realmente de lo que hemos venido hablando los aficionados durante los casi dos años que ha tardado inexplicablemente este tebeo en ver la luz en España han sido las acojonantes portadas de Arthur Suydam recreando alguno de los momentos icónicos del Universo Marvel pero desde la óptica de ese universo Zombi.

Afortunadamente, al poco de editarse este tebeo aparecía el quinto volumen de Los muertos vivientes, y eso señores, afortunadamente sí es otra historia.

3 comentarios:

Skellington dijo...

Calla calla, que todavia estoy flipando con mi camiseta de la boda zombie de Spidey... y me tiene que llegar la estatua.

Nacho

milo dijo...

Buf, el tebeo en si es flojo de cojones, cuatro coñas mal puestas y punto, eso sí, el apartado gráfico muy bueno, y las portadas como bien dices acojonantes.

Plissken dijo...

Pues eso, un anuncio de merchandising de cinco números, y Arthur Suydam que se podía pasar el resto de su carrera zombificando portadas Marvel. Los libros de ilustración recopilándolas se venderían como churros.

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